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Altar Mayor - Nº 81 (12)
Jueves, 25 julio a las 19:01:51

Altar Mayor

LOS JÓVENES DEL 2002 Y DEL 68, ¿REVOLUCIONARIOS O POSTMODERNOS? (2)
Por
J. M. González Páramo

5. LA GENERACIÓN PRÓDIGA DEL 2002 Y EL POSTMODERNISMO

El 1968 no cristalizó, pero engendró una caterva heterogénea de contraculturas juveniles. Los hippies, los mods, los snobs, los góticos, los rockeros, los pijos, los indies, los brungies, los siniestros, los heavies, los skinheads, los shipskins, los redskins, los brackskins,... ahora no entraré en el significado de las palabras cuajadas en contraculturas antitradicionales. Su componente común es muy arduo de situar (hay elementos demoníacos, epicúreos, nihilistas, raciales,... indiferencias y abulias...). Al año siguiente, 1969, salió para estudio mucha literatura. Los hippies «una contracultura», una aversión a los valores antropológicamente correctos... fueron estudiados por Stewart Hall, [Los hippies: Una contracultura. Ed. Anagrama. Madrid 1970 (Cuadernos)], los considera a unos radicales, a otros satánicos, a otros violentos, «pobres», tristes, funerarios, comunistas, racistas y antirracistas,...

La construcción de slogans y frases fue deletéreo efecto. Aunque el movimiento del 68 fracasó, las ideas, con su poder germinal, inspiraron -ayudadas por autores- la entrelazada y laberíntica red de los postmodernos. El «prohibido prohibir» inspiró la caída, en la cotidianeidad normal, de los preceptos religiosos. Marcuse y los budas del movimiento, al prescribir la «separación de los mayores», al desprestigiar a los «adultos», crearon una juventud indócil y pigre, y ahora menos preparada, 30 ó 40 años después.

Sin el amor, generalmente desinteresado de quienes -padres, abuelos- saben más por viejos que por diablos y atesoran una sabiduría «despreciada hoy desde los 18 a 30 años». Quedan así los jóvenes inermes en las crisis de las edades. La juventud postmoderna siente, romántica, nostalgias y opera como si su actitud llevara a alguna parte. Gozan una satisfacción zoológica de instintos y pasiones... e intuyen que eso no es felicidad, ni plenitud... Desde la droga al «conocimiento» de las delicias del amor físico podemos comprender su arsenal y sus «armas». El hippie, es un drop-out, un salido. Son hijos de la clase acomodada. La opulencia de la mendicidad envilece. Subvierten. Visten zarapes, cercos en la cabeza, pendientillos en orejas y labios... cada especie ofrece distinciones: Barbas marxistas, Jesucristianas, «Ches»... sotabarbas, pelo rapado, tupés, despeines muy cuidados...

Los grupos negros dentro del género postmoderno, en Newrnark, declararon la independencia cultural de la América; gente prospectiva cree que vacila el poder integrador del modo americano de vida... Todo esto son perfiles e invitan a la lectura curiosa y apenada. Su «misticismo», su vocación pastoril, su arcadia, su «amor»... y, como poder, la explosión de la fantasía, el estar cada cual a lo suyo, el radicalismo, la «nueva sensibilidad» (los negros), la nocturnidad, la música, los «medios», los conciertos y la dialéctica, su «eclecticismo desestructurado»,... actividad,... el movimiento «post» no se sabe a donde va,... un alto porcentaje de las generaciones llamadas a sucedernos. ¿qué será de nuestros descendientes? Hall dice que los del 68 están destinados a desaparecer. De hecho, se han transformado en la generación, en la «post» como elementos poco edificantes; en un mundo de valores light, de deleites y de masas; de terrorismo, de mundialización desafiante y desafiada,... en la anti-globalización.

Lubac, Pieper, A. López Quintás, Guardini, Ranher, C. Valverde (BAC), Razintger, Jean Guitton se apenan ante «el silencio sobre lo esencial» (Edicep) en que el postmodernismo consiste. Hace más de medio siglo, los autores más serios, se ocupan de los «peligros», la recesión religiosa, las manipulaciones mentales; el acontecimiento de retroceder en arte y en moral y progresar «en el ocaso de la sociedad moderna». C. Valverde (en BAC minor) enumera perfiles del momento juvenil a principios del tercer milenio.

La postmodernidad en los jóvenes-adultos puede encajarse en los 20 rasgos siguientes: 1) el desencanto, 2) la carencia de ética intelectual (de muchos) y... pesimismo, 3) anti-ideología, 4) combate al progreso indefinido (el desarrollo es un nombre vergonzoso, según Lyotard), 5) los beneficios de las guerras no son válidos para nada si hay hambre y desesperación (poblaciones de muchas naciones), 6) la historia no tiene razón de ser, carece de sentido (desprecian desde Agustín de Tagaste hasta Teilhard incluyendo a Toynbee, Ch. Dawson y los historiadores), 7) hedonismo, «carpe diem» horaciano, el gocemos hoy, mañana moriremos, 8) ideales egoístas, autolátricos, narcisistas, 9) carencia extensa de valores morales. 10) Hay quien entiende por moral la felicidad (Sádaba) y rechaza cosmovisianes racionales. La vida, inspirada en Nietzche, es un «errar incierto» (La metafísica, una dolencia; la antología, una debilidad); 11) rehúsan la razón (inspirados por Nietzsche, Freud, K. Marx «maestros de la sospecha» (según Ricoeur), 12) excluyen los grandes relatos (religión, filosofía,...), 13) la vida parece un boceto (M. Kundera, La insoportable levedad del ser), 14) caminan sin norte ni sentido (Sartre, Camus, Heidegger), 15) aceptan, sin temores ni anhelos, sutilezas del lenguaje (Wittgenstein), 16) estimaciones de otros tiempos engendraron guerras crueles: ¿nihilismo sin tragedia es posible o deseable?; 17) es natural que seamos «únicos» pero, 18) ¿es posible fundar la convivencia mundial sin un humanismo auténtico: 19) Dios es sustituido por la magia, el espiritismo, la metempsicosis, lo oriental, lo esotérico,..., 20) ¿la verdad consiste en liberamos de la pasión por la verdad? (H. Eco). ¿Seguirán siendo así los jóvenes del 2002, del milenio tercero?

Ante una modernidad que ha conseguido importantes logros humanos y el hecho de que el fracaso de lo religiosa es -hasta ahora- siempre provisional: en la ciencia y en la técnica, tras las épocas de escándalo y miseria fueron seguidas de renaceres espirituales. C. Valverde espera que la concepción evolutiva de Teillard, el personalismo y la doctrina católica, ofrecen una espera y esperanza de que desde el reformismo político se corrija el inmanentismo de socialistas y liberales ultra; el posible resurgir del arte y la moral, el bien, el espíritu,... y una esperanza (¿mentalidades, purificación, catarsis, cambio y estructuras mejores?) No estamos -según los lectores de historia- ante un colapso mortal...
 

6. ¿PREVALECERÁ EL CAMINO QUE LLEVA A NINGUNA PARTE? O ¿DIVISARÁN EL NORTE?

No estamos -en efecto- ante un colapso insuperable. Ni estamos, sin embargo, en «la esperanza de una cosecha o un fruto cierto». Estos herederos pródigos, inservibles al proceso histórico de mejora tal cual va; la sociedad de masas rebeldes; la inmadurez de los «maduros»; la industrialización; el cambio tecnológico inducido; la ilustración todavía operante torna y resulta técnicamente impreparada, grey epicúrea. No es agonismo unamuniano, no es fenomenología (E. Stein) que descubra una energía de plenitud, ni estamos como Morente ante el azar de conmutar la radio con música de Berliotz y sentir la invasión de la belleza y la fe. No somos Edith Stein -la intelectual judía colega de Reinach, Max Scheler, Husserl,...- impresionada por la oración de una mujeruca en la Iglesia,... deja la religión judía, toma la católica, se hace carmelita y es Santa por su martirio nazi en el Holocausto. No somos Romano Guardini al adoptar la solución personalista tras convertirse... todo es posible, pero hay que reflexionar y favorecer el cambio necesario. «Todo cambia menos la Ley de los Cambios» según el griego clásico. A. L. Quintás (Cuatro Filósofos en busca de Dios, Edith Stein, R. Guardini, G. Morente. Rialp, Madrid, 1999) trasmite o provoca reflexiones:

«La vida humana no es ni objetiva, ni subjetiva; es relacional-creadora». Con ello la modernidad al desbordarse nos hará entrar en una mueva era superadora del modernismo, el positivismo, el racionalismo y... la post-modernidad. Las derivaciones negativas de los rasgos enumeradas por Quintás son, «jugando fuera»: 1) los objetos no llenan la existencia, 2) no pueden proporcionar «encuentros» o cruces significativos en cuanto tales, 3) son necesarias las condiciones que hacen alcanzable el juego y la ocasión creativa, 4) reducen la realidad a objetos (para vaciar realidades más elevadas del ámbito humano), 5) eso las arroja al «sin sentido», 6) desembocan en nihilismo, la fe en nada, 7) la convivencia se torna insulsa, áspera, incluso agresiva, 8) lleva a la convicción, para cubrir su desamparo de poseer, dominar; ...A acercarse a la droga, 9) las técnicas de comunicación en continuo perfeccionamiento ante los hombre-masa son éxitos que manipulan, 10) y detienen la madurez, y sazón del ser, porque a la economía y a la política le interesan seres consumidores y dóciles, 11) un progreso técnico puede ser un bien o un mal, máxime cuando se tiene poco poder sobre el poder y sobre las rebeliones y terrorismos, 12) la cultura autónoma crece desde su propia dinámica y olvidan cómo los «medios», las grandes tareas de la vida cotidiana, nacional e internacional, intentan modificarla en su provecho.

La victoria de lo baladí, lo sensacional, lo rosa y lo amarillo... sobre los profundos temas de opinión que se «murmuran» obscuramente, 13) eso lleva a pensar a los adictos a los medios o expresiones culturales; «de modo prepotente y necio» respecto a la escala de valores antropológica de hombres maduros; a una interacción independiente del crecimiento y desarrollo de creyentes e increyentes (los años 20 y 30 actuales encaminan a Europa y su zona de influencia a la formulación de un deseo de ascenso de categoría, a un nivel superior), 14) Guardini cree que la modernidad acabó al final de la guerra mundial como actitud del espíritu: Repeler y cocear lo justo y lo válido. Empezó balbuciente -y trágica- antes y después de la II, la necesidad de emanciparse de la ilustración, el materialismo y del sistema (I. Berlin y J. Pieper).

¿Qué sucede con la postmodernidad? «La ilustración muy viva» rompe con lo valioso, se entrega a experiencias sin control, crece con la creencia en el tecnocapitalismo y aumentan las diferencias y desigualdades,... El pensamiento no va con respecto a las realidades que son objeto de conocimiento; no se extienden los modos más elevados de convivencia. En contra de lo correcto, mengua el amor y la creatividad autorrealizadora. El hombre no crea suficientes «ámbitos» y «signos» fecundos de envergadura. No funciona la intuición capaz de unir «la visión y el concepto». ¿Las imágenes valen más que cien palabras; o las palabras debidas y exactas superan a las imágenes (necias, chocarreras)? La liturgia, la sonrisa, la alegría comprometen en una perspectiva esencial respecto del mundo. ¿Hay distinción y síntesis entre el cognoscente y lo conocido? ¿El «espectáculo» vital sin compromiso personal sencillo y creador es inteligible? No es útil.

La verdad en Guardini está en una trama de ámbitos. No confundir los contrastes (libertad y norma) con los dilemas, es menester; ver, a fin de dominar resulta hostil a la verdad: Percibir, intimar, luchar hasta que la verdad se entregue...

De la intimidad brotan los símbolos. El encuentro es posible entre «ámbitos»; lo fáctico, lo concreto son «un todo orgánico y vital»: en «cada realidad» vibran «mil y una realidades» lo que «no debía ser pero es, tiene la dignidad de lo real»; es «punto de confluencia». «El cuerpo es palabra del espíritu» (o del hedonismo, la esbeltez y el sexo). «Todo cuanto acontece es palabra de Dios a la criatura»..., la «palabra revelada es el vehículo viviente de la Vida»... (No te extrañe lector, si eres increyente, que juegue con jerga de creyente: una de mis hipótesis de trabajo es que la postmodernidad resulta también de una dialéctica de mentes honestas y personas creyentes, incrédulos, o hesitantes -por ahora-, tal vez, ganen los últimos. Las relaciones implican al hombre para que se acepte en lo que es y en lo que está llamado a ser. El hombre reclama el derecho a entender sus obras y sus dones asimismo, sobre ellos, aceptar una misión adjudicada por Dios, el azar o el sino. ¿Quién prevalecerá? ¿El camino que lleva a ninguna parte...? ¿Pensar para saber o/y pensar para vivir?
 

7. ¿FATIGA DEL ABSOLUTO? ¿ARROJAR LASTRE INÚTIL? ¿QUÉ FALTA? ¿QUÉ VALE PARA SER Y REALIZARSE?

¿Ha caducado la elite del «poder» y el «tener» o sigue –ocultamente- funcionando con la energía de un deus ex máquina? ¿La cultura entregada a su propia dinámica se orienta al «progreso»...? ¿Se tiende a reducir a objeto los seres, en objeto complejo y dominable? ¿La vida actual lleva al vértigo exultante o el espíritu lleva al éxtasis y la creatividad? Quintás responde a sus bases para una vida creativa.

El vértigo, según Guardini, es el señuelo, la hybris, orgullo insolente en el héroe o la trama trágica. ¿Por qué vida y espíritu se colocan en «discordancia»? El funcionamiento óptimo de la personalidad no exige, se opone al dilema. Los errores han generado desencanto, apatía, ansia... (lo propio del vértigo) muy lejos del entusiasmo (endiosamiento), del éxtasis y la creación. La alegría depende: 1º de poner en juego todos los dones personales, 2º de asumir la realidad, no lo que creemos «realidad», 3º inspiran afectos recíprocos de y con los demás, y 4º orientaciones de «alguien» acogedor, sin condiciones, personas significativas. Eso quiere la personalidad para funcionamiento óptimo del ser.

Una nueva época, deseable, exige: 1) creatividad y unidad, 2) compromiso holista, ecuménico, mundial, abierto y relacional, 3) es urgente ver las realidades como partes de un «ámbito», 4) es inevitable valor, no contra-valor, no éxito; no tener, ser, 5) es ineluctable ajustarse fielmente y apelar al «encuentro», 6) los valores no son cosas mensurables, asibles, 7) el ser de los valores no es el ser de la realidad (el valor vale, no «existe», no «es»), 8) los valores son estimados (no son evidentes), 9) el valor no se caracteriza por el placer si lo produce (no todos placen), 10) el valor no se caracteriza por el deseo (no es valioso todo lo que se desea). Hay pulsiones no valiosas. 11) Los valores son objetivos, se imponen por catexias, pulsiones emocionales, hacia la plenitud (o la desdicha, los contravalores), 12) pueden ser comprendidos, bien o mal interpretados, 13) al realizar valores cabe, con frecuencia, hablar y «descubrir riquezas», 14) tienen contenido, polaridad, jerarquía (y tienen su antivalor, lo contra o subvalioso, y de ellos deriva la subpolítica, la contrapolítica), 15) hay valores «fines» y valores «medios», 16) los valores no pueden delimitarse (conocerlos es estimarlos), 17) los valores pueden clasificarse: útiles, vitales, espirituales (inmanentes y trascendentes), 18) las cosas que incorporan un valor se llaman bienes ... (Guardini, Morente, Quitás están en lo escrito), 19) Los valores óptimos conducen al progreso humano y 20) Los contra-valores empeoran cualquier situación y están en los retrocesos. Por ello, el hombre debe colaborar al progreso (entendido como incorporación de valores máximos).

Ni el medievo, ni el Renacimiento, ni la Ilustración, se inventan el progreso o la pugnacidad por los valores (según Kant es inútil luchar en contra de ellos). La seducción de la palabra «progreso» fascina y provoca una «ceguera estimativa». Zubiri denominará su actualidad, «fatiga del absoluto». El racio-vitalismo de Ortega sostiene que el alma humana es impenetrable. El alma es capaz de dar todo lo no-mistérico del Ser voluntariamente... ¿por tortura? ¿Existe algo sagrado en el hombre y la mujer algo desconocido, obstruido, por la despersonalización y la «cosificación»?

El peligro del europeo, según Husserl es el «cansancio espirilual», «la inadecuada metodología» para buscar la autenticidad; ¿desalojar el valioso del mundo interior y lanzar el valor a la nada? Ni lo personal se opone a lo colectivo, ni lo individual a lo comunitario. La conversión, «el hecho extraordinario» de Morente es refractario al sin-sentido de la vida. En su caso; la sensibilidad musical; en otras circunstancias impares -tan inesperadas como ladrón o la muerte- revelan la posibilidad de vida auténtica, de catarsis, conversión o metanoia... y cambio radical.

Un catedrático de la Universidad de Buenos Aires, Alberto Buela, publica sus enfoques en Altar Mayor. El esquema es claro y complejo: tres tendencias inspiran el postomodernismo (múltiples pensadores son recogidos por él y añaden matices). Tales tendencias complican el postomodernismo, y son; 1º la Escuela neomarxista de Frankfurt: Habermas, Eco, Adorno, Derrida, Finkelkaut (Lyotant en 1983 en «la condición post moderna» toma del arte el postmodernismo para la filosofía). La tendencia de esta primera escuela es la crítica de la modernidad, acabar de promover el iluminismo, trabajar por las luces «y sus ideales». Creen que la modernidad no acabó su proyecto. Olvidan el resto de la modernidad disfuncional... (con soluciones atécnicas e inservibles).

El segundo caudal defiende, 2° un postmodernistno inscrito en la modernidad. Parte de la modernidad no (descoyunta o disloca una parte). Buela califica de débil, light, el pensamiento de Vattimo, Lyotard, Lipovelsky Excarpett. (La debilidad de esta integración es característica por mí no estudiada).

El tercer grupo de autores, 3° rechaza totalmente la modernidad: La realidad actual alienante; el poder abusivo de los medios para dar sentido a lo absurdo, lo baladí; la manipulación del hombre y la naturaleza (la escala trucada de importancias para el ídolo, el beneficio de los editores). La pseudo neutralidad de la técnica (que sirve para el Bien o el Mal...) moviliza, sin norte, a la juventud acrítica y dividida o mezclada en esas escuelas. La 1ª corriente seguirá con el ideal de la ilustración desde un punto de arranque parcial y marxista; la 2ª: el pensamiento light defiende una postmodernidad integrada en la modernidad; la 3ª apuesta, ofrece un rechazo absoluto a la modernidad (G. Fernández de la Mora, Tarchi, Steurkers...) y subrayan la identidad de los hombres y los pueblos y, critican el mundialismo (cultural, social, político, económico, antropológico,...).

Muchos jóvenes son postmodernos ¿de qué escuela, inspiración, tendencia, mixtura o sincretismo?
 

8. CRÍTICA A LA MODERNIDAD

¿Cuál es la crítica posible a la postmodernidad como propuesta, y en sus efectos desintegradores? Él sugiere relatos (dotados y argumentales) sobre 6 ideas, alguna ya escrita: 1ª. Sobre el progreso indefinido, 2ª. El poder fecundo de la razón (si incluye como dato la parte irracional de las conductas y/o lo fáctico), 3ª. La democracia como organización de la convivencia, 4ª. El cristianismo (¿subjetivo o/y objetivo?), 5ª. El lucro, la idolatría del oro y 6ª. La manipulación de la naturaleza (física, biológica, biográfica) por la técnica. (En el n° 71, de Febrero 2001, editado en Madrid, en la Revista Altar Mayor, se publican trabajos tan lúcidos como el del profesor argentino. Sobre la juventud véanse los trabajos de González-Anleo, G. Blasco, Elzo, L. Quintás y otros en la revista de pensamiento Veintiuno, n° 50, Madrid, Verano 2001, de la Fundación Cánovas del Castillo. Muy interesante para jóvenes y adultos).

Personalmente estoy en contra de completar la Ilustración, no de extraer de ella sólo lo valioso para el progreso, ¿también estoy contra los desencantados hijos de la modernidad o, mejor, caben ellos con tensión intelectual? ¿Crítica a muerte de la postmodernidad? Las 3 corrientes intelectuales olvidan que, tanto la ilustración como la modernidad o la postmodernidad, poseen lo útil y lo inútil. Lo que sucede es lo mejor, por ser un complejo de hecho que es necesario modular y asumir. A la modernidad le sobra lo escamondable, lo obsoleto y lo equivocado. Hay que inscribir el «post» en la modernidad y sus raíces cristianas, ensamblar lo que falta y desechar cuanto sobra; el derribo total de la 3ª opción -imposible con los resortes actuales- no es un disparate si tiene en cuenta que en la modernidad, hay cosas, muchas o pocas, funcionales para la convivencia.

Hay que argumentar un 4° discurso salvador (en la nueva era) de lo funcional y destruir lo no favorable a la mejora mundial de la calidad de vida ¿con qué criterio? Con lo valioso y antropológicamente correcto. En los siglos XV y XVI, la brújula, el sextante, el timón axial, en el Renacimiento, en la Reforma y Contrarreforma en el s. XVI; en el XVII y XVIII la Ilustración, en la modernidad, «fallecida» en el s. XX, hay aportaciones. Desde antes de la Reforma, con el libre examen, el hombre llega a sustituir a Dios, desde la filosofía de la razón, tal como estaba planteada; el esbozo democrático de Cromwel, USA, La Revolución Francesa, la democracia (con cultura y contracultura), se plantea la cuestión de discernir (la burguesía y el lucro, la discordia entre el progreso técnico, el «regreso» moral y artístico). ¿Los relatos o propuestas quebrarían?...

El poder de la razón no es omnímodo. Llega en el inconsciente (en Freud), en la máscara de lo irracional (Nietzche); el mejor perfil de lo valioso (no sólo emocional) en Scheler y L. Quintás. Las posibilidades de montaje político, sin opción-conexión con el liberalismo y Marx; las luchas de los pueblos, el nacionalismo. La católica opción por los pobres, ¿la teología de la liberación, la teología marginal en Hispano América? El mundo desasosegado ¿son fecundas las hipótesis y objetivos si se mantiene el espíritu de lucro, la globalización neo-liberal y el socialismo? La manipulación de la naturaleza y los hombres, la clonación, el aborto y la alienación e inversión de la escala de valores y desestimación de los clave, las adicciones a productos de evasión trágica; la ecología (desalinización, avance del desierto, deterioro de la atmósfera). Si se mantiene la «divinidad» del lucro, el deleite, el éxito, la mundialización neoliberal..., los inaceptables errores social-marxistas. Si se producen hechos comprensibles (la degradación de las costumbres de la ética). Si la revolución de los paradigmas de los roles, si el equilibrio atmosférico, acuático y ecológico no logra que el hombre se encuentre a sí mismo... y nazca una nueva época... vencidas desiderativamente las desigualdades y el terrorismo.., si todo eso permanece en la dinámica de principios del milenio, la formulación de una propuesta exige genios y desmasificación.

Guardini (El ocaso de la Edad Moderna, en Obras Selectas, Vol. 1, Ediciones Cristiandad, 1981, págs. 70-73 y Quintás Ibidem.) muestra que los elementos, otrora indelebles, no es obligado que dejen de serlo: 1° la naturaleza subsistente en sí misma, 2° el sujeto y la personalidad autónoma deseosa de plenitud, 3° la cultura creadora a partir de sus propias normas (sería un error no contar con la potencia de esas tres realidades). El mundo, nosotros -desde la juventud- estarnos desafiados, seriamente amenazados, en peligro, provocados a tomar «las cosas en serio» y a colaborar en el esbozo de una nueva época, a diseñar un proyecto digno e ideal que supere los residuos y comparaciones históricas, con un «revival» que demuestre que una época próspera -una colmena- «no tiene porqué ser infeliz» (Manderville), anodina o infantil; es menester un proyecto personal y proyecto colectivo para personas dignas de ese título.

La nueva época se construye, o destruye, por jóvenes y viejos, por adultos, con la herencia acumulada...; la nueva época: después de la modernidad, la época de la responsabilidad por el legado de salud a nivel técnico, económico... Esa era nueva o humana, joven y madura, postmoderna si se quiere, vivida; Seres que acceden con esfuerzo y lucidez a lo justo, lo bueno, lo noble, lo bello, lo propio, en conexión y a favor de otros.

Estas reflexiones, ante el contradictorio y caliginoso «mundo feliz», atribuibles al desafío de dos generaciones sin timón ni luz en un contexto desnortado. La responsabilidad de los protagonistas sería incompleta, sin acotar la globalización en relación con los dernás retos del presente más «próspero» de la historia.
 

9. ELLA, ÉL, TODOS Y SU CIRCUNSTANCIA

Si nada sagrado hay en el mundo (Guiddens); si los hombres construyen su biografía en parcelas de su ser (Bauman); si se va hacia la precariedad, la miseria,… la catástrofe,... es oportuno diagnosticar, por indicios y descartes; pronosticar en función de los síntomas; analizar la etiología profunda del mal, de la crisis,… Separada la fe de la vida, entorpecido el ecumenismo con la fabricada sociedad de riesgo-coartada...; operante, eufórica, la mundialización de las empresas transnacionales sin controles, los grupos y entidades pequeñas se encuentran desarmados; no podrán contrarrestar el efecto económico con entidades independientes (Bauman); la sociedad de masas y la derrota de la excelencia (Ortega); perdidos en las muchedumbres solitarias (Riesman), en masas sin excelencia..., nos sentirnos inermes. Estudiar profundamente el contexto de la juventud es ayudarle a ser ella misma.

Nunca fue más poderoso el dinero; el poder Financiero que -como todas las oligarquías- siente inclinación al abuso de tal poder y se defiende de todos los contra-poderes, inculpándolos de violentos y demagógicos sin estudiar en serio las razones de la protesta mundial de los colectivos, argumentos acogibles de los mundializadores de la antiglobalización... Dejemos babia y la higuera, hay grupos (de trigo y de cizaña) entrelazados de discernimiento imposible. Por sus objetivos, la mezcla de «izquierda» en paro (URSS, Repúblicas Populares, anarcos, profesionales de la algarada...) con el derecho a la defensa propia de gentes honestas. Los que pedíamos la mundialización de los controles impidientes de los abusos del tecnocapitalismo (explotación financiera y humana, empeoramiento del tercer mundo, el terrorismo). Son requeribles contra-poderes correctos.

Quienes forjaron en las naciones el control (sindicalismo, cooperativismo, socialismo de cátedra -Schmöller vs. Treiskhe- fabianos, doctrina social católica, socialistas, marxistas, social-demócratas... activistas, intelectuales –Messner-... crearon controles laborales, sindicales, fiscales, policías, derecho penal, tribunales de deberes éticos y derechos, deontologías profesionales... en países y zonas –UE-). Los poderes políticos deben tomar la iniciativa de colaborar en las iniciativas de los anti-globalizadores o, al menos, colaborar con ellos y recibir con objetividad las propuestas.

En extensión mundial no hay controles eficaces de nada de eso; el neoliberalismo campa por sus respetos y el tráfico dinerario es un insulto a la sensibilidad y a la inteligencia... Nadie deja una situación de privilegio sin presión según el principio psico-sociológico. Las personas honestas, los políticos capaces, los científicos, los sabios, los empresarios cristianos, los antropólogos sienten el desafio para crear el constructo de control en el tiempo necesario... pero comenzando ya. En el territorio, los mares, el aire, la comunicación y la convivencia se impone. H. Bergson obliga a «pensar como hombres de acción y a actuar como hombres de pensamiento»; los reflexivos han de proponer y prolongar los controles zonales y nacionales para evitar la injusticia vital en el mundo... La globalización tecno-capitalista no es suficiente ni perversa si los controles se crean...

La ONU, la OTAN, la AM de Comercio, el Banco Mundial, la FAO, la UNESCO, la OMS... no son poderes bastantes, desinteresados e independientes... El imperio USA y siete naciones con sus aliados ejercen «responsabilidades» reducidas en doscientas naciones y territorios indepeneientes; y controlan la fuente de distribución del comercio y la renta de esos países y para sus ciudadanos; esto es muy grave para Hispanoamérica, el segundo y tercer mundo.

La OPEP es un monopolio fáctico insumiso al bien común (equivale a cobrar el maná); los paraísos fiscales que eluden la tributación nacional o internacional, los proteccionismos abusivos, acrecen las diferencias de prosperidad -si los obreros del acero en USA, o los amos de sus empresas, tienen una productividad deficiente, poner una barrera aduanera del 30% para que las naciones más ascéticas, pobres y trabajadoras no puedan vender más acero allí- es una injusticia. La fidelización de los managers inventa las «stock options» para dar fortunas por el hecho de pertenecer a la casta; la explotación según los reformistas y socialistas debe ser eliminada, y de seguir, debe ser repartida a todos los niveles; el freno fiscal, para las options, es insuficiente... el hambre, la impreparación de la gente de los continente pobres, la salud, la carencia de lo que hoy es un mínimo exigible... el poder semi-autónomo del mal está relacionado con las pasiones de los hombres y el bien está al alcance de quienes, con ayuda superior, se encaminan al bien... Dios -y la marcha de la historia- nos hizo libres, pero nos quiere honestos. Para el hombre el uso del libre albedrío puede ser trágico.

Ante todo cuanto antecede, el joven postmoderno puede explicar, sin justificarla, su abulia, su inacción, su desencantamiento. A pesar de lo cual, en lo escrito hasta aquí, tiene su personal desafío, su oportunidad de colmar su espíritu, de ir a la excelencia, lo justo y lo valioso, el progreso personal y colectivo. Su dicha está concernida por todo lo reflexionado y lo que él decida o, su renuncia o su servicio a los demás, con sus capacidades y sus lirnitaciones... su magnanimidad. En fin, si Lenin, el liberalismo, el cristianismo coinciden en la «productividad»... ¡Qué se rebelen los jóvenes contra el postmodernismo y los causantes de la desigualdad artificial, es necesario! Hay ideales comunes en todos los hombres de bien. En lo más hondo del ser humano, «la Ley Natural» -participación de la ley divina en la criatura racional- crea energía y luz para el camino y la vida. Es el palacio íntimo y misterioso del ser y el SER...

San Pablo de Tarso coincide, trascendente, con el marxismo, inmanente, (en el Programa de Gotta): haga, sea, «dé cada uno según sus posibilidades, reciba según su necesidad».


 
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