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Altar Mayor - Nº 82 (18)
Viernes, 25 octubre a las 17:35:35

Altar Mayor REVISTA DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 82 – septiembre-octubre de 2002

Filatelia 2002
¡GIBRALTAR ESPAÑOL!

Por
Joaquín M. Pavón

Nosotros seguimos con nuestra bendita ingenuidad y espíritu juvenil de los mejores tiempos. Banderas al viento..., Covaleda, Riaño, Santa María del Buen Aire -lo de Buen Aire en honor de Eva Duarte de Perón que visitó el campamento en 1947 acompañada por el Caudillo Franco-. En el Raso de la Nava, a los pies del Yordas o al aire de la mañana escurialense, hemos oído, de forma reiterada, nuestra simbólica consigna:

«Como con piedras en los zapatos andaremos los españoles hasta que Gibraltar vuelva a ser de España». Durante la Guerra de Sucesión, consecuencia de la muerte de Carlos II sin descendencia, una potente escuadra anglo-holandesa, al mando del almirante Rooke, tomó Gibraltar, casi desguarnecido, el 4 de agosto de 1704, después de una heroica resistencia por parte de los escasos defensores. Mientras el jefe supremo de la expedición príncipe Jorge de Hesse-Darmstadt conquistó la plaza en nombre del Archiduque Carlos, los ingleses lo hicieron en el de su soberana la reina Ana. Al año siguiente, las tropas de Felipe V, que obtendría el trono en litigio, realizaron un inútil asedio de Gibraltar. Después (1713) vino el Tratado de Utrech.

No vamos a entrar ahora en disquisiciones jurídicas, políticas, diplomáticas o estratégicas; eso queda para los ministros de asuntos exteriores, pero sí recordaremos, una vez más, que de forma artera a mi Patria le robaron tierra hispana y que esa tierra está hollada por un pabellón extraño. Las reiteradas violaciones de los tratados, así como el incumplimiento de las resoluciones de los organismos internacionales competentes, por parte de la Pérfida Albión, son obvios.

Estamos en otra discusión bizantina en la que sin duda terminará con alguna ventaja para Inglaterra y nada positivo para nosotros, como siempre. Quisiéramos equivocarnos y nos gustaría tener que rectificar, pero francamente, no somos optimistas sobre el resultado final. Inglaterra sigue con su táctica de siempre y nuestros políticos tan condescendientes como siempre. Ante esta situación se impone cerrar la verja. Nada de soberanía compartida.

Nuestro pesimismo nos lo confirma este montón de titulares de prensa que hemos seleccionado.

ABC 12 Noviembre 2001. Francisco Rodríguez Adrados: «Antes o después, los ingleses tendrán que ceder, sus más nobles cabezas bien lo saben».

ABC 4 Febrero 2002. José Manuel Costa: «Mantener el control británico de Gibraltar es un eco grotesco del pasado imperial. Según el Independent, el Gobierno no tiene ningún derecho legítimo sobre Gibraltar. Dado que España y el Reino Unido son socios en la UE, quienes viven en el peñón no deben sentirse amenazados por una soberanía compartida».

El País 17 Marzo 2002: «La UE respalda un acuerdo sobre Gibraltar antes del verano».

ABC 20 Marzo 2002: «España abre otro carril en la verja de Gibraltar para facilitar el acuerdo con el Reino Unido».

El País 23 Marzo 2002: «La Comisión (europea) se felicita por el ritmo de la negociación sobre Gibraltar».

La Razón: «El gobierno agradece a Londres el apoyo a la carta sobre Gibraltar».

El País 26 Abril 2002: «El Reino Unido advierte a España de que no aceptará un acuerdo transitorio sobre Gibraltar».

La Nueva España 1 de Mayo 2002: «Aznar advierte a Londres que no renunciará nunca a la soberanía plena sobre Gibraltar».

La Nueva España 2 Mayo 2002: «Londres aplazará el referéndum sobre Gibraltar por la oposición de la población».

ABC 11 Mayo 2002: «Las negociaciones sobre la base naval de Gibraltar dividen al gobierno de Blair».

El País 11 de Mayo 2002: «El ministro de defensa británico se opone a compartir el control de la base de Gibraltar».

ABC 15 Mayo 2002: «Piqué confía en resolver hoy con Straw parte del bloqueo sobre Gibraltar».

El País 16 Mayo 2002: «Piqué y Straw admiten "importantes dificultades" para pactar sobre el peñón».

La Nueva España 16 Mayo 2002: «Piqué y Straw dejan para el verano un acuerdo sobre Gibraltar».

ABC 17 Mayo 2002: «El "ministro" de Exteriores de la UE respalda un pacto para Gibraltar frente a las críticas inglesas. El británico Chris Patten (Comisario Europeo de Relaciones Exteriores) atribuye los rechazos a una visión "anticuada" de España».

La Nueva España 28 junio 2002: «Piqué aseguró ayer que ambos gobiernos difícilmente alcanzarán un acuerdo sobre el futuro de Gibraltar en la próxima reunión formal del Proceso de Bruselas, que se celebrará el 12 de Julio en Madrid».

Nosotros ratificamos todo cuanto hemos dicho anteriormente y gritamos con mas fuerza que nunca: ¡Gibraltar español!

Y dicho esto pasamos ahora a evocar la figura ilustre de un marino y matemático español, poco conocido, vinculado con Gibraltar. Nos referimos a Gabriel Císcar y Císcar. Nació en Oliva (Valencia), en una casona de la calle de la Iglesia, el 17 de Marzo de 1760. Estudió Humanidades en la Escuela Pía de Valencia y Filosofía en la Universidad de Valencia. Cuando contaba 17 años sentó plaza de Guardiamarina en Cartagena el 24 de octubre de 1777. Hallándose embarcado en el buque «San Jenaro», participó en el bloqueo que la flota española ponía a Gibraltar, donde reduciría a varios barcos británicos, conduciendo uno de ellos con su tripulación presa hasta el Arsenal de La Carraca en la bahía gaditana. El Rey (Carlos IV) le concede el 19 de Julio de 1807 la Gran Cruz de la Orden de Carlos III. Al producirse la invasión francesa, participó en la reunión nocturna del 23 de mayo de aquel año, donde se mostró decidido partidario de Fernando VII. Fue nombrado por aclamación popular Vocal de la Junta de Defensa de Murcia, dedicándose desde entonces a la organización de las fuerzas españolas en la amplia zona de Murcia y las tierras alicantinas. El 28 de octubre de 1810 es nombrado miembro de la Regencia, cargo que volvería a ocupar por segunda vez en marzo de 1813 hasta el 10 de Mayo de 1814. Llegado en este fatídico año, el «Deseado», el felón Rey, le incluiría en aquel famoso Decreto que promulgó en Valencia el aciago día 4 de mayo de 1814, de cuyo contenido le enteraría el General Eguía, por lo que desde la Regencia pasaría a los calabozos de la Corte, donde se encontraría con muchos de aquellos que durante seis años habían expuesto sus vidas a favor del retorno del «Deseado». Dos ministros, diez diputados y seis generales y mariscales de campo se hallaban de repente presos de aquel ingrato rey. Fernando VII destacó por su carácter traicionero, cobarde y egoísta; era astuto para las intrigas palaciegas. Nunca estuvo a la altura de las circunstancias y menos como monarca de una España que atravesaba momentos muy críticos.

Ya rehabilitado es elevado al cargo de Teniente General y se le concede la Gran Cruz de la Orden de San Hermenegildo, de reciente creación. Era miembro del Consejo de Estado cuando llegan noticias de la entrada de los «Cien Mil Hijos de San Luis». Císcar seguirá al Gobierno hasta Sevilla. En esta ciudad Fernando VII se niega a proseguir hasta San Fernando, razón por la que el diputado Alcalá Galiano solicita y logra que el monarca sea declarado en «estado de enajenación mental, estando el caso previsto por la Constitución de privarle del ejercicio del poder ejecutivo, para el caso de su forzosa traslación a San Fernando», por lo que se nombra una nueva regencia. Ésta recaería en los Tenientes Generales de la Armada Cayetano Valdés y Gabriel Ciscar, junto al del Ejército Gaspar Vigodet.

Cumplidor de cuanto estuviera reglamentado, Ciscar se entrevistó con el Rey, comunicándole el encargo recibido, pero pidiéndole su conformidad. Fernando VII, como siempre, obligaría prácticamente a Ciscar a la toma de posesión diciéndole «...que so pena de incurrir en Real indignación lo tomase...». Restablecido su poder real, protagonizado por los «cien Mil Hijos de San Luis», mandó detener a Ciscar, quien fue condenado a la pena de muerte. La intervención del general Burmont, lugarteniente del Duque de Angulema, le salvaría de aquella pena, embarcándole a la fuerza en un buque británico surto en la bahía gaditana y en el que sería trasladado a su destierro en Gibraltar.

En Gibraltar permaneció malviviendo unos años, pensando siempre en su familia que en Oliva sufría también muchas penalidades. Ante todo ello y tras la muerte de su hijo Rafael, el viejo luchador acabaría falleciendo el 12 de agosto de 1829, en la mayor de las miserias. Sus restos fueron exhumados en el cementerio gibraltareño. En el navío español Isabel II fueron trasladados con honores de Capitán General. Ya en tierra, se llevaron al Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando. En su emplazamiento definitivo hay una lápida que dice: Aquí yace el Teniente General de/ la Armada/ don Gabriel Císcar y Císcar/ Caballero Gran Cruz de la Real y/ Militar Orden de San Hermenegildo/ y pensionista de la de Carlos III/ dos veces nombrado para Las Cortes/ individuo del Consejo de Regencia/ del Reino. Consejero de Estado. Pleni/ potenciario de España en el Congreso/ de sabios que se reunió en París para establecer un/ nuevo sistema de pesas y medidas. Autor de varias/ obras científicas./ Falleció en Gibraltar el 12 de agosto de 1829/ a los setenta años de edad.


 
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