Bienvenido a la Hermandad del Valle
    Búsqueda

    Menú
· Inicio
· Presentación
· Recomendar
    Publicaciones
· Altar Mayor
· El Risco de la Nava
· El Brocal
    Envíos

Si deseas recibir nuestras publicaciones por correo electrónico, además de otras noticias de la Hermandad, indícanos tu dirección de correo-e:

Suscribirte
Cancelar suscripción

Dirección:

Altar Mayor T
Altar Mayor - Nº 84 (18)
Sábado, 01 marzo a las 17:27:29

Altar Mayor

REVISTA DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 84 – enero-febrero de 2003

CÓMO SE VE EUROPA DESDE EL PARLAMENTO EUROPEO
Por José María Gil Robles - Diputado al Parlamento europeo

El Parlamento Europeo saludó cada ratificación de tratado y cada Conferencia Intergubernamental como un paso más en el camino de la construcción Europea pero asimismo ha expresado cada vez su frustración ante la incapacidad del Consejo Europeo para efectuar todas las reformas necesarias. Siempre ha denunciado los limites del método de la negociación diplomática.

En su resolución del 19 de noviembre de 1997 sobre el tratado de Amsterdam el Parlamento lamentó «la ausencia en el Tratado de Amsterdam de las reformas institucionales necesarias para el funcionamiento eficaz y democrático de una Unión ampliada, y afirma que tales reformas tienen que realizarse antes de la ampliación y en el plazo más breve posible, para no retrasar las adhesiones».

Tres años después, la cumbre de Niza puso algunas piedras más, pero, consciente de que esos retoques resultaban insuficientes, abrió un proceso de reflexión sobre el futuro de esa construcción, previendo concluirlo con una nueva Conferencia Intergubernamental en el año 2004.

La cumbre de Niza produjo frustraciones y fue un ejemplo patético de negociaciones que se terminaron con una solución chapucera a altas horas de la noche, pero tuvo el mérito de reconocer, como lo pedía el Parlamento Europeo desde años, que desde ahora las reformas que se deben hacer no tendrán sentido ni éxito si no tienen como base un proyecto claro y definido que siga los tres principios fundamentales que son democracia, transparencia y eficacia.

En ese contexto, la presidencia belga tuvo que plantear el debate, y definir el mandato de la Convención. El Parlamento Europeo fue el primero que pidió la formación de una Convención sobre el futuro de Europa dado que la fórmula de la Convención demostró su eficacia para la redacción de la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE, en la que hubo una representación de miembros del PE, de los parlamentos nacionales, de los gobiernos de los 15 Estados miembros y de la Comisión europea. La participación de los países candidatos en la Convención y el largo debate en toda Europa que le acompaña debería permitir a esta Convención dar un verdadero impulso político al proyecto europeo y demostrar que la Unión puede funcionar en transparencia y con legitimidad.

Pero el Parlamento Europeo pidió con fuerza en la sesión de mayo 2001 que la Convención no fuese un foro de debate sino un órgano de trabajo y que tuviese que elaborar un proyecto de texto constitucional que sería sometido a la Conferencia intergubernamental de 2004 para que ésta no se transformara, otra vez, en un maratón de negociaciones sin salida.
 

El Parlamento europeo el verdadero motor de la integración europea

La historia de nuestro Parlamento es muy parecida a la de los parlamentos nacionales que, en ocasiones con pequeños pasos, a veces a través de graves crisis y revoluciones, han conseguido el control político del ejecutivo, el poder presupuestario y la competencia legislativa. Es la historia de la reducción, poco a poco, del déficit democrático de la Comunidad, hoy Unión. No hay que olvidar que la Unión Europea tiene una historia relativamente corta, menos de cincuenta años.

De hecho, el Parlamento, único órgano elegido que representa a 377 millones de europeos, ha evolucionado en paralelo a este proceso dual de ampliación e integración, incrementando sus competencias a lo largo del tiempo. El impulso ha surgido casi siempre en el seno de la propia Institución.

¿Cómo se ve Europa desde el Parlamento Europeo? Pues la ve a través de los ojos de los ciudadanos europeos que piden una Europa fuerte, transparente, con normas e instituciones claras.

Los objetivos decisivos para el Parlamento Europeo son la capacidad de ampliación y el fortalecimiento de la legitimidad democrática.
 

El Parlamento Europeo quiere preparar la Unión Europea para la ampliación

La Unión Europea ha sido y es un gran instrumento de prosperidad a muy bajo coste. Una organización de la que ninguno de sus integrantes, ni siquiera los más reticentes, se propone salir, y que cada vez tiene más candidatos a la entrada.

Quince años después de la adhesión de España y Portugal a las Comunidades Europeas estamos a punto de realizar una gran ampliación de la Unión Europea, proceso irreversible como lo declaró el Consejo Europeo de Gotemburgo (15 y 16 de junio de 2001). Pero una Unión de 25 Estados miembros en 2004 no podrá seguir funcionando como una Unión de 15 miembros que ya demostraba debilidades y bloqueos. ¿Cómo se puede justificar inmovilismo frente a los sacrificios y al trabajo colosal de integración del acervo comunitario que pedimos a los futuros Estados miembros?

Por esa razón el Parlamento Europeo considera que para el éxito de la inminente ampliación de la Unión Europea son necesarias reformas que vayan más allá de las cuestiones puntuales y técnicas y, como lo expresó una vez más en su resolución de septiembre 2001, considera «que el rechazo del Tratado de Niza en el referéndum irlandés confirma su insistente petición de que se modifique el modo de reformar los Tratados de la Unión, dado que el procedimiento actual aleja a los ciudadanos de Europa de la tarea histórica de la Unión de aportar paz, seguridad y prosperidad a todo el continente».
 

Una Europa fuerte

El Parlamento Europeo reclama la consagración del método comunitario como procedimiento prioritario para la toma de decisiones en la Unión, con recurso al método intergubernamental tradicional únicamente en determinados temas delicados para los Estados miembros,

Pero un verdadero equilibrio interinstitucional y de la ampliación pasa por un proceso decisorio eficaz y transparente y por esa razón la Cámara europea pide con fuerza unas modificaciones fundamentales:

· El fortalecimiento de las políticas de la Comunidad relacionadas con el bienestar de la sociedad en general: política social y de empleo, protección del medio ambiente, sanidad y cuestiones relativas a justicia y seguridad.

· La supresión de la estructura de pilares del Tratado ya que, sobre todo en el ámbito de la política exterior, se ha establecido una duplicación innecesaria de las estructuras y se da una imagen confusa de quién representa la Unión en materia de Asuntos exteriores.

· El reconocimiento de la personalidad jurídica de la Unión que le permitirá actuar como entidad coherente y firmar acuerdos internacionales en todos los campos, y no sólo en los comerciales.

· El voto por mayoría cualificada fue extendido a 35 fundamentos jurídicos en Niza pero quedan numerosas cuestiones fundamentales que siguen sujetas a la regla de la unanimidad, que perjudicará la profundización política y social de la Unión ampliada.

· El procedimiento de co-decisión debería generalizarse a todas las decisiones legislativas, a la fijación de las grandes orientaciones económicas anuales, las decisiones sobre déficits excesivos y las decisiones presupuestarias (incluida la determinación de los ingresos).

· Ampliar la participación del Parlamento Europeo en lo que respecta al control de la Política Exterior, de Seguridad y de Defensa, del espacio Europeo de Libertad y Seguridad, de la política comercial común, las relaciones económicas exteriores y la puesta en marcha y desarrollo de las cooperaciones reforzadas.

· El fortalecimiento del sistema parlamentario: que se complete la autonomía interna de que ya goza el Parlamento en dos aspectos esenciales, a saber: el estatuto de los diputados (con todas las condiciones del ejercicio del mandato), y la fijación de su sede.

· Debemos fomentar asimismo el desarrollo de partidos políticos a escala europea que sirvan como un instrumento para configurar y comunicar la voluntad de nuestros ciudadanos y como canales para su participación.

· Meter todos los gastos en el presupuesto de la Unión y terminar con distinción entre gastos obligatorios y no obligatorios (cada vez menos vigente, pues al final ambos tipos de gastos se negocian entre el Parlamento, el Consejo y la Comisión); e incluir en la co-decisión presupuestaria el capítulo de ingresos, que hoy en día es fruto de largas y premiosas negociaciones cada seis años, con la consiguiente rigidez.
 

Una reforma profunda de las instituciones

Mejorar el proceso decisorio y aumentar las competencias no tienen sentido si no están acompañados por una reforma profunda de las instituciones europeas que cumplen un trabajo cada día más determinante para nuestra vida cotidiana. Las instituciones europeas datan de medio siglo y han conocido continuas adaptaciones con un resultado bueno.

A eso nos referimos cuando hablamos de reformar las instituciones.

· La Comisión debe convertirse en un ejecutivo o gobierno auténtico, es decir, respaldada por una sólida mayoría en el Parlamento Europeo, con un Presidente que lidere y cohesione, y una estructura interna más funcional.

· Mejorar el funcionamiento del Consejo Europeo (las «cumbres» de Jefes de Estado y de Gobierno no previstas inicialmente en los Tratados y cuyo sistema de preparación se ha quedado anticuado e insuficiente para un volumen de decisiones que han ido aumentando), así como del Consejo de Ministros, muy fragmentado en consejos sectoriales (Agricultura, Ecofin, Transportes...), mal coordinados entre sí.

· Cambiar el sistema de designación de las presidencias de esos consejos. La rotación semestral de las presidencias es un enorme despilfarro de tiempo y de esfuerzo ya ahora con quince miembros (cada uno preside de siete años y medio en siete años y medio) y lo será más con veintisiete (cuando se presida de trece años y medio en trece años y medio). Es necesario ir a presidencias elegidas por un plazo razonable, ya sean individuales o colectivas.
 

Una Europa transparente

Y, sobre todo, reclama la afirmación del principio de transparencia de las decisiones adoptadas en el seno de las Instituciones comunitarias. Defender y promover el modelo comunitario no significa justificar la complexidad y la opacidad de proceso de decisión y de las instituciones comunitarias, todo al contrario.

¿Cómo se puede justificar que un órgano legislador, el Consejo, legisle en secreto sin que ninguna de sus reuniones sean públicas?

Tiempo ha llegado para un cambio de terminología. Hasta hoy cuando se trata de Europa se trata de un conjunto de tecnicismos, de denominaciones con elevado grado de abstracción que al común de los mortales no le dicen nada, cuando no le repelen pura y simplemente. Una terminología que parece hecha para que no se entienda lo que quiere designar y que, de hecho, fue pensada para disimular y no para explicar o clarificar.

Se habla de «Comunidad» y de «método comunitario», para no hablar de federación y de método federal. Se llaman «reglamentos» a lo que son pura y simplemente leyes, «directivas» a las leyes-marco, etc. Pero ¿cómo iban a admitir los parlamentos nacionales, depositarios constitucionales de la potestad legislativa, que se impusiesen leyes a los ciudadanos sin intervención suya? ¿Cómo aceptar abiertamente esa realidad sin que los defensores a ultranza de la soberanía nacional pusiesen el grito en el cielo?
 

El futuro de Europa en una Constitución Europea

El Parlamento Europeo reclama una Constitución corta, clara y en un lenguaje sencillo. Afortunadamente, la Convención también parece ir por ese camino.

El resultado que perseguimos es, pues, que haya una Constitución Europea, donde quede bien claro cuáles son las competencias de unos y de otros y, sobre todo, qué es lo que hacen unas y otras instituciones en la arquitectura institucional. Queremos que la Constitución Europea esté lista antes del 2004, antes de las elecciones al Parlamento Europeo, para que los Grupos políticos de esta Cámara podamos ir a esas elecciones defendiendo nuestras opciones.
 

Europa de valores y derechos fundamentales

Desde la proclamación solemne en Niza de la La Carta de los Derechos Fundamentales el Parlamento Europeo, la Comisión Europea y el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas se refieren a la Carta y aplican los derechos y libertades reconocidos en dicha Carta. Pero el Parlamento Europeo que acaba de introducir un artículo en su Reglamento Interno para que todo su trabajo sea conforme a la Carta, reclama que la Carta se incorpore con carácter jurídicamente vinculante en los Tratados, es decir, en una futura Constitución europea. Así y sólo así, se podrá garantizar plenamente los derechos de todas las personas y las instituciones europeas tendrán que aplicarla.
 

Conclusión: hay que seguir integrando

El Parlamento Europeo no ha sido la única institución comunitaria que ha formulado propuestas pero es la única que, desde hace tiempo, ha ido elaborando y perfilando una visón concreta, clara y ambiciosa de Europa con propuestas, fruto de compromisos entre 15 nacionalidades distintas agrupadas en siete grupos parlamentarios.

El Parlamento Europeo cumple hoy funciones de legitimación democrática, de control político, normativas y de impulso del proceso de integración europea en continuo dialogo con la sociedad civil.

Esa gran empresa de construcción europea de nuestro siglo XX se ha ido concretando, ampliando, profundizando y consolidando a pesar de las enormes dificultades y reticencias que ha tenido que superar.

Ha sido un proceso rápido (50 años en términos históricos son un lapso de tiempo insignificante), envidiado en otros continentes, y de resultados predominantemente positivos. Ha sido posible gracias al empeño, la generosidad y el tesón de muchos hombres y mujeres a los que se tildó de visionarios, y sólo llegará a su fin si los europeos que llevan actualmente el timón de la vida política y los que han de llevarlo dentro de unos años son capaces de superar la tentación del egoísmo nacional con esa misma claridad de ideas, generosidad y tesón. Europa será lo que queremos que sea.


 
    Opciones
· Versión Imprimible
· Enviar a un Amigo
    Otros enlaces
· Más Acerca de Altar Mayor


Noticia más leída sobre Altar Mayor:
Altar Mayor - Nº 81 (12)


Hermandad del Valle de los Caídos (hermandaddelvalle.org)
Colaboraciones, comentarios, sugerencias: