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Altar Mayor - Nº 84 (07)
Sábado, 01 marzo a las 18:11:49

Altar Mayor

REVISTA DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 84 – enero-febrero de 2003

ESPAÑA Y EL FUTURO DE LA UNIÓN EUROPEA
Por José Luis Orella. Profesor Universidad San Pablo-CEU

Los antecedentes de la última construcción europea, tienen origen en la Segunda Guerra Mundial, aunque oficialmente los principios por los cuales se ha procedido a la formación de la Unión Europea se pueden ver en un interés de unificar el Continente. La necesidad de ir creando nuevas instituciones políticas, económicas, etc... han venido derivadas de la pérdida de la preeminencia de los países europeos en el resto del mundo, y la necesidad de que los países europeos debían agruparse si querían mantener su presencia en el mundo. Sin embargo, algunos testigos de la época como Jean Monet, uno de los artífices del Tratado de Roma, defendían otros intereses, como podía ser el evitar que Alemania tuviese un nivel económico e industrial preeminente, y se pudiese convertir de nuevo en el líder de todo el conjunto continental. Eso ya no podía permitirse después de una hegemonía germánica que había ocasionado dos guerras mundiales. El origen de ese poderío alemán se sustentaba en sus riquezas minerales, por tanto había que procurar que no volviera a suceder. El discurso europeísta ayudaba a proporcionar la excusa ideal para que el rico subsuelo alemán carbonífero y ferroso estuviera bajo el control de instituciones internacionales, y no de instituciones puramente alemanas que en un momento dado pudieran fomentar la aparición de un renacimiento nacional alemán.

Por lo tanto, cuando en 1951 se forma la Comunidad Europea de Carbón y del Acero, oficialmente había un discurso europeísta preparado para asumir la misión de controlar las minas alemanas. La realidad es que las minas del Rhur, y las del Sarre estarían bajo el dominio de unas autoridades supranacionales y que la autoridad política alemana no podría ejercerlo de manera monopolística para poder utilizarlo en el renacer de una potencia alemana.

¿Por qué? Porque Alemania no podía ser desmantelada y desaparecer, era necesaria para formar un frente de contención ante la Unión Soviética. La parte de la Europa occidental que quedaba bajo el liderazgo de los Estados Unidos, necesitaba la reconstrucción de Alemania. Ya se veía claro que no se podía hacerla desaparecer, que en el ámbito defensivo, económico y político existía la necesidad de reconstruir una Alemania que, aunque mutilada, era lo suficientemente grande para llevar el liderazgo económico junto con Francia, la cual, aunque fuese de una manera artificial, llevaba el liderazgo europeo en el ámbito político y militar en las décadas de los 50-60.

De esta manera se ha ido llegando hasta la actualidad, hasta que en el año 1957 se firma el Tratado de Roma. Primero se ponen las bases de la unificación económica y posteriormente se pensaría cómo debería ser la unidad política. En el año 1985 es cuando la Península Ibérica entra en la Comunidad Económica Europea. España y Portugal entran a la vez en una Europa occidental que ha ido buscando sus raíces históricas en la Europa de Carlomagno, ya que excepto por la pertenencia de Grecia, existen unas fronteras muy similares. Francia y Alemania formaron el eje del imperio carolingio y ahora lo era de nuevo en la CEE. En el año 1992 se firma el tratado de Mastrique y se empieza a insinuar la posibilidad de unión política. Se cambia de una Comunidad Económica Europea a una Unidad Europea.

Entonces, ¿cuáles son las líneas que se ven hacia el futuro, hacia dónde vamos y qué es lo que nos podemos encontrar, aunque luego haya muchas confusiones? De fronteras para adentro, en el ámbito de Europa, ¿cuáles son los objetivos que nos podemos encontrar y cuáles son también las dificultades? Los primeros objetivos parece que apuntan hacia la elaboración de una constitución europea que podría dar una estructura federal, de forma que esa unidad económica, esa unidad monetaria que con el euro tenemos, iría marcando el paso hacia esa posible unión europea. En ese mismo sentido también habría que ampliar las competencias del parlamento europeo y se estaría buscando una mayor cohesión, una mayor integración, incluso una unión institucional de ciertos ámbitos: ámbitos de justicia y económicos, que es lo que ya estamos ahora protagonizando, incluso de defensa. En esos ámbitos, por ejemplo de defensa, ya tenemos un cuerpo europeo de defensa que de manera progresiva va a una cierta unificación de los cuerpos de maniobra, aquellos cuerpos de mayor prestigio de los diversos ejércitos, como puede ser en nuestro caso la Brigada Paracaidista y la Legión, que ya están formando parte de misiones europeas y llevando misiones en colaboración con las fuerzas de elite de las diversas naciones europeas. Por lo tanto, esa armoniosidad, esa cooperación militar que se fundó con la aparición de la OTAN frente al peligro comunista, ante la desaparición de la Unión Soviética, se está conformando en torno a organizar el ámbito de defensa europeo dentro de unas instituciones europeas.

En otro punto, en el futuro uno de los principales problemas lo planteará el derecho de subsidiariedad. Es decir, en un proceso de unificación de instituciones a nivel de justicia, defensa y economía de ámbito continental, este proceso de unificación está socavando, todas las competencias de los gobiernos nacionales. Pero, a su vez, también resulta que se está procediendo a una fuerte demanda de la necesidad de cercanía de ciertas instituciones al ciudadano. En este plano estarían las autoridades locales y autonómicas o regionales. Por lo tanto, existe una labor en pinza. Por una parte unas instituciones europeas supranacionales que están reforzando sus instituciones, como el parlamento europeo, la futura constitución europea, un posible gobierno europeo, etcétera, y por otra parte ese intento de potenciación de las autoridades a nivel autonómico, regional, local, que dejaría a las autoridades nacionales vaciadas de sus distintas competencias a la hora de actuar.

No obstante, eso sucede a nivel teórico y cuenta con los aplausos de diversos presidentes regionales. ¿En la práctica se puede ir hacia eso y por lo tanto puede ser un peligro para la consistencia nacional de nuestros países y de nuestras comunidades nacionales? Muchas veces la ley del pragmatismo ayuda para comprender ciertas razones. Una Europa en la cual las competencias nacionales vayan desapareciendo y que de diecinueve señores que se reúnen en torno a una mesa se pase a unos ciento cincuenta y seis que pueden ser las regiones de Europa, es fácil prever que esa torre de babel resultaría imposible de convivir y por supuesto de cooperar. A pesar de que se está facilitando la cesión de competencias a ciertas regiones, y que por lo tanto en vez de tener una bandera europea con doce estrellas, empezaríamos a tener trece, catorce, cuarenta, cincuenta, sesenta y que todo el mundo tuviera su pequeña estrellita con un cielo estrellado como símbolo de una Europa unificada, resulta que la práctica obliga a que esa posibilidad, ese vaciamiento de competencias no se pueda producir hacia las regiones. Incluso hay un cierto miedo hacia esa estructura supranacional que podría dominarnos a todos. Los gobiernos nacionales que están con grandes altavoces fomentando el proceso de unión europeo al mismo tiempo están siendo reticentes a que ese proceso vaya a unas estructuras federales excesivamente centralistas y que puedan incluso superarles en ello. Siempre va a haber una vigilancia estrecha de países con un fuerte sentido nacional, como la Alemania unificada, Francia, o Gran Bretaña con respecto al proceso de unión europea. La amenaza existente de que se pueda producir un vaciamiento de los poderes nacionales y lleguemos a una Europa unificada de ciento cincuenta y seis enanos, donde hubiese un influyente poder decisorio de ciertos presidentes autonómicos. Francamente no veo que se vaya a producir, precisamente por el propio egoísmo de los gobiernos nacionales que no lo van a permitir.

No obstante, otro de los problemas es el fuerte interrogante existente sobre la concienciación de una ciudadanía europea. ¿Qué es el ser europeo? ¿Qué puntos en común vamos a tener? Hay una cultura común, hay una historia común, tenemos unos valores comunes, incluso tenemos unas raíces cristianas que fomentan esos valores. Pero también estamos ahora con una fuerte inmigración de fuera, que causa que se hable del mensaje de multiculturalismo. En nuestro días, algunos políticos como puede ser representativo Samir Näir que no es extraño de pertenecer a ciertas corrientes políticas, porque es un eurodiputado socialista, descendiente de härkis (argelinos musulmanes refugiados en Francia). dice tener una sola cultura, la francesa. Por lo tanto vamos a tener ya uno de esos importantes interrogantes: el de ir camino de la formación de una comunidad europea, con unos valores propios, con una cultura que no ha tenido fronteras de forma que igual que nos sentimos orgullosos de Granados nos sentimos orgullosos de Mozart; pero resulta que también ahora vamos a tener esa Europa que tiene unas fronteras permeables con una fuerte emigración de unas personas que vienen a obtener nuestro nivel de vida, a integrarse en nuestra sociedad. Por lo tanto, una de las definiciones y uno de los problemas que vamos a tener en el futuro va a ser esa definición de qué es Europa. ¿Está caminando Europa hacia una Europa multiétnica pero con una cultura europea, o vamos a ir camino de una sociedad multicultural? Y cuando se dice multicultural no se quiere decir una Europa con una cultura pero multiétnica, porque con respecto a esto, sí tenemos mucho que decir los españoles por nuestras relaciones con el mundo hispanoamericano, donde tenemos gente de todas las razas, de todo tipo de pueblos, pero unidos en torno a una cultura y una lengua. Unos pueden ser negros de Guinea, otros malayos filipinos, otros mestizos, o indios, pero todos unidos en torno a una cultura. Es muy distinto ese multietnicismo integrado en la cultura hispánica al multiculturalismo. La frontera a la que vamos a llegar en el futuro europeo va a ser a esa definición de qué es Europa y hacia dónde queremos ir. ¿Una Europa multiétnica? Lo lógico es que vayamos hacia ella, pues Europa ha sido camino de pueblos. ¿Una Europa multucultural? Va a ser uno de los grandes interrogantes graves que tenemos de definición de Europa en ese sentido.

Esto nos empieza a llevar hacia una concentración de poderes en diversos ámbitos como el económico, el militar, el de justicia, y a una línea de política internacional que Europa intenta conjuntar, pues aunque sea un gigante económico a nivel político todavía no deja de ser un poco satélite de EE.UU., pues todavía no tenemos esa potencialidad, esa madurez para llevar nosotros mismos nuestra propia política internacional de manera conjunta. Eso también nos está llevando a preguntarnos a qué ámbitos internacionales está llegando ahora Europa y qué podemos hacer de ellos. Desde el pasado ha existido siempre ese miedo; desde ese 1956 en el cual los europeos vieron el desastre de Hungría y nadie participó para ayudar a los húngaros porque quedaban del otro lado del telón y no se podía actuar, desde la intervención de franceses y británicos en Egipto que tuvieron que volverse con las orejas gachas a sus países porque a Estados Unidos le había sentado mal que fueran allí. Europa no ha podido ejercer su propia política internacional. Ha habido bastante miedo de actuar de forma independiente con respecto a Estados Unidos. ¿Por qué? Quizá porque faltaba esa posible integración, esa posible madurez de unas instituciones europeas que podrían coordinar en ese ámbito internacional toda la potencialidad de los distintos países.

Ahora esa posibilidad ya se está realizando. Tenemos ya el proyecto de una Europa que se va unificando y tenemos un principio de actuación conjunta en los Balcanes. Por lo tanto ¿cuáles son esas fronteras, a qué espacios nos está tocando llegar?

En el mundo Iberoamericano en el cual España tiene uno de sus fuertes protagonismos y con el cual tenemos unos puntos culturales comunes, tenemos una política de inmigración que hay que subrayar, unos problemas de orden público, de mafias organizadas, unos fuertes intereses económicos, con una política de privatización que ha llevado a las distintas economías hispanoamericanas a una participación de las grandes empresas españolas en Méjico, en Argentina, en Brasil, en Venezuela, en Chile, etcétera, e incluso en políticas de medio ambiente, que es lo que sucede en parte con las patentes de los productos farmacéuticos que están obteniendo ciertas multinacionales norteamericanas y que son patrimonio de los países hispanoamericanos. España, vuelve a ser protagonista, pero aunque no puede decir nada ante Estados Unidos, sí podemos servir de portavoces de los intereses hispanoamericanos dentro de la UE, y ésta sí puede, de una manera más fuerte, plantear ciertos problemas de Hispanoamérica ante los EE.UU. y ante dos mundos desarrollados, dos mundos industrializados, dos mundos que tienen que negociar con el mundo Hispanoamericano donde ya va a haber un mercado, una cierta competencia para sus productos y desde luego no depender exclusivamente de su vecino del norte. Incluso ese proceso de unidad europea puede beneficiar, en ese sentido económico, a ese mundo Iberoamericano, para incluir a Brasil en ello. Eso les lleva también a los iberoamericanos a una contraprestación, a la asimilación total de nuestras instituciones políticas y por lo tanto se van a ir asemejando a nuestro mundo social y político.

¿Qué otros ámbitos internacionales de importancia nos van a afectar a los europeos? Tenemos el ámbito mediterráneo, el viejo Mare Nostum romano es ahora un Mare Nostrum con fuertes problemas. Uno está claro: el polvorín balcánico. Tenemos allí problemas de desestabilización, problemas que se van a tener que ir estabilizando porque todos esos países han intentado ser estados nacionales y son estados nacionales con importantes minorías y por los pasos de la antigua Yugoslavia, o de Croacia, o de Rumania, incluso una Eslovaquia, una Macedonia, en los que todos tienen el problema de tener en torno a un 25 ó 30 por ciento de minorías étnicas dentro de sus países, con fuertes problemas de integración, incluso de estabilidad de sus economías, procedentes de las economías dirigidas del antiguo paraíso comunista.

Por lo tanto hay ahí toda una parte de Europa con fuertes problemas de estabilidad, de los cuales somos vecinos por lo que nos conviene que esa situación vaya bien, y vamos a tener que madurar nuestra situación política y militar, porque si queremos que esa situación vaya bien, ningún país lo va a hacer, y como a los alemanes les interesa que los Balcanes vayan bien, todos vamos a tener que hacer de «alemanes» en esa situación.

¿Más problemas? El proceso de paz en Oriente Medio. Puede ser que los problemas afecten a otros. Para nosotros los españoles casi únicamente es un referente histórico: aunque al Rey de España le toca el título de Rey de Jerusalén. Pero sí es un problema que nos aúna un poco con todo el mundo islámico. ¿Por qué? Porque en el mundo islámico se está produciendo el renacimiento del fundamentalismo en casos como en Argelia que ha degenerado en una guerra civil, o que se produjo en Egipto y que se ha cortado radicalmente por las autoridades de Hosni Mubarak, resulta que únicamente son los avisos de un mundo joven, de un mundo que está orgulloso de sus raíces, de un mundo que dentro de unos años reivindicará su posición en el mundo. Libia, país que se creía deshabitado llegará a unos diez millones de habitantes, Egipto y Argelia están llegando a ser de los países más poblados y protagonizan una explosión demográfica que tiene a Europa como vecina y referente. Países con los que tenemos relaciones comerciales importantes como el gas natural, que no sólo viene de Rusia sino también del norte de África.

El Mare Nostum, como se sabe por experiencia histórica, nunca ha sido frontera, siempre ha unido, siempre ha sido canal de transmisión. El desierto es el que siempre ha hecho de frontera. Nosotros siempre hemos estados aislados de África por el desierto del Sahara no por el mar Mediterráneo. Éste siempre ha sido un espacio de convivencia. Pero nos están surgiendo unas fronteras con un mundo joven, dinámico, demográficamente fuerte, con un mundo con el cual vamos a tener que relacionarnos. Entonces, ¿cuáles van a ser los canales de relación con esas sociedades? Una relación que nos va a obligar a definirnos en el futuro, algo que incluso nos va a llevar a que uno de los vecinos tranquilos, como puede ser una Turquía de raíces islámicas, que ve como una parte de su sociedad, emigrantes que vuelven de Alemania, prefieren ser militantes islámicos porque se sienten marginados del mundo europeo; pero en cambio el país mantiene una mentalidad laica, incluso su ejército, las instituciones de un país nacionalista turco son de un país laico, un país que se ha occidentalizado desde la época de Kemal Atatürk y por lo tanto es un país que quiere integrarse en Europa, reivindicación que tiene desde bastante tiempo. La integración de Turquía es una de las pruebas que obliga a Europa a definirse como entidad política.

Si la UE es sólo una unión de intereses económicos, de intereses políticos y que todos consideran de manera pragmática, no puede haber ninguna oposición a su integración. Sin embargo, la pregunta es quién les dice a los turcos que ellos no pueden integrarse en Europa porque ésta no puede abandonar sus raíces cristianas, aunque estas palabras no resulten políticamente correctas. Por lo tanto, resulta que el mundo turco también es una de las grandes flechas que nos preguntan: ustedes, Europa, quiénes son, cómo se definen y cuando ustedes de una vez se definan qué son ustedes, dígannoslo porque nosotros somos los que estamos llamando a la puerta. O sea que también los demás están a la espera de saber qué es lo que nosotros estamos haciendo.

Entretanto nosotros estamos abriendo las ventanas al mundo de la Europa del este, el cual va a ir integrándose según estos países, salidos del comunismo, vayan asimilando nuestras instituciones políticas y estructuras económicas. Es decir, según ese mundo europeo vaya estabilizándose e integrándose en el marco alemán. Polonia, Chequia, Croacia, Eslovenia, todo el antiguo ámbito comercial decimonónico del antiguo Imperio Alemán se vaya integrando en Europa, irán marcando la hegemonía alemana.

¿Cuál va a ser ese futuro? El futuro de la UE va a ser el futuro de los europeos, pero sin olvidar que uno de esos enanos políticos tiene ya 80 millones de habitantes, se llama Alemania y por lo tanto va a tener algo que decir. Y desde la época de Helmut Khol empezó otra vez a sacar brillo al antiguo nacionalismo alemán. Europa empieza a caminar, de una manera unificada, pero sin olvidar que la Alemania unificada es una potencia económica, que empieza a serlo también política, y va a serlo militar y desde luego camina para llevar el liderazgo de Europa.

¿Cuál será el papel de España? Servir de puente a Europa con el mundo iberoamericano.


 
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