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El Risco de la Nava
El Risco de la Nava - Nº 200
Domingo, 11 enero a las 11:38:27

El Risco de la Nava

GACETA SEMANAL DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 200 – 6 de enero de 2004

SUMARIO

  1. Portada: Centenario, por Emilio Álvarez Frías
  2. ¿Con Francia o con España?, por Ismael Medina
  3. La locura separatista antiespañola, por Matías Cordón
  4. Apuntaciones sobre el pasado y el futuro, por Antonio Castro Villacañas
  5. El financiero George Soros quiere cambiar el mundo (y sus Gobiernos), de Zenit


Portada
CENTENARIO

Por
Emilio Álvarez Frías

Hablar de Centenarios parece algo que reviste cierta importante, acaso que es arcaica o añeja, incluso hasta rancia y obsoleta. Mas también encarna la simple celebración de un número elevado de años, días, semanas o, en nuestro caso, el número de veces que hemos puesto El Risco de la Nava en la red de internet para comunicarnos con personas de diferentes geografías, de distintas opiniones, de desiguales puntos de vista. Ha sido, sin duda, toda una experiencia. Hemos hecho amigos durante esas doscientas semanas, algunos nos han dicho que no les interesaba nuestra publicación, otros la han reproducido y circulado por sus ambientes. Estamos contentos por el trabajo realizado, sin que ello nos llene de arrogancia, pues sólo hemos intentado ser útiles a los demás, sean asímiles o distintos.

Y es importante, también, celebrar nuestro Centenario el día de la Epifanía del Señor, fiesta importancia para los cristianos que seguimos a Jesús quien, hecho Cristo, se dio por la especie humana, a la que pretendemos servir.

Agradecemos a nuestros lectores su lealtad, allá donde se encuentren, pues gracias a su cortesía nos ha resultado posible tender puentes de entendimiento y comprensión.

Y no olvidamos a quienes generosamente han venido colaborando con nosotros para que El Risco de la Nava pueda editarse cada semana. Ha sido una ayuda enormemente generosa e impagable.

Dos centenarios, pensamos, es bastante. La fidelidad y la constancia no suele durar períodos tan prolongados. Por ello pedimos al Señor poder seguir manteniendo durante tiempo la merced de tantos amigos con los que nuestra modesta publicación cuenta.
 

¿CON FRANCIA O CON ESPAÑA?
Por Ismael Medina

Aznar, con el robusto respaldo del presidente de Polonia, ha defendido la validez del Tratado de Niza, ventajoso para España gracias a su dura negociación. Enfrente tenía a Chirac, al que sigue Schroeder como la soga al caldero. Blair ha navegado hábilmente entre dos aguas. Berlusconi ha trapicheado a la italiana. Y la mayoría de los restantes medianos y pequeños se han limitado a ver los toros desde la barrera. Mientras España y Polonia compusieran la figura de David frente al Goliat prkinsoniano les era muy cómodo esconder sus piedras en la mano. Las habrían sacado de haber atisbado una mínima disposición de Aznar a ceder ante la brabuconería de Chirac. Esta actitud me recuerda el diálogo, allá por los comienzos de los setenta, entre Luis Mombiedro de la Torre, jefe de la Hermandad Nacional de Labradores y Ganaderos y vicepresidente de la organización europea del ramo, con el representante alemán. Mombiedro luchaba con tesón y con astucia para que se levantaran los condicionamientos a las exportaciones de una serie de productos españoles y pretendía ganar el apoyo de Alemania. Le respondió con descaro el germano: «Tendrá nuestro apoyo mientras Holanda y Francia se sigan oponiendo. Si dejaran de hacerlo seríamos nosotros, y algunos más, los que tomáramos el relevo». Se decía de nuestros hidalgo, cuando ya España comenzaba a flaquear, que se envolvían en la capa, calaban el chambergo emplumado, ceñían la espada y se echaban unas migas por la pechera para disimular el hambre que les encogía el estómago. Francia se envolvió hace largo tiempo en la capa de la «grandeur» para disimular su creciente deterioro. Poco aportaron los gabachos a la liberación de su país, logro que debieron a norteamericanos, ingleses y canadienses sobre todo. Los aliados desconfiaban de la capacidad gala para someterse a la disciplina estratégica del mando aliado, además de que les encocoraban la ampulosidad y las exigencias del general De Gaulle al que tuvieron casi secuestrado en Londres. No se equivocaban. Alguna mala pasada intentó jugarles desde allí. Y cuando se escarba en la verdadera historia de la tan jaleada Resistencia, se descubre que la más resuelta y eficiente la integraban españoles exiliados que habían combatido durante tres años y soñaban con volver a España triunfantes. A De Gaulle le concedieron, para halagar su vanidad, que fueran sus reducidas tropas las que hicieran la entrada triunfante en París, abandonado por los alemanes para salvarlo de su destrucción. Entre el delirio de los parisinos irrumpió la columna liberadora. Los tres carros de combate que iban en vanguardia llevaban inscritos los nombres de Brunete, Brihuega y Teruel y su dotación era española. También fueron los norteamericanos, con el Plan Marshall, los que hicieron posible que Francia y Alemania remontaran. Pero en ambos países, sobre todo en Francia, adquiere validez la vieja conseja de que no esperes gratitud de quien te debe favores. Nunca nos han perdonado los franceses de la «grandeur» y el chauvinismo que unos desarrapados españoles, traicionados por unos monarcas felones que llevaban su sangre, hicieran morder el polvo a Napoleón, su gran ídolo. Llegaron hasta el ridículo al inscribir en el Arco de Triunfo como batallas victoriosas de su emperador las de Bailén y Arapiles. Tampoco perdonan a norteamericanos e ingleses, a la postre una misma cosa, el seguir viviendo como aparente potencia gracias a ellos. Creen que todavía vivimos en el siglo XIX, cuando esta España nuestra, siempre paradójica para desconcierto propio y ajeno, se afrancesó y humilló después de haber ganado la partida. Salvo muy contadas excepciones, París no ha perdido ocasión para chulearnos y putearnos. La última fue con ocasión del incidente de Perejil, una provocación perfectamente calculada desde Rabat, con la aquiescencia y el estímulo del gobierno galo. Y si Marruecos entró finalmente en cordura fue gracias a la presión de Washington. Tampoco es gratuita la reciente colaboración gala en la lucha contra el terrorismo etarra. Los políticos de París cambiaron de parecer cuando el irredentismo vasquista comenzó a puntear en el sudoeste galo, el sueño catalanista asomó la misma oreja y se enconó el terrorismo nacionalista corso. Y no lo hace por una voluntad objetiva de ayudar a España, sino en propia defensa. Francia fue hasta entonces un cómodo refugio para los bandoleros etarras. Francia pretende mangonear Europa a sus anchas con la colaboración de una Alemania que se debate entre la humillación que le infirieron los vencedores y los rescoldos del sueño pangermanista. Chirac y compaña se creen al frente de una gran potencia, pese a que una reciente encuesta ha evidenciado que la mayoría de los franceses se muestran persuadidos, según revela una reciente encuesta, de que su país está en declive. Sus fuerzas armadas son reducidas y una gran parte de su material es anticuado. La red hospitalaria es tan vetusta que muy pocos de sus centros tienen aire acondicionado, origen de las muchas muertes que se registraron a causa de las altas temperaturas del pasado verano. Su capacidad de investigación científica y tecnológica acusa una inquietante regresión. La economía cruje por todas sus costuras... Lo conocen y lo denuncian quienes, como Carlos Semprun Maura, tienen su observatorio en París desde hace muchos años. También comienzan a proclamarlo algunos de sus intelectuales. Francia vive de la leyenda y de la capacidad de sus dirigentes para vender ese burro achacoso igual que si se tratara de un caballo pura sangre. Francia y Alemania aprobaron los acuerdos de Niza porque en ese momento les convenía. Más tarde, y sin un previo acuerdo formal de los restantes miembros de la Unión Europea, encomendaron a Giscard D´Estaing la redacción del polémico proyecto de constitución, adobado con una dócil comisión de asentidores. Giscard d´Estaing, que nunca se ha resignado al ostracismo, padece del mismo síndrome de «grandeur» que Chirac y tantos otros, amén de ostentar un alto grado en el Gran Oriente, compuso una constitución a la medida de las desbocadas ambiciones de los centros galos de poder y radicalmente laicista. Francia y Alemania, que con tanto entusiasmo suscribieron el Pacto de Estabilidad cuando todavía sus economías tenían índices positivos y renqueaba la de otros países de la Unión, se lo saltan ahora a la torera al ser sus países los que viven horas bajas. El sectarismo de la progresía de salón española y no española, amén de la bobaliconería de quienes les hacen al caldo gordo a caballo de la estupidez, acusan a Aznar y al polaco Millar de haber impedido el vía libre a la constitución giscardiana, para ellos el desideratum de una ensoñada unión política europea y de un poderoso bloque continental diseñado para disputar a los Estados Unidos de Norteamérica la primacía mundial. Olvidan que aún antes de la reunión de Bruselas había anunciado Chirac, con su habitual prepotencia, y llevando del ronzal a Scroheder, que no se cambiaría ni una coma del proyecto de constitución. Y en sus trece se mantuvo sin admitir ninguna de las ofertas razonables de transacción que propusieron otros miembros la UE, entre ellos España. Tan irritado salió del encuentro que enseguida amenazó con arribar a nuestro país los fondos de cohesión, como si fuera el emperador absolutista de Europa. Es esa Europa bajo el dogal francoalemán la que por lo visto ansían Rodríguez Zapatero y la cuadrilla de indocumentados aposentados en la sala de los botones de un conglomerado de arribistas que ha perdido por el camino del totalitarismo partitocrático la S de socialista, la O de Obrero y, a tenor de lo que sucede con las taifas secesionista, la E de español. Se ha quedado en sólo P de partida, ni tan siquiera ya de partido. Con Francia, y contra USA sin soporte argumental válido. Sólo para chinchar a Aznar, precisamente cuando se va, cumpliendo la promesa que hizo hace ochos años. Me distancian de Aznar y del PP muchas cuestiones para mí sustanciales. Pero en Bruselas ha defendido con energía lo que más conviene a España. También respecto a la salida de madre de los secesionismos vascongado y catalán, éste aún más peligroso por mor de su fariseísmo, aunque con la irrupción del criollo Carod Rovira y la borrachera de poder de Maragall se haya quitado la careta de un «seny» que hace largo tiempo se había convertido para políticos nacionalistas en mero tópico sin contenido. ¿Pero que ocurrirá si los jerifaltes de las dos taifas hacen caso omiso de las sentencias del Tribunal Supremo y de una eventual desfavorable del Tribunal Constitucional? ¿Aplicará el PP el artículo 155 de la Constitución? ¿Y qué ocurrirá si también hacen de su capa un sayo? ¿Pondrá en marcha lo preceptuado por el artículo 8, tal y como hizo un gobierno democrático de la II República? Está por ver hasta donde alcanza la voluntad de cumplir con rigor las previsiones constitucionales. Aznar pasará a la reserva, voluntariamente asumida, sin tiempo para darnos una respuesta. La dotación de energía que pueda esconder Rajoy tras su galleguismo es todavía una incógnita. No lo es Rodríguez Zapatero. Si los electores, aquejados de una psicopatía suicida, lo llevarán a la Moncloa habríamos de hacer nuestro el viejo grito del desespero: ¡Apaga y vámonos!
 

LA LOCURA SEPARATISTA ANTIESPAÑOLA
Por Matías Cordón

La relativa tranquilidad con que la sociedad española ha considerado el Plan Ibarreche, se ha tornado en preocupación, cuando no angustia, al constatar el triunfo electoral, por relativo que sea, de los independentistas catalanes de ERC. Ese triunfo ha abierto una etapa de incertidumbre en la política catalana y española. Incertidumbre no sólo respecto a cómo se va a gobernar esa Región, algo ya zanjado en principio, sino sobre cómo va a evolucionar el clima político en ella.

El problema vasco está atemperado, aunque parezca paradójico, por el hecho de los asesinatos. Porque se da por sabido que el clima político variará en cuanto desaparezca la amenaza terrorista y la gente se pueda expresar con más libertad: Además, allí existe más de un cincuenta por ciento de la población que se siente primordialmente española. Un caso diferente es el de Cataluña. En esta región, la coacción a los que se sienten españoles no es de violencia, sino opresión social. Las autoridades apoyan la supresión de toda expresión en español. Y lo hacen negando cualquier apoyo a intentos de permanecer en el ámbito cultural del español. Han conseguido hostilidad a lo español en el lenguaje coloquial de algunos jóvenes. Pero indudablemente han conseguido también crear un resentimiento en un sector de la población catalana. Un resentimiento por sentirse oprimidos, que está creando, sin duda, un propósito de reafirmarse contra el catalán. La simpatía hacia ese idioma ha quedado dañada por esa campaña de décadas para imponerlo.

La simpatía explícita entre nacionalistas vascos, catalanes y gallegos pone en evidencia que se unen fundamentalmente en su odio a España. No al pueblo español, pese a los frecuentes, descalificativos del habla coloquial (algo en decadencia, por cierto) sino al concepto mismo de España. Ninguno de ellos tiene tan claro qué quieren conseguir como de qué quieren apartarse. Es una consecuencia clara de una inmersión en el odio reiteradamente acariciado y cultivado. El odio a su propia historia y realidad cultural en la medida que éstas se engarzan en la historia de España. Hasta tal punto que abominan de sus propias glorias cuando éstas están asentadas en la historia unitaria de España. Son capaces de amputarse media personalidad si es lo que exige ese odio diseñado y cultivado para satisfacer su locura.

Su propósito se enmarca en un mundo crecientemente interrelacionado, donde no se favorece el enquistamiento cultural diferenciado. Y, dado que su diferenciación radica exclusivamente en el idioma, se sienten forzados a acentuar su uso, para evitar su desaparición. Con ello se cavan su propio hoyo, en el que se encuentran cada vez más incapacitados para una comunicación fructífera con su entorno. Eso les aboca a un estrechamiento de horizontes que les degrada culturalmente. Pero insisten en ello. No tienen escapatoria en su círculo vicioso. Cuanto más se abran al exterior para potenciar su realidad, más se distanciarán de lo que fundamenta su locura.

Ese conflicto les lleva a un apartamiento de su locura cuando se hacen adultos, salvo en los casos en los que su peripecia vital les haya colocado en una situación en la que su modus vivendi dependa de la política, lo que, como es obvio, ocurre en muy pocos casos. Pero nadie de su ideología abdica del convencimiento de inculcar ésta en la educación infantil y juvenil. Con lo que dificultan las perspectivas futuras de los educandos y mantienen enquistado el problema en su entorno. Les hace falta para cambiar la situación una grandeza de ánimo y altura de miras que no encuentran terreno apropiado en sus obsesiones.

El panorama es desolador, pese a las aparentes ilusiones en que viven. Aparte de las dificultades que les plantea la realidad económica en que se encuentran, e independientemente de las dificultades políticas, su futuro es oscuro. Lo es para toda posición humana basada más en el odio que en la poesía constructiva. Quizás quede atemperado esa negrura, en este caso, por la fragilidad de las bases de su razonamiento intelectual, que pueden desmoronarse en cuanto se abra mínimamente una ventana en su cerrazón.
 

APUNTACIONES SOBRE EL PASADO Y EL FUTURO
Por Antonio Castro Villacañas

EL verdadero problema de la actual España consiste en que sus dirigentes no ambicionan una España mejor; se conforman con la que tienen, ligeramente retocada -eso sí- en cuanto afecte a sus situaciones personales. Lo malo de los auténticamente cristianos (quiero decir que con toda intención excluyo de entre ellos a los demócratas centristas) y de los verdaderamente marxistas es que todos ellos creen en la utopía de un mundo perfecto y luchan por conseguirlo, unos para implantarlo directamente en la tierra, los otros para acercar ésta cuanto antes y lo más posible al cielo. Yo me incluyo entre ellos. Lo confieso sin rubor alguno. Mi lema, desde niño, ha sido y sigue siendo el de luchar «por el Imperio, hacia Dios». Es decir, el de afanarme por lograr aquí y ahora la fórmula político-social más próxima a la absoluta perfección. Es verdad que ello significa el autoexigirse multitud de sacrificios, unos cuantos más de los que deben imponerse no sólo a los amigos, correligionarios y camaradas, sino a todos los compatriotas y compañeros de sociedad. No me extraña, por tanto, que los pensadores liberales y cuantos les siguen aún sin leerlos, nos traten -a los de verdad marxistas o cristianos- como a seres realmente peligrosos. Sin embargo, a mi entender, ninguna realidad social, desde la humanidad entera a la simple pareja, no puede existir ni permanecer sin grandes esperanzas, sin grandes pasiones, sin ilusiones absolutas. Por eso a diario me esfuerzo en distinguirme y alejarme de los Pepes y de cuantos, similares a ellos, son «ni chicha ni limoná». Por eso no me afectan en demasía las derrotas ni la evidencia de que las acciones humanas nunca podrán eliminar -aunque sí disminuir- la injusticia social o la infelicidad de los hombres... Desde esta línea de pensamiento y conducta seguiré repasando el ayer y soñando el mañana mientras Dios quiera.
 

EL FINANCIERO GEORGE SOROS QUIERE CAMBIAR EL MUNDO (Y SUS GOBIERNOS)
De Zenit.org

NUEVA YORK, 13 de diciembre de 2003.- El reciente derrocamiento del presidente de Georgia, Eduard Shevardnadze, ha llevado a las primeras páginas al financiero multimillonario George Soros. Inmediatamente circularon comentarios de que el Open Society Institute, la fundación filantrópica establecida por George Soros, ha sido uno de los principales instigadores del cambio de poder en la antigua república soviética. En una entrevista concedida al periódico italiano La Stampa el día 3 de diciembre, Shevardnadze mismo acusaba a Soros de estar detrás de su caída del poder.

De hecho, el Open Society Institute ha financiado los viajes de activistas políticos georgianos para aprender la experiencia del movimiento Otpor que ayudó a derribar al dictador serbio Slobodan Milosevic. Según un reportaje del 26 de noviembre en el periódico canadiense Globe and Mail, la organización de jóvenes Kmara también recibió 500.000 dólares de la fundación en abril pasado, y simultáneamente comenzó una campaña de posters y graffitis atacando la corrupción del gobierno. El verano pasado, la fundación pagó los viajes a Georgia de activistas de Otpor, que impartieron cursos que enseñaban a más de 1.000 estudiantes cómo llevar a cabo una revolución pacífica.

La fundación de Soros también financiaba una estación de televisión popular de la oposición que, según Globe and Mail, fue crucial en las movilizaciones de apoyo a la caída del poder de Shevardnadze. Y el mismo Soros, informaba el artículo, «mantiene una cálida relación» con Mikhail Saakashvili, un abogado educado en Nueva York que es el favorito de las elecciones presidenciales de Georgia del próximo 4 de enero.

Soros también se ha fijado como fin el ver a otro presidente fuera de su despacho: George Bush. «Es un objetivo central de mi vida», afirmaba Soros en un reportaje del 11 de noviembre del Washington Post. El financiero declaraba que ver a Bush derrotado en las próximas elecciones presidenciales es «una cuestión de vida o muerte».

El artículo se publicó después de que Soros anunciara una donación de 5 millones de dólares a MoveOn.org, una organización de activistas liberales. Esto llevó hasta los 15,5 millones de dólares el total de sus contribuciones a la organización, hasta el momento. Su interés en la política doméstica de Estados Unidos es reciente. Según el Post, Soros dio sólo 122.000 dólares, la mayoría para la causa y los candidatos demócratas, en las elecciones del 2000.
 

Generosas donaciones

El Open Society Institute es, según las palabras de su informe anual para el 2002, «el marco de la red de fundaciones Soros, un grupo de fundaciones y organizaciones autónomas en más de 50 países».

Según el reportaje, Soros fundó el Open Society Institute en 1993 para apoyar sus fundaciones en Europa Central y del Este y en la antigua Unión Soviética. En los últimos años, la red se ha expandido alcanzando África, Latinoamérica y el Caribe, Mongolia, el Sureste de Asia, Turquía y Estados Unidos.

En el pasado, la financiación por parte de Soros de iniciativas sociales radicales suscitaba interrogantes. Los números de febrero y abril del boletín del Capital Research Center, Foundation Watch, presentaban un resumen de esta financiación. Según la organización con sede en Washington, D. C., el Open Society Institute «se prodiga en donaciones a organizaciones y activistas políticas liberales de la Izquierda radical».

Basándose en los informes anuales de la fundación, el Capital Research Center observaba algunas donaciones en particular. Muchas de ellas implican a organizaciones y activistas políticos. Pero otros campos de interés incluyen la anticoncepción, el aborto y el feminismo.

De 1998 al 2003, el Open Society Institute destinó al menos 150 donaciones, valoradas en 31 millones de dólares, a programas a favor del aborto. Los principales beneficiarios incluyen a Planned Parenthood, que recibió casi un millón de dólares en el 2001. La National Abortion and Reproductive Rights Action League, ahora llamada NARAL Pro-Choice America, recibió 700.000 dólares para un programa de anuncios de televisión. Y el Center for Reproductive Law and Policy recibió 1,5 millones de dólares.

Otro campo de interés es la legalización de las drogas. Soros dio 4 millones de dólares durante los cinco años siguientes a 1994 al Lindesmith Center, descrito por la Foundation Watch como «un grupo de interés en la legalización de la marihuana». Hace tres años el Lindesmith Center se unió con otro organismo financiado por Soros, la Drug Policy Foundation, para formar la Drug Policy Alliance. En el 2000 el Open Society Institute dio cerca de 3,5 millones de dólares este último.

En los últimos años, Soros financió iniciativas de legalización de la marihuana en Arizona y California que fracasaron. Y otras organizaciones activas en la relajación del consumo de drogas, como Drug Strategies y la American Civil Liberties Union, han recibido donaciones multimillonarias.

La eutanasia es otro proyecto de Soros. Empezando en 1994, el Open Society Institute ayudó a financiar las actividades del Project on Death in America. En el 2000 la fundación concedió a la organización un donativo de 15 millones de dólares durante tres años. Según el Capital Research Center, «la meta de Soros es transformar las actitudes de los norteamericanos hacia la muerte cambiando las actitudes hacia suicidio médico asistido». En el 2000 la fundación de Soros también financió el Death with Dignity National Center, con una suma de 100.000 dólares, y al Oregon Death with Dignity Legal Defense and Education Center, que recibió 75.000 dólares.

Este activismo continuó incansable en el 2002, según el informe anual de la fundación que presenta su página web. En total, los gastos de la red de fundaciones de Soros totalizaron 474 millones de dólares el año pasado. Algunas de estas financiaciones recibieron la contribución de los ingresos actuales de George Soros, mientras que otras derivaron de las entidades benéficas establecidas por la familia Soros. Del total, sólo unos 90 millones de dólares fueron a programas dentro de Estados Unidos.

En términos de sus actividades políticas en el extranjero, el Open Society Institute en su informe anual decía que «se haya implicada en actividades discretas limitadas en algunos de los más cerrados países de la tierra». La información sobre lo que esto pueda significar no está clara. «No proporcionamos información sobre estas actividades porque comprometería la seguridad de los sujetos con los que trabajamos», establecía el informe. En cuanto a la actividad de la fundación en Georgia en el 2002, el informe establece que su financiación sumó los 5,3 millones de dólares.

El gasto en programas de salud reproductiva, implicando en muchos casos la promoción de la anticoncepción y el aborto, alcanzó en Estados Unidos en el 2002 los 5,5 millones de dólares. La actividad en esta área también es prioritaria en los países extranjeros, observa el informe. El documento lamentaba los éxitos pro vida en países como Croacia, Letonia, Lituania y Eslovaquia. Como reacción a esto, el informe observaba que «en el 2002, se proporcionó financiación para consolidar la capacidad de defensa local y regional, especialmente en los países de la región donde se están minando los derechos al aborto».
 

Cambio de intereses

El reciente activismo político de la fundación es parte de una estrategia mayor de cambio en las prioridades de financiación del Open Society Institute. Un artículo en The Chronicle of Philanthropy, publicado el 27 de junio del 2002, informaba sobre una carta de Soros a los líderes benéficos que subrayaba sus planes de cambiar sus donaciones hacia temas de defensa y globales.

Los extractos de la carta publicada en el Chronicle of Philanthropy detallaban el papel de la fundación en los últimos años al ayudar en el periodo de transición en la antigua Unión Soviética. Ahora, afirmaba Soros, «nuestra nueva meta es fortalecer una sociedad global abierta».

Esto significa un cambio en la organización de la fundación. Según Soros: «Tiene que ser global en su alcance y tiene que ser capaz de tener impacto en cómo los gobiernos y las instituciones internacionales se conducen a sí mismos».

Según el Chronicle, Soros ha dado más de 3.800 millones de dólares desde 1982. Ahora planea reducir el gasto anual actual, de alrededor de 430 millones de dólares hasta cerca de 300 millones, para prolongar el periodo de vida de la fundación. El cambio también refleja una caída en los fondos de la fundación debido a la caída en los mercados financieros.

Dentro de Estados Unidos, el gasto de la fundación se concentrará en un tema: la justicia. Los programas financiados hasta ahora en otros temas -política de drogas, eutanasia, aborto y anticoncepción- serán eliminados gradualmente. Dado su historial, los observadores prestarán atención para ver dónde destina Soros sus millones.


 
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