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Altar Mayor - Nº 92 (18)
Martes, 06 abril a las 11:11:19

Altar Mayor

REVISTA DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 92 – Marzo-Abril de 2004

Filatelia 2004
COMENTARIO FINAL DEL CENTENARIO
Por Joaquín M. Pavón

Nos ha producido una gran sorpresa, muy grata por cierto, encontrarnos en la revista Crónica Filatélica, número 216, de diciembre de 2003, un interesante trabajo de investigación filatélica que estudia la figura de José Antonio Primo de Rivera, con motivo de su centenario, cuyo autor es José María Martínez Gallego; circunstancia que nos obliga nuevamente a escribir un tercer artículo sobre el tema.

Este trabajo de Martínez Gallego prueba una vez más que el centenario no ha pasado inadvertido para muchos españoles. Es decir, que a pesar de todas las trabas habidas y por haber, no solamente han sido «unos pocos reductos falangistas» los que se han ocupado del asunto en cuestión. La prensa escrita, la radio y la televisión ha evidenciado que hay muchos españoles que se han interesado por el centenario, ciudadanos de a pie que nada tienen que ver con la ideología joseantoniana pero que reconocen que ha sido un personaje histórico que no puede ser condenado al olvido.

Hay ciertos columnistas habituales de la prensa nacional, que se ocupan de los centenarios y citan algunos nombres, pero otros que también les son familiares no se atreven a nombrarlos y se despachan con párrafos como este:

«Los muertos circulan por extraños parajes, allí donde se conserva su recuerdo, sobre todo si son muertos ilustres, sobre todo si son muertos que tienen su monumento y sus calles, sobre todo si son muertos con generaciones de entusiastas que se extasían ante sus amores, esperanzas o creencias».

En resumen, el centenario de José Antonio ha calado en la opinión pública, de lo que debemos sentirnos orgullosos y satisfechos. En el diario La Nueva España, de Oviedo, del 16 de enero de 2004, página 76, un joven universitario escribe un estupendo articulo, motivado por el impacto que le causó el abrazo que José Antonio le dio al Presidente del tribunal que le condenó a muerte. Se había enterado por una publicación de Enrique de Aguinaga, quién recogió tal información de un libro de José María García de Tuñon Aza (José Antonio y la Republica, 2ª Ed. 1996, p.,187).

La introducción del trabajo de Martínez Gallego, no tiene desperdicio:

«Dentro del año de los centenarios (Legazpi, Alberti, Max Aub, Alejandro Casona, Cesar González Ruano...) hay un personaje paradójicamente bastante desconocido por muchos españoles, pese a que su memoria y figura política fuera de casi obligatorio conocimiento durante muchos años. Me refiero a José Antonio Primo de Rivera y Sáez de Heredia, cuya efigie fue filatelizada y postalmente circulada, dentro y fuera de nuestras fronteras, durante la guerra Civil y años posteriores. Sirva este artículo como cimiento para la futura reconstrucción de cuantos aspectos derivaron en la emisión de sellos, viñetas y fantasías pseudofilatélicas a la par de como homenaje a una esperanza truncada, a un soñar para un pueblo que sufrió la peor de las muertes intelectuales: la de la manipulación y la del olvido».

Una vez más cabe recordar la contundente sentencia de Rosa Chacel: «Es increíble. Dos cosas son increíbles: una que todo esto haya podido pasarme inadvertido a mí en España y otra que España y el mundo hayan logrado ocultarlos tan bien. Leyéndolo con honradez se encuentra el fondo básico de su pensamiento».

Mas adelante nos dice el autor:

¿Cómo es posible que en la España de los fastos, conmemoraciones, ditirambos, panegíricos y homenajes oficiales y oficiosos anuales (cada 20 de Noviembre) nadie se acordara de unos efectos timbrados referidos a José Antonio y a la Falange? ¿Cómo es posible que ningún estamento filatélico público o privado, haya dedicado durante cincuenta años un artículo, publicación o estudio sobre las emisiones locales, patrióticas y benéficas referidas y referentes directa o indirectamente con lo que en anterior régimen oficializó como la base del pensamiento político español durante 40 años? Triste olvido».

Al iniciarse el Alzamiento Nacional quedaron interrumpidas las relaciones postales en diversas ciudades y poblaciones. Bien pronto empezó a delimitarse lo que más tarde se llamó Zona Nacional y Zona Republicana, empleándose en ambos bandos los sellos de correo que se imprimían en la Fabrica Nacional de Moneda y Timbre de Madrid. La Zona republicana podía continuar surtiendo de sellos, puesto que se imprimen en Madrid y en la zona Nacional se agotaron todas las existencias, dando lugar a que una Orden de 9 de Noviembre de 1936 estableciese que podían emplearse para el franqueo de la correspondencia toda clase de sellos fiscales y de telégrafos, excepto para la correspondencia destinada al extranjero, que debía ser únicamente con sellos de correos.

Nacen los sellos patrióticos. Según parece, Pilar Primo de Rivera, desde su escondite clandestino madrileño, se pone en contacto con Carmen García del Salto, de la Sección Femenina gaditana, animándola a «vender sellos de Falange en Gibraltar, aprovechando la preocupación británica por los sucesos de España».

El primer sello de la Zona Nacional se emite en Agosto de 1936 con el escudo de la Republica, para ser utilizados exclusivamente en Granada.

Al permanecer Madrid en Zona Republicana la confección de sellos de la Zona Nacional se realiza principalmente en Zaragoza, Vitoria (Heraclio Furnier) y Burgos, así como también en Suiza y Holanda.

Como series básicas son emitidas las dedicadas al Cid y a los Reyes Católicos. Finalizada la guerra en todas las emisiones básicas figurará la efigie de Franco.

Sobresale el arte de los grabadores y diseñadores de la FNMT que han incorporado al sello una dificilísima técnica de reproducción a tan pequeñas dimensiones. Caben destacar Vaquer, Sánchez Toda y su discípulo Antonio Manso.

José López Sánchez Toda, más conocido en el mundo filatélico como Sánchez Toda, fue quien realizó la efigie de José Antonio. Sánchez Toda huyó de las dependencias de la FNMT en Madrid, para dirigir las emisiones de sellos y billetes de la Zona Nacional.

Nació en Madrid en 1901. Sus dotes artísticas le llevaron a ingresar en la Escuela Superior de Bellas Artes, donde estudió bajo la dirección de catedrático Carlos Verger –uno de los mejores grabadores que han existido en España- y fue quien le animó a opositar a la Casa de la Moneda.

Sánchez Toda ingresó en la FNMT en 1924 y permaneció en ella hasta su jubilación en 1971. Durante 47 años grabó y diseño más de 100 sellos y casi la totalidad de los billetes de banco emitidos desde 1937. En los años que estuvo al frente de la Sección de Grabado de Valores y profesor de la Escuela Nacional de Artes Graficas, formó a una serie de destacados discípulos, como Antonio Manso, José López y los hermanos José y Alfonso Moreno. Murió en Madrid en 1975, después de haber recibido los galardones y los premios más significativos de las bellas artes, como reconocimiento de su labor.

El proyecto inédito del sello, nos lo describe Martínez Gallego así:

«En el proceso de elaboración y emisión de un sello, uno de los momentos fundamentales es el de la realización del boceto. Aprobado este, el siguiente paso es el de la elaboración del proyecto definitivo, antes de la prueba de estado. Un cartón claro de 156 x 210 mm, fue utilizado por José López Sánchez Toda a modo de paspartu, acogiendo un dibujo al guash, con ligero color azul y negro, muy lavadito, con el que plasma una efigie de José Antonio Primo de Rivera. El busto reproducido mira hacia el frente, con la vista ligeramente girada hacia su izquierda. Viste la tradicional camisa azul mahón "un color neto, entero, serio y proletario" en palabras del propio José Antonio, cuando fue elegida dicha prenda en la tarde del 6 de octubre de 1934, como uniformidad definitoria del movimiento político, durante la celebración del I Congreso Nacional de FE de las JONS. En la parte superior la leyenda ¡Arriba España!, con un tipo de letra casi gótica que desparece bajo el paspartu, sobre el que se volvió a trazar la misma leyenda pero con otra tipografía más al uso. En el ángulo inferior derecho, sobre su hombro izquierdo, un cartucho para insertar el valor facial. El retrato mide 125 x 150 mm, y fue numerado a lápiz la cara frontal como 2, con firma al reverso de José López Sánchez Toda realizada también con un lápiz de color, posiblemente marrón».

En cuanto a papel moneda se realizó un boceto con el rostro de José Antonio en el anverso y en el reverso el Pilar de Zaragoza. Se trata de un billete de fecha 1 de abril de 1944 valor facial 25 pesetas. Si bien es cierto que desde hacia cuatro años circulaban sellos con la efigie de José Antonio, nunca se autorizó que apareciera en papel moneda.

Los sellos «patrióticos», aunque sin valor postal, han sido utilizados como franqueo oficial en algunos sitios donde llegaron a faltar los sellos de correo, por lo que son aceptados con toda normalidad en el mundo filatélico. Con la efigie de José Antonio, numerados al dorso aparecen en los catálogos de M. Gálvez.

Al finalizar este comentario, queremos dedicar un párrafo de gracias muy afectuoso, como filatélicos y como miembros de Plataforma 2003, para José María Martínez Gallego, por su estupendo trabajo de investigación.


 
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