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El Risco de la Nava
El Risco de la Nava - Nº 233
Martes, 24 agosto a las 20:09:45

El Risco de la Nava

GACETA SEMANAL DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 233 – 24 de agosto de 2004

SUMARIO

  1. El crimen de Siqueiros, por Antonio de Oarso
  2. Gibraltar: ejemplo de dignidad, de lanoticiadigital
  3. Sugerencias: Aborto por TV; Que alguien lo pare; la nueva «eZPaña»; y una carta a ABC: la paja y la viga, por Miguel Ángel Loma
  4. Pablo Neruda y Jacinto Benavente, por José Mª García de Tuñón
  5. Carmen Alborch define el aborto como «La muerte de un niño en el vientre de u madre», por Luis Losada Pescador


EL CRIMEN DE SIQUEIROS
Por Antonio de Oarso

El día 21 de este Agosto se cumplió el sesenta y cuatro aniversario de la muerte de León Trotsky en México, en el barrio o distrito de Coyoacán. Se sabe que fue asesinado por orden de Stalin y que el ejecutor fue un comunista español, Ramón Mercader. Fue un crimen bestial y repulsivo. Mercader, que gozaba de la confianza de Trotsky, quedó a solas con él en su despacho conversando amistosamente, y en un momento de descuido del ideólogo y líder comunista, le destrozó la cabeza con un piolet. Mientras, en la calle le esperaba su madre, sombrío e imponente virago, en un automóvil. No pudo, sin embargo, escapar el asesino, pues los guardias de seguridad de Trotsky acudieron al ruido y, cayendo sobre Mercader, le abrieron la cabeza a culatazos, y lo hubieran matado si no lo hubiese impedido el mismo Trotsky, quien tuvo aún fuerzas para pedir que no lo hicieran. Naturalmente, no por piedad, pues esto hubiese sido ridículo en él, sino para hacer hablar a Mercader.

El crimen resulta sórdido en extremo, no sólo por su brutal desarrollo, sino por la personalidad de los actores. Tenemos a Stalin, el mayor genocida de la historia de la Humanidad, que decide matar a su rival odiado. Tenemos a Trotsky, responsable de grandes matanzas en la guerra civil rusa, que sentía un odio no menor por Stalin y que estaba trabajando en su biografía difamatoria. Tenemos a Ramón Mercader, fanático comunista, incapaz de valorar moralmente su acción, ya que había erradicado de su mente toda noción de moral burguesa (que es así como llaman los comunistas a la moral a secas). Tenemos, también, el hecho de que este Mercader fue condecorado por este asesinato con la Estrella de Héroe de la Unión Soviética, como así reza en la lápida de su tumba. El colmo de la sordidez.

El odio entre Stalin y Trotsky fue incubándose a medida que sus distintas concepciones ideológicas fueron haciéndose incompatibles (Trotsky, como buen judío, era internacionalista y preconizaba la revolución a escala planetaria, y Stalin era un feroz nacionalista ruso, a pesar de haber nacido en Georgia, y deseaba consolidar la revolución en su país, Rusia); y también, a medida que creía su rivalidad personal, con un Stalin acumulando poder en la burocracia del Partido, y un Trotsky cuya estrella iba declinando a pesar de haber sido el fautor material de la Revolución.

Estos hechos son de sobra conocidos, aunque no han alcanzado un gran relieve en su exposición en unos medios contaminados en su mayor parte, y en mayor o menor medida, del marxismo cultural. Pero aún menos se ha destacado el hecho de que tres meses antes de su asesinato a manos de Mercader, Trotsky sufrió otro atentado, éste fallido, a cargo de un artista famoso: David Alfaro Siqueiros (1898-1974).

Siqueiros, junto con José Orozco y Diego Rivera, son los máximos exponentes del muralismo mexicano, habiendo sido los fundadores del «Movimiento Mural Mexicano». Naturalmente, sus pinturas exaltan las ideas de la Revolución Mexicana, exponiendo verdades distorsionadas y mentiras asumidas como dogmas a impulsos de una violenta demagogia.

Siqueiros fue comunista toda su vida. Lucho en las filas de la Revolución Mexicana y también en el bando frentepopulista durante la guerra civil española. Era, además, un estalinista convencido. Parecía, pues, hombre adecuado para matar a Trotsky. Ramón Mercader, en el libro escrito por su hermano, Luis Mercader, Ramón Mercader, mi hermano, cincuenta años después, asegura que el agente de Stalin en México, el general mayor del NKVD, Leonid Alexándrovich Eytingon, de sobrenombre «Kotov», transmitió el encargo primeramente al pintor, y que después del fracaso de éste, él, Ramón, tomó cartas en el asunto.

Siqueiros actuó en la madrugada del 24 de Mayo de 1940. El atentado tuvo características extrañas. El pintor llegó acompañado de veinte hombres. La estancia de Trotsky estaba guardada por veintisiete guardaespaldas, pero uno de ellos, el norteamericano Shelton Harte, les dejó entrar. Los hombres penetraron en la casa y comenzaron a disparar desaforadamente. Hubo más de cien disparos y, sin embargo, ningún herido. Ramón Mercader declara despectivamente: «Aquél cabrón se comportó como un mejicano de película, disparando sin orden ni concierto». Y a los pocos días del asalto, apareció el cuerpo sin vida de Shelton Harte, asesinado y abandonado en un camino.

Siqueiros contó más tarde que la idea de atacar la casa de Trotsky surgió años atrás en unas conversaciones que sostuvo con algunos de sus camaradas durante la guerra civil española. Se trataba no de matar a Trotsky, sino de asustarlo. No es ésta la versión de Ramón Mercader, que resulta más creíble que la de Siqueiros, que suena a excusa por la forma absurda, propia de beodos, con que ejecutó las órdenes.

En este mismo barrio de Coyoacán vivió años después otro artista de mérito, Emilio Fernández («El Indio») que, como Siqueiros, luchó en la Revolución. Fue el más prominente cineasta mejicano, autor de obras que, como «Río Escondido», «La perla», «Maclovia», poseen una belleza áspera, luminosa, telúrica, que iguala a la de su maestro, el ruso comunista Eisenstein, en «¡Que viva México!». También él mató a un hombre en oscuras ciscunstancias y fue condenado a presidio en 1976, diez años antes de su muerte.

La relación del arte con el crimen ha sido tratada por algunos autores, entre ellos Thomas de Quincey; y, como no podía ser menos, Óscar Wilde dedicó un estudio al tema que tituló Pluma, lápiz y veneno. En él, aunque con algunas referencias obligadas a Benvenuto Cellini y otros, se centra en la vida y obra de Thomas Griffiths Wainewrigth, quien, además de pintor y crítico de arte, destacó por sus asesinatos por envenenamiento.

Como resulta inevitable en él, Wilde defiende los fueros del Arte, considerando que el crimen no es sino un detalle biográfico que no quita ni añade nada a la obra del artista. La moral no debe entrometerse en el campo del arte.

Wilde era fiel a su esnobismo amoralista. Su pose era la más indicada para hacer estremecerse a la burguesía de su tiempo. Pero en los tiempos actuales, al margen de teorías artísticas que sólo podrían espantar a cierta burguesía si ésta existiese, uno se pregunta por qué motivo debería un crimen cometido por un artista ser menos condenable que el mismo crimen cometido por alguien sin dotes artísticas.

Y, sobre todo, uno se pregunta por qué la condición marxista del criminal puede constituir un atenuante más de la gravedad del crimen, cuando debería ser al revés, dada la condición nefasta del marxismo. Pero de esta forma descarriada y sectaria se juzga todavía en la actualidad debido al insistente aleccionamiento mental a través de decenios.

Isaac Deutscher, biógrafo de Trotsky, describe a Siqueiros como «un hombre en el que la revolución, el arte y el gansterismo son inseparables». No existe ninguna razón válida para que las dos primeras facetas hagan palidecer a la tercera.
 

GIBRALTAR: EJEMPLO DE DIGNIDAD
Lanoticiadigital

«Lo que el pueblo de Gibraltar no va a tolerar es que después de 300 años, los españoles le digan cómo tiene que celebrar su Historia». Así de exacto se expresó el primer ministro del Peñón, Peter Caruana, ante la prensa española en los días previos a la consumada fiesta. Los británicos han demostrado tener una dignidad encomiable.

A pesar de sus graves problemas de secesión doméstica, el Reino Unido despliega una política exterior rotunda, sin fisuras y sin abandonos traidores a lo Sáhara. Una rotundidad que no le impide cruzar el ecuador para recuperar las Islas Malvinas. Una identidad que no le permite caer en el complejo de expoliador de su ex colonias sino en vanguardia de la Commonwealth. Una Corona, con una catadura moral a ras de burdel, que sabe estar -fuera del papel couché- donde tiene que estar. Por cierto, el Rey de España sigue sin visitar Ceuta y Melilla.

Gibraltar es una aberración en mitad de la Unión Europea. Un nido de empresas-buzón con domicilio fiscal en «Main Street» y residencia veraniega en la Costa del Sol. Pero a Gran Bretaña le inquieta tanto la Unión Europea como a Occidente la carnicería de Sudán. Es la Unión Europea la que no se reconoce plena sin poder hacer ondear la «Union Jack». Cuestión de querencias y larga vida al paraíso fiscal.

Caruana ha demostrado ser un político de capacidad desconocida a este lado de la verja. Ha movilizado a la práctica totalidad de la población de la Roca, se ha traído la «Royal Navy» al más famoso de sus talleres, recibió la visita de la Realeza y se trajo sólo al ministro de defensa porque el gabinete Blair entero se le iba de precio.

A los españoles sólo nos queda la esperanza de que se pase al sector privado, lo fiche el Madrid, se traiga a otro galáctico sexual y todos a rendirle pleitesía.

Siempre nos quedará Peregil y su recuperado «statu quo».
 

Sugerencias: Aborto por TV; Que alguien lo pare; la nueva «eZPaña»; y una carta a ABC: la paja y la viga
Por Miguel Ángel Loma

Como la viceversa del «Ojos que no ven, corazón que no siente», es que la visión de las cosas nos abre el sentimiento, y hoy el sentimiento parece ser el único argumento, aprovechando que la Conferencia Episcopal dispone de una cadena de televisión propia, como es Popular TV, propongo que a través de este medio (porque no creo que ninguna otra cadena tenga suficientes «electrones» para hacerlo) se inicie una campaña en defensa de los no nacidos mediante el pase de películas en las que se muestra la «salutífera» práctica del aborto. La emisión de estas películas (en centros Pro-Vida las hay de contenido diferente pero muy ilustrativas todas ellas) podría realizarse a la misma hora y el mismo día de la semana durante una temporada más o menos larga, con la finalidad de que funcione también el «boca a boca» y todo el mundo tenga la oportunidad de acceder a una información que hoy resulta prohibida. No hay duda de que el modo más eficiente para que alguien conozca en qué consiste la «maravilla» del aborto es mostrándoselo a las claras, trasladándole así del frío plano de las entelequias, más o menos jurídicas, al de la cruda y sangrante realidad. Claro que, a lo peor, sale alguien con más autoridad que yo tachando esta propuesta de desagradable y poco cristiana, o advirtiéndonos de que podría constituir una causa de incomodidad con el Gobierno del simpático Sr. Rodríguez, o intentando convencernos de que lo verdaderamente eficaz para la defensa de la vida es celebrar muchos desfiles de moda, muchas tómbolas y muchas cenas. Modestamente opino que mi propuesta es razonable, viable y oportuna, y que ahora es el momento de llevarla a la práctica, ahora que todavía puede servir para algo. Quienes consideramos que el aborto supone la eliminación de un ser humano tenemos la gravísima obligación moral de poner todos los medios posibles para impedirlo. Ya que carecen de voz y de voto, permitamos que al menos las imágenes de sus ejecuciones puedan actuar en su defensa hiriendo nuestras conciencias, ya casi acostumbradas a convivir con este moderno genocidio.

No contento con llevarse el Tireless a Gibraltar y organizarles la celebración del tricentenario, ni con atizar los fuegos por media España hasta el punto de chamuscarse el bigote, ni con reclutar a inmigrantes ilegales para que llenen las pateras a rebosar, ni con azuzar a los chicos de la gasolina para que se diviertan con eso tan gracioso de la kale borroka, ni con subir el barril del petróleo (que aunque el tío no es muy grande, a la hora de fastidiar se crece), ni con embaucar a nuestras ministras paritarias para hacerse unas glamurosas fotitos..., ahora va el tío y se presenta en Atenas desgraciando a nuestros deportistas para que no ganen ninguna medalla. ¿Pero es que nadie va a pararle los pies a este individuo? ¿O es que todavía duda alguien de que la sequía de medallas de nuestros olímpicos se debe a las maquinaciones de Aznar para boicotear el gobierno de progreso del simpático Zetapé?

Francia, Alemania e Inglaterra como siempre respecto a nosotros: a lo suyo; Gibraltar que se nos crece y chulea; Marruecos abriendo la espita de la presión y dejando que salgan pateras repletas de inmigrantes, sin importarles demasiado que muchos de ellos mueran en el intento; Ceuta y Melilla en peligrosa y ascendente ebullición con sólo 15 guardias civiles patrullando las fronteras, mientras que al Ejército se le quiere poner de gruístas; las «nacionalidades históricas» renovando sus quejas insaciables, y las «no históricas» con sus políticos perdiendo el culo por demostrar un «hecho diferencial» que las haga diferentes, que aquí todas se consideran no ya una nación, sino un continente y hasta un Carrefour; Maragall con sus juegos «maragales» buscando un equilibrio imposible entre sus privilegios y el principio de igualdad entre los pueblos de España; Ibarreche que se alza de manos y dice que mucha simpatía de ZP y mucha recepción en la Moncloa, pero que su Plan sigue siendo mejor que el de un Rodríguez con un bono gratuito en la güisquería de la esquina; los obispos de la Conferencia Episcopal que echan las muelas porque les llueven bofetadas desde todos lados, que hasta los homosexuales, no contentos con su inminente matrimonio a la vista (bueno, imagino que también al tacto), los denuncian por no querer casarles. Y como colofón o colofín, algo que viendo el panorama, y sin necesidad de preguntarle a la vidente moranquísima Rosa de Jericó, era absolutamente previsible: el retorno de los atentados etarras y la vuelta de las alegres «diversiones» de los chicos de la kale borroka y los okupas. Tantos frentes abiertos a la vez en apenas cien días de Gobierno no es un mal resultado, sobre todo cuando ese Gobierno dice fundamentarse en el diálogo y en un talante de buen rollito que evite la crispación. En qué puede acabar convirtiéndose la «eZPaña» plural y diversa de ZP no está nada claro, pero lo que sí es seguro es que de continuar a este ritmo no nos aburriremos en los, al menos, cuatro años que todavía nos quedan de legislatura bajo la batuta de Zapatero. A confesarse tocan.

 

En una reciente Tercera de ABC titulada «La cárcel invisible», denunciaba muy acertadamente Fernando García de Cortázar la contemporánea tiranía de los modernos gurús, siempre dispuestos a «excomulgar» a quienes se desvíen de la ortodoxia de lo políticamente correcto. Para mostrarnos el alcance de las descalificaciones a las que puede ser sometido un «heterodoxo» actual, el autor utilizaba unas referencias peyorativas al falangismo e incluso a José Antonio Primo de Rivera, referencias peyorativas muy habituales en los escritos de este historiador sacerdote, a quien parece dolerle sobremanera que los falangistas de la primera hora, muchos casi unos niños, sacrificaran sus vidas en defensa de España y de la Iglesia. Como este hecho histórico también se ha convertido hoy en algo políticamente incorrecto, García de Cortázar, al demonizar a los azules, estaba realizando exactamente la misma conducta que denunciaba en el artículo. La paja y la viga.
 

PABLO NERUDA Y JACINTO BENAVENTE
Por José Mª García de Tuñón

No hace mucho asistíamos al homenaje -del todo merecido- que la inmensa mayoría de los medios de comunicación españoles dedicaban al centenario del nacimiento de quien sin duda fue un gran poeta. Nos estamos refiriendo a Pablo Neruda uno de los fundadores de la nueva poesía iberoamericana y del que dicen que era un poeta contemplativo, también un perezoso que guardaba en sí mismo una mala conciencia que quizás le inculcaron en la infancia y de la que no llegó a liberarse nunca.

En 1971 se le concedió el Premio Nobel de Literatura, y mucho antes, en 1953, le había sido concedido el Premio Stalin de la Paz. Este Premio, además de la Paz, y que paradójicamente lleva el nombre de uno de los hombres que menos ha hecho por la paz del mundo y que más muertos ha llevado sobre su conciencia, no ha sido recordado, hasta donde hemos podido leer, en ninguno los artículos que sobre el poeta se han escrito con motivo del centenario de su nacimiento y, muy posiblemente, porque no quisieron recordarnos uno de los Premios con mayor contrasentido que se podía conceder a un ser humano. Ahora sí, todos los rojelios, que diría Jaime Campmany, encabezados por Víctor Manuel y Ana Belén, le dedicaron lo mejor de sus canciones.

Algo que no han hecho con Jacinto Benavente que por estas fechas algunos hemos recordado el cincuenta aniversario de su muerte. Este aniversario ha pasado totalmente desapercibido para la mayoría de los medios de comunicación españoles lo que no deja de ser sorprendente que se hayan olvidado del dramaturgo Jacinto Benavente que falleció manifestando que era católico, apostólico y romano y que deseaba ser amortajado con el hábito franciscano. Muy posiblemente la catolicidad de Benavente ha sido lo que ha llevado a la mayoría de los medios impresos y a las cadenas de radio y televisión españoles, en manos de los que dicen defender la cultura cuando es mentira, a silenciar el aniversario de la muerte del autor de Los intereses creados que llegó a ser merecedor en 1922 del Premio Nobel de Literatura y hoy tan injustamente olvidado.

Indudablemente uno es libre de pensar que por encima de todo el valor informativo de ambos aniversarios ha estado en que Pablo Neruda era comunista y Jacinto Benavente no.
 

Carmen Alborch define el aborto como «La muerte de un niño en el vientre de Su madre»
Por Luis Losada Pescador

Hispanidad

Ya era hora de que se hablase claro. El pasado domingo 8 lo hizo el ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, que calificó el aborto como «la última opción». También la ex ministra de Cultura, Carmen Alborch, se suma al «mea culpa» socialista formando parte del consejo asesor de , que define el aborto como «la muerte de un niño o niña en el vientre de su madre, producida durante cualquier momento de la etapa que va desde la fecundación (unión del óvulo con el espermatozoide) hasta el momento previo al nacimiento».

Y es que la verdad siempre se impone por sí misma. Y el aborto es, probablemente, la mayor aberración de la sociedad contemporánea. Por eso, está empezando a salir a la luz el debate interno en el PSOE. Ese que había quedado acallado por los prejuicios pseudoprogres. Ese que silenció también el PP bajo el argumento de la falta de «demanda social». Lo que la sociedad demanda es un debate abierto y desprejuiciado sobre el tipo de comunidad política que estamos construyendo, donde el vientre de una madre se ha convertido en un lugar de riesgo.

Y aquí está la ex ministra de Cultura, Carmen Alborch, hablando alto y claro sobre la realidad del aborto. La web de la mujer va más allá y plantea abiertamente el silenciado síndrome post-aborto. Lo describe como «el cuadro patológico que comprende un conjunto de síntomas fisiológicos, psicológicos y espirituales desencadenados tras la realización de un aborto». A saber: síntomas de pesar y dolor, depresiones que pueden alterar el sistema inmunológico, sentimientos de pánico y autodestrucción, interrupción abrupta del ciclo hormonal, sentimiento de fracaso como madre, miedo a la maternidad, y otros problemas como la anorexia y la bulimia. Así, se suma a los esfuerzos realizados en España por y

Alborch no es la única que forma parte del Comité Asesor de . También están presentes en el consejo asesor científicas como Margarita Salas, profesora de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, y personajes públicos como Marta Robles, presentadora del programa que actualmente emite Telemadrid, «Gran Vía de Madrid». La coordinadora del consejo asesor es la doctora Carmen Menéndez, Directora Médica del Instituto Palacios de Salud y Medicina de la Mujer.

Esta es la cara, porque la cruz la ofrece de nuevo el presidente de la Federación de Planificación Familiar Española, el doctor Guillermo González Antón, quien en la mañana del 11 criticaba el retraso anunciado por el Gobierno en regular el aborto por considerarlo una «usurpación de este derecho que priva de libertad a las mujeres en materia sexual y reproductiva». Buen trabajo para el departamento de «incidencia política» de la Federación...

Resultaría gracioso si no fuera porque la Federación atiende el cien por cien de los centros de planificación familiar española. Y digo gracioso porque el doctor González Antón patalea ante lo que puede ser el fin de «su» vaca lechera. Y el que la Federación ofrece un asesoramiento tan «independiente» a las madres que acuden a los centros de planificación familiar que está financiada por las asociaciones de «clínicas» abortistas, así como por los «clínicas» Dátor, Isadora y Multimédica Centro, y los laboratorios Schering, comercializadores de la píldora del día después, tal y como aparece en la memoria de 2003.

Pero los «independientes» de la Federación van anotando éxitos de «incidencia política». El último, las declaraciones del secretario de Estado de Justicia, Luis López Guerra, que apuesta por una ley de plazos que permita el aborto sin tener que aducir motivo en las primeras semanas del embarazo. Es decir, lo contrario al espíritu de lo manifestado por su ministro el pasado domingo 8, que calificó el aborto como «la última opción». Y desde luego, lo opuesto a lo que defienden socialistas tan renombrados como Carmen Alborch o Francisco Vázquez: mayor apoyo a la mujer en su maternidad y fomento de los centros de acogida.


 
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