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El Risco de la Nava
El Risco de la Nava - Nº 237
Sábado, 02 octubre a las 15:27:32

El Risco de la Nava GACETA SEMANAL DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 237 – 28 de septiembre de 2004

SUMARIO

  1. Objetivo: cargarse el matrimonio y la familia, por Miguel Ángel Loma
  2. Las renuncias perniciosas, por Antonio de Oarso
  3. El prestigioso sectario resentido, por Millán Riva
  4. ¿Quién teme a José Mª Aznar?, por Antonio Cabrera
  5. Comentarios, por Españoleto


OBJETIVO: CARGARSE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA
 Por Miguel Ángel Loma

Ante las crisis surgidas en cualquier institución social de interés general, siempre se recomienda mucho diálogo, y raro es que no aparezca el Estado articulando medios que posibiliten el acercamiento de las partes enfrentadas: lo importante es salvar la institución. Pero sorprendentemente, respecto a las crisis surgidas en una institución social tan fundamental como el matrimonio, el unívoco mensaje que se lanza por quienes tienen poder para legislar es justo el mensaje contrario: mayor celeridad en el divorcio y eliminación de todo tipo de trámites para conseguir la ruptura del vínculo cuanto antes: hay que hacerlo todo en el mínimo plazo de tiempo y sin dar la posibilidad de pensárselo dos veces. En consecuencia con este generoso y nobilísimo desiderátum de que el matrimonio dure menos que la esperanza en una promesa electoral, ya se anuncia con gran alborozo una nueva Ley que casi de forma automática produzca automáticamente el divorcio. De continuar con este acelerado ritmo, no se descarta la posibilidad de que con el tiempo se logre conseguir el divorcio nada más regresar del viaje de novios, convirtiéndose el himeneo en una mera excusa para pegarse un viajecito con la pareja del momento, a costa de los dineros de los amiguetes y de los padres de los contrayentes.

Mientras que no cesa la burla hacia los principios naturales en que se sustentan el matrimonio y la familia, y desciende el número de personas que se casan, a la par que aumenta el de aquéllos que se arrebujan y arrejuntan «sin papeles» (ya saben: ahora el amor no necesita papeles, sólo gomitas que siempre se rompen para que te puedan facilitar la inocente pildorilla del día después) sorprendentemente, las personas de conducta homosexual, que siempre se han caracterizado por reivindicar libérrimas formas de relación y por entablar emparejamientos tan promiscuos como fugaces, sin querer verse encorsetados «por arcaicos y superados formalismos burgueses», exigen ahora el matrimonio con equiparación absoluta de funciones, derechos y obligaciones (¿obliga... qué?) respecto al matrimonio natural, y no hay ya mayores ni más ardorosos reivindicadores del vínculo, que aquéllos que se quieren matrimoniar con los de su mismo sexo, que a saber cómo probarán eso de si existió o no consumación matrimonial en caso de que alguno de ellos alegase que el matrimonio se consumió antes de consumarse.

Mientras sucede todo esto, no hay que ser un lince (entre otras cosas, porque están en peligro de extinción), para deducir que el objetivo último de ambas «movidas» es cargarse el matrimonio, tanto respecto a su carácter permanente como respecto a su naturaleza esencial de compromiso entre un hombre y una mujer para toda la vida, para procrear y educar a los hijos, y para vivir bajo el mismo techo, compartiendo alma y cuerpo, mesa y lecho. Lo que se persigue con la disolución automática del matrimonio y con la introducción (con perdón) del matrimonio entre homosexuales no es eso que tanto se dice por las boquitas progresistas de que «hay que adaptar la institución a los nuevos tiempos, a las nuevas formas de vida y a las nuevas realidades sociales»; quia, lo que verdaderamente se persigue es convertir el matrimonio en otra cosa muy diferente al conocido por todas (qué coincidencia tan monolíticamente carca eso de que sean todas) las culturas del planeta. Pero como los experimentos contranatura se suelen pagar muy caro, no hay duda de que esta torpe empresa de destrozar el matrimonio (y, en consecuencia directa, la familia), lo vamos a pagar a un alto precio, tanto personal como social. Como tampoco hay duda, de que cuando llegue el momento en que comiencen a aparecer y multiplicarse los efectos nocivos (algunos inimaginables hoy) de este peligroso experimento realizado con el champán matrimonial, todos esos inteligentísimos ingenieros sociales, políticos y nuevos moralistas que hoy nos venden estas «avanzadas conquistas del progreso humano», se lavarán sus manitas, mirarán para otro lado, y si me apuran, incluso tampoco dudo de que finalmente le echarán la culpa de todo lo que esté sucediendo a la herencia de la cultura judeocristiana, a la Iglesia Católica, al Papa y hasta al tío del bigote. O ¿no se han dado cuenta de que siempre hay un tío con bigote que tiene la culpa de todo?
 

LAS RENUNCIAS PERNICIOSAS
Por
Antonio de Oarso

Debido al enorme desarrollo de las distintas disciplinas del saber, ha llegado a considerarse conveniente y lógico dejar a los especialistas la jurisdicción sobre su ramo. Que en cierto grado debe ser así, parece incontrovertible.

Sin embargo, al generalizarse esta actitud de inhibición del hombre común a favor de los especialistas, y, más aún, al radicalizarse esta actitud, confiriendo a otros en exclusividad la facultad de juzgar sobre unas y otras materias, se producen consecuencias inconvenientes, en algunos casos dramáticamente inconvenientes.

No es lo mismo atribuir a otros la exclusiva en conocimientos como la física, la química o las altas matemáticas, que hacer lo propio en materias tales como la religión, la moral, la política, las costumbres. Tener escasos o nulos conocimientos en las materias mencionadas en primer lugar, no tiene por qué traer necesariamente consecuencias negativas al hombre común; pero ese mismo desconocimiento referido a las otras disciplinas puede tener, y de hecho tiene, efectos sociológicos nefastos.

En España concretamente, ha sido tradición que el monopolio de la religión y la moral lo ostentase el clero. Durante siglos, el hombre común ha mantenido la trasferencia del pensar religioso y moral a este estamento. El cual, por egoísmo natural entre otras razones, no ha estimulado el desarrollo en el laico de una vida religiosa propia, pensando que la sumisión pura y simple era lo más prudente. Pero esta situación, enquistada a través del tiempo, ha generado derivaciones indeseables en la época actual. 

Al relacionar los temas morales obligadamente con los clérigos, se ha llegado a un punto en que el aborto, la homosexualidad, etc. se presentan al hombre común como «asuntos de curas». Es decir, el creyente rechaza estas prácticas «porque así lo dice la Iglesia» (entendiendo por tal al clero), y el no creyente las defiende porque no quiere seguir el criterio de esa Iglesia, sino contravenirlo. De esta forma, cuestiones que pertenecen al ámbito de la ley natural, son adjudicadas al campo estrictamente eclesiástico.

No es infrecuente encontrarse con personas que, al preguntarles qué opinan del aborto, contestan que, como creyentes, deben condenarlo. O bien, se encuentra uno con otras que, siendo increyentes, se sienten espoleadas a defender lo que condena la Iglesia. Es difícil hacerles entender que la pregunta no concierne a sus creencias o falta de ellas, sino a su posición personal sobre la cuestión. El equívoco se ha ido consolidando a través de los años por la inercia y cómoda pasividad de los laicos, así como por la falta de interés del clero en alterar dicha inercia y pasividad.

Es decir, que cuestiones tales como la legalización del aborto, el matrimonio de homosexuales, la manipulación de embriones, etc., que deberían ser condenadas clara y fácilmente en función de la ley natural, son relegadas, tanto por creyentes como por increyentes, al campo de las cuestiones religiosas y eclesiásticas.

Las cosas no alcanzarían proporciones dramáticas en el supuesto de que la Iglesia conservase la influencia social de antaño. Pero no es así. Por diversas circunstancias, dicha influencia se ha desplomado, reduciéndose a niveles mínimos, arrastrando en su desplome, y aquí está el quid del problema, las enseñanzas morales transferidas. Como la Iglesia siempre ha defendido la ley natural, la mayoría de la sociedad, ahora que desdeña a la Iglesia, también desdeña su enseñanza moral, la cual no sólo respeta la ley natural, sino que se basa en ella. Este es el motivo de que triunfen disparates tales como el aborto, la homosexualidad y demás aberraciones. Las gentes desprecian la ley natural que obra en su interior, pensando que se trata de un prejuicio religioso inducido por el estamento clerical. Un gigantesco equívoco.

Colectivos poderosos de homosexuales y feministas han trabajado durante décadas sin la menor vacilación en pro de sus reivindicaciones. No han encontrado resistencia en la sociedad, pues el hombre común siempre ha estado a la espera de las directrices eclesiásticas en vez de reaccionar por cuenta propia. Habiendo delegado en el clero la facultad de pensar moralmente, no se ha sentido con suficientes fuerzas para oponerse desde su conciencia personal. Y la Iglesia no ha estado a la altura de las circunstancias, debido a su obsesivo afán de acomodarse al mundo a partir del Concilio Vaticano II, lo que le ha llevado a no predicar su doctrina tradicional abiertamente a nivel popular. Como consecuencia, el aleccionamiento de las masas por medios de comunicación en manos liberal-progresistas no ha tenido el debido contrapunto.

Ahora las cosas han llegado demasiado lejos debido a esta doble renuncia, la del laicado a pensar por cuenta propia y la del clero a predicar su doctrina moral, y el trastorno de la sociedad puede ser muy grave.
 

EL PRESTIGIOSO SECTARIO RESENTIDO
Por
Millán Riva

Luis María Ansón publica en La Razón uno de sus cortos «Canela Fina» con el título de «Arriba». En él afirma que el grito falangista fue derivado del ¡Gora! vascuence, por propuesta de Sánchez Mazas. No tengo nada que corregir al respecto, pues desconozco el origen de la feliz afirmación falangista, con el que unas generaciones de españoles han expresado su afán de superación nacional. Alguien más erudito en la historia de la Falange primitiva podrá apuntar algo acerca de la corrección de ese aserto. Y algún lingüista será capaz de distinguir, si es que hay distinción entre ambas expresiones.

Pero Ansón (que es la fonética habitual de su apellido, aunque él no lo acentúe, pretendiendo ser descendiente del almirante inglés Anson, que hostigó las costas pacíficas de la América española en el siglo XVIII) va más allá de una cita lingüística y establece una comparación entre las dos organizaciones que han empleado esas expresiones: Eta y Falange. Esa comparación le lleva a desear que los de Eta acabarán integrándose en «esta sociedad española sabia y plural en la que todos podemos vivir en libertad», como lo hicieron «la mayor parte de los falangistas ardorosos que devolvieron en 1975 las cinco flechas al carcaj de la historia y se hicieron demócratas de toda la vida». Su texto le permite aludir, pese a su brevedad, a Stalin, Hitler y Mussolini, dentro de ese potpourri comparativo, para confundir con la impresión de que todo es comparable, aunque él mismo procure establecer reservas.

La asimilación entre ambas organizaciones políticas, por más que la presente insinuada y velada, más que sostenida, es típica del monárquico fervoroso y resentido que comprobó cómo generaciones de españoles jóvenes sirvieron a España desde la Falange durante décadas con absoluto desdén a las inquietudes legitimistas monárquicas. Desprecia a esa generaciones como inoperantes y acomodadizos, pero porque constituyen su fracaso histórico y vital. Su monarquismo nunca consiguió hacerse hueco entre ellas. Compararlas, aunque sea frívolamente, con las bandadas de asesinos de la Eta, es una expresión de su sectarismo político, capaz de nublarle su buena cabeza. Ansón, pretendido descendiente de un enemigo de España, es capaz de dar pan y sal a cualquiera de sus adversarios personales. Eso lo tiene bien acreditado. Pero es incapaz de dar agua a su adversario político, la falange que transformó la Nación mientras él se desgañitaba con sus infructuosas condenas políticas al sistema. Eso le ha dejado resentido, e incapaz de superarlo. Por ello insulta, desdeña, tergiversa... ¿Qué se le va a hacer? Es su problema.
 

¿Quién teme a José María Aznar? (La imparable espiral de la verdad del 11-M)
Por  Antonio Cabrera

El temor bulle en los fogones de Ferraz. Crece la ansiedad en Génova y en las mesas de redacción se afilan las crónicas ante el anuncio de la comparecencia de José María Aznar en la comisión parlamentaria del 11-M. Se percibe una sensación indefinible, pero real, de que, con su comparecencia, Aznar va a escribir una página trascendental de la Historia de España. Se abre una puerta a la esperanza. Al fin se arrojará luz sobre la ciénaga del terror, sobre quiénes, por qué y para qué planificaron, indujeron, colaboraron, patrocinaron y ejecutaron la espantosa matanza del jueves negro, la que cambió el rumbo de la política exterior española, alteró el proceso electoral y derribó a un Gobierno.

Contra lo diseñado por rubalcabas y garridos, cebrianes y polancos, concluyó el primer acto de la representación del 11-M dejando sobre el escenario un universo de agujeros negros, contradicciones, traiciones, incompetencias y mentiras que han dejado al descubierto la sórdida estrategia de acoso y derribo al Gobierno de Aznar tras la masacre, la traición de determinados miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado y la abyecta instrumentalización política de la tragedia por sus beneficiarios.

Los datos que, pese a la comisión, se van filtrando a la opinión pública apuntan a un pavoroso laberinto donde se entremezclan los más oscuros intereses de la feroz dictadura alauita -nuestro tradicional enemigo del Sur-, la sombra de Al Qaeda, los servicios secretos de Marruecos, ETA y sus relaciones con el terrorismo islámico marroquí, junto a fallos evidentes en nuestros servicios de inteligencia o alargadas sombras de corrupción en ciertos miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado.

Las cortinas de humo de la comisión parlamentaria, auténtico botafumeiro político, ya no bastan para ocultar la verdad y pasar página sobre el acontecimiento más trágico de nuestra Historia reciente. El clamor doliente de las víctimas y de sus familiares, la presión ciudadana y el inquebrantable compromiso con la verdad de un puñado de periodistas, han roto el pacto de silencio sellado entre gobierno y oposición para no despertar al monstruo y salvar la cara. Millones de españoles seguimos preguntándonos ¿quién está realmente detrás de la espantosa masacre de Madrid? ¿Quién es la mano negra del 11-M? La espiral de la verdad ya es imparable.

Ante este tétrico panorama del 11-M se comprende el pánico del Ejecutivo socialista a las declaraciones de José María Aznar en la comisión. Como en la obra de Edward Franklin Albee ¿Quién teme a Virginia Woolf?, su temor se une al de la muchedumbre de quienes temen que el ex presidente destape el cesto de serpientes del 11-M. Por eso, hasta el último momento, los socialistas han pretendido evitar que compareciera. Por eso, en un acto de cinismo sin igual, López Garrido anunciaba este verano que no autorizarían la comparencia de Aznar ante la comisión. ¡El oráculo de la Moncloa había dado órdenes de proteger su estatus como ex presidente y preservar la imagen de la institución presidencial!

También Mariano Rajoy, el Dubitativo, teme que su estrategia de oposición, «divertida y dialogante» –«lluvia fina» basada en pasar página y buen rollito-, se vaya a pique. Sobre todo cuando faltan pocos días para el cónclave popular sin que se haya producido el deseado «entierro» de Aznar. Por eso su inteligente iniciativa –pragmática, aunque tardía- de nombrar presidente de honor a quien él mismo responsabilizó de la derrota popular la noche del 14-M con lo de «¡Tú y tu guerra!». La soledad oficial de Aznar, siempre arropado por los 10 millones de votos de la derecha sociológica española, ha terminado.

El presidente Rodríguez y su Corte no necesitan saber nada más sobre el 11-M, ni de las jornadas de agit prop posteriores a la tragedia. Ya lo saben todo, aclara cínicamente Rasputín Rubalcaba. Forzados por Carod-Rovira y sus socios, han vuelto a engañar al PP y juegan al órdago de Aznar –apuestan por su crucifixión pública- en la comisión. Pero ZP no comparecerá, salvo que vuelvan a engañar a la oposición y diseñen una comparecencia blindada. Tampoco declararán los confidentes, ni ninguno de los propuestos por el PP. Justo premio a la firmeza política de Rajoy. Hay pactos que los carga el diablo.

Ahora lo prioritario, repite cansinamente López Garrido, es que estos hechos no se repitan. Urge investigar qué fue lo que pasó antes del jueves negro. La RTVE de la camarada Cafarell –la del principio del fin de la televisión de partido- anunciará hasta el hartazgo el guión del segundo acto de la tragicomedia parlamentaria del 11-M. Pero seguirá sin retransmitir, ahora con mayor motivo, las sesiones de la comisión. La acción girará en torno a lo que pasó antes del día de la infamia. Los parlamentarios-protagonistas indagarán los fallos del PP y acordarán las bases de un acuerdo político para impedir que actúe de nuevo el terrorismo «internacional» -que no islámico-, según el nuevo diccionario de estilo socialista. Eso es lo que realmente importa. Nada de bucear en los abismos de la  verdad. Ni el dolor de las víctimas, ni de sus familias. Ni la Justicia. Todo eso es secundario. Hay que huir de la quema y culpar al PP de incendiario.

Mientras, en los camposantos velan los cipreses. Los cuerpos mutilados de las víctimas, ¡qué solos se quedan los muertos!, siguen clamando Justicia. Pero las plumas se han convertido en lanzas. Que hable Aznar. Que, superado el tremendo impacto de la tragedia, haga ahora lo que no hizo entonces. Que coja el toro por los cuernos y desenmascare a los culpables, caiga quien caiga. Y después, como último servicio a España y a los españoles, que vuelva. Es la última esperanza.
 

COMENTARIOS
Por Españoleto

ZP TIENE UN PLAN PARA IZAR

Anuncia en Sestao, ante los trabajadores del astillero, que su gobierno hará un Plan de reconversión que: a) será eficaz, b) será consensuado con los sindicatos y c) no dejará a ningún trabajador desamparado. El bálsamo de Fierabrás, que los ignorantes gobiernos anteriores han sido incapaces de aplicar. No hay como el nuevo talante para doblegar la tozuda realidad... a priori. ¿Y luego? Luego ya se rectificará.
 

LA VICEPRESIDENTA ESTÁ SATISFECHA

La vicepresidenta declara, en una entrevista en Radio Intereconomía, que el famoso reportaje de Vogue ha sido sólo una respuesta a la gran expectación provocada en todo el mundo por el hecho de un gobierno con tantas mujeres. Y para complementar su satisfacción, declara que el nuevo gobierno ha logrado ya un gran número de realizaciones, tales como «la retirada de las tropas, la recuperación del prestigio internacional de España, la subida de un 3% en el salario mínimo y tantas y tantas mejoras sociales y ambientales».

Lo afirma con soltura, con aire de estar convencida de ello. Lo que hace más preocupante la situación, por supuesto.
 

EL GOBIERNO RECOMIENDA PONER LAS BANDERAS

Esa ha sido la respuesta del Gobierno del Reino de España ante el hecho de que en muchos Ayuntamientos se haya declarado enemiga a la Bandera española: Recomendar que no se actúe así. Incluso con declaraciones de algunos de sus representantes afirmando que no hay que ser excesivamente serio con las actitudes ante «meros símbolos».

Su falta de sentido de Estado corre pareja con su carencia de patriotismo y su frivolidad intelectual, que no le permite admitir la vigencia de entes o valores permanentes, mas allá de su capricho mental de cada día.
 

EL PP NO SE AVERGÜENZA DE AZNAR

Rajoy declara que Aznar ocupará la Presidencia de Honor de su Partido y aprovecha para recordar que «no se avergüenzan de ello, sino que se enorgullecen de ello». Tal audacia en la manifestación de postura parece contradecir las acusaciones de tibieza con las que se reprocha su posición ideológica desvaída. ¿Lo habrán sopesado bien?¿No estarán ya lamentando su osadía? ¿Habrán pedido permiso a El País? Por de pronto, Forges les advierte continuamente en sus chistes en ese periódico que con Aznar al lado no tienen credibilidad democrática.

¡Madre, qué zozobra!
 

LA DESLENGUADA PRESIDENTA

Esperanza Aguirre critica el anuncio socialista de precio fijo en los libros, diciendo que es «una ley franquista». Un juicio definitivo, con lo que el PP se llevará de calle a los votantes socialistas indecisos, y no perderá los votantes nostálgicos del antiguo régimen, pues éstos se percatarán, ante una calificación tan demoledora, de la irracionalidad de su criterio anterior y se convertirán a la nueva luz refulgente de la ideología pepera.

No hay como la coherencia en las posturas para no desconcertar a la base electoral. Ahora en serio, el PP puede dormir tranquilo pese a tales declaraciones: Los otros lo harán tan mal que, una vez más, recogerán múltiples votos de personas con la nariz tapada.
 

LA MINISTRA NARBONA ANUNCIA UN PROYECTO DE LEY

La ministra de Medio Ambiente anuncia en un informativo que su equipo está preparando un proyecto de Ley, que saldrá en la próxima legislatura, que solucionará el problema de la contaminación en España. La única pista que da es que «las empresas tendrán que afrontar los costos de la contaminación que producen». Y se acabó. Esa afirmación es tan banal cono decir que no contaminarán, o que serán buenas y ejemplares. ¿De qué emisiones habla? ¿De qué niveles? ¿Qué tipo de control? ¿Cómo se compara con la prolija legislación existente desde hace treinta años? Estos gobernantes parecen dirigirse siempre a preescolares.
 

LA PLAGA IRRACIONAL

La reacción de los trabajadores, sindicatos y políticos ante el nuevo replanteamiento del problema de Izar es una muestra de la irracionalidad de la política española. Ante una situación insostenible, nadie plantea seriamente qué pasa y qué cabe hacer. Los sindicatos y los trabajadores siguen exigiendo con desfachatez que la empresa siga endeudándose, convencidos de que la deuda cargará sobre las espaldas de otros. El Presidente del Gobierno afirma campanudamente que lo resolverá a satisfacción de todos (Cualquier día nos anuncia que está dispuesto a resolver la cuadratura del círculo, con su acreditado talante). Y nadie expone con claridad las razones de la inviabilidad actual, qué y cómo se puede salvar, y a costa de qué. Nuestro infantilismo es estremecedor. Pero, eso sí, parece que han subido los salarios de los trabajadores sin tajo. Y muy por encima de la media nacional.
 

TRES HORAS CON CAROD

Carod Rovira representa el 16% de un voto que es el 60% del censo de una Comunidad que representa el 15% de la población española, Cataluña. Es decir, representa menos del 1,5% de la población española. Pero ha merecido tres horas de consulta con el Presidente del Gobierno Nacional. Mucho más de lo que consiguió Rajoy.

Se nota que ZP tiene mucho más talante, y tiempo, para recibir órdenes que para escuchar reproches.
 

PARA ESTABLECER UN CLIMA CÁLIDO...

...en su próxima comparecencia, Rubalcaba le ha advertido a Aznar que no aproveche la ocasión para «ladrar una vez más su resentimiento». Una de las lacras de la situación política española actual es el odio entre los partidos. Y que el más tiznado recomiende a su opositor que se lave bien la cara. Pero hay que reconocer que el partido del talante está estableciendo un nivel de tensión que puede hacerse insoportable si los insultados empiezan a devolver insultos
 

CON PASO FIRME HACIA LA DESTRUCCIÓN DEL MATRIMONIO

El Ministro de justicia anuncia un acortamiento de los trámites precisos para conseguir el divorcio...: pocos meses, diez días, ¡no, quise decir veinte!... Mucho ruido para conseguir que la sociedad se habitúe a ese acortamiento. Ahora se puede completar con la noticia de que el PP ha conseguido alargarlo hasta un mes, o algo así.

Todo ello es indicativo de una frivolidad esencial de los ideólogos socialistas: considerar que una promesa, un voto personal, no tiene más trascendencia que un contrato perecedero. Su falta de respeto a la cultura les impide reconocer la profundidad del compromiso humano. Ya destrozaron la esencia del matrimonio civil al aceptar el divorcio. Ahora procuran poner aceite en las sendas resbaladizas de la convivencia de una pareja. Para que no haya ninguna posibilidad de afirmarse.
 

LA MINISTRA DE SANIDAD EXIGE MÁS PRODUCTIVIDAD

Ha recomendado activar los diagnósticos para que la Seguridad Social pueda practicar más abortos. Eso sí, «respetando la objeción personal» de los médicos. Resulta monstruoso esta preocupación de la responsable de la Sanidad, porque no se mata lo suficiente. La SS paga a los mataderos (clínicas privadas) para que suplan lo que los médicos propios se niegan a hacer. Esto es el inicio de una campaña para reducir ese costo externo.
 

A LA CABEZA DE EUROPA EN CONSUMO DE DROGAS

Es el dato de la ultima estadística. Y el gobierno plantea revisar la política de prevención, cuyo fracaso es patente. No se conoce los criterios para tal revisión, pero cabe ser escépticos, porque el aprecio de la dignidad humana es perseguido como actitud fascista ante la vida.


 
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