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Altar Mayor - Nº 95 (08)
Sábado, 02 octubre a las 20:49:37

Altar Mayor

REVISTA DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 95 – Septiembre-Octubre de 2004

JOSÉ ANTONIO Y EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL
Por Jeroni Mas  [1]

Con este modesto trabajo recopilatorio pretendo dar a conocer aspectos poco conocidos de José Antonio Primo de Rivera, especialmente para el lector de lengua no catalana. Aspectos que espero ayuden a desmontar la imagen monolítica que –unos, por ignorancia, y otros por mala fe– nos quieren endilgar del dirigente falangista, que sigue siendo el gran desconocido de la reciente historia española, pese a la numerosa bibliografía reciente. De paso, quiero subrayar que muchos de sus, en apariencia, adversarios son más respetuosos con su persona que muchos de sus, también en apariencia, seguidores, que, con su comportamiento intolerante y antidemocrático, no hacen otra cosa que desprestigiar una de las personalidades más interesantes, aunque contradictoria, del pasado siglo.
 

1. José Antonio y la Federación Universitaria Escolar

Para Francisco Bravo, los orígenes ideológicos del fundador de la Falange hay que buscarlos en su época estudiantil:

«Yo fui de la FUE –oímos decir a José Antonio alguna vez, cuando se hablaba de sus antecedentes políticos–. Estuve, como representante de mis compañeros de Derecho de la Universidad de Madrid, en el Congreso de Zaragoza. No fui de la Dictadura por muchos motivos, y sobre todo porque no estaba conforme con ella» [2].

David Jato cree que Bravo se equivoca:

«Sin duda, se trata de un lapsus, pues la FUE nació después de dejar José Antonio la Universidad. Y si la Unión Nacional puede invocarse como antecedente fueísta, es debido a su trayectoria, cuando José Antonio no era estudiante» [3].

Veamos como relata los hechos Antonio María Sbert, fundador de la FUE [4].

«El 1921, Sbert funda en Madrid, con un grupo de estudiantes hispanoamericanos, la FUHA [Federación Universitaria Hispano-Americana], a cuya directiva sólo podía pertenecer un estudiante de cada país» y en el mes de noviembre de 1922 «se creó un Comité Nacional para la organización del movimiento universitario presidido por Sbert y con José Antonio Primo de Rivera como vicepresidente».

Unas semanas más tarde, Salvatella, a la sazón ministro de Instrucción Pública,

«convocó –según continua relatando Sbert–, a todas las Asociaciones de Estudiantes a un Congreso Oficial en Zaragoza, que se reunió en enero de 1923, para establecer las bases de la organización que había de coordinar y responsabilizar el movimiento universitario». «En el seno del Comité Nacional habían surgido dos tendencias y dos proyectos de Unión: el de José Antonio P[rimo] de Riv[era] que patrocinaba la formación de Asoc[iaciones] Nac[ionales] de cada Facultad o especialidad y una “Unión Nacional” que las agrupara a todas y el de Antonio María Sbert que reunía en una Federación Universitaria y Escolar (FUE) todas las As[osciaciones] prof[esionales] de cada distrito Universitario y estas FUE formaban con las de Portugal y la FUHA una “Unión Federal de Est[udiantes] Hispanos” en que [se] reconociera la oficialidad de todas las lenguas peninsulares y la ciudadanía univ[ersitaria] común a todos los iberoamericanos. J. A. Primo de Rivera reclamaba de modo fascista la Asociación única, obligatoria y oficial y A. M. Sbert reconocía al margen de esta As[ociación] única oficial y sindical, la libertad de asociación para otros fines específicos, religiosos, políticos, deportivos, sin representatividad. La ponencia de Sbert fue aprobada en el Congreso de Zaragoza por gran mayoría, obteniendo incluso el voto de las delegaciones de la Conf[ederación] Nac[ional] de Est[udiantes] Cat[ólicos], pero el 13 de sep[tiembr]e de aquel año el golpe de Estado del General P[rimo] de Riv[era] derribó el gob[ierno] liberal que presidía el marqués de Alhucemas y el D[irectorio] Mil[itar] no reconoció la oficialidad de los acuerdos del Congreso de Z[aragoza]» [5].

Sbert, aquí, nos ofrece una versión un tanto sesgada de las tendencias enfrentadas en el Congreso de Zaragoza, tal vez para disimular que ganó con los votos de la derechista y clerical Confederación Nacional de Estudiantes Católicos. Emilio González que, antes de ser secretario general de la FUE, fue miembro de la Asociación de Estudiantes de Derecho, nos informa del conflicto que esta Asociación tenía con la Asociación Católica de Estudiantes,

«porque ésta aspiraba a ostentar la representación de todos los estudiantes de Derecho en el claustro […]; y nosotros opinábamos que una asociación como la católica, que no recogía en su definición a todo el estudiantado, no podía aspirar a tener esa representación. […] La ambición católicoclerical sería la causa de una lucha intestina que no podría por menos de ser enconada, cuando había de por medio el fanatismo tradicional de nuestras derechas. […] La campaña contra la Asociación Católica de Estudiantes de Derecho y a favor de la Asociación Oficial, que incluía a todos los estudiantes de la Facultad, sin distinción de religión, ideas políticas o sociales, la llevaron a cabo con gran entusiasmo y ardor Serrano Suñer y Primo de Rivera, principalmente este último, que se distinguió en sus ataques personales contra Gil Robles y colectivos contra la asociación que representaba» [6].

En un discurso a la «vieja guardia de la FUE», pronunciado en México, con motivo del XXX aniversario de la FUE, Sbert se referirá al Congreso de Zaragoza, dando una versión más matizada de los hechos:

«tres tendencias ideológicas y orgánicas que luchan por una legítima hegemonía: la de la Unión Nacional, unitaria, estrictamente profesional y sindical, representada por José Antonio Primo de Rivera; la confesional católica, dirigida por consiliarios eclesiásticos, y presidida por Fernando Martín Sánchez y la FUE, federal, liberal, cuyo contenido social imponía ala Universidad y a los universitarios una misión más trascendente que la de formar profesionales» [7].

En este mismo discurso, se nos informa que en marzo de 1926 se presentaron al Gobierno los primeros estatutos de la FUE, que fueron rechazados porque

«contenían una cláusula en virtud de la cual los estudiantes iberoamericanos tenían los mismos derechos que los españoles y podían asumir todos los cargos representativos y directivos». Dos años después, «en 1928 los Estatutos de la FUE fueron reconocidos, con excepción de la cláusula que creaba la Unión Federal de Estudiantes Hispanos».

La conclusión que podemos extraer de todo lo expuesto es que Primo de Rivera, si bien no fue de un modo formal fueísta, participó –nada menos que como vicepresidente– en la gestación del sindicato estudiantil que acabaría denominándose Federación Universitaria Escolar.

Para finalizar, queremos dejar constancia de que José Antonio no tuvo jamás la menor simpatía por Sbert. Veamos dos anécdotas que nos ilustran al respecto. La primera, la debemos a Ramón Serrano Suñer:

«Allí uno de los capitostes era Sbert, con muchos años más que nosotros [8], a quien ya la gente empezaba a llamar “el estudiante perpetuo”, y en un momento en que un reportero gráfico quiso hacer una fotografía de todos los dirigentes de las distintas asociaciones, José Antonio se separó del grupo y ante la insistencia y la extrañeza de aquél, se disculpó diciéndole con su habitual tono irónico: “Es que nosotros queremos conservar la autonomía de nuestra imagen”» [9].

La otra anécdota nos ha llegado a través de Raimundo Fernández-Cuesta:

«Por cierto que la noche del cuatro o del cinco [de octubre de 1934], en que la Generalidad de Cataluña, por boca de su presidente Companys, lanzó el grito de separación de España, nos reunimos a cenar José Antonio, Julio [Ruiz de Alda] y yo en el hotel Savoy, situado en la calle de Moratín, esquina al paseo del Prado, y que era entonces uno de los hoteles de moda. Nos disponíamos a cenar cuando José Antonio nos preguntó si un comensal que estaba en la mesa de enfrente no era el famoso agitador estudiantil y revolucionario Sbert, simpatizante con los separatistas catalanes. Comprobada por los tres su identidad, nos levantamos y, dirigiéndonos a su mesa, le dijimos que no podía comer, y menos en aquellos momentos, donde nosotros lo hacíamos, y que, por lo tanto, abandonara el local inmediatamente o le expulsábamos nosotros. Sbert, sin duda, comprendió que estábamos resueltos a hacerlo y, sin la menor resistencia, se marchó» [10].

En cambio, para los hombres de la Conquista del Estado Sbert es poco menos que un héroe:

«Y así surgió la primera Federación Universitaria Escolar. No quisiéramos seguir más adelante sin aludir a su principal propulsor, sin invocar el nombre –ya concategoría casi heroica– de Antonio María Sbert, formidable organizador y propulsor del movimiento». «Antonio María Sbert tendría la mejor compensación a sus trabajos en aquel formidable recibimiento de que fue objeto a su vuelta del destierro. Allí estaba toda su obra en marcha, de la que eran signo aquellas huestes de chalecos rojos que le llevaron en triunfo desde Aranjuez a la Universidad» [11].
 

2. José Antonio y el Bloc d’Estudiants Nacionalistes

En 1997, el presidente de la Generalidad de Cataluña, efectuó unas  declaraciones que, en determinados ambientes resultaron sorprendentes. Decía Jordi Pujol:

«Mire, sé que la cita es un riesgo, pero uno de los que lo entendió mejor, y en circunstancias muy difíciles, fue José Antonio Primo de Rivera. El 30 de noviembre de 1934, en un debate en el Congreso en el que pedía nada menos que la anulación del Estatuto de Cataluña, afirmó: “Lo digo porque para muchos este problema es una mera simulación; para otros, este problema catalán no es más que un pleito de codicia: la una y la otra son actitudes perfectamente injustas y perfectamente torpes. Cataluña es muchas cosas mucho más profundamente que un pueblo mercantil; Cataluña es un pueblo profundamente sentimental […] el problema de Cataluña es un problema dificilísimo de sentimientos”. Le sorprenderá que le hable así de José Antonio –termina diciendo Jordi Pujol–, aunque ya sabe usted la consideración que le tenía Azaña, pero es que la cita es muy certera y procede de un anticatalanista» [12].

Pero José Antonio no era anticatalanista como, contradiciéndose, afirma el ex presidente catalán. Raimon Galí, antiguo dirigente del Bloc d’Estudiants Nacionalistes, escribe en 1982:

«José Antonio no era el enemigo de Cataluña que unos y otros nos han querido presentar. Cierto que entre sus seguidores los había. Y también granujas y aprovechados. Como en cualquier otro partido de ayer o de hoy. Pero él, José Antonio, sí que sabía bien que había de evitarse una guerra a toda costa, porque las cosas no habían madurado y convenía que en toda Europa una nueva juventud se alzara contra el infame dilema en que nos habían situado las fuerzas más decadentes, entre el fascismo y el comunismo. La guerra de España y el conflicto mundial que siguió hicieron abortar las esperanzas de una juventud limpia, que deseaba la renovación de un mundo caduco, encarcelado en un falso dilema […] Dentro de esta línea  –un poco a oscuras– es donde se movía José Antonio. Pero también nosotros, los nacionalistas catalanes, que no olvidábamos nuestra tradición obrera. La guerra prematura y provocada hizo abortar este gran ideal y cada cual se alineó donde pudo, puesto que si queríamos salvar algo tenía que ser combatiendo. […] El Alzamiento español y la guerra mundial eran queridos por esta clase de gente [13], que Bernanos calificada de mediocres e imbéciles. Era preciso no dar tiempo a las juventudes y hacer abortar su pensamiento en las trincheras. Es por eso que se busca en vano la verdadera personalidad de José Antonio» [14].

Años más tarde, en un interesante libro sobre la Guerra Civil en Cataluña, Galí nos relatará los contactos del dirigente falangista con los estudiantes catalanistas:

«Es necesario no obviar el intento de diálogo de José Antonio con los nacionalistas  catalanes. Tuvimos varios encuentros ente los que destacan por nuestra parte Xandri [15], Pey y yo mismo. La última palabra la tuvieron Pey y el propio José Antonio, y terminó en ruptura. Yo tengo mis opiniones sobre este hecho: el hombre que influyó en la ruptura decisiva fue Onésimo Redondo. Por otra parte, José Antonio insinuó una vez que a nosotros personalmente nos tenía simpatía y confianza, pero que creía imposible que a la larga fuésemos capaces de dominar las tendencias de una política catalana ambigua, que terminaba siempre con salidas como las de Companys. Para mí esta visión de Cataluña de José Antonio tenía un cierto fundamento» [16].

Por otra parte, no hay duda de que Galí siente admiración por dos líderes que, a su manera, lucharon por unos ideales, discutibles si se quiere, pero limpios y honrados:

«Pero debemos volver al desventurado José Antonio y al pobre Durruti. No hay casualidades en la historia. Esta fecha de 20 de noviembre es como un grito profundo en nuestra conciencia. Todo hombre que participó en aquella lucha, todo espectador honesto que ha visto de cerca los errores y los horrores, repito errores y horrores, de aquella contienda nuestra ha de sentirse tocada por estas dos muertes. Seguramente se trata de los más inocentes, de uno y otro bando, de entre la caterva de personajes turbios que desencadenaron el conflicto. He estudiado y meditado sobre la figura de cada uno y de su muerte. En la actuación de los dos hay momentos oscuros. En la trayectoria de cada uno hay un ideal honesto que sin compartirlo es necesario respetar» [17].

En unas páginas anteriores, se ha referido al proceso del fundador de la Falange:

«A primera hora de la mañana del mismo día 20 de noviembre es fusilado en Alicante José Antonio, de la manera más suicida políticamente hablando, la manera más innoble moralmente hablando, con el acuerdo tácito del mismo Franco y de los extremistas incontrolados de la ciudad. El gobierno Largo Caballero pasó la noche discutiendo sobre si había de dar o no el “enterado”, para llevar a cabo el fusilamientode José Antonio después de aquella farsa de juicio [18] celebrada días antes. Las dudas sobre si Franco concedería el intercambio con el hijo de Largo Caballero fueron rotas por una frase idiota del ministro Esplá ante la cual Largo Caballero se decidió a hacer el gesto de “Guzmán el Bueno”, y dio la firma de “enterado”. Pero este documento no llegó nunca al juez de Alicante, ni a los ejecutores, que actuaron por su cuenta» [19].
 



[1] Jeroni Mas, es abogado.
[2] BRAVO, Francisco: José Antonio. El hombre, el jefe, el camarada. Madrid 1939, pág.. 10.
[3] JATO, David, La rebelión de los estudiante, Madrid 1975, pág.. 63. En el mismo sentido se ha expresado el profesor VELARDE FUERTES: «El asunto está ya dilucidado y Francisco Bravo puntualizado. La Federación Universitaria Escolar nace […] bastante después de haber salido José Antonio de la Universidad»; cf. «José Antonio, en la Universidad», Cuadernos de Encuentro nº 72, Madrid 2003, pág.. 227.
[4] A. M. Sbert Massanet (Palma de Mallorca 1901- México 1980) fue fundador de Esquerra Republicana de Catalunya (1931), diputado en las Cortes Constituyentes (1931-1933) y consejero de Cultura (1936-1937) y de Gobernación (1937-1939) de la Generalidad de Cataluña. En México dirigió el semanario España Nueva (1945-1951), órgano del Gobierno republicano en el exilio. Al igual que otros muchos líderes republicanos, perteneció a la masonería.
[5] Notas manuscritas autobiográficas, sin título, conservadas en el fondo A. M. Sbert del Centre d’Història Contemporània de Catalunya (CHCC), de Barcelona. Lo tomo de MASSOT I MUNTANER, Joseph: Antoni M. Sbert, agitador, polític i promotor cultural, Barcelona 2000, pág. 15-17.
[6] GONZÁLEZ LÓPEZ, Emilio: Memorias de un estudiante liberal (1903-1931), A Coruña 1987, pág. 102-103. Emilio González, ya durante la República, sería diputado de las Cortes (1931-1938), primero por la Organización Republicana Gallega y, después, por Izquierda Republicana.
[7] Escrito mecanografiado en el fondo Sbert del CHCC. En este discurso Sbert tuvo unas palabras para la Falange: «una nueva generación como fue la nuestra, liberal, tolerante, justiciera, alegre y con actitud deportiva, frente a esta disidencia de nuestra misma inconformidad que fue inicialmente la Falange, pronto corrompida, ceñuda, sombría, violenta, resentida y empistolada». Lo tomo de MASSOT I MUNTANER, joseph: op. cit., n. 13 y 22.
[8] Sbert tenía la misma edad que Serrano Suñer y dos años más que Primo de Rivera.
[9] SERRANO SUÑER, Ramón: Entre el silencio y la propaganda, la Historia como fue. Memorias, Barcelona 1977, pág.. 468.
[10] FERNÁNDEZ-CUESTA, Raimundo: Testimonio, recuerdos y reflexiones, Madrid 1985, pág. 37. Seguramente en esa actuación, no precisamente elogiable, de José Antonio pesaría el enfrentamiento que tuvo Sbert con el dictador Primo de Rivera. Así, en una interviú realizada por González Ruano, el joven Primo de Rivera declararía: «-Mire: sin rencor, sin apasionamiento ninguno, creo que Sbert puede tener un talento que ni niego ni afirmo, porque no conozco sus frutos. Pero ¿quién es Sbert? Un símbolo, una bandera. Se exalta en él todo aquello que, personal y políticamente, puede molestar y humillar al dictador...», Heraldo de Madrid, 13/03/1930.
[11] RIAÑO LANZAROTE, Antonio: «La España que hace: La obra de Sbert», La Conquista del Estado  nº 1, Madrid, 14 de marzo de 1931, pág. 5. Este artículo iba precedido de una nota de Ramiro Ledesma Ramos, que dice así: «Hay que rendirse a la evidencia de que las F.U.Es. representan la joven vitalidad universitaria. Frente a ellos, los estudiantes católicos, que disponían de los recursos magníficos que proporciona la cultura católica y la tradición hispana, significan bien poco. Por culpa suya, claro. Por falta de impulso nuevo, de talento y de visión. Al publicar la información siguiente, enviamos a las F.U.Es. un cordialísimo saludo de camaradería». Un año antes, con motivo del homenaje tributado a los intelectuales castellanos por los intelectuales catalanes, E. Giménez Caballero escribía: «Catalanes vinieron antes –no tantos– a Madrid. Y antes de todos estos grupos tres voluntades activas anduvimos de Madrid a Barcelona y de Barcelona a Lisboa: Juan Estelrich, A. M. Sbert y yo. Tres voluntades activas de “franciscanismo ibérico”».
[12] Revista Tiempo, 22/12/97, pág. 37. Sobre el comentario del ex presidente Pujol se puede consultar el ensayo del catedrático de Derecho administrativo GONZÁLEZ NAVARRO, Francisco: «José Antonio y Cataluña», incluido en el libro de GARCIA DE TUÑÓN AZA, José Mª: José Antonio y su circunstancia, Oviedo, Fundación Ramiro Ledesma, 2002, pág. 173-198.
[13] Se refiere a los «pseudo-políticos, pseudo-médicos, pseudo-profesores, pseudo-intelectuales», que denunciara ORTEGA Y GASSET, J.: en Goethe desde dentro.
[14] GALÍ, Raimon, «José Antonio i nosaltres (2)», Avui, 23/1/1982. Raimon Galí Herrera, nació el 1917, fue oficial de la Escuela de Guerra de la Generalidad, en México fundó la revista Quaderns de l’exili y ha publicado diversos libros. En 1983 le fue concedida la cruz de San Jorge. Para Galí, José Antonio no hubiera seguido los pasos de Dionisio Ridruejo, sino que, al revés, «lo habría precedido mucho antes»; cf. «José Antonio i nosaltres (1)», Avui, 16/1/1982.
[15] Andreu Xandri Serrano (1915-1938) fue fundador del Bloc d’Estudiants Nacionalistas y militante d’Estat Català.
[16] GALÍ, Raimon, Signe de contradicció.(4) Aixecament i revolta.Barcelona: Barcelonesa d’Edicions, 1999, pág. 40. La referencia a Onésimo Redondo quizá sea injusta, ya que éste tampoco era un enemigo de Cataluña: «Estamos lejos de opinar que todo lo que se admita de las reclamaciones catalanas sea una concesión voluntaria del Estado español, que no supone el reconocimiento de derechos. No vemos tampoco ni necesario ni justo que se equipare a Cataluña con las demás regiones. Salvado el dogma de la integridad hispana, aceptamos que Cataluña tiene derechos históricos a una singular autonomía. Reconocemos el “hecho diferencial”»; cf. «Síntesis del problema catalán», Libertad, núm. 48, 9/V/1932; tomo la cita de Onésimo Redondo (textos políticos), Madrid 1975, pág. 193.
[17] GALÍ, Raimon, Signe de contradicció…, op. cit., pág. 251.
[18] El subrayado es mío. Al tema del proceso me he referido en dos anteriores artículos publicados este año en esta misma Revista.
[19] GALÍ, Raimon, Signe de contradicció…, op. cit., p. 248. José Mª GARCÍA DE TUÑÓN AZA, José Antonio y…, op. cit. p. 179, reproduce un documento que demuestra que el “enterado” del Gobierno llegó al Tribunal Popular, por telegrama, el día anterior al fusilamiento.

 
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