Bienvenido a la Hermandad del Valle
    Búsqueda

    Menú
· Inicio
· Presentación
· Recomendar
    Publicaciones
· Altar Mayor
· El Risco de la Nava
· El Brocal
    Envíos

Si deseas recibir nuestras publicaciones por correo electrónico, además de otras noticias de la Hermandad, indícanos tu dirección de correo-e:

Suscribirte
Cancelar suscripción

Dirección:

El Risco de la Nava
El Risco de la Nava - Nº 244
Miércoles, 17 noviembre a las 20:28:52

El Risco de la Nava

GACETA SEMANAL DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 244 – 16 de noviembre de 2004

SUMARIO

  1. Carta abierta al Rey, por Rosa Díez
  2. Sobre el gen de la homosexualidad, por Miguel Ángel Loma
  3. El perfil adecuado, por Antonio de Oarso
  4. Miedo a las aulas, por Manuel Parra Celaya
  5. Día de difuntos, por Aquilino Duque
  6. La piscina de Sonsoles, por Antonio Cabrera


CARTA ABIERTA AL REY
Por Rosa Díez - Diputada socialista en el Parlamento Europeo

Ruego disculpe su majestad mi atrevimiento al dirigirle esta carta pública. He reflexionado sobre la conveniencia de introducirla en un sobre y hacérsela llegar discretamente, e incluso he llegado a considerar que de haberlo hecho así la receptividad de su majestad ante mis palabras hubiera sido mayor. Pero, a pesar del riesgo que corro utilizando este método público, he tomado esta opción.

Verá, señor, quisiera explicarle bien el porqué de mi reacción y el porqué de estas líneas. Para nosotros, la figura del Rey, en su calidad de jefe del Estado español, representa aquello por lo que venimos luchando en el País Vasco. Su majestad es, en última instancia, quien nos asegura que el Estado protegerá nuestros derechos como ciudadanos vascos y españoles. Por eso mismo esa imagen de su majestad con el señor Ibarretxe nos produce tan alto desasosiego.

Sabemos que el lehendakari es, por el hecho de presidir el Gobierno autonómico, el representante ordinario del Estado en el País Vasco. Entendemos que su majestad está «obligado» a compartir mesa presidencial y a intercambiar con él saludo cortés. Es el abrazo caluroso y la risa complaciente de su majestad lo que nos desconcierta. Porque, verá, majestad, el señor Ibarretxe, para nosotros, para nuestra retina y para nuestra memoria -y yo creía que también para la suya-, es algo más que el representante institucional del Estado español en nuestra comunidad autónoma.

Es ese hombre que, una vez más y ésta ante usted, olvida mencionar a tantos amigos y compañeros que han sido asesinados por defender la libertad y el Estado de derecho, pero lamenta ostentosamente la ausencia en los ayuntamientos de quienes han sido cómplices de los crímenes. Ese hombre a quien su majestad se abraza es también el que abandonó por la puerta de atrás la iglesia en la que se celebraba el funeral de Fernando Buesa.

Ese hombre es el que «se organizó» una manifestación para que sus fieles le jalearan, en vez de acompañar a la viuda e hijos del portavoz y diputado socialista asesinado. Ese hombre es el que salió elegido lehendakari en el 1998 con los votos de Josu Ternera y los suyos, firmó con los cómplices de ETA una mayoría en el Parlamento Vasco en cumplimiento del Pacto de Lizarra.

Un pacto, le recuerdo, majestad, que fue suscrito para excluir a quienes no somos nacionalistas. Ese hombre no rompió ese pacto cuando asesinaron en enero del 2000 al teniente coronel Blanco. Ni el mismo día de febrero en que asesinaron a Fernando Buesa y a su escolta Jorge Díez. Ese hombre apoyó a Josu Ternera como miembro de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Vasco.

Ese hombre ha despreciado reiteradamente la memoria de las víctimas, las ha querido acallar, se ha resistido a recibirlas, a reconocerles un espacio público. Paralelamente, subvenciona a los presos terroristas y a sus familias.

Ese hombre impulsa un plan -lo hizo también ante su majestad-, que es inconstitucional y antidemocrático, que tiene como objetivo institucionalizar la diferencia de derechos entre ciudadanos vascos. Ese hombre, majestad, utiliza la institución que preside para combatir y debilitar la democracia.

Majestad, todo eso y mucho más forma parte de nuestra memoria colectiva. La de miles de vascos que llevamos muchos años -más de 25- resistiendo, defendiendo la Constitución que garantiza nuestras libertades frente a quienes nos amenazan de muerte y también frente a quienes desde las instituciones democráticas vascas nos amenazan con la exclusión.

Majestad, sabemos que esta batalla la vamos a ganar. Sabemos que con nosotros están todos los demócratas españoles. Pero entiéndanos: somos humanos, flaqueamos, y a veces hay imágenes que nos desalientan, que nos hacen dudar.

¿Será posible que ese hombre al que os abrazáis haya conseguido que se imponga la idea de que «en Euskadi se vive muy bien», tal y como se atrevió a decir a un hijo de José Ramón Recalde mientras éste yacía entubado tras sobrevivir a un atentado?

¿Será posible que sólo nosotros, quienes lo sufrimos, sigamos pensando que en esta situación de falta de libertad que padecemos hay culpables -los que pegan tiros, ponen bombas y extorsionan-, pero también hay responsables políticos dispuestos -como el hombre a quien su majestad se abraza- a institucionalizar esta situación y seguir sacando ventaja política?

Yo, señor, ni por asomo creería que su majestad se encuentra entre aquellos en que ese espejismo ha podido prender. A mí, señor, nunca se me ocurriría creer que su majestad piensa que es la hora de rendirse. Aunque bien es cierto que si se pensara así, deberíamos ser los primeros en enterarnos.

Más que nada para saber por qué nos jugamos la vida. Su majestad sabe que no nos rendiríamos aunque no tuviéramos a nadie que nos cubriera las espaldas. Pero sé que no es el caso. No tengo dudas respecto a la firmeza de sus convicciones. No obstante, señor, quiero que sepa que esa imagen de afectividad con el hombre que añora la presencia de los verdugos mientras olvida a las víctimas, ese abrazo, le fortalece a él y a su causa.

Y nos debilita a nosotros. Y eso, majestad, eso sí que no podemos permitírnoslo.

Disculpe mi atrevimiento, pero tenía que decírselo.
 

SOBRE EL GEN DE LA HOMOSEXUALIDAD
por  Miguel Ángel Loma

En el candente asunto sobre los derechos de los homosexuales, se suele repetir mecánicamente un argumento apoyado en una supuesta afirmación científica que no se corresponde con la realidad y que por su trascendencia convendría aclarar. Es muy común oír que no cabe negarles a los homosexuales determinados derechos, en tanto que esto significaría una discriminación para quienes no tienen culpa alguna de su sexualidad, porque ésta vendría determinada por una cuestión genética y nadie es responsable de sus genes. Esta supuesta diferencia genética de los homosexuales no es cierta. Pese a los grandes avances actuales en esta materia, no se ha descubierto la existencia de ningún gen que determine la homosexualidad; algo perfectamente conocido por los formadores de opinión del colectivo homosexual, cuyo argumento principal no es ya el de la determinación puramente genética («hemos nacido así») sino el del derecho de todo ser humano a elegir la sexualidad que más le satisfaga. Pero los casos excepcionales en que graves disfunciones orgánicas dan lugar a personas con alteraciones en su identidad sexual, son tan singulares que no pueden servir de referencia para este debate, ni con la pretendida cifra que se utiliza con absoluta frivolidad (incluso desde el propio Gobierno) de la existencia de cuatro millones de homosexuales en España. Esta inflación numérica, como argumento meramente cuantitativo, se intenta utilizar también con la adopción por parejas homosexuales, comenzándose a difundir (también desde el Gobierno) que existen unos cincuenta estudios avalando la indemnidad y hasta recomendabilidad de este tipo de adopciones, estudios que no se aportan y que si se aportasen resultarían difícilmente creíbles, ya que no ha habido un número de experiencias significativas suficientes como para llegar a una valoración mínimamente objetiva. Por eso, ante la muy fundada duda de que un niño o una niña puedan criarse en las condiciones más favorables para su total desarrollo sin el referente paterno o materno, debería prevalecer el interés del menor por encima de las apetencias de los posibles adoptantes. Ante esta justificada prevención, se suele contestar que también entre las parejas no homosexuales no siempre está presente la figura del padre o de la madre, e incluso los hay que maltratan a sus propios hijos..., pero es obvio que lo primero no deja de ser una situación nada deseable ni por los hijos ni por el padre o madre solitarios, y que lo segundo no sólo no se premia con la adopción, sino que da lugar a la privación de la patria potestad sobre los propios hijos.
 

EL PERFIL ADECUADO
Por Antonio de Oarso

Ha resultado muy conforme con el estado de cosas actual, la concesión del Premio Nobel de la Paz a Wangari Maathai, diputada, viceministra y ecologista keniana. En una entrevista concedida al periódico keniano East African Standard con anterioridad a la concesión del premio, vino a decir que Occidente pretende exterminar a los negros mediante el sida. «El sida es una herramienta de control creada por investigadores para erradicar algunas razas», dijo, y añadió que «sabemos que los países desarrollados utilizan la guerra biológica y entregan armas a los pueblos primitivos».

Es decir, que las armas de destrucción masiva no las tenía Sadam Husein, sino Occidente. Y, además, las estaba empleando desde hacía años. Esta teoría había de complacer necesariamente al derrotista occidental común y, por tanto, impulsar a la organización del Premio Nobel a conceder su premio a Maathai. Sobre todo, al considerar sus otros méritos.

Es miembro de la Cruz Verde Internacional, organización presidida por Mikhail Gorbachov y que promueve el proyecto anticristiano llamado Carta de la Tierra, que pretende, en palabras del mismo Gorbachov, «sustituir el Decálogo». Un ilusionante proyecto de reingeniería religiosa del Nuevo Orden Mundial.

Forma parte también de la Comisión de Gobernabilidad Global, organización neomasónica a la que pertenecen, entre otros, Oscar Arias, de Costa Rica; Enrique Iglesias, de Uruguay; Maurice Strong, de Canadá, este último alto funcionario de la ONU, que además preside el Consejo de la Tierra, la otra institución que, junto con la Cruz Verde, promueve la Carta de la Tierra.

Tuvo activa participación, como no podía ser menos, en el lanzamiento de la Iniciativa de las Religiones Unidas (URI, 2000), un proyecto de nuevo culto relativista universal, impulsado por Ted Turner y el Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan. La URI pretende crear e imponer al mundo una nueva religión acorde con los dictados del Nuevo Orden. Al lector no le ha de resultar extraño que la Iniciativa considere intolerable (sic) toda oposición al aborto, a los llamados derechos sexuales y reproductivos y al reconocimiento social y jurídico de la homosexualidad.

Con estas ideas, estas organizaciones y estos padrinos, no tiene nada de sorprendente que a Maathai se le haya concedido el Premio Nobel de la Paz. Lo sorprendente habría sido que no se hubieran acordado de ella.

Con todo ello, la verdad no sale bien parada; pero la verdad sólo tiene un valor funcional, como bien predicó el marxismo desde sus inicios, y esta idea se ha extendido mucho. Inútil sería recordarle a Maathai que el sida no fue introducido en África por Occidente, sino al revés, y que son millones las vidas arrancadas por esta plaga en Europa y América, aunque sin llegar a los niveles de África. No admitirá esta realidad, y aún menos el hecho de que esta introducción en Occidente fue efectuada por sus amigos los homosexuales. Estas son verdades sin valor funcional alguno, ya que no encajan de ninguna manera en el pensamiento virtual dominante. Tan dominante que no sólo no las admitirá Maathai, sino tampoco los miembros del jurado que le otorgaron el premio.

Y, como buena feminista y ecologista, tampoco estará dispuesta a admitir que, aparte de la plaga del sida, Occidente padezca la plaga aún más mortífera del aborto legalizado, introducida por sus amigas y amigos feministas después de denodada lucha a través de los años. Negará sencillamente que sea una plaga, al tratarse del justo derecho de las mujeres. Otra sería su reacción si hablásemos de la matanza de focas. Pues según la nueva Premio Nobel «hay que volver a reescribir la Biblia. Una biblia en la que el hombre, el medio ambiente y Dios formen parte de un todo en el que no haya diferencias, para romper con la tradición abrahámica del judaísmo, el cristianismo y el Islam, dominada por el antropocentrismo en el que se le da a la naturaleza una importancia secundaria». Y ya se sabe que, en la práctica, este panteísmo, posiblemente para distanciarse de la tradición abrahámica, confiere al reino animal una importancia de primer orden, relegando al hombre a una situación más modesta.

Aún así, parece que la suerte de sus hermanos negros no le resulta indiferente, sobre todo si son objeto de una maquinación del hombre blanco que busca su exterminio, según su teoría. 

Por todo ello, no resulta sorprendente esta concesión del Premio Nobel de la Paz. Y menos, cuando se considera que personajes tan pintorescos como Adolfo Pérez Esquivel, Rigoberta Menchú o Jimmy Carter, así como otros muy poco relacionados con la paz y mucho con el terrorismo, como Yaser Arafat y Menagem Beguin, también fueron agraciados con este premio. Wangari Maathai no desentona en el listado.
 

MIEDO EN LAS AULAS
Por Manuel Parra Celaya

El caso de Jokin, el adolescente de 14 años que se suicidó el 21 de septiembre en Hondarribia, tiene preocupados, y con razón, a padres, profesores y autoridades académicas. El «acoso escolar» ha traspasado los límites tradicionales, aquéllos por los que se aplicaba un mote a un alumno o que daba lugar a la pelea a la hora del patio.

Al parecer, en nuestros Colegios e Instituciones menudean las mafias, que imponer por doquier su voluntad y su mala uva; basta con ser «diferente» (a veces no llevar la ropa de «marca» o la que impone la moda de la «tribu» urbana correspondiente), con estudiar (la desafortunada LOGSE resucitada igualó por abajo, y es peligroso destacar) o con significarse con simpatía a un club de fútbol que no es el de la mayoría; en ocasiones, la ojeriza y las represalias mafiosas pueden se ocasionadas –en las «autonomías-pata negra»- por lucir una bandera española en la cartera.

La táctica de los Equipos directivos y de mucha parte del profesorado ha sido, cómo no, la del «lassiez faire”; ojos que no ven, papeleo (y represalias) que te evitas. No hace falta decir que la falta de autoridad que suele darse en la familia y, de hecho, en todos los ámbitos de la sociedad, también figura entre las características de la escuela, donde un profesor puede llegar a sentirse intimidado por las mencionadas mafias de los alumnos o por un padre o una madre airados.

Esta carencia de autoridad, unida al miedo consiguiente de los más débiles (alumnos con «signos diferenciales», profesores timoratos, equipos directivos pasotas y permisivos) ha dado lugar a una iniciativa sindical, no por insólita desaprovechable: el teléfono del alumno amenazado. En efecto, para que los compañeros de aula mafiosos no adviertan que un alumno «acosado» acude a su tutor, al director o al Consejo Escolar, y puedan tomar represalias, el sindicato en cuestión facilita un número al que se puede llamar durante todo el día. El alumno explica su caso, se toma nota y se pasa el aviso al Centro correspondiente, por si el equipo directivo accede a «mojarse» y a actuar contra la mafia escolar.

No cabe hablar de crisis en la Enseñanza: Escuela y Sociedad están íntimamente relacionadas, hasta el punto de que, para bien y para mal, una depende de la otra. Una sociedad cobarde provoca una escuela atemorizada y, a su vez, unas aulas donde impere la ley del más fuerte y la ausencia de norma y autoridad generan nuevas generaciones de españolitos que renuncian, no sólo a la legítima defensa, sino a hacer valer sus más elementales derechos, como el de tener su propia personalidad, como el de poder acceder a una educación. La crisis de nuestra sociedad ha dejado de ser puramente histórica y se ha adentrado en los caminos de la psiquiatría.

Nuestros hijos -y nosotros mismos- están sometidos a una permanente espada de Damocles de un peligroso morbo social. De momento, no se vislumbran caminos que lleven a una acción terapéutica efectiva. Nadie ha dicho aún que «Jokin somos todos».
 

DÍA DE DIFUNTOS
Por Aquilino Duque

El 2 de noviembre, Día de Difuntos, la gente acude a los cementerios donde yacen sus seres queridos. El culto de los difuntos es uno de los muchos cultos precristianos que hizo suyos la Santa Madre Iglesia. Los devotos de ese culto van a las tumbas a poner flores y rezar, pero a nadie se le ocurre levantar la losa para ver los restos. Las tumbas las suelen abrir los forenses o los ladrones de cadáveres, éstos para traficar con ellos y aquéllos para practicar autopsias. Los actuales poseídos de «furor necrófilo», que decía Menéndez Pelayo, más inclinados al tráfico de muertos que al esclarecimiento de la verdad, vista la poca consistencia del argumento de que con ello cierran las heridas de una guerra remota, se escudan en los seres queridos de los difuntos, que tienen derecho a recuperar sus restos. Creo recordar que fue don Manuel Azaña, a propósito del traslado de los restos de Ganivet, me parece, quien criticaba la costumbre española de pasear cadáveres. Hablando de seres queridos, también deben de quedar algunos, digo yo, de los muertos por Dios y por España cuyos nombres hizo desaparecer la democracia con las cruces de los caídos. Menos mal que éstos tienen el consuelo de la oración. Yo personalmente soy poco aficionado a frecuentar cementerios, ni siquiera en estos días, pero raro es el día que no rezo un padrenuestro por muchos de los que en ellos esperan la resurrección. 
 

LA PISCINA DE SONSOLES
Por Antonio Cabrera

Agentes del Escuadrón de Caballería de la Guardia Civil de Valdemoro (Madrid) se han calado el tricornio y han denunciado ante la Asociación Independiente de la Guardia Civil (ASIGC) que cada vez que Sonsoles Espinosa, la esposa del presidente de Gobierno, acude a la piscina de la Academia de Guardias Jóvenes de la localidad para recibir clases de buceo, los agentes y sus familias, allí residentes, son desalojados de la piscina y de los edificios anexos. Según informa la asociación, la señora de Rodríguez asiste a sus prácticas subacuáticas acompañada de una de sus hijas, sus escoltas y de dos guardias civiles del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS), que son quienes la instruyen en la piscina cubierta de la academia de Valdemoro.

De nuevo el uso patrimonialista de los medios públicos en beneficio privado pone de relieve la conducta recurrente del PSOE cada vez que alcanza el poder. Como Felipe González, que disfrutó sus primeras vacaciones como presidente de Gobierno pescando atunes en el Azor, el yate de Franco. O como hizo Alfonso Guerra con el Mystère del Ejército del Aire para ir desde la portuguesa villa de Faro a Sevilla, a ver los toros. O la ocupación de un despacho oficial por su hermano Juan, el de los cafelitos. Inocentes prolegómenos del felipismo, la etapa de mayor nepotismo y corrupción política de nuestra Historia reciente.

La new wave de ZP, la de la democracia ejemplar, la humildad y amor al bien, retorna a sus orígenes. Ahí está Bono, concediéndose la gran cruz al Mérito Militar para celebrar el éxito de nuestra valiente huida de Iraq. O su afición a utilizar un helicóptero para trasladarse desde su casa en Toledo al despacho en el paseo de la Castellana, para evitar atascos. O el glorioso ejemplo de reivindicación social y feminista de las ministras de cuota del Vogue, posando en plan fashion a las puertas de la Moncloa. O el desplazamiento a Peraleda de Zaucejo (Badajoz) de un helicóptero del Centro de Urgencias 112 para administrar a María Antonia Trujillo, ministra de la Vivienda, un urbason porque le había picado un insecto. O el fantástico ejemplo de buen uso de los recursos públicos por la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, que utilizó un helicóptero de las Fuerzas Aéreas para viajar de Sevilla a Estepona (y regreso a Madrid) para dar una conferencia. Con el añadido de que como el helicóptero no cabía en el Palacio de Congresos de Estepona, hubo que arrancar, sobre la marcha, una farola para que pudiera aterrizar. Insuperable.

Fuentes de la Moncloa han negado el desalojo de los guardias y sus familias, alegando que Espinosa realiza sus prácticas de buceo fuera del horario de utilización la piscina y que el cierre de los edificios anexos responde a las estrictas medidas de seguridad. Sin embargo, la ASIGC lo ha desmentido rotundamente, insistiendo en que «no se pueden alegar medidas de seguridad pues la piscina está en un recinto acuartelado y protegido». Finalmente la Dirección General de la Benemérita ha reconocido los hechos, justificando lo sucedido como un «error de interpretación», que además sólo habría supuesto adelantar «en unos minutos» el horario de cierre de la piscina para los guardias y a sus familias.

El malestar por el desalojo es evidente. Un portavoz de la asociación indica que, aunque las instalaciones las administra la Guardia Civil, sus titulares son los guardias civiles que mensualmente abonan las cuotas correspondientes para su cuidado y mantenimiento. Para acceder a las instalaciones pagan, además, una entrada y se atienen a unas normas. En todo caso, no se quejan de que la señora de Rodríguez utilice la piscina, sino que a ellos, y a sus familias, se les expulse cuando acude a bucear la esposa del presidente de Gobierno, por lo que piden que comparta su uso con los miembros de la Guardia Civil.

Rodríguez Zapatero, fiel a su talante, ha lamentado las molestias que pudieran haber ocasionado las aficiones subacuáticas de su mujer, al tiempo que ha atribuido a los servicios de seguridad de Moncloa la responsabilidad en la coordinación de sus actividades públicas. Todo un demócrata.


 
    Opciones
· Versión Imprimible
· Enviar a un Amigo
    Otros enlaces
· Más Acerca de El Risco de la Nava


Noticia más leída sobre El Risco de la Nava:
El Risco de la Nava - Nº 124


Hermandad del Valle de los Caídos (hermandaddelvalle.org)
Colaboraciones, comentarios, sugerencias: