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El Risco de la Nava
El Risco de la Nava - Nº 326
Miércoles, 07 junio a las 09:24:23

El Risco de la Nava

GACETA SEMANAL DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 326 – 6 de junio de 2006

SUMARIO

  1. Algunos augurios para Europa,  Antonio de Oarso
  2. La mentira del aborto, Miguel Ángel Loma
  3. Sánchez Dragó, «muertes paralelas», José Mª  García de Tuñón
  4. Apuntaciones en torno a la Constitución de 1978, Antonio Castro Villacañas
  5. El PP desbordado,  Minuto Digital
  6. Análisis, desde los contenidos del diario Gara, de la denominada tregua de ETA, Fundación Leyre.


MALOS AUGURIOS PARA EUROPA
Antonio de Oarso

Cuando se trata de flujos migratorios, las previsiones que los expertos ofrecen sobre el futuro de Europa cobran tonos oscuros. Estiman que la inmigración, sobre todo musulmana, irá aumentando año tras año hasta límites difícilmente soportables. A la vista de esto, no deberían causar tanto escándalo las denuncias de Oriana Fallaci, quien, desde hace unos años, clama contra esta inmigración. Pero ya sabemos la dirección que ha tomado el poderoso pensamiento dominante, incompatible con tesis como las de la Fallaci. Y, además, está el lenguaje. Oriana Fallaci no se muerde la lengua, y desconoce el arte del eufemismo, la suavización verbal de los problemas tan cara a la sociedad actual.

Pero la organización norteamericana «Jihad Watch», dedicada al estudio de las actividades islamistas, nos presenta datos escuetos, lejos igualmente de eufemismos como de dramatizaciones. El director del grupo manifiesta crudamente que las cosas han ido tan mal en Europa, que la única solución futura al problema islámico podría ser dividir el continente en enclaves musulmanes y no-musulmanes. ¿Catatrofismo de este señor o simplemente la constatación de una catástrofe? El dilema consiste en saber si somos capaces de diagnosticar una catástrofe como tal catástrofe, o si preferimos refugiarnos en la teoría de la no existencia del peligro y de que los que nos alertan del mismo son aves de mal agüero que siempre están pensando en catástrofes. Este último es el confortador estado de ánimo y de mente que abunda más hoy en día.

Pero repito que «Jihad Watch» establece sus previsiones según los datos adquiridos, de forma desapasionada y aséptica. Si informa de que la presencia musulmana en Europa es creciente, constata un hecho, no inventa un sombrío panorama inexistente. En Francia, la población musulmana alcanza el 10%, nos informa. Este porcentaje aumenta en países como Bulgaria y Rusia (12% y 19% respectivamente). Existen otros países con más alta población musulmana: Macedonia (30%), Bosnia Herzegovina (60%) y Albania (70%). Pero, aun sin llegar a estos últimos niveles, todos los países europeos tienen una muy notable presencia musulmana.

Robert Spencer, de «Jihad Watch», comenta que hay ya vastas áreas alrededor de las más importantes ciudades de Europa, como París, que han sido tomadas completamente por los musulmanes. Dice que es una situación sumamente peligrosa y que existe mucho pesimismo sobre la evolución de los acontecimientos.

«Estuve en La Haya no hace mucho en una conferencia, y algunos de los oradores declaraban que piensan que la única solución, el inevitable resultado, va a ser un conflicto que conduzca a la división del territorio europeo en enclaves musulmanes y no-musulmanes», declara.

Tal resultado (que no va a ser de hoy para mañana, naturalmente) podría conducir con el tiempo a una situación de Europa parecida a la de Israel con su problema palestino. Y después de puntualizar que Estados Unidos no tiene este problema (su población musulmana es de alrededor de un 2%), hace un comentario interesante: «Nosotros no tenemos ese volumen de población musulmana, pero debemos encarar el hecho de que no existe dentro de la comunidad musulmana, tanto en América como en Europa, una clara frontera entre moderados y extremistas».

Los supuestos moderados no han hecho absolutamente nada para apaciguar el extremismo inserto en la población musulmana. «Los llamados moderados no expulsan a los extremistas de sus comunidades, y no los erradican», asegura. «La mayor parte no coopera con la Justicia en la lucha antiterrorista, por lo que tenemos que enfrentarnos con las implicaciones que se derivan de esto».

Que es precisamente lo que no hacemos en Europa. Concretamente en España profesamos un arraigado culto a la moderación y los moderados, de igual manera que a los eufemismos citados. La aversión a cualquier conflicto que pueda perturbar nuestra beatífica existencia, obliga a muchos, ante cualquier confrontación de la índole que sea, a clamar por la moderación y a hacer llamadas a los moderados de un bando y de otro para que sin demora se sienten a dialogar. No existen razones peores o mejores por parte de unos y otros; sólo existe un conflicto que hay que resolver mediante el diálogo y la moderación. Ya sabemos cuál es el resultado de esta postura: las concesiones a quienes gritan más y amenazan más. Con lo que los moderados de una parte se convierten en los tontos útiles de los extremistas de la otra.

Ahora nos informa el señor Robert Spencer de que en el conflicto con los islamistas radicales los islamistas moderados no han servido absolutamente de nada a la causa de la paz. Es igual que si no existiesen. Peor, porque en realidad sirven de cobertura a los extremistas. En este caso ni siquiera les conviene la calificación de tontos útiles. Es muy dudoso que sean tontos. Aquí, en España, no nos enteramos ni nos queremos enterar. Y, como deseamos ser moderados y complacientes, ofrecemos terrenos en Sevilla para la construcción de la mayor mezquita del mundo. Ni se nos ocurre pensar que, en justa correspondencia, deberíamos exigir a los países musulmanes que permitiesen la construcción de alguna iglesia cristiana, aunque fuese pequeñita. Esto supondría abandonar la moderación y entrar en conflicto, que es lo que hay que evitar por encima de todo. Tampoco sabemos nada de los mensajes de los imanes en las mezquitas. ¿Son similares a las prédicas de amor y más amor, tolerancia y más tolerancia, de las iglesias cristianas católicas?

Oriana Fallaci pone el dedo en la llaga cuando insiste en que hemos llegado a esta situación debido principalmente a la índole de la mentalidad derrotista y decadente (es decir, «moderada») del europeo actual, siempre deseoso de conciliación mediante concesiones; siempre anhelando negar los hechos desagradables merced a la utilización de suaves palabras reconfortantes; siempre dispuesto a arrojar a las tinieblas exteriores a quienes tienen la osadía de perturbar su delicioso sopor.
 

LA MENTIRA DEL ABORTO
Miguel Ángel Loma

Nos dijeron que el aborto era consecuencia del machismo, de los efectos represivos de la cultura judeo-cristiana (esto siempre queda muy bien para una explicación progresista de todos los males), de la ignorancia de siglos a que estaban sometidas las mujeres, de la hipocresía social y de no sé cuantas cosas más, pero que una exhaustiva campaña de información sexual sobre los «benéficos» usos del preservativo y las variadas técnicas anticonceptivas, acabaría con tan criminal práctica.

Nos dijeron que al final de este «proceso informativo», el «conflicto» del aborto quedaría prácticamente erradicado, pero que, aun así, era necesario legalizarlo sólo para casos excepcionales, muy excepcionales. En fin, nos dijeron tantas cosas... Pero como entre las cosas que nos dicen y la realidad existen distancias astronómicas, cuando los números cantan, la demagogia queda al descubierto, y los últimos datos facilitados sobre este tema (año 2004) demuestran que ahora, que están a punto de enseñarles a los críos el kamasutra antes que las primeras letras y que al Gobierno sólo le falta crear un «Observatorio de la Anticoncepción» donde las obsoletas cópulas heterosexuales se realicen bajo la supervisión de una sexóloga, el aborto no sólo no se frena, sino que se dispara hasta índices terribles.

Y como ejemplo, mal ejemplo, de la evolución de esta masacre criminal, consentida por todos los grupos parlamentarios, utilizaré los datos de la provincia de Sevilla, que son de los que dispongo y que, mutatis mutandis, no creo que difieran mucho de los del resto de provincias españolas (sic). Pues bien, en Sevilla, en 2004 abortaron 5.234 mujeres, un 110% más que en el año anterior.

Si hay algo claro en la penosa cuestión abortista (penosa tanto por el ser humano eliminado, como para la mujer que aborta, cuyas graves secuelas psicológicas se omiten), es que la mentira abona todo este campo de exterminio silencioso. Se miente con las causas alegadas para abortar (un 96% adujo problemas de salud mental); se miente con las justificaciones para solicitar la píldora poscoital (un 63% alegó rotura del preservativo), y hasta en mentira han convertido algo en que conveníamos casi todos: aquello de que ninguna embarazada era partidaria de tan repugnante acto. Porque siguiendo con los citados datos, de las 5.243 mujeres que abortaron en Sevilla en 2004, 456 ya habían abortado una vez; 107 lo habían hecho en dos ocasiones, y 50, tres o más de tres veces. Queda claro que para algunas mujeres lo de convertir su útero en un cadalso, tiene su morbo.

Queda tan claro, como que la legalización del aborto lo único que produce es más aborto, y que la mentira sólo engendra más mentira.
 

SÁNCHEZ DRAGÓ: «MUERTES PARALELAS»
José Mª García de Tuñón

Con motivo de concederse el premio «Príncipe de las Letras», que este año recayó, como ya ha sido recogido en todos los medios, en el norteamericano Paul Auster, «innovador del lenguaje y renovador de la literatura», según el jurado, se encontraba en Oviedo formando parte del mismo el escritor Fernando Sánchez Dragó reciente autor de la novela de no ficción porque todo lo que en ella cuenta es cierto, titulada Muertes paralelas con el que ha ganado el premio «Fernando Lara» 2006.

Con motivo de su estancia en la capital del Principado de Asturias, Sánchez Dragó hizo unas declaraciones a un periódico local en el que ha manifestado que no es casualidad que su padre y José Antonio Primo de Rivera figuren en la portada del libro que acabamos de citar. «A mi padre –dice Dragó–, que era un hombre de derechas, lo mata la derecha y la izquierda mata a José Antonio, que era un hombre de extrema izquierda, sé que esto es polémico de decir, basta ver su programa: reforma agraria, estado obrero, justicia social, nacionalización de la banca –ni siquiera la izquierda se atreve ya a proponer eso–», termina diciendo Sánchez Drágó.

Por otro lado, ha afirmado, con toda la razón, que el fundador de Falange Española es la persona más desconocida de la historia contemporánea de España. Para él «es una figura interesantísima, llena de dignidad y nobleza tanto en su vida como en su muerte. Una cosa es la Falange franquista y otra cosa es ser joseantoniano».
 

APUNTACIONES EN TORNO A LA CONSTITUCIÓN DE 1978
Antonio Castro Villacañas

La derecha liberal española –esto es: una parte del PP– encuentra su marco de referencia en la Constitución, a la que consideran plasmación y marco de referencia de un nacionalismo cívico, racional, defensor de la cohesión nacional solidaria, respetuoso con la varia pluralidad de pueblos que componen España, y cauce de convivencia que, por la fuerza de la heterogeneidad cultural, forja y hace funcionar un mecanismo atenuador de cualquier clase de conflictos.

Los «pepes» liberales creen que hay dos elementos capitales en el sistema institucional y jurídico creado en la Tra(ns)ición: la forma en que se abordó el problema de la distribución territorial del Poder –es decir: según yo, la brecha constitucional por la que se puede vaciar de atribuciones al Estado Español y desintegrar España– y las reservas mentales con que la izquierda y el nacionalismo aceptaron el pacto de convivencia de 1978 –esto es: a mi juicio, el que los vencidos en 1936-1939 aceptaran cuanto entonces se les entregó, para con ello y desde ello ir planteando en lo sucesivo nuevas y sucesivas reivindicaciones que les permitieran ganar la guerra y volver a la República del Frente Popular–.

La Constitución de 1978 y el proceso político que la creó significan que las fuerzas políticas y sociales vencedoras en la guerra 1936-1939 renunciaron para siempre –por orden del Jefe del Estado y del Presidente de su Gobierno– a sus pretensiones históricas, sociales y políticas, en cuanto a la forma del Estado, las relaciones de éste con la Iglesia, el papel y la consideración del Ejército, la solución de los problemas culturales y laborales, etc., mientras que los nacionalistas y los socialistas nunca han renunciado a sus programas máximos –la secesión y la república socialista–, con lo que desde su discusión en el Parlamento y mediante la política realizada desde su proclamación como Norma Fundamental del Estado, se han ido minando los cimientos de la convivencia nacional, permitiendo así que trozo a trozo se vayan constituyendo diversas «realidades nacionales» en el hasta ahora único territorio español.

Otegui ha hecho público que Batasuna y Eta, Eta y Batasuna, lo que en realidad quieren conseguir es una República Socialista Vasca. Eso lo sabíamos ya, desde antes de la tra(ns)ición, cuantos nos preocupábamos de estas cosas. Por eso lo sabían también, como es lógico, quienes se beneficiaron personalmente de ella y la hicieron como la hicieron, a sabiendas de quienes iban a ganar con tal mejunge y de quienes iban a salir perdiendo. Como es notorio, entre los primeros se encuentran la familia real y la izquierda, y entre los segundos se hallan la derecha y España. De ahí que José Luis Rodríguez Zapatero tenga tanto interés en conseguir un acuerdo con Otegui, parecido al logrado con buena parte de la Esquerra y con buena parte de la Convergencia. Es decir, con quienes buscan una República Independiente Catalana y sólo difieren en que unos la quieren burguesa y otros socialista.

Excuso decir que Zapatero está, en el fondo, mucho más cerca de esta solución que de la patrocinada por Pujol y Mas, aunque por razones tácticas haya pactado ahora con los mercantiles y conservadores. Al leonés de un solo abuelo le gustaría pasar a la historia como fundador y constructor de la URSI; es decir: de la Unión de Repúblicas Socialistas Ibéricas.

De ahí el que Carod, Puyol, Maragall, Mas, Otegui y Zapatero, con sus seguidores, hayan celebrado lo de Montenegro como un satisfactorio precedente de lo que desean suceda en Vasconia, Cataluña, Galicia, etc. Como se hizo a partir de 1975, sin romper abiertamente con la Ley, caminando dentro de ella con tanta astucia como mala idea, se puede transformar un Estado en otro muy diferente.

Un sector significativo de intelectuales afines a la izquierda catalana se han dado cuenta de la maniobra patrocinada por el PS catalán y el PS español, y no parecen dispuestos a permitir que consagren un Estado confederal o federal. Es de suponer que, con más o menos dificultades y reticencias, a ellos se unirán pronto otros intelectuales izquierdistas del resto de España que no aguantan el discurso anacrónico y retrógrado del nacionalismo separatista ni que en su servicio se hayan dejado en la cuneta los valores solidarios y universales para sustituirlos por una ambición totalitaria.

La Constitución de 1978, tan celebrada por Pepes y pepinos, nos ha conducido a que las fuerzas políticas por ella amparadas hayan adoptado una deformada visión de la auténtica realidad española y de las verdaderas realidades catalana, vasca, andaluza, valenciana, etc. La verdad es que de los Estatutos aprobados y por aprobar, y de las diversas intervenciones públicas de sus patrocinadores, se desprende un intervencionismo desaforado de los partidos y los miembros de una clase política, que entre sí se entiende y apaña ignorando las auténticas necesidades y aspiraciones de su pueblo.

Hay quienes confían en que la capacidad de maniobra de nuestro Presidente del Gobierno puede conseguir un cierto acomodo de las reivindicaciones nacionalistas al texto constitucional. No estoy entre ellos. A mí me parece que el nacionalismo separatista es insaciable, como se demuestra con la histórica progresión de sus demandas y logros. Por eso entiendo que la Constitución de 1978 tiene la culpa de casi todo lo que nos pasa. 
 

EL PP DESBORDADO
Minuto digital

A estas alturas no puede decirse que el anuncio de Zapatero de sentarse con Batasuna, sin siquiera esperar a que renuncie a la violencia –aunque sea con la boca pequeña–, nos pille desprevenidos, como tampoco nos pillará en su día su más que segura legalización o la excarcelación de los presos de ETA o la constitución de una mesa política en la que los etarras tratarán de la autodeterminación del País Vasco y los socialistas de su nuevo estatuto confederado a España. El guión hace tiempo que esta escrito. La derecha precisa de un cambio, porque, o asume esa iniciativa o acabará disolviéndose. Y España en estos momentos precisa desalojar del poder a Zapatero, no por razones serviles a intereses partidistas, sino por pura necesidad para su subsistencia en la historia. Por ello se necesita a una derecha fuerte y unida, una derecha sin complejos dispuesta a abanderar la iniciativa del cambio y la recuperación de España. Una tarea que sólo logrará el PP si es capaz de aglutinar con generosidad todas las sensibilidades de esa derecha conservadora, liberal, social y católica.

Por ello mismo tenemos la sensación de un PP desbordado. Porque la pregunta no es lo que va a hacer el PSOE, ya lo sabemos. Zapatero vende España. El problema es ¿qué va a hacer el PP? Porque aquellos que tienen la fuerza suficiente a día de hoy para oponerse a la antiEspaña que representa la alianza izquierda-separatismo de este nuevo Frente Popular, están en el PP. Sin embargo Rajoy sólo nos anuncia más de lo mismo. Oposición parlamentaria y medidas de despacho. Recursos al constitucional y a los tribunales. ¿Eso es todo lo que el PP tenía preparado para cuando Zapatero cruzase la línea roja? No sabemos de las luchas intestinas que se están desarrollando dentro de los populares y que cada día suenan más y más fuerte en los mentideros políticos. Pero la sensación que tenemos es que el PP va a remolque de los acontecimientos y que no es capaz mas que defender unas ruinas de un modelo constitucional que el PSOE ha roto y la sociedad acabará abandonando como en su día abandonó a la Restauración. De hecho el sentir que se pulsa en la calle cada día es más una especie de mezcla entre los sentimientos de indignación, resignación e impotencia.

Es por tanto hora de iniciativas, es hora de recuperar España, de proponer un nuevo modelo en el que los separatismos no tengan cabida. Es hora de corregir todos los errores que nos han traído aquí. Porque estos lodos son consecuencia de aquellos polvos que durante la transición diseñaron erróneamente el Título VIII de la constitución y permitieron un desarrollo autonómico que tan solo ha favorecido a una casta política y a los separatismos.
 

ANÁLISIS, DESDE LOS CONTENIDOS DEL DIARIO ABERTZALE GARA, DE LA DENOMINADA TREGUA DE ETA
Fundación Leyre

Pamplona, 23 de mayo de 2006

El pasado 18 de mayo de 2006 se celebró, en los locales de la Fundación Leyre en Pamplona, una nueva sesión de los Talleres de realidad. Presentado por D. José Basaburua (Licenciado en Derecho y coautor del libro La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas), se analizó la mal denominada «tregua de ETA» desde la perspectiva de los contenidos del diario abertzale Gara.

La temática presentada suscitó un notable interés entre los asistentes, lo que se expresó por medio de numerosas preguntas e intervenciones.

Al igual que en otras ocasiones, presentamos las siguientes conclusiones:

1) Las razones que motivan la importancia de los contenidos del diario Gara en cualquier análisis sobre la realidad de la denominada «tregua de ETA», son dos. En primer lugar, por tratarse del órgano informativo y formativo más destacado de la izquierda abertzale y el «termómetro» de la misma. En segundo lugar, por tratarse del medio de comunicación que refleja más fielmente los puntos de vista del movimiento al que corresponde la iniciativa en la actual situación: ETA y su izquierda abertzale a la que dirige y tutela.

2) De Gara, tanto en su edición impresa como en su edición digital, deben contemplarse, si se pretende un análisis de perspectiva eminentemente política, los contenidos de las secciones Euskal Herria, opinión y, en menor medida, internacional y economía.

3) La sección de Euskal Herria analiza, especialmente: la actualidad política; los movimientos juveniles, sindicales y sociales desde una «lectura» política ideologizada; las movilizaciones sociales afines; la labor institucional de los partidos nacionalistas; los «movimientos» políticos de los partidos rivales.

4) De la sección de opinión, alcanzan especial relevancia las editoriales diarias; los análisis de Maite Soroa; los de algunos colaboradores como Martín Garitano, etc.

5) Los diversos suplementos también están teñidos de «ideología», lo que es especialmente perceptible en el juvenil Xirika 16, gazteon kazeta. Es evidente su objetivo: modelar la mentalidad juvenil abertzale y canalizar el asociacionismo y el ocio juveniles desde la columna vertebral del euskera.

6) Se perciben diversas constantes analíticas y de contenido, sea cual sea la sección: el «descubrimiento» de la perspectiva política e ideológica de cualquier circunstancia o hecho social y económico de relieve; un exhaustivo análisis de las posturas rivales; un impulso de los objetivos políticos considerados en cada momento como prioritarios (por ejemplo, la constitución de una mesa de debate de partidos), destacando los valorados como avances propios; el empleo de un mismo lenguaje político-ideológico, tanto en sus textos de fondo como en los de opinión e información más superficiales; una voluntad de imposición terminológica y conceptual de los mecanismos sociales y políticos en marcha y de las supuestas leyes internas que los sustentarían.

7) Todo ello cualifica a Gara como un instrumento decisivo para la movilización, formación y comunicación (interna y externa) de la comunidad abertzale.

8) Es constante el empleo de un lenguaje propio muy característico de base dialéctica, raíces marxistas, y táctica gramsciana; lo que se concreta en expresiones muy calculadas y suficientemente ambiguas en ocasiones, un lenguaje perverso, el empleo de silogismos, condicionantes y circunloquios, etc.

9) Los materiales más relevantes de Gara, a su vez, podrían clasificarse de la siguiente manera: un número escaso de noticias meramente descriptivas; un número muy elevado de informaciones presentadas de forma analítica y reinterpretada; explícitas opiniones políticas, tanto a nivel muy especializado como a un nivel más accesible; documentos extensos de análisis y formación, caso del publicado con motivo de la difusión del famoso número 110 del órgano de ETA Zutabe o de la serie sobre los cambios en el contexto que generó al actual Gobierno vasco.

10) Respecto a la denominada «tregua», en Gara se encuentran contenidos muy precisos que cubren el siguiente espectro y trayectoria: contexto histórico; relevancia de los diversos hitos del movimiento abertzale (alternativa KAS, Alternativa Democrática, Acuerdo de Anoeta.); una obsesión analítica e informativa desde los principios de territorialidad y autodeterminación; la situación de Navarra y sus principales actores políticos; un análisis exhaustivo de cada movimiento de los partidos rivales; la explicitación de un referéndum como objetivo determinante del actual proceso; unas constantes aunque escasas invocaciones a los objetivos finales de independencia y socialismo; las características que debiera reunir el que denominan «proceso de paz» (flexibilidad en la configuración de la «mesa de resolución del conflicto» que deberá cubrir de alguna manera la realidad de Euskal Herria como una realidad política aún partiendo de la actual realidad administrativa, metodología y calendario); un impulso de las tres principales manifestaciones de la lucha actual: política institucional, movilización social, opinión pública (lo que debiera deslizar en un futuro cercano la composición de la «mesa» hacia posturas independentistas); discreta observación de las claves de la economía vasca.

11) Objetivos tácticos a los que prestan especial atención: constitución de la mesa o mesas; metodología que deberá seguirse; legalización de Batasuna; movimientos afines en Francia; maneras de superar los límites, entendidos como constricciones, constitucionales actuales; apariencia democrática del «proceso»; evolución del discurso y actuaciones del Ejecutivo y partido socialistas; análisis de la correlación de fuerzas en el seno del nacionalismo vasco; cambios que puedan afectar al Ejecutivo de Vitoria; papel y situación de los presos; constitución de entidades supraterritoriales prefiguradotas de un Estado vasco o «contrapoder».

12) Dicotomías manifestadas en la actual situación: «proceso de paz» y «proceso político», «configuración de un nuevo consenso de futuro» y «superación del conflicto»; neo-autonomismo e independentismo; «verificación técnica de la tregua» y «verificación democrática del proceso»; «Estatuto y Constitución» frente a «voluntad democráticamente expresada por el pueblo vasco»; España confederal y Eskal Herria independiente y socialista; cauces institucionales frente a inmovilismo. Unas dicotomías que deberán superarse, según el unánime criterio de los teóricos de Gara, desde los cambios desencadenados por la movilización permanente de la comunidad abertzale.

Todo ello expresa la existencia de una voluntad firme y decidida por la movilización y la victoria en el seno del movimiento abertzale; una elaborada táctica en función de su estrategia histórica; una adecuación de sus instrumentos y realidades sociales a las circunstancias políticas coyunturales; el intento de condicionar el «proceso», tanto formalmente como en sus contenidos; el rol garante de ETA.


 
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