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El Risco de la Nava
El Risco de la Nava - Nº 344
Lunes, 06 noviembre a las 21:21:14

El Risco de la Nava

GACETA SEMANAL DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 344 – 17 de octubre de 2006

SUMARIO

  1. Apuntaciones en torno al franquismo, Antonio Castro Villacañas
  2. ¿De nuevo la II República?, Minuto Digital
  3. Inconsecuencias, Antonio de Oarso
  4. El martirio de una monja, José Mª García de Tuñón
  5. ¿Estamos ante el pacto de Stormont o el de Munich?, Iñaki Ezkerra
  6. Las hijas de Zapatero, Miguel ángel Loma
  7. Cinco días en Bolivia, Alberto Buela
  8. La brújula, Alfri


APUNTACIONES EN TORNO AL FRANQUISMO
Antonio Castro Villacañas

Según dice Pedro J. Ramírez sin que le rectifique el primer presidente del Gobierno que no vivió de modo consciente el franquismo, el señor Rodríguez Zapatero cree que quienes sí lo vivieron –incluidos, claro está, sus padres, sus abuelos maternos, su abuela materna, los de su mujer, y el resto de sus familiares–no fueron españoles sino apátridas. Es decir: para el señor Rodríguez cuarenta millones de españoles, todos los que aclamaron o combatieron a Franco desde el día en que este general comenzó a gobernar España hasta aquel en que dejó de hacerlo por imposibilidad física, carecieron de Patria, o si la tuvieron no supieron que la tenían, o sí lo sabían ni la disfrutaron ni la padecieron...

Semejante imbecilidad es algo que sólo puede habérsele ocurrido a un esquizofrénico o a cualquier otro tipo de enfermo mental. Nadie en su sano juicio puede negar la realidad histórica, por muy deficiente que sea su conocimiento del pasado. Nadie que no esté tarado desde su primera infancia por genes familiares, o que no lo haya sido después por contagio debido a malas compañías, alimentos, bebidas o lecturas, puede decir una majadería como esa. Por ello, y aunque ni el Sr. Rodríguez ni cualquiera de los suyos haya negado tales palabras, yo me atrevo a pensar que don Pedro J. Ramírez no oyó bien lo que nuestro máximo Rodríguez le dijo. Por muy grande que sea, desde el principio de su vida política, el radicalismo democrático que nuestro más excelso Rodríguez profesa, y que ha derivado hacia su particular concepción del «republicanismo cívico», sólo una particular categoría de deficientes mentales puede creer y defender que España nació el día 6 de diciembre de 1978, cuando los españoles mayores de edad política refrendaron por mayoría de votos el texto de la deficiente Constitución que –según el número 1 de los Rodríguez– habían elaborado unos pocos apátridas para que otro apátrida insigne la firmara e hiciera publicar en el Boletín Oficial del Estado...

El Mundo, diario que nadie osará llamar franquista, ha venido publicando durante los meses del último verano, los resultados de una encuesta sobre cómo ven hoy los españoles la historia del régimen anterior al ahora vigente. El resultado ha sido francamente bueno y sumamente interesante, e incluso fascinante en más de un aspecto. Lo más extraordinario es que quienes no vivieron el franquismo tienen de él una opinión mucho menos favorable que quienes sí lo vivieron. Aquellos españoles que eran adultos hace 30 años tenían –y siguen teniendo– del franquismo una opinión que puede considerarse como una ambivalente suma de sombras y luces.

Que los menores de 40 años sean más antifranquistas que sus padres y sus abuelos sólo puede entenderse como fruto de una educación política sesgada, esa que representa Rodríguez I. Lo malo es que, por desgracia, ese mismo sesgo puede observarse también en ámbitos contrarios al Rodríguez citado. Así, por ejemplo, un comentarista de La Razón mencionaba hace poco a los «200.000 fusilados de la represión tras la Guerra», con lo que multiplicaba por diez las cifras reales. En el suplemento cultural de ABC de finales de mayo, se ha narrado que la Feria del Libro de Madrid se reanudó en 1943 con la quema pública, en la ceremonia inaugural, de libros prohibidos... En una emisora se ha dicho que durante los primeros años 40 del pasado siglo las familias se agolpaban delante de los cuarteles de las tropas victoriosas para recoger los ataúdes de sus deudos fusilados. Con motivo del traslado de la Dama de Elche a esta ciudad, se nos ha dicho que el Museo del Louvre se la cedió al Prado para evitar que cayese en manos de los alemanes. Otro comentarista «de derechas» afirmó hace poco que el PIB de España en 1939 había retrocedido a los niveles de comienzo del siglo XX...

¿Para qué seguir? No hace falta relatar más infundios, errores o tergiversaciones. Izquierdas y derechas, Rodríguez de aquí y Rodríguez de allá, se han puesto de acuerdo en que la auténtica y buena historia de España comienza el 27 de diciembre de 1978, fecha en que el Boletín Oficial del Estado publicó el texto de la insuperable Constitución vigente. Lo malo es que tienen razón, porque al día siguiente empezó a celebrarse la fiesta de los Santos Inocentes y en ella estamos.
 

¿DE NUEVO LA II REPÚBLICA?
Minuto Digital

Ayer, en la Sala de Columnas del Congreso de los Diputados, el líder de Izquierda Unida volvió al ejercicio político de la desmemoria histórica. Con la disculpa de un homenaje a los Brigadistas Internacionales, esos mercenarios reclutados en las cárceles y albañales de la Europa de los años treinta, pidió la vuelta de la II República. La izquierda de hoy pretende dinamitar el sistema constitucional del 78 al haber comprobado, en el año 2000, no sólo que la derecha puede ganar unas elecciones, sino que es capaz de hacerlo por mayoría absoluta y gestionar el poder con más altas cotas de eficacia que la izquierda.

En su discurso, cargado de tópicos pasados de moda, repitió que los brigadistas vinieron a luchar por la libertad y la democracia y, lo que es más importante, introdujo una novedad que de seguro hará fortuna en las próximos meses: afirmó que la Republica acabará con el terrorismo, «la funesta herencia del pasado».

Con respecto al pasado, conviene recordar al Sr. Llamazares que los brigadistas no lucharon para traer a España ninguna libertad, sino para todo lo contrario: para instaurar la más vergonzante y criminal de las dictaduras que ha conocido la historia, la comunista. En segundo lugar, convendría que recordara que la República no fue un régimen de paz y prosperidad, sino un régimen bajo el cual se agravaron los problemas de España. Es más, ni siquiera trajo la concordia entre las diversas fuerzas de izquierdas, sino que agudizó las diferencias entre ellas, como demuestra de manera patente el encontronazo a tiros entre Largo Caballero e Indalecio Prieto, o el genocidio de los anarquistas catalanes a manos de socialistas y comunistas... un genocidio, por cierto, sobre el que Baltasar Garzón nada ha dicho todavía, pues desde la «izquierda social» nadie parece querer denunciar tal masacre. En tercer lugar, convendría que Llamazares recordara que la República no murió a manos del ejército nacional, sino a manos de los propios republicanos de izquierda, que en octubre del 34 la hirieron de muerte. Por lo demás, creemos que hoy en día la madurez de los españoles y su capacidad de perdón nada tendrá que oponer a que los Brigadistas que quisieron esclavizar a España vengan aquí a tomar el sol... siempre y cuando se lo paguen de su bolsillo y no de nuestros impuestos.

Pero pensando en el futuro, y en la advertencia del fin del terrorismo, Llamazares acaba de descubrir la baraja trucada con la que juega Zapatero. Ha manifestado públicamente la unión de ideales entre la izquierda en general y el mundo ETARRA (también izquierdista), en particular. ETA, según la interpretación de ZP, Llamazares y demás adláteres, es el vestigio, según ellos, de los guerrilleros antifranquistas más valerosos. Por eso, quizá, según su interpretación, cuando se acabe con los últimos restos del franquismo, es decir, con Juan Carlos y su familia, impuestos por el General como su legítimo sucesor, se acabará con el terrorismo. Esta conclusión debe asustarnos, pues es evidente que ETA no se fundo sólo contra Franco, sino contra España y contra aquellos españoles que la defendían. Así pues, lo que manifiesta la izquierda es el deseo de acabar lo que empezó en el 31 y no pudo acabar al ser derrotados militarmente en el 39. Y esto no es otro que la desaparición física de la derecha. ZP está en esas, y al igual que la República dinamitó el sistema instaurado en el 31 al comprobar que el mismo permitió a la derecha de la CEDA ganar unas elecciones, la izquierda de hoy pretende dinamitar el sistema constitucional del 78 al haber comprobado, en el año 2000, no sólo que la derecha puede ganar unas elecciones, sino que es capaz de hacerlo por mayoría absoluta y gestionar el poder con más altas cotas de eficacia que la izquierda.
 

INCONSECUENCIAS
Antonio de Oarso

A veces le desconcierta a uno el grado de cerrilismo a que puede llevar una posición sectaria. A un grado tal que la lógica brilla por su ausencia y, por tanto, la razón desbarra. Me ha desconcertado, en efecto, un artículo de Javier Ortiz publicado en El Mundo. A este periodista le ha molestado que el obispo de Bilbao, don Ricardo Blázquez, solicitara de los terroristas que pidieran perdón. No se molestó, por el contrario, cuando este mismo obispo pidió no hace muchas fechas a las víctimas del terrorismo que perdonaran a los verdugos aunque éstos no pidiesen perdón. Quienes se molestaron entonces fueron las víctimas, y con razón. Por eso, para equilibrar las cosas, el obispo ahora se dirige a los terroristas. Y el que se molesta es Javier Ortiz. Y sus palabras no pueden ser más caóticas y absurdas.

Pregunta: «Pero don Ricardo, hombre de Dios: ¿cuándo su Iglesia ha pedido perdón por haberse sumado al alzamiento criminal de 1936, por poner sólo un ejemplo no demasiado lejano?». Se queda uno transpuesto. Pero ¿es que este Ortiz desconoce que en el régimen del Frente Popular se quemaban conventos, iglesias, colegios, y se asesinaba un día sí y otro también? ¿Ignora el acoso criminal a que estaba sometida la Iglesia? Acoso que ya comenzó antes, pues con la proclamación de la República en 1931 se inició la quema de iglesias y conventos. ¿Cómo no iba a estar del lado del alzamiento (criminal, según Ortiz), cuando los alzados eran defensores a ultranza de la religión y la Iglesia? ¿Desconoce Ortiz que en el campo del Frente Popular se asesinaron a 7.000 sacerdotes y religiosos, la matanza más grande de católicos de la Historia? ¿Con quiénes debía estar la Iglesia, con quienes la perseguían a sangre y fuego, o con quienes la defendían? Pero ¿qué le pasa a este señor Ortiz? ¿Ha olvidado, o bien ha decidido despreciar, el más elemental ejercicio de la razón?

Personalmente, creo que las peticiones de perdón de Juan Pablo II fueron innecesarias y contraproducentes. Por la sencilla razón de que ninguna otra entidad o institución le ha imitado. En la mente de mucha gente simple puede quedar la idea de que la Iglesia es la única institución que tiene un pasado tenebroso por el que tiene que pedir perdón, a diferencia del resto, cuya historia resulta más aceptable. Y esto es una falsedad enorme.

Además, puestos a pedir perdón ¿por qué no hacerlo por la a todas luces errónea «ostpolitik» de Juan XXIII y Pablo VI? Este quererse llevar bien a toda costa con el marxismo, trajo mucho sufrimiento a los católicos de los países comunistas, que no encontraron la debida defensa por parte de la Iglesia contra los abusos de las autoridades. Para no mencionar lo que supuso pasar por alto la naturaleza de aquellos regímenes criminales, el monstruoso GULAG y sus incesantes asesinatos. De esto sabe mucho el disidente cubano Armando Valladares, autor del libro Contra toda esperanza. Juan Pablo II se olvidó de esta petición de perdón. Y, refiriéndonos a Ricardo Blázquez, no hubiera estado de más que se hubiera decidido a pedir perdón por el distanciamiento y frialdad de la Iglesia vasca con las víctimas del terrorismo, y su falta de condena del mismo en los púlpitos, y hasta su responsabilidad en el nacimiento del mismo. Pero estas cuestiones nos llevarían muy lejos. Lo que para mí está claro es que si de algo no tiene que pedir perdón la Iglesia es de su adhesión al alzamiento llamado criminal por el señor Ortiz. Si me parecen inconvenientes y limitadas las peticiones de perdón que se han hecho, esta petición nueva la consideraría absurda, cobarde y lamentable.

Recuerdo unas declaraciones por radio de Gabino Díaz Merchán, cuando era Presidente de la Conferencia Episcopal Española, y le preguntaron por la adhesión de la Iglesia al Movimiento Nacional. Con un cierto deje de irritación contestó prácticamente en los términos que he expuesto. Y añadió algo interesante. No recuerdo, naturalmente, las palabras exactas, pero sí su significado: «Otra cosa es el silencio que la Iglesia mantuvo durante los años del 36 al 45 en que se efectuó una represión sin duda criticable». Y digo que me resulta interesante porque me lleva a considerar otro motivo de sorpresa que he tenido en los últimos días. Hay que ser muy ingenuo para pensar que aquellos consejos de guerra fueran justos y equitativos. Estos juicios militares sumarios carecen de las garantías procesales de los juicios civiles. Por tanto, no es lícito suponer que no se cometieran abusos. La cifra más fiable sobre el número de ajusticiamientos se eleva a 28.000. Son muchos muertos, muchísimos. Se trata de la parte más sombría de la dictadura de Franco. Pues bien, parece que los responsables de la Ley de la Memoria Histórica han decidido no tratar este tema. ¿Y no es esto sorprendente? Existe una campaña masiva de desprestigio del régimen anterior, en la que participan cine, televisión, libros, etc.; se exalta a la II República; se ocultan sus crímenes y se resaltan los de los nacionales; se compara a Franco con Hitler y Stalin; al parecer, Franco no hizo nada bueno. Y cuando llegamos al punto más auténticamente negro de aquel régimen, del cual se podría sacar un provecho propagandístico enorme, he aquí que se decide silenciarlo. Es muy curioso.

Una explicación que se me ocurre es que teman que el Ejército se soliviante. Sin embargo, no me resulta explicación del todo convincente. Este Ejército tiene vocación democrática y está haciendo méritos en ese sentido. No, no acaba de convencerme esta explicación. Y todavía menos, que la izquierda quiera hacer borrón y cuenta nueva, pues esto es precisamente lo que no quiere hacer.

Más convincente me resulta pensar que los de la Memoria Histórica se han encontrado con que al remover aquellos procesos, al investigar las posibles injusticias cometidas en ellos, iba a agitarse tal basura de crímenes y atrocidades cometidas por sus correligionarios, que la hediondez nos iba a resultar a todos insoportable. Sumamente perjudicial, por tanto, para sus intereses. Por tanto, mejor olvidarse de tema tan vidrioso. A mí esta interpretación me parece bastante plausible; pero si alguien, por ejemplo Javier Ortiz, me provee de otra mejor, la aceptaré buenamente.

También está la realidad de los indultos. Franco indultó a un número de condenados aún mayor que el de los que fueron ejecutados, pasándolos a trabajos forzados. Y a la izquierda española, tan poco amante de la verdad y tan sectaria, le tiene que resultar muy cuesta arriba admitir que Franco indultaba.
 

EL MARTIRIO DE UNA MONJA
José Mª García de Tuñón

Acaba de publicarse un libro titulado El hábito y la cruz, de Gregorio Rodríguez Fernández,  que recoge los actos de barbarie que con algunas monjas se cometieron durante la Guerra Civil, hasta tal punto que el propio ministro de la Gobernación, Galarza, tuvo que dictar disposiciones para tratar de frenar aquella ola de terror. Pero a pesar de todo ello, las persecuciones, encarcelamientos, condenas y torturas en las checas, continuaron, en cierto modo amparadas por la ley. Las acusaciones a la Iglesia y a sus ministros fueron constantes, así como las indagaciones para dar con el paradero del mayor número de sacerdotes, religiosos y religiosas, que por el mero hecho de serlo, ya merecían un juicio condenatorio. Las iglesias y los conventos, como también los colegios de la Iglesia, fueron ocupados y saqueados, y, en muchos casos, convertidos en cuarteles, cárceles y checas.

De todos los asesinatos de monjas que relata este libro, hay uno que destaca sobre todos por ser el más cruel y sobrecogedor de los crímenes cometidos en unas mujeres que su mayor delito era vestir hábito de religiosa y llevar sobre su pecho la cruz de Cristo. Se llamaba esta mártir, Apolonia Lizárraga de Zabalegui (Madre Sacramento), nacida en 1867 en Lezáum, lugar del municipio de Yerri en Navarra, y en el momento de su asesinato era la superiora general de las carmelitas de la Caridad.

Las circunstancia que se conocen de su muerte indican que la madre general, detenida en la checa de San Elías, es que fue descuartizada y aserrada viva, echando más tarde su cuerpo para ser devorado por los cerdos. Al parecer, el jefe de la checa –conocido como «El Jorobo de San Elías»– engordó hasta 300 cerdos con carne humana de las víctimas que sacrificaba. Lo cierto es que el cadáver de Apolia Lizarraga jamás apareció. El largo camino hacia su martirio había comenzado el 20 de julio en la casa madre de Vic donde sería interrogada porque suponían que como superiora tendría en su poder el dinero de la congregación. Ante el peligro que corría se traslada a Barcelona donde se pensaba que pasaría más desapercibida, pero no fue así porque a principios del mes de septiembre fue detenida y asesinada entre los días 8 y 9 de septiembre.

La causa de su beatificación fue iniciada, en un principio, conjuntamente con las 24 carmelitas muertas en Valencia, promovida por el Arzobispado de esta capital el 11 de marzo de 2001. Sin embargo, posteriormente fue desgajada de la misma para ser incluida en la promovida por el Obispado de Barcelona para un conjunto de sacerdotes, religiosos y religiosas de la diócesis, la cual ha sido presentada hace algún tiempo en Roma y se espera que pronto dicha causa concluya con la beatificación de los 65 mártires incluidos en la misma.
 

¿ESTAMOS ANTE EL PACTO DE STORMONT O EL DE MUNICH?
Iñaki Ezkerra

La Razón, 30 de septiembre 2006

Los periódicos de ayer coincidieron en la noticia de que el Parlamento Europeo ha accedido a abordar el tema de la negociación con ETA el próximo 25 de octubre y en una sesión en la que el Gobierno español espera recibir la bendición para su mal llamado «proceso de paz». Una ironía del destino ha querido que ayer fuera también una fecha significativa por una conmemoración trágica. En otro triste 29 de septiembre –el de 1938–tuvo lugar el Pacto de Munich en el que Chamberlain y Daladier cedieron a Hitler parte de la antigua Checoslovaquia con el fin de calmar sus ímpetus expansionistas y evitar que ocupara enteramente ese país. Setecientos mil checos fueron abandonados a manos de los nazis gracias a aquel cobarde e infame acuerdo, pero Chamberlain y Daladier, sus firmantes, fueron recibidos en Londres y en París en loor de multitudes como grandes salvadores e incuestionables artífices de la paz mundial. Sólo medio año después Hitler había ocupado lo que quedaba de Checoslovaquia. ¿No nos suena todo esto de algo?

Como a Zapatero hay quien le da un curso de nociones de economía internacional en un par de horas, ha debido de recibir también una clase de dos horas de Historia y se ha quedado solamente con la primera parte de este capítulo que fue el preámbulo a la Segunda Guerra Mundial, o sea con los aplausos y el efímero título de logradores de la paz que se llevaron Chamberlain y Daladier. Zapatero no debe de saber el precio tan caro que pagaron aquellas multitudes por sus propios aplausos, pero lo dramático no es que Zapatero no lo sepa sino que Europa tenga tan poca memoria de sí misma. El debate del 25 de octubre va a regalar por su propia naturaleza a ETA una tribuna internacional con la que jamás hubiera soñado y sienta un inquietante precedente para todos los nacionalismos de signo etnicista que hay diseminados por las demás naciones de la Unión Europea, algunos de los cuales ya tienen su terrorismo particular. Parece que los parlamentarios de Francia, el Reino Unido e Italia no han reparado aún en la «sana envidia» con la que bretones, corsos, escoceses, galeses y padanos van a mirar a esa ETA y a ese nacionalismo vasco colocados de pronto en la cumbre de Europa.

Zapatero ha hecho ahora con su negociación lo mismo que hizo al solicitar la bendición del Congreso de Diputados. En cuanto se ve acorralado por la realidad huye hacia adelante y ese debate en el Parlamento Europeo lo va a vender como un éxito por muchos matices que tenga el texto aprobado. De la misma manera que se salta a la torera la condición expresa en aquella moción del Congreso de que ETA deje las armas para poder dialogar con ella, considerará papel mojado cualquier límite que ahora se le ponga a esa negociación. Usará como un beneplácito absoluto la moción que apruebe el 25 de octubre el Parlamento Europeo por muchos recortes que le hagan los populares.

Ayer, 29 de septiembre, Europa se volvió ciega como hace 68 años. Los checos olvidados de ayer son las víctimas de ETA de hoy. Ha sido inútil el peregrinaje del Foro Ermua por los despachillos de Estrasburgo el pasado miércoles intentando hacerse oír ante quienes no querían oír nada y ya lo tenían todo decidido; ante quienes aplauden con buena conciencia a Zapatero cuando repite las dulzonas y terribles palabras de Chamberlain: «Traigo la paz con honor, la paz de nuestro tiempo».
 

LAS HIJAS DE ZAPATERO
Miguel Ángel Loma

Por haberlo leído en alguna que otra entrevista y por el episodio veraniego de su desplazamiento en avión oficial a Londres, para llevarlas a un curso de inglés, sé que el presidente de Gobierno tiene dos hijas, pero, curiosamente, nunca he visto ni una mísera imagen de ellas. ¿Existen realmente? ¿Alguien sabe qué aspecto tienen? ¿Se parecen más al padre o a la madre? ¿Han heredado la sonrisa cautivadora de sus progenitores? ¿Gozan de la facilidad idiomática de don José Luis? No es que yo tenga un morboso interés por conocerlas, pero tampoco tengo interés alguno por los hijos de otros personajes mucho menos importantes, y por mucho zápping que haga siempre me acabo encontrando en la tele, aunque sea con las caritas distorsionadas o tapadas por el dibujito de un tomate, con imágenes robadas de hijos de famosos. Imágenes robadas hasta de los críos de las Infantas cuando van o salen del cole. 

Me sorprende que en esta España donde nadie escapa del acoso de los medios de comunicación, donde se persigue a todo el mundo (hijos y hasta nietos incluidos), donde hay revistas y programas que se caracterizan por no respetar la intimidad personal y familiar ni de quienes huyen a puñetazos de los paparazzi, donde nos obligan a conocer los movimientos de los críos de los famosos, no salga ni una imagen de las hijas del presidente de Gobierno. No recuerdo que este exquisito respeto hacia la intimidad familiar de Zapatero se diera, por ejemplo, con los hijos de Aznar cuando fue presidente. ¿Acaso, tras la gloriosa llegada de Zapatero a la Moncloa, se ha promulgado alguna ley que le proclama como el único español con derecho a que sus hijas no sean ni siquiera fotografiadas? ¿O es que esos medios tan «valientes», en cebarse siempre con los mismos, padecen algún tipo de amenaza cuando se trata de personajes con verdadero poder y que tienen todo el aparato del Estado a su servicio para preservar la intimidad de los suyos?
 

CINCO DÍAS EN BOLIVIA
Alberto Buela

Como desde nuestra primera juventud hemos leído todo lo que caía en nuestras manos sobre Bolivia, además nuestro maestro José Luis Torres (1902-1965) siempre nos hablaba del país del Altiplano, sobre sus hombres y sus cosas, cada vez que viajamos allá sentimos que conocemos todo.

Pero no es así, cada viaje nos sorprende con algo inesperado. La última vez cuando fuimos a visitar a nuestro querido amigo Andrés Solíz Rada y su exquisita señora, nos sorprendió la más ordenada (sea por etnias o actividades) y kilométrica manifestación que vimos en nuestra perra vida. Era la primera manifestación por la nacionalización de los hidrocarburos en tiempos del Goñi Sánchez Lozada.

En esta última del 3 al 8 de octubre, nos sorprendió la desmesura, aquello que los griegos llamaban la hibris, que se tradujo como lo híbrido, como lo son aquellos animales que como la mula no dan cría o aquellos actos humanos infecundos.

La desmesura de dos muertos cocaleros en un parque nacional y la de dieciséis muertos en Huanuni (Oruro) en un enfrentamiento entre pobres: mineros contra cooperativistas.

Y con 18 muertos servidos a la mesa, el vicepresiente García, el típico intelectual de la izquierda progresista, se despacha un discurso por la televisión sosteniendo, sin que se le mueva un pelo de su cabellera prolijamente peinada a la moda, que hacía dos días él había estado allí y que había mandado crear una comisión. Nos acordamos de Perón y aquella enseñanza suya: cuando no se quiere hacer nada se crea una comisión.

Habló García Linera como si estuviera situado en la luna o en otro país, cuando es él una de las  cabezas del poder ejecutivo. Incluso tuvo el descarado tupé de referirse a los derechos humanos del pueblo boliviano, tópico sagrado de la ideología progresista.

Pero el hecho cierto es que la responsabilidad de esas muertes es del gobierno, pura y exclusivamente. Hace ya ciento cincuenta años, mucho antes de la Guerra del Pacífico, Juan Bautista Alberdi sentenció: Bolivia es un Estado imposible. Y lo dijo a propósito de su error constitutivo garrafal: el Estado Unitario. Pero eso es tema para otra meditación. Volvamos al tiempo de hoy donde el principal problema es la incapacidad de los funcionarios bolivianos (políticos o de carrera) para administrar los aparatos del Estado.

Y como mar de fondo de esta incapacidad manifiesta (el ministro de minería hizo dieciséis reuniones con los cooperativistas y los mineros, García Linera, dixit, y no pudo fijar una política), está el discurso indigenista del gobierno de Morales, en donde habla «del indio ideal» a una Bolivia en donde los indios son reales y los criollos (Morales incluido) son la mayoría de la población.

¿Quién puede estar en contra de Evo que vino a reemplazar un régimen corrupto, falaz y descreído como el del muñeco norteamericano de Goñi? Nadie o muy pocos.

El pueblo boliviano está en contra del mal gobierno de Evo, en contra de la desmesura de García Linera, en contra de ese enfrentamiento ficticio entre criollos y aborígenes.

Es por eso que es una ruindad que un gringo como Heinz Dieterich, vendedor de recetas revolucionarias para «Latinoamérica» como él dice, anuncie un golpe de Estado para el 11 de octubre. Claro está, porque el 12 es el día de la raza, con lo que los hispanocriollos festejaran doblemente.

Qué manera de tomar de boludos a los bolivianos y a los suramericanos en general, de este gringo que viene a alentar una dialéctica que sólo existe en su cabeza. ¿Será por eso que el comandante Chávez lo terminó echando?

Hablar de cosas que cosas no son (revolución del 11 de octubre), y proponer programas irrealizables como el de crear una economía latinoamericana (sic, El Mundo, 8-10-06 p.10) cuando nos cuesta un Perú establecer pautas económicas binacionales, es ser funcional al imperialismo que se dice combatir.

Lo que tendrían que hacer los bolivianos con ideólogos a la violeta como éste, es darle una patada en el culo y echarlo a la mierda, porque los está tomando de imbéciles. Pero claro, como es marxista no se lo puede tocar, como si no hubiera marxistas que le han hecho y le hacen el juego al imperialismo.

En resumidas cuentas, nuestro balance de cinco días en Bolivia es que, más allá de las buenas intenciones que pudiera tener el gobierno, éste no gobierna, y así, al quedar en libertad la presión de los distintos lobbies, al no haber gobierno, se resuelve con la muerte en las calles de la gente que lucha por sus intereses concretos.

Que a Evo lo volteen de un golpe o lo dejen que se fría en sus propias contradicciones eso no lo podemos saber ni nosotros ni nadie, pues en la caja de Pandora la prognosis (la comprensión del futuro) quedó encerrada, pero lo que sí podemos saber es que Bolivia necesita una constitución federal que contemple además de la representación partidocrática una representación estamental que defienda su diversidad cultural. Pero claro, esto es demasiado pedirle a la dirigencia boliviana ganada por el discurso multiculturalista norteamericano (García Linera), el discurso marxista-indigenista de Evo y el discurso liberal-burgués de la oposición.

Bolivia no tiene hoy un discurso nacionalista y antiimperialista al mismo tiempo, como el que supo tener con hombres como Carlos Montenegro o Augusto Céspedes. Lo más parecido era Andrés Solíz Rada y Evo Morales lo echó.
 

LA BRÚJULA
Alfri

¿Alguien no sabe quién es Llamazares?

La verdad es que no se pierde nada. Es ese individuo entre majadero y maligno que dice ser el coordinador de Izquierda Unida, esa organización surgida de la coalición de los diferentes grupos comunistas que lamentablemente hemos heredado, que hace proclama de su adscripción de toda la vida a la libertad y la democracia, dando lecciones de ello a diestro y siniestro, que se empeña en remover los odios de la guerra civil española que provocaron las izquierdas montaraces en 1934 y perdieron en 1939, que sueña con volver a una II República que dinamitaron sus antecesores, que acoge bajo su barba entrecana por las muchas preocupaciones a todos los residuos de la porquería de aquellos lamentables años que encuentra por el camino, que aparentemente sueña con la destrucción de España, que añora a su amigo Fidel Castro a quien le gustaría tener en La Moncloa o en La Zarzuela, que odia a muerte a las Instituciones si no están controladas por ellos, que no perdona a la Iglesia su mensaje de la Verdad y el amor,…

Pues bien, al parecer no es posible eliminar de la palestra a ese majadero, le tenemos que aguantar en los telediarios, en sus intervenciones en el Parlamento; es incomprensible cómo le seguimos tolerando, cómo somos capaces de soportarle, cómo los españoles, quienes sean, no toman la determinación de enviarle a su casa… o a Cuba. Habrá que rezar muy intensamente para que desaparezca del paisaje de la vida pública española. Claro que hay que rezar mucho: por él y por otros muchos.
 

Un restaurante de Madrid se niega a acoger el banquete de una boda gay por «política de empresa»

El correo electrónico nos trae una información interesante, tomada de la Agencia EFE–El País.es de fecha 6 de octubre 2006, recomendando que se celebre el hecho pasando a tomar una caña por el restaurante «La Favorita». Nos evitamos el comentario, que puede hacer cada lector, difundiendo la nota:
 

Un restaurante de Madrid ha rehusado acoger el banquete de boda de una pareja homosexual por «política de empresa». Los contrayentes querían celebrar su boda en este local, «La Favorita», situado en la calle Covarrubias, en el madrileño distrito de Chamberí, pero, tras consultar la disponibilidad del mismo, sus dueños les indicaron que no iba a ser posible.

Un portavoz de la empresa ha explicado que no existe discriminación pero ha insistido en que hay que respetar las opiniones de todo el mundo Desde el restaurante se asegura que su intención no ha sido molestar a nadie y que respeta las opiniones de esta pareja.

Tras la negativa del local, los contrayentes se pusieron en contacto, a través de un correo electrónico, con la Federación Española de Asociaciones de Lesbianas, Gays y Transexuales (FELGT), para denunciar lo sucedido. La presidenta de esta federación, Beatriz Gimeno, considera «discriminatorio» el rechazo del restaurante a celebrar el banquete de una boda gay y que si se recurre a la justicia el caso está ganado. De hecho, se han dirigido por carta al restaurante para que rectifiquen, ya que en caso contrario –según ha explicado– se exponen a un juicio que van a perder. Además, Gimeno ha animado a los que han sido discriminados a presentar la denuncia porque se trata de una «discriminación de libro y es absolutamente ilegal».


 
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