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El Risco de la Nava
El Risco de la Nava - Nº 362
Martes, 13 febrero a las 21:46:24

El Risco de la Nava

GACETA SEMANAL DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 362 –  13 de febrero de 2007

SUMARIO

  1. El azar de Pérez Tremps, Minuto Digital
  2. Una espléndida noticia, Pío Moa
  3. Estado y Justicia, Antonio Castro Villacañas
  4. Reformistas republicanos asesinados en la Cárcel Modelo, José M. González Páramo


EL AZAR DE PÉREZ TREMPS
Minuto Digital

En 1978 el Poder Judicial escapó sorpresivamente del control político al que la Constitución sometía al Legislativo y al Ejecutivo. Al Estado de partido único le sucedió un Estado de partidos según el modelo que se había asentado en Europa después de la II Guerra Mundial.

Quedaron, sin embargo, ataduras no pequeñas que anudaban a los jueces al consenso de la nueva oligarquía partitocrática. La primera fue una nueva forma de reclutamiento de jueces, impuesta por el PSOE, que ponía en un marco de clientelas políticas a toda una pléyade heterogénea de juristas, en la que se contaban a reputados profesionales pero también a arribistas sin escrúpulos para dictar sentencias orientadas políticamente.

El sistema de nombramiento de los miembros del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Constitucional sólo fue el corolario necesario, para que la influencia de la oligarquía política en los jueces quedara sobradamente subrayada.

Aunque le pese a Marx y algún marxista despistado que aún sobreviva, la vida política no viene determinada «a priori» sino que, con frecuencia es el resultado de situaciones absolutamente fortuitas.

Fortuito ha sido que, consecuencia de una determinada composición del Tribunal Constitucional –fruto oligárquico con tantos– haya prosperado la recusación del magistrado Pablo Pérez Tremps, a instancias del PP, por la diferencia pírrica de seis votos contra cinco.

El voto, parece ser que decisivo, del profesor Guillermo Jiménez impedirá a Pérez Tremps formar parte del pleno del Tribunal Constitucional que habrá de ventilar la cuestión de la inconstitucionalidad del Estatuto Catalán, planteada tanto por el PP como, entre otros, por el Defensor del Pueblo.

Hubiese bastado que el azar dispusiera otra correlación de fuerzas en el Tribunal Constitucional para que la recusación no prosperase. Lo sentimos por Marx. No todo está predeterminado.

Lo grave es, paradójicamente, que el destino de la Nación Histórica, España, esté a merced del resquicio constitucional de libertad que se preservó para el Poder Judicial, y del gran protagonismo que el azar juega en trascendental cuestión.

De todo esto ha escrito con acierto el profesor Dalmacio Negro en el número 87 de Cuadernos de Encuentro. Sin duda, una mente preclara que concluye que en los momentos de disolución, nadie sabe en qué consiste la moral.
 

UNA ESPLÉNDIDA NOTICIA
Pío Moa

Libertad Digital

Contra lo que pudiera creerse, es una excelente noticia. Al menos puede serlo, pues brinda la oportunidad de hundir de una vez por todas el intento de los corruptos y proterroristas de sustituir la legitimidad ideológica por una legitimidad histórica no menos fraudulenta: la legitimidad perdida con caída del muro de Berlín por la legitimidad emanada de un Frente Popular estalinista, que intentan pasar por representante de la democracia.

La democracia española tiene un serio déficit de origen: el incumplimiento, por parte del PSOE y los separatistas, del pacto de caballeros que facilitó la Transición: no utilizar el pasado como arma política en el presente. No fue un pacto de silencio, como lo presentan, sino un pacto de respeto a la historia y de renuncia a los trucos venenosos de la propaganda. La derecha, por un espíritu de concordia enturbiado, no obstante, por la cobardía moral y de oportunismo, permitió año tras año las falsificaciones de los herederos del Frente Popular. Ha llegado el momento de que los ciudadanos, de derecha o de izquierda, entiendan el peligro y tomen la iniciativa.

Es preciso aprovechar esa oportunidad. Será una batalla intelectual larga, pero puede resultar decisiva. Urge la formación de una «Comisión de la verdad histórica», propuesta que hago desde este foro. Una comisión que no se proponga simplemente aclarar las cosas en pequeños círculos académicos, sino llegar a la masa de los españoles, y con proyección internacional.

El próximo miércoles daré en el Casino de Madrid una conferencia sobre Guerra civil, franquismo y democracia. El foro queda abierto para proponer y analizar iniciativas.
 

ESTADO Y JUSTICIA
Antonio Castro Villacañas

Estamos muy bien. Tan bien, que estamos a punto de conseguir lo que siempre ha sido aspiración de todos los españoles. Ya Ganivet dijo que el sistema político ideal para nosotros sería aquel que en uno de los primeros artículos de su Constitución reconociera nuestro derecho a hacer en cada momento lo que nos diera la gana. Ese precepto, está claro, no figura en ninguno de los artículos que componen el texto de la Santa e Inocente Constitución que nos rige desde el año 1978, pero también es evidente que a partir de entonces se ha ido instalando en nuestros hábitos la práctica de hacer en cada instante lo que más nos convenga, sin tener que someternos a reglas u órdenes que no cuenten con nuestro asentimiento.

Dos ejemplos, entre otros muchos, demuestran que lo anteescrito es cierto. Uno de ellos es la invasión de grafitos que ensucian las fachadas de los edificios de pueblos y ciudades, pilastras de puentes y en general cualquier superficie vertical plana. Los muchos tontos y giliflautas que existen en todas partes han asumido el derecho a pintarrejear cuanto esté a su alcance, sin el más mínimo respeto a la propiedad privada de las fachadas y superficies, y sin consideración alguna a los gustos estéticos de la práctica totalidad de sus conciudadanos, obligados por el capricho de esos raros tontilocos a soportar cada día la permanente agresión de tales pintarrajos. El otro ejemplo lo encontramos en el botellón, ceremonia semanal más o menos festera que consiste en que una parte de nuestros jóvenes, no siempre mayoritaria, se reúne en espacios públicos para beber lo que le da la gana y cantar o escuchar la música que más les gusta o motiva, durante el tiempo que mejor le convenga, sin el más mínimo respeto a los derechos al descanso, intimidad, buen gusto o simple tranquilidad de cuantos habitan en las inmediatas cercanías de la zona pública afectada. Ninguna de las autoridades competentes en la tarea de mantener el orden público y el buen gusto, o –si mis lectores lo prefieren– en la de educar a nuestras juventudes para su mejor formación y convivencia, se han atrevido a decirles nada. Miento, porque sí hubo una: la de ese singular personaje llamado Enrique Tierno, que tantas vitales contradicciones tiene en su biografía. Lo malo es que tan peculiar Alcalde se dirigió a los jóvenes para animarles a que se «colocaran» en la borrachera o en la perdición de la droga...

Otras muchas «concesiones democráticas» a la eximia regla de que cualquiera puede hacer lo que le dé la gana, como son el pequeño caos en que se encuentran los centros escolares, las huelgas en los servicios públicos básicos para la normal convivencia –salud y transporte, por ejemplo–, o las manifestaciones de policías y guardias civiles, han servido de precedente a la reciente manifestación del nacionalismo vasco, que por las calles de Bilbao ha presionado a la Justicia para aminorar al máximo las muy probables responsabilidades cometidas por el Presidente de su autonomía al recibir en su despacho oficial a los representantes de la ilegalizada y criminal Batasuna.

Los nacionalistas vascos, con su presidente Ibarreche a la cabeza, también creen que ellos pueden hacer lo que les dé la gana, cuando quieran y donde más les convenga. Por eso han venido haciendo, desde que comenzaron a gobernar la autonomía, continuados desprecios a un Poder del Estado que está por encima de las posibilidades de control político de cualquier personaje o institución que sea de veras demócrata.

España va bien. Muy bien. Tan bien va, que cada día se deshace más el Estado, tenemos menos idioma común para entendernos, se les dice a los funcionarios públicos que se vayan de los territorios donde se habla una lengua que no es la oficial de España, y cada cual quiere tener sus propias relaciones exteriores y sus privativas legaciones o embajadas, sin duda para poder dar «trabajo» a compañeritos y amiguetes.

No, no podemos ir mejor. Demos gracias a nuestro Rey y a los beneficiados de la Constitución Inocente y Santa.
 

REFORMISTAS REPUBLICANOS ASESINADOS EN LA CÁRCEL MODELO
José M. González Páramo

El profesor Javier Redondo nos recuerda que hace 70 años Melquíades Álvarez fue ajusticiado por el pueblo en la cárcel modelo el 22 de Agosto de 1936. Tras los fusilamientos de los militares rebeldes, de políticos y falangistas, el fuego –sin apagar todavía– fue un intento de legitimar la purga con el sacrificio de los propios republicanos en presidio. Melquíades Álvarez creó un partido reformista, en el que Manuel Azaña dio el primer paso en su actividad política. El que fue primer Jefe de Gobierno y segundo Presidente de la República se indignó por el trágico desatino de prescindir de personajes republicanos de esa forma, de personas que habían trabajado durante la Restauración y en la República.

Melquíades, humilde de nacimiento, gran orador, se integró en la República, que él había promovido en las Uniones Republicanas. Ser de izquierda moderada no le protegió. No era una ventaja, máxime cuando él se aproximó a la línea «posibilista» de los diarios Debate y Ya. Para Melquíades Álvarez, lo importante era la eficacia representativa, no la forma de gobierno. Su reformismo poco tenía que ver con el de Portela Valladares. Tampoco era el Centrum alemán ajeno a la tradición española y romana recogida y ampliada con el centro-reformismo de M. Fraga en AP o en el PP.

Según Javier Redondo, de quien nos informamos, este krausista unía al liberalismo el regeneracionismo, el posibilismo y lo que podía hallarse de útil –entonces– en un reformismo. No es, por supuesto, el reformismo social-cristiano de Johannes Messner y D. Sturzzo y después Fanfani y Adenauer a quienes, desde el Partito Popolare, la democracia-cristiana respetó. Los reformismos y la doctrina social cristiana clarificaron el sindicalismo, reforzaron los convenios colectivos, la mitbestimung o co-gestión. El profesor Redondo, el 22 de Agosto de 2006, subrayó la transformación positiva y funcional de la sociedad y la cultura de España. Melquíades era severo en exceso sobre el divorcio Religión-Política. Adaptado a los tiempos, fue republicano en la Restauración y la República. Cada vez más, el Centro Reformismo es hoy el grupo mayoritario de la Unión Europea. Los grupos reformistas de centro con un toque liberal poseen organización de países ibéricos.

La llamada del Rey para formar gobierno prueba su categoría. Él, no aceptó. Creía deteriorada la monarquía a ese efecto. Vio con claridad que, con Primo de Rivera, se acabaría en convocatoria de elecciones municipales. Fue a las elecciones con el bloque constitucional. No fue el único republicano que cayó en la Cárcel Modelo. Las envidias, la libertad de espíritu, el talento y la bondad frente al rencor pueden poco cuando el miedo fusila cualquier sospecha. El pavor al reformismo es mayor en los socialistas y comunistas, por eso el secretario del PCE creó un ambiente de maldad que anulaba el valor de sus argumentos porque el reformismo sin violencia aniquila los argumentos marxistas sin muertes y con buena gestión consigue sin revolución efectos sediciosos. José Díaz, secretario del PCE, organizó ¡cursillos de odio!, de los que tengo documentación.


 
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