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El Risco de la Nava
El Risco de la Nava - Nº 373
Miércoles, 01 agosto a las 15:38:18

El Risco de la Nava

GACETA SEMANAL DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 373 –  31 de julio de 2007

SUMARIO

  1. El hipócrita escándalo de Ardales, Miguel Ángel Loma
  2. José Antonio Primo de Rivera en el Parlamento, José Mª García de Tuñón
  3. Apuntaciones sobre el Toisón de Oro y el retorno de Dios, Antonio Castro Villacñas
  4. La fe y las leyes, José Luis Restán
  5. «El peligro hoy en Latinoamérica [Hispanoamérica] viene de Chavez, no de Castgro», Daniel López y Pablo Pico
  6. La es ministra que indujo al aborto en Francia cambia de opinión, Zenit,org


EL HIPÓCRITA ESCÁNDALO DE ARDALES
Miguel Ángel Loma

Ardales, pueblecito de Málaga con unos 2.600 habitantes, ha sido noticia tras las últimas elecciones Municipales porque los dos concejales de Falange Auténtica (con 271 votos) apoyaron a los cuatro de IU (con 641 votos) para que éstos descabalgasen del gobierno del Ayuntamiento a los cinco del PSOE (con 684 votos), partido que gobernaba el municipio desde 1987 (desde 1991 con mayoría absoluta). El efecto más higiénico de lo anterior es la arriada del sillón municipal de Salvador Pendón, preboste del socialismo andaluz y presidente de la Diputación malagueña, que llevaba 20 años 20, como perenne alcalde de la localidad.  

El apoyo falangista a los concejales de IU ha provocado los típicos comentarios de algún que otro columnista de opinión poco menos que criminalizando lo sucedido, y con la consabida monserga sobre las alianzas antinatura, el respeto a los votantes, y demás pecados de lesa democracia. Lo de siempre: que si la lista del partido más votado es la que debería gobernar..., que si es ilegítima una alianza de las otras listas frente a aquélla..., que si patatín que si patatán. Lo de siempre: lo que hacen todos cuando la alianza les interesa y lo que todos denuncian cuando les perjudica; lo que todos prometen reformar cuando la alianza les desplaza a la oposición, y lo que rápidamente olvidan cuando, con alianza o sin ella, acceden al poder.

Pero hay que reconocer que lo de Ardales ha tenido tal morbo que hasta la Dirección malagueña de IU ha abierto un expediente de expulsión a sus concejales por recibir el apoyo falangista. Curiosa muestra de respeto a la libertad de los suyos muy propia de comunistas, y curiosa muestra también de la hipocresía que rige la política hispana: siempre con la historia de que había que conseguir la reconciliación de las dos Españas, que había que superar los enfrentamientos cainitas y las visiones partidistas, siempre ensalzando la diversidad ideológica y el pluralismo político, etc., etc., y cuando unos concejales falangistas apoyan a unos comunistas de un pequeño pueblo para quitarle las telarañas del acomodado trasero a un reyezuelo socialista, las columnas de opinión tiemblan de vituperios, y los jefes comunistas de la provincia se rasgan las vestiduras y arremeten contra sus propios concejales.

No hay que ser muy sagaz para atisbar que bajo el supuesto escándalo de Ardales hay aspectos que interesadamente se obvian y cuyo análisis ilustra mejor lo sucedido. Como por ejemplo, que si al ex alcalde Pendón (recuerdo: presidente de la Diputación malagueña) la mayoría de votantes de su pueblo no le considera ya salvador, hasta el punto de conseguir el acuerdo de falangistas y comunistas para echarle del sillón municipal, es porque muy cansado debe tener al personal ardaleño. Y este acuerdo no debiera resultar tan extraño, cuando de lo que se trata es de resolver problemas de ámbito local de un reducido municipio, sin tener que entrar a debatir sobre la concepción y configuración del Estado o sobre los diferentes principios ideológicos que unos y otros defienden. 

Pero el aspecto más llamativo del caso ardaleño, aunque obviado por casi todos, es que dada la basura que se ha vertido durante décadas (incluso en el franquismo) sobre todo lo que suene a falangista, los dos concejales de Falange Auténtica deben rozar la santidad para haber obtenido la confianza electoral de una parte importante de sus vecinos. 

«El pueblo está por encima de las diferencias ideológicas y las personas por encima de los partidos», eran las palabras de Francisco Ortiz, responsable de FA en Ardales, recogidas por José María Camacho en un artículo de ABC. Mientras que en El País, Fernando J. Pérez firmaba  una crónica bajo el título «La extravagancia política de Ardales» donde podíamos leer: «”Aquí se vota a la persona, no al partido”, repiten como un mantra todos los habitantes consultados por el periodista... Al margen de ideologías, todos los consultados, algunos de los cuales fueron sus alumnos, consideran a Ortiz y a Calderón (el nuevo alcalde de IU) personas “buenas y honradas”».

Como no hay elecciones más auténticamente democráticas ni directas que las Municipales de pequeñas poblaciones donde, para bien o para mal,  todos se conocen y lo que verdaderamente importa  a la hora de elegir representantes no es tanto las siglas, ni la marca ni la poderosa publicidad desplegada por los partidos, como la credibilidad personal de los candidatos, paréceme que la gran herejía y la «extravagancia política de Ardales» que ha hecho rasgarse las vestiduras a tanto politólogo del todo a cien, no es ni más ni menos que una victoria de la democracia frente a la partitocracia. Un lujo que sólo pueden permitirse en pequeñas poblaciones como Ardales. 
 

JOSÉ ANTONIO PRIMO DE RIVERA EN EL PARLAMENTO
José Mª García De Tuñón

El 6 de junio de 1934 José Antonio decía en el Parlamento cosas como éstas: «Yo soy, por ejemplo, Diputado por una provincia andaluza; en el periodo electoral tuve que ir a un pueblo que se llama Prado del Rey con mi compañero Francisco Moreno; cuando llegamos a aquel pueblo, donde creo que jamás se había aventurado nadie, ni siquiera en trance de propaganda electoral, diluviaba. Las calles eran una especie de torrentera sobre las cuales se abrían unos cubiles muy inferiores a los cubiles donde se aloja a las bestias en las granjas. Había gentes allí que no tenían ni la menor noticia de lo que era la cultura, la convivencia humana, la comodidad ni la sanidad. Como era un día crudo, nosotros íbamos en automóviles, y, como es natural, llevábamos nuestros abrigos. Cuando intentamos hacer propaganda electoral, las gentes de Prado del Rey salieron de sus casas y nos empezaron a tirar piedras. Yo os aseguro que en lo profundo deseaba que no me diera en la nunca ninguna; pero os aseguro que en lo profundo de mi corazón reconocía que nosotros, que íbamos en automóviles, que llevábamos abrigos relativamente agradables, suscitábamos todas las disculpas para que aquella gente de Prado del Rey nos tirase en la nuca todas sus piedras». En otro momento también dijo: «El día en que el partido socialista asumiera un destino nacional, como el día en que la República, que quiere ser nacional, recogiera el contenido socialista, ese día no tendríamos que salir de nuestras casas a levantar el brazo ni a exponernos a que nos apedreen, y, a lo que es más grave, a que nos entiendan mal; el día en que eso sucediera, el día en que España recobra la misión de estas dos cosas juntas, podéis creer que la mayoría de nosotros nos reintegraríamos pacíficamente a nuestras vocaciones».

Ahora gracias a la excelente labor realizada por Rafael Ibáñez en las nuevas Obras completas, que acaban de publicarse con enorme aportación de textos desconocidos, podemos leer lo que el periódico Informaciones decía al día siguiente de la intervención de José Antonio en el Congreso de los Diputados:

En uno de los pasillos del Congreso se encontraron esta tarde don Miguel Maura y don José Antonio Primo de Rivera, y entre ellos se cruzó este breve diálogo:

Te felicito –dijo el señor Maura al señor Primo de Riverapor tu valiente discurso de anoche, aunque me figuro cómo te pondrán las gentes de derecha.

Yo no hice ayer más que decir la verdad según mi particular punto de vista, y la verdad la diré siempre.

Al año siguiente, en los días 23 y 24 de julio, tuvo lugar el debate sobre la Ley de Reforma Agraria. José Antonio tuvo una brillante y larga intervención llegando en un momento de la misma a referirse a una señora propietaria de cada decímetro cuadrado de un pueblo llamado Narros del Puerto: «…ni un solo vecino tiene derecho a colocar los pies sobre la parte de tierra necesaria para sustentarla, si no es por una concesión de esta señora propietaria. Esta señora tiene arrendadas todas las casas a los vecinos que las pueblan, y en el contrato de arrendamiento, que tiene un número infinito de cláusulas y del que tengo copia, que puedo entregar a las Cortes, se establecen no ya todas las causas de desahucio que incluye el Código Civil, no ya todas las causas de desahucio que haya podido imaginarse, sino incluso motivos de desahucio por razones como ésta: La dueña podrá desahuciar a los colonos que fueran mal hablados. Es decir, que ya no sólo entran en vigor todas aquellas razones de tipo económico que funcionan en el régimen de arrendamientos, sino que la propietaria de este término, donde nadie puede vivir y de donde ser desahuciado equivale a tener que lanzarse a emigrar por los campos, porque no hay decímetro cuadrado de tierra que no pertenezca a la señora, se instituye en tutora de todos los vecinos, con estas facultades extraordinarias que yo dudo mucho de que existieran cuando regía un sistema señorial de la propiedad».

Después de la intervención de José Antonio, Claudio Sánchez-Albornoz, que llegó a ser presidente del Gobierno Republicano en el exilio, recordó en su libro Anecdotario político este día con estas palabras: «Dos diputados, situados muy lejos en el cuadrante político del momento, han pronunciado sendos discursos durante la discusión del proyecto de Reforma Agraria en las segundas Cortes de la República. Se encuentran poco después sentados ante dos pupitres vecinos corrigiendo las copias taquigráficas de sus dos oraciones parlamentarias. Uno pertenecía al partido de Acción Republicana que presidía Azaña. Otro acababa de crear Falange Española. Había éste aprobado parte de las ideas del otro. Charla intrascendente entre ambos. El primero dice al segundo: Si continúa por el camino en que le he visto avanzar esta tarde va a desilusionar a las derechas españolas que le siguen. Albornozme replica, lo sé y hasta he podido comprobarlo. Desde que he girado hacia la izquierda me han suprimido la subvención con que antes favorecían mis campañas. Doy fe de la autenticidad de este diálogo y de estas palabras de José Antonio».

Dos opiniones en el mismo sentido de dos ilustres hombres de la Segunda República que con sus palabras no hacen otra cosa que poner a José Antonio en su sitio, es decir, que no era un hombre de la extrema derecha como nos quieren hacer ver los políticos, de distintos signos, que ahora tenemos en España.
 

APUNTACIONES VARIAS
Antonio Castro Villacañas

1. El Toisón de Oro

Felipe III, Gran Duque de Borgoña, creó el 10 de enero de 1429 la condecoración del Toisón de Oro para conmemorar su tercer matrimonio, celebrado con Isabel de Portugal. A través de su nieto Felipe, conocido en España como El Hermoso, la Orden pasó a depender de la Casa Real Española. Carlos V amplió el número de sus miembros de un máximo de 24 caballeros hasta un máximo de 50. En la actualidad puede haber hasta 60, entre caballeros y damas. Esta condecoración es una joya de gran valor, puesto que consiste en un gran collar de oro, integrado por 26 eslabones dobles entrelazados, que contienen las armas del Ducado de Borgoña y sostienen brillantes, rubíes y un gran zafiro esmaltado en azul y rojo. Del collar pende el Toisón o Vellocino, pequeño carnero de oro que cae sobre el pecho de quien porta el collar. Esta valiosa joya no se concede en propiedad. El Rey de España sólo otorga su posesión, con carácter vitalicio, a quien le parece digno de su amistad y aprecio. Tras la muerte de la persona condecorada, la Casa Real Española reclama a la familia del fallecido la devolución del collar. Este va numerado, por lo que se sabe quiénes han sido sus sucesivos poseedores y en consecuencia su pequeña historia. El Toisón de Oro no es una condecoración propia del Estado Español. No tiene carácter oficial. Es una muestra de amistad y aprecio personal del Duque de Borgoña, que de esta manera reconoce en público los servicios prestados a su Casa por el así recompensado. Desde 1977 hasta hoy, Don Juan Carlos ha distinguido con el Toisón a los titulares –reyes o reinas– de las 10 monarquías europeas todavía supervivientes, al rey Hussein de Jordania, al emperador del Japón y al rey de la Arabia Saudí. Los únicos españoles públicamente propagados hasta ahora «amigos del rey» han sido: en 1977, Torcuato Fernández Miranda y José María Pemán; en 1981, el príncipe de Asturias y el marqués de Mondéjar; y en este año 2007, Adolfo Suárez, que vive sin saber quién ha sido ni quién es.

Por todo lo expuesto, yo me pregunto: 1) ¿cuál puede ser el motivo de que el Jefe de la Familia Real Española haya querido reconocer -tan tarde- lo mucho que le debe a este su leal servidor? 2) ¿A favor de quién, o en contra de quién, va dirigido el mensaje que está implícito en tan singular concesión? Y por último: ¿qué nos ha querido decir el Rey a todos los españoles con este extemporáneo recuerdo?
 

2. El retorno de Dios

Durante algo más de dos siglos, los autobautizados «progresistas intelectuales» han hecho todo lo que estaba a su alcance para desterrar de la vida social e individual de los hombres la idea de que por encima y dentro de lo humano existe un Ser que todo lo puede y todo lo ve... Fruto de esa continua campaña es el mundo que hoy vivimos. Un mundo laicista, en el que los poderosos embrutecen a quienes menos poseen y pueden por el sencillo procedimiento de imbuirles la creencia de que cada individuo es rey soberano de sus propios actos –puede hacer siempre lo que quiera, le apetezca o le convenga–, y en unión de sus semejantes soberano total de la vida común. Cualquier forma de religión está considerada en este mundo laicista como un invento prehistórico, fruto de la común ignorancia y del minoritario interés en mantener un determinado narcisismo político y cultural, una concreta forma de vida política y social estrictamente jerarquizada, y un entendimiento de la persona como ser oscilante entre lo vulgar o corriente y lo sobrehumano o lo heroico...

Lo que a mí más me sorprende de toda esta continua campaña es la cantidad de energía que en ella gastan quienes la promueven, casi siempre ocultos, y quienes la realizan, por lo general gentes que así obtienen considerables beneficios materiales. En su contra y a favor de la existencia de Dios sólo encuentran, salvo contadas excepciones, personas y argumentos amparados por el manto de la fe. Pese a ello, el observador más lerdo puede comprobar que el número de creyentes en un Dios omnipotente y misericordioso se mantiene, o incluso crece, porque –con independencia de cuál sea su concreto credo– millones y millones de personas se afirman en la idea de que «donde no hay Dios, tanto la vida pública como la privada se rigen por una moral relativa y arbitraria».

Cualquier religión proporciona a sus creyentes una explicación sobre el origen, el sentido y el final de la existencia, una exigencia moral de la conveniente compostura en ella, suficientes dosis de consuelo para soportarla mientras dura, y otras tantas de útil inspiración para mejorarla. El poder de la fe radica en que no necesita justificarse intelectualmente, y por ello está al alcance de cualquiera, haciéndole libre así de sabios y poderosos.

Contemplando el actual mapa del mundo se llega a la conclusión de que en casi todas partes cuecen habas, y en la nuestra –España, Europa, Occidente– se hace a calderadas. Quiero decir que el conflicto religioso existe en todas ellas y que entre nosotros alcanza un especial relieve, pues bajo la capa de un ansia de laicidad y de libertad religiosa en realidad se da un constante empeño por la extinción de cualquier forma de vida individual o colectiva que busque ampare o se inspire en cualquier tipo de religión o en aquella estimada como radical enemiga de la que profesen las personas o los sectores que nos gobiernen... Lo que tiene de malo la beligerante laicidad, y sobre todo la aún más beligerante hostilidad religiosa, es que incita a personas normales al cultivo y el consumo de los frutos del mal, presentándolos como los únicos racionales, mientras que la religión enemiga o todas las religiones se consideran un simple producto de la ignorancia y un inevitable factor de violencia.
 

3. Diez interrogantes

1. ¿Por qué tienen tanta voz y tanta fuerza los disminuidos mentales que predican la absoluta libertad de expresión y se oponen a cuanto signifique un intento de encauzarla y limitarla?

2. ¿Qué interés tiene Zapatero –nadie puede creer que Conde Pumpido haya actuado en este caso por su propia cuenta– para difundir a escala mundial la portada de una revista escasamente difundida fuera de Cataluña?

3. ¿A cuenta de qué estamos obligados los españoles a defender los intereses de los saharianos, cuando estos –engañados por Argelia y la URSS– renunciaron en 1973 a seguir siendo españoles autónomos, pese a contar con el pertinente Estatuto, enviado por Franco a la Asamblea General del Sahara el 21 de septiembre de 1973 en forma de Bases aprobadas por el Consejo de Ministros?

4. ¿Qué razón hay para ocultar en la biografía de Jesús Polanco, difundida tras su muerte, que tan insigne prócer militó voluntariamente a lo largo de su juventud en las Falanges Juveniles de Franco, primero como Flecha de la centuria «Gibraltar» que mandaba su camarada Olaya, y luego –al llegarle la edad– como Cadete de la centuria «Joaquín García Morato», mandada por Jesús Ambrós Fabre, ambas con base en el Hogar Juvenil de la calle Ayala esquina a Núñez de Balboa?

5. ¿A qué se debe el haber difundido que Polanco estudió en el Colegio del Pilar, centro propio de los marianistas, que produjo tantos monárquicos, cuando lo cierto es que él fue primero a otro mucho más barato, sito en la calle Velázquez esquina a la de Don Ramón de la Cruz, que se llamaba Colegio del Apóstol Santiago, y luego a su filial Academia Santiago, en la calle de Alcalá esquina a Antonio Acuña?

6. ¿Por qué si el difunto se llamaba, según hemos leído y escuchado, Jesús «de Polanco», sus hijos y nietos se apellidan Polanco a secas?

7. El haber conocido al jesuita Martín Patiño y el ser asesorado por éste, ¿hasta qué punto pudo influir en que Polanco dejara de ser católico?

8. Si el Castillo de Montjuïc fue cedido por Ley al Ayuntamiento de Barcelona en determinadas condiciones, ¿pueden variarse éstas por una simple orden ministerial a fin de «que el Castillo lo invadan las parejas para hacer el amor» –según pidió El Periódico–, ser escenario de una «semana rosa», o cedido –en desconocidas reglas– al leridano Custo, diseñador de moda, para presentar sus nuevas creaciones?

9. Copio a Jaime Peñafiel: «El Rey estrena barco. Sin segundas intenciones: ¿quién ha pagado los 800.000 euros que ha costado?».

10. ¿Para qué sirven las ciencias humanas, en caso de que existan? ¿Para analizar la sociedad al modo que analizan la naturaleza las otras ciencias? ¿O más bien para crearla y darla forma?
 

LA FE Y LAS LEYES. ZAPATERO ABRE UN DEBATE DE FONDO SIN SABERLO
José Luis Restán
(LD)

En un primer momento, la afirmación de Zapatero de que «la fe no puede imponerse a las leyes en un Estado democrático», me pareció ridícula y patética a estas alturas de la historia. Pero pensándolo mejor, el asunto tiene más enjundia de la que el propio presidente puede suponer.

Fue el cristianismo quien distinguió por primera vez lo que las diversas culturas del mundo antiguo habían siempre reunido y confundido, el ámbito de la fe religiosa y la esfera de la política y sus leyes. Esta polaridad, esta tensión creativa entre dos ámbitos autónomos que sin embargo se reclaman mutuamente, ha marcado la genialidad de Occidente a lo largo de los siglos.

De hecho los cristianos eran tan conscientes del valor y la legitimidad de la autoridad del Estado, que las primeras comunidades no dejaron jamás de orar por el Emperador en la celebración litúrgica, incluso cuando sabían que éste era un soberano que les arrastraba injustamente hacia la muerte. Desde el primer momento, la Iglesia reconoció al Estado como un orden necesario para cuidar la convivencia y favorecer el bien común, pero jamás albergó la ilusión, y menos aún la pretensión, de que fueran los instrumentos del poder político los que aseguraran la transmisión, asimilación y vivencia de la fe.

Por otra parte, los cristianos fueron igualmente conscientes del límite intrínseco a la naturaleza del Estado, que no podía pretender ser la fuente de los valores, es decir, no podía definir el contenido de la conciencia de sus ciudadanos. De ahí la gran paradoja de que los primeros cristianos, tan respetuosos del poder imperial, aceptaran llegar incluso al martirio por no reconocer la pretensión divina del César. No se trataba de juzgar la justicia o la eficacia de las políticas imperiales en esta o aquella materia, sino de afirmar su radical incompetencia para definir qué es la vida y cómo debe ser vivida.

Así pues, en el mundo cristiano la fe no pretende imponerse a las leyes (salvo patologías históricas que han sido corregidas y sanadas en el seno de la propia comunidad cristiana), pero sí hace consciente a quien la vive del límite esencial al que debe estar siempre sometido el poder político. Y eso vale tanto para la época del Imperio Romano, como para nuestras democracias avanzadas del siglo XXI. Desde luego, la fe no puede dictar las leyes, pero sí despierta y purifica la razón que se hace cargo de la acción política.

En el ambiente caldeado del happening de «los nuevos rojos», Zapatero buscaba acaso un lema facilón para ganarse el aplauso de unas huestes poco ilustradas pero deseosas de carnaza ideológica, ahora que los lemas de la vieja izquierda han caído definitivamente en desuso. Lo que quizás no sabía es que de esa manera, profetizó sin saberlo, como la burra de Balaán. En el mundo católico español, a nadie se le ha pasado por la cabeza que la fe se deba imponer a las leyes, pero es sintomático que sea precisamente en el ambiente cultural educado por la tradición cristiana donde está surgiendo una resistencia cívica más activa a la tentación totalitaria que encarna el proyecto de Zapatero.

Si el presidente deseara salvaguardar la democracia, podría estar tranquilo, porque la experiencia cristiana es el antídoto más eficaz contra toda clase de teocracia. Pero si su pretensión es determinar desde el poder el tejido moral que sostiene la convivencia, encontrará en los cristianos un valladar. Pero no porque pretendan de ningún modo imponer su fe a los demás, sino por su conciencia del valor sagrado e irreducible de cada persona, que no puede ser maquetada a capricho por el poder, aunque sea democrático y goce de amplio apoyo social. Y así es como una chanza trivial de Zapatero ha permitido que asome uno de los debates más apasionantes para el futuro de nuestra civilización. ¿Quién nos lo iba a decir?
 

«EL PELIGRO HOY EN LATINOAMÉRICA [HISPANOAMÉRICA] VIENE DE CHÁVEZ, NO DE CASTRO»
Daniel López y Pablo Pico
(PD)

El escritor Mario Vargas Llosa, presidente de la Fundación Internacional de la Libertad, ha reunido en Madrid a varios mandatarios latinoamericanos para analizar la situación del continente. El protagonista de las intervenciones ha sido el líder venezolano Hugo Chávez y la algo más que simbólica clausura de Radio Televisión Caracas. Vargas LLosa ha dicho a Periodista Digital que la política de diálogo con Cuba propuesta por ZP «estaría muy bien si las dos partes estuvieran implicadas en el diálogo».

El escritor peruano ha asegurado en el IV Foro Atlántico, celebrado en la Casa de América de Madrid, que «hoy día lo peligroso ya no es el régimen de Fidel Castro, en franco retroceso, sino que lo que viene ahora con más fuerza son los regímenes autoritarios tipo el de Hugo Chávez».

Preguntado por Periodista Digital sobre si sería una política de apertura y de diálogo con estos regímenes autoritarios, en especial con Cuba, tal y como ha propuesto el presidente Zapatero a la Unión Europea, el que fuera candidato liberal a la República del Perú ha dicho:

«Lo esencial es que la apertura venga a partir del diálogo y no de confrontaciones violentas. Pero para que haya un dialogo tiene que haber dos. No puede ser un soliloquio. No puede ser iniciativa de sólo una de las partes si la otra parte no quiere intervenir en el diálogo».

Además, ha aprovechado la oportunidad para criticar a la Organización de Estados Americanos y tildarla de «mera comparsa para llevar a cabo la democratización del continente».

A la pregunta de Periodista Digital sobre «la manipulación y perversión del lenguaje en la política, tal y como denunció este martes el ex presidente Aznar en un curso de FAES», Vargas LLosa ha asegurado:

«El lenguaje político tiende a ser un lenguaje de estereotipos. Existe la tendencia en el político profesional, para llegar al mayor número, utilizar un lenguaje de vocabulario reducido y de insistir en la repetición, y eso empobrece extraordinariamente el lenguaje».

«Son la excepción a la regla los que mantienen una frescura y utilizan el lenguaje, no de una manera encantatoria, sino como vehículo del pensamiento, de las ideas y de la creatividad. Muchas veces el lenguaje en lugar de expresar verdades expresa mentiras».

Ha concluido:

«Yo creo que una de las cosas que pueden aportar los intelectuales al debate político es restablecer la pureza del lenguaje como un vehículo del pensamiento y de valores, no como una cortina de humo para tapar duros intereses. Este problema se da tanto en el mundo subdesarrollado como en el desarrollado».
 

LA EX MINISTRA QUE INTRODUJO EL ABORTO EN FRANCIA CAMBIA DE OPINIÓN
ZENIT.org

Simone Veil, la ex ministra francesa de sanidad que introdujo la ley de despenalización del aborto en 1975, reconoce que la ciencia está demostrando la existencia de vida desde la concepción.

«Cada vez es más evidente científicamente que desde la concepción se trata de un ser vivo», afirma la primera mujer en presidir el Parlamento Europeo de Estrasburgo entre 1979 y 1982.

Sus comentarios han tenido lugar en el contexto del reportaje difundido por el canal de televisión «France 2», el 14 de junio, en el que se muestra cómo en España se realizan abortos hasta en el octavo mes de embarazo, informa la revista de prensa de la Fundación Jérôme Lejeune (http://www.genethique.org).

En el documental, se ve a una periodista encinta de ocho meses a quien se le propone un aborto en una clínica privada de Barcelona por la suma de 4.000 euros.

Simone Veil, de origen judío, que sufrió la deportación a Auschwitz, reconoce que esta situación es «espantosa», pero que legalmente no es posible impedir a las mujeres europeas viajar a España, pues la Corte europea ha afirmado que se trata de una cuestión propia de las legislaciones nacionales, y no de Europa.

La investigación periodística constata que en Francia comienza a ser difícil encontrar médicos dispuestos a practicar el aborto a causa de la objeción de conciencia.

«No se puede obligar a la persona a ir contra sus convicciones», afirma Veil, premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional 2005.

Al referirse a la introducción de la ley del aborto en Francia, revela la antigua ministra, «lo único que había negociado con la Iglesia fue la imposibilidad de forzar a los médicos. Es un punto que hay que mantener, pues no se puede obligar a nadie a ir contra sus convicciones».


 
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