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Altar Mayor Nº - 137 (14)
Monday, 07 March a las 09:51:36

Altar Mayor artículos REVISTA DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 137 -  septiembre / octubre de 2010

 

LIBROS



  
Nueva Historia de España. De la segunda guerra púnica al Siglo XXI
La Esfera de los libros, Abril 2010. 904 pág.
Pio Moa
 
El exitoso historiador ha producida una nueva, y voluminosa, obra 900 páginas y más de 1500 citas en el índice onomástico –sobre las vicisitudes históricas de España, y de los españoles no es retórica, sino recordatorio de la vida diferenciada de una nación y de sus habitantes–. En ella muestra una vez más su asombrosa capacidad de síntesis y comunicación que la ha hecho ganar tantos lectores en lo quince últimos años.

El título podría ampliarse con algo así como –evolución dentro de la Historia Mundial–, porque Moa es capaz de encuadrar lo que narra en una referencia continua a qué estaba ocurriendo simultáneamente en todo el resto del Mundo, incluso China y Japón; y, por supuesto, Europa. Y no sólo en lo referente a acontecimientos y hechos, sino a la evolución de las ideas, tanto culturales como filosóficas, religiosas y científicas. De hecho, un primer reproche a la obra es que el mencionado índice onomástico no incluya los nombres de los movimientos culturales, religiosos o científicos que considera profusamente en el texto.

Como novedad, ajusta su exposición a una nueva clasificación de las épocas históricas. En vez de la clásica división en Antigua, Media, Moderna y Contemporánea, divide la exposición de la historia europea en Épocas de Formación, Supervivencia, Asentamiento, Expansión y Apogeo, fácilmente interpretables, y que, por supuesto, no coinciden para todas las Naciones. Su interpretación histórica le lleva hasta los tiempos actuales, que comenta con criterios de actualidad, sin preocuparse de procurar una perspectiva de lejanía.

En lo referente a España, su tesis principal es que el proyecto histórico nacional cuaja ya con el resultado de la segunda guerra púnica, tras la que la victoria romana consolida la incorporación española a la civilización occidental, apartándola del mundo oriental, entonces personificado por Cartago. Tras ella, la evolución histórica de nuestra nación es consistentemente coherente, inmersa en el Cristianismo, y con diversos grados de intensidad y protagonismo, incluso hegemónico. En el devenir histórico, Pío Moa rompe con diversos tópicos, tales como la intensidad de la decadencia en el Siglo XVII, la infecundidad de la colonización americana, la inferioridad naval en el XVIII, o la superior talla moral del regeneracionismo del XIX sobre la Restauración, y la de la generación del 98. Muestra una vitalidad nacional fuerte por debajo de las vicisitudes políticas y la permanencia de un substrato sólido capaz de sobreponerse a las desgracias de la superestructura política. Curiosamente, se las arregla para narrar la historia reciente española sin aludir ni una sola vez a José Antonio Primo de Rivera. Alguna vez lo hará.

Resulta interesante constatar que la pretensión izquierdista de hegemonía cultural viene de lejos. Moa reproduce un texto de Juan Pablo Forner, Siglo XVIII, que parece trasplantable, cambiando nombres, a los tiempos actuales: «Infelizmente hemos nacido en una edad, que dándose a sí misma el magnifico titulo de filosófica, apenas conoce la rectitud en los modos de pensar y juzgar […] Pocos doctos en lo intimo de las ciencias, hablaron de todas antojadizamente los Rousseaus, los Voltaires y los Helvetios. Nada sirve, nada vale en la consideración de dictadores tan graves y profundos, sino lo que se acomoda a sus repúblicas imaginarias, con sus mundos vanos y con el antojo de sus delirios. No hay gobierno sabio, si ellos no lo establecen; política útil si ellos no la dictan; república feliz, si ellos no la dirigen, religión santa y verdadera, si ellos, que son los maestros de la vanidad, no la fundan y determinan […] [juntan] la malignidad al delirio, y a la ignorancia las atrevidas artes de la impostura». Un acierto de cita, aunque el mismo Moa la degrada diciendo que tiene más elocuencia que argumento.

En suma, una obra encomiable, en la que el autor muestra una vez más su capacidad de originalidad.

E. Hermana
 


 
El éxodo de la moral fundamental
Edicep. Valencia 2010, 229 páginas
Juan de Dios Larrú
 
He aquí un libro valioso, necesario, oportuno, ilustrativo, maduro, certero, pedagógico. Un texto que realiza una radiografía detallada, descriptiva, quizá demasiado sólo descriptiva, de ese éxodo de la moral fundamental en el siglo XX. Hay que reconocer que, en la renovación, también reforma, de la teología, la Iglesia en España cuenta con el privilegio de tener en sus filas a dos generaciones de teólogos que han tomado el testigo de la exigencia propuesta por el Concilio Vaticano II. Dos generaciones, principalmente en constelación con la Facultad de Teología San Dámaso, de Madrid, y con el Instituto Pontificio Juan Pablo II, sección española, que –con permiso de Benedicto XVI– han apostado por una hermenéutica de la reforma o de la renovación en la continuidad, y no por una hermenéutica de la discontinuidad, o de la ruptura. La hermenéutica de la discontinuidad ha mostrado «una gran simpatía hacia los debates éticos en los medios de comunicación, y ha corrido el peligro de contraponer sistemáticamente a la Iglesia y a la moral preconciliar, una Iglesia y una moral posconciliares». Mientras, la hermenéutica de la continuidad, aquí reflejada, ha concebido la moral «dentro del sujeto de la Iglesia que crece en el tiempo y se desarrolla permaneciendo siempre con una identidad que procede de Dios mismo». Como señala el autor, «no basta invocar el espíritu del Concilio para renovar la teología moral, sino que es preciso atender también inseparablemente a los textos conciliares. La síntesis de fidelidad y dinamismo es ciertamente exigente».

Los intentos, que deben ser tenidos en cuenta, de renovación no han obviado una de las cuestiones fundamentales: si la libertad es, o no, autonomía. La ética de la ley natural ha pasado, en la modernidad, a ser sustituida por la ética de la libertad personal. Hay quienes consideran que algunos de estos intentos carecen de una sana metafísica, incluso que se refugian en un lenguaje críptico o que mantienen la doctrina de la Iglesia en los diversos campos objeto de estudio, pero con una filosofía que, en otros, conduciría al subjetivismo. Sin embargo, después de leer este libro, hay que reconocer que el camino necesita del acompañamiento, del diálogo, privado y público, y de la cercanía ante la misión común de respuesta al complejo tiempo del hoy de la Historia.

Hay que destacar, con la Veritatis splendor al fondo, el capítulo sobre algunos caminos de renovación emprendidos, que, junto con el epílogo, ofrece las claves, incluso de nombres, del contexto de este libro. El autor, profesor en la Facultad de Teología San Dámaso, miembro del ejemplar Instituto de los Discípulos de los Sagrados Corazones de Jesús y María, ofrece un libro fundamental para quienes estudian Teología moral y para quienes están interesados en la Teología moral.

José Francisco Serrano Oceja (Α y Ω)
 


Bobastro. La ciudad de la perdición. Gloria y refugio de la cristiandad
Edición del autor, 787 pág.
Francisco Ortiz Lozano
 
El autor, maestro de profesión, nos sitúa en este libro en Ardales, en la Penibética malagueña, donde se alza la Mesa de Villaverde: una descomunal montaña rodeada de vertiginosos precipicios, y nos relata los acontecimientos que entre los años 879 y 931 vivieron los habitantes de Bobastro, «ciudad de perdición» encaramada en esa montaña, y que constituyen una grandiosa epopeya desconocida para la mayoría de los españoles. La Edad Media suele presentarse como un largo relato de crueles y fanáticas guerras entre el agresivo feudalismo de los reinos cristianos del norte y la próspera, igualitaria y supuestamente homogénea sociedad musulmana del sur. Sin embargo, dentro de al-Ándalus, buena parte de la población indígena permanecía fiel a sus creencias; y Bobastro, símbolo de la antigua Hispania, se convirtió en «gloria y refugio de la cristiandad» ante el avance del Islam. Un señor feudal de los que luchaban espada en mano, invencible tras sus murallas y temible en sus incursiones contra Córdoba, el hispanus ‘Umar ibn Hafsún –audaz, fanfarrón, embustero, rodeado de montaraces eremitas y objeto de la mayor admiración o de los peores odios–, protagonizó aventuras sin fin al frente de su hábil y despiadada tropa. Las crónicas rebosan de batallas, bravuconadas, saqueos, sangre, humor, poemas, raptos de concubinas y episodios de santidad. En Estados Unidos un guión como el de Ibn Hafsún y Bobastro ya habría dado lugar a novelas y películas rompedoras de récords divulgativos.

El nombre de Bobastro, durante más de cincuenta años, entre 879 y 931, se posaba en todos los labios y se escribía en todos los papeles del emirato musulmán de al-Ándalus.

Casi dos siglos después de la invasión árabe, año tras año, los ejércitos recorrían las montañas rebeldes, vanamente empeñados en acabar con una familia indomable y altanera que se negaba a integrarse en la comunidad islámica. Los amanuenses dedicaron la mayoría de sus crónicas a los «demonios» ‘Umar ibn Hafsūn y sus hijos y a su indómita ciudad de Bobastro, sede de un amplio señorío que alcanzaba Algeciras, Granada, Jaén y la mismísima Córdoba.

Podemos decir, sin equivocarnos, que muy pocos lugares cuentan con unas fuentes medievales tan ricas en hechos, personajes y topónimos. Todo quedó escrito, de forma que los más eminentes historiadores han llegado a calificar este fragmento de la Historia como un verdadero relato novelesco (siglos antes de la aparición de este subgénero literario)..., pero real: desde luego, en este caso, se cumple con creces el manido tópico «La realidad supera a la ficción».

Hasta hoy, el tema de Bobastro ha merecido la más escrupulosa atención de los medievalistas españoles y extranjeros, y aparece con luz propia en todas las ediciones de Historia de España. Desde los ámbitos universitarios se ha examinado el personaje, se han dedicado libros y artículos a intentar averiguar la ubicación de los numerosos castillos y poblados que giraban en torno a Bobastro y se han propuesto concienzudas interpretaciones socioeconómicas. Pero aún faltaba una obra que narrara la historia completa y detallada de forma fiel a las fuentes originales, año a año, topónimo a topónimo, personaje a personaje: la vida cotidiana, las conversaciones recogidas en las crónicas, los violentos versos que Bobastro inspiró a los poetas árabes de Córdoba...

El libro no sólo aporta rigurosas propuestas de ubicaciones geográficas y una interpretación histórica alternativa o complementaria, sino que no olvida ninguno de los detalles con que nos deleitan las crónicas originales. Entre las expediciones, sus itinerarios, las batallas y mil sucesos más, aparecen el rapto de la muchacha que había de ser madre del hijo más aguerrido de ‘Umar; la elocuente carta (acerca de una «causa» indígena, hispana) y accidentada amistad entre éste e Ibn Mastana; los lamentos de un noble árabe preso en Bobastro; la captura y la muerte a flechazos del famoso arquero cristiano Abū Nasr; el orgullo que siente el viejo señor ante las agallas de uno de sus hijos cuando éste consigue vencerle en una pelea cuerpo a cuerpo; las batallas de los barrancos de Bobastro del año 891 o la del monasterio de Qannališ de 927, donde el soldado apodado «el Labios» le cortó la cabeza al tercer señor de Bobastro; la exhumación del cadáver de ‘Umar diez años después de muerto, para ser crucificado en Córdoba entre dos de sus hijos; o la trascendencia histórica y la narración completa y pormenorizada de la vida y martirio de Santa Argentea de Bobastro, traducida del acta original. Basta echar un vistazo al índice para hacerse una idea de la profundidad de este libro.

El libro es fruto de largos años de estudio de las fuentes originales, de lectura de documentos de los siglos XV, XVI, XVII y XVIII, de consulta de una exhaustiva bibliografía, de «pateo» del terreno y de entrevistas con los más viejos lugareños, últimos e insustituibles testigos de una toponimia menor que se pierde a pasos agigantados.

Su título, Bobastro. La ciudad de la perdición. Gloria y refugio de la cristiandad, es la mejor definición de lo que verdaderamente supuso la misma para el emirato de al-Andalus y desde la óptica de la administración estatal. Son los propios cronistas musulmanes los que así la califican: madīna al-dalāla, «ciudad de perdición», y wa-makān ‘izz al-nasrāniyya wa maw’ila-hā, «gloria y refugio de la cristiandad».

R/FO
 
 

CUERPOS FRANCOS. El camino al III Reich
Actas Editorial. San Sebastián de los Reyes. Madrid. 2010. 314 páginas más 64 de fotos.
José Semprún
 
El 11 de noviembre de 1918 finalizaba la primera contienda mundial; pero la actividad bélica se iba a prolongar durante bastantes meses en la Europa central y oriental, en una sucesión de conflictos, a veces civiles, a veces internacionales, de los que acaso los más importantes sean los originados por la revolución alemana.

En esos meses de confusas luchas tendrán sus inmediatos precedentes muchos de los elementos que configurarán la posterior situación política y estratégica europea; van a constituir por tanto un indispensable nexo entre la primera y la segunda conflagración. Derivados de los cuerpos francos que actuaron en las últimas etapas de la Gran Guerra, surgen ahora nuevos contingentes para el combate contra la subversión interna y la defensa de las fronteras amenazadas. Serán ellos los que protagonicen los combates junto a la puerta de Brandenburgo, en el Ruhr, el Báltico, la Alta Silesia…

Su acción proseguirá en el ámbito de la lucha política, desde las campañas terroristas de la Santa Vehme hasta una sucesión de fallidos golpes de estado, como el que en 1923 ensangrentó las calles de Munich.

Muchos de sus combatientes más cualificados se agregarán a lo largo de los años siguientes a diferentes organizaciones nacionalistas, singularmente a un denominado partido nacionalsocialista, que dirige en la capital bávara el todavía desconocido Adolfo Hitler. Así pues la actividad de estas formaciones constituye el prólogo de la intensa lucha política que años más tarde llevará a la instauración del Tercer Reich. Si bien muchos de sus miembros más caracterizados, decepcionados del carácter conservador de dicho régimen, o los pactos que se vio obligado a admitir con tantos poderes fácticos, no tardarán en pasar a una actitud de creciente reserva, cuando no de latente rebeldía, que culminará en la «noche de los cuchillos largos», de la que precisamente fueron víctimas tantos de los viejos luchadores.

En cualquier caso, sin la aportación personal de éstos, y sobre todo del espíritu de aquellas formaciones, tan diferentes del antiguo ejército imperial, no se podrían entender importantes aspectos del régimen nazi y especialmente de sus elites militantes, como la SA y las SS.
R.

 
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