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Altar Mayor Nº - 139 (49)
Tuesday, 15 March a las 14:29:16

Altar Mayor artículos REVISTA DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 139  - Extraordinario -  enero / febrero de 2011

 

VALORES QUE NOS UNEN: EDUCAR PARA LA CONVIVENCIA 
Pedro Miguel López Pérez*



 
 
Se podría pensar que simplemente nos acoplamos a unos moldes preestablecidos que la sociedad tiene preparados para nosotros. Algunos autores escriben sobre la socialización como si ése fuera el caso, pero esa visión es totalmente errónea. El hecho de que desde el nacimiento hasta la muerte estemos inmersos en la interacción con otros condiciona, sin ninguna duda, nuestra personalidad, nuestros valores y el comportamiento que desarrollamos. Pero la socialización también es el origen de nuestra propia individualidad y de nuestra libertad.

Todos hemos oído en alguna ocasión aquello de que el ser humano es un animal social. Nacemos y vivimos en sociedad, por tanto convivimos con el resto de seres humanos, hombres y mujeres que conforman el conjunto de la sociedad. Pero por desgracia, en más ocasiones de las que a nosotros nos gustaría, la convivencia falla. Para paliar esas deficiencias, para construir una sociedad donde se produzca efectivamente una convivencia sana es necesario que antes se haya producido una adecuada socialización de las personas.

La definición más exacta de socialización es la siguiente: proceso por el cual las personas aprenden a adaptarse o adecuarse a las normas sociales. Este proceso hace posible la permanencia de una sociedad y la transmisión de su cultura de una generación a otra.

La socialización puede dividirse en tres etapas:

1ª. socialización del niño pequeño en la familia.

2ª. socialización en la escuela.

3ª. socialización de los adultos, cuando las personas desempeñan papeles sociales para los cuales la 1ª y 2ª socialización pueden no haberles preparado totalmente.

Más adelante veremos cada una estas etapas.

Resumiendo, podemos decir que la socialización es el proceso por el cual el niño indefenso se va convirtiendo gradualmente en una persona autoconsciente y capaz de conocer, diestra en las formas de la cultura en la que ha nacido. La socialización no es un tipo de «programación cultural» por la cual el niño absorbe, de un modo pasivo, las influencias con las que entra en contacto.

La socialización, por tanto comienza en la más tierna infancia, debido a que el niño es un ser indefenso. Un niño no puede sobrevivir sin ayuda de un adulto al menos durante los cuatro o cinco primeros años de vida. La socialización también pone en contacto a las diferentes generaciones. El nacimiento de un niño altera las vidas de aquellos que son responsables de su crianza, quienes, a su vez, atraviesan por nuevas experiencias de aprendizaje.

Edad y capacidades del niño

Desde el momento que nace tiene capacidad de realizar ciertas distinciones perceptuales y de responder ante ellas. Para la mayoría de los estudiosos del comportamiento infantil; incluso, los recién nacidos reaccionan de un modo selectivo a su ambiente.

Sensibilidad para el tacto:

·         1ª semana: Miran con más interés una superficie decorada (rayas, círculos concéntricos o la imagen de un rostro) que una superficie lisa con vivos colores.

·         3ª semana: Es capaz de distinguir a su madre o a otro cuidador principal.

·         1 mes: Las capacidades perceptivas anteriores aún son débiles (ve borrosas las imágenes que se encuentran a más de 30 cm). De aquí en adelante las capacidades visuales y auditivas aumentan rápidamente.

·         4 meses: Puede ver perfectamente a una persona que se está moviendo por la habitación.

·         7 meses: Apego a su madre, a quien empieza a ver como una persona especial. Sonríe a ciertos individuos, pero no de un modo indiscriminado.

·         8/9 meses: Puede buscar objetos ocultos, demostrando así que entiende que los objetos tienen una existencia propia.

·         Primer año: Los juegos comienzan a ocupar gran parte de la vida del niño. Ensayan nuevas habilidades e imitan el comportamiento de los adultos.

·         Desde 1er año hasta 4º o 5º: Aprende disciplina y auto-regulación. Aprende a controlar las necesidades físicas. Aprende a ser aseado y a comer con corrección. Además aprende a «comportarse» en los distintos contextos de su actividad.

·         5º año: A esta edad el niño se ha convertido en un ser prácticamente autónomo.

Agencias de socialización:

Podemos referirnos a los grupos y a los contextos sociales dentro de los cuales se producen importantes procesos de socialización con el término agencias de socialización. En todas las culturas, la familia es la principal agencia de socialización del niño durante la infancia. Pero en estadios posteriores de la vida del individuo entran en juego otras muchas agencias socializadoras.

La familia: En las sociedades modernas la socialización más temprana se produce dentro de un contexto familiar reducido. La mayoría de los niños pasan los primeros años de vida dentro de una unidad doméstica compuesta por la madre, el padre y tal vez uno o dos hijos más. En sociedades como la nuestra, caso de Extremadura, con poblaciones a medio camino entre lo rural y lo urbano, este tipo de unidad familiar está unido estrechamente a otros familiares, como tíos, abuelos y demás parientes, con todo lo que ello implica respecto a relaciones sociales. A pesar de la crisis por la que algunos dicen que pasa la familia, lo que está claro es que ésta sigue siendo normalmente la principal agencia de socialización desde la infancia a la adolescencia, e incluso después. No en vano se dice que la familia es la primera y fundamental escuela. Así pues los niños, en principio, adoptan formas de comportamiento características de sus padres o de otros individuos, parientes, vecinos, etc.

Grupo de pares: Otra agencia socializadora es el grupo de pares. Los grupos de pares son grupos de amigos de niños que tienen la misma edad (pandilla). Los niños mayores de cuatro o cinco años pasan normalmente mucho tiempo en compañía de amigos de la misma edad. Dada la elevada proporción actual de mujeres trabajadoras, cuyos hijos pequeños están juntos en la guardería, las relaciones entre pares son más importantes hoy incluso que anteriormente, y las escuelas son una de las principales influencias.

Las relaciones entre pares son más «democráticas» que las que existen entre un niño y sus padres. La palabra «par» significa «igual», y las relaciones de amistad que se establecen entre los niños pequeños tienden a ser relativamente igualitarias.

Las relaciones entre pares se fundan en el consentimiento mutuo y no en la dependencia, tiene que existir el «toma y daca». El psicólogo Jean Piaget señala que, debido a su poder, los padres son capaces (en distintos grados) de inculcar códigos de conducta en sus hijos. Por contraste, en los grupos de pares un niño descubre un contexto de interacción distinto, en el que se pueden sopesar y explorar las reglas de conducta. A menudo las relaciones entre pares continúan siendo importantes a lo largo de la vida de una persona. Particularmente en aquellas zonas donde no existe mucha movilidad, los individuos pueden formar parte de la misma pandilla o conservar el mismo grupo de amigos durante toda la vida o parte de ella. Incluso allí donde esto no ocurre, las relaciones entre pares suelen tener un fuerte impacto más allá de la niñez o la adolescencia. Los grupos informales de gente de edades aproximados en el trabajo y en otros contextos tienen normalmente una notable importancia en la formación de las actitudes y en el comportamiento de los individuos.

Escuela: La escolarización es un proceso formal: existe un curriculum de asignaturas que se estudian. Pero las escuelas son, además, agencias de socialización en otros sentidos más sutiles. Paralelamente al curriculum formal existe lo que ha dado en denominarse curriculum oculto que condiciona el aprendizaje de los niños. Se espera que los niños aprendan a estar callados en clase, que lleguen puntuales a clase y que respeten las reglas de la disciplina escolar. Se les exige que acepten y respondan a la autoridad del personal docente. Las reacciones de los profesores también afectan a las expectativas que los niños tienen de sí mismos. Por suerte, hoy la educación en las sociedades modernas está vinculada a los ideales de igualdad de oportunidades: las personas alcanzan –al menos formalmente– las posiciones que corresponden a sus capacidades y talentos.

Medios de comunicación: Los diarios, los semanarios y las revistas florecieron en Occidente a partir de finales del siglo XVIII, pero entonces poseían un pequeño número de lectores. Sólo un siglo después dicho material impreso llegó a formar parte de la experiencia cotidiana de millones de personas, influyendo en sus actitudes y opiniones. La expansión de los medios de comunicación escritos se vio pronto acompañada por la comunicación electrónica, especialmente por la televisión. Un estudio reciente, publicado en el diario HOY exponía que los escolares de Badajoz dedican más de cuatro horas diarias a ver televisión. Podemos imaginar por tanto la inmensa capacidad socializadora de este medio. Acabamos de decir que la escuela es una agencia de socialización, pensad entonces lo que puede ser la televisión, si nuestros niños están delante de ella casi tanto tiempo como el que pasan en la escuela. Varias investigaciones indican que si un suceso, o una noticia en televisión difiere del relato de un periódico, la mayoría de la gente creerá la versión televisada, por aquello de que «la ha dicho la tele». No se puede dudar del hecho de que los medios de comunicación influyen profundamente en las actitudes y visiones de la gente. Aportan toda una variedad de informaciones que no recibiríamos de otro modo.

Los medios de comunicación inciden de varias maneras en el proceso de socialización:

1ª. Trasmitiendo información;

2ª. Educando;

3ª. Dificultando el diálogo y la comunicación entre los personas (en ocasiones estamos más pendientes de la tele que de las personas que tenemos a nuestro alrededor);
4ª. La televisión incide sobre el niño de una manera especial, haciéndole más acomodaticio, sedentario y especialmente menos imaginativo;

5ª. Convirtiéndonos en consumidores.

Se hace necesario, ante las posibles influencias negativas de los medios de comunicación (expresadas en los tres últimos puntos del párrafo anterior), fomentar la imaginación del niño, potenciando el interés por la cultura, el hábito de la lectura, la creación de cierto espíritu crítico, la charla, el debate, el contraste de opiniones y el juego no competitivo.

Otros agentes socializadores: Existen tantas agencias socializadoras como grupos o contextos sociales en los que los individuos pasan gran parte de sus vidas. El trabajo es en todas las culturas un lugar primordial en el que operan los procesos de socialización. También son agencias de socialización las asociaciones (del tipo que sean, culturales, vecinales, religiosas, de padres, etc.), ya que éstas son agrupaciones de personas que voluntariamente se relacionan para realizar una actividad colectiva estable, organizadas democráticamente, sin ánimo de lucro e independientes, al menos formalmente, del Estado, los partidos políticos y las empresas.

Socialización y libertad individual

La socialización continúa a lo largo de todo el ciclo vital. En cada una de las fases de la vida se tienen que realizar una serie de transiciones y superar una serie de crisis. Dado que el entorno cultural en el que nacemos y alcanzamos la madurez tiene tanta influencia en nuestro comportamiento, podría parecer que carecemos de individualidad o de voluntad propia. Se podría pensar que simplemente nos acoplamos a unos moldes preestablecidos que la sociedad tiene preparados para nosotros. Algunos autores escriben sobre la socialización como si ése fuera el caso, pero esa visión es totalmente errónea. El hecho de que desde el nacimiento hasta la muerte estemos inmersos en la interacción con otros condiciona, sin ninguna duda, nuestra personalidad, nuestros valores y el comportamiento que desarrollamos. Pero la socialización también es el origen de nuestra propia individualidad y de nuestra libertad. En el curso de la socialización cada uno desarrolla un sentido de la identidad propio y la capacidad de pensar y actuar de un modo independiente.

A modo de conclusión, podemos decir que para vivir en sociedad, mejor dicho para una convivencia sana es necesario una correcta y adecuada socialización de las personas, principalmente en la edad temprana, que es donde se forma la base de la personalidad. En ese proceso de socialización debemos participar todos, padres, profesores, medios de comunicación, instituciones, asociaciones, etc.; y debe estar asentado sobre valores como la solidaridad, la paz, la libertad, el respeto mutuo, la igualdad de oportunidades y la justicia social. Sólo a través de esos valores conseguiremos construir una sociedad donde sea posible, de verdad la convivencia entre los seres humanos, independientemente de razas, sexos, credos o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

Para finalizar, reiterar la necesidad de una adecuada socialización, que partiendo desde la familia, y continuada en la escuela forme a las nuevas generaciones educándoles para la convivencia. Nada mejor, como ya se ha dicho que predicar o educar con el ejemplo, porque hemos de tener en cuenta que...

Los niños aprenden lo que viven

 

Si un niño vive con miedo...    aprende a ser agresivo
Si un niño vive sin cariño...    aprende a odiar
Si un niño vive castigado...   aprende a maltratar
Si un niño vive insultado...   aprende a ofender
Si un niño vive en soledad...   aprende a ser insolidario
Si un niño vive fracasado... aprende a frustrarse
Si un niño es querido...   aprende a amar
Si un niño es protegido...    aprende a ayudar
Si un niño es estimulado...    aprende a valorarse
Si un niño es respetado...     aprende a quererse
Si un niño se siente satisfecho...   aprende a ser feliz
 

              
             
                 
                      
                  
                
                 
      


* Pedro Miguel López Pérez es Sociólogo, Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología.

 
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