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Altar Mayor Nº - 139 (42)
Tuesday, 15 March a las 15:06:26

Altar Mayor artículos REVISTA DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 139  - Extraordinario -  enero / febrero de 2011

 

¿VICTORIA DERROTADA?
Jesús Flores Thies*



 
 
Las últimas décadas, especialmente a raíz de la muerte de Franco, muestran una sociedad española que nada tiene que ver con las generaciones anteriores a lo largo de los años y hasta siglos. Parece como si las virtudes tradicionales hayan ido desapareciendo, mientras que los vicios han crecido hasta llegar a dimensiones casi insoportables.

Nada sucede porque sí. En esta destrucción del alma española hay una premeditación, un planteamiento y una operación tan perfecta que nadie se puede asombrar de los resultados obtenidos. Porque se ha conseguido incrustar en lo que queda de espíritu en el corazón de España, que ahora vivimos en una sociedad más libre, más solidaria y más feliz que en décadas anteriores, lo que desde el punto de vista de la arquitectura mediática montada alrededor de la «democracia de partidos», da la impresión, a aquel que usa la cabeza para cualquier cosa menos para pensar, de que es cierto.

Para interpretar la Historia de España reciente, los poderosos medios de comunicación, puestos al servicio del odio, el rencor y la mentira de una «presunta» izquierda, apoyados por una indescriptible «presunta» derecha que con instintos suicidas, una cobardía arrolladora y un complejo de inferioridad ideológica increíble, convierten una victoria incuestionable en una derrota aplastante. Y decimos «presuntas», porque metida la izquierda, ya fuera del marxismo que le daba una personalidad bien definida, en la espiral del capitalismo más brutal, y enamorada tanto del dinero como del poder, es ya una secta política irreconocible. Y la derecha (que reniega de esta palabra para situarse en el geográfico centro), que trata de ocupar ese espacio de «progreso» que detenta (en su verdadero sentido) la izquierda, renunciando a su pasado, a sus mártires y hasta a sus héroes, aliándose a sus tradicionales enemigos contra lo que representaba, y representa, el Alzamiento Nacional, se ha convertido en una estúpida máscara de sí misma.

Y en España, o lo que va quedando de ella, ya lo azul es rojo, lo blanco es negro, lo sucio es limpio, lo feo es hermoso… Vamos a explicarnos.

El Frente Popular, con un historial terrible, no ya desde el 18 de julio de 1936, sino desde la nefasta fecha de acceder al poder, con ribetes de pucherazo, en febrero de ese año, es mostrado a los ciudadanos de este país, es decir, de los que anteriormente se denominaban españoles, tanto por la izquierda como por la derecha, como un gobierno democrático, defensor de la legalidad y el orden, progresista (sin comillas)…, contra el que se sublevaron militares, curas y terratenientes porque querían recuperar sus privilegios. Así de simple, porque más explicaciones podrían dar dolor de cabeza a los de las tragaderas.

Un debate serio y público echaría por tierra esa falacia. Pero lo sorprendente es que esta derecha se ha unido a la condena del alzamiento y al llamado «franquismo» con el mismo entusiasmo con el que en otras épocas daba dinero y apoyo a los sublevados. Y entre todos están consiguiendo derrotar a aquella victoria del 1 de abril de 1939. Y no olvidemos que la Iglesia, entidad en España que por acción u omisión, a veces es irreconocible, se une a la maniobra de arrasar su propia historia.

La operación de entontecer a nuestra sociedad con el tema de la revancha contra la victoria del 1 de abril de 1939, cuya traducción, es la increíble, demencial y criminal «Memoria Histórica», está consiguiendo de forma absoluta todos sus objetivos.

Todo viene de lejos pero, una vez ablandada la sociedad con dosis de revancha y de mentira a lo largo de más de treinta años, ahora ha llegado el momento culminante de esta «Operación Infamia». Por la prensa, la radio, la televisión, el teatro, el cine, los libros de texto en los colegios, en las bibliotecas, en las fiestas populares…, en todo sitio o lugar la operación infamia no descansa.

Una de las armas más eficaces es la televisión. No importa lo que se diga o cómo se diga, no importa que la mentira sea flagrante, no importa nada, hay que bombardear continuamente, sin solución de continuidad, como la artillería soviética en Krahsni-bor, a todas horas siempre, sin parar…

Una de las armas de estos pendejos es «Informe Semanal». Da igual que el gobierno sea del PP o del PSOE, «Informe Semanal» tiene como misión principal, a lo largo de más de treinta años, aunque de forma subterránea, la de arrasar con nuestra Historia. A nadie puede extrañar, directores de ese programa han sido la impresentable María Antonia Iglesias, además de otras joyas como Colom o Reverter.

Hemos visto parte de un programa en el que se hablaba de Melilla, de los «oenegeros» catalanes rescatados, de los incendios veraniegos…, y al final, fuera de la actualidad, una bellaquería sobre «Los años olvidados», es decir, los 40 y 50.

No sabemos por quienes estarán olvidados, porque la pareja realizadora, Juan Tirado y Carlos López, nacieron anteayer y poco pueden olvidar lo que no vivieron. Vimos y oímos cosas sorprendentes. Un invitado dijo que él vivía en Madrid en la posguerra y que de las casas de sus vecinos, si eran de los fascistas vencedores, salía olor a aceite y a jamón de Jabugo, mientras que de los republicanos vencidos, a humedad y miseria. Otro hablaba de la pintura donde, al parecer, los mejores estaban exiliados y terminó con esta perla cuyo sentido se nos escapa: que la dictadura prefería el Greco a Velásquez. Lo que no tiene nada de particular porque en otro sitio hemos leído que Franco no quería el Camino de Santiago ya que prefería ensalzar a Santa Teresa en vez del «Hijo del Trueno».

Las mentiras sobre el páramo cultural, que a Julián Marías le parecía una estupidez manifiesta, no paran. En este programa de Informe Semanal se hablaba naturalmente de la ínfima calidad del teatro que se representaba en España en esos veinte años. Nosotros tenemos aquí estos datos: en el año 1950 se estrenaban cincuenta obras, entre otros, de estos autores: Shahadé, Unamuno, Cherjov, Vanderbenge, Montherland, Faulkner, Valle Inclán, Claudel, Ionescu, Rojas, Anderson, Buero Vallejo, Luca de Tena, Camus, Carlos Muñiz, Mihura… Uno se mete brutalmente con Azorín por ser «franquista», y cuenta cosas absurdas de Pío Baroja que en las tertulias ponía a parir a Franco, olvidándose el telonero del programa de lo que este Baroja había escrito sobre los judíos o los socialistas. Otro majadero nos dice algo sobre Elvis Presley quien, al parecer, apenas si se le conocía en la España «franquista». Y así, hasta mil.

Pero no es sólo este programa oficial el encargado de ocuparse de la revancha a tumba abierta, es que en cualquier programa, cualquier chiquilicuatro, no importa el tema que se trate, siempre, siempre, sin un fallo, la sucia revancha actúa sin piedad. Ahí teníamos a Sardá y a su tropilla de maricas y majaderos; a este individuo, apellidado Calleja, que lleva un programa que tiene el sorprendente nombre de «Debate»; ese pendejo que se hace llamar «el Gran Wioming», el otro «gracioso» que disfrutamos que dirige la «Noria», donde lo más granado de la estupidez de la izquierdas (la Iglesias, Rahola, Sopena, Vestringer…) tiene su acomodo; etc, etc, etc.

Y entre todos han conseguido algo sorprendente, cual es convertir a aquella chusma de milicianos y milicianas (aquí nos acogemos con entusiasmo a las normas de «género» de la Aido), las temibles y sangrientas libertiorras, de libertarios, de chekistas, asesinos, ladrones y destructores de nuestro patrimonio…, en democráticos defensores de las libertades. Pero no sólo eso, es que hasta nos los han puesto más guapos, con cierto aire heroico, alegre y dicharachero, besadores de niños y lectores impenitentes de poemas de Alberti y Hernández..

Todo viejito que sale por la tele es, sin excepción, un veterano defensor de la democracia. Ya no hay viejitos «golpistas». El bandolerismo del «maquis» es heroísmo de unos para liberar a millones de oprimidos y meternos en el mundo de las libertades; los saqueos, como el del Prado, una gigantesca obra de protección del Patrimonio; del «Vita» ni se sabe…; la Marina roja, con su desgreñada marinería encaramada hasta en la cofa, una imagen de heroísmo con sabor a marejada.

La huida hacia adelante está bien clara. La tremenda tradición criminal de aquellos «defensores» de la legalidad, avalada, consentida y ordenada por el poder frente populista, con crímenes como el de Paracuellos, desaparece y se convierte en lo contrario: en los crímenes del «franquismo». Y al más emblemático criminal, Carrillo, se le hace Doctor Honoris Causa, en una increíble burla a sus víctimas, a la Historia, a la razón y hasta al buen gusto. La parte más siniestra de aquel criminal sistema, se oculta mediante los artilugios que presentan esos mismos crímenes en el bando opuesto.

Todo aquel español, o como se le denomine ahora, que tenga cuarenta y cinco años (nació a partir del año 1965) ha sido educado en el odio, el rencor y la revancha, porque tendrían 10 años cuando murió Franco. Mucho tiempo, demasiado tiempo del bombardeo sectario que, lógicamente, está dando ya sus frutos que podríamos llamar definitivos.

La Iglesia mira para otro lado; la derecha cobarde y rapaz, apoya, ayuda o calla; el Ejército, heredero de aquel de la Victoria, irreconocible; los españoles más viejos, sin memoria… Y mientras tanto, España se disuelve en taifas cada vez más egoístas e irreconciliables, buscando «hechos diferenciales»; los separatismos en alza; el patriotismo del «Pan y Circo» del fútbol les sirve para desahogar dormidos sentimientos patrioteros más que patrióticos y así vaciar de contenido el alma del español ya inútil para objetivos más altos; la «unidad de destino» una entelequia fascista; nuestro idioma común un estorbo multable…

Si es cierto que la gran masonería es la responsable de este «Dependa est Hispania», entenderemos mejor la postura del PP y de la derecha en general, porque el mandil ya ciñe su oronda cintura.

Es decir, los objetivos que el Gran Cerdo de la Granja busca desde hace años se están cumpliendo.


* Jesús Flores Thies es Coronel de Artillería retirado.

 
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