Bienvenido a la Hermandad del Valle

    Búsqueda


    Menú
· Altar Mayor
· El Risco de la Nava
· El Brocal
· Cuestiones sobre la
Memoria

· Notas sobre el
Valle de los Caídos

Altar Mayor T
Altar Mayor Nº - 140 (14)
Thursday, 19 May a las 11:45:31

Altar Mayor artículos REVISTA DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 140  - marzo / abril de 2011

 

LAS PINTURAS PARIETALES DEL PALEOLÍTICO
Gonzalo Fernández*



 
Los orígenes del arte español: 

El descubridor del arte paleolítico es Marcelino Sanz de Sautuola con su hallazgo de la Cueva de Altamira (Cantabria) en 1879. La fiabilidad de su descubrimiento se constata en 1895 cuando Émile Rivière encuentra pinturas similares a las de Altamira en la Cueva francesa de La Mouthe (Dordoña) encontrada un año antes. El trabajo de Rivière motiva la aceptación de la validez de las hipótesis de Marcelino Saenz de Sautola en 1902 por Émile Cartailhac. El apoyo de Cartailhac acarrea la génesis de dos organismos para el estudio del arte prehistórico:

·         Una comisión de especialistas franceses.

·         El Patronato Alberto I de Mónaco dependiente del Instituto de Ciencias Humanas de París.

Así se demuestra la existencia de un arte paleolítico que se extiende fundamentalmente por Francia y España. El arte paleolítico aparece también en Italia e incluso en zonas muy alejadas de Francia y España como la Cueva de Kapobaia en la zona sur de los Urales o la misma Turquía. Sin embargo la mayor concentración de hallazgos de arte paleolítico se da en Francia y España. En un principio se da al arte paleolítico el nombre un poco impropio de arte franco-cantábrico. Desde España y Francia hasta los Urales y Turquía se han descubierto unas 300 cuevas con restos de arte paleolítico.

Caracteres del arte paleolítico

El arte paleolítico ofrece pinturas, grabados, esculturas y objetos que pueden trasportarse. Las pinturas y los grabados del paleolítico forman el arte parietal. El arte mobiliario engloba los objetos antedichos susceptibles de transporte. La escultura aparece en forma de relieve muy particularmente de bajorrelieve. Por ello se estudia dentro del arte parietal. La escultura exenta ha sido encontrada de manera muy aislada. El análisis de sus escasas manifestaciones corresponde al arte mobiliario.

Los grabados paleolíticos son muy frecuentes. Se hacen por medio de dos técnicas:

·         Incisiones.
·         Rehundimiento a través de la presión de los dedos de los artistas.

La pintura paleolítica puede ser:

·         Bícroma (muy común).
·         Polícroma (muy escasa).
·         De tintas planas con las que se rellenan las figuras.
·         De siluetas. Si se pinta con este método pueden utilizarse dos sistemas:
                   - Técnica de línea continua.
                   - Técnica de tampón. Consiste en un sistema de impresión con dedos que dibuja una línea con una sucesión de puntos muy juntos

El arte paleolítico muestra una temática naturalista y primordialmente animalística. Un 90% de sus muestras son representaciones de animales. Los animales más representados son los mismos que han aparecido en los yacimientos arqueológicos:

·         Caballos.
·         Bóvidos vg. Uro de Lascaux o Bisonte estepario de Altamira.
·         Cápridos.
·         Cérvidos vg. Ciervos o renos. En cuanto a éste último animal se halla muy representado en el paleolítico francés pero poco en el español.

A este primer grupo de animales útiles se añaden otros considerados dañinos o peligrosos como felinos (vg. Pantera de la Cueva de Les Combarelles en Dordoña) o cánidos (vg. Zorro de la Cueva de Alcherri en Guipúzcoa). En el arte parietal paleolítico la figura humana es escasa. En ocasiones los artistas paleolíticos reemplazan las figuras humanas por máscaras. Los tratadistas creen que esas máscaras simbolizan los hechiceros.

En el arte parietal paleolítico se observa la presencia de signos que engloban manifestaciones más o menos realistas de:

·         Manos.
·         Pies.
·         Puntas.
·         Símbolos fálicos.
·         Símbolos tectiformes. Estriban en signos cuadrados que terminan en punta. Se ha pensado que tal vez quieran representar tiendas o cabañas al aire libre.

Normalmente el arte parietal paleolítico no ofrece escenas con algunas salvedades:

·         Friso de los caballitos chinos (Lascaux, Dordoña). El nombre de Friso de los Caballitos Chinos se debe por recordar aquellos équidos las representaciones de caballos en las estatuillas chinas de porcelana.
·         Friso de los ciervos (Lascaux).
·         Dos renos rojos de frente (Font-de-Gaume, Dordoña).
·         Bisonte embistiendo a un hombre (Lascaux).
·         Ciervas de las que una mueve la cabeza (Covalanas, Cantabria). Se representan con técnica de tampón.

Por último dos grandes diferencias del arte paleolítico con el neolítico son:

·         Temática naturalista del arte paleolítico opuesta al mayor simbolismo del neolítico.
·         Mayor representación de escenas en el neolítico como las escenas de lucha (conjunto rupestre de Solana de las Covachas en la localidad albaceteña de Nepio) o danza (Cueva de Cogull, Lérida).

El propósito del arte parietal paleolítico

La hipótesis más antigua es la del arte por el arte. El arte parietal paleolítico no tendría ningún objetivo religioso o mágico. Los seguidores de esa teoría aplican al arte parietal la teoría que Édouard Lartet aplica al arte mobiliar antes del descubrimiento de Altamira: el hombre prehistórico emplearía sus horas de ocio para el arte.

Coincidiendo con los primeros descubrimientos del arte parietal paleolítico en Francia, Émile Cartailhac pone en duda la hipótesis del arte por el arte para explicar el arte paleolítico. Cartailhac establece un paralelismo entre prehistoria y etnología. Cartailhac afirma que los bosquimanos actuales tienen una civilización no basada en el ocio y provista de arte.

Edward Burnett Tylor estima que el arte parietal paleolítico representa los animales totémicos de las tribus. Esta idea es recogida por Sigmund Freud en su obra Totem y Tabú.

Salomón Reinach interpreta el arte parietal del paleolítico con un significado de tipo mágico. Reinach estudia el arte mueble del paleolítico y algo del rupestre. En su opinión el arte paleolítico supone una magia propiciatoria de la caza y la fertilidad.

La idea de propiciación de la caza viene de la creencia prehistórica conforme a la cual lo semejante produce lo semejante. Salomón Reinach pone el ejemplo de la Cueva del Pindal (Asturias). Allí aparece un pequeño elefante con una mancha roja en el centro que simboliza el corazón.

La idea de la magia de la fertilidad alude a la fecundidad pues si desaparece la fecundidad animal desaparece la especie animal y el grupo humano que vive de la susodicha especie animal. Reinach aduce en defensa de su tesis el mayor número de reproducciones de hembras que de machos y la presencia de símbolos dotados de un posible significado fálico.

Henri Breuil (el Abate Breuil) sigue las teorías de Reinach aunque añade a la idea de magia propiciatoria basada en la atracción el modelo de repulsión. El hombre primitivo representa también animales peligrosos o dañinos a fin de evitar que le hagan daño. El Abate Breuil dice que la serpiente (rara vez representada en el arte rupestre) aparece con mucha frecuencia en el arte mobiliar de suerte que las puntas de las azagayas tiene formas serpentiformes.
André Leroi-Gourhan parte de dos ideas para explicar el arte paleolítico. Una versa en la idea de santuario. Adopta la segunda de Annette Laming-Emperaire, quien patentiza la contraposición que se da en el arte parietal entre elementos masculinos y femeninos. La atribuye a una intencionalidad referente a las actividades sexuales que supera el mero concepto de fertilidad.

Leroi-Gourhan piensa que en cada cueva existe un lugar de culto y una distribución organizada de los temas como una iglesia románica o una catedral gótica. Pese a su idiosincrasia irregular toda cueva tiene unos puntos básicos: entrada, galerías, salas concebidas como ampliación de las galerías y grietas en las paredes.

Leroi-Gourhan observa que los dos animales más representados en las cuevas francesas del paleolítico son el bisonte y el caballo. En torno al bisonte se agrupan los elementos femeninos. En derredor al caballo lo hacen los masculinos. Con ello amplia las doctrinas de Annette Laming-Emperaire y piensa que los santuarios rupestres paleolíticos tienden al equilibrio entre los elementos contrapuestos masculinos y femeninos.
A Leroi-Gourhan se han puesto dos objeciones:

·         Sus teorías se hallan condicionadas por sus propias obras.
·         Sólo estudia las cuevas donde encuentra ratificación a sus hipótesis con lo que las excepciones pueden invalidar sus opiniones.

Cronología del arte paleolítico según André Leroi-Gourhan

Leroi-Gourhan ha establecido las siguientes clasificación y cronología del arte paleolítico:

1) Período prefigurativo:

Abarca dos fases. La primera fase corresponde al musteriense evolucionado (c.a. 50.000 a.C.). La segunda fase se desarrolla durante el chatelperroniense (c.a. 35.000-a.C.).

Características de la primera fase:

·         Algunos colores sobre todo manchas de ocre.
·         Fósiles recogidos y guardados como obras de arte.
·         Productos y objetos recogidos por su belleza pero no obtenidos por el hombre con la intención de trabajar en ellos.

Rasgos de la segunda fase:

·         Serie de objetos de adorno pero sin ninguna figura explícita.
·         Huesos y placas de piedras con incisiones regularmente espaciadas.
·         Abundante ocre.

2) Período primitivo. Se corresponde con los estilos I y II.

Estilo I. Se desarrolla durante el auriñaciense (c.a. 30.000 a.C.). Notas distintivas:

·         Figuras pintadas o grabadas sobre placas calcáreas.
·         Imágenes abstractas y torpes.
·         Cabezas o partes delanteras de animales inidentificables mezcladas con representaciones genitales.

Estilo II. Se desenvuelve en el decurso del gravetiense y solutrense antiguo (c.a. 25.000-20.000 a.C.). Deriva del estilo I. Muestra los siguientes caracteres:

·         Figuras de animales hechas de manera uniforme, con la curva cérvico-dorsal sinuosa y detalles muy sumarios que caracterizan a los animales.
·         Escasas figuras humanas estilizadas con un cuerpo enorme en relación con la cabeza y las extremidades.
·         Figuras parietales más antiguas.

3) Período arcaico: estilo III. Se corresponde con el solutrense (c.a. 20.000-c.a. 15.000).

Sus características son:

·         Gran maestría técnica.
·         Figuras de animales de gran perfección, con un canon próximo al del estilo II (cuerpo enorme con extremidades y cabezas pequeñas). El enorme cuerpo de los animales ha hecho pensar que se trataría de hembras preñadas. Pero ello no parece cierto pues en muchas representaciones de animales se ve de manera clara que son machos.
·         Obras parietales numerosas y de gran calidad.
·         Evolución clara de los signos y formas de animales desde el principio al fin del estilo III.

4) Período clásico: estilo IV antiguo. Se desarrolla durante el magdaleniense (c.a. 15.000-c.a. 11.000 a.C.). Ofrece estos rasgos:

·         Realismo de las formas representadas.
·         Arte preciso, muy naturalista y con atención a los detalles.
·         Estatuas y figuras parietales.
·         Cambios en la representación de la figura humana cuyo número continúa siendo muy inferior a las representaciones de animales. Las figuras humanas suelen aparecer de perfil. Se reducen a la mitad del cuerpo. Se hallan desprovistas de cabeza, pecho y brazos.
·         Gran difusión geográfica.

5) Período tardío: estilo IV reciente. Se corresponde con el magdaleniense superior (c.a. 10.000 a.C.). Presenta las siguientes notas distintivas:

·         Decadencia del arte parietal.
·         Perduración del arte mueble que adquiere considerables desarrollo y perfección tanto artística como técnica.
·         Pérdida de las últimas pervivencias de los estilos anteriores.
·         Arte realista en grado sumo que consigue exactitud de formas y movimientos perceptible en las representaciones de animales.
·         Gran difusión geográfica con un decaimiento muy brusco en torno a 9.000 a.C. de suerte que sus postreras representaciones se disuelven entre la torpeza y el esquematismo.

Distribución del arte parietal paleolítico en la Península Ibérica

El arte parietal paleolítico se halla distribuido de la siguiente manera en la Península Ibérica:

I) Zona Cantábrica:

Se extiende desde el Meridiano de Oviedo (Asturias) a los Pirineos. Su presencia se relaciona con el área de dispersión del paleolítico superior. En toda esa zona existen 59 de las 74 cuevas de la Península donde existe arte parietal paleolítico. Abarca las siguientes zonas:

1) Cantabria con las 3/4 partes de las cuevas. La Región Autónoma de Cantabria muestra un agrupamiento de cuevas. Ese agrupamiento de cuevas prueba la superación de la familia natural. Los principales grupos de cuevas con arte parietal del Paleolítico en Cantabria son:

·         Grupo de Puente Viesgo con las Cuevas del Castillo, la Pasiega, las Chimeneas y las Monedas.
·         Grupo de Ramales.
·         Grupo de Altamira.

2) Asturias:

Ofrece unas 20 cuevas. Las mejores son:

·         Tito Bustillo. Tiene figuras polícromas que indican un hábitat abierto coincidente con el eco sistema de la zona oriental de Asturias y opuesto al ecosistema cerrado que aparece en Altamira.
·         Llonín o del Quesu por su proximidad a Cabrales. En la Cueva del Quesu existe un panel dotado de todo tipo de técnicas y estilo superpuestos.
·         Pindal. Esta cueva se halla a mitad de camino entre Cantabria y Asturias. Presenta una representación muy extraña de elefante con una mancha en el centro a la que se ha identificado con el corazón. Es una de las dos representaciones de elefantes seguras que hay en la Península Ibérica junto a la del Castillo (Cantabria). Es verdad que aparece otro elefante en una de las Cuevas de Ojo Guareña (Burgos) pero no es seguro que pertenezca al paleolítico.

3) País Vasco:

Han aparecido unas 10 cuevas en Guipúzcoa y Vizcaya. Las más importantes son:

·         Cueva de Santimamiñe (Vizcaya), que se halla cerca de Guernica.
·         Cueva de Ecaín (Guipúzcoa). Se encuentra al lado de Cestona. En su interior se observa un panel de caballos muy parecido a los de Tito Bustillo. Pertenece al estilo IV de la clasificación establecida por André Leroi-Gourhan.
·         Cueva de Alcherri (Guipúzcoa). Muestra únicamente grabados pero de técnica inmejorable con temáticas únicas en la Península Ibérica como zorros, renos o peces.

4) Navarra:

Tiene relevancia la Cueva de Alquerri que sólo ofrece grabados

II) Levante:

·         Cueva de La Moleta en Cartagena (Murcia) donde apareció la pintura de un bóvido hoy desaparecida´.

·         Cueva del Niño en la Sierra de Alcaraz (Albacete).

III) Andalucía:

Destacan la Cueva de la Pileta cercana a Antequera (Málaga) con representaciones de caballos. En Cádiz el Abate Breuil descubrió a principios del siglo XX la Cueva de Las Palomas en la Laguna de la Janda. Sin embargo su emplazamiento se ha perdido por desgracia.

IV) Interior de la Península:

Es necesario citar:

·         Cueva de Maltravieso (Cáceres) con impronta de manos en negativo y un grabado de cierva. Las improntas de manos en negativo han dado pie a suponer que tal vez fuera un santuario.
·         Cueva de Escoural junto a Évora (Portugal).
·         Cueva de los Casares en Riba de Saelices (Guadalajara), provista de una cronología cuaternaria bien marcada al aparecer representaciones de la fauna del pleistoceno.
·         Cueva del Reguerillo (Madrid) con grabados.


* Gonzalo Fernández esdoctor en Filosofía y Letras (Sección de Geografía e Historia) y Profesor Titular de Historia Antigua en la Universidad Literaria de Valencia.

 
    Opciones
· Versión Imprimible
· Enviar a un Amigo
    Otros enlaces
· God
· God
· Más Acerca de Altar Mayor artículos


Noticia más leída sobre Altar Mayor artículos:
Altar Mayor Nº - 132 (6)