Bienvenido a la Hermandad del Valle

    Búsqueda


    Menú
· Altar Mayor
· El Risco de la Nava
· El Brocal
· Cuestiones sobre la
Memoria

· Notas sobre el
Valle de los Caídos

Altar Mayor T
Altar Mayor Nº - 134 (06)
Thursday, 19 May a las 12:51:49

Altar Mayor artículos REVISTA DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 140  - marzo / abril de 2011

 

ADIÓS, ISMAEL

 
Se nos fue Ismael al encuentro de la Vida, en la que le esperaban «el amor de su vida» y sus dos hijas. Lo hizo con la dignidad que siempre le acompañó en su trayectoria vital, confesando su fe y haciendo palpable la rectitud de su conducta.

Nada mejor para tenerlo en la memoria que reproducir el recuerdo que de él hace Enrique de Aguinaga en La Gaceta, y sus propias palabras dictadas en los últimos momentos para despedirse de sus lectores precisado a través de El Correo de Burgos.
 
 
ISMAEL MEDINA YA SABE
Enrique de Aguinaga
*


 
En el Valle de los Caídos, una muchacha me aborda entusiasmada: ¡Ismael Medina! Le tengo que explicar que no soy Ismael (¡más quisiera yo!), que nos parecemos físicamente, que nos confunden con frecuencia y que realmente estamos confundidos (unidos íntimamente) en creencias y amores, de la misma edad, de la misma generación: la sacrificada, la perdedora generación intermedia.

Ismael ha muerto y, con él confundido, he muerto por mitad. Ha muerto en su Aranda de Duero. Como decía provocativamente, en su exilio (exsules filii Hevae). Más aún: en el exilio interior, en la filosofía del fracaso edificante, impávido, sin deserción alguna, idealista de la generación de la síntesis y, por si fuera poco, de la cofradía de los honestos de capirote.

Ismael se desangró escribiendo, como aprendimos en la misma escuela, en un periodismo de ideas, contrapuesto al periodismo de sensaciones. Ahí quedan su corresponsalía de Roma, su inmensamente generoso epistolario, sus informes exhaustivos, sus artículos flamígeros; es decir, su talento en folios y más folios. Extraigo del archivo Victoria también para los vencidos, publicado en Arriba, a doble pagina, en 1957. Un grito de sangre hermana, sin oportunismos, sin concesiones a derecha o a izquierda, como lo hemos querido, ni vencedores ni vencidos, desde la inteligencia proscrita.

La generación intermedia ha sido el eslabón necesario y negado, que se ha consumido dando luz (dum luceam peream), semilla que muere para la vida. Denle el nombre que se quiera, lo más probable, políticamente incorrecto. Alguien incurrirá en clasificar a Ismael según los casilleros vigentes. ¡Qué pobreza! Partidario, sí, de la persona y de todos sus valores, asumidos con espíritu de servicio y sacrificio, alegremente, hombre cabal y libre, que es lo mismo.

Hermano Ismael: ya sabes (ser capaz de Dios, dice Benedicto XVI). Se acabó el destierro (post hoc exilium). Aquí quedamos, hermanos, camaradas, amigos, compañeros. Nuestra sola cuita / son las desesperantes posturas / que tomamos para esperar. Concluye Machado: Mas ella no faltará a la cita.
 
 
A DIOS
Ismael Medina**
 
Ésta es la última columna de «Corazón sin Coraza». La escribe mi hijo al dictado de mis emociones. Yo he de partir hacia un destino soñado: el del reencuentro con mis dos hijas, Miriam y Esther, y el amor de mi vida, Conchita. Ante eso ya no hay crisis, ni dislates políticos, disparates legislativos, incongruencias administrativas o francachelas mundanas que me retengan.

Me voy en paz con la vida, pues las satisfacciones y las alegrías pueden más que los embates del dolor, la incomprensión y las difíciles experiencias que ésta me ha deparado.

Creo honestamente que he sido consecuente con mis ideas y en todo momento sincero con mis lectores, a los que he ofrecido mi punto de vista sin otra pretensión que llevarles a la reflexión y ayudarles a decidir por sí mismos. He callado lo que pensaba que debía callar; y he dicho lo que creía que había que contar, siempre en posesión de información y nunca desde la especulación. La opinión debe construirse desde el conocimiento de los hechos comprobados y no de la rumorología y los cotilleos de salón. Y ello ha constituido siempre la base de mi independencia profesional, que creo haber mantenido hasta el final a pesar del excesivo coste personal que en ocasiones me he visto obligado a pagar.

Sé que en estos días se dirán muchas cosas de mí. Unas buenas y otras malas. No me preocupa. Nunca me ha preocupado. Siempre he pensado que es mejor no hacer caso, antes que iluminar a los ignorantes con la verdad. Allá ellos.

Me quedo con lo mejor, con la familia y los amigos, a los que tengo verdadera devoción. Porque, créanme, es lo que realmente merece la pena en la vida: el amor de los tuyos. Éste es el equipaje con el que emprendo mi último viaje hacia el reencuentro ya anunciado, embarcado en la fe de lo que me voy a encontrar. Lo único que siento es no poder volver a ocupar este espacio para contarles mi experiencia.

No me queda otra que despedirme con un simple y entrañable A Dios.


* Enrique de Aguinaga es decano de los Cronistas de la Villa de Madrid. Tomado de La Gaceta, 06.02.2011.
** Ismael Medina (1923-01.02.11) fue Periodista.

 
    Opciones
· Versión Imprimible
· Enviar a un Amigo
    Otros enlaces
· God
· God
· Más Acerca de Altar Mayor artículos


Noticia más leída sobre Altar Mayor artículos:
Altar Mayor Nº - 132 (6)