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Altar Mayor Nº - 141 (01)
Tuesday, 24 May a las 14:03:23

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A finales de marzo se presentó en España la película Encontrarás Dragones, dirigida por Roland Joffé, a quien debemos también La misión, personaje agnóstico que en diálogo con los internautas de El Mundo, confesó que «sus creencias religiosas no son importantes. Para mí lo más importante es el respeto que ahora tengo hacia las creencias religiosas de los demás. También he tenido que abandonar –tras enfrentarse con la comprensión de lo que es la fe cristiana– muchas opiniones superficiales de lo que significa la experiencia religiosa y la religión en sí». «Yo no soy religioso no estoy relacionado con el Opus Dei, me centro en los seres humanos. Lo que he descubierto es fascinante. Y uno de los héroes de la película es ateo».

La película, como ya sabrán todos nuestros lectores, se desarrolla en torno a José María Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, con secuencias importantes de sus vivencias durante la Guerra Civil española.

Echamos mano de esta película y de las manifestaciones de su director y alma mater porque, con libertad, honestidad y respeto a todos los demás, ha llevado a la pantalla la vida de un hombre de fe, y, obviando su personal idea respecto a las religiones, refleja lo que para un hombre significa el Dios al que se entrega.

¿Es esto lo que bulle en la mente de cuantos son contrarios al cristianismo por unas u otras causas?

No es nuestro objetivo hacer un profundo análisis del tema, pues superaría el propósito pretendido, pero sí nos guía la idea de hacer unas apuntaciones que sirvan de reflexión.

Únicamente pretendemos poner de relieve la campaña abierta en todo el mundo contra el cristianismo. Podríamos decir contra las religiones, pero no es exacto, es esencialmente contra el cristianismo, y en especial contra el catolicismo.

No parece necesario hacer hincapié en la pugna del Islam contra la fe de Cristo, que amplía a toda la cultura occidental, impregnada absolutamente, y a pesar de los enemigos de dentro, de ese cristianismo que nació en Galilea y se extendió por el mundo entero ofreciendo al individuo libertad y pidiendo únicamente que se amaran los unos a los otros.

La cuestión de los seguidores del Islam es de difícil solución ya que tienen declarada y abierta la guerra a occidente, razón por la que todos los creyentes de Alá reciben la enseñanza de que hay que terminar con los no creyentes. Ante esa idea primigenia, grabada a fuego en la mente de todo musulmán, no vale de mucho los esfuerzos de las altas jerarquías de la Iglesia, ni el intento iluminista del encuentro de civilizaciones, ni la incorporación de miles de musulmanes a países occidentales donde modifican favorablemente sus condiciones de vida, asimilando aquello material que les interesa, pero sin ceder una pizca de su planteamiento de vida, nada en absoluto de sus creencias, ni, por supuesto, de la mirada puesta en el futuro de la historia en la que contemplan el dominio del mundo por el islam.

Con temor cabe pensar que quizá surjan nuevas Cruzadas, se originarán o no nuevos encuentros como Lepanto (¿acaso Afganistán no es algo parecido actualizado?), se dialogará en extenso, se continuará permitiendo mezquitas en Europa mientras en los países árabes se proseguirá prohibiendo levantar templos y celebrar eucaristías, no pararán los asesinatos de religiosos preocupados en conseguir mejores condiciones de vida para los naturales en Turquía, Filipinas, Indonesia, Camboya, Tailandia, Pakistán, Sudán, Congo, Namibia, etcétera, sin que pestañeen los gobiernos de los países de occidente, aunque luego monten importantes y costosos operativos para rescatar a unos insensatos seguidores de ONGs, en viajes sufragados por instituciones oficiales, para hacerse la foto del buenismo con unos nativos famélicos, desarrapados y olvidados hasta ese momento, y probablemente seguidores a muerte del profeta Mahoma.

No parece de fácil solución el desencuentro occidente-islam, pues en nada depende de la voluntad de occidente, sino de los planteamientos de los musulmanes que se remontan a siglos atrás, que tiene un calendario no precisamente para marcar el tiempo pero sí para señalar el avance de la intención: dominar a occidente y acabar con la cultura nacida de Grecia, reelaborada por Roma y concretada por el Cristianismo.
Hemos iniciado este comentario hablando del islam para, una vez apuntado su propósito de guerra a muerte hacia occidente, dejarlo estar de momento para adentrarnos en lo que es francamente sorprendente: la guerra de un elevado número de individuos occidentales (de ambos sexos) contra parte de su cultura y de la institución que la hizo posible a lo largo de siglos, con sus luces y sus sombras, que de todo hay en la viña del Señor, no lo vamos a negar, ni pretendemos ocultar, como tampoco es fácil esconder las miserias y las venturas que se cobijan al amparo de los techos de tantas familias de todo orden y condición, y muy especialmente de quienes intentan combatir lo que ha sido su nacimiento y de lo que se han lucrado y siguen aprovechándose para derramar odio contra su propio origen.

Ahí tenemos, para iniciar este repaso, el comportamiento de quien mantuviera una militancia cristiana durante sus años juveniles, Gregorio Peces-Barba, que se doctoró con una tesis sobre el filósofo católico Jacques Maritain (hoy camino de los altares) y fuera «padre» de la Constitución en la que se regula nítidamente que las confesiones y los poderes públicos mantendrán relaciones de cooperación en bien de la sociedad. Pues bien, el señor Péces-Barba, en un artículo laicista aparecido en El País el 10 de abril de 2011, se despacha a gusto contra el catolicismo más que contra el cristianismo, pues halla un punto de encuentro entre la ética del protestantismo y la del humanismo laico, la primera ética de gracia y la segunda sólo de libertad, porque, según él, coincidirán en la práctica en la fase del trabajo mundanal y en el fondo secularizado. Y considera que los partidos de izquierda o de centro izquierda son los que han de impulsar el proceso de secularización, cuya última meta es la laicidad; culpando a la Iglesia católica de mantenerse en la línea de la tradición aristotélico-tomista del mundo y de la vida.

Peces-Barba viene a echar leña al fuego en la guerra declarada al catolicismo, al cristianismo en especial, continuando el comportamiento tenido durante su tiempo de rector de la Universidad Carlos III, donde impidió se abriera una capilla, aunque consintió el «salón azul» al que los estudiantes acudían a desfogar sus apetencias sexuales.

Nos hemos detenido en este caso porque es el clima que siembra un «intelectual», catedrático y miembro de número de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, enclaves de los que debería derivarse la reflexión serena, la asimilación del espíritu de lo justo, la moral que debe existir en la sociedad, el sosiego y ecuanimidad que cabe atribuir a un maestro, el barniz profundo de sentido democrático, la propensión de que la ansiada libertad no tenga más límites que los necesarios para la convivencia, etcétera. Y en lugar de ese conjunto de dotes que se le debieran suponer, por sus inclinaciones personales al rebufo de la ideología que cultiva, olvida que los bienes deseados para los individuos son natos en el hombre desde su nacimiento, provienen del orden de la naturaleza, y la libertad la ha expandido el cristianismo por encima de cualquier otra creencia al ofrecer el libre albedrío a las personas, y, por supuesto, no es creación del socialismo.

Y si el profesor y académico es propenso a desmelenarse de forma tan secuaz a una ideología que hasta el momento no puede presentar un palmarés de beneficios incuestionables para el ser humano, e incluso para la naturaleza, ¿qué cabe pedir de los fanáticos partidarios de la destrucción de la convivencia, de las instituciones, la moral, y de todo principio ético en defensa de una libertad sin valores?

Digamos que para cualquier movimiento que se inscriba en el progresismo hacia no se sabe dónde, lo primero que hay que destruir es a la Iglesia por antonomasia, al catolicismo que es la fe que presenta le mejor oferta cultural y de valores, e incluso asegura que se puede trascender de esta vida que es la única que quieren estos pobres ignorantes o perversos que se conforman con casi nada cuando tienen a su alcance casi todo.

Aparte los personajes destacados de la izquierda, los progres que medran por doquier, los ilusos que creen los infundios que generosamente son dados al pregonero en mítines y televisiones amigas y agradecidas, los secuaces y algunos más, están los activistas violentos, realmente pocos, aunque sus hechos retumban más que los miles de tambores que en la tamborrada de Calandra participan en la Semana Santa.Los hechos ocurridos en la capilla de la Facultad de Psicología del campus de Somosaguas de la Universidad Complutense de Madrid es un índice, como lo es que la mayoría de participantes sean mujeres, con profusión de blasfemias y actos violentos, precedidos de pintadas e incluso con la pasividad del rectorado de la Universidad y la comprensión de su rector. Pero hechos similares se han producido en la Autónoma de Madrid y en la de Barcelona, en la de Valladolid,…

Más no son nuevos estos hechos ocurridos en la Universidad, pues los movimientos cristianófobos se han recrudecido con la invitación a la quema de iglesias, a lo que se han apuntado grupos feministas con entusiasmo, lo que nos resume Pablo J. Ginés en el digital «religiónenlibertad.com»:

·         Coincidiendo con el primer centenario de la «semana trágica», a finales de julio de 2009 veinte templos de Barcelona amanecieron con pintadas de símbolos feministas y eslóganes como «la lucha continúa», y «la única iglesia que ilumina es la que arde».

·         En agosto del mismo año dos parroquias de Béjar amanecieron con pintadas de «La iglesia que ilumina es la que arde».

·         En mayo de 2009, en Sevilla, las pintadas de «arderéis como en el 36» y «La Iglesia que arde» aparecieron en las parroquias de La Magdalena y el Santo Ángel.

·         En octubre de 2010 las pintadas de «arderéis como en el 36» aparecieron en la casa-hermandad de la Oración en el Huerto de Dos Hermanas.

·         «La noche del martes 22 de marzo al miércoles 23, un grupo de mujeres incendiamos la puerta principal de unos seis metros de la iglesia situada en la plaza de Sarriá», presumían con satisfacción unas feministas radicales el pasado domingo día 27 de marzo en la web antisistema «saboteamos.info». Se referían a su ataque contra la parroquia de Sant Vicenç de Sarriá.

Las feministas radicales afirman: «Aunque también entraba en nuestros objetivos crear un daño material, y así fue, esta acción es principalmente simbólica. La iglesia simboliza y representa la opresión histórica y actual sobre todo hacia nosotras como mujeres, decidiendo sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas, nuestro papel y nuestros roles en esta sociedad patriarcal. No es casual que hayamos elegido como objetivo este barrio burgués, donde además la institución eclesiástica así como la derecha conservadora está muy presente.

»Con esta acción, ofrecemos nuestra particular ofrenda a la iglesia y sus valores; tres litros de gasolina, que ardieron iluminando la oscuridad de la noche. Queremos dedicar este gesto a todas aquellas mujeres muertas por la moral del perdón y la sumisión, a todas aquellas niñas abusadas y a todas las mujeres que no se conforman con el papel impuesto. Animamos a todas las rebeldes del día y de la noche a seguir atacando estos símbolos del poder porque está al alcance de nuestras manos».

Al parecer, eligieron Sant Vicenç, simplemente, por ser parroquia de «barrio burgués». Lo que las ignorantes activistas desconocían es que esa es la única parroquia de España con una capilla dedicada a un oficial militar del Ejército de la Segunda República; el beato Pere Tarrés, que fue capitán médico durante la Guerra Civil.

Después de la guerra, se hizo sacerdote y destacó en parte por su trbajo con mujeres: por un lado, con las de Acción Católica femenina; por otro, como capellán del Hospital de la Magdalena, donde atendía a prostitutas y mujeres pobres en general. Sus restos descansan en el templo y goza de numerosos devotos. Fue beatificado en 2004.

El rector de Sant Vicenç, Manuel Valls, es bastante conocido por ser el sacerdote que oficia la misa dominical en la desconexión de TV2 en Cataluña. Valls explica que ya en 2008 la casa rectoral fue atacada con tres artefactos incendiarios cargados con gasolina.

·         En julio de 2009 los radicales anticristianos decidieron doblar la dosis: no tres, sino seis artefactos incendiarios fueron encontrados por la Policía en la parroquia de Santa Genoveva Torres, en Majadahonda, Madrid.

·         El 15 de diciembre de 2010 unos desconocidos entraron en la capilla del Centro de Peregrinos de Pozuelo de Alarcón (Madrid) y quemaron el altar de la capilla y la alfombra que lo rodeaba. Al parecer sucedió hacia las 4 de la mañana. Todo quedó inutilizado por el humo. No hubo profanación del Santísimo porque las religiosas responsables no lo dejan en el sagrario.

·         Nueve días después, en plena Nochebuena, hacia las 3.45 de la mañana, unos desconocidos rociaron con algún producto inflamable la puerta de madera de la iglesia de Santa Catalina Mártir, en Majadahonda, que quedó muy dañada. Según el párroco, las intenciones de los desconocidos era que «el fuego alcanzara el artesonado de madera del coro».

·         Es curioso que el día después del atentado en Sant Vicenç de Sarriá en Barcelona, el portavoz de la Asociación Madrileña de Ateos y Librepensadores y la Asamblea vecinal Playa de Lavapiés anunciaba por la antisistema Radio Ela la convocatoria para el día 21 de abril de una contraprocesión para el Jueves Santo siguiendo el recorrido de las procesiones tradicionales, reivindicando la quema de iglesias: «Hablando del rollo ateo y de Lavapiés, una referencia que no podemos olvidar es que en la plaza de Agustín Lara es donde está la iglesia ésta [las antiguas Escuelas Pías], que la quemó el pueblo de Madrid, en las revueltas que hubo con la República. Para nosotros es una referencia imprescindible», afirmó el 24 de marzo. La entrevista quedó grabada y empezó a circular por Internet. Ateos en Lucha se definía como «un referente de ideas, ideológico; estamos exclusivamente para castigar a la conciencia católica. Nuestro propósito es hacer daño. O sea, hacer daño en la ideología de la gente. No nos andamos con contemplaciones».

·         En octubre de 2008 las feministas abortistas repartieron cajas de cerillas para quemar iglesias en la Estación del Norte de Valencia.

Resulta evidente, por las muestras reflejadas, que la agresividad contra los cristianos se ha recrudecido, como demuestran los hechos.

Nos podríamos extender ampliamente al respecto, mencionando personajes nauseabundos o «intelectuales» como Peces-Barba que apoyan todos estos actos de vandalismo, sectarismo y negación de la libertad y la democracia que pretenden defender. Pero no aportarían nada nuevo.

Dejamos constancia del hecho de la guerra declarada contra el cristianismo, el catolicismo, lo que se va cumpliendo con las leyes que periódicamente se aprueban en el Parlamento, las decisiones que se toman incluso contraviniendo esas y otras las leyes, en pos de una laicidad que va inundando todas las instituciones nacionales e internacionales sin causa real que la justifique.

No podemos olvidar, en estas anotaciones sobre el odio desencadenado contra la religión católica, el sorprendente y feroz ataque del Gobierno de la Nación –coreado y auspiciado por quienes más vergüenzas tienen que ocultar– a finales del año 2009, contra el Valle de los Caídos –debe de molestarles mucho la monumental Cruz que se levanta en la Sierra del Guadarrama–, cerrando la entrada al monumento en visita turística y al recogimiento individual en oración personal –hechos estos dos que todavía se mantienen–, impidiendo igualmente, con subterfugios insostenibles, el acceso para asistir en la basílica a los oficios religiosos, contraviniendo con ello las disposiciones vigentes que regulan los lugares de culto y cementerios, recogido en el artículo 16 de la propia ley de memoria histórica; hecho este último que ha pasado por diferentes etapas, pudiendo en estos momentos asistir a las eucaristías exclusivamente.

Y si bien iniciamos estas líneas tomando como punto de apoyo una reciente película, Encontrarás Dragones, terminamos con otra que próximamente aparecerá en las pantallas, Cristiada, en la que se refleja la epopeya de los cristeros en Méjico que dio más de un mártir a los altares del catolicismo mejicano. Decían aquellos cristeros que «los católicos no podíamos presenciar impasibles el despojo del tesoro más valioso que nos legara Cristo al morir en cruz; no, no podíamos aceptar que los templos, único refugio donde se permite vivir al Dueño y Señor del Universo, fueran profanados con francachelas; no podíamos permitir que nos desterraran a nuestros prelados y sacerdotes que bautizaban a nuestros hijos, que nos dan el pan eucarístico y en la hora de la muerte nos auxilian con los sacramentos para alcanzar la vida Eterna […] nunca nos preocupó defender los intereses materiales porque esos van y vienen; pero los intereses espirituales, que son nuestro más preciado tesoro porque salvan el alma y la llevan, esos sí los defendimos porque son necesarios para obtener la salvación».

Ante este ataque al signo de la Cruz y todo lo que ella representa, por los perversos y diabólicos personajes de toda calaña y condición, y de cualquier punto de la rosa de los vientos, hemos de levantarnos para defender la cultura occidental, y del cristianismo que la ungió con los valores que el Creador depositó en el hombre.

Terminemos con los primeros versos del poema titulado «22 de agosto de 1926» en el que una familia campesina de cristeros marra historia pasada, actitudes presentes y aspiraciones futuras:


No calles, musa, los gloriosos hechos,
de heroicos luchadores
que en defensa de todos sus derechos
salieron este día,
el alma bien templada, sin temores,
a combatir la odiosa tiranía.
Descuelga ya la lira abandonada,
y dinos lo que fueron,
campeones de la épica jornada;
¡y cuantos ya murieron
dejándonos tan solo en la hondonada
un cuerpo ensangrentado
por balas asesinas taladrado!

Lo que avalan los miles de mártires de nuestra dolorosa y lamentable guerra civil, y en especial los que reposan su descanso eterno en el Valle de los Caídos, bajo la Cruz que simboliza la muerte y resurrección del Hijo de Dios para enseñarnos el camino.


Nota:
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