Bienvenido a la Hermandad del Valle

    Búsqueda


    Menú
· Altar Mayor
· El Risco de la Nava
· El Brocal
· Cuestiones sobre la
Memoria

· Notas sobre el
Valle de los Caídos

Altar Mayor T
Altar Mayor Nº - 142 (01)
Monday, 01 August a las 11:53:44

Altar Mayor artículos REVISTA DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 142  - julio / agosto de 2011

 

LOS INDIGNADOS
Emilio Álvarez Frías



 
 
Últimamente asistimos a la proliferación de grupos de gente que, en diferentes países, con miras puestas en distintos horizontes, enfocando sus puntos de vista respecto a la organización del estado y su gobernabilidad desde muy diversas perspectivas, con actores representando variadas comedias, libremente o manejados por hilos trenzados por una mezcla de cabos no fáciles de identificar, presentado todo ello con opuestos propósitos, se alzan bajo la etiqueta de «indignados», echando mano del calendario para designar la variante según el día de la puesta en marcha del movimiento o arrebato al que van a dedicarse, tal como 15-M, 19-J, y un largo etcétera porque el sistema da para mucho.

Pero, ¿qué es lo que se plantea por los impulsores o alborotadores de un conato de algarada o asonada presuntamente pacífica? ¿Qué se busca en cada intento?

Cabe decir, desde la lejanía y sin poder entrar en concreto en cada caso por desconocimiento puntual de las situaciones reales de ámbito local existentes así como de los propósitos de los incitadores, que no siendo novedad, pues ya está en la historia el mayo francés del 68, y otros intentos posteriores, los que ahora han tomado la iniciativa han sido países musulmanes, tales como Túnez, Egipto y Libia en un principio, seguidos por otros como Yemen, Argelia, Bahrein, Marruecos…

Volvemos a la pregunta anterior, los movimientos que surgen en esos países, ¿tienen iguales motivos, buscan las mismas metas, intentan conseguir similares objetivos, les estimulan idénticos impulsos? Y ampliamos la pregunta: ¿hay semejanzas entre ellos y el 15-M madrileño y la acampada, más o menos grotesca y jocosa a un mismo tiempo, en la Puerta del Sol, con grave perjuicio para la movilidad ciudadana, la higiene pública, y contraviniendo las Ordenanzas Municipales y el resto de disposiciones legales que rigen el comportamiento en la vía pública, y también para quienes tienen sus negocios en la zona o ejercen su actividad profesional?

La respuesta es tajante: en absoluto tienen que ver unos con otros salvo el planteamiento de la logística inicial, que no la posterior, pues ésta se desarrolla según los acontecimientos o según el origen de los actores, ya que unos parten de la miseria y la moderna esclavitud de regímenes totalitarios trasnochados y otros de la sociedad de consumo que les permite vivir holgadamente gracias a los recursos familiares; tampoco tienen semejanza en cuanto a lo que se está dispuesto a dar en la algarada, pues unos empeñan la vida en el propósito y otros apenas el divertimento de dormir bajo la lona de una tienda de campaña en una calle o plaza céntrica de una ciudad, como si esperaran la apertura de las puertas de un polideportivo para escuchar al cantante de moda. Evidentemente no es igual en unos como en otros.

Y los «indignados» –hablemos ya de los de casa– no se han parado a describir un programa lógico de por qué su indignación. En asambleas abiertas hablan de cualquier cosa y hacen propuestas de lo más peregrino. Preguntándonos: ¿pero reflexionan con lógica sobre los temas importantes que tiene el país, sobre la decadencia galopante de la nación, sobre su falta de compromiso con la sociedad, sobre la necesidad de pensar en las obligaciones que hemos de asumir –que han de asumir– para tener acceso a derechos, sobre el paro, sobre la vida y la muerte, sobre la justicia, etc.? No. es entretenido ser revoltoso, es una gozada hacer lo que nos de la gana contraviniendo las normas de convivencia porque sabemos que no tendrá consecuencias graves, o desafiar a la policía en el convencimiento de que se guardarán muy mucho de actuar por la responsabilidad que supone dañar a un irresponsable; mola pedir la libertad sin límites para todo lo que se les ocurre privando al resto de los ciudadanos de ejercer la que equitativamente les corresponde; resulta increíblemente divertido reunirse asambleariamente con otros colegas, en plena vía pública, a proponer las propias ideas aunque sean sandeces, y a discutir las de los otros que probablemente no dejarán de ser necedades; resulta genial que parte de la prensa esté «intelectualmente» con nosotros y alabe nuestro «coraje» y «valor», justificando la actitud que tomemos y las preclaras propuestas que se nos ocurren; es fantástico poderse meter con los banqueros, los empresarios y todos los que hacen que funcione la economía y por ende el país, poniendo a esa tropa, indiscriminadamente, a caer de un burro, al tiempo que papá estará esforzándose en pedir algún puesto bien remunerado para «el chico» que termina la carrera este año; es güay hablar de la opresión de siglos por culpa de la Iglesia católica (en la que están bautizados) o de la derechota retrógrada (en la que han vivido y siguen viviendo porque una cosa es protestar y otra renunciar a lo que se tiene por derechos adquiridos por sus progenitores); es fantástico echar las culpas de todo a la dictadura represiva que durante cuarenta años estuvo en España, no teniendo en consideración que sus ancestros fueron los que vivieron aquel tiempo, hicieron dinero entonces, se esforzaron porque tengan ahora lo que tienen, pusieran las bases para el desarrollo y crecimiento del país, sacaran a los españoles de la miseria en la que se encontraban anteriormente, pusieran las bases de los avances sociales, etc.; y no deja de tener sumo interés que los partidos políticos de izquierda se aproximen a estos revoltosos para pescar en río revuelto si es que no son los inductores de tales movimientos.

En fin, que realmente no sabemos por qué los «indignados» lo están, si van a definirse, si van a renunciar a los privilegios de que gozan para entrar en la rueda de lo que piden, o si, acaso, son esbirros de unos poderes o intereses ocultos con los que quieren cambiar el proceso que se vislumbra como consecuencia de que millones de españoles se están dando cuenta de que es preciso cambiar el rumbo de la nave en busca de vientos más propicios para navegar por un mar en calma que permita alcanzar lo antes posible el mejor puerto con el fin de hallar pronto la felicidad, la paz y el amor anherados.
Porque, esto de los «indignados», ¿no será como lo del «Prestige» y el chapapote, o lo del 11-M?
 
Rectificación
 
En el artículo «Los anticristo», publicado en el número 141 de Altar Mayor, se vertían unas consideraciones respecto a D. Gregorio Peces-Barba en las que se hacía referencia a su pertenencia a la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas como miembro de número.

Sufrimos un error que esperamos nos sea disculpado: Sr. Peces-Barba no es miembro de número de esta Real Academia, pues causó baja el 26 de mayo de 2009, fecha en la que le fue aceptada la renuncia presentada mediante escrito de dimisión de 12 de febrero del mismo año.

 
    Opciones
· Versión Imprimible
· Enviar a un Amigo
    Otros enlaces
· God
· God
· Más Acerca de Altar Mayor artículos


Noticia más leída sobre Altar Mayor artículos:
Altar Mayor Nº - 132 (6)