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El Risco de la Nava: El Risco de la Nava - Nº 400
Martes, 11 marzo a las 12:42:18

El Risco de la Nava

GACETA SEMANAL DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 400 –  5 de febrero de 2008

SUMARIO



 

Estamos contentos. Con este número de El Risco de la Nava cumplimos centenario. Cuatrocientas semanas sin decaer cuando todo invita a abandonar la tarea para dedicar el tiempo a actividades más lucrativas, o más cómodas. Claro que mantener contacto semanal con nuestros fieles seguidores de España y de diferentes países a los que apunta la rosa de los vientos es gratificación más que suficiente para no decaer. Porque son tiempos en los que conviene no dormirse, en los que es aconsejable hacer sonar la campana llamando a meditación, abriendo ventanas para que los hombres se den cuenta de por dónde vamos y a dónde deberíamos ir. Cuatrocientos números de la publicación es ya un premio a la constancia que esperamos incrementar con nuevas centenas.

LA NOTA DE LOS OBISPOS
 José Mª García de Tuñón

Es totalmente falso que la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española haya «entrado en campaña electoral». Lo único que han hecho ha sido ofrecer una serie de criterios morales a los católicos que les puedan servir como orientación antes de emitir libremente su voto en la próximas elecciones. Pero han dicho también que «respetamos a quienes ven las cosas de otra manera», al mismo tiempo han pedido libertad y respeto para proponer libremente su forma de ver las cosas. Algo que, por lo que hemos estado viendo todos estos días, el Gobierno y todos los medios de que dispone, que son la mayoría, les han estado negando y manipulando. Un periódico afín a Zapatero, publicaba, por ejemplo, en primera página este titular: «Los obispos piden que no se vote al PSOE». Y así toda la prensa que maneja este Gobierno, que no ha hecho otra cosa que manipular siempre que se le ha presentado la ocasión.

Es cierto que vivimos en un ambiente de acoso a la Iglesia, pero tampoco esto en nuevo porque es algo que siempre han practicado los socialistas. A principios del mes de diciembre de 1931, en una conferencia que Ortega y Gasset dio en Madrid, dándose cuenta de la persecución que sufría la Iglesia, pronunció estas palabras: «Yo que no soy católico no estoy dispuesto a dejarme imponer por los mascarones de proa de un arcaico anticlericalismo. El Estado actual exige la colaboración de todos sus individuos. Por eso gobernar hoy es contar con todos para fundirlos en uno. Esta fusión se llama democracia. La democracia es el presente, pero no es que en el presente haya democracia».

Poco tiempo después se produjo la disolución de la Compañía de Jesús, posterior expulsión de España de todos sus miembros y todos sus bienes nacionalizados. A esta ilegalidad impropia de un Estado de Derecho, los jesuitas contestaron con estas palabras que fueron recogidas por alguna prensa: «¡Dios quiera que disueltos los jesuitas se haga la justicia y el amor para todos! Si nosotros supiéramos que con nuestra disolución se iba a restablecer el imperio de la justicia y del amor en nuestra patria y que los pobres iban a tener pan y que se iban a arreglar todas las diferencias, ya haría tiempo que, sin que nadie nos disolviera, nos hubiéramos disuelto, y aún nos hubiéramos ido de España nuestra querida patria, pero dudamos mucho de que así sea». Y, efectivamente, tenían toda la razón porque nada se arregló. Sin embargo, no fueron pocos los jesuitas que, desafiando el orden establecido, optaron por permanecer en España. Una revista de los jesuitas en Castilla recordaba, en junio de 2004, cómo todos ellos hubieron de «refugiarse en un régimen de clandestinidad en diversos pisos», conocidos como «Coetus», donde continuaron ejerciendo su ministerio. Estaba claro que para la República los jesuitas eran la punta de lanza de la Iglesia, especialmente en el ámbito social y cultural. Y por ello molestaban, y mucho. Ahora los políticos laicistas que nos gobiernan quieren hacer callar a la Iglesia, pero el cardenal Cañizares lo acaba de dejar muy claro: «La Iglesia española no callará».

 


CON Z de ZARRAPASTROSO
Aquilino Duque. El Manifiesto

En su insuperable libro Nietzsche en España, el profesor Gonzalo Sobejano dedica unas páginas al militar don Ricardo Burguete, «uno de los eslabones entre la teoría de Costa y la práctica de Primo de Rivera». Siendo comandante, llevó a Baroja, Azorín y Maeztu a visitar al general Polavieja para proponerle «una dictadura liberal, técnica y antiparlamentaria». Su hoja de servicios era impresionante: Marruecos, Cuba, Filipinas, Laureada y dos ascensos, a capitán y a comandante, por méritos de guerra. Siendo ya general, dirigió la represión en Asturias de la huelga revolucionaria de 1917, por lo que, al llegar la República, se le denegó el ingreso en la Agrupación Socialista Madrileña, y eso que había sido hostil a la Dictadura. Poco antes de morir, en Valencia en 1938, donde el Frente Popular lo había puesto al frente de un comité o negociado de la Cruz Roja, le escribió a Queipo de Llano una carta de esas que envilecen más al remitente que al destinatario.

Su bibliografía es tan impresionante como su hoja de servicios, y uno de sus títulos más conocidos es Así hablaba Zorrapastro. Zorrapastro es el Zaratustra de Burguete, un Zaratustra que predica la fuerza y la voluntad a una España encharcada en un nirvana político y social. Zorrapastro exalta la guerra y el valor y afirma que «han hecho cosas más grandes que el amor al prójimo».

Como puede verse, Burguete no caricaturiza al personaje de Nietzsche, sino que procura adaptarlo a tierra de garbanzos y da a entender de paso que es una reencarnación de la zorra y el cerdo. Y es este ejemplar zoológico el que predica «el culto a la personalidad egregia», pues «nada es un pueblo hasta que no lo contiene en sí un grande hombre».

Ni Primo de Rivera ni los alzados de 1936 reunían esas cualidades ni eran dignos a los ojos de Burguete de encarnar a Zorrapastro. ¿Será por ventura ZP el Zorrapastro que pedía Burguete.

 

¡A POR LOS CUATROCIENTOS!
Miguel Ángel Loma

 

Está muy requetebién la promesa que acaba de lanzar nuestro sagaz y generoso presidente de Gobierno de regalar 400 eurazos si gana el PSOE las próximas elecciones, y no entiendo cómo hay gente que le encuentra pegas al asunto. Transformar las propuestas electorales en euros simplifica mucho el debate electoral porque es lenguaje que todos entendemos y elimina enojosas controversias dialécticas. No obstante considero que la propuesta es perfeccionable porque, llegado el caso y si su partido efectivamente gana, esa cantidad se le entregaría también a quienes no le hayan votado, y eso ya no me parece justo. Un buen método para corregir esa injusticia sería que los interventores del PSOE acreditados en sus respectivas mesas electorales, y que por tanto cuentan con copia del listado de votantes, vayan tomando nota durante la jornada electoral de a qué partido vota cada elector, solicitándole amablemente que le muestre la papeleta antes de introducirla en la urna. De este modo, sólo se entregaría a su tiempo la pasta prometida a quienes efectivamente hayan votado al partido del señor presidente. Este método, no sólo constituye un sistema infalible contra falsos votantes de progreso, que luego se apuntan a caballo  ganador, sino que también significaría un importante incentivo para atraer electores a las urnas en la llamada fiesta de la democracia, que últimamente anda bastante chunga en cuanto a número de participantes festivos. Con lo que nos cuestan los políticos, ya era hora de que alguno se «retratara» invitándonos a algo más que bolígrafos, pegatinas, llaveritos, abanicos de cartón y otras pamplinas por el estilo. Y además, tenemos la seguridad de que esos euros no salen de nuestros bolsillos porque, sabido es, por habérnoslo explicado así la ex ministra Calvo Poyato, que «el dinero público no es de nadie». (Quien dijo que las campañas electorales eran aburridas no conocía la España de Zapatero; y eso que ni siquiera estamos en campaña).


 

 LEY DE PARIDAD: EL CONSTITUCIONAL DESBARRA. Es una ley contra el mérito personal
José Javier Esparza. El Manifiesto.com

La decisión del TC seguramente es inseparable del contexto político: el hecho de que el Tribunal aún haya de pronunciarse sobre dos cuestiones fundamentales de la legislatura Zapatero –los «gaymonios» y el Estatut– ha despertado las conjeturas más dispares. Por otro lado, esta sentencia sobre la Ley de Igualdad tampoco puede desvincularse de la maniobra socialista para el 8-M, la jornada de reflexión preelectoral, que misteriosamente ha venido a coincidir con el Día Internacional de la Mujer Trabajadora y para el que ya se prevén distintos actos de contenido fuertemente político. En todo caso, el alcance de esta ley y del aval prestado por el TC va mucho más allá del rifirrafe político y obliga a preguntarse de qué estamos hablando exactamente cuando utilizamos términos como «igualdad».

Equidad contra igualitarismo:

La Ley de Paridad, mal llamada Ley de Igualdad, no protege en realidad la igualdad, y menos la justicia. No es una ley que busque la equidad, sino que es una ley dogmáticamente igualitarista. La equidad consiste en dar a cada cual según sus méritos, y tiende naturalmente hacia la justicia. El igualitarismo no busca recompensar el mérito de cada cual, sino que impone para todos un mismo patrón; la justicia no le preocupa en absoluto.

Al amparar la autodenominada Ley de Igualdad, el Tribunal Constitucional ha venido a dar carta de naturaleza a cualquier mecanismo de discriminación positiva, es decir, a la anulación del principio equitativo de igualdad en beneficio de cualquier grupo de sexo, raza o religión al que por ley se quiera privilegiar. Porque no hay ninguna diferencia sustancial entre la arbitraria discriminación positiva de unas mujeres supuestamente sojuzgadas, y la eventual discriminación positiva de musulmanes, budistas, catalanes, manchegos o polacos. Si se acepta que es legal imponer una proporción mínima de mujeres (o de hombres) por el hecho de serlo, ¿por qué no habría de aceptarse cualquier otro privilegio para cualquier otro sector? Así, una medida que supuestamente quiere potenciar la igualdad, termina debilitándola, porque no hay nada más contrario a la igualdad que privilegiar a unos sectores por encima de otros.

El argumento de que esa ley favorece la promoción social de la mujer es engañoso. Primero, porque la ley impone también una cuota cerrada de varones, de modo que una lista compuesta íntegra o mayoritariamente por mujeres (véase el caso canario de Garachico) es igualmente ilegal. En segundo lugar, porque lo que promociona no es el mérito personal de las mujeres, sino su condición sexual, de manera que se prescinde por completo de aquellos criterios objetivos de excelencia que hacen merecida la promoción social y profesional. La experiencia del gabinete Zapatero es suficientemente elocuente: la presencia de ministras-catástrofe como Carmen Calvo, Mª Antonia Trujillo o Magdalena Álvarez ha hecho más por desacreditar a las mujeres políticas que cualquier campaña machista. Inversamente, el mérito público de mujeres como la comunista Rosa Aguilar, la socialista Rosa Díez o las populares Regina Otaola y Esperanza Aguirre no ha necesitado de cuotas obligatorias para manifestarse ante la opinión pública.

La promoción social y profesional de la mujer, eliminando trabas de tipo cultural o de otro género, es un objetivo loable, pero no puede imponerse a base de deteriorar principios esenciales de la organización de la vida pública. El argumento esgrimido por el PP a propósito de la igualdad jurídica de los elegibles, es, diga lo que diga el TC, perfectamente válido: introducir criterios de reducción a cuotas en la elección de los cargos públicos significa que siempre habrá alguien perjudicado por sus cromosomas, ya sea por exceso de mujeres o ya sea por exceso de hombres. Cualquier organización racional de la vida pública debe tender a subrayar el mérito de los mejores. Ya sabemos que esto es siempre relativo, pero, en todo caso, es un principio racional. Lo que no es racional es prescindir del mérito para discriminar según lo que se albergue en la entrepierna.

Hay que dedicar una última nota al Tribunal Constitucional, una institución cuyo desprestigio tiñe con una sombra de duda todas sus decisiones. El TC tiene por objeto defender las garantías constitucionales. Ello debería situarle por encima o, al menos, al margen de los intereses del poder ejecutivo y del legislativo. Pero, en España, la formación del TC depende de los grupos parlamentarios y del Gobierno, es decir, de los partidos políticos, los cuales también determinan la constitución de los órganos de gobierno del poder judicial. Por eso España no es tanto una democracia como una partitocracia, donde los partidos políticos –y especialmente el que gobierna y sus aliados– hacen y deshacen a su antojo, al margen de cualquier criterio objetivo de racionalidad política y de seguridad jurídica. La acreditada probidad profesional de un buen número de funcionarios, tanto en la Administración como en la Justicia, han logrado mantener en nuestro país unas aceptables hechuras de Estado de Derecho, pero el sistema político juega en su contra. Urge una reforma a fondo.

 

SARKOZY Y MERKEL APUESTAN POR RAJOY DESPUÉS DE HACER UN FEO A ZP
Elsemanaldigital.com

 

«Soplan vientos de cambio». Con este optimismo se expresó Mariano Rajoy al subir a la tribuna. Le escuchaban entre el público numerosos cargos de la UMP, con su líder y a la vez presidente francés, Nicolas Sarkozy, a la cabeza. El líder popular viajó el martes a París para intervenir este miércoles como invitado en un congreso organizado por el partido conservador de Sarkozy.

En mayo de 2007 el ahora mandatario galo ganó las elecciones frente a Segolène Royal. Rajoy apoyó su candidatura. José Luis Rodríguez Zapatero, la de la aspirante socialista. Diez meses después, el candidato popular quiere que se repita la historia en España. «De Francia soplaron entonces vientos de cambio que como una tramontana refrescante ya soplan por fin en España», señaló durante su intervención.

Rajoy se definió ante sus colegas franceses como un «hombre político europeo» y citó a Charles de Gaulle para rubricar su compromiso con Europa: «Europa sin España carece de profundidad y por ello la defensa de los valores en mi país supone también la defensa de los valores de una Europa que, más que nunca, necesita sentirse fuerte y segura de sí misma».

Le juraron «fidelidad»

Al candidato popular no le va a faltar el apoyo de Sarkozy en su periplo hacia La Moncloa. De hecho, el presidente francés aprovechó para desearle «un gran éxito» el 9 de marzo durante la clausura de la convención. Como tampoco le va a faltar el de la canciller alemana, Angela Merkel, que también intervino en el acto, celebrado en la parisina Maison de la Mutualité. Nada más comenzar su discurso, la mandataria conservadora le hizo un guiño a Rajoy. «Me alegra muchísimo que haya venido Rajoy. Ellos también van a volver al Gobierno, cosa que les deseo de todo corazón», señaló. Precisamente el líder popular viajará a Berlín el 13 de febrero para entrevistarse con ella.

A Zapatero le hubiera gustado fotografiarse el martes con Sarkozy y Merkel, pero no pudo. El primer ministro británico no le invitó a una reunión que convocó en Londres para abordar la crisis financiera que ha salpicado a Europa procedente de Estados Unidos. Fue Gordon Brown el responsable de la afrenta, pero lo cierto es que ni el francés ni la alemana se quejaron de la exclusión de Zapatero.

Fue un varapalo sonado, máxime cuando sólo un día después el presidente español tiene que ver cómo la vieja guardia europea arropa a su contrincante. Y, para mayor escarnio, el presidente francés le ha contado a Rajoy los detalles de aquella reunión durante un encuentro que ambos han mantenido en el Palacio del Elíseo tras la convención.

 

 

¿QUÉ ES EL PERIODISMO PROGRESISTA?
Foro Atlas 1853

Existe, actualmente, un gran número de la población mundial que, en mayor o menor medida, y esto depende del país donde se encuentre, defiende cierta postura cultural o filosófica donde se pretende revertir algunas cuestiones o situaciones que se van generando con ciertos adelantos tecnológicos, ambientales, sociológicos o culturales, especialmente después del «mayo francés» de 1968, cuando una especie de cambio en la mentalidad y el concepto de las personas comenzó a difundirse.

Como no podía ser de otra manera, cierto sector del periodismo se hizo eco de esta corriente y comenzó a reflejar, a modo de investigación u opinión, y muchísimas más veces con denuncias, esta especie de males que aquejan a nuestro mundo.

Este nuevo género comenzó a nutrirse de personas que se encuadran dentro de una especie de «periodismo progresista», una mezcla rara de pseudos ecologistas, socialistas y humanistas que pregonan en pos del bien mundial.

Los temas preferidos de este «periodismo progresista» son, entre otros, defender los derechos humanos, la ecología, mejorar el nivel de vida de los más necesitados, la distribución equitativa de la riqueza o la redistribución de las riquezas, por un lado, y oponerse enérgicamente a todo tipo de represión, la pena de muerte, la discriminación, el capitalismo, el neoliberalismo, la acumulación y/o concentración de las riquezas, el consumismo, y, por sobre todas las cosas, enfrentarse al peor de todos los males, la tan temida globalización.

Por supuesto que ninguna persona medianamente coherente puede defender la contaminación o la destrucción del medio ambiente, o que existan pobres e indigentes en ninguna parte del mundo, o de la discriminación o represión, pero, siempre hay un pero, lo interesante sería, en primer lugar, develar quienes son los verdaderos responsables de estos flagelos, luego, como se hace para revertir o prescindir de ellos,  y por último, no caer en la contradicción.

Los países que en mayor medida sufren estos males son, en mayor medida, los países sub-desarrollados, especialmente en África, Latinoamérica, y Asia, pero aquí nos tendríamos que preguntar que hacen éstos países para desarrollarse.

Seguramente, un periodista progresista diría que es por culpa de los grandes capitales, las empresas multinacionales, de las políticas neoliberales, de la concentración de las riquezas, etc., pero jamás aceptarán que son sub-desarrollados por su propia inoperancia, cultura e idiosincrasia, y como ejemplo podemos citar a Venezuela, que es una nación extremadamente rica donde la mayoría de sus habitantes están por debajo del límite de la pobreza; la contracara sería Japón, un país extremadamente pobre en cuanto a riquezas territoriales e inmensamente rico en tecnología, ciencia, desarrollo industrial y, lógicamente económico.

Tampoco se escucha decir, por parte de este periodismo progresista, cómo se hace para prescindir o revertir estas situaciones. De ser así, tendríamos que transitar todo un proceso de involución y volver a vivir como en la Edad Media,  dejando de lado la ciencia, la tecnología, cerrar los laboratorios medicinales o las fábricas para evitar las contaminaciones, por ejemplo.

Por último, y éste es el punto más interesante, es la contradicción que despliegan estos periodistas; citemos algunos ejemplos: Reniegan de la globalización, pero se nutren de Internet y todos, absolutamente todos, poseen e-mail o web site, difunden sus ideas a través de diarios, revistas, radio o TV, ¿y cómo se hace para crear un medio de difusión masiva sin recurrir a la tecnología, la industria, las fábricas o el capitalismo?

Otro ejemplo clarísimo de contradicción es que se reclama por hospitales bien equipados para que toda la población pueda tener acceso a la medicina, cosa que es totalmente lógica y comprensible, pero ¿cómo se hace para fabricar un tomógrafo, un quirófano o sencillamente un bisturí o una jeringa descartable sin instalar una fábrica?

Y por supuesto que nadie puede estar en contra de la educación, ¿y cómo fabricamos libros o pupitres sin talar árboles, o pintar escuelas sin una fábrica que haga la pintura? estos ejemplos son tan básicos como reales, y tan contradictorios como interminables.

Es muy fácil escribir o manifestarse en contra de la contaminación ambiental, de la globalización, de la pobreza y de muchos otros males que aquejan a la humanidad; lo que no es fácil es proponer un camino diferente, como revertir estas situaciones y como no caer en la contradicción sin hacer uso de la demagogia y el populismo.

COMENTARIOS
Españoleto

 

Rajoy promete bilingüismo.

Dentro de sus promesas electorales, el líder del PP promete hacer bilingües, en español e inglés, a todos los niños de España en diez años. Muy aplaudido, pero... ¿de verdad promete enseñar el español en Cataluña y Galicia? ¿Por qué no se atreve a plantearlo como primer objetivo?

Siguen ordeñando la guerra de Irak.

Las instrucciones del PSOE a sus activistas insisten en aludir a la guerra del Irak y al Prestige como argumentos contra el PP. Todo muy progresista, como puede verse. Sin enterarse de que Irak está encarrilado por los propios iraquíes y los efectos del Prestige desaparecieron de las costas gallegas en pocas semanas.

Vocento y el ABC se empecinan.

Insisten en el efecto nocivo para el PP de la exclusión de Gallardón en la lista de Madrid. Con una insistencia y razones que podría firmar ZP. Ignorando que la decepción de éste es el mejor argumento para defender la corrección de la decisión de Rajoy.

Y exprimiendo el limón de Gallardón.

Porque el PSOE incluye en sus instrucciones de campaña criticar la exclusión del Alcalde de Madrid. Rajoy debe recordar el criterio de Bismark de retirar los embajadores de Alemania cuya actuación era encomiada por el país huésped.

¿Crisis? ¿Qué crisis?

Eso afirma Solbes de la situación económica. Y su Jefe es capaz de decir que España tiene una fortaleza económica mayor que sus competidores vecinos para superarla. Que Dios nos libre de seguir el 10 de marzo en tales manos.

Incluso Alán García lo menciona.

Consuela públicamente a Gallardón prometiéndole triunfos futuros. El eficaz e inteligente Alcalde ha demostrado ser más llorica que clarividente u oportuno.


 
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