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El Risco de la Nava: El Risco de la Nava Nº - 408
Martes, 01 abril a las 12:08:16

El Risco de la Nava

GACETA SEMANAL DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 408 –  1 de abril de 2008

SUMARIO

  1. Martirio de lo sagrado, en Toledo. Llamas Palacios
  2. Apuntaciones sobre el centro perdido. Antonio Castro Villacañas
  3. Los fantasmas del palacio de la Moncloa. Joaquín Villa
  4. «Freddy», cuanto más lejos, mejor. Raquel Martín
  5. Zapatero impone la democracia como funcionamiento interno del PSOE. Minuto Digital
  6. El tamaño es lo que importa. Miguel Ángel Loma
  7. EpC, en libertad condicional. José Antonio Méndez


 

EL MARTIRIO DE LO SAGRADO, EN TOLEDO
Llamas Palacios

Alfa y Omega

El martirio de las cosas, o El martirio de lo sagrado, son dos maneras, aparentemente peculiares, de definir el triste fenómeno sucedido durante la Guerra Civil. En la zona republicana, es de sobra sabido que existió una voluntad de aniquilamiento de religiosos, sacerdotes, incluso de fieles comprometidos con la Iglesia. Se tradujo en una terrible matanza de personas inocentes a los que hoy llamamos mártires de la fe, porque no tenían relación ninguna con la contienda, y fueron asesinados, no por pertenecer a un bando o a otro, sino por ser testimonio vivo de la fe católica. Desde hace poco tiempo, pues se esperó un período prudencial, las vidas de todas estas personas martirizadas son estudiadas a fondo y meticulosamente para comprobar el martirio, tal y como lo describe la Iglesia y ser, en caso afirmativo, beatificadas, como ha sucedido el pasado mes de octubre con 498 mártires.

Sin embargo, existe un hecho que da a estos sucesos una visión sobrecogedora y mucho más amplia que una mera cacería de sacerdotes o religiosos. Y es el martirio de las cosas, o el martirio de lo sagrado: la destrucción y profanación de templos, de imágenes, de reliquias, o incluso de tumbas de santos y religiosos, con un ensañamiento terrible, del que nos han quedado algunos testimonios gráficos que, como siempre, hablan por sí solos.

La conocida revista francesa L’Illustration, una de las más prestigiosas de Europa, publicó, en 1938, un monográfico sobre los destrozos materiales en las iglesias durante la Guerra Civil. Sin grandes explicaciones, las fotos tan sólo venían acompañadas de pies de foto con comentarios del estilo: Así era... o Éste era el aspecto... de las iglesias o imágenes antes de la destrucción, acompañadas de la fotografía del destrozo. Pocos meses más tarde, en julio de aquel mismo año, el cardenal Isidro Gomá recibía, de manos del fotógrafo Pelayo Más, un álbum de fotos, primorosamente encuademado, que llevaba como título Martirio del Arte y la destrucción de la Iglesia en la España roja. Contaba con 169 fotos, de las que 80 pertenecían a Toledo, y en él se mostraban las crueles profanaciones hechas dentro de iglesias, conventos y monasterios en la zona republicana.

Con todos estos documentos gráficos, el Arzobispado de Toledo ha organizado la exposición Toledo, ciudad mártir. 1936, que se puede visitar en la Sala de Exposiciones del Arzobispado toledano, hasta el próximo 25 de abril. La muestra fue inaugurada por el arzobispo de Toledo, cardenal Antonio Cañizares, junto con el periodista e historiador don César Vidal. En este acto, el cardenal quiso resaltar el objetivo de la exposición, que está muy lejos de querer levantar viejas heridas:

«Esta Exposición trae a nuestra memoria la verdad de una dolorosísima experiencia, sufrida en Toledo y en el resto de nuestra España, hace setenta años, y que pesa mucho todavía sobre nuestra vida social y política. Son páginas que no podemos arrancar de nuestra historia, llenas de heridas, que no hay que reavivar, sino curar por completo, en reconciliación y en unidad de un proyecto común ilusionante con capacidad de generar esperanza compartida por todos, sin excepción de nadie. Aquellas divisiones y enfrentamientos tan crueles y dolorosos acaecidos en España no deberían jamás repetirse. Depende de todos».

 

APUNTACIONES SOBRE EL CENTRO PERDIDO
Antonio Castro Villacañas

El resultado de las últimas elecciones ha hecho que se desmorone todavía más el mito del centro político, tan querido por ciertas personas y determinados sectores.

En Gobelas, el cuartel general de los socialistas, José Blanco y Óscar López, su alter ego, mientras aguardan que José Luis Rodríguez les llame para confirmarles que van a ser ministros, se frotan las manos de satisfacción y orgullo. En Génova, donde trabajan los hombres que mueven la nave del PP, Ángel Acebes, Juan Costa y el resto del equipo que antes de ayer constituía el Estado Mayor de Mariano Rajoy no saben hoy si lo seguirán constituyendo; por eso no dejan de repasar los papeles que hasta hace poco les servían para augurar una gran victoria y desde el día 9 se han convertido en una moderna versión derechista de las cuentas del Gran Capitán.

Eso del centro político fue un invento de Torcuato Fernández Miranda en favor de su protegido alumno Juan Carlos, quien lo compartió enseguida con Adolfo Suárez para hacer posible la «tra(ns)ición». Había que vestir la derecha con ropas adecuadas a los aires y las nubes que venían de Washington, Londres, París y Berlín...

Ropas que no desentonaran con las usadas por los hombres de la izquierda tradicional, que ya había sido «moderada» por los y las capitales de referencia. Era lógico que quienes no tenían apenas probabilidades de darse a conocer por sus propios medios alabaran el disfraz democrático de aquellos que les abrían de par en par las puertas y ventanas del edificio político y social que ellos tuvieron que abandonar en 1939 tras haberlo usurpado y utilizado como material de guerra desde 1936.

El disfraz centrista y democrático de Adolfo y sus mariachis les sentaba a los componentes de esa tropa, fervorosos franquistas mientras vivía Franco, igual que un par de pistolas o un bañador a cualquier Santo Cristo de cualquier parroquia. Por eso desde el primer día de la tra(ns)ición, y a medida que la izquierda asentaba sus pies y sus manos en la España nueva, empezó a hundirse la UCD de los tristes albores y destinos, arrastrando consigo a sus fundadores y dirigentes. No digamos nada de Adolfo Suárez, hundido en íntimo y trágico naufragio, para mirar tan solo cuál fue la situación política de los afamados centristas Landelino Lavilla y Leopoldo Calvo-Sotelo, perdedores y desperdiciadores del santo grial político de la España que se despeñaba por los últimos arribes del siglo XX...

Felipe González, el hombre inventado en Sevilla por los servicios de inteligencia de la democracia cristiana y del nuevo socialismo, practicó luego, casi durante quince años, lo que antes le habían enseñado el profesor Giménez Fernández y la Escuela de Lovaina: una izquierda modernizada, próxima a un centro inestable por cambiante, y un socialismo más preocupado por desarraigar creencias básicas que por instaurar sentimientos y hechos justos. El centrismo de Felipe y sus adláteres mostró todas sus virtudes con los escándalos financieros y económicos que se llamaron Rumasa, Mariano Rubio y Roldán, junto a otros de menor cuantía, y con su democrática y justa manera de combatir a la Eta...

Otra nueva exploración del desértico centro fue la etapa de José María Aznar, quien sustituyó como guía de la derecha a Manuel Fraga y fue capaz de llevarla hasta el reino prometido. Rajoy, buen gallego, junto con Zaplana, astuto valenciano, aprovecharon cuantas oportunidades les ofrecieron las circunstancias para afrontar la llegada por la izquierda de Zapatero, paladín de una España callejera, reivindicativa del pasado y clara beligerante de cuanto se oponga a su parcial visión del mundo y la cultura. En esa España se quedará ahora, con menos diputados de los que deseaba y calculaba podía obtener el pasado día 9, toreando de izquierda al Rajoy que le amaga y al que esquiva con las muletas de las cuentas electorales que le proporcionan los resultados obtenidos por el PNV, CyU y la Esquerra.

¿Podemos considerar centristas a Ibarreche, pertinaz defensor de su particular referéndum, a Urkullu, que más prudente prefiere no hablar de esa consulta, o a Imaz, replegado a una retaguardia de curas y repasos?

¿Serán tal vez centristas los catalanes Durán, que se juega la última oportunidad de ser ministro; Más, que también tiene en juego la posibilidad de presidir la Generalitat; o Carod-Rovira, que en el retroceso de su partido se ha dado cuenta de cuántos son los que quieren moverle la silla?

¿Será verdad que los más audaces centristas están en el PP triunfador y vencido, y son los que cada lunes explican a Rajoy en los maitines genoveses que el no haber culminado la victoria prevista se debe a los 500 ó 1000 votos que en determinadas provincias –hay quien dice que en 19– logró sacar el PSOE «moderado» a un PP partidario en exceso de remover las cenizas de las víctimas del terror y el enjuague?

Cálculos y papeles circulan en todas partes por debajo de las mesas de quienes deciden y de quienes añoran.

Según los que se consideran expertos en el tema, los votantes centristas «enteros y verdaderos» podrían significar entre medio millón y un millón de votos.

¿Suficientes para haber decidido las últimas elecciones o para decidir las próximas? Con todos los respetos debidos a quienes así lo mantengan, yo creo que no. Primero, porque todos esos votantes –sea cual sea su número exacto– están repartidos por todo el territorio nacional, y mientras siga vigente la actual Ley Electoral ésta les hace irrelevantes en virtud de la ley D'Hont. Y segundo, porque a mi saber y entender lo realmente decisorio en las pasadas elecciones –y lo que puede también decidir las más o menos próximas– ha sido, es y será la movilización en favor del PSOE del electorado más radical; esto es, del que en otras ocasiones ha votado a IU y otros partidos de izquierda.

¿Ha muerto el centro? ¿Estuvo alguna vez vivo? ¿Será UPD, el partido de Rosa Díez y los disidentes del PSOE, ese centro que tantos desean ver jugar en el terreno municipal, regional y nacional? El tiempo dará respuesta a esas preguntas, pero mientras lo hace quiero plantearles a mis lectores esta otra: ¿no le convendrá al PP el plantearse ser de verdad «otra» y «nueva» derecha?

Yo, como ya soy tan viejo, creo que lo mejor para España y para el mundo sería que desde aquí y desde ahora nos planteáramos todos el ofrecer a españoles y europeos, americanos, africanos y asiáticos, «otra nueva cosa».

 

LOS FANTASMAS DEL PALACIO DE LA MONCLOA
Joaquín Vila

El imparcial

Cuentan los parapsicólogos, los que rastrean en lo oculto, que las casas con historia, más aún los palacios, albergan los espíritus de los habitantes que han sufrido algún trauma entre sus paredes. Esos seres del pasado, esas almas errantes ululan por los rincones, gritan en silencio su dolor y deambulan a la caza de sus presas: los nuevos inquilinos. En ocasiones, los atrapan entre sus influjos y con sutileza, con susurros imperceptibles, juegan con su voluntad y los transforman en peleles.

El Palacio de La Moncloa fue construido a mediados del siglo XVII nada menos que por el virrey del Perú, Melchor Antonio Portocarrero y Lasso de la Vega, conde de la Moncloa, cuyo nombre ya llevaba embridadas las cadenas de una buena tropa de fantasmas. En los años sesenta, fue reconstruido tras los daños ocasionados por las bombas de la Guerra Civil y, en 1977, Adolfo Suárez lo convirtió en sede de la Presidencia del Gobierno y en residencia oficial del propio presidente

Según investigaciones recientes de los parapsicólogos, el Palacio se ha convertido en uno de los edificios que mayor población de espíritus alberga entre sus paredes. Lo que los politólogos han denominado como el «síndrome de la Moncloa» no es más que el influjo de los fantasmas sobre los habitantes, a los que emboban entre sus invisibles y suaves sábanas, convirtiéndoles en seres autistas, que se alejan de la realidad y terminan mirando a las musarañas.

El primer presidente de la democracia sufrió ese influjo negativo de los espíritus del pasado. A Suárez lo atrapó el fantasma de Tejero tomando café y fumando Ducados. A Felipe González, lo cazó, envuelto entre las volutas de un interminable Cohibas de su amigo Fidel Castro, la tropa de fantasmas más famosa de la democracia: Roldán, los asesores de Filesa, los escuadrones de los Gal y un largo etcétera que es mejor olvidar. Y a Aznar, mientras corría como un galgo por el jardín, le pilló Bush con su maldita guerra.

Dicen los parapsicólogos que a Zapatero lo engatusaron los fantasmas nada más entrar en el Palacio. Que los espíritus son los responsables del bochinche que ha montado. Es de suponer que, con estos antecedentes, la multitud de asesores que deambula por los edificios del Palacio de la Moncloa se aplique y mediante exorcismos o con spray cazafantasmas despeje las estancias para que Zapatero pueda centrase de una vez y enfrentarse a la manada de toros, que no fantasmas, que ha saltado a la plaza. El primero que le ha tocado en suerte es el de la crisis económica. Que la recesión no le pille mirando a las musarañas. Porque luego vendrán otros muchos y, esta vez, con pitones descomunales o, peor, con el coche-bomba cargado.

 

«FREDDY», CUANTO MÁS LEJOS, MEJOR
Raquel Martín

Elmanifiesto.com

Los poderes de Rubalcaba: el amable rostro siniestro del PSOE

No es posible entender el socialismo español sin mencionar a Alfredo Pérez Rubalcaba. Desde que en 1982 ganó Felipe González no ha dejado de estar en los entresijos del poder, en todos. Comenzó en política en los ámbitos relacionados con la educación y, aunque su ambición y proyección han ido en aumento con otro tipo de responsabilidades, nunca ha abandonado del todo el tutelaje del sistema educativo español, consciente de que en las aulas, en los planes de estudio, está el futuro y quien lo controla tiene garantizado el poder.   

Rubalcaba es de los pocos políticos españoles conscientes de que la principal batalla política, gobierne quien gobierne, está en la educación, y para ello siempre se ha empleado a fondo. Fue director de gabinete de la Secretaría de Estado de Universidades, director general de Enseñanza Universitaria, secretario general de Educación, secretario de Estado, hasta llegar a ser ministro de Educación en 1992. Responsable entonces de dos de las leyes más regresivas para la enseñanza española, como la Ley de Reforma Universitaria (LRU) y la LOGSE. Obsesionado por la educación, se ha remangado y ha trabajado duro incluso en esta primera legislatura de Zapatero como portavoz del Grupo Parlamentario en la división y neutralización del frente anti LOE, Ley Orgánica de Educación, con notable éxito por su parte.

Controla y conoce el sistema educativo al dedillo y además se trata de un político que, de la mano de Javier Solana, va penetrando y penetrando en las rendijas del verdadero poder: los servicios de inteligencia. Fue ponente de leyes tan importantes como la ley de control y regulación del Centro Nacional de Inteligencia o la ley de control y censura de internet. Llegó a ser ministro de la Presidencia y portavoz de los últimos gobiernos de González. Encabezó la negativa a que el CESID desclasificara los papeles de los GAL que apuntaban directamente a Felipe González y, durante todos estos años, ha tenido unos contactos privilegiados y fluidos en los servicios de inteligencia, que ha sabido siempre utilizar muy bien.

Reptiles, arácnidos y demás fauna

Ha sido una serpiente cuando ha llegado al poder. Pero también su figura política nos recuerda a un camaleón cuando, tras apoyar como pocos a Joaquín Almunia y José Bono para la secretaría general del partido, más tarde ha conseguido ser la mano derecha del que fuera un auténtico desconocido en el PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero. Siempre cambiando al sol que más calienta, siempre cercano al poder. Pero siempre en aquel segundo plano que no gusta mucho a los políticos ramplones, de medio pelo, pero que saben muy bien aprovechar los inteligentes, como Alfredo Pérez Rubalcaba.

Por seguir con símiles de animales, su trabajo parlamentario en el Congreso ha sido el de la araña infatigable, construyendo su enorme tela en la que van quedándose atrapados todos, los políticos miopes y los proyectos políticos de corto alcance, sin dudar en hacer trampas a los enemigos si fuera necesario. Y como si de una mantis religiosa se tratara, al final devoraba a todo aquel que se interpusiera en su camino.

En el partido siempre se ha comportado como una rata. Medio escondido, beneficiándose de las aguas revueltas, saltando del barco la primera cuando se iba a pique, pero comiendo en los mejores festines cuando las cosas iban bien.

Alfredo Pérez Rubalcaba es un «monstruo» político. Este profesor de química, vinculado a la masonería según eternos rumores de los mentideros políticos, puede que se vaya por motivos de salud y problemas personales o puede que, una vez más, vuelva a resucitar con más vuelo en esta segunda legislatura Zapatero. Con «comando» o sin él, Freddy, como le llaman los más amigos, es un bastión difícil de batir, una pieza complicada de cazar. Cuanto más lejos, mejor.

 

ZAPATERO IMPONE LA DEDOCRACIA COMO FUNCIONAMIENTO INTERNO DEL PSOE
Minuto Digital

Sin duda Zapatero se ha apropiado de los resortes de poder interno dentro del PSOE, sin que nadie se atreva a toser al amo de la Moncloa y de los cargos con sueldo, estipendio y coche oficial.

El nombramiento de su amigo personal Alonso como portavoz del grupo parlamentario socialista no ha gustado dentro de la vieja guardia del PSOE que, por boca de Rodríguez Ibarra, ha hecho patente su malestar por ver a un  señor sin carnet ocupar un puesto que debería ser para un hombre del partido. Como Ramón Jáuregui, que al final se ha quedado de segundón de Alonso. No es ninguna novedad que Zapatero imponga sus deseos al partido. Ya impuso a dedo a su amigo Miguel Sebastián como candidato a la alcaldía de Madrid, pese a que todo el mundo vaticinaba un desastroso resultado.

Por cierto, que el nombramiento de Alonso ha cosechado una buena acogida entre buena parte de la misma derecha, que parece que no sabe distinguir entre forma y fondo. Porque una cosa es la sobriedad y falta de malos modos en Alonso y otra muy diferente confundir las buenas maneras con la moderación.

Pero volviendo a lo que nos ocupa, la victoria electoral de Zapatero ha puesto en sus manos un cheque en blanco para dirigir los pasos del PSOE hacía donde mejor le parezca, y más allá del papel que pueda desempeñar Alonso como negociador de la reforma judicial, según le atribuye El País, lo cierto es que resulta más preocupante en cuanto al papel que pueda desempeñar para mantener en cintura a un Tribunal Constitucional, que ya ha demostrado en sobradas ocasiones su servilismo al poder político, y que ahora no debe ser un obstáculo a las reformas territoriales por las que apuesta Zapatero. 

Porque en esta cuestión también Zapatero se pasa por el arco del triunfo la opinión de sus bases sobre las alianzas con los nacionalismos. No en vano a muchos socialistas les repugnó el apoyo de Zapatero a la persecución del español en Cataluña, cuando secundó la imposición de multas a los comerciantes que rotulasen en la lengua oficial de España y co-oficial en Cataluña. 

Pero aquí aún más Zapatero impondrá su criterio, dado que en Galicia gobiernan gracias al apoyo del BNG, en Cataluña le ha ido tan bien al PSC apropiándose del discurso nacionalista, e incluso en Vascongadas la negociación con ETA ha puesto a los socialistas por encima del PNV. ¿El resto de España? Pues a aguantarse.

 

EL TAMAÑO IMPORTA
Miguel Ángel Loma

El pasado lunes santo procesionaba por primera vez en estación de penitencia hacia la catedral hispalense, la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Cautivo y Rescatado, y Nuestra Señora del Rosario Doloroso, joven cofradía fundada a finales de 1979 y conocida popularmente como la Hermandad del Cautivo del Polígono de San Pablo, barrio sevillano donde se ubica. Las sagradas imágenes titulares de esta Hermandad son un Cautivo realizado en 1992 y una Virgen que data tan sólo del pasado año.

Pues bien, Monteseirín, el ínclito alcalde socialista de Sevilla, presidió muy ufano la salida procesional de esta cofradía, con su vara y su medalla, y ante tamaña devoción me surgió la duda de por qué extraña razón, políticos impositores del laicismo de Estado, la marginación de la religión del currículo educativo, y la erradicación de cualquier símbolo religioso de las instituciones públicas, al llegar la Semana Santa se transforman en visibles protagonistas de multitudinarias procesiones de imágenes religiosas. Porque la justificación, que ellos tanto utilizan, de que en estas manifestaciones prevalece el sentido artístico, sociológico y cultural sobre lo puramente religioso, podría colar cuando se trata de imágenes de probada tradición y raigambre, pero no es aplicable con unas imágenes de tan recientísima creación y factura, por muy bellas que sean, como las de la Hermandad del Polígono de San Pablo.

Entonces, ¿qué sorprendente alquimia transforma unas imágenes religiosas en meramente culturales? La solución de tan enigmático fenómeno creo que radica en el tamaño. Si un minúsculo Crucificado o una pequeña imagen de la Virgen ocupan, por ejemplo, unos pocos centímetros de la pared de un despacho o de un aula, nos encontramos ante una muestra de carácter religioso que un político laicista no debe permitir. Pero si ese mismo Crucificado y esa misma Virgen adquieren dimensiones colosales, van acompañados de banda de música, procesionan por el centro de las ciudades alterando el tráfico rodado, y movilizan el fervor y seguimiento popular, estamos ante elevadas expresiones artísticas y genuinas manifestaciones culturales que no sólo conviene proteger y fomentar, sino hasta presidir.

Lo de incluir este tipo de manifestaciones en los catálogos y guías de la localidad alentando las visitas foráneas y el llamado turismo religioso, así como el baño de masas que para los políticos supone la participación en dichos actos, son simples elementos accidentales carentes de significado y sin trascendencia alguna sobre el ánimo participativo de nuestros muy coherentes, ostentosos, y laicistas políticos procesionales.    

 

EPC, EN LIBERTAD CONDICIONAL
José Antonio Méndez
Alfa y Omega

Ocho sentencias, casi 60 recursos y 28.000 objeciones lastran Educación para la ciudadanía

Un informe de Profesionales por la Ética arroja un panorama incierto sobre el futuro de Educación para la ciudadanía: cerca de 60 recursos tramitándose en seis Comunidades Autónomas, cuatro Gobiernos regionales que respaldan a los objetores, ocho sentencias que afirman que la materia atenta contra el derecho de los padres a educar a sus hijos según sus valores morales... Y todo, a sólo unos meses de que la asignatura deba cursarse, obligatoriamente, en todos los colegios de España.

A pesar de que las Comunidades Autónomas de La Rioja, Murcia, Valencia y Madrid ya han mostrado su respaldo a los padres que presenten objeciones de conciencia a la asignatura de Educación para la ciudadanía, la ley obliga a estos cuatro Gobiernos regionales a incluir la polémica materia en los currículos escolares, con la llegada del próximo curso. De momento, a la espera de que se reinicie la actividad política tras las elecciones del 9 de marzo, el Ministerio de Educación no parece dispuesto a dar marcha atrás en la que fue su reforma educativa estrella de la pasada legislatura. Y eso, a pesar de que ya son casi 28.000 las objeciones presentadas a las plataformas familiares y educativas que encabezan la lucha contra Educación para la ciudadanía; y de que las solicitudes de objeción crecen por toda España a un ritmo de cien diarias.

Además del frente que han levantado los padres, al Gobierno socialista le ha surgido un nuevo escollo difícil de sortear para mantener la excelencia con la que ha presentado la asignatura: en las últimas semanas, la Justicia ha llamado la atención sobre el hecho de que esta materia vulnera el derecho de los padres a la educación moral de sus hijos conforme a sus convicciones religiosas y morales. Tal y como se recoge en un informe elaborado por Profesionales por la Ética, el panorama judicial arroja los siguientes datos: ocho sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) que reconocen la intromisión del Estado en la formación moral de los alumnos; cerca de 60 recursos tramitándose en seis Comunidades Autónomas; otra veintena de ellos que se presentarán en las próximas semanas; sentencias recurridas, a la espera del pronunciamiento de un Tribunal Superior, tanto por inadmisión o denegación de las objeciones, como contra el currículo de la asignatura; y miles de familias implicadas en litigios contra Educación para la ciudadanía.

La Hermana María Rosa de la Cierva, miembro del Consejo Escolar del Estado, afirma que, «después de la sentencia del TSJA, las objeciones van a seguir creciendo a marcha galopante. Cada vez son más las Comunidades que apoyan la objeción y que garantizan a los padres que sus hijos no van a tener problemas si deciden no cursar la asignatura, porque no se les va a evaluar». En efecto, y como señala De la Cierva, además de las cuatro Comunidades que han anunciado su respaldo a los objetores (Madrid, Murcia, Valencia y La Rioja), es probable que en un breve plazo de tiempo los tribunales de Andalucía, Aragón, Asturias, Cataluña, Navarra y País Vasco dicten sentencias que obliguen a sus Consejerías de Educación a variar de postura.

El Gobierno, enrrabietado

Con estos datos sobre la mesa, la Hermana María Rosa de la Cierva asegura que «éste es un buen momento para que el Ministerio, y el mismo Presidente del Gobierno, aborden la asignatura según el criterio del Consejo Escolar del Estado –que no es, precisamente, un órgano sospechoso–. Es decir, que Educación para la ciudadanía no sea obligatoria, sino optativa. Con algo tan sencillo como eso se terminarían los problemas». Eso sí, por más que éste sea el momento idóneo para terminar con toda esta polémica, De la Cierva considera que «no resulta muy probable que vayan a actuar así, porque en el Gobierno están enrrabietados con las sentencias dictadas hasta ahora. El problema es que si los tribunales ya han dictado sentencias firmes, y hasta que se pronuncie el Tribunal Supremo pueden pasar años, mantener una asignatura que se pueda cursar o no, y que va contra el derecho de los padres, es algo que no se sostiene». Por tanto, y hasta que no se forme el nuevo gabinete del Ministerio, Educación para la ciudadanía se ha convertido en una asignatura en libertad provisional.


 
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