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El Risco de la Nava: El Risco de la Nava Nº - 411
Sábado, 26 abril a las 00:26:34

El Risco de la Nava

GACETA SEMANAL DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 411 –  22 DE ABRIL DE 2008

SUMARIO

  1. España, la OTAN y lo poquita cosa que somos. José Javier Esparza
  2. Del jubileo al Bassi Leo. Miguel Ángel Loma
  3. La baba en la pluma. Daniel Anido
  4. La vaca roja o bermeja. Arturo Robsy
  5. La verdad sobre Lula. Alejandro Peña Escusa


 

ESPAÑA, LA OTAN Y LO POQUITA COSA QUE SOMOS
José Javier Esparza

 

El Gobierno español ya ha dicho que no quiere mandar más tropas a Afganistán. Teniendo en cuenta la trayectoria de la política exterior de ZP, eso significa que mandaremos más tropas a Afganistán, igual que las hemos mandado al Congo o al Líbano, y del mismo modo que el gobierno ZP terminó firmando una resolución de la ONU para que otros mandaran más tropas a Irak. Lamentablemente, lo que nuestro gobierno diga en este sentido ya no le importa nada a nadie, así que cambiemos de tema, por pudor. España hará lo que le manden; como los demás.

Fijemos la atención en este encuentro de la OTAN, celebrado en la que fue capital de una espantosa dictadura comunista. Reunión a la que van a asistir países de la vieja órbita soviética, algunos ya como miembros de la OTAN, otros como aspirantes, y donde va a aparecer nada menos que Vladimir Putin como observador especial. No cabe representación más gráfica de lo que hoy significa la Alianza Atlántica. Desaparecido el viejo sistema de bloques, la OTAN aspira a ser el brazo armado del nuevo orden unipolar bajo hegemonía norteamericana y con la aquiescencia del resto del «mundo blanco», que diría Spengler. Blanco y no tan blanco.

El gran círculo rojo

El despliegue de tropas en determinados puntos calientes guarda perfecta coherencia con esa nueva función. Propongamos un sencillo ejercicio. Si miramos el mapa, podremos señalar círculos rojos en Afganistán, Irak, Líbano y Kosovo. A partir de un determinado momento, ese despliegue militar se confunde sin remedio con el de las Naciones Unidas: no es fácil saber dónde termina el diseño estratégico norteamericano y dónde empieza el trabajo de interposición «pacificante» de la ONU. A los circulitos rojos podremos añadir Somalia, Sudán, etc., por un lado, y Chechenia, Georgia, etc., por el otro. Hay una evidente correspondencia entre los puntos de crisis que la ONU debe proteger y los pivotes de la proyección geoestratégica norteamericana. No es en todos los casos, por cierto, la misma frontera invisible que separa a Occidente de lo que no lo es.

En efecto, hay que añadir otra cosa importante: el diseño no se puede completar sin incorporar a los extravagantes aliados antioccidentales de los Estados Unidos, como Arabia Saudí y Pakistán, y la problemática Turquía. Y si trazamos una línea entre nuestros circulitos rojos –las zonas de conflicto y estos otros «aliados»–, veremos que nos sale un gran círculo caracterizado por los siguientes rasgos: regímenes autoritarios, religión islámica y gigantescos depósitos de materias primas, desde el petróleo del Golfo hasta el gas de las viejas repúblicas ex soviéticas. Al ver el mapa se reparará también en que Irán tiene todas las papeletas para recibir un coscorrón en fecha próxima.

Todo esto se ha explicado mil veces, pero hay que volver a explicarlo, porque sigue habiendo demasiada gente empeñada en mirar la política exterior como una prolongación de la filosofía moral. Lo que tenemos ante los ojos no es una lucha entre la democracia y las dictaduras, ni entre la libertad y la falta de ella, y ni siquiera, en el fondo entre occidente y el islam. Todas estas oposiciones son importantes, pero no dejan de ser accesorias. Lo que tenemos delante es un proyecto geopolítico de alcance planetario encaminado a consolidar a los Estados Unidos como potencia hegemónica de un nuevo orden mundial. Esa consolidación pasa por mantener un control estricto de las grandes fuentes de energía. Para lograr tal cosa, la potencia hegemónica tiene que ser capaz de asegurar el despliegue militar en los lugares sensibles y suscitar la obediencia política de los agentes implicados. Ahí entramos nosotros, europeos. La OTAN tiene esa función.

Los peones de la dama

¿Nos sacrifican como peones al servicio de la dama yanqui? Sí, claro. Pero conviene deshacer hipocresías. Aquí, en el arrabal de una parte secundaria y poco relevante del imperio, es fácil entonar palinodias de moralina naïf. Es tan fácil como insignificante. Porque el hecho es que ese control del gran círculo geoestratégico por las legiones de la OTAN bajo mando norteamericano es lo que garantiza al conjunto del imperio su prosperidad económica, su sociedad de consumo, sus estados del bienestar e incluso sus democracias formales.

Basta ya de pensar la política –exterior e interior– como un cuento de Gloria Fuertes: la experiencia histórica demuestra que la libertad depende de la prosperidad, la prosperidad depende del dinero, el dinero depende del poder y el poder depende de los misiles. O sea que no dejan de tener razón quienes dicen que la horrible carnicería iraquí se justifica por la defensa de los derechos humanos, del mismo modo que en su día se pudo justificar el homicida bombardeo anatómico sobre el Japón en nombre de la liberación de Europa. ¿Escuece? La política real es un chorro de alcohol sobre una llaga en carne viva.

¿Quiere decir esto que hemos de aceptar el nuevo orden americano en primer tiempo de saludo? Aquí es donde realmente se hace posible la discusión. Una vez aceptado que toda política es, por definición, un juego de poder, es cuando podemos sensatamente preguntarnos si estamos haciendo lo que debemos. Lo que debemos, ¿para qué y para quién? Lo que debemos para prolongar, primero, la supervivencia de nuestra nación, que es lo que hay que pedirle a un político (de la poesía ya podemos encargarnos los demás), y en el bien entendido de que esa supervivencia se corresponde con un tipo de civilización basado, entre otras cosas, en el derecho de gentes, en el reconocimiento de la dignidad humana allá donde esté, en la aspiración a una convivencia pacífica entre las naciones y, en definitiva, en todos esos principios que nacieron de la cultura europea y que representan lo más noble de la palabra «occidental». Pues bien: si la pregunta es si estamos haciendo lo que debemos para obtener tales cosas, la respuesta es forzosamente no.

Europa, voluntad de eutanasia

La política exterior norteamericana protege los intereses norteamericanos; eso es loable. Pero nuestros intereses no son los norteamericanos. A nosotros no nos interesa una republica de Kosovo islamizada y en manos de mafias, no nos interesa una guerra perpetua en el próximo oriente ni nos interesa tener a Rusia en eterno estado de hostilidad. Y si los europeos hemos de mandar a nuestras legiones para que cubran la ingle del imperio en Afganistán, deberíamos, al menos, pedir algo a cambio. Para ello, por supuesto, sería preciso que los europeos fuéramos capaces de definir una política exterior propia. Como es sabido, eso parece misión imposible porque dos grandes potencias, Gran Bretaña y Francia, juegan su propio juego. En vez de alumbrar una doctrina geoestratégica propiamente europea, los próceres del continente cifran sus esfuerzos en constituir una suerte de Disneylandia nihilista, un mundo del final de la Historia obsesionado únicamente con los grandes negocios, una prosperidad narcótica, la extinción de cualquier referente cultural tradicional y la satisfacción hedonista de un hombre que se ve a sí mismo como el último sobre la tierra. Y esto lo complica todo.

Ya sabemos que la astenia de Europa no se solucionará de un día para otro, pero es imprescindible plantear la cuestión una y otra vez. También sabemos que no habrá resurrección política de Europa si antes no hay una resurrección más honda, de carácter cultural y, al límite, espiritual, pero, una vez más, éste es de ese tipo de prodigios que solo aparecen a fuerza de invocarlos. Europa ha de sentir el deseo de existir. Para eso hay que empezar por abandonar esa especie de voluntad de eutanasia que hoy nos caracteriza.

Y mientras tanto, ¿qué hacemos en Afganistán? Cualquier periodista concienciado diría que no hay que ir. Perfecta demostración de hasta qué punto es irrelevante lo que nosotros digamos. El problema no es elucidar si debemos o no estar en la OTAN, ir a Afganistán, estar en Irak. El problema para nosotros, españoles, es que, colectivamente hablando, lo que decidamos no tiene ninguna importancia. Por ahí habría que empezar.  

 

DEL JUBILEO AL BASSI LEO
Miguel Ángel Loma

El año pasado se paseó por algunas localidades de Sevilla, con su subvencionado espectáculo «La Revelación», el supuesto cómico italiano Leo Bassi, un sujeto que saltó a la fama en las Crónicas Marcianas del avispado manipulador mediático Javier Sardá.

Aunque Bassi vende que su obrita va contra la intolerancia de las religiones monoteístas, etc., etc., su manifiesta finalidad es intentar mofarse de la religión cristiana, del catolicismo, del Papa y de la Iglesia que, como es sabido, constituye hoy en España una actividad de tan alto riesgo y suprema valentía, que requiere la colaboración de lo más florido de la intelectualidad foránea, como es el caso de Bassi. Jugándola como se la juegan en sus burlas contra el catolicismo, se comprende que guarden un respeto exquisito hacia los musulmanes...

La mínima oposición que este domesticado leoncete de colmillo subvencionado encontró a su espectáculo el pasado año, hizo que algunas de sus acordadas representaciones fueran suspendidas, como sucedió con la que iba a tener lugar en Utrera. Pero aunque el león se mostró en un principio bastante enfurecido con la suspensión, enseguida fue amansado por la música que le suministró el alcalde andalucista de la localidad, Francisco Jiménez, al asegurarle (según manifestó Bassi posteriormente) que su espectáculo se llevaría finalmente a cabo, pero más adelante; y que si se vio obligado a cancelarlo fue por la presión recibida de «grupos ultracatólicos». (La terrible presión a la que se refería el alcalde, no era otra que la recepción en su correo electrónico de un envío masivo de cartas de denuncia por quienes considerábamos que el dinero público está para fines más útiles que subvencionar a quien ofende nuestras creencias; pero eso de recibir quejas a través de Internet debe ser algo insufrible para un político; pobrecito). En cualquier caso, garantizado su espectaculito para más tarde, Bassi dio por buena la excusa; que no está reñido gozar de un alma fiera y rebelde como la suya, con los comprensivos lametones a la mano que te subvenciona.

Pero el auténtico trasfondo de aquella suspensión es algo más compleja, o más simple, según se mire... La obrita de Bassi coincidía con las Elecciones Municipales del 2007 y, sobre todo, con el Año Jubilar decretado por celebrarse el quinto centenario de la llegada  de la imagen de Nuestra Señora de Consolación (Patrona de la ciudad) a Utrera. Dicho Jubileo llenó la ciudad de grandes actos cívicos y religiosos en honor de la Patrona, y ocioso es señalar que, en todos ellos, se contó con la muy activa presencia del señor alcalde. Y como lo de Bassi había provocado algo de revuelo, el alcalde debió de considerar que quedaba un poco feo estar participando muy pomposamente en los actos en honor de la Virgen, a la vez que subvencionaba un espectáculo que se burlaba manifiestamente de lo que ésta representa; con el posible perjuicio que tan incoherente actitud podría causarle ante las urnas.

Pues bien, pasadas ya las Elecciones y reelegido el andalucista alcalde Jiménez, ahora se anuncia de nuevo el espectáculo del bufón italiano en Utrera; que si ayer tocó el Jubileo, hoy toca el Bassi Leo, y que viva el mamoneo que «Tó es bueno p'al convento», como decía el fraile que llevaba una puta al hombro.

Lo de Bassi, pobre diablo que se cree valiente por verter sus babitas de odio sobre la religión mayoritaria de los españoles, incluidos los utreranos, es comprensible: sabe que en esta España plural y diversa (¡Capitán... mande firmes!) escupir sobre la fe cristiana es un acto tan cultural como subvencionado, y que el artículo 525, 1 de nuestro vigente Código Penal, que establece «Incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican», es pura letra muerta cuando el escarnio o la vejación tienen como objetivo el cristianismo y, más concretamente, el catolicismo.

Ya digo: lo de Bassi, comprensible, y además le pagan. Más incomprensible resulta la doble moral del señor alcalde, subvencionando a quien viene de fuera para burlarse de la fe que profesa la mayoría de su pueblo. Pero este tipo de hipocresías es algo desgraciadamente muy habitual en la llamada Tierra de María Santísima.

 

LA BABA EN LA PLUMA
Daniel Anido

Director de Cadena SER (17.04.08)

Este es, amigo lector, el talante que prevalece entre los amigos de quienes ejercen el poder. Estos son los miserables con los que hemos de contar para el consenso y el entendimiento entre los españoles, esta es la penuria intelectual de que disfrutamos y la mezquindad que nos rodea: esta es la España a la que nos ha llevado Zapatero y su socialismo de albañal para sumirnos en las letrinas del mundo. ¡Qué Dios nos ampare!

Son de ilustres burgos, ansones, losantos, pejotas, usias y alguna que otra schlichting, pero segregan ese líquido viscoso y corrompido por la comisura de sus parpados, acentuando el asco que desprende su mirada.

Tenemos que mirar sus caras, seguir con atención el recorrido; ver como avanza ese residuo pútrido que desciende por los pliegues hasta la boca, como carcome gota a gota su lengua relamida; como la inunda y luego la desborda, para proseguir su camino hasta la mano pegajosa que sostiene la pluma y derramar allí toda su miseria.

Cuando fluye toda esta baba compartida y el periodismo se acojona, estos mirones clandestinos, estos fetichistas de la mugre, se proclaman profetas con derecho de pernada, levantan púlpitos con barrocos tornavoces, apoyan sus falanges en el antepecho, despliegan su abyección más tenebrosa y corrompen el espacio compartido.

Cuando el periodismo se acojona delante de estos usurpadores del oficio, la cloaca extiende su dominio, se adueña de la plaza pública y construye allí su pasatiempo favorito: el juego delictivo del insulto, donde prevalece y se premia la discriminación por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social, como pueden ser la orientación sexual, la fe o falta de ella, la ideología, la gestación, la edad, el nombre o el apellido.

Cuando el periodismo se acojona delante de estos mediocres, que confunden la baba con el intelecto, nuestra profesión pierde el futuro; los ciudadanos, su libertad, y la democracia, el sentido.

El periodismo tiene que hacer frente a la contaminación que desprenden estos exhibicionistas de la baba en la pluma, a la perversión que esconden bajo el necesario paraguas de la libertad de expresión.

Son previsibles. Se plantan delante de sus víctimas y abren con rapidez sus gabardinas, dejando ver su desnudez intelectual. Pero, son cobardes. Si les plantamos cara, mirando fijamente sus despojos orgánicos, señalando con el dedo su minusvalía y mostrando nuestro desprecio con una sonora carcajada, que al tiempo alerte al resto de la ciudadanía, salen corriendo a esconder sus complejos y sus colgajos... en el fango.

 

LA VACA ROJA O BERMEJA. (La vaca mística explicada)
Arturo Robsy

En mi ciudad, como ya se ha dicho, las fuerzas vivas se han decantado por la vaca, flor de la industria quesera y del calzado, porque la consideran un ente laico, poco dado a las discusiones. Será un bicho de bronce de cuatro metros y sin alma. Como quien dice la Vaca de Troya o la Vaca de la Paz.

Somos peculiares por aquí. Tenemos un monumento a la vieira con perla por ejemplo, y un baile –de bailía– parecido a un bollo, sin contar que mi casa, única en su especie, tiene dos plantas bajas, la una sobre la otra. La población entera, dos alcaldes, también el uno sobre el otro. El titular Psocialista, bien podría recordar a Carlos Cuarto sometido a Godoy. Y Godoy mismo, el que manda, un comunista nacido para reinar durante el Despotismo pero extraviado de época.

Fue éste el inventor de la Vaca de la Paz porque es el concejal de cultura o, sea, el que nos la insufla para darnos consistencia de país catalán, con mucha Mercè Rodoreda, traducida a treinta idiomas y leída en medio.

Cuando casi nadie sabía que, tras el resbalón de Llamazares, IU había decidido convertirse en fundación cultural, el Godoy pueblerino tomó medidas higiénicas. ¿Hay algo más cultural que la vaca, que produce del filete al yogur y vivifica el intelecto? ¿Acaso puede concebirse una sociedad postindustrial sin la vaca produciendo metano y efecto invernadero? Ni se puede hacer de menos su potencial artístico y mítico, que siempre ayuda a que la gente hable de la cornúpeta en lugar de los nuevos permisos de obra.

En Egipto la Diosa Athor, que era vaca, tenía gran importancia, pues sostenía el firmamento con los cuernos, Dios la perdone. Su Marido, el señor Apis, vivía regalado y si padecía un óbito, era modificado y conservado en el Serapeum. Obra de faraones.

En España están las vacas de Olite y los toros de Guisando, amén de notables apellidos que hicieron historia como Cabeza de Vaca o Vedell. Por otra parte ¿hay algo más bello que las vacas y los toros que pintaron los cretenses en tiempos de la talasocracia? ¿Acaso Pasifae, tocada de amor, no se vistió de broncínea vaca para tener ayuntamiento con el famoso Minotauro, regalo de Poseidón?

¿Y qué decir de Amaltea, que amamantó a Zeus? Cierto que era cabra y no vaca, pero tan cretense como Pasifae. Debiera figurar al lado de la Vaca de Alayor para simbolizar el carácter extraño de las autoridades, mientras la vaca representa la capacidad infinita del pueblo para dejarse ordeñar.

Pero hablemos de la vaca, para no hacerlo del incumplimiento de las normas sobre la contaminación acústica, del precio del agua o del incumplimiento de la prohibición constitucional de discriminar. El animalito, fecundo, también representa a la diosa Isis, esposa del señor Osiris, retratada a menudo con cabeza de vaca o, según la época, sólo con los cuernos, que se interpretaron después como la Luna. Pero eran los de la Estrella Matutina, de donde algunos han deducido que Athor procede de la griega Afrodita, de Esparta y Citerea, que, llamada Venus por los romanos, inspiró a Cicerón, que la llamó «hija de Coelum y Dies»: Del cielo y el día.

Buenas noticias, pues, para mis vecinos de la Ciudad Rara, porque cuando dispongan de la Gran Vaca de Bronce, más que panorámica, estarán admirando en realidad a la diosa Venus, con una forma algo diferente que la de Milo, pero más provechosa. La Venus Secreta de Alayor.

Más aún quizá, porque, en el misticismo de los Vedas, la palabra vaca («go») es sinónimo de tierra, cielo, rayos de luz, habla y cantor. Además, según lexicógrafos clásicos, «sol, agua, firmamento, centella» y otras cosas definitivamente brillantes.

De donde hay que deducir que el concejal de cultura, aunque comunista, acierta cuando propone vaca grande, ande o no ande. No sólo simboliza –por la piel y la leche– el calzado, los quesos y los embutidos del pueblo, sino la belleza, la cúpula del cielo estrellado, el agua, la divinidad y la Historia Antigua, tan piramidal. Y al Mahabharata, grande epopeya, que cuenta que Daksa, el creador del mundo, dio un trago de néctar, eructó y vio que con él había dado a luz a una vaca, a la que llamó «Surabhi», inmortal por ser inmune a la concupiscencia.

Hasta hay, según los puranas, un Paraíso de la Vaca, región luminosa y feliz situada entre los tres mundos: El Goloka.

O sea que conviene al pueblo votar por la vaca monumental del de Cultura, aunque nos conste que nada trascendente puede hacerse sin efusión de sangre. Y menos por un comunista. Basta con leer la Biblia, «Números (XIX, 2-22)» para saber por qué esto se titula así, informándose del Rito de la Vaca Roja, o bermeja, que acaba mal para la cornúpeta, degollada ante todo Israel por un sacerdote. O sea, Stalin a la antigua.

Qué pena que esa sangre se cuele tanto en las mejores historias. Cosas de la ociosa clase política, a la que jamás se le ocurrió que las vacas fueron símbolos de potentes divinidades, además de pura piel y queso. Qué cosas.

 

LA VERDAD SOBRE LULA
Alejandro Peña Esclusa
Noticiero Digital

La mayoría de los analistas políticos, coinciden en afirmar que Lula da Silva es un demócrata a carta cabal, que sirve de contrapeso a la influencia nociva de Chávez en el continente. Sin embargo, el breve resumen de noticias que presentamos a continuación demuestra que Lula es –y siempre ha sido– quien más ha defendido y respaldado a Chávez.

En diciembre de 2002, cuando todavía era presidente electo, Lula convenció al entonces mandatario Fernando Henrique Cardoso de enviar un carguero lleno de combustible –el Amazon Explorer– a Venezuela, para sabotear el Paro Cívico. Llama la atención que el líder sindicalista Lula se haya prestado para sabotear una huelga legítima en otro país.

Según una nota de prensa, publicada el 3 de octubre de 2005, Lula confesó públicamente que la ayuda del Foro de São Paulo fue fundamental para Chávez, durante la crisis de agosto de 2004, cuando se realizó el referendo revocatorio.

El 21 de septiembre de 2006, según un cable divulgado por la Agencia Bolivariana de Noticias, «el Ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Celso Amorim, reafirmó el apoyo de su país para que Venezuela ocupe un sillón no permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas».

Según un cable de EFE, publicado en septiembre de 2006 por el diario El Universal, «el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, dijo que su gobierno pretende cooperar con el del venezolano Hugo Chávez incluso en el uso de la tecnología nuclear con fines pacíficos».

El 13 de noviembre de 2006, Lula viajó a Venezuela para hacer campaña electoral a favor de Chávez. Lula aseguró: «El mismo pueblo que me eligió, que eligió a Kirchner, a Evo Morales, que eligió a Daniel Ortega, sin duda te irá a elegir presidente de la República de Venezuela en un segundo mandato». Dijo no tener dudas que en Venezuela, desde hace muchos años, «no había un gobierno que se preocupara de los pobres como tú (Chávez) te preocupas. Y tenga la seguridad compañero Chávez de este pueblo que te quiere mucho».

Ese mismo mes, Lula dijo en una reunión con el directorio del Partido de los Trabajadores, «estoy seguro de que Chávez será reelecto el próximo domingo». «Junto a Chávez y Kirchner –dijo– vamos a construir la Comunidad Sudamericana de Naciones». En diciembre, después de la reelección, Lula manifestó su alegría, diciendo que «la victoria de Chávez es la expresión de un proceso más amplio de transformaciones sociales y políticas en curso en América Latina».

El 26 de enero de 2007, Lula viajó al foro de Davos, donde defendió a Chávez de las críticas recibidas, diciendo que «fue elegido tres veces, todas de la forma más democrática posible, con presencia internacional». Lula no mencionó las denuncias de fraude, ni que el gobierno venezolano impidió la entrada a observadores de ideologías distintas a la socialista.

El 26 de abril de 2007, en declaraciones que fueron divulgadas por la prensa de Argentina, Lula afirmó que «Chávez es un aliado excepcional, tanto en lo político como en lo energético y comercial».

El 20 de noviembre de 2007, según un cable de Telesur, «Lula ofreció el territorio brasileño para la realización de una eventual reunión entre el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y el líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC), Manuel Marulanda».

En enero de 2008, el ministro jefe del Gabinete de Seguridad Institucional de la Presidencia, general Jorge Félix, descartó que la carrera armamentista de Venezuela sea una amenaza para Brasil.

El 30 de septiembre de 2007, el canciller Celso Amorim, de visita en Caracas, aseguró que su gobierno hará todo lo posible para que el Congreso brasileño apruebe el ingreso de Venezuela al Mercosur. «Para nosotros –dijo Amorim– el ingreso de Venezuela es muy importante; nos ayuda a crear una vértebra de la integración suramericana que es importante para ahora y para el futuro».

En marzo de 2008, después de que Chávez rompió relaciones con el gobierno colombiano y luego de que envió tropas a la frontera, en protesta por la muerte del terrorista Raúl Reyes, Lula se atrevió a declarar públicamente que Chávez había sido el «gran pacificador» del conflicto.


 
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