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El Risco de la Nava: El Risco de la Nava Nº - 429
Miércoles, 24 septiembre a las 21:42:07

El Risco de la Nava

GACETA SEMANAL DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 429  –  23 de septiembre de 2008

SUMARIO

  1. Esto que está pasando. Santiago Niño Becerra
  2. Jueces por la partitocracia. Fernando Sánchez Dragó
  3. El nuevo paganismo. Enrique Hermana
  4. Sin descanso pero cansando. Arturo Robsy
  5. Garzón el justiciero. Luis María Anson



ESTO QUE ESTÁ PASANDO
Santiago Niño Becerra

Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.


La Carta de la Bolsa

Hoy no tocaba hablar de esto, pero he recibido tantos mails, llamadas y abordamientos por los pasillos, que vamos a tocar el tema. «Esto que está pasando, ¿es la crisis?»; era la pregunta que ayer machaconamente me formularon. Otra: «Tu ya dijiste que sucedería esto, ¿qué va pasar ahora?». Yo recomendaba que leyesen, aquí, la serie «Septiembre» (2ª Ed. Principios de Febrero del año en curso), vuelvo a hacerlo.
Bien, vamos por partes. «Esto que ahora está pasando» no es «la crisis», es parte de la crisis. Estructuralmente, esta crisis y la de 1929 serán muy, muy semejantes, de hecho ya se están produciendo similitudes: las arengas de Bush y Paulson, los comentarios de Obama y McCain, las intervenciones de otros políticos, por ejemplo, pero, entre ambas, habrá una diferencia fundamental: el crash del 29 se presentó de sopetón: de ahora para luego, la crisis del 2010 la estamos viendo venir: desde principios del 2007.

Lo que está llegando va a tener el mismo significado que lo que supuso la Gran Depresión, de hecho ahora viene otra Gran Depresión, pero así como entonces la novedad de los instrumentos financieros y productivos ocasionó que el derrumbe fuese casi instantáneo, ahora el derrumbe se ha producido tras haberse estado retorciendo esos instrumentos con absoluto conocimiento de causa, por tanto, el sistema puede irse preparando para lo que viene, pero los efectos de eso que viene serán más intensos porque lo que provocarán lo es.

Por otra parte, en 1929 no había ningún problema con las commodities, los recursos no escaseaban, incluso había amplias zonas en el planeta que aún se hallaban «vacías» o, si no, podían ser vaciadas sin excesivos problemas (la última masacre de indios en USA había tenido lugar hacía menos de 40 años), es decir, el sistema «iba a más». La crisis fue terrible, sus efectos pavorosos, pero no había limitaciones para crecer, para «ir hacia arriba».

Ahora, sin embargo, sí hay problemas con las commodities: la tendencia de su oferta es decreciente, el monto de la deuda privada es alucinante, ya se está produciendo un excedente permanente de población activa que nunca va a ser necesario. Ahora, el planeta no está «yendo a más», simplemente porque no es posible ir a más como se ha ido, ahora se apunta «a menos», a una altísima productividad y eficiencia pero a costa de reducciones en el PIB global.

La de 1929 fue una crisis que, como todas las sistémicas, se produjo porque se agotó el modo como se habían estado haciendo las cosas: la economía mundial, a finales de los años 20, podía hacer más de lo que estaba haciendo, las poblaciones de los distintos países aspiraban a todo porque no tenían casi nada, la productividad favorecía esas expectativas; la crisis se produjo porque el corsé del Modelo Clásico impedía todo eso. Fue terrible, pero los cambios que se introdujeron trajeron el período más deslumbrante de la historia de la humanidad.

Ahora sucede todo lo contrario aunque también se ha agotado la manera como se han hecho las cosas: el sistema ha estado desperdiciando recursos porque los ha estado sobre explotando, todo tipo de recursos, de tal modo que la utilidad marginal de las cantidades de recursos que se han ido utilizando ha sido decreciente. Para dar salida a los fabricados al sistema tan sólo le quedó una salida: permitir el hiperendeudamiento y diseñar los instrumentos financieros que lo posibilitaran. Ejemplos, miles. ¿A dónde hemos llegado?, pues a un lugar en el que sobra de todo, en el que se ha alcanzado el límite físico de la capacidad de absorción y en el que se ha llegado al final de las expectativas de suministro de recursos al ritmo fijado. No ha sido una cuestión ni de sadismo, ni de estupidez, simplemente la evolución ha llevado a eso porque no podía llevar a ninguna otra parte.

Más. En el 29 se perdió la confianza, pero la esperanza permaneció; ahora la confianza (que era mucho mayor porque debía serlo al necesitarse mucha más debido al volumen alcanzado por el sistema) se está perdiendo a pasos agigantados, pero también la esperanza se está marchando. En 1929, durante los 30, las madres y los padres estaban convencidos que sus hijas e hijos vivirían mejor que ellos, mientras que las hijas e hijos creían que estarían mejor que sus madres y padres, hoy, sin embargo, no es así: se sabe, se conoce que los descendientes van a vivir peor que sus progenitores, y eso es nuevo, nuevo y terrible.

Como ven, muy semejantes y, a la vez, muy diferentes.

Bien, sigamos. El crash del 29 estalló, y ya sabemos lo que pasó después. Hoy… aún no ha estallado nada y nada va a estallar. Aquello, lo del 29, fue una explosión, esto, lo del 2010, va a ser un desbordamiento. Esto que estamos viviendo ahora y que se manifestó en Septiembre del 2007, no es más que el inicio de la crisis; es la crisis porque es parte de ella, pero no es un crash, porque, fundamentalmente, no va a producirse ningún crash. Si quieren bautizar a lo que está sucediendo ahora, llámenle precrisis.

Hasta mediados del 2010 vamos a seguir así, aunque 1) tendencialmente, la economía, sus índices y agregados, cada vez serán peores y, 2) psicológicamente, la población cada vez estará más jodida. Hasta mediados del 2010 va producirse un deslizamiento progresivo a peor, sin caídas profundas, sin grandes desastres (dirán, «¡Hombre!, ¡la quiebra de Lehman!», no, no crean: en el fondo es un fallido más, el problema es lo que significa: si hubiese quebrado en el 2005, casi, casi ni se hubiese comentado), pero cada vez con menores esperanzas.

A finales del 2009 ya será evidente que se acerca una crisis monstruosa; a principios del 2010 estará aceptado que esa crisis es inevitable, y a mediados comenzará el derrumbe, a plomo, en vertical, ¿cómo en 1929?, menos terrible porque aunque el modelo de protección social se halla en retroceso y, además, se producirán recortes en sus gastos, sus restos actuarán de colchón, pero, más terrible porque la población está acostumbrada a un ritmo de vida que va a cambiar. De todos modos, en parte por el hartazgo de estos años pasados, en parte por la concienciación ambiental, en parte por el propio pavor generado por la indefensión que la población sentirá, en parte por la sensación de inevitabilidad que se instalará, posiblemente la gente no viva excesivamente mal la situación: «es así, nada se puede hacer».

Esto es «lo que está pasando», esto es «lo que va a pasar». Volveremos sobre el tema.

(Lo que está sucediendo no me ha sorprendido, nada, pero sí como está sucediendo. Sinceramente pensaba que la FED, o quien-sea, iba a sostener el tinglado financiero como fuese, hasta Noviembre, hasta las elecciones, y no ha sido así. Me comentaba un amigo que se mueve por el mundo financiero que para los Republicanos no era justificable, aunque quisiesen, seguir salvando entidades podridas porque hacer eso restaría fuerza a su propuesta estrella: bajar los impuestos; tal vez, tal vez, pero yo me inclino por otra interpretación: la cantidad de mierda es tan monstruosa, el grado de contaminación tan tremendo, el nivel de afectación por la gangrena tan brutal, que se ha llegado a la conclusión de ya es inútil/imposible salvar nada, tan sólo suministrar calmantes (inyecciones de liquidez) hasta que se produzca el fallecimiento).



JUECES POR LA PARTITOCRACIA
Fernando Sánchez Dragó

El Mundo


Cambio de régimen. El país –sus gentes– se cruza de brazos, desvía la mirada y sigue yendo a lo suyo mientras el sistema democrático se desmorona. Sólo unos cuantos periodistas y algún que otro contertulio patalean. Es lo de siempre: España no tiene pulso.

El otro día, cogiditos del brazo todos, los del gobierno, los de la oposición y los chicos del coro de la opereta nacionalista, se apuntilló el toro de la democracia. Andaba ésta herida de muerte desde el verano del 85, cuando los socialistas vincularon el poder judicial al legislativo, pero los del PP, aunque sólo fuera de boquilla y por guardar las formas, no avalaban la felonía ni estaban en ese ajo. Ahora ya lo están, metidos en él hasta el cuello. Son cómplices de los liberticidas en un delito de alta traición, pues traición y delito es convertir a los jueces en piezas del engranaje de la partitocracia.

Se veía venir, sabíamos todos que en septiembre pasaría eso, y lo sabíamos desde que Zapatero y Rajoy –don Juan y doña Inés– representaron en la Moncloa, sin esperar a noviembre, la escena del sofá, pero el dolor sólo duele cuando llega. Y ya ha llegado. A partir de ahora ni siquiera es necesario fingir. Los miembros del Consejo General del Poder Judicial son, simultáneamente, jueces y partes en todas las cuestiones que se sometan a su alto arbitrio. Nunca mejor dicho lo de partes, pues los nombran los partidos. Y, desde Roma, y en estricta aplicación de los principios de la más elemental lógica aristotélica, eso es, por definición, incompatible a rajatabla con la idea y la esencia de la Justicia.

¿Qué podemos hacer?

Respondo: nada. Así de sencillo, así de triste. ¿Sustituir, en las próximas elecciones generales, a Zapatero por Rajoy, o por quien sea, y a los del PSOE por los del PP? ¡Pero si son iguales! ¿Votar a Rosa Díez, estemos o no de acuerdo con la totalidad de su programa? Servirá de poco. ¿Irnos a tomar unas cervecitas mientras los súbditos de la partitocracia acuden mansamente a las urnas? Quizá sea eso lo más digno.
Y una de dos, amigos: o lo que hay aquí no es una democracia, y en tal caso yo aún puedo llamarme demócrata, o sí lo es, y entonces...

Rellenen los puntos suspensivos. Dicho queda.



EL NUEVO PAGANISMO
Enrique Hermana

 
Resulta patente para cualquier espectador con edad superior a los cincuenta que la sociedad española desconoce ya masivamente los usos y ritos litúrgicos de la religión católica. Cuando se celebra alguna ceremonia religiosa con asistencia «obligada» aún por los usos sociales –bodas, primeras comuniones, funerales, etc.– los oficiantes se ven obligados a advertir a la mayoría de los asistentes sobre cómo deben comportarse para lograr una mínima coherencia en la celebración. Los concurrentes «forzados por el convencionalismo social» desconocen la esencia y las secuencias de la ceremonia y mantienen una actitud o de cortés o displicente distanciamiento respecto a lo que se celebra; no sin que, en muchos casos, den muestras de ostensible desdén hacia lo que allí tiene lugar.

Esta realidad social actual es manifestación de un descreimiento generalizado. Es evidente que la sociedad española ha dejado de ser lo que ha sido durante siglos, mayoritariamente católica (Unamuno advertía que en España todo el mundo era católico, incluso los ateos). No se puede concluir que esa dejación haya sido motivada por conversión a otras fes, pues el crecimiento de la población protestante o musulmana es insignificante, sino que es consecuencia de una apostasía generalizada: La sociedad española ha adoptado creencias sustitutorias que deben ser clasificadas como un nuevo paganismo. El lugar central de sus creencias actuales ha pasado a ser la madre Tierra, o Gea, respecto a la que se impone un respeto absoluto. Se trata de un objeto de adoración más cercano que el Dios cristiano, una vez que se ha difuminado, como si fuese una mitificación legendaria, el hecho histórico de la Encarnación. El ecologismo constituye la nueva Iglesia a la que el español y el europeo «moderno» se afilian con fervor, y los pecados contra ello son vituperados con fe de conversos. Los dogmas impuestos por los doctrinarios de esa nueva iglesia, tales como el cambio climático, la condena de especies arbóreas no autóctonas, la manipulación genética –¡de vegetales por supueto, no de humanos, con los que todo vale!– o la desertización inexorable son de obligado acatamiento por todos los ciudadanos sin que se tolere discrepancia pública alguna sobre su vigencia. La aceptación generalizada de la salvajada del aborto es una de las manifestaciones más patentes de este nuevo paganismo, que lo acepta convencido de que a) no hay norma superior a la propia voluntad de la madre asesina y b) se trata de un requerimiento indispensable para aminorar el peligro que, para la Naturaleza, supone el «crecimiento excesivo de la depredadora especie humana».

La práctica creciente de incineración de cadáveres y dispersión de las cenizas en lugares predilectos del difunto es otra de las manifestaciones de este nuevo paganismo, una vez perdida la creencia en la resurrección de la carne. Otra es el animalismo, que mitifica la conducta animal como la más acorde con las leyes de la Naturaleza, en contraste con la humana, vilipendiada por violenta y antinatural.

Este nuevo paganismo no elude aspectos espirituales, para lo cual recurre al esoterismo más versátil. Internet está plagado de invitaciones a ingresar en los más variados clubs de veneraciones exóticas. El druismo, con veneración de los árboles, es uno de los que más proliferan, con vertientes celtas, escocesas, galas… para todos los gustos. Cualquier fe con raíces en la Naturaleza es adoptada con preferencia a la cristiana, con raíz en el Hombre. Los guionistas de Hollywood, la gran colonizadora cultural del mundo moderno, producen continuamente nuevo material para esta nueva faceta del primitivismo cultural, que se ha convertido en una pieza esencial de la corrección política imperante.


SIN DESCANSO PERO CANSANDO
Arturo Robsy


Esta gente es como es, o sea, tiene un solo objetivo, que no es la gente, que no es que mejoren la forma de vivir, que no es alcanzar mayor justicia ni amplitud de miras. Al Psoe y los suyos, de concejal p'arriba, le interesa únicamente mantener el poder y esa sensación de impunidad que les entra cuando les saluda un guardia, un capitán general o un banquero. O el rey.

Si se lleva algún tiempo sin frecuentar la TV1, al volver a su seno lo que se dice suena y resuena a cantinela obsesiva. Como los niños, los Psoemáticos, socialistas atomáticos, dicen de mil modos que ellos no han sido y que viva la tautología. Ellos no han hecho nada de lo mucho y malo que nos está cayendo. Parece que esta crisis, la recesión, la ha hecho el PP con la colaboración de Bush, que tienen unas ganas terribles a Zapatero, pobre, pues sólo labora por el progreso o, quizá, por el progresismo, que no es lo mismo.

Estas cosas, que se cuelan en todos los programas de modo inevitable, debieran decirse aún mas. Porque anda ya la gente española al borde del empacho y vale la pena saltarle los muelles, porque ¿si el Gobierno del Psoe es tan bueno, por qué no corrige la recesión en lugar de contentarse con reconocer y pregonar a los culpables? Y si es tan superior y lo hace tan a gusto del público, ¿por qué la permanente campaña de propaganda negra, es decir de atribuir a uno o varios partidos, todos los errores y males, con la ilusión de exterminarlos? Es decir, Pandora era del PP, el Tío Camuñas, seguidor de Rajoy, junto con Pateta y Pedro Botero. No digamos ya Bush, Sarcozy, el Preste Juan y Juan sin Tierra.

Estos discursos son imposibles, como lo parecieron los que atribuían al Psoe el mal puro, sin mezcla alguna de bien. No es posible eso, porque, a lo mejor, Zapatero ama a su desconocido abuelo por sistema telepático, y consulta con Negrín mediante señales con los radiotelescopios. De algún modo el hombre se está enterando de los pensamientos y de los proyectos geniales de aquellas lejanas mentes, porque leyendo no es. Socialista de oído con proyecto liberal extremo. De Too pal pueblo ha sabido pasar a too pa la empresa gorda.

Curioso es que en Estados Unidos se empezara con los presidentes-máscara, de los presidentes-histriones y de la legua, porque bien pronto sus psicólogos averiguaron que los votos no los cosechan las ideas sino los gestos, las sonrisas, el chupeteo de niños y, en América, frecuentar la sociedad de los animales que es, como en España, frecuentar a los economistas asentidores, economistas-sí, y a los Nobeles invisibles, para que la doctrina siga siendo superior a lo que ven los ojos. La animalia, siempre famosa por razonar apenas, como el perro o el gato, pero sin alegre movimiento de cola. Yo soy el rata primero. Y yo el segundo. Y yo el tercero, que cantaban unos proletarios en «La Gran Vía». Porque, de un modo u otro, el dinero que no llega a las gentes necesitadas acaba llegando a los sobrados. O sea, nuestros presidentes copian las campañas pero no su cumplimiento porque no se debe malacostumbrar a los españoles, tan bien adaptados ya a la inseguridad manifiesta y al albur de las promesas.

Por televisión todo parece posible y todos invulnerables. Casi no se notan los que hacen preguntas favorables, de exhibición. Ni los-as que dan lametones de pura felicidad y de pura sabida la doctrina, al alcance de cualquiera. Es Bush. Es Rajoy. Fue Aznar. Fue el Prestige. Fue la guerra del golfo o de los golfos de las Azores.

Cuántas palabras para comentar unas pocas depositadas por el ministro Alonso, que no supo ser alcalde, en el programa de TV1 conocido mundialmente como «los desayunos de TVE», que es casi como abrevar con Pablo Iglesias al lado.

Puede que José Antonio Alonso se unte con feromonas para volver partidarias y partidarios a las periodistas y periodistos. Al menos no se inquietaron cuando el buen Ministro afirmó que si habían dado tantas inyecciones de dinero –que son como las de hígado– a las constructoras, no era por favorecerlas, que allá se apañen (como dijo el gran Z), sino por favorecer al pueblo, que se lo merece. Los ricachos esos, con el dinero de todos, podrán vender más barato (si no hay compradores no importa) o poner los pisos nuevos en alquiler. Y eso es lo mejor para la gente. O sea, no hay mal que por bien no venga ni que dure cien años. ¿Crisis? ¿Qué Crisis?

Ya se comprende que no es importante lo que dice JAlonso, porque lo importante es lo que calla: El Psoe hace distingos, o sea, no es el mismo Psoe para los yates que para los utilitarios, porque es más fácil cobrar a los utilitarios que a los yates y porque los yates dan trabajo o, sea, cierran bocas, y los utilitarios las abren. Los yates reciben dinero aunque les sobra y los utilitarios reciben promesas de un futuro mejor, que lleva ya seis años acercándose y parece que lo miráramos con el culo de los prismáticos.

Gobernar, querido pueblo, es justo eso: hacer distingos y dar más al que más tiene y coger (en suramericano) más a quien no. A ver si lo habéis entendido: La crisis es buena para el pueblo, porque hay menos inflación y porque podrán alquilar o comprar pisos nuevos más baratos: gracias a que el gobierno da pasta a los que la tienen. No es tan difícil verlo.



GARZÓN, EL JUSTICIERO
Luis María Anson

El Mundo

Ayer me llamó Baltasar Garzón para darme la exclusiva de que va a procesar a la duquesa de Alba con el fin de que dé cuenta del genocidio cometido por su antepasado en Bélgica, hace unas años. «Ya va siendo hora –me dijo– de que cada palo aguante su vela y que pongamos las cosas en su sitio por muy monárquica y aristocrática que sea Carmen Iglesias».

Yo le contesté que podría citar también en la Audiencia a Su Majestad el Rey Juan Carlos I, cuyo antepasado Carlos III expulsó a los jesuitas, en atentada flagrante contra las libertades de expresión y reunión. Me contestó Baltasar que no, que aquella fue la decisión progresista de un Rey ilustrado, pero que, en todo caso, Don Juan Carlos sí sería citado en la Audiencia para que dé cuenta del crimen de Estado perpetrado por su antepasado Felipe II, que ordenó asesinar a Escobedo en una calle de Madrid. Una soberbia película de Antonio del Real, históricamente rigurosa y muy bien ambientada, que se estrenó anoche, ha abierto los ojos a Garzón, pues no sólo de la guerra incivil viven los jueces estrella.

Estudia también el justiciero, aunque las dudas le asaltan, procesar al duque de Veragua, cuyo antepasado Cristóbal Colón abrió con el Descubrimiento de América el gigantesco genocidio que posteriormente cometieron en aquellas tierras españoles, ingleses, franceses, portugueses y holandeses. Sin el macabro viaje descubridor, las costas de Europa y América no se hubieran cosido con las tres agujas de las carabelas y todo habría sido distinto.

Lo que sí tiene claro el juez es que, una vez cerrado el capítulo de los muertos en la guerra incivil, tendrá que pedir cuentas al duque de Calvo Sotelo cuyo antepasado José cometió la ligereza de dejarse asesinar por las Fuerzas de Orden Público de la República, originando el Alzamiento militar de 1936.

En la grata conversación que mantuve ayer con Baltasasr Garzón le pregunté si tenia además otros proyectos de procesamiento y me contestó: «Naturalmente que si, la Historia de España es inagotable y ya va siendo hora de que se haga memoria y justicia histórica». Y me habló con notable conocimiento de las atrocidades cometidas por el Gran Capitán, por el conde duque de Olivares, por los espadones Espartero, Narváez y O'Donnell. Hizo mención especial al marqués de Santa Cruz que ofendió al fiero turco en Lepanto, en la Tercera al francés y en todo el mar al inglés, que tuvieron al verle espanto. Lo de Lepanto, sobre todo, irrita tanto a Garzón como los editoriales de EL MUNDO. Por culpa de aquel bellaco del marqués de Santa Cruz, la alianza de civilizaciones, según Garzón, se ha hecho ahora tan complicada y menos mal que ha venido a resolver las cosas José Luis Rodríguez Zapatero, que es el faro que ilumina el mundo.

En voz baja le apunté a Baltasar Garzón que tal vez no fuera una mala idea procesar a Fidel Castro, tirano de Cuba durante cincuenta años. Me dijo que no, que él no procesaba a los mitos y que, en todo caso, la emprendería contra Teresa de Calcuta, aquella abominable monja de derechas, empeñada en atender a los enfermos terminales, enfrentándose con la ciencia y entorpeciendo el ejercicio piadoso de la eutanasia.

Colgué el teléfono un poco contrito, la verdad. Últimamente, es que no me entero de nada. No me va a quedar otro remedio que empezar a leer los recuadros de la pradera


 
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