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El Risco de la Nava: El Risco de la Nava Nº - 432
Miércoles, 15 octubre a las 20:50:15

El Risco de la Nava

GACETA SEMANAL DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 432  –  14 de octubre de 2008

SUMARIO



APUNTACIONES SOBRE LOS VENCIDOS, SUS MEMORIAS Y SUS REMEMBRANZAS
Antonio Castro Villacañas


Entre las muchas mentiras que se difunden hoy por España amparadas por un doble proteccionismo, oficial y oficioso, está la de que para desgracia de todos hasta hace muy poco no se pudo publicar, escribir y casi ni hablar de nuestra última Guerra Civil desde el punto de vista de quienes la perdieron. La represión franquista, primero; la llamada concordia democrática protagonizada por la Transición, después; la cómoda situación creada por el no mirar hacia atrás, más tarde; el caso es que hasta hoy, es decir, hasta los comienzos del siglo XXI, no se pudo romper el silencio establecido sobre tan delicado como espléndido tema. Gracias a Zapatero, se nos dice, han podido estrenarse películas y publicarse libros que muestran la memoria de los perdedores. Menos mal que ya se puede hablar y escribir sin miedo...

Se trata de una doctrina tan confortable para quienes la propagan como realmente falsa y embustera. Son muchos los que, además de ganar dinero por participar en esta campaña, se sienten espiritualmente halagados al creer que están reparando una larga y profunda injusticia: estiman que son los descubridores de un mundo escondido durante más de 70 años. Quienes les ponen algún reparo son, no les cabe duda, antiguallas y retrógrados. Ellos están al día, son «progres», han heredado y ostentan con orgullo la legitimidad de quienes perdieron la guerra. De algún modo se han alzado en rebeldía contra el fascismo, la dictadura y el cómodo conformismo de la derecha... Tanto «heroísmo» goza de una ventaja nada desdeñable: se da en el cómodo espacio de una falsa democracia, prefabricada con el sano deseo de que ningún español recordase nunca el pasado. Como si cada individuo, cada colectivo, esta y aquella institución social, todas y cada una de las diversas «unidades de convivencia», no tuvieran su respectiva genealogía compuesta de luces y sombras, éxitos y fracasos, méritos y deméritos, bondades y maldades...

Si leemos un libro de los que están de moda o vemos una película que casi todos los periódicos resaltan, seguro es que nos encontramos con más de una escena, cuando no todo el relato o el filme, cargados de referencias históricas dulces para los unos y amargas para los otros. El telón de fondo es siempre el mismo: la España de la anteguerra, de la guerra o de la postguerra. Si se usan los años de la República, ya se sabe: un intento de civilizado progreso interrumpido por gentes de mentalidad estrecha y atrasada propicias al continuo abuso del obrero y de la mujer y los niños de clase baja. Ninguna referencia, por supuesto, a la quema de iglesias y conventos, a las huelgas de los trabajadores del campo, las minas o los ferrocarriles... Nada de mostrar las feroces luchas intersindicales o de partidos. Aquello era un paraíso, o llevaba camino de serlo, hasta que una pandilla de señoritos y una panda de militares decidieron anegarlo de sangre por medio de un alzamiento cruel y una guerra despiadada. Si el fondo de la película o el libro es la guerra o el alzamiento, también se sabe: unos malditos camisas azules o caquis, todos provistos de bigotillo fino, bendecidos por rijosos cuarentones de negra sotana, hacen cuanto está en su mano para maltratar hasta la muerte a mozos y mozas limpios de mente y traje o a cuarentones envejecidos por las penalidades de unos años sometidos a trabajos forzados en favor de las clases privilegiadas... Y si el libro o la película se refieren a los años cuarenta o cincuenta del siglo pasado, ya se sabe también lo que les sucede a los protagonistas de sus respectivos argumentos: todos sus familiares, amigos y compañeros de actividad profesional, social o política son encantadores, entrañables, buenas personas, inocentes, guapos... Lo malo es que su vida no puede ser perfecta porque tienen que convivir, soportar, rebelarse y vencer a sus enemigos naturales, los canallas, feos, groseros, machistas, maltratadores de niños y animales, maníacos sexuales, opresores, etc., franquistas o fachas vencedores en la guerra... Si la película o el libro son escritos o producidos por personas físicas o sociales enraizados en alguna de las nacionalidades periféricas que nuestra bendita Constitución sembró y protege, los malvados de sus respectivos argumentos, además de ser cuanto ya hemos visto y dicho, serán algo mucho peor: españoles desconocedores de la historia y la raíz esencial de los correspondientes pueblos, invasores de sus tierras, explotadores de sus gentes...



POLÉMICA SOBRE LA «PRIVATIZACIÓN» DE LA SANIDAD. ¿HABLAMOS DE SUBSIDIARIEDAD?
Fernando de Haro
PáginasDigital.es

Tomás Gómez, ahora líder de los socialistas madrileños y hombre de moda en el partido, aprendió muchas cosas en su primer mandato al frente del Ayuntamiento de Parla, en Madrid, cuando todavía no había sido el alcalde más votado de España. Una de las que se le quedó marcada es que los servicios públicos municipales no conseguían ser de calidad si no eran de gestión privada.

No había modo de convertir la ciudad dormitorio que regía en un municipio moderno y más humano con una gestión pública directa. Y así, por ejemplo, para conseguir que las calles estuvieran limpias en ese primer mandato, que hubiese el doble de personas dedicadas a barrer las calles o atender «emergencias higiénicas» que se produjeran por la noche, convocó un concurso público y lo adjudicó a la empresa Urbaser en el ya lejano año 99. La cosa le funcionó y gracias a eso llegó a obtener la abrumadora victoria del 2003. Desde entonces Gómez se convirtió en un «antidogmático» en todo aquello que tenía que ver con los servicios públicos. Sólo ha habido una línea roja que, por desgracia, nunca ha rebasado. La de la enseñanza.

Nunca ha facilitado que en Parla se instalaran colegios concertados con, por ejemplo, la concesión de terreno municipal a entidades de iniciativa social. Es una frontera ideológica que, a diferencia de lo que le ocurre a la izquierda británica, ni Tomás Gómez ni el PSOE menos estatalista son incapaces de cruzar. Lo explicaba hace unos años uno de sus colaboradores más estrechos en una comida distendida: el Estado tiene el derecho de educar a los niños.

Tomás Gómez ahora navega entre dos orillas, entre las convicciones que le ha proporcionado su experiencia como gestor y la polémica que se ha montado en Madrid en torno a la supuesta privatización de la sanidad. Por eso el alcalde de Parla ha hecho unas declaraciones que han levantado ampollas, reconociendo que «en ocasiones la inversión privada puede ayudar en la prestación de los servicios públicos». Se le han echado encima los suyos y ha limitado esa participación en el caso de la sanidad al 14 por ciento.

No es una polémica local, en realidad es una de las cuestiones decisivas que tenemos planteadas en España y en el conjunto de Europa. La conveniencia de que la iniciativa privada, mejor sería decir social, pueda entrar en el ámbito de la gestión pública. La cuestión de fondo es si la subsidiariedad horizontal tiene cabida en nuestras políticas. Esperanza Aguirre ha puesto en marcha en la Comunidad de Madrid siete hospitales con personal sanitario contratado por la Administración y el resto de los servicios adjudicados a la gestión privada. Hay un octavo, todo él de gestión privada.

No es nada nuevo. Ya hace 10 años se utilizó una fórmula similar con la Fundación Hospital Alcorcón. Pero entonces no se montó la campaña contra la «privatización de la sanidad» que le está montando a la Comunidad de Madrid la izquierda. Sin duda, un servicio de limpieza no es un servicio sanitario y habrá que establecer los límites y controles necesarios. Pero lo interesante, a pesar de tanta demagogia, es que en España se abre el debate sobre una cuestión que todavía es demasiado tabú.

Hace unos días los responsables de una importante caja de ahorros comían en Madrid con los mayores expertos que se dedican a estudiar las políticas sociales de dependencia. Se comentaron los problemas de financiación que ha generado la nueva ley española. Y uno de los responsables de la caja preguntó cómo lo habían resuelto en otros países. Los expertos explicaron que hay países del norte de Europa en los que a la persona que sufre este tipo de problemas se le da una especie de «cheque de dependiente» y que con el dinero que recibe elige quién le presta el servicio. Suele ser eficaz y más barato. «¿Y por qué no se hace algo así en España?", preguntó el responsable de la caja de ahorros. Se hizo un embarazoso silencio. ¿Qué prejuicio impide apostar por la subsidiariedad?

 

TÍMIDA TRANSGRESIÓN SUREÑA
José M. Cansino

Antonio Brea acaba de publicar su relato "Quisimos transformar España" bajo el activo sello de Ediciones Nueva República. La editorial catalana ha publicado la obra de Brea junto con las ganadoras exequo del premio de relato corto 2007; una iniciativa de cuya continuidad me consta están pendientes varias plumas.

El relato se ambienta en los grupos juveniles falangistas de los años ochenta, los mismos años que vieron el triunfo electoral socialista, el desguace de la UCD, los previos de la Perestroika, la engañifa de la OTAN y la vergüenza de enterrar a los asesinados por ETA sin el reconocimiento social que luego se les tributaría. Para ello tendrían que esperar a que los caídos dejaran de ser principalmente militares para dar entrada, en tan trágica nómina, a los representantes políticos. ¡Cuán poca misericordia se dispensaba entonces por parte considerable de la Iglesia española!

Si los once firmantes en 1931 del Manifiesto de La Conquista del Estado impulsado por Ramiro Ledesma, sólo mantuvieron el denominador común de no permanecer indiferentes ante la agitación de los años treinta, aun desde derivas ideológicas muy dispares, los jóvenes falangistas de los ochenta retratados en la novela de Brea, andan ahora repartidos entre el movimiento cívico activo.

Precisamente esa evolución compuso el mosaico de notables que asistieron a la presentación de la novela, en un céntrico restaurante sevillano. Investigadores universitarios supervivientes a la caza de brujas, miembros del movimiento vecinal y de las asociaciones pro libertad de educación, escritores y poetas, gentes del movimiento provida y algún que otro antiguo seguidor de los «mods» británicos; todos estuvieron presentes junto a falangistas en activo.

Si el denominador común del nacionalsindicalismo treintista fue enfangarse en una sociedad decidida a ventilar su enconamiento en una lucha fraticida, el público de Antonio Brea tendría como denominador común el «ni me arrepiento ni me olvido» del escritor falangista Rafael Sánchez Mazas. Sic transit.

 

AGUAS MAYORES PROCELOSAS
Arturo Robsy

La Actualidad es totalitaria: lo invade todo y no con la noticia pura sino con la opinión que debe producirnos cualquier hecho para estar en «el buen camino». Todo incluido. Pero, cuando hay dictadura y preselección de la actualidad, se propician otras: la de la razón, la de los derechos; se atropellan artes fundamentales como la de pensar claro y la lógica para distinguir a ojo.

En sociedad somos lo que nos dicen, lo que nos escriben y lo que las empresas y el estado nos enseñan por las planas pantallas, todos movidos por interés particular, por su proyecto de beneficios y por sus ingresos por publicidad.
Por ejemplo, la actualidad, bien leída, nos enseña que sólo acaban en los tribunales los medios no dóciles con el poder general vigente. El Mundo, la COPE… esos.

La economía, intervenida o no, corre los riesgos del poder porque, en esta jungla moderna, o el poder interviene la economía o la economía el poder: Darwinismo social para la supervivencia de los mejor adaptados.

La empresa mediana no puede coger al Estado y decirle «oye, tú», que es lo que hacen las corporaciones: «Oye, tú, que quiero una ley que me permita reciclar placentas y fetos». Y ya está. A la mediana y pequeña les interesa partir piñones con la fuerza coactiva total que es el Poder hoy, para que, si fallan los proyectos, al menos le compense algún ministerio generoso. Por los servicios prestados.

Política e Información, empresas particulares (de partido viene particular o viceversa) convierten la actualidad en negocio y en seguro de vida. Porque es la actualidad la que atropella libertades, la que extiende el olvido y, como se aprecia, tiene a su disposición los poderes del Estado, que son tres, pero de uno: Zapatero por ahora. Nos hace falta Torquemada si es que fue lo que estos dicen que fue. Habría que verlo.

Así es como se entiende que la actualidad sea rara y contradictoria: los objetivos varían casi a diario y la loa es el impuesto moral que pagan los medios a costa de lo que los ciudadanos debieran saber y no se enteran. Con cierta facilidad hacen digestibles y digestivas las cosas inanes o, al revés, hacen inanes las cosas que no podríamos digerir.

¿Qué actualidad vemos ahora? Pues, qué cosas, las teles más series de películas de homosexuales porque «a la gente le divierte». Además, está la propaganda mundial para que, el como se llame, caiga bien al próximo y, quizá, el prójimo se deje hacer. Pero también la actualidad contiene que un cantante famoso ha ganado un juicio contra prensa no amiga, porque le calificó de homosexual, lo que es legal y no debiera ser insultante, pero los tribunales han dicho que llamar eso a uno es un atentado contra el honor, o sea, que es cosa fea serlo.
La actualidad hodierna es que ZaPe está a favor de que el estado (americano) pague y calle los errores económicos de los osados financieros. Porque si los ricos no siguen siendo ricos peor nos irá a todos. Ha de haber potentados para que haya trabajadores que coman, y eso, desgraciadamente, es verdad ahora y bajo el socialismo. No es un socialismo Light sino la merienda de negros a través de la que se ven, perfectamente, los «pilares de la tierra».

No es actual el número de familias que pierden casa cada día; ni el de trabajadores que se arrojan a la calle cada semana.¡Hace ya tanto que se dijo que estos son costes de la libertad! Como la indefensión ante la Eta o Hacienda, ante los atracadores, ante el cacique o el partido, o ante las telefonías y los bancos.

La actualidad, acabemos, no suele ser actual porque obedece a una inteligente programación previa. En lo profundo, sus bases siempre son las mismas, aplicadas a hechos cambiantes. La actualidad. Como dicen los jóvenes comidos por el márqueting, «es lo que hay». El sabio aprenderá a vivir con ella y a visitar al psiquiatra. Sí, lo que hay: y por eso no hay actualidad libre sino hechos usados como ajuste de cuentas: loas para el que interesa y despellejamiento público del que sea poco leal a lo que pasa de verdad.

De modo que, como desafecto, cuento un ejemplo de actualidad que me sirven a domicilio los medios comarcales: La jefa del Consell Insular se marcha a Palma desde Menorca. Pudiera parecer que se estuviera poniendo a salvo porque, desde las últimas elecciones, se trabajaba también un sitio en Madrid. Casi a la vez, el alcalde de la capital isleña, Mahón, que ha sido capaz de llevar la multa máxima a 3.000 euros por infracciones en la vía pública. Te pueden clavar hasta por tirar un cigarrillo y, como no hay ceniceros de calle, significa que «prohibido fumar». Qué astucia. Pues el tío se va al Senado. Hay emigración de grandes cabezas, que además, han sido dóciles con sus jefes y con los presuntos ideales peninsulares.

Esa actualidad que se cuenta ha sido un jolgorio. Despedidas oficiales, varias por barba, discursos, que si políticos de raza, que si gracias por ser tan fantásticos, que si dinosaurios benéficos –hay quien se pasa, pero no se nota–, que si los ascienden por eficientes, y huy lo que le han llamado al alcalde que huye en lugar de ponerle un puente de plata: «Es un animal político en el sentido aristotélico». Hoy mismo se dice en titulares la consigna final: El pleno donde se despidió el alcalde «Ha sido un Pleno de agradecimiento». Ni Fernando Séptimo recibió sumisiones más rastreras. Todo por los dinosaurios. Que no se extingan, por Dios.

Pero es más cierto, porque son políticos de raza según los panegíricos, que ambos toman el pelo quienes los votaron para sus cargos en la legislatura: abandonan las responsabilidades aceptadas y desertan del cargo, aunque en medio del pueblo, siempre agradecido con cualquier cosa que venga. Hacen, pues, pura democracia mediterránea: Nombran sucesores y todo. A dedo. Vicio del PSOE con aquello de Barranco.

En otras palabras: «Me voy pero os dejo al capataz». ¿Un capricho y el deseo de conocer otras tierras? Cuando en el Consejo de Menorca y en el Ayuntamiento de Mahón ganaron las últimas elecciones, tuvieron que gobernar con los separatistas y con los comunistas, en plena imitación de Cataluña, que manda mucho aquí.

También supieron que el ciclo local estaba cambiando, porque tienen muy buenos vientos. La presindente empezó a trabajarse un destino desde el que sobrevivir al recontracambio y el alcalde, por lo mismo, se presentó a Senador en las municipales, como representante de toda la izquierda menorquina. No es, ya, senador del PSOE, sino independiente y rondará por los bancos de los separatistas catalanes.

La cosa actual es sencilla: abandonan el barco porque hace agua, en singular: se les hunde. Aunque, como ha dicho alguno, «hace aguas» que, dicho en directo, es que la caga. Disculpe el lector, pero es lo que hacen Ayuntamiento y Consell y lo saben todos.

Y el pueblo al que le cae encima tanta filosofía de la supervivencia, bien trabajado por la actualidad local, los homenajea. En el fondo todos son zapateros. Son irresponsables de o que pasa cuando lo que pasa no gusta. Siempre. Es como un don. Siempre.

Pero no por los siglos de los siglos. Los fugitivos saben que, a la próxima, las coaliciones rojas perderán el sustento porque la gente anda escaldada con razón. Por eso se escapan como si estuvieran triunfando y quisieran que otros participen de la gloria. Los substitutos «harán aguas», y no pocas.

Pero la actualidad es incansable: en el mismo día de lo del «animal político en el sentido aristotélico», un concejal Perea, de mi ciudad pasa a las masas una información que debe ser privilegiada además de misteriosa y actual: «Alayor, Ciudad Thao». Y en catalán, lo que aún confunde más.

Toda la despedida sucedió a los bellos acordes del «Sí que te l’ençendré», bello himno.

EL BOOM ESPECULATIVO-INMOBILIARIO HACE ¡BUM, PATAPLUM!
Elmanifiesto.com

Primera pregunta (no se ha oído a nadie que la hiciera): ¿cuánto han ganado los bancos en el curso de los, digamos, diez últimos años de boom financiero e inmobiliario?

Respuesta (como nadie ha hecho la pregunta, tampoco nadie ha dado la respuesta, pero ahí está El Manifiesto para ir a buscarla): en el año 2007 los bancos españoles obtuvieron en total de beneficios por cerca de 19.000.000.000 de euros. Pongamos 20.000 millones para redondear, no seamos rácanos, que tampoco vendrá de mil millones más o menos.

(Paréntesis. ¿Y cómo consiguieron semejante suma? Lo entenderá usted fácilmente si hace dos sencillas operaciones. Por un lado, eche un vistazo a su libreta de ahorros: verá que le están dando entre un 3 y un 4% de interés por los cuatro cuartos que ha conseguido ahorrar a lo largo de su vida. Seguidamente observe lo que le clavan cada mes por aplazar el pago de la Visa; nada, una fruslería: sólo un 1,5% más o menos…, ¡pero mensual!, es decir, casi un 20% anual. Pregunta complementaria: ¿Ha dejado de existir el delito de usura, como diría Ezra Pound?)

Los 20.000 millones (no de pesetas: de euros) ganados en un año por la banca española, los multiplicaremos luego por los diez últimos años de boom especulativo-inmobiliario. (Si los multiplicáramos por todos los años transcurridos desde que se inventó la banca, la suma sería algo superior… Por cierto, ¿habrá un solo año en que esa gente haya tenido pérdidas?). La sencilla multiplicación nos da 200.000 millones de euros, pero como los beneficios del año 2007 fueron particularmente jugosos, lo vamos a reducir, para que no se diga que no somos justos y ecuánimes, a 150.000 millones. (Se podría, claro está, hacer el cálculo exacto, pero como tampoco cambiaría nada fundamental, no quisiéramos aburrir a nuestros lectores ni cansarnos en balde.)

Y lo más importante: 150.000 millones de euros ganados sin correr el menor riesgo. Porque cuando el boom especulativo-inmobiliario ha hecho ¡bum, pataplum!; cuando ha estallado la gigantesca burbuja que estos irresponsables…, no, estos listísimos truhanes de guante blanco han ido generando a lo largo de los años, ¿qué ha pasado? Nada: papá Estado (aquel Estado que los liberales, ¿recuerdan?, decían que jamás tenía que intervenir en la economía) interviene con creces poniendo encima de la mesa –sin contrapartida: socializando las pérdidas, jamás los beneficios– 50.000 millones de euros para ayudar a tan desvalidas empresas.

Lo dicho: hágase banquero, ¡es un chollo! Y si lleva su banco a la bancarrota, no se preocupe, no le pasará nada. Al contrario, le seguirán pagando con su habitual generosidad: 440.000 de dólares, como «recompensa por su buena gestión», se han gastado en una semana de hotel los ejecutivos de la aseguradora norteamericana AIG. Sí, sí, la que el Gobierno tuvo que rescatar con 85.000 millones de dólares… Y si no se lo cree, lea en nuestro siguiente artículo la información.

EJECUTIVOS DE AIG GASTAN 440.000 DÓLARES EN UNA SEMANA DE HOTEL
Elmanifiesto.com

• El Gobierno tuvo que aportar 85.000 millones de dólares a la aseguradora.

• Pasaron una semana de vacaciones en uno de los más lujosos hoteles de Estados Unidos.

• «Se hicieron la manicura y recibieron masajes» (no se especifica qué clase de masajes).

Altos ejecutivos de la compañía de seguros AIG, recientemente en grave situación financiera, pasaron una semana de vacaciones en un lujoso hotel de Monarch Beach (California), donde una habitación cuesta hasta 1.000 dólares por noche, poco después de que el Gobierno norteamericano rescatara dicha compañía con una aportación de 85.000 de dólares.

Así lo denunció en la Cámara de Representantes el congresista Henry Waxman, del partido demócrata, quien mostró fotocopias de facturas de dicho hotel por un importe de más de 440.000 de dólares. Dicha suma se distribuye en 200.000 dólares por las habitaciones, más de 150.000 en comidas y 23.000 en tratamientos en el balneario del hotel.

Por su parte, el congresista demócrata Elijah Cummings expresó su indignación declarando: «Mientras los norteamericanos estaban corriendo con los gastos, se han hecho la manicura, han recibido tratamientos faciales, pedicuras y masajes» (no precisó, sin embargo, de qué clase de masajes se trataba).

La aseguradora AIG reaccionó alegando que dicho viaje había sido planeado un año antes para recompensar a los ejecutivos del departamento de ventas. «Es una retribución tan básica como el salario» –precisó el portavoz de la empresa, Nichola Ashoo–.

Durante el último trimestre de 2007, AIG perdió más de 5.000 millones de dólares, pérdida atribuible a la división de productos financieros, pero el consejero delegado de entonces, Martin Sullivan, recibió una gratificación en efectivo de más de cinco millones de dólares.

Asimismo, según explicó el congresista Waxman, el Consejo de Administración de la compañía aprobó un nuevo contrato de compensación para Sullivan, gracias al cual éste dispondrá de un «paracaídas de oro», en forma de una indemnización de 15 millones de dólares en caso de que fuera despedido.

Otro caso digno de mención es el de Joseph Cassano, el director de la división de Productos Financieros (responsable de las multimillonarias pérdidas), el cual percibió más de 280 millones de dólares durante los últimos ocho años. Incluso después de haberse producido el desastre financiero, siguió cobrando un salario un salario de un millón de dólares mensuales.

 

UN JUICIO POLÍTICO CONTRA UN JUEZ CATÓLICO
José Antonio Méndez

Alfa y Omega

Con mi cliente ha pasado lo mismo que con la juez de Denia que puso trabas a un matrimonio de homosexuales, es decir, un acoso para que ningún magistrado se atreva a discutir las leyes estrella del Gobierno. Don Fernando Ferrín Calamita les resulta incómodo, les incordia y les molesta, y al sancionarlo a él se intenta avisar a los demás jueces, dar una lección ejemplar sobre lo que le puede pasar a un juez que presente una cuestión de inconstitucionalidad a una ley como la de matrimonios homosexuales». Con esta rotundidad se expresa el abogado del juez Ferrín Calamita, don Javier María Pérez-Roldán, sobre el calvario –en forma de juicio– que está atravesando su defendido. ¿Su delito? Haber denegado la adopción de una menor a una pareja de lesbianas, después de que los servicios psicosociales del Juzgado no contestasen varias preguntas sobre la idoneidad de que la menor tuviese dos madres, en lugar de un padre y una madre. Con un agravante, al parecer intolerable para la acusación: ser magistrado católico en un Juzgado de Familia.

Velar por el menor.

La polémica comenzó cuando Vanesa H., una mujer lesbiana, solicitó adoptar a la hija de otra mujer, Susana M., con la que se había casado tras aprobarse la ley de matrimonios homosexuales y que había concebido mediante inseminación artificial. La solicitud de adopción llegó al Juzgado de Familia de Murcia, donde el juez Ferrín Calamita ejerce desde hace 15 años. El magistrado «sabía que sobre esa ley se había presentado un recurso de inconstítucionalidad, que aún está pendiente, porque puede ser perjudicial para los menores. Mirando en beneficio de la niña, decidió no tramitar la adopción de forma automática, y solicitó un informe a los servicios psicosociales sobre la idoneidad de la adopción», relata Pérez-Roldán. Sin embargo, los servicios psicosociales «dieron su visto bueno sin entrevistarse con la pareja de lesbianas, y mandaron al juez una hoja sobre la buena relación entre las mujeres, pero en la que no se menciona el interés de la niña», dice el abogado. El juez solicitó la intervención de un defensor judicial que mediase en el caso, para esclarecer si la niña resultaría perjudicada, además de pedir que todos los psicólogos de la Dirección General de Familia contestasen tres preguntas realizadas en el mismo sentido.

La demora por estos trámites fue considerada negligente para la Fiscalía, quien, a instancias de la pareja de lesbianas, emprendió acciones legales contra el juez, acusándolo de retardo malicioso y prevaricación. En un primer auto, se consideró que no había delito en la actuación de Calamita, pero se afirmó que se seguiría con el proceso –algo ilegal, pues, sin delito, el caso se cierra–. Las protestas de la defensa (¡y de la propia Fiscalía!) por esta irregularidad retardaron la resolución del Presidente de la Sala que juzgaba a Calamita; Presidente que ya había amenazado y expedientado antes a Calamita para que acelerase la adopción, y le había dicho que «un católico no puede estar en un juzgado de Familia». Para más inri, tras las protestas de Calamita por que no se cerrase el caso tras constatar que no había delito, el Presidente se retractó y donde dijo digo, dijo diego: en un segundo auto consideró que Calamita sí había cometido retardo malicioso. «Lo más curioso es que, entre una y otra decisión –afirma el abogado del juez–, medió un hecho: el abogado de las lesbianas habló con la Fiscalía y propuso que si Calamita pagaba 10.000 euros y se iba de Murcia, ellas retirarían la querella. Dado que el juez se considera inocente, pues sólo se movió por el interés de la menor, se negó a ello cuando la Fiscalía se lo hizo saber. Entonces, el Presidente de la sala pasó de considerar que no había delito a decir que sí lo había». Además, Pérez-Roldán señala que «hay más irregularidades, como que el juez debería haberse inhibido porque ya había abierto un expediente a Calamita, o que al primer fiscal que intervino y que adoptó la misma postura que Calamita no se le acusa de nada».

Juicio político

Ante tantas irregularidades en perjuicio de Calamita, el abogado del juez no duda en mostrar su sorpresa: «Mi defendido siempre ha actuado en beneficio de la menor. Y decir que fue contra las lesbianas por ser católico es absurdo, porque él no está a favor del divorcio y como juez de familia ha tenido que ocuparse de muchos casos, atendiendo sólo a la legalidad y al bien del menor. ¿Qué pasaría si al final la ley resulta ser inconstitucional? Que esa niña viviría en unas circunstancias que podrían perjudicarle. Quieren hacer valer los derechos de la pareja de lesbianas por encima de los de la menor, y eso es ilegal». Por eso, Pérez-Roldán concluye que, «a pesar de que él sólo ha mirado por el interés de la menor, que es la que tiene derecho a tener un padre y una madre, a mi defendido se le está juzgando por un interés político; estamos viviendo un juicio político más que un juicio jurídico». Juzgue el lector si está en lo cierto.


 
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