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El Brocal: El Brocal Nº - 75
Thursday, 13 November a las 21:25:20

El Brocal

REVISTA DE ESTUDIOS Y DE DOCUMENTACIÓN
Nº 75  – 06 de noviembre de 2008

SUMARIO



 

TROMPETEAR HASTA ATONTAR (inicio de la Historia del Tonto Moderno)
Arturo Robsy
 
La tontería, en cualquiera de sus orígenes, es un efecto secundario de la inteligencia en estado humano. Nuestra inteligencia, si tiene alguna misión, es liberarnos de los automatismos del instinto, entender qué conviene y qué no y ver mejor el mundo: no lo que está ante los ojos sino lo que estará después, previsiblemente. Prever. Ver con otros ojos que no asoman a la cara.

Sólo una inteligencia de hombre puede tontear, es decir, ignorar el instinto y la urgencia. Si a un animal, al que sea, se le hace un gran ruido bajo el rabo, por sorpresa, huirá y el peso de las operaciones lo llevará el instinto. Al hombre, en cambio, puede sucederle la huída y, también lo contrario: la parálisis, mientras la inteligencia, tan curiosa, trata de analizar qué ruido ha sido ese y si puede constituir un peligro. Ese es el tonto: el que sufre un cortocircuito del análisis y se queda quieto, inerme, preguntándose qué pasa, o sea, no entendiendo nada.

Esto quiere decir que, desde que apuntó la inteligencia, en el alba de la inteligencia, hubo tontos. Los unos, temporales. Los otros, fijos. Pero es más instructivo explicarlo de otro modo: El primer hombre que sobrevivió, tras partirle un rayo, fue el primer tonto. El primer «atónito» superviviente y, como consecuencia, quedó aturdido. Ese aturdimiento, que tiene algo de bovino, se transformó entre nosotros en «tonto».

Tonto es el ser atónito. ¿Y por qué esa «atonía», falta de tono? Porque no es el rayo sino el trueno: el tronido, el retumbo, deja al hombre sordo. O medianamente sordo, o sea, atónito. ¿Acaso nadie sabe por qué los ejércitos, desde lo remoto, andaban con tambores y bombos, de donde bomba viene? Porque la característica del que está teniente es, justamente, no entender o no acabar de entender.

Y entonces es cuando llegamos al socialismo moderno y su fórmula de poder mediante la distracción, es decir, mediante las técnicas para que nadie «acabe de entender» lo que está pasando, como si nos hubiera partido un rayo con trueno de cincuenta kilotoneladas. Basta con imaginar a alguien que se esté quejando de que le has dado un duro de menos, al que se le señala al cielo y se le dice: «Anda, una vaca que vuela».

Pues lo mismo, pero a gran escala, y si en lugar de vaca es un trasatlántico, mejor: se ha de distraer con cosas gordas. Desde la sagrada transición acá, hemos visto miles de ejemplos, pero nos basta un botón: el personal se inquieta: es una crisis económica. No, chicos, no, es una desaceleración por culpa de los americanos. La gente, obediente, mira a los americanos y no a la crisis, y de los americanos ve al señor Bush una vez pasado por los insultos y burlas de nuestro «staff» y esas fotos en que sostiene el teléfono del revés. Además, tiene las culpas de la cosa del petróleo.

Cuando la crisis queda demostrada, sólo ha pasado que hemos mirado a Bush y que nos han suministrado seguridades de que gana mister Obama, que es negro y progresista, o sea, casi como si fuera socialista de la zapaterada, pero que el hombre tiene un nombre como para confundirse con Osama ben Laden, mal asunto.

El personal parece que se recupera y vuelve a las preguntas: ¿Y por qué no tenemos empleo, ahora que la desaceleración se nos ha vuelto crisis y dicen que recesión? Chicos, esto es una especie de sinergia, pero en negativo. Una norma económica sobre la que no podemos influir, porque la han hecho en Wall Street, que no es territorio español y nuestro Garzón no puede hincarle el diente.

¿Qué hay más grande que España y que capte la atención? Pues Europa y algunos trozos del mundo. La Vice María Teresa y las terminales mediáticas se ponen en marcha y ganan de nuevo: No hay por qué preocuparse: Francia, Alemania, Italia, Inglaterra, Canadá, Usa, todos tienen crisis y algunas recesión. Pobres. Menos mal que nosotros estamos reduciendo la inflación y ya no tenemos burbuja inmobiliaria. O sea, con dos narices.

Estos sucesivos estampidos, o el rayo que no cesa, ensordecen y enceguecen. Y el método es el que se emplea con el niño: Mira, una vaca que vuela. Mira y, mientras lo hace, se olvida de la pedrada que le dieron en el colodrillo.

Juntos, los hombres nos retraemos a la infancia. Las masas miran adonde quieren los que hablan por el megáfono. La tele, si es insistente y obedece las consignas, da información de masas: no nos distingue ni por tamaño ni por peso ni por talla de sombrero o boina, porque la información es la gran herramienta de la masificación y la masificación es la modernidad, o sea, cuando todos dicen ¡jo! Y «no sé si me entiendes».

Lo que menos cuenta en estos asuntos es la verdad. Son cosas técnicas y bien probadas para manejar a las personas sin necesidad de perros pastores. Y eso es el socialismo moderno aquí: una información dominada y bien organizada, más censura. No es otra cosa. Ni ideas, ni proyectos ni progreso necesario. Sólo los ministros y las locutoras diciendo lo que se debe para la misión evolucionista de todo ser vivo: Sobrevivir y trincar.

Eso se cura con dieta, claro está, pero ¿quién volverá a leer los libros que no leyó a tiempo, o a estudiar la teoría y práctica de la ocarina, que da muchas satisfacciones? Nos tienen atrapados, de puro atónitos, de puro sordos. De puro crédulos y sin instinto.
¡Y que aún pagamos menos impuestos que en el resto de Europa, Patria querida! ¿No será porque cobramos menos y no por la bondad de los que andan financiando a la banca para no perder sus ahorrillos?
 
 
 
GARZÓN, JUEZ O PARTE
…@...
 
José Díaz Herrera, autor del libro Garzón, juez o parte, le pregunta al magistrado lo siguiente:

–¿Investigará los sucesos de Casas Viejas, del 11 de enero de 1933?

–¿Verificará si Manuel Azaña ordenó a las fuerzas de Orden Público actuantes en Casas Viejas pegar «tiros en la barriga» a los anarquistas, como afirmó el comandante Bartolomé Barba, de guardia aquel día en la 1ª División Orgánica?

–¿Sacará a la luz la verdad sobre las checas de San Antón, Porlier, Modelo y Ventas, en Madrid?

–¿Aclarará las matanzas de Bilbao, en los presidios Altuna Mendi, Aránzazu Mendi, Cabo Quilates, Ángeles Custodios, Larrinaga y otros; las de San Sebastián, en Ondarreta, Fuerte Guadalupe y Polloe; las de Santander; las de de Paracuellos, Torrejón de Ardoz y Usera, y la represión republicana de Málaga, que provocó y la replica de Carnicerito de Málaga?

–¿Aclarará definitivamente si es cierto o no que quien mató a José Calvo Sotelo pertenecía a La Motorizada del diputado socialista Indalecio Prieto, y que tenía conexiones con los guardaespaldas de Prieto y de la también diputada socialista Margarita Nelken?

–¿Podrá investigar, caso de ser cierta, la matanza de más de 7.000 sacerdotes y religiosos y de 12 obispos, asesinados por los correligionarios de aquellos que piden ahora justicia?

–¿Investigará a los responsables de la Junta de Defensa de Guipúzcoa, quienes después de garantizar la vida de los militares de los cuarteles de Loyola para conseguir su rendición, los fusilaron en masa –más de 50 en una noche– y sin juicio previo, incluido el coronel León Carrasco Amilibia, tío de uno de los negociadores, el diputado socialista Miguel Amilibia Machimbarrena?

–¿Va a esclarecer definitivamente la purga ocurrida en Barcelona contra los dirigentes del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) por los dirigentes del PSUC (Partido Socialista Unificado de Cataluña)?

–¿Pedirá a Moscú la documentación que acredita la implicación de la Komintern en las purgas contra los disidentes a la ortodoxia de la URSS, tras acusarlos de trotskistas y agentes franquistas?

–¿Será capaz de aclarar si las cartas enviadas por el espía ruso Alexander Orlov a Stalin, acusando a los dirigentes del POUM de espías de Franco, formaron parte o no de un burdo montaje de la NKVD (antiguo KGB) soviética?

–¿Va a investigar la muerte de Andrés Nin? ¿Arrojará luz acerca de si el fatal desenlace ocurrió tras varios días de palizas e interrogatorios? ¿Podrá demostrar que, efectivamente, lo colgaron como a una res y lo desollaron vivo antes de asesinarlo a tiros?

–¿Se atreverá a sacar a flote los ajustes de cuentas de André Marty, El Carnicero de Albacete, comisario político de Moscú y oficial inspector general de las Brigadas Internacionales, contra sus compañeros de milicias?

–¿Podrá aclarar si organizó su propia checa en Albacete y mandó fusilar a cerca de 500 brigadistas, especialmente polacos, eslavos, alemanes y húngaros, acusados de cobardía ante el enemigo, lo que le causó las críticas de Palmiro Togliatti, otro de los organizadores de las Brigadas, quien censuró sus métodos de trabajo?

–¿Pedirá al FBI y a la CIA los papeles secretos del general soviético Alexander Orlov, quien, como se sabe, acabó sus días trabajando en Estados Unidos para los norteamericanos?

–¿Sabremos alguna vez los españoles si lo que mató al dirigente anarquista Buenaventura Durruti, en las cercanías del Hospital Clínico de Madrid, fue una bala perdida o una bala teledirigida desde el Kremlin?

–¿Va a investigar a los dirigentes comunistas que organizaron el maquis y mandaron a centenares de republicanos a la muerte?

–¿Aclarará si fueron delito los fusilamientos practicados a mansalva en el campo de batalla por los comandantes republicanos en el frente de Asturias a cuantos gritaban «nos tienen rodeados», diciendo después que murieron a manos de quintacolumnistas?

–¿Con qué versión se quedará del bombardeo de Guernica? ¿Con la del Gobierno Vasco, que cifró los muertos en 1.635? ¿Con la del historiador Hugh Thomas, que habla de 1.000? ¿O con los de la asociación Gernikazarra, integrada por expertos independientes, que hablan de 126 fallecidos, aunque sólo se puedan documentar 115?

–¿Se sabrá, por fin, si este bombardeo fue un acto de barbarie premeditada contra una población civil indefensa, contrario al derecho de gentes, como se ha escrito, o una acción de guerra encaminada a aniquilar a los batallones vascos que huían en desbandada de los frentes de Eibar y Elgueta, tras su estruendoso derrumbe, y que acudían a refugiarse en masa a Guernica, acto que impidió el jefe de Estado Mayor del Ejército Vasco, Alberto Montaud y su segundo, Sabino Apraiz, ordenando la dispersión de las unidades antes del bombardeo?

–¿Estudiará a fondo por qué no fusiló Franco a ningún pez gordo del PNV, salvo a Azkue y a Markiegui, a pesar de haberlos apresado a casi todos en Santoña, y permitió, en cambio, que ajusticiaran años después al presidente de la Generalitat Lluis Companys?
–¿Podrá conocer la opinión pública mundial si es cierto que los miembros de la brigada Abraham Lincoln, con algunos de los cuales compartió Su Señoría mesa y mantel en Nueva York, financiaron al FRAP por medio de Julio Álvarez del Vayo y Mario Salegui, al no estar de acuerdo con la línea revisionista del PCE de Carrillo?

–¿Sabremos si el mandil masónico que se encontró en el despacho del lehendakari, en el hotel Carlton, tras la rendición de Bilbao (enviado por Franco al Vaticano para demostrar la falta de religiosidad del PNV), pertenecía a José Antonio Aguirre, y si el crucifijo con el que se paseó por su despacho poco antes de la caída de la capital de la nación vasca era el mismo con el que fue enterrado Sabino Arana, según testimonio del cónsul francés en Bilbao?
 
 
 
HISTORIOGRAFÍA LIBERAL ESPAÑOLA DEL SIGLO XIX
Gonzalo Fernández
Universidad de Valencia
 
A la memoria de los dignísimos militares de carrera D. José Antonio Castejón Regulez y D. Rafael Valencia González-Anleo.

Voy a estudiar en este artículo los principales representantes de la historiografía liberal española del siglo XIX y sus características. Los historiadores liberales más brillantes en la España Decimonónica son el conde de Toreno, José Gómez Arteche, Modesto Lafuente, Antonio Alcalá Galiano, Javier de Burgos, Ildefonso Antonio Bermejo, el marqués de Miraflores y Antonio Pirala.

El conde de Toreno y José Gómez Arteche analizan la Guerra de la Independencia: el primero con la Historia del levantamiento, guerra y revolución de España y el segundo con la Historia de las Guerras Napoleónicas. El conde de Toreno analiza los aspectos sociológicos haciendo especial hincapié en el tránsito de la sociedad estamental del Antiguo Régimen a la clasista del siglo XIX. En cambio Gómez Arteche se ocupa de los aspectos castrenses de la contienda de suerte que su Historia de las Guerras Napoleónicas se ha convertido en un clásico de la historiografía militar.

En la Historia General de España Modesto Lafuente aplica los principios liberales a la historia española. En esta obra Modesto Lafuente trata de actualizar el trabajo homónimo del Padre Juan de Mariana de la Compañía de Jesús que es la gloria de la historiografía humanística de la Monarquía Católica. Antonio Alcalá Galiano escribe la Historia de España desde los tiempos primitivos hasta la mayoría de Isabel II. En su contenido preconiza que la historia de España experimenta una aceleración en unos cuantos momentos capitales a los que Alcalá Galiano concede mayor importancia en su tarea historiográfica. Dichos instantes cenitales son la España Visigoda, la Castilla Primitiva y la unificación de Reinos con los Reyes Católicos. Javier de Burgos tiene dos obras esenciales:

- Almacén de frutos literarios en la que publica datos susceptibles de uso en la investigación histórica y noticias literarias aprovechables para los historiadores con lo que Javier de Burgos defiende que la literatura puede servir de apoyo a la historia.

- Anales del reinado de Isabel II donde analiza el reinado desde 1833 a 1849 (año de la muerte de su autor) con las fuerzas renovadoras que apoyan a la reina niña en su ascenso al trono (Isabel II tiene tres años de edad al morir Fernando VII y tanto absolutistas moderados como liberales la llaman entonces la Reinita), el problema dinástico, las contraposiciones políticas entre liberales moderados y liberales progresistas y la complicada cuestión diplomática del matrimonio de la soberana

Ildefonso Antonio Bermejo escribe La estafeta de palacio. Bermejo dedica esta obra al rey Amadeo de Saboya. Allí va exponiendo los errores de Isabel II que en progresión creciente desembocan de manera inexorable en la revolución de 1868 a la que sus corifeos denominan la Gloriosa. Al Marqués de Miraflores se deben las Memorias para escribir la historia de los siete primeros años del reinado de Isabel II donde narra las tensiones internas de la corte isabelina. Por último Antonio Pirala redacta tres obras donde muestra la pervivencia de las doctrinas liberales desde la proclamación de Isabel II en 1833 hasta el fin de la menor edad de Alfonso XIII en 1902 pues Pirala fallece en 1903. Son sus títulos:
·        Historia de la Guerra Civil y los partidos liberal y carlista en la que se ocupa sobre todo de los orígenes de la causa liberal.

·        Anales desde 1843 hasta el fallecimiento de don Alfonso XII. En su contenido funde el postrer período del reinado de Isabel II con el inicial de la Primera Restauración de forma que las perspectivas liberales de época isabelina se fusionan con las canovistas por encima del Sexenio Revolucionario (1868-1874).

·        España y la Regencia, anales de dieciocho años, 1885 - 1902. Allí mantiene la conservación de los ideales liberales del reinado de Isabel II durante la regencia de Dª. María Cristina de Habsburgo-Lorena

Características generales de la historiografía liberal española

·        La historiografía liberal española recoge las preocupaciones e inquietudes sociales y políticas del liberalismo contemporáneo europeo con un culto al constitucionalismo, defensa de la burguesía y confianza en las posibilidades de esa clase social, tendencia a una cierta permisividad en las cuestiones políticas y religiosas, pragmatismo y vinculación de la labor historiográfica con la política de suerte que sus cultivadores experimentan con gran intensidad las convulsiones políticas y sociales (en menor grado las económicas) de su tiempo.

·        Intenta buscar una historia total con abandono de las monografías de la Ilustración. Incidencia del romanticismo con una estima por los protagonistas de la historia tan cara al individualismo romántico y unos fortísimos lazos con la literatura que se unen al interés decimonónico por la Edad Media visible en la recuperación del Romancero para cristalizar en la génesis exitosa de géneros literarios con trasfondo histórico como la novela histórica o el teatro histórico.

·        Se ve favorecida por el desenvolvimiento de la erudición a lo largo del siglo XIX que se traduce en la apertura de archivos y la publicación masiva de documentos de uso público. Dentro de ese contexto la Real Academia de la Historia aborda la publicación de series importantísimas como CO.DO.IN (Colección de Documentos Inéditos para la Historia de España); CO.DO.IN-América, Colección de Fueros Municipales y Cartas Puebla y Cortes de Castilla que es una recopilación de las actas de las Cortes.

·        Desaparecen los memoriales y las relaciones alusivas a acontecimientos precisos.

·        Toman incremento las memorias de manera que personajes políticos del momento escriben sus recuerdos (vg. Alcalá Galiano, el General Pavía y el Marqués de Novaliches).

·        Algunos historiadores liberales se vinculan al periodismo. Modesto Lafuente funda el periódico Fray Gerundio, en recuerdo de la novela del P. Isla Fray Gerundio de Campazas, donde defiende los principios del liberalismo isabelino en guisa muy caústica.

·        Aparecen los manifiestos y folletos. A través de los primeros se busca justificar actuaciones políticas. Los folletos se hallan imbricados con las realidades políticas del siglo. Tienen una idiosincrasia más palpitante que las historias elaboradas. Una de las más importantes polianteas de folletos es la Colección Documental del Fraile alusiva a la Guerra de la Independencia. La realiza un fraile exclaustrado y se conserva en el Archivo Histórico Militar.

Ediciones virtuales de obras de la historiografía liberal española del siglo XIX

En la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes existen:

·        Edición completa de Historia de las Guerras Napoleónicas de José Gómez Arteche http://www.cervantesvirtual.com/FichaObra.html?Ref=23989

·        Edición completo de Historia General de España de Modesto Lafuente, http://www.cervantesvirtual.com/FichaAutor.html?Ref=10371

·        El capítulo dedicado a la Constitución Gaditana de 1812 en Historia del levantamiento, guerra y revolución de españa del conde de Toreno, http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/01482074434583864112257/p0000001.htm#I_1_

 
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