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El Brocal: El Brocal Nº - 78
Wednesday, 03 December a las 19:54:28

El Brocal

REVISTA DE ESTUDIOS Y DE DOCUMENTACIÓN
Nº 78 – 28 de noviembre de 2008

SUMARIO



 

APUNTACIONES SOBRE VALLE-INCLÁN Y EL PASADO MAÑANA
Antonio Castro Villacañas


Don Ramón del Valle Inclán, el por tantos motivos extraordinario escritor español, murió en Santiago de Compostela el 5 de enero del año 1936. Había llegado allí, concretamente al sanatorio del doctor Villar Iglesias el 7 de marzo de 1935, aquejado de una enfermedad terminal que le permitió en ciertos periodos de mejorías circunstanciales asistir a determinadas tertulias compostelanas e incluso irse de viaje por algunos lugares de Galicia próximos a la ciudad del Apóstol. Se le enterró un día después en el cementerio de La Boisaca, de dicha ciudad, en una escena esperpéntica digna de figurar en alguna de sus comedias más celebradas.

Valle-Inclán (que no se llamaba realmente así, pero así quiso llamarse) nació y se crió en un ambiente familiar y social profundamente cristiano y dentro de un ambiente político que bien podemos calificar como tradicionalista, y en todos ellos permaneció durante toda su juventud y su primera madurez. Más tarde se dio cuenta de que para triunfar en la esfera literaria y en la política debía adaptarse a los criterios predominantes en la España que vivía los últimos años del siglo XIX y el primer tercio del siglo XX. Por eso se fue haciendo cada vez más izquierdista, incluso dentro de la II República que le había premiado con cargos de confianza en el ámbito propio de sus conocimientos y andares literarios.

La enfermedad y la muerte de Valle-Inclán tuvieron lugar en medio de la creciente y terrible tensión que vivió España a partir del mes de octubre del año 1934 hasta que se produjo el estallido del mes de julio del año 1936.

Valle-Inclán había alcanzado por entonces una posición literaria de gran nivel y tenía numerosos devotos en los dos bandos que día a día radicalizaban un poco más su enfrentamiento. En las tertulias que presidió a lo largo del año 1935 asistieron en Santiago de modo habitual personajes y personajillos políticos y literarios de uno y otro lado. Don Ramón se dejaba querer y no hacía manifestaciones expresas en favor de nadie, aunque la verdad es que en sus últimos tiempos se hizo más de izquierdas, quizá porque fue la izquierda quien más y mejor le amparó desde 1931 en adelante. Lo cierto es que a sus tertulias compostelanas acudían mayor número de izquierdistas que derechistas, y más radicales de aquellos que de estos últimos. Los galleguistas, encabezados por el propio Castelao, le presionaban para que ingresara en sus filas y dejara de escribir en castellano, pero él no se quiso definir, se dejó querer, nunca dijo ni que sí ni que no, y murió sin aclarar cuál era su verdadera visión del galleguismo.

Una postura análoga mantuvo en sus últimos tiempos respecto del catolicismo. Quien nunca fuera un fiel ejemplar, pero sí un declarado cristiano, se mostró al final de su vida escéptico, abúlico y libre de cualquier clase de compromiso público. Avejentado, pero apuesto, inteligente, noble, en pleno uso de sus facultades mentales aunque estuviera enfermo de un avanzado cáncer de vejiga, Valle-Inclán sabía de sobra cuán cerca tenía la muerte. De ello se dolía al final de su existencia: «Me muero, me muero, pero cuánto tarda esto...». Cuidado por su hijo Carlos y algunos de sus amigos, en su mayoría izquierdistas, no se confesó ni recibió la extremaunción u otra clase de ayuda religiosa. ¿Quiere ello decir que murió fuera de la Iglesia? Nadie puede saber lo que don Ramón pensara o sintiera en sus últimos lúcidos instantes de vida, pero sí se conoce que cuando días antes de su muerte se le decía a Valle-Inclán si quería recibir auxilios espirituales, él no se quería definir, nunca contestó que sí o dijo que no, siempre respondió que se lo preguntaran otra vez mañana...

La ceremonia del entierro aclara y complica más las cosas. Del féretro se apoderaron sus amigos de la izquierda, que habían preparado el utilizar este sepelio como una gran exhibición de fuerza numérica e intelectual, y de esta manera lo procesionaron hasta el cementerio. Poco antes de entrar en él se oscureció el cielo y comenzó a caer una inmensa tromba de agua, de modo que fueron pocos quienes casi en tinieblas llegaron hasta la fosa. Al ir a bajar el féretro hacia ella, un muchacho se percató de que el ataúd estaba signado por un crucifijo; se lanzó sobre él para arrancar el símbolo religioso, lo que consiguió tras caer al fondo de la hoya y romper en parte la tapa de la caja del muerto. El final de esta esperpéntica escena fue que el chico salió del barrizal de la fosa con el crucifijo y parte del féretro entre las manos, mientras los sepultureros se apresuraban a echar paletadas de barro sobre la caja sucia y rota que permitía ver o entrever la cara del difunto.

El propio Castelao, símbolo del galleguismo antes y después de su muerte, llevó sobre sus hombros el ataúd. No lo hizo el doctor García Sabell aunque presumiera de ello bastantes años después, cuando fue Delegado del Gobierno popular y centrista en Galicia, porque en 1936 era solo un mero conocido entre los muchos jóvenes que entonces rodeaban a Valle-Inclán. Sí lo hizo Álvaro Cunqueiro, quien siempre presumió de ser pariente de don Ramón a través de los Montenegros, rama familiar verdadera o inventada por cualquiera de ambos escritores...

Alguno de mis posibles lectores se preguntará a qué se debe esta apuntación. La respuesta está en el juicio que del genial escritor hizo público Azaña al día siguiente de su entierro: «él hubiese querido ser, no el hombre de hoy, sino el de pasado mañana». Ahora que tantos, con aviesas intenciones, quieren resucitar una parte del ayer para afianzar su personal hoy, me parece de sumo interés recordar la personalidad de los españoles que tuvieron y tienen una interesante biografía por lo que fueron e hicieron, pero además tienen una proyección hacia el futuro. Todos deberíamos tener en cuenta, junto al ayer y el hoy, el mañana y el pasado mañana de cada cual y el de nuestras particulares o colectivas «unidades de convivencia».



20 DE NOVIEMBRE
Pío Moa

Blogs en LD



El mismo 20 de noviembre de 1936 murieron José Antonio y Durruti, el uno fusilado en Alicante, el otro en un incidente oscuro ante la Ciudad Universitaria de Madrid. En Federica Montseny o las dificultades del anarquismo, recojo algunos datos de interés sobre ambas muertes. El líder anarquista no estaba muy contento. A su compañero García Oliver le habría comentado: «Parece que Federica (Montseny) se colgó del teléfono en una crisis nerviosa, tocó a rebato y dio a entender que mi presencia en Madrid podría salvar Madrid y desplazar a los comunistas en el protagonismo de la batalla». Furioso, García le había replicado: «No sé cómo podríamos relegar al gineceo a esa mujer. Va, viene, se mezcla en todo, no aporta ninguna solución…».

Durruti marchó a Madrid, pues, «como revulsivo frente a la propaganda comunista». Su papel no fue muy lucido y desde el primer momento los comunistas hicieron a su columna varias faenas para desprestigiarla. Así, propalaron el rumor de que no quería combatir. En realidad fue un asesor comunista quien aconsejó al líder ácrata dar a sus tropas un día de descanso, celada en la que cayó el recién llegado ingenuamente. Por lo demás, recuerda Montseny, «los libertarios catalanes estaban convencidos de que en Madrid los comunistas se las arreglarían para llevarlos al sitio de mayor peligro, para que fueran aniquilados».

Y aquel 20 de noviembre, Durruti «cayó frente al enemigo, víctima de su valor personal y de su sentido de la responsabilidad», asegura Montseny con cierta infidelidad a los hechos, y arguye, con revelador sofisma: «Esta es la verdad histórica. Todas las otras versiones, consciente o inconscientemente, solo pueden favorecer al franquismo y disminuir el prestigio de la CNT». Corrieron rumores de que había sido asesinado por la espalda [práctica no infrecuente en el Frente Popular], o bien víctima de un accidente al disparársele su propia arma. Esta última versión parece la más verosímil».

García Oliver y Montseny no congeniaban y se achacaban mutuamente la responsabilidad por haber entrado como ministros en el gobierno de Largo Caballero. Montseny ofrece un testimonio interesante sobre la muerte de José Antonio: «García Oliver vivió siempre con la idea de que la Falange (…) le hacía responsable de un hecho en el que, en realidad, no tuvo otra intervención que la de ostentar la cartera de Justicia». En el consejo ministerial del 19 de noviembre se recibió la notificación de la pena de muerte impuesta a José Antonio. Según Montseny, el ministro Álvarez del Vayo propuso negociar un canje con el hijo de Largo Caballero, preso por los franquistas. Pero Largo se había negado en redondo: «Ni hablar. Que la justicia siga su curso». Y así fue. El hijo de Largo se salvaría.

Treinta y nueve años después fallecía Franco, también un 20 de noviembre. En Franco, un balance histórico, observé: «En estos años ha predominado una opinión muy negativa sobre el general gallego, y han sido denunciados a todos los vientos los males y desequilibrios de la sociedad franquista (…) Debe relativizarse asimismo el cargo principal hecho a su régimen: su carácter dictatorial. La realidad demostró que no había alternativa a él, tanto porque, tras la experiencia republicana, muy poca gente añoraba un sistema de partidos, como porque quienes invocaban las libertades contra Franco eran en realidad mucho más totalitarios que él, y los pocos que eran sinceramente demócratas prefirieron, por diversas razones, no causarle problemas».

Algunos críticos pretenden, con dudosa ingenuidad, que «todas las dictaduras son iguales». Nada más erróneo. Notamos a primera vista las diferencias entre unas y otras con sólo comparar la de Franco con la de Fidel Castro, tan popular en los ambientes «progresistas» del mundo entero. El castrismo descansa en un aparato policial realmente monstruoso, ha arruinado materialmente al país y lo dejará profundamente dividido. Las dificultades de Cuba para democratizarse serán enormes, como lo han sido o siguen siendo las de Rusia y los países del este de Europa, mientras que la democratización en España llegó como una consecuencia natural, sin más fricciones y riesgos que los ocasionados por las izquierdas extremistas y los separatismos, y las reacciones de una débil extrema derecha a la violencia de aquellas.
Quiero decir con esto que las acusaciones deben ponerse en relación con las circunstancias de la época y no contrastarlas con exigencias éticas absolutas, incumplibles también, por supuesto, para los acusadores. Así pues, dada la sobreabundancia de críticas y ataques, no todos falsos o calumniosos, recibidos por el Caudillo en los últimos treinta años, podría entenderse este ensayo como un intento de restablecer el equilibrio a base de rescatar aspectos más positivos e injustamente omitidos. En parte es así, pero quisiera llamar la atención sobre la envergadura de estos aspectos positivos, que, a mi juicio, opacan a los negativos.

A lo largo del libro he mencionado unos cuantos de ellos, desde su disciplina ante la república a su conducta con los judíos. Sin embargo considerando la cuestión en conjunto, cabe destacar tres hechos por encima de cualquier opinión:

a) Franco derrotó la revolución en tres ocasiones, en 1934, cuando la insurrección socialista-nacionalista catalana; en 1936-39; y en 1944-49, cuando el maquis y el aislamiento internacional.

b) En circunstancias sumamente adversas libró a España de la guerra mundial, que hubiera causado devastaciones y víctimas sin cuento, y seguramente un golpe durísimo a los Aliados.

c) Dejó un país próspero y, más importante aún, políticamente moderado, donde las exaltaciones del pasado estaban superadas. Gracias a lo cual han sido posibles casi treinta años de democracia.

Estas tres hazañas, pues son auténticas hazañas, entre otras menores, dejan forzosamente muy en segundo término los defectos y fechorías achacables a su régimen. Tan es así que sus detractores han debido recurrir a especulaciones psicológicas increíblemente retorcidas, amén de incomprobables, para hurtarle el mérito de ellas. Si hubiéramos de dar crédito a esas versiones, el Caudillo, zoquete incapaz de ganar una guerra, habría querido prolongarla por gusto de la sangre, habría querido entrar en la guerra mundial, habría querido mantener al pueblo en la incultura, el atraso y la miseria, etc. Y sin embargo, misteriosamente, todo le salía al revés, a pesar de ser un brutal tirano absoluto, personalmente un hombrecillo cruel, gris y mediocre. En fin, esos métodos irracionales de analizar la historia nos remiten a las primeras páginas de este ensayo: el odio, a menudo feroz, con que ha sido distinguido en medios amplios e influyentes, y que ciega a quienes lo profesan.

Cae de su peso que los logros de Franco no son sólo suyos. Dispuso de la adhesión y la labor inteligente de buen número de políticos, diplomáticos, intelectuales y militares. La memoria de esas personas ha sido harto maltratada por otras que, siéndoles inferiores, se erigen en jueces implacables desde el estrado de unas autoatribuidas virtudes democráticas, nunca demostradas en tiempos de la dictadura.

Sólo gentes muy frívolas o muy ignorantes de las dificultades políticas experimentadas por la sociedad española desde la invasión napoleónica, minimizarán el alcance de las realizaciones franquistas. A mi juicio esos tres logros cruciales del Caudillo lo convierten en el personaje político de mayor envergadura en la historia de España de los dos últimos siglos, en rivalidad, si acaso, con Cánovas.

Otro tópico sin fundamento asimila a Franco con Hitler o Mussolini. Ya es un abuso la habitual identificación entre el poco sanguinario fascismo y la terrible crueldad nacionalsocialista. Ello aparte, Hitler y Mussolini condujeron a sus patrias a la catástrofe, exactamente al revés que el español. Y éste, si bien recibió ayuda de ellos, mantuvo su independencia, al contrario que el Frente Popular en relación con Stalin Y tampoco sus regímenes se parecieron mucho. El franquismo tomó algunos rasgos del alemán y el italiano, pero rechazó siempre el carácter paganoide de éstos, se mantuvo católico y no alentó la presencia o movilización de las masas en la política, salvo casos especiales. Por tales razones no puede ser calificado de fascista, como ha reconocido hace tiempo la mayor parte de la historiografía seria, incluso de izquierdas. Fue más bien una dictadura autolimitada y autoritaria, no totalitaria como las de Hitler, Stalin, Castro o las del este europeo.

A mi juicio la comparación correcta podría establecerse con la dictadura polaca de Pilsudski. Éste preservó la independencia de su país y derrotó a la revolución, y por ello sus compatriotas le honran como un héroe nacional. Me parecen razones suficientes, y opino que Franco tiene las mismas y varias más para recibir la gratitud y el reconocimiento de la mayoría de los españoles. En otras palabras: una sociedad que no sepa reconocer y apreciar los méritos de quien la ha beneficiado, está condenada a seguir a demagogos enterradores de Montesquieu, infinitamente ansiosos de paz con los terroristas y de buen rollito con los separatistas y con los dictadores que más amenazan a su país. Está condenada a la convulsión o la descomposición y, muy posiblemente, a perder la libertad.



LOS GEÓGRAFOS CLÁSICOS Y LAS RELACIONES DEL HOMBRE CON SU ENTORNO
Gonzalo Fernández

Universidad de Valencia



La geografía moderna nace con Alejandro de Humboldt (1769-1859), Carl Ritter (1779-1859) y Ferdinand von Richthofen (1833-1905). En la formación de Humboldt se unen la Ilustración alemana, el conocimiento que tiene de la Economía entendida a manera de una contabilidad matemática, sus estudios de mineralogía y botánica y su interés por viajar heredados del naturalista y explorador alemán Johann Reinhold Förster. La obra más importante de Humboldt es Cosmos que supone la culminación de toda su vida pues la escribe de 1848 a 1858.

Alejandro de Humboldt parte de la observación de dos realidades: las conexiones que se dan en los fenómenos físicos y ser la naturaleza un conjunto donde intervienen diversas fuerzas. Con ambas premisas Humboldt crea la metodología geográfica junto a Carl Ritter. En el método de Humboldt actúan la ley de repetición y los conceptos de igualdad y diferencia. Alejandro de Humboldt establece correlaciones de los distintos hechos entre sí. Mantiene que los hechos son siempre los mismos y que la labor esencial del científico es analizar las leyes generales que los rigen. En Cosmos Humboldt pretende esclarecer las correlaciones que existen en la geografía. Piensa que la descripción del mundo físico equivale a la descripción simultánea de las fuerzas de la naturaleza y sus manifestaciones. Por último Alejandro de Humboldt estima que las fuerzas de la naturaleza se hacen presentes de modo combinado y a la vez contradictorio. La Biblioteca Virtual Ignacio Larramendi tiene una edición digital en español de Cosmos de Alejandro de Humboldt www.digibis.com/Humboldt/listaTotal.htm

Carl Ritter es algo más joven que Humboldt. Ocupa la primera cátedra de geografía en la Universidad de Berlín. Ritter crea la geografía humana pues es el primer autor que analiza la actividad del hombre en relación con el medio ambiente. Su obra principal se titula Geografía en relación con la Naturaleza y la Historia de la Humanidad. Ritter considera la actividad del hombre y sus vínculos con el medio natural. Es el primer geógrafo que expone aquella problemática. En la Geografía en relación con la Naturaleza y la Historia de la Humanidad Carl Ritter define la geografía como la ciencia que trata del globo con todos sus rasgos o características, fenómenos y relaciones. Ritter señala que el globo es un todo y señala las relaciones de ese todo con el hombre. He encontrado una traducción francesa de la Geografía en relación con la Naturaleza y la Historia de la Humanidad de Ritter en la Biblioteca Nacional de Madrid bien que no digitalizada www.catalogo.bne.es/uhtbin/cgisirsi/vMsSjGCHId/BNMADRID/115361393/123

Existe otra traducción inglesa no digitalizada de esa misma obra en la Biblioteca del Ateneo de Madrid
www.ateneodemadrid.com/absys/abwebp.exe/X5102/ID2846/G0

Así pues Humboldt y Ritter crean la metodología geográfica por:

1) Conceder a la geografía la idiosincrasia de una ciencia general de la Tierra que a su vez es síntesis de otras disciplinas

2) Resaltar simultaneamente la totalidad del fenómeno terrestre y la singularidad de cada región

3) Construir un método de trabajo a base de:

- Localizar los fenómenos, mostrar su extensión, situarlos en su entorno especial y determinar la coordinación existente entre ellos

- Describir y analizar los tres estados de la materia (aire - agua - elemento sólido), establecer sus interconexiones y observar los supuestos en que cada estado sea más causal que los otros dos

Ferdinand von Richthofen es discípulo de Carl Ritter. Crea la geografía física conocida asimismo por geofísica o geomorfología. En el sentir de Richthofen la geomorfología es la ciencia de la superficie terrestre y los fenómenos que actúan y se hallan en mutuas relaciones de causalidad con la antedicha superficie terrestre. Ferdinand von Richthofen limita la geografía al estudio de la parte superior de la litosfera e hidrosfera y a la parte inferior de la atmósfera. Reputa a la geografía una ciencia de los lugares y la tiene por una materia chorológica (de la palabra griega que significa lugar). He encontrado en la red de bibliotecas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas la edición alemana no digital de la obra de Ferdinand von Richthofen Ediciones y métodos de la Geografía actual http://aleph.csic.es/F/8T9QIL7E77PRBITMPNR16RSXPQSD663SJSDT289BLX56K4HT9N-26047?func=find-&request=Richthofen%2C+ferdinand&find_code=WRD&adjacent=N

Friedrich Ratzel (1844-1904) es discípulo de Carl Ritter. Su figura inaugura el determinismo geográfico. Ratzel preconiza que existe una relación constante entre el hombre y el medio geográfico donde vive. La influencia de la naturaleza de una región se manifiesta en sus condiciones económicas y sociales. Ratzel enseña un determinismo geográfico moderado. Sostiene que en general la naturaleza es más influyente que la libertad humana. Sin embargo no niega la capacidad de algunos hombres de vencer al medio geográfico bien que en momentos históricos muy determinados. La Biblioteca Nacional de Madrid conserva 11 ejemplares en sus sedes de la Villa y Corte y Alcalá de Henares de Las razas humanas de Ratzel
 http://catalogo.bne.es/uhtbin/cgisirsi/mJn4rzVlxy/BNMADRID/274751265/70/RATZEL+FRIEDRICH+1844-1904/AUTORBNE/AUTHOR/AUTHORS

Mucho más radicales son los discípulos de Ratzel. Entre ellos destaca la americana Ellen Semple (1866-1932) quien había estudiado con Ratzel en la Universidad de Leipzig. Ellen Semple afirma que el hombre es un producto de la superficie terrestre e intenta explicar las reacciones humanas por el clima y el relieve. La biblioteca de la Universidad Complutense tiene las ediciones inglesas de dos obras de E. Semple, La Geografía del Mediterráneo y su relación con la Historia Antigua e Influencias del entorno geográfico: sobre las bases de la antropogeografía de Ratzel, http://cisne.sim.ucm.es/search*spi~S6/X?SEARCH=semple%2C+ellen

Frente al determinismo el geógrafo francés Paul Vidal de la Blache (1845-1918) crea la escuela posibilista. La Biblioteca Nacional tiene ediciones castellanas de su Atlas General, Curso de Geografía y Geografía General
http://catalogo.bne.es/uhtbin/cgisirsi/s0baL6kG5t/BNMADRID/190081407/8/845434/Vidal+de+La+Blache,+Paul

La edición virtual de algunas obras francesas de Vidal de la Blache aparece en
http://classiques.uqac.ca/classiques/vidal_de_la_blache/vidal_de_la_blache.html

Los geógrafos posibilistas admiten dos complejos en los hechos humanos:

- Complejo natural que es el producto de una interacción de factores físicos donde puede intervenir el hombre

- Complejo humano representado por el hombre que es el producto del medio, la sociedad, la economía y los fines previstos por el mismo hombre

Los posibilistas dicen que son distintas las respuestas de los pueblos ante un mismo medio geográfico en virtud de la intensidad y eficacia de los pueblos, el grado de civilización, las ideas, sus fines, valores y creencias. Colocan dos ejemplos de un mismo medio geográfico con diferentes actividades:

- Islas Británicas. Inglaterra se vuelca al exterior, crea un sistema comercial y depende del extranjero. Irlanda es un país agrícola por un proceso de introversión.

- Isla de Santo Domingo. Sus diferentes colonizaciones hacen que la República Dominicana ofrezca una cultura española mientras que Haití se enmarca dentro de la órbita cultural francesa.

Los posibilistas defienden otras tres hipótesis:

- La dependencia del empleo del medio respecto a la posición del hombre en el mundo y a la idea que tiene el propio hombre de su relación con el medio en razón de valores y fines.

- Ser las posibilidades ofrecidas por la civilización al hombre mayores que las ofertadas por la naturaleza.

- La posibilidad que tienen los pueblos de modificar sus medios geográficos.

Jean Brunhes (1869-1930) es el discípulo principal de Vidal de la Blache. En su Geografía Humana hace dos aportaciones:

1) Señala las realizaciones sociales, económicas y políticas. Las llama hechos ejemplares o evidencias. Las considera los testimonios de la actividad humana sobre la superficie del globo.

2) Crea el contenido actual de la Geografía Humana aunque la disciplina hubiera sido inventada por Carl Ritter. Para Brunhes la Geografía Humana estudia:

- Hechos de ocupación improductiva de la Tierra (vg. poblados o comunicaciones).

- Hechos de conquista animal o vegetal.

- Hechos de destrucción económica (vg. minería o deforestación).

Una traducción castellana de la Geografía Humana de Brunhes se halla en la Biblioteca Nacional
http://catalogo.bne.es/uhtbin/cgisirsi/AkKuMdRdtA/BNMADRID/271671356/8/868873/Brunhes,+Jean

Frente a ambas escuelas el geógrafo anglo-australiano Oskar Spate (1911-2000) intenta efectuar una síntesis a la que llama probabilismo. O. Spate defiende que resta un mínimo de influencia del ambiente físico. Ese influjo crea una balanza de probabilidades de las que el hombre elige la más fácil. Los probabilistas ponen el ejemplo de que en teoría se puede cultivar cualquier cosa en cualquier lugar (vg. naranjas en la Antártida). Sin embargo, siguiendo en el continente helado, allí existen factores que desaconsejan en la práctica el cultivo de los naranjos. Existen algunas obras de Spate en su edición inglesa como sus estudios regionales de Australia y el Pacífico, India y Pakistán y el libro que se titula Mercaderes y filibusteros en la Biblioteca de la Universidad Complutense http://cisne.sim.ucm.es/search*spi~S6/X?SEARCH=spate%2C+oskar


 
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