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El Risco de la Nava: El Risco de la Nava Nº - 445
Wednesday, 21 January a las 20:51:09

El Risco de la Nava

GACETA SEMANAL DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 445 –  13 de enero de 2009

SUMARIO

  1. «Probablemente Dios no existe». La Razón
  2. La democracia está desacreditada en España. Periodista Digital
  3. Apuntaciones sobre Manuel Azaña. Antonio Castro Villacañas
  4. ¿Demasiado hermosopara ser cierto?. José Luis Restán
  5. Los padres, las instituciones privadas y el estado, Alexander Torres Mega
  6. Doble rasero. Miguel Rivilla San Martín
  7. La inferioridad moral de la izquierda española. Minuto Digital


 
«PROBABLEMENTE DIOS NO EXISTE»
LaRazón.es
 
La asociación Ateos de Cataluña ha lanzado una campaña de anuncios en autobuses de Barcelona con el lema «Probablemente Dios no existe, deja de preocuparte y disfruta de la vida». Se trata de una copia de la campaña en Reino Unido de la British Humanist Association, que asegura haber recaudado 135.000 libras y que esta semana empezará a anunciar sus lemas en 800 autobuses y mil anuncios del metro de Londres. La diferencia entre la campaña inglesa y la catalana es que el viandante británico lleva años viendo grandes anuncios en carteles y autobuses con mensajes cristianos, mientras que la Iglesia en Cataluña nunca ha recurrido a los anuncios publicitarios para difundir el mensaje cristiano. Los ateos catalanes se han adelantado a los católicos. En el resto de España, descontando los anuncios relacionados con la Semana Santa y la gran campaña publicitaria en Madrid cada año con motivo de la Vigilia de la Inmaculada, tampoco los católicos han invertido en publicidad. Sólo en el último año la Iglesia ha utilizado anuncios de TV, y no para hablar de Dios o de Cristo, sino para pedir a los católicos que marquen «la crucecita» del IRPF para la financiación eclesial. En Reino Unido, en cambio, la campaña de la British Humanist Association se queda pequeña al lado de los Cursos Alpha de evangelización (comunes a católicos, ortodoxos y protestantes), que este año se han promocionado en 2.400 autobuses, 1.100 carteles en trenes y metros y 860 grandes anuncios. Desde 1993, once millones de personas han asistido a Cursos Alpha en todo el mundo. En Estados Unidos, la campaña atea planteaba el tema «¿Por qué creer en Dios? Sé bueno por la misma bondad», que en inglés rima con un villancico popular. Una madre católica de Washington, JoEllen Murphy, diseñó su propio anuncio-respuesta: «¿Por qué creer? Porque te creé y te amo, por bondad. Firmado: Dios». Desde su web Ibelievetoo.org ha recaudado 14.000 dólares y sus carteles se mostrarán en autobuses hasta la gran Marcha por la Vida del 25 de enero en Washington.
 
LA DEMOCRACIA DESACREDITADA EN ESPAÑA
PeriodistaDigital.com

¿Por qué los políticos no preguntan a los ciudadanos lo que piensan sobre la democracia?

Simplemente porque no quieren saber lo que realmente pensamos de un sistema que, aunque nunca fue una democracia auténtica, en los últimos años se ha degradado hasta convertirse en una sucia oligocracia que no merece respeto cívico.

Estamos cansados de oír y leer que la democracia española está degenerada, degradada o que ni siquiera existe, pero los políticos ignoran esos criterios y, seguros de su poder, ni se preocupan de esas críticas que les cuestionan y les quitan la legitimidad. No es cierto que las voces críticas contra la democracia española procedan de gente extremista o resentida, como afirman los políticos, sino que el coro de luchadores por una democracia auténtica gana cada día adeptos entre intelectuales, periodistas, profesores universitarios, expertos y ciudadanos inquietos, formados y sensibles.

Cada día, las filas de los que consideran necesaria y urgente una reforma drástica de la democracia española están más nutridas y son más solventes, por cantidad y calidad.

Pero, ante el fenómeno, los políticos se amparan en el apoyo que reciben de la «mayoría», un concepto importante en democracia, aunque no el único ni el principal, conscientes de que siempre existe en la sociedad una masa poco culta, mentalmente débil, fanatizada y fácilmente manipulable a través de la información, el entretenimiento y el engaño profesional.

La democracia no es sólo un conjunto de leyes y normas, ni únicamente un sistema de gobierno, ni la utilización libre de las urnas para elegir a los gobernantes. La democracia es, además de eso y, sobre todo, un estado mental, producto de un pacto entre ciudadanos iguales, basado en la confianza, para vivir en armonía y ser gobernados por personas dignas, que han sido elegidas y que permanecen unidas a los ciudadanos por un vínculo de confianza. Cuando ese vínculo se rompe, el poder, que tiene un vital matiz fiduciario que obliga a los políticos a hacer sólo lo que quiere el pueblo, queda deslegitimado. Sin legitimidad, el gobierno es sólo un estorbo.

Nadie hace una encuesta seria en España sobre el estado de satisfacción real de los ciudadanos con el sistema política vigente. A los políticos, que viven en la endogamia de sus militantes, clientelas y aliados, no les interesa saber hasta que punto hoy son rechazados por el pueblo. Si lo supieran, estarían obligados a reformar un sistema que han modulado a placer y en secreto, en contra de los deseos de la mayoría y también en contra de las reglas de la misma democracia.

El sistema español hace mucho que dejó de ser una «democracia» (un gobierno de ciudadanos) para convertirse en una oligocracia (un gobierno de los poderosos).

Si hicieran esa encuesta, descubrirían que la ciudadanía quiere que los partidos políticos retiren sus manos y dejen de utilizar como rehenes a los poderes básicos del Estado, que dejen que la justicia funcione con independencia, que permitan a los diputados recurrir a la conciencia y al cerebro y que el gobierno gobierne sin el dogal del partido, que la mayoría de los ciudadanos querrían que los partidos se financiaran a través de las aportaciones de sus militantes y simpatizantes, como hará a partir de ahora la Iglesia Católica y otras religiones e instituciones de interés general. Sabrían también que existe un rechazo generalizado a las listas cerradas y bloqueadas que impiden al ciudadano elegir libremente, como les garantiza la Constitución, ya que quienes eligen de verdad son las elites de los partidos que confeccionan esas listas. Descubrirían que el ciudadano considera a los partidos políticos como una especie de monstruos del sistema que operan como el mayor y más grave cáncer de la democracia. También sabrían que han perdido prestigio e imagen, que han perdido enormes dosis de confianza, que el ciudadano no consiente ser un cero a la izquierda al que sólo se recurre cada cuatro años, cuando se abren las urnas.

Si realizaran una seria investigación sociológica, nuestros políticos descubrirían que el sistema ha perdido respeto, seguramente porque el ciudadano no tolera sus corrupciones, privilegios, constantes subidas de sueldos, afición por la trifulca, incapacidad para alcanzar consenso en los asuntos importantes para el país, etc.

Descubrirían, en definitiva, que, sin la confianza de los ciudadanos, la democracia se ha transformado en una sucia oligocracia que no merece respeto cívico y que ellos, más que representantes del pueblo, son considerados como una elite que ha ocupado el poder y que, desde la cúspide, más que gobernar, controla, domina y utiliza la fuerza para velar por sus privilegios de casta.


 
APUNTACIONES SOBRE MANUEL AZAÑA
Antonio Castro Villacañas
El historiador Santos Juliá acaba de publicar en la Editorial Taurus una obra que merece más de un comentario. Su Vida y tiempo de Manuel Azaña es una completa biografía del hombre que destacó tanto en el terreno de lo intelectual y de lo político sin por eso dejar nunca de ser una persona solitaria y taciturna... Este personaje siempre me ha llamado la atención, primero por haber nacido como yo en Alcalá de Henares, por haberla ambos abandonado a los diez años y por conservarla también luego siempre los dos en el corazón y en la cabeza y visitarla inesperadamente de tarde en tarde casi siempre a solas o, aunque bien, muy poco acompañados, incluso en los días de fácil amistad y mayor gloria, ésta desequilibrada claramente a su favor por evidentes razones literarias, políticas e históricas.

Aunque Manuel Azaña se autodefinió como «un intelectual, un demócrata y un burgués», su biógrafo traza un nuevo perfil que completa la interpretación de este controvertido personaje. Lo hace, faltaría más, en favor de tan singular alcalaíno. Por mi parte añado tres notas que estimo pueden dar algo más de luz a su general calificación de hombre oscuro y huidizo. Si él mismo confesó ser «burgués», sin dimensionarse como pequeño o grande, quizás convenga añadir que en Alcalá se le tenía como perteneciente a una familia «bien acomodada». Sus ascendientes por rama paterna, como los míos por la complementaria, presentan el perfil de pertenecer a una familia morisca o judaica absorbida por el cristianismo triunfante en las tierras de Toledo algo después de que Alfonso VI y el Cid anduvieran por ellas. Fruto de esa absorción fue el que renunciaran a sus apellidos originales y en su lugar pusieran el nombre de la población de su nacimiento o de su procedencia, Azaña en el caso de don Manuel, Villacañas en el mío propio. Los Azaña, pasado un tiempo, consiguieron ocupar un alto puesto en la administración del arzobispado de Toledo, y años después se trasladaron con él a Alcalá cuando el cardenal Cisneros prefirió las riberas del Henares a las del Tajo para ejercer desde ellas las funciones religiosas, sociales y políticas inherentes a su posición personal y eclesiástica. Una de las consecuencias de este traslado fue que la familia Azaña adquiriera tierras laborables y casas en cantidad suficiente para justificar que no regresara a Toledo cuando lo hizo el Arzobispado años después de que Cisneros muriera. Los Azaña fueron en Alcalá desde entonces una de las clásicas familias burguesas de referencia.
La segunda nota calificadora del taciturno, solitario y oscuro Manuel Azaña está para mí en las prematuras muertes de sus padres, sucedidas antes de que él cumpliera diez años... Su tío y tutor lo llevó interno a los agustinos de San Lorenzo del Escorial, que llevaban poco tiempo al frente del colegio «Alfonso XII», dedicado a la educación de niños ricos. En él estudió cursos y pasó vacaciones, por lo que parece lícito deducir que no tuvo una infancia y una adolescencia propicias a la amistad, el compadreo y la bulla, sobre todo si tenemos en cuenta que siempre fue gordo y feo.

Esas mismas características explican que cuando le llegó la hora de cortejar chicas no obtuviera de ellas respuestas favorables. Tanto en San Lorenzo como en Zaragoza –donde ejercía como juez su tutor y con él pasaba ya de mayor algunas vacaciones–, en Madrid –las no frecuentes veces en que visitaba la capital con cualquier pretesto razonable–, o en Alcalá, no logró tener novia ni algo por el estilo. En su ciudad natal, sobre todo, recibió la repulsa de las muchachas de su edad, más atraídas por los jóvenes oficiales de los regimientos que guarnecían la antigua Compluto. De ahí pudieron proceder los reparos que algunos años después Manuel Azaña, ya metido en política, les puso a los militares...

De estas y otras cosas relacionadas con quien fue presidente de la Segunda República Española habrá ocasión de hablar en apuntaciones nuevas.
 
 
¿DEMASIADO HERMOSO PARA SER CIERTO?
José Luis Restán
LibertadDigital.com
Cuando Benedicto XVI se despedía de Francia pronunció una frase que me resultó enigmática: «Estoy convencido de que los tiempos son propicios para un retorno a Dios». Sabido es que el Papa no prodiga gestos para la galería y que no escatima términos duros a la hora de retratar los males de la época. Podía haberse ahorrado la frase, pero no lo hizo: quería expresar una convicción y también enviar un mensaje, especialmente a los cristianos tentados por la desazón.
Y es que el hostigamiento de la cultura ambiental, la soberbia del mundo intelectual, el cinismo de los medios de comunicación y el nihilismo práctico que asola las nuevas generaciones, empuja a los cristianos de esta hora a ceder a la tentación de refugiarse en su ciudadela amurallada, o de plantear una dialéctica interminable y cansina con el mundo en que nos toca vivir. El poeta T.S. Eliot planteaba la cuestión en términos provocativos: «¿Es la humanidad la que ha abandonado a la Iglesia, o es la Iglesia la que ha abandonado a la humanidad?». Sobre la primera parte de la pregunta, Benedicto XVI ha trazado una penetrante descripción de cómo la esperanza cristiana ha sido sustituida por los ídolos de la ciencia, la política y el bienestar, en la encíclica Spe Salvi. Sobre la segunda parte cabe decir que cada vez que los cristianos dejan de ofrecer a Jesucristo como la respuesta a la necesidad del hombre, sustituyéndolo por una filosofía social o por la defensa de un conjunto de valores, están abandonando a la humanidad a la deriva.

En su última Audiencia General del año, Benedicto XVI ha explicado preciosamente esta alternativa que desvela la escandalosa pretensión cristiana. En Navidad no celebramos el tiempo de los buenos sentimientos, una especie de vitalismo forzado, ni siquiera el bien genérico que es la vida. Por el contrario, afirmamos que el Sentido eterno del mundo (el Logos, el Verbo) se ha hecho tangible a nuestros sentidos y a nuestra inteligencia, de modo que ahora podemos contemplarlo y tocarlo. Si releemos las narraciones evangélicas de estos días veremos que el discurso es mínimo, no se habla de valores y principios, sino que se expone una historia de hechos concretos, bien datados y geográficamente ubicados. Lo que proclamamos a los cuatro vientos no es una ley universal que hemos alcanzado a descifrar sino que el Creador del universo, el Misterio buscado y anhelado por todas las culturas, se ha hecho carne uniéndose indisolublemente a la naturaleza humana.

Y reconoce el Papa: «A muchos hombres, y de alguna forma a todos nosotros, esto les parece demasiado hermoso para ser cierto». Y sin embargo, ¿quién no intuye que en el origen no puede habitar el absurdo, quién no desea que el sentido de todo se desvele cálido y cercano, quién no se sorprende con este anuncio y antes de que sus prejuicios se impongan no suspira: ¡si fuese verdad...!? Nuestra tarea hoy, es retar al corazón de los hombres con el testimonio de que el Sentido del mundo se ha hecho carne, ha plantado su tienda entre nosotros, ha abierto un surco en el campo de la historia y en ese surco florece un brote de humanidad distinta, aparentemente frágil pero invencible. Menos que eso sería abandonar a la humanidad a su suerte, mientras busca dramáticamente la felicidad y el sentido oculto de la vida y de la muerte.
Sí, son tiempos propicios para un retorno a Dios, porque las falsas esperanzas dictadas por los sabios de este mundo han mostrado ya su oscuro fracaso y el corazón del hombre sigue añorando una respuesta a su sed inagotable. Sería un pecado que los cristianos nos dejásemos vencer por la apariencia victoriosa de la cultura laicista y osciláramos entre el refugio caliente, la requisitoria amarga o el discurso de los valores cristianos. Recordemos aquellas palabras de otro gran poeta, Charles Peguy, que deberían ser como una brújula para los cristianos de la ciudad secularizada: «También eran malos los tiempos bajo los romanos; pero vino Jesús, y no perdió sus años en gemir e interpelar a la maldad de la época; él zanjó la cuestión de manera muy sencilla, haciendo el cristianismo; Él salvó, no incriminó al mundo, lo salvó». No somos ilusos visionarios: el Sentido que se ha hecho carne en el niño de Belén no es una protesta impotente contra la violencia y el absurdo, es la fuerza de Dios que cambia la vida de quienes lo acogen. Si en 2008 existe el cristianismo es sólo por eso. Si no, hace tiempo que habría sido borrado de la faz de la tierra.
LOS PADRES, LAS INSTITUCIONES PRIVADAS y EL ESTADO
Alexander Torres Mega
FlashesCulturales (Montevideo)
Un rasgo característico de los países verdaderamente libres es el reconocer y otorgar garantías a la libre iniciativa de los particulares en materia educativa y, por tanto, asegurar el funcionamiento de instituciones privadas de enseñanza en todos los niveles. Es más: los estados democráticos las estimulan porque reconocen la fecundidad propia de la libre iniciativa y, únicamente actúan en forma subsidiaria o supletoria para atender posibles carencias o evitar eventuales perjuicios.
En las antípodas del mundo libre se ubican los regímenes socialistas, idólatras del Estado, que impusieron el monopolio de éste en materia educativa y cultural. Es el estigma de esos desgraciados países que impidieron toda forma de iniciativa privada y sometieron la educación a las directivas de los respectivos partidos marxistas. En esos estados negadores de libertades y derechos, educadores y educandos fueron convertidos en instrumentos al servicio del único partido existente.

En los estados democráticos se garantizan los principios de libertad de enseñanza y de subsidiariedad y, en consecuencia, se rechaza toda concepción ideológica que –como la marxileninista– propugne la imposición del monopolio estatal en educación.

En suma, digámoslo clara y terminantemente, el principio fundamental que debe regir en materia educacional es el de la libertad de los particulares mientras que al Estado le corresponde cumplir una función subsidiaria o supletoria.

Así lo establece nuestro derecho positivo afiliándose a una concepción del derecho natural como preexistente a la voluntad del estado, anterior y superior a él. Nuestra constitución garantiza la libertad de enseñanza. Reconoce el derecho a elegir libremente la educación que se prefiera y limita estrictamente la intervención del Estado al solo objeto de mantener la higiene, la moralidad, la seguridad y el orden públicos.
En contraposición a esa libertad, los partidarios de la escuela estatal única son, simultáneamente, defensores de regímenes de partido único y de la conversión del Estado en único propietario y único empleador.

 En nuestro medio, la intensa propaganda marxista –que apunta con énfasis al campo educacional– ataca injustamente el derecho de propiedad y toda forma de iniciativa particular.

La abolición de la propiedad pretendida por los marxistas supone la negación de la misma libertad del hombre, en la cual reposa y tiene origen el derecho inviolable a la propiedad particular.

Marxistas y filo marxistas –conforme a la estatolatría que padecen– son contrarios a la existencia de establecimientos privados de educación. Sin perjuicio de ello, procuran infiltrarse en ellos con fines de sutil proselitismo. Ellos aspiran al sometimiento de los alumnos a una única y total enseñanza oficial, uniformizadora en el dogma marxista mediante un igualitarismo masificante en la formación ideológica. Pretenden estudiantes robotizados por el estado omnipotente y omnipresente como forma de asegurarse instrumentos sumisos a sus directivas.

Los institutos privados de educación no están a salvo de la penetración ideológica marxista, sea encubierta o desembozada. Pero, como con toda razón se ha sostenido, cuando se ofrece un servicio o un producto en un mercado libre, los potenciales usuarios o consumidores tienen el derecho a ser correctamente informados. Esa información no debe ser retaceada o burlada y es legítimo que el Estado intervenga para asegurar la veracidad de esa información, manteniendo –de esa manera– el orden público. Por ejemplo, algunos establecimientos religiosos de educación, buscando atraer consumidores, ofrecen determinado modelo educativo que luego resulta deformado. Ello ocurre cuando un instituto proclama –hasta en la misma denominación que adopta– su adhesión a un determinado credo religioso, el cual supone rechazar toda concepción atea y materialista «intrínsecamente perversa» como la marxista y, sin embargo, contrata docentes afiliados al materialismo ateo y liberticida con las consecuencias obvias que ello supone. De ese modo se traiciona la libertad de elección.

Padres: primeros educadores

La enseñanza debe ubicarse en un sistema de libertad al alcance de todos, con reales posibilidades de libre elección sin determinismos económicos.

La libertad es un derecho inherente a la persona y la educación constituye un derecho-deber de los padres, primeros educadores naturales, encargados de custodiar la orientación que se imprima a la enseñanza de sus hijos. Ellos tienen que poder elegir libremente los institutos (públicos o privados) que deseen para educar a sus hijos conforme a sus propias convicciones filosóficas, ideológicas, religiosas, etc. Se debe rechazar, por tanto, toda imposición de un modelo educativo estatal único que elimine la libre elección de concepciones educativas.

El estado debe respetar la actividad privada en materia educativa e intervenir con mucha prudencia en ella. La monopolización estatal en lo cultural lesiona libertades básicas y derechos naturales. Las libertades de opinión, de cátedra y de asociación son pisoteadas cuando el Estado se erige en único educador. El sano pluralismo ideológico desaparece cuando la educación estatal es la única que existe.

Los estados que impiden la libre iniciativa privada en la enseñanza monopolizan la instrucción y logran la deformación filosófica sin tolerar cuestionamientos a sus dogmas. Así, en los regímenes totalitarios la orientación materialista, atea, masificante y liberticida se ha impuesto sin discusión. Las concepciones espiritualistas han sido ignoradas o despreciadas mientras procuran que la doctrina marxista, antinatural e injusta, se apoderara de las almas.

  No es de recibo una marcha por la paz en Gaza, por muchas pancartas, gritos, consignas, colectivos y gente que la secunden, si carece de un fin transparente, ético, moral y humano, plenamente desinteresado y altruista. Si pidiendo paz entre dos contendientes se sataniza y apedrea a uno de ellos, ocultando la inmoralidad de los métodos perversos de la otra parte, se hace un flaco servicio a la causa de la paz global. ¿Por qué silenciar el terrorismo de Hamás? ¿Por qué apedrear una Embajada como la de Israel? ¿Por qué callar el derecho de un estado democrático a defender a sus ciudadanos de un terror persistente e indiscriminado? ¿Por qué tanta hipocresía frente al incalificable genocidio que propicia el Gobierno con la ley del Aborto libre? Es muy fácil ver la mota en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio.
LA INFERIORIDAD MORAL DE LA IZQUIERDA ESPAÑOLA
MinutoDigital.com
Desde MD hemos escrito en otras ocasiones que en realidad los dos verdaderos bandos de nuestra guerra civil no estaban formados por los rojos y los nacionales. Más bien por aquellos que luchaban por el idealismo de una España mejor y los que estaban cegados por un fanatismo y una sed insaciable de sangre, que también existieron en ambos bandos. Esa debería ser la lectura con la que debíamos quedarnos para construir todos juntos un futuro ajeno a sentimientos guerracivilistas.

Pero con ocasión de este 20-N hemos podido volver a comprobar el alto grado de inmoralidad, falta de escrúpulos y rencor cainita que anida en la izquierda española. No sólo se trata de que 80 años después se pretenda falsificar la historia, haciendo pasar por demócratas a quienes en gran medida luchaban por imitar la tiranía soviética en España, por héroes a auténticos terroristas, ladrones y violadores o por víctimas a sanguinarios verdugos. Recordar los represaliados de un bando y al mismo tiempo silenciar a los de otro, es simple y llanamente mentir, engañar, manipular. Y si hace 80 años, recién terminada la contienda, podría comprenderse que en caliente sólo se recordase a las víctimas del bando vencedor a la vez que se ejercía la entendible vindicación sobre los responsables del bando vencido, hoy no hay justificación moral alguna para repetir lo mismo, salvo la más abyecta de las intenciones.

Acudir al Valle de los Caídos, como ha hecho uno de estos graciosillos a sueldo de la Sexta, a reírse de los muertos, lo dice todo sobre la catadura moral del individuo, su jefe, el tal Buenafuente, y la cadena mamporerra de ZP. Al mismo tiempo Cristina Almeida, expresaba su gozo por quemar los libros que lleven la contraria y canten las verdades del barquero sobre lo que sucedió durante la II República y la guerra civil, desmontando la versión de buenos y malos que nos quieren hacer tragar. Todo acompañado de las algaradas de grupos ultraizquierdistas por Madrid para cazar «fachas» que quisieran recordar el 20-N, algaradas, que por supuesto de haber sido protagonizadas por los contrarios, habrían abierto telediarios.

Hace 80 años, episodios como el asesinato del general Ochoa, cuya cabeza ensartada en una pértiga fue paseada por Madrid por las turbas socialistas, comunistas y anarquistas; el vil asesinato del hijo del coronel Moscardó debido a que su padre no cedió al chantaje del gobierno republicano que quería cambiar la vida de su hijo por la rendición del Alcazar; el cobarde secuestro y tortura inhumana de Andrés Nin que fue despellejado vivo; los cientos de religiosos que además de ser asesinados fueron terriblemente torturados antes de morir, castraciones, crucifixiones, vaciamiento de ojos… por poner sólo algunos ejemplos de los métodos del bando republicano, revelan el alto de grado de salvajismo que llevó a tildarles de hordas rojas, y que sin duda explica muchos episodios de venganza que se iban produciendo a medida que el ejército nacional iba liberando la zona republicana.

Hoy parece que algunos quieren rememorar aquel odio salvaje. Lo que consiguen, es retratar su inferioridad moral, la misma que D. Miguel de Unamuno sabiamente detectó en el Frente Popular y que por desgracia hoy vuelve a hacerse notar con fuerza de nuevo en la izquierda española y sus medios: «Y no se hable de ideología, que no hay tal. No es sino barbarie, zafiedad, suciedad, malos instintos y, lo que es –para mí al menos– peor, estupidez. De ignorancia no se hable. He tenido ocasión de hablar con pobres chicos que se dicen revolucionarios, marxistas, comunistas, lo que sea, y cuando cogidos uno a uno, fuera del rebaño, les he reprochado, han acabado por decirme: Tiene usted razón. Pero luego se tragan un papel antihigiénico en que sacian sus groseros apetitos y ganas ciertos pequeños burgueses que se las dan de bolcheviques y de lo que hacen servil ganapanería populachera. Tragaldabas que reservan ruedas de molino soviético para hacer comulgar con ellas a los papanatas que les leen».
 

 
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