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El Risco de la Nava: El Risco de la Nava Nº - 447
Wednesday, 28 January a las 18:58:30

El Risco de la Nava

GACETA SEMANAL DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 447 –  27 de enero de 2009

SUMARIO

  1. Apuntaciones sobre constitución, autonomías y separatismo. Antonio Castro Villacañas
  2. No más bombas. Fernando José Vaquero Oroquieta
  3. Los equilibrios de Rajoy ante el divorcio.  Miguel Ángel Loma
  4. Obama, su coronación y su blindaje. José Antonio Hernández García
  5. El pasado de la activista Cristina Almeida. Pedro de Tena
  6. Galería de pendejos: Además… Pujol chochea
 


APUNTACIONES SOBRE CONSTITUCIÓN, AUTONOMÍAS Y SEPARATISMO
Antonio Castro Villacañas


Rodríguez ha negociado cuánto dinero más debe dar a las autonomías. En honor a la verdad, cuánto más debe dar a las autonomías de izquierda que a las de derecha. Por supuesto que todo está subordinado a que desde el Gobierno de España nadie controle para qué quieren las autonomías tanto dinero como piden, en qué piensan gastarlo y cómo van a administrarlo. Vivimos unos momentos en que la economía mundial está en crisis, la española todavía más, y sin embargo las economías autónomas parecen dar por hecho que cada una de ellas puede convertirse en un arca sin fondo, ajena por completo a cualquier clase de contención, de austeridad o de simple recta administración de los bienes comunes.

Desde que comenzó a discutirse la vigente Constitución en el seno y al margen de unas Cortes Españolas que nunca fueron convocadas con el carácter de constituyentes, hasta hoy mismo, pasando por treinta años de cuesta abajo en su rodada, los tirios y troyanos que la administran y disfrutan se han esforzado por convencer a los españoles que el Estado de las Autonomías implantado en la ley de leyes tiene «la virtud de equilibrar la estructura territorial del Estado y cohesionar el reparto de la riqueza nacional», aunque la verdad es que como todos sabemos –salvo los ciegos de una pasión que no les deja ver las cosas tal y como son– las 19 comunidades autónomas han hipertrofiado su razón de ser y su crecimiento hasta el punto de convertirse en una serie de construcciones socio-políticas fragmentarias e inconexas «que funcionan cada vez más por separado en un proceso de progresiva desvertebración».

La mala semilla sembrada en la triste Constitución de 1978 ha ido creciendo desde entonces acelerando el impulso centrífugo que contiene, de manera que desde Cataluña hasta Canarias y desde Galicia hasta Melilla todos y cada uno de los territorios autónomos van poco a poco deshaciendo la integridad material de la Administración del Estado y el concepto de lo que es de verdad España. El gobierno de Rodríguez aumenta desde su formación el tamaño y la eficacia de cada elemento desintegrador. ¿Qué otra cosa podía esperarse si su santo y seña en esta cuestión es que «la nación» es para él algo tan discutido como discutible? Por eso Rodríguez y sus muchachos están siempre dispuestos a avanzar tres o cuatro pasos, los que convengan a sus intereses inmediatos, en reformas subrepticias del modelo constitucional.

La manera de negociar la financiación de las autonomías conduce a una dispersión tan absoluta de la organización del Estado que transforma a éste en un no-se-sabe-bien-qué-es semejante complejo de taifas y abre ventanas y puertas a un disparatado viento de Dios-sabe-de-dónde-viene-y-dónde-va-a-parar el régimen de desigualdades en el que cada comunidad administrará los servicios públicos a su conveniencia. De hecho, en este momento los presidentes de Andalucía, Vasconia, Cataluña, Madrid y Valencia tienen en su territorio un poder de mando efectivo muy superior al del propio Rodríguez y sus secuaces en determinados ámbitos político-administrativos, lo que les proporciona a todos ellos una gran clientela popular y en consecuencia una posición predominante en sus propios partidos. La verdad es que tanto el PSOE como el PP han ido perdiendo posibilidades de mando en sus organizaciones «provinciales y regionales» sitas en las comunidades autónomas, y buen ejemplo es lo sucedido a los populares en Navarra. La visión de España y de la conveniencia nacional está dando paso, si es que no lo ha dado ya de modo completo, a un conjunto de intereses parciales en el que coinciden los caciques –entendidos como mandos de tribu– populares o socialistas. Rodríguez alienta este fenómeno al dialogar cara a cara, de forma bilateral, con los presidentes de las autonomías, prescindiendo del Parlamento y de las unificantes conferencias parciales y totales del gobierno español con los consejos de gobierno autonómicos, operación ésta que nunca se ha puesto en marcha y que indudablemente contribuiría a poner en su sitio a quienes poco a poco están suplantando la autoridad del único Gobierno que puede existir en un país.

El resultado actual de la falta de liderazgo y de compromiso es la creciente ausencia de control en el gasto del dinero público, que las autonomías despilfarran en maniobras destinadas a fomentar la separación de su taifa, originando además con ello una creciente espiral de papel mojado e incoherencia financiera. Las taifas dilapidan creando nuevas y propias estructuras de poder, incrementando sin cesar el número de funcionarios, y en suma haciendo todo lo posible por ser más «gobierno» y tener más «poder» que cuanto existe en Madrid... Todo ello es posible porque en vez de utilizar la Constitución como norma integradora se utiliza como palanca separatista y porque al frente del Gobierno de España está un político que no tiene ni la más mínima idea de lo que es y debe ser un pueblo con realidad, presencia y futuro históricos; un hombre que entiende por gobernar el mercadeo que entretiene a los tartufos de las ferias de pueblo.


NO MÁS BOMBAS
Fernando José Vaquero Oroquieta
Diario Liberal


En España disfrutamos de una buena y constante producción editorial que oferta al mercado en lengua castellana una veintena de nuevos títulos por año de temática directamente relacionada con el terrorismo. No está mal. A ella debe sumársele los numerosos artículos y trabajos monográficos elaborados anualmente por un grupo selecto de escritores españoles y extranjeros: investigadores universitarios, periodistas especializados, políticos comprometidos…

Con todo, cuando hablamos de producción editorial, y en relación a otros géneros, debemos reconocer que el tema terrorismo «vende» poco; lo que no deja de ser un contrasentido, no en vano, según diversos estudios demoscópicos, el terrorismo sigue constituyendo una de las principales preocupaciones de los españoles. Entonces, debemos preguntarnos, ¿de qué se trata?: ¿hipocresía o cansancio social?

Los últimos meses no han sido una excepción a esta constante. Es más, tenemos que destacar la aparición de un título realmente excepcional: No más bombas. El estremecedor testimonio del terrorista que pidió perdón (LibrosLibres, Madrid, 2008, 210 páginas). Así, su autor, el irlandés Shane Paul O’Doherty, se paseó por España, a finales del 2008, para promocionar un título que, pensamos, debiera haber alcanzado una mayor resonancia mediática.

Ciertamente, sus promotores trabajaron mucho en su difusión. De hecho, para la temática que trata, no fueron pocos los resultados alcanzados: varias entrevistas en algunos diarios de difusión nacional, diversas reseñas publicadas en medios influyentes de Internet y radio, una buena atención desde el Grupo Intereconomía… Y si a usted, amable lector, le interesa rastrear esa presencia, puede consultar http://nomasbombas.blogspot.com/, donde encontrará el material más relevante; que no es poco. Pero, libro y autor, merecían mucho más.
Shane Paul O’Doherty fue un ejemplo paradigmático de adolescente terrorista norirlandés alimentado por una coherente y potente cultura del odio y de extrema afirmación identitaria. Esa «cultura» no era el producto etéreo y abstracto de una ensoñación sin raíces. Al contrario: toda una compacta comunidad humana se nutría de esos mitos movilizadores, estructurándose vitalmente en torno a una contundente estrategia terrorista que ofrecía, además de mucho sufrimiento a sus víctimas y sacrificados seguidores, un horizonte ideal, un estilo de vida integral, un compacto y atractivo entorno humano; toda una cultura fuerte y viva.

Ya en prisión, en parte sustraído de ese absorbente entorno, se atrevió a pensar por su cuenta, llegando a arrepentirse y, en consecuencia, a pedir perdón; comportamiento que generó no pocos rechazos, tanto entre sus antiguos correligionarios, como entre sus desconfiadas y maltratadas víctimas...

El libro es muy recomendable por varios motivos. En primer lugar, por ser una narración escrita en primera persona que no censura ninguna de sus experiencias, perlada de diversas muestras de una delicada y fina ironía inglesa (perdón, irlandesa) que la agiliza, provocando la sonrisa en el lector y, casi inevitablemente, su simpatía con el autor. Y, en segundo lugar, por descubrir la verdadera y compleja naturaleza de un muy concreto entramado terrorista, huyendo de tópicos al uso y simplismos. Todo ello merecería una más amplia difusión...

¿Por qué las cadenas televisivas generalistas no se han hecho eco de este testimonio? Tal vez no sea una novedad afirmar que, más allá de unos pocos convencionalismos políticamente correctos, tales medios han renunciado a la formación de una opinión pública sólida, libre y crítica; privilegiando la frivolidad y el entretenimiento instintivo. Sin embargo, siempre son de los primeros en reclamar a la sociedad su movilización cada vez que el terrorismo la golpea. Pero, ¿no es una manera poco elegante de escurrir el bulto y delegar su responsabilidad? Y, en el caso de las cadenas públicas, esa renuncia adquiere mayor gravedad, pues, entonces, ¿en qué queda aquello de su supuesta «vocación de servicio público»?

El terrorismo sigue constituyendo una gravísima y permanente amenaza para la convivencia española. En consecuencia, habría que afrontarlo en todas sus diversas expresiones y manifestaciones: policial, judicial, internacional… y ¿mediático-cultural?

Hace unos pocos días, el pasado domingo 18 de enero de 2009, muchos españoles nos sobresaltamos leyendo una noticia preocupante: el diario El Mundo aseguraba que la Unión Europea había denunciado a España ante el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas por no adoptar las disposiciones relativas a la prevención de la utilización del sistema financiero, para el blanqueo de capitales y para la financiación del terrorismo, recogidas en su directiva 2005/60 CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 26 de octubre de 2005; lo que tenía que haber efectuado antes del 27 de diciembre de 2007. ¡Y no pasa nada! ¿En cuántas ocasiones se ha afirmado, desde instancias políticas y mediáticas, que al terrorismo hay que combatirlo en todos sus frentes? Es imposible, ya, precisarlo. Pero el Estado español, también la oposición política, ¡se permiten el lujo de ignorar una de sus dimensiones más relevantes! ¿Simple ignorancia o negligencia criminal? ¿Nadie responderá por semejante deslealtad?

En muchas ocasiones, no pocos especialistas en esta temática, y en particular muchas víctimas del terrorismo, han afirmado que el Estado marcha a remolque de los acontecimientos, correspondiendo a ETA la iniciativa. Los hechos anteriores parecen confirmarlo.

Por ello desazona conocer noticias como la que acabamos de recordar, pues consolida la impresión de que padecemos una clase política y administrativa rutinaria, poco imaginativa, cuando no criminalmente negligente, instalada en un ejercicio acrítico del poder. Es inadmisible que el Estado no ponga “toda la carne en el asador” cuando de lucha antiterrorista se trata; pues hablamos de personas concretas asesinadas, de familias destrozadas, de historias humanas abruptamente rotas.

En este vomitivo contexto de renuncia y dejación, no es de extrañar que un testimonio relevante, como el del libro reseñado, que bien pudiera haber servido de revulsivo a no pocas conciencias, pase desapercibido para la inmensa mayoría de compatriotas.

Es la gran ventaja con la que juegan los terroristas: frente a su despiadado reto global encuentran un Estado acomodado y cobarde.

A pesar de todo, o precisamente merced a todo ello, ¡bienvenido Shane Paul O’Doherty! Gracias por tu testimonio y por tu valor. Y gracias a su editor, quien nos ha permitido conocerlo, ayudándonos así a comprender mejor la realidad tan denostada, como sorprendentemente desconocida, del terrorismo.


LOS EQUILIBRIOS DE RAJOY ANTE EL ABORTO 
Miguel Ángel Loma


En una reciente entrevista del director de ABC al jefe de la oposición, y a la pregunta de Ángel Expósito sobre si veía inexorable una posible ley de plazos que amplíe la actual legislación del aborto, Mariano Rajoy proclamaba la defensa del derecho a la vida, rechazaba la ley de plazos y se manifestaba favorable a mantener la actual legislación que consideraba «equilibrada, aunque sin duda alguna debería cumplirse».

Es extraño que para Rajoy resulte equilibrada una ley que ha causado más de 120.000 abortos en 2007, último año sobre el que hay datos oficiales (dentro de lo «oficiales» que pueden ser los datos en este tema donde lo normal ha sido el fraude). Pero que diga que la ley «debería cumplirse», resulta poco menos que una burla cuando él mismo formó parte de los Gobiernos del PP bajo los cuales se multiplicó el aborto y se consolidó el gran fraude de ley que ha llegado hasta nuestros días. Cuando se ha sido Vicepresidente de un Gobierno respaldado por una mayoría absoluta en el Congreso, hay que tener un poco más de vergüenza al hablar del cumplimiento de la ley. Y por lo demostrado entonces, a don Mariano le importa el aborto lo mismo que a mí la marca de su tinte para el pelo.

Se comprende que la pasada semana en el Parlamento de Estrasburgo, de todos los europarlamentarios del PP sólo 7 votasen en contra de una resolución que implícitamente reconoce el aborto como un derecho fundamental de la mujer.


OBAMA, SU CORONACIÓN Y SU BLINDAJE
José Antonio Hernández García
ElManifiesto.com


No cabe duda de que el 20 de enero habrá sido un hito en el ejercicio del poder estadounidense. Hace sesenta años, la única posibilidad de que un hombre de raza negra condujera un Lincoln hasta la Casa Blanca se reducía a que fuera el chofer del Presidente o de alguno de los personajes de la elite económica y política de aquél país. Obama ha llegado, sin embargo, con una alta expectativa de que sabrá manejar no sólo un automóvil lujoso, sino un país sumido en una de sus peores crisis.

Hay varios aspectos que, a pesar de su contundente evidencia, no pueden soslayarse, tanto por su carga histórica como por las difíciles circunstancias que conocen los estadounidenses, a la vez como sociedad y como gobierno. El dispositivo de seguridad de Obama es, tal vez, el mayor despliegue estratégico del que se haya tenido noticia hasta hoy para proteger a un jefe de Estado. El Cadillac negro, con 20 centímetros de grosor en su blindaje, capaz de resistir radiaciones, cualquier tipo de bala y hasta armas químicas y biológicas, evidencia tanto la fragilidad de lo que protege como la incruencia de lo que teme.

Y es que los enemigos de Estados Unidos, que se multiplicaron en tan solo ocho años que duró la resaca de Bush, pueden provenir de cualquier flanco, de cualquier rincón. Desde grupos de supremacistas blancos hasta radicales árabes e islamistas autoinmolables, sin olvidar a sectores militaristas que se opondrán a las medidas antibélicas que pretende tomar el nuevo presidente: el retiro de las tropas de Irak (unos 160.000 soldados, lo que haría bastante lenta su movilización) y el cierre de la prisión de Guantánamo, proyecto que también tomará más tiempo de lo que tardó en reflexionar esa promesa de campaña. Obama ha sugerido que dicho cierre tal vez pueda concluirse antes de que termine su período de cuatro años.

Mientras transcurría la bulliciosa toma de posesión de Barack Obama, con alrededor de sesenta celebraciones distintas, el secretario de Defensa, Robert Gates, aguardaba escondido en un búnker secreto, en caso de que hubiese un atentado contra el presidente Obama o contra el vicepresidente Joseph Biden. Desde luego, son códigos y rutinas de seguridad, pero obedecen a riesgos probables que ya han vulnerado los círculos de protección física de varios presidentes. Desde Lincoln hasta Kennedy y Reagan, evidencian la fragilidad de lo humano ante la vorágine de la ambición.

De la euforia a la realidad

¿Cuál es el momento de mayor euforia de una democracia? Esta pregunta, aunque trivial, no carece de interés en este momento. Según los analistas más cándidos, el día mismo de la elección es más «emotivo» para los ciudadanos, pues ejercen la soberanía plena de su libertad de elección; sumados, los votos de la mayoría señalan el camino a seguir de un Estado. El sufragio sería la razón fundacional de todo el edificio democrático; el gobierno –que es el Estado en acción– es el elemento que cataliza las respuestas a las demandas políticas y sociales que plantean los ciudadanos a sus gobiernos y a toda la sociedad política, en especial a los partidos políticos representados en los Congresos. Sin embargo, el día del inicio de ese gobierno, el «día de la inauguración», como le llaman los estadounidenses, constituye el equivalente de un bautismo mítico, donde las promesas se renuevan y la sociedad funda un nuevo imaginario social que no la escinde de su pasado. Los cien primeros días (como reminiscencia de los de Napoleón) serían cruciales para el rumbo de un gobierno, como el que acaba de comenzar este 20 de enero. El jolgorio, sin embargo, no resonará con tanta algarabía ante el sombrío panorama económico.

La elección de Barack Obama señaló un precedente novedoso. Por primera vez asciende a la investidura presidencial un miembro de una minoría. No deja de llamar la atención que en Estados Unidos, el país de la igualdad y de los derechos, aludan aún a minorías cuando, por principio, todos deberían ser iguales ante la ley. Tal vez, a más de doscientos treinta años de su independencia, el crisol –o melting pot– apenas esté moldeando su primera fragua humana aceptable para la dinámica y la moralidad del poder político.

Cualquier gobernante que llegue a la Casa Blanca siempre estará estructuralmente limitado por todo un complejo entramado de instituciones, leyes, partidos y hasta por organizaciones civiles y no gubernamentales. Así que un dato realista e irrebatible es que Obama no es un Mesías democrático (como parecen quererlo muchos analistas). Él mismo, consciente de las graves limitantes, se ha dedicado a reducir las expectativas que mantuvo elevadas durante su campaña. Son los inconvenientes del marketing político. Las promesas, mercancías de las campañas democráticas, no admiten devolución después del triunfo de su candidato.

Un mundo multicolor

Barack Obama llega con una serie de problemas heredados que dejarán ver su temple. Desde luego, será prioritario para su gobierno restablecer cierto orden en materia económica: incentivar la economía, recuperar el empleo y el poder adquisitivo, desalentar la recesión y fortalecer financieramente a cientos de empresas e industrias. Sin embargo, y muy a su pesar, parte de la recuperación pasará por lo que antes se denominaba el «complejo militar-industrial». Es decir, la promesa de retirar tropas de Irak y de Afganistán no es una medida que aliente a la economía de Estados Unidos.

La potencia requiere del conflicto para alimentar su necesidad insaciable de poder –saciedad hegemónica, suciedad moral que empaña a su misma sociedad abierta–, independientemente de que Obama lo quiera o no. Y lo necesita también para estimular a las industrias que viven de eso: la aeronáutica, la tecnológica, la bélica, la automotriz y la naval, tan sólo por mencionar las más relevantes.

Además, el conflicto en Oriente Medio, al que Israel ha impreso ya su impronta cruelmente negociadora (una guerra que es, quizá, la propaganda electoral más costosa de los últimos decenios, pues se han debido adelantar elecciones ante el escándalo de corrupción de su primer ministro, Ehud Olmert) para que Obama no olvide el apoyo no sólo económico que recibió del lobby pro-israelí. No es casual que la senadora por California, Diane Feinstein, haya sido la encargada de dar la bienvenida a los invitados a la ceremonia protocolaria de juramento del presidente número 44 de los Estados Unidos.

Pero el mundo estará a la expectativa por más de un motivo. Europa, sumida en la recesión, espera medidas correctivas suficientes para reactivar sus propias maquinarias productivas. América Latina, constreñida también por tasas de crecimiento económico estancadas, aguarda alguna oferta que vaya más allá del combate al narcotráfico y a la apertura comercial. Es esperable que el primer paso sea impulsar un nuevo acuerdo energético con la región, en especial con Brasil, para generar combustibles más limpios y fuentes alternativas de energía. Con México se mantiene pendiente la agenda migratoria y la posibilidad de reabrir la renegociación de algunos capítulos del Tratado de Libre Comercio, lo cual beneficiaría a los productores estadounidenses, sobre todo agrícolas, por la cuantía de los subsidios que reciben. Un país que apuntaba tendencialmente hacia un Estado poco intervencionista en el mercado, se refocila hoy con las posibilidades infinitas de incidir en los ámbitos privados con dinero público.

Para finalizar, no podemos dejar de comentar el desliz discursivo de la alocución inaugural de Obama. Una pieza oratoria bastante menos brillante de lo que los oídos ansiosos querían escuchar, salpicada de fundamentalismo bíblico, propio de la ética protestante. Dice Barack Hussein: «Recordemos que generaciones anteriores se enfrentaron al fascismo y el comunismo no sólo con misiles y carros de combate, sino con alianzas sólidas y convicciones duraderas». ¿Sabrá él, acaso, que también estadounidenses y soviéticos fueron aliados, y que perdieron muchos combates lanzados contra ellos? ¿Sabrá él de las inconfesables connivencias de los servicios de inteligencia soviéticos y los suyos? De no ser así, sería bueno que alguien le explicara de quién lo defiende (o aísla) el grueso blindaje de su limusina negra.

EL PASADO DE LA FAMILIA DE LA ACTIVISTA CRISTINA ALMEIDA
Pedro de Tena
LibertadDigital.com

El padre de Almeida relató en "Hoy" el asalto a la cárcel de Badajoz en 1936

Fue el intento de asalto a la cárcel donde estaban ingresadas más de doscientas personas detenidas en virtud de la proclamación del Estado de Alarma dictado por el gobernador civil Miguel Granados. En la noche del día 5 de agosto varios cientos de milicianos armados se dirigieron a la cárcel, situada en el antiguo Palacio de Godoy e intentaron acceder a su interior para asesinar a los prisioneros. Afortunadamente su director Miguel Pérez Blasco, ordenó cerrar las puertas del centro y organizó la defensa en la que colaboraron algunos prisioneros de confianza y la guardia que prestaba servicio de seguridad, con lo que finalmente, debido a la resistencia encontrada y la afortunada llegada de una sección de Asalto que los puso en fuga, se pudo evitar una masacre. En el interior de la cárcel se encontraba preso Manuel Almeida Segura, padre de la que fue diputada comunista doña Cristina Almeida, que como se ha dicho, estaba detenido y que poco después se alistó en la Legión incorporándose en la Columna de la Vida, llamada también Columna Madrid, colaborando como corresponsal de guerra del Diario HOY.

En ese periódico el propio padre de Almeida escribió una crónica que narra cómo se vivió dentro de la prisión este ataque:

El día 5 de este mes, aproximadamente a las nueve de la noche, cuando empezábamos a cenar, sonaron los primeros tiros. No sabíamos de qué se trataba. Nos alarmamos al principio y enseguida se corrió la voz: «Quieren asaltar la cárcel». «Quieren asesinarnos a todos». Efectivamente, así era.

Cerca de 500 milicianos, mejor sería llamarles asesinos, decidieron acabar criminalmente con los indefensos hombres que allí estábamos. Iniciaron su ataque con todo brío, haciendo enorme cantidad de disparos y se valieron, para poder conseguir sus objetivos, de toda clase de bajezas, hasta el punto de acercar a la puerta de la prisión una ambulancia de la Cruz Roja, pidiendo que se abriera la puerta para recoger a un Oficial de Prisiones que había sido herido. El momento fue de extrema gravedad. Se llegó a pensar en sacar al herido, pero pronto se descubrió la estratagema, porque desde la supuesta ambulancia partió gran cantidad de disparos.

La defensa que desde la cárcel se hizo fue verdaderamente heroica y de ella merece párrafo aparte «nuestro director», el Jefe de la prisión don Miguel Arias que personalmente y con gran eficacia cooperó a la defensa de nuestras vidas, haciendo más de doscientos disparos. Más de dos horas duró el tiroteo y durante todo este tiempo no dejó de funcionar el teléfono, pidiendo al entonces gobernador civil el envío de fuerzas que vinieran a auxiliar a los defensores, que veían cómo se iban agotando las municiones. Con el director cooperaron, entre otros detenidos, don Alfonso García Larrubia, Cortés y David (de éstos no conozco sus nombres completos) que expusieron valientemente sus vidas para salvar las de los demás detenidos.

Momentos de intensa emoción sentimos en aquellas dos horas y, sin embargo, ni un solo instante se perdió la serenidad. A nosotros nos era imposible intentar ninguna clase de defensa y no había más que prepararse a morir como buenos cristianos.

Los sacerdotes allí detenidos (el padre Camino, don Isidro Lomba, don José María Martínez, don Inocente Grillo) fueron absolviendo a todos los detenidos.

Los de la planta alta, dirigidos por don Agustín Carande, organizador entusiasta y Jefe de todos los detenidos, organizaron, en lo que podían, la defensa que afortunadamente no fue preciso utilizar.

Al cabo de dos horas llegó una Sección de guardias de Asalto, al mando del guardia Cienfuegos que hizo huir despavoridamente a los cobardes milicianos que nos querían asesinar.

(Publicado íntegramente en el blog de Francisco Pilo, autor de varios libros sobre la Guerra Civil en Badajoz).

GALERÍA DE PENDEJOS:
ADEMÁS… PUJOL CHOCHEA
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Pujol lamenta que términos como «gilipollas» no se traduzcan al catalán

El ex presidente de la Generalitat Jordi Pujol y el escritor Quim Monzó han coincidido en el mal uso del idioma en los medios públicos catalanes. Pujol criticó el catalán que se utiliza en los medios de comunicación, sobre todo los públicos, Pujol se refirió aquí al humorista Andreu Buenafuente y a uno de sus personajes «El Gilipollas» y se preguntó por qué éste no decidió utilizar alguna de las palabras catalanas que sirven para expresar la misma idea, como «xitxarello», «capcigrany» o «gamerús».

En un desayuno organizado por el Centre d'Estudis Jordi Pujol, Monzó expuso que una determinada idea de Catalunya «se está hundiendo», ya que la distancia es cada vez mayor entre lo que se escucha en la calle y lo que se discute en los círculos literarios e intelectuales.

Algo que para Monzó está llevando a Cataluña a convertirse en una «región española», mientras el catalán está empezando a ser un «dialecto» del castellano. Criticó que los catalanes de fuera de Barcelona hablen «peor» para parecer «más cosmopolitas», y atacó a la inmersión linguística, asegurando que no es real y «no ha existido nunca».

Pujol, reconoció por su parte que Cataluña está en un momento «crítico», pero que eso significa que se puede «ir mal, pero también bien».
El ex presidente de la Generalitat aseguró que la inmersión ha funcionado «muy bien» en muchos lugares de Cataluña, y puso como ejemplo la situación del distrito barcelonés del Raval, en el que los jóvenes entienden el catalán. Sí admitió que la inmersión está en peligro, por la llegada de la inmigración y también por la sentencia del Tribunal Constitucional (TC), pero también por el «cansancio» de los catalanes.

Pujol criticó el catalán que se utiliza en los medios de comunicación, sobre todo los públicos, y pidió a los profesionales un mayor esfuerzo. Explicó que cuando él ha pedido un mejor uso del idioma, los profesionales alegaban que ya todo es suficientemente difícil. «Pues iros a trabajar a La Ser», les replicó el ex presidente, que subrayó que lo difícil no es hablar bien en catalán, sino que lo que costó fue crear TV3. «El problema es que no llevamos la disciplina interna suficiente».

Pujol se refirió aquí al humorista Andreu Buenafuente y a uno de sus personajes «El Gilipollas». El ex presidente se preguntó por qué Buenafuente no decidió utilizar alguna de las palabras catalanas que sirven para expresar la misma idea, como «xitxarello», «capcigrany» o «gamerús».

En cambio, vio un «éxito» que José Montilla, nacido en Iznájar (Córdoba), sea presidente de la Generalitat, y que él y sus hijos hablen en catalán. «Aunque no me gusta que Montilla sea presidente, preferiría que lo fuera Mas», bromeó el presidente fundador de CiU.

 

 
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