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El Risco de la Nava: El Risco de la Nava Nº - 530
Wednesday, 10 November a las 18:38:21

El Risco de la Nava

GACETA SEMANAL DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 530 –  27 de septiembre de 2010

SUMARIO

  1. Europa se resigna a la llegada de Zapatero. Libertad Digital
  2. Cómo destruir una civilización: Guía práctica. Damián Ruiz
  3. Las actas del proceso de paz. Carlos Fonseca
  4. La clase política como problema. Cayetano Ruiz
  5. Foxá entre paréntesis. José Manuel Cansino
  6. Galería de pendejos: Joan Laporta. Libertad Digital
  7. Apuntaciones en torno al juez Garzón. Antonio Castro Villacañas



EMPIEZA OTRO CURSO EN EL INSTITUTO
Antonio Martínez

(El Manifiesto)


Ha llegado septiembre y empieza otro curso en el instituto de Cartagena en el que doy clase. Le comentaba el otro día a un compañero que este año he tenido la sensación particularmente intensa de que el comienzo de curso ha sido una fotocopia del del año pasado, y en realidad también de otros muchos anteriores: las mismas reuniones, la misma expectación por ver el horario que nos toca a cada uno, las habituales quejas porque el nuestro no se ajusta a lo que deseábamos, los mismos comentarios de siempre («¿cómo se presenta de puentes el calendario?») y, por desgracia, también la misma falta de ganas y de ilusión.

Sí: falta de ganas y de ilusión. En parte, como otros muchos trabajadores que vuelven de las vacaciones veraniegas; pero también porque los profesores de instituto tenemos con frecuencia la sensación de que, ante el desastre educativo actual y la culpable pasividad de gobiernos de uno y otro signo, esto ya no hay quien lo arregle y lo único que uno puede hacer es intentar sobrevivir al naufragio con los mínimos daños posibles en su salud mental. Querríamos venir de otra manera al instituto, creer todavía que las cosas pueden ir a mejor, hacernos ilusiones sobre el futuro; pero, golpeados por la realidad, caemos en el fatalismo de quien sabe que nada verdaderamente esencial puede cambiar. El inmovilismo es demasiado poderoso: la fuerza del hábito, el anquilosamiento del sistema, la trama de hábitos anuales, suaves y rítmicos –siempre es dulce adormecerse–, que nos ayudan a sobrellevar una tarea percibida muchas veces como absurda: esforzarnos en nuestro trabajo –que lo hacemos: unos más y otros menos, claro–- para que, al final, sepamos que los alumnos, en realidad, no han aprendido nada.

¿Lo sé también yo, pienso también yo que «no se puede cambiar nada»? No, en absoluto: de hecho, este año, sin que mis compañeros lo sepan, estoy intentando llevar a cabo en mis clases una pequeña revolución que, en el fondo, es muy sencilla: renunciar a que mis alumnos aprendan de memoria cualesquiera contenidos de los que suelen venir en los libros de texto y centrar mi esfuerzo, simplemente, en que asimilen el vocabulario básico de la Filosofía –mi asignatura– en la medida –y sólo en ell– en que ese vocabulario pueda contribuir a proporcionarles una cultura general realmente útil para su futuro; y, en segundo lugar, hacer lo mismo –dar ese vocabulario– respecto a otros campos de la cultura, no estrictamente pertenecientes a la materia que les imparto. Porque, en realidad, ¿no es precisamente esto lo que un instituto debería hacer?

Acabo de escribir que quiero dar a mis «un vocabulario», y sí, es cierto; pero, en realidad, lo que realmente pretendo va mucho más allá. Lo que voy a intentar es hacer una especie de «replantación forestal» en un territorio –el de sus mentes– devastado por una cultura sin alma, que genera un sistema educativo análogamente vacío. Hacer crecer de nuevo la vida en sus cerebros, arrasados por un sistema educativo irracional que hace años que no se pregunta qué es lo que realmente pretende conseguir (hoy en día ya nadie parece saberlo). Poner a funcionar unos motores –sus inteligencias– que llevan años oxidados.

Lo voy a intentar, por lo menos. Y lo voy a intentar solo: sé por experiencias pasadas que mis compañeros, a los cuales aprecio sinceramente, no me seguirían si les propusiera una especie de cambio colectivo, un experimento a gran escala en nuestro instituto. Existe demasiado miedo a lo desconocido, y no les culpo por sentirlo. Tal vez siempre haya sido así: las grandes aventuras suenan en los oídos de los demás a empresas irrealizables o demasiado arriesgadas y, por tanto, al menos en un principio hay que vivirlas solo.

Sé que probablemente voy a fracasar: por las reticencias y la desgana del alumnado, por mis propios fallos y vacilaciones, por el temor a estar saliéndome demasiado de los cauces establecidos y a terminar buscándome algún tipo de problemas, al no estar dando el programa de la manera convencional. Y, sin embargo, cuando recorro los pasillos de mi instituto en los cambios de clase y contemplo esa masa amorfa de víctimas de la ESO –ignorantes, infantiles y maleducados, pero en cuyos ojos brilla pese a todo el misterio del espíritu y que, cuando se les saca una sonrisa, sonríen con tanta luz en la cara como el que más–; cuando los veo, digo, me digo que se merecen que intente dar por ellos lo mejor de mí mismo. A despecho de toda una telaraña de estupideces burocráticas y rigideces anquilosantes, con las que el sistema vigente convierte al profesor en pieza de un engranaje cuyo sentido consiste en expedir títulos y en el que es casi imposible que se aprenda algo que merezca la pena de verdad.

Empieza otro curso en el instituto. ¿Uno más, como todos los otros, pese a las esperanzas iniciales de un oscuro y anónimo profesor de Filosofía? Espero con toda mi alma que no sea así. 




OVIEDO NO TUVO SU PICASSO
José María García de Tuñón



No hace mucho tiempo que finalicé la lectura del libro de Jesús Salas Larrazabal que escribió en 1987 y al que puso como título: Guernica. Ríos de tinta corrieron sobre las bombas, lanzadas por los aviones de la Legión Cóndor, que cayeron sobre esta localidad vasca el 26 de abril de 1937. La gran mayoría de las informaciones, siguiendo la enorme propaganda de la República, exageraron sobre el número de víctimas que había producido el bombardeo, llegando a barajarse cerca de los dos millares. Sin embargo, un riguroso estudio de Salas Larrazabal llega, en un máximo exceso, a dar la cifra de 120 muertos. Que el nombre de Guernica haya ingresado en la historia como sinónimo de de terror fascista se debe, principalmente, a Pablo Picasso. Éste no pintó su cuadro impactado por el horror. En realidad, recogió unos apuntes realizados anteriormente, pues si se trata de un bombardeo hay que mostrar aviones, y bombas. Picasso sólo pintó un toro, un caballo y una mujer, lo que ha dado motivo a que algunos historiadores se preguntaran: «¿Qué tiene que ver eso con Guernica?».

A Oviedo le faltó un Picasso cuando este mes se han cumplido 74 años de la tragedia que produjeron las bombas de la aviación republicana. Unos 120 ovetenses –coincidencia con el número de muertos de Guernica– que se encontraban en los sótanos de un edificio de la calle Caveda que servía de refugio a cientos de personas, perdieron la vida aquel día, según recoge un diario de la capital del Principado el pasado día 21. Un testigo de aquella matanza, José Manuel García Peruyera, dice que el 10 de septiembre de 1936 perdió a su madre, María Luisa, sus hermanos gemelos, Miguel Ángel y Luis y a sus tías Ángeles y Eloína. José Manuel, que sólo contaba 8 años y que se encontraba en el refugio momentos antes de que cayeran las bombas, pudo salvarse y ahora contarlo, porque su madre le había encargado ir a la farmacia más próxima a comprar unas papillas.

Ahora la obsesión de García Peruyena, es saber dónde se hallan los restos de los cadáveres: «Pueden que estén en la zona de la iglesia de Santullano, debajo de la autopista, porque un cura me dijo que allí estaban enterrados algunos y se supone que los llevaron al viejo cementerio que estaba en el Prau Picón», explicaba durante aquellos días en los que rendía su particular homenaje a las víctimas, recoge el periódico ovetense La Nueva España, quien también añade que hace cinco años entregó una carta a Zapatero, en la fiesta de Rodiezmo, donde solicitaba ayuda para los que, como él, vivieron parte de su infancia entre la bombas de Oviedo y quedaron huérfanos. La ayuda, según parece, nunca llegó, claro, eran muertos del otro lado.



APUNTACIONES BREVES
Antonio Castro Villacañas


Huelga

Me importa un pito que cuanto voy a decir a continuación sirva para que unos cuantos o muchos miles me tachen de fascista, reaccionario, cavernícola o lo que les parezca...

Desde hace mucho tiempo, desde que estudié la historia política y social de España y el derecho en ella vigente, vengo sosteniendo que el pretendido derecho a la huelga no es más que un apéndice de la marxista lucha de clases y sólo se explica y justifica en razón de que en ciertos momentos del pasado, felizmente ya superado en casi todas partes del mundo, y concretamente en España por obra y gracia del franquismo falangista, los trabajadores –que se ganaban su vida y la de sus familias merced a su entrega laboral– carecían de adecuados instrumentos de defensa social y jurídica para reivindicar y mejorar sus condiciones de trabajo y el salario que por él merecían y debían recibir. Era, pues, justo y necesario que en esas circunstancias los trabajadores utilizaran la única fuerza que tenían a su disposición, la de su propio trabajo, para utilizarla como medio de presión contra su empleador mientras que éste no accediera a sus peticiones.

Todo ello estuvo bien, fue bueno, hasta que la sociedad y el Estado se dieron cuenta de que el bien común, el de todos, exigía que el bienestar de los trabajadores se garantizara y satisfaciera mediante los convenientes servicios públicos. De ahí que nacieran la Inspección de los medios, modos y condiciones en que cada trabajo se lleva a cabo, los Servicios médicos y sanitarios adecuados para atender las necesidades pre y post laborales, y los Servicios jurídicos y sociales precisos para la constante actualización y defensa de los trabajadores y sus diferentes labores y retribuciones. Si todos esos servicios públicos existen y funcionan como es debido, a mi juicio carece de justificación el uso de la fuerza bruta –desde los simples gritos y carteles a los piquetes intimidatorios y el corte de vías públicas, quema de objetos, ruptura de puertas y cristales, etc.– que cierto tipo de trabajadores, alentados por organizaciones y personas que viven de eso y para eso, utilizan de vez en cuando para llamar la atención del público en general y advertirle que ellos existen y están dispuestos a fastidiarle siempre que lo crean conveniente para sus parciales intereses.

En concreto: para mí, respetuoso al máximo con los trabajadores y sus derechos, las huelgas anunciadas con carácter general para toda España el día 29, y parcialmente para Asturias, León y Palencia antes y después de esa fecha en torno a las minas de carbón y sus aledaños, demuestran que el Estado democrático de derecho no existe, es una filfa, carece de la adecuada legitimidad social y jurídica, puesto que con su inactividad pone de manifiesto que no garantiza al común de los ciudadanos el ejercicio normal, pacífico y utilitario de sus deberes laborales y sociales. No es de recibo, me parece a mí, que a estas alturas del siglo XXI el Gobierno español, dirigido por quienes presumen de sensibilidad social, someta a sus ciudadanos trabajadores a esas ignominiosas pruebas, y condene al resto de la ciudadanía a quedarse en su casa o a sufrir la inseguridad subsiguiente a la ocupación de vías y servicios públicos por quienes carecen de títulos para hacerlo...

Cataluña

Amo a Cataluña tanto o más que a cualquier otra de las regiones, naciones o unidades de convivencia que han hecho e integran España. Divido y considero a los catalanistas en dos categorías: la de quienes, como es lógico y natural, se sienten catalanes y quieren por ello hacer notar su condición a la hora de defender, hacer y perfeccionar España, poniéndose a la cabeza de su comunitaria unidad de convivencia (algo por el estilo de lo que hacen el Barça, el Madrid, el Atleti, y demás equipos en la Liga); y la de quienes por pueblerinos e incapaces de hacer valer sus méritos prefieren separarse de la cotidiana liga política y social española para organizar otra por su cuenta, de evidente inferioridad histórica y humana, o inscribirse en la de dimensión europea y universal para figurar en ella como rivales y competidores de naciones a ellos semejantes en dimensión y eficacia, y por tanto para siempre condenados a figurar como segundones o terceroles en las clasificaciones de cada especialidad, cada semana y cada temporada.

Cuando podían, siempre tienen y tendrán a su alcance, el ponerse a la cabeza de España, como desde siempre han hecho gallegos, asturianos, leoneses, vascos, cántabros, navarros, castellanos, aragoneses, valencianos, baleares, extremeños, andaluces o canarios, a lo largo del tiempo y en las más diversas actividades de índole política o social. Como siempre hicieron, en diversas peripecias, los catalanes de antaño, hasta que a finales del siglo XIX, y como consecuencia de la nefasta rivalidad de dos hermanos Borbones y sus respectivos descendientes, prendió en ciertos núcleos de la tradicional Cataluña el dañino virus del nacionalismo, alimentado luego por los parciales y bizcos intereses de unas sectas que prefieren ser cabezas de ratón a corazones o cerebros humanos... Así nos va a todos, y así les va a los catalanes...
Leo que en los dos últimos años, por ejemplo, a consecuencia de la crisis económica y social del capitalismo y la socialdemocracia, y de las especiales características del nacionalismo catalán, se han cerrado en Cataluña 5.000 empresas y se han perdido 166.000 empleos... José Montilla, charnego entregado al catalanismo separador, se ha gastado no se sabe bien cuántos miles de euros en irse a China en busca de una empresa automovilística que quiera trabajar en Cataluña: ha vuelto de vacío. Mientras tanto, tres firmas de tanta importancia y rango como Sony, Philips y Braun han tirado la toalla y se han ido con su música económica y social a otra parte: a cualquier sitio que tenga mejores perspectivas de futuro que la Cataluña aldeana de Montilla y sus compañeros de Estatuto y partida de cartas.




LAS ABUELOS DE LEIRE PAJÍN
La Gaceta


Dos de los socialistas más combativos a favor de la Memoria Histórica, Leire Pajín y José Antonio Griñán, son herederos directos de destacados miembros de la Falange y el Ejército de Franco. El ministro del Ejército de Franco, testigo de la boda de los padres de Griñán.

Los abuelos paternos de Leire Pajín, secretaria de Organización del PSOE, eran los jefes del Movimiento Nacional en Sabero (León). Ella, Aurelia Echevarría, era la jefa de la Sección Femenina de la Falange leonesa y ejercía su labor en la zona minera del municipio en el que residía el matrimonio. Él, Teófilo Pascual Pajín Tejerina, llegó incluso a recibir un premio de los Sindicatos Verticales franquistas en reconocimiento de su importante labor como administrativo de una mina. Durante la Guerra Civil española combatió como falangista voluntario en la Segunda Bandera de Falange, adscrita a la octava división franquista. Una unidad militar que luchó en los frentes de León y de Asturias contra el ejército frentepopulista.

Señoritos

Hay quien también aclara a este periódico que «más que por convicción, el abuelo de Leire fue falangista porque laboralmente le venía muy bien». Y es que Teófilo Pascual, que en la actualidad tiene 92 años, trabajó durante 43 como administrativo de la mina de Sabero. «Quienes ocupaban este puesto eran muy volátiles y acostumbraban a bailar al son de sus amos», explican las mismas fuentes locales.

Hulleras de Sabero y Anexas SA fue la empresa que gestionó la explotación de la mina hasta su cierre en diciembre de 1991. Su propietario entonces era Antonio del Valle Menéndez.

Coinciden los habitantes de este municipio y del vecino pueblo de Cistierna, situado a escasos 6,5 km, que «Pascual tenía fama de señorito». «Los Pajín eran de la florecilla del pueblo. Pertenecían a los de la corbata». Así era como llamaban a «la clase media de Sabero, formada por profesionales a los que se les exigía ir vestidos con traje de chaqueta».

Prueba de la aceptación del régimen por Teófilo Pascual Pajín, cuando menos en la parte laboral, es que el Sindicato Vertical le otorgó en julio de 1972 el diploma al trabajo «Sanz Orrio», distinción que, como él, recibió José Gallego Aracil.

Fermín Sanz-Orrio y Sanz fue ministro de Trabajo durante el régimen de Franco de 1957 a 1962. Bajo su mandato creó la Dirección General de Empleo, que confió a Wenceslao Fernández de la Vega Lombán, padre de la vicepresidenta Fernández de la Vega.

Fuentes locales aseguran que la actividad sindical del abuelo de Leire Pajín no se limitó a su trabajo en la administración de la mina, sino que fue vocal de la Sección Local, vocal nacional de la Sección Social, representante obrero en el Consejo de Administración, jurado de empresa, miembro del primer Consejo Nacional de Trabajadores y presidente del Sindicato Local del Combustible.

Según ha podido saber este periódico de un antiguo miembro del Sindicato Vertical «se nombraba jurado de empresa a los productores que pertenecían o estaban próximos al Movimiento, con el objeto de controlar e incluso vigilar a los trabajadores de la misma».

Uno de los familiares de la actual secretaria de Organización más conocidos en la zona era un primo de su abuela, médico de profesión en Cistierna. «Ezequiel Echevarría, lejos de comulgar con las ideas de su sobrina nieta, se manifestó hasta su fallecimiento votante del PP», aseveran.

Nueva estirpe

En León causa sorpresa que «de esta familia de derechas haya surgido una nueva estirpe tan de izquierdas, que no tenga ningún respeto a la oposición». Cabe destacar que el padre de Leire, José María Pajín, es un histórico dirigente del socialismo alicantino. Aunque está retirado de la política, el Grupo Popular de Benidorm asegura que está detrás de la moción de censura que hace un año arrebató la alcaldía al popular Manuel Pérez Fenoll.

Pese a ello, en Sabero es un secreto a voces que Chema Pajín militó en la Organización Juvenil Española (OJE), que estaba constituida por los auténticos cachorros del régimen de Franco. Según ha podido saber La Gaceta a través de antiguos militantes de la OJE leonesa, «Chema Pajín presumía delante de sus camaradas de poseer su carné de afiliación plastificado en cuanto a que sus compañeros lo tenían de cartón».

Otro familiar socialista es José Carlos de Marco, actual edil de Sabero. Aunque el PP obtuvo la mayoría, el PSOE gobierna con el apoyo de dos concejales de IU. También Inmaculada Larrauri, procuradora socialista. Ambos son primos de la secretaria de Organización.

Según ha podido saber este diario, a través de fuentes del ayuntamiento, «entre los Pajín y el alcalde no hay tan buena relación como se intenta hacer creer. No le han ayudado en nada ni tampoco han invertido un duro aquí».

No es en el pueblo de su padre donde la secretaria de Organización pasa parte de sus vacaciones de verano, sino en Cistierna, situado a 6,5 kilómetros de Sabero. Allí es donde vive su abuelo, quien después de jubilarse adquirió una casa.



 ¿POR QUÉ LA DERECHA ODIA AL CINE ESPAÑOL?
Luis Solana

(El Plural)


Un gran experto en inversiones (sector que algo conozco) me decía hace muy poco que le parecía un disparate que el PP criticase sistemáticamente la ayudas públicas al cine español. Si al cine español se le apoyase la décima parte que al sector del automóvil, la rentabilidad de esos dineros públicos serían diez veces mayores que los del coche. Pero reconoció que los del automóvil no levantan la ceja y los del cine, sí. Una película con éxito hoy reporta al inversor más beneficios que una inversión inmobiliaria. Pero ayudar a la actividad cinematográfica parece de izquierdas. ¡Qué error de la derecha española!

Es una pena que todo esto de las ayudas al cine pase sólo por el Ministerio de Cultura: si Elena Salgado hiciera las cuentas, veríamos como habría más recursos públicos para el cine.
Porque alguien tendría que contarnos cuánto dinero se gasta en I+D en los diversos sectores y cuánto retorno y cuándo se consigue. Y cuántos fracasos se registran. Después, que se analice cuánto dinero público requiere una producción cinematográfica y en cuanto tiempo da lugar a taquillas. Y cuántos fracasos se registran.

Pongamos que un investigador anda desarrollando combustibles de segunda generación producidos por algas. Estoy dispuesto a poner mucho dinero público. Pongamos que Amenabar, Almodovar o Segura o un colega que no conozco (como no conozco al investigador de algas) proponen una película que ellos creen que será un éxito. Estoy dispuesto a poner el dinero público que sea necesario.

Me apuesto doble contra sencillo a que, en el corto plazo, el dinero público tendrá más rentabilidad con una película que con un sistema de producción de biocarburantes.

Vamos a ver si nos entendemos: soy un entusiasta de la apuesta pública por nuevas tecnologías, pero que nadie se equivoque, el cine multiplica la riqueza del país casi tanto como un gran invento. Y más deprisa.

Steven Spilberg multiplica lo que se invierte en sus films más de que lo que consigue Steve Jobs con sus productos informáticos.

¿Por qué el PP no se relaja y apoya a los promotores del cine español? Ya lo se: les pone muy nerviosos que mucha gente del cine es más bien de izquierdas. Pero eso pasa también Hollywood y nadie se plantea por allí liquidar una industria que crea empleo y riqueza.

En épocas de crisis debemos invertir sobre seguro: hagámoslo en el cine. Ganamos todos.

Luis Solana es militante socialista y promotor de Nuevas Tecnologías


Respuesta de un lector

Cuidado que he leído tonterías a don Luis Solana.

¡Como las de hoy ninguna! ¡Por mi madre qué es cierto!

Empieza presentándose como un gran experto en inversiones y tiene la caradura de resaltar “”(sector que algo conozco)””. Que ya es ser optimista y falto de abuelas, seguramente las dos y desde muy peque.

El señor Solana, no ha hecho otra cosa en su vida que vivir magníficamente de ser socialista de la «rama suciata», al contrario que su hermano Javier, también socialista, pero éste de valía, caso raro en el PSOE, pero alguno hay, que tan excelentemente nos representó en el mundo mundial.

Don Luis nunca ha estado en una actividad privada, lo más parecido fue cuando, nombrado por don Felipe el de las Mercedes a dedo, arruinó la Telefónica. Eso sí, en el mientras tanto, en los ochenta, tenía la caradura de dar conferencias a empresarios privados como Botín y otros desgraciadetes, explicándoles cómo llevar sus empresas. Siempre hubo lleno hasta la bandera, eran los tiempos dorados de «Felipe queremos un hijo tuyo». Dicen las malas lenguas que pasaban lista, iba hasta Mario Conde, era de los que más aplaudía. Las malas leguas decían que se pasaba lista, eso sí muy discretamente dada la categoría social de los alumnos.

Afirma sin ningún rubor «Si al cine español se le apoyase la décima parte que al sector del automóvil, la rentabilidad de esos dineros públicos serían diez veces mayores que los del coche» y sigue valiente «Una película con éxito hoy reporta al inversor más beneficios que una inversión inmobiliaria. Pero ayudar a la actividad cinematográfica parece de izquierdas. ¡Qué error de la derecha española!».

Le explico «¿Por qué la derecha odia al cine español?»:La derecha y toda la gente inteligente es libre, se ganan normalmente ellos la vida, no viven de un partido sino de su trabajo y no le gusta tirar su dinero que tanto le cuesta ganarlo y cada vez más gracias a ustedes. No odia al cine español, lo desprecia porque es una mierda, supongo que cogerá la metáfora, indíqueme si no la ha entendido para que se la explique más despacio.Su cine, que no mío, no hace ni una película mediana al año, casi todas, sobre todo las peores, subvencionadas y prácticamente ninguna cubre gastos en taquillaMás de un tercio no llegan a estrenarse, al revés de los coches que hay bofetadas para estrenarlos a todos. No obstante sus subvencionados productores, después de pagar a los de la ceja y los pocos gastos que ocasionan, ganan mucho dinero.

viven de ello, y muy bien, desde siempre, con Franco no naturalmente, se solía gastar el poco dinero del Gobierno y por tanto mío y de los demás en cosas útiles.

Y sigue: «si Elena Salgado hiciera las cuentas, veríamos cómo habría más recursos públicos para el cine».

¡Hay si alguien echase cuentas! Buen telele le iba a dar.

No me martirice a la pobre Elenita, bastante tiene con aguantar a su ZParo, mientras le dure.

Sige tesonero: «Pongamos que Amenábar, Almodóvar o Segura… proponen una película que ellos creen que será un éxito. Le apuesto doble contra sencillo a que, en el corto plazo, el dinero público tendrá más rentabilidad con una película que con un sistema de producción de biocarburantes». ¡Por mi padre que lo escribe!

Mejor, le doy una buenísima idea.

¿Por qué no emplea dinero del suyo? Y deja en paz el dinero público, por tanto nuestro, que tanto nos cuesta ganar. Y tan poco nos gusta que se gaste en pijadas, con perdón.

Ganaría usted mucho, a nosotros nos saldría más barato y todos y la Patria se lo agradeceríamos.

Y finalmente se cubre de gloria definitivamente: «Steven Spilberg multiplica lo que se invierte en sus films más de que lo que consigue Steve Jobs con sus productos informáticos. ¿Por qué el PP no se relaja y apoya a los promotores del cine español? Ya lo se: les pone muy nerviosos que mucha gente del cine es más bien de izquierdas. Pero eso pasa también Hollywood y nadie se plantea por allí liquidar una industria que crea empleo y riqueza. En épocas de crisis debemos invertir sobre seguro: hagámoslo en el cine. Ganamos todos».

¿¿¿¿¿¿¿¿en tan pocas palabras se pueden decir más memeces????????

Le explico: Steven Spilberg y los de Hollywood saben hacer muy buenas películas, por tanto ganar dinero con ellas y a ninguno le pasa por la imaginación que su Gobierno se las subvencione. Y a nadie le importa que sean de izquierda, derecha o medio pensionistas.

Se imagina si Steven Spilberg y los de Hollywood hiciesen los petardos que hacen Amenábar, Almodóvar o Segura… y tuviesen la ocurrencia de pedirle al buen Obama que se los subvencione. ¿Dónde se oirían las carcajadas del discreto negrito?

Bueno y eso sería con Obama, si les toca Busch senior o junior, me los llevan en vanguardia a la Guerra del Golfo a buscar las armas de destrucción masiva. Pena que no se llevasen también a don Luis y sus admirables ideas inversionistas.

PD. Una vez un capitán que estaba medio chalado y tenía sus más y sus menos con el ministro socialista, hizo la chorrada de asomarse en el balcón de su casa empuñando una minúscula pistola del 6,35mm, naturalmente de su propiedad.

Inmediatamente, en el País, salió Solana dándonos sabios consejos sobre nuestra profesión y el uso de nuestras armas a los militares.

Y exigiendo muy enfadado al ministro que, de ninguna manera, tuviésemos nuestras pistolas reglamentarias en casa.

Nunca los militares y cualquier persona no mema lo sabe, y si no se lo debe imaginar, que ningún arma reglamentaria la podemos tener los militares en su casa, ni una pistola, ni un cañón, ni un tanque si fuese de Tierra, ni un caza si fuese del Aire, ni una fragata si fuese de la Armada y ni una bayoneta siquiera si fuera de cualquiera de los tres Ejércitos o la Guardia Civil

 
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