Altar Mayor - Nº 83 (14)
Fecha Domingo, 24 noviembre a las 10:33:15
Tema Altar Mayor


REVISTA DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 83 – noviembre-diciembre de 2002

FAMILIA, ALMA Y POESÍA.
¿De dónde vengo? ¿A dónde voy?

Por
J. M. González Páramo

Venimos del clan. Del útero. De la tribu y la familia. Del emparejamiento heterosexual. Hasta ahora, del «conocimiento» bíblico de hombre y mujer. En este espacio se aprende la conjugación de los verbos resistir, querer, disfrutar, vivir y ser,... la declinación de gentileza, ascesis, respaldo, deleite, seguridad y disciplina exigida por la vida en común. En ese «lugar» y acogimiento se sabe qué es la plegaria, el sosiego. Allí suelen ser superadas las ojerizas, celos, enojos y se tramitan las ansias. Si sólo transmitiese pautas de dolor, desesperaríamos; si únicamente diese oportunidades al placer, la personalidad se disolvería. En el océano de los genes, en la cueva del cigoto, el creyente recibe el alma del Creador de todo lo visible y lo invisible. El incrédulo, por ejemplo Simmel, opina que el reposo y la paz del alma proceden de ella misma. En la familia, el débil se robustece, el enfermo cura, la especie se prolonga, el ser humano inicia su realización,... y si conjura, acertado, las crisis de las edades, inaugura su destino... su dicha o su desdicha.

Usar los dones recibidos: asumir la realidad –agrade o desagrade-; ser aceptado, con respeto y amor por algunos, y elegir «personas criterio», «otros significativos» (incondicionales, acogedores, fallemos o no). Conseguir la catarsis purificadora, la metanoia alivia la andanza, el sentido de la existencia, la metamorfosis hacia la ventura asequible. El funcionamiento óptimo de la persona, lector amigo, se alcanza, se evapora y resuelve en la familia. Es la seguridad o el riesgo. La excelencia o el fracaso dependen de la misión, implícita en el «obsequio», en el don recibido, para los «otros». Lo mejor y lo peor nos funden en el crisol: nos talla el destino de seres irrepetibles. Seductora, anodina, vil, mediocre, dramática o trágica, aquello por lo cual la vida es valiosa, cuelga de lo bueno, lo baladí, lo malo, los hechos como cantos pulen las aristas de los seres.

La dimensión espacio-temporal de la progenie, la parentela, el hogar nos coedifica y logra en sus miembros la calidad de «hijos de sus obras y principio de su estirpe» (Cervantes escribió). Los deudos, afines y allegados,... co-animan, co-merman, co-alejan la repetida conversión, retractación de los desvíos arcanos en apuestas de ascenso; de «ir por la asperezas a los astros»; de orientar a los refractarios a la excelencia; carentes de denuedo y brío para llegar y ser.

¿Por qué la familia es hostilizada por los progresistas si cumple y colabora en funciones clave para la convivencia en la nación? (por ejemplo: el paro está muy absorbido por la prolongación de los hijos en su hogar hasta más de los 30 años). Ya no se dice que la familia es «la primera explotadora del niño». Ahora se la asedia de un modo más deletereo y hondo. Aquello es la excepción. El cerco a su castillo es brutal e indirecto: es la regla. Los enemigos de la familia propugnarán: la facilidad de separaciones, el control de la natalidad, lo «natural», la aventura zoológica, el placer, el gusto vegetativo de la tediosa novedad, el orgullo de liberarse de una moral, antropológica, y practicar irresponsablemente el amor biológico. La familia nació de las necesidades del hombre y la mujer en cuanto tales. La familia no se inventó para mantener un stablishment conservador o revolucionario. En el cumplimiento de sus funciones, la unión de hombre y mujer ha de ser humana. La familia atraviesa milenios, tabúes y reglas del cómo y del guarismo... y llega a la monogamia. Duración y heterosexualidad son una exigencia.

El ser humano es el animal de crecimiento más largo: debe de durar hasta la muerte y la emancipación. La persona se socializa-personaliza con la empiria ejemplar de varón y hembra. La orfandad produce una integración tullida de quienes carecen de padre o madre. La familia exige la perspectiva de los dos sexos. Psiquiátrica, sociológica y antropológicamente no se acepta la adopción por Gays y Lesbianas: si quieren glosar, parodiar el vínculo conyugal quienes adolecen, o se «realizan» con el mismo sexo que le pidan: contra el vicio de pedir hay la virtud de no dar. Maxence Van der Meerch y otros novelistas aportaron respeto y creatividad sin llegar a la adopción.
 

LA RAZÓN Y LA SINRAZON DE LOS ATAQUES A LA FAMILIA

  • La procreación es la función más hostilizada por zurdos, snobs,... Se colige, sin duda, que la cuna de los pudientes (los ilustres, las clases medias altas, la burguesía, varias aristocracias, los acomodados en general) dan ventajas a la prole y acrecen la desigualdad artificial necesariamente. La alta cuna, la ilustre progenie ha de dar paso a la igualdad de oportunidades, según Larraz. Pero la desigualdad biológica, el esfuerzo tenaz y creador no puede alcanzar la igualdad de resultados. Siempre habrá subnormales, normales y superdotados. Pocos «sub» y «super», muchos corrientes en curva de Gauss. Tengo una pruebas marxistas apabullantes.

    Janina Markievitz hizo una seria y puntual investigación de la educación en los países del Este. Y desolada ante las estadísticas y datos, asume lo visto e investigado. Y cuenta: Un chico becado por el komsomol (Frente de Juventudes Soviético) promueve al hijo listo de un campesino de Georgia. En la Universidad de Moscú obtiene calificaciones buenas pero peores que el hijo de un comisario político. No por la influencia del Partido. En el hogar del mejor las visitas, conversaciones, la biblioteca familiar, los estudios previos de su padre, sin favoritismo, creaban «ensanchamiento» de su inteligencia y cultura. Y producían, existiese o no, movilidad ascendente o descendente. Janine, comunista e igualitaria, asume la realidad. La sociología lo expresa así: 1º. La cuna, siempre, generará desigualdad, menos, pero siempre; 2º. La psicología, la biología genética asegurarán un reparto, por ahora, incontrolable, de los genes, talentos y dones en esa Curva de Gauss. ¿Qué será con las actuales investigaciones?; 3º. Las actitudes de esfuerzo, ilusión, motivos, vientos profundos en las velas de la navegación del ser, pasiones de recorrido funcional podrán atemperar las distancias. La igualdad de resultados, por ahora, acaso «forever», es inalcanzable. La naturaleza (el cerebro) y los genes más la cultura (el sedimento valioso, talantes, azares y relaciones) dan a las igualdades finales, la apariencia de demagogia absurda.

  • Con amor y referencia moral, llena la vida de sentido. ¿Qué amor? ¿El amor romántico, el tradicional, sumada la aportación válida juvenil; el amor contrato civil rescindible, el puro enamoramiento de estío, la mera biología o lo enriquecedor del sexo, el amor sacramento; el amor libre; el amor amistad con cultura similar o complementaria?... Los rechazables por la antropología y la ética, no.

    El noviazgo se creó por las culturas para conocerse, no para disfrutar; (la mujer si fuese hombre sería mi amigo incondicional), (el ser equilibrado, moderno, responsable,... el otro con proyecto común o compatible), (presencia y figura con la que el mal de amor se cura). Amor espiritual, sexy, cultural, serio, sea sacramento o contrato de quien no se siente adherido a creencias. Amarse sin acabamiento, una mujer y un hombre, sea mucha o poca su hermosura. ¿Son bellos y proporcionados; pueden descubrir y realizar sus respectivas misiones y proyectos en la vida? La prole exige décadas. Lo funcional, el alcance de la felicidad alcanzable, algo de eso con... En la inmanencia acceder a la trascendencia.

    El enamoramiento, esa maravilla, engaña al proyectar, recíprocamente, cualidades inexistentes –según P. Laín- en el alter a quien ama es un peligro. La irracionalidad romántica, la tradición, el dar al sexo su valor, sin caer en las celadas del «flechazo», exagerar lo físico o lo espiritual. El sacramento potencia cualquier ventaja si acaba «comme il faut». No suele dar buen augurio la distancia cultural (hiper e hipogénica). Lo sagrado en el amor y la amistad llevan a ella con él y a él con ella para siempre.

    Las ideas de noviazgo como oportunidad para investigar las cualidades recíprocas es obligado. El noviazgo no es ni debe ser del placer; es delicioso momento de responsabilidad, del principio de la realidad (Freudiano o no). La cantidad alta de divorcios es menor que los errores al elegir pareja; pues suma los desdichados sin ruptura, los que viven su vida, los tristes, los enfurruñados o los solos o la soledad en compañía. El amor libre, con la libertad natural, la de los hijos de Dios, no lo veo. El amor, el matrimonio es fundamento de la arquitectura sentimental, don y libertad responsable. No al amor libre: libre es la decisión, después obliga. El amor libre, el de Dafnis y Cloe es un sueño erótico, sociológica, fáctica, psicológica y moralmente posible, pero nefasto. La mayoría de edad para la «cría» más lenta es crecer y madurar. Los «hijos criados de los trabajos doblados» exigen perduración de la pareja heterosexual.

  • El amor libre en la Rusia de Lenin, con su posibilidad de disolverlo por tarjeta postal, llenó la población de Moscú de miles de niños abandonados, requirentes de arreglos ideológicos y legales: Las constituciones del Este efectuaron una mutación defensiva de la unión fecunda: es un deber y asunto de la pareja, de la prole, de la Sociedad y del Estado es correalización procreativa y educativa de la familia. La obligación de las partes se plasmó en las constituciones de las Repúblicas integradas en la URSS.

    El alivio de tensiones, el placer, la felicidad del otro como propia, es la tercera función de la familia. Debe conducir a la convivencia, compenetrada, o al menos soportable, y, en cualquier caso, autorrealizadora. Esto es triste (sevicias, malos tratos, ebriedad, incesto...), siendo excepciones, se está convirtiendo en noticia exagerada, penosa y «normal».

  • La comunicación afectiva, el «mutuum remedium», acogimiento para el proyecto se ha de investigar en el noviazgo. Hoy, la familia «delega», en parte, el cuidado de la educación, la salud, la religión,... pero la promoción de la felicidad zoológica, con la «naturalidad» del amor pre y extraconyugal, son fuentes de «consumo» para comerciantes e intelectuales politizados que se salen del orden decente y moral.

Co-determinar los criterios de la pareja y la prole; investigar sus amigos, los «otros significativos», orientar a las lecturas, visiones o audiciones promotoras de la plenitud y excelencia de la camada (...dime con quién andas y te diré quién eres...). Aquí es decisivo el acierto o desacierto de unos padres, a veces naúfragos en informaciones múltiples e interesadas (de medios, amigos e instituciones).
 

FUNCIONES PERSONALIZANTES, SOCIALES Y CIUDADANAS DE LA FAMILIA

Derechos previos al Estado, no sólo los puntos anteriores sino también los siguientes: la guerra del socialismo y el neoliberalismo laico condicionan o tuercen también los siguientes puntos:

  • La función socializadora–personalizadora, la recepción subjetiva de valores, normas y pautas por los hijos, está muy condicionada por los poderes informativos: ha desembocado una rebeldía orteguiana de masas y un confundente océano de información.
  • La solidaridad o insolidaridad -versión laica de un valor cristiano- está también enfocado a los objetivos de los poderosos rectores de los medios, la economía y la política, la intelectualidad,...
  • El control social, como función familiar, ha dimitido. Hace 30 años, gente de cualquier clase social reprendían la mala educación, daban paso a señoras y ancianos, no se besaban en la calle, ni se acariciaban o palpaban en el transporte público. La revuelta juvenil del 68 no cuajó en organización, pero separó a multitud de hijos de padres y abuelos. Los horarios, exigencias, gusto, amigos, la nocturnidad... se consideran un derecho del cual no derivan obligaciones (a veces, se «comprende» y apoya por la familia y los medios secularizantes y liberales).
  • La conducta nueva y correcta no se ha conseguido; la permisividad ha derrotado a la decencia y las formas, y nos ha metido en la crisis postmodernista. La TV mueve los resortes y taxias de los ojos y la química y ha envilecido la convivencia. La idiocia imitadora asfixia ideales en cuantiosa juventud. El cuidado-descuido, hedonismo, pereza, nihilismo, la relatividad, la esbeltez, el positivismo han captado a un gran redil de jóvenes.

    Estas funciones son primarias en la comunidad paterno-filial. El poder social, económico o político sólo puede entrometerse en la familia por subsidiaridad (cuando la familia dimite o no puede cumplir), por solidaridad (protección y ayudas compensatorias), o por interés general (drogas, alcoholismo de menores, delincuencia juvenil, etc.) (Francia da un 13% de protección, España, un 3%).

  • La familia produce bienes y servicios (a través de las profesiones y las PYMES).
  • Protege a sus miembros discapacitados, enfermos, ancianos, en cualquier situación y edad.
  • Intenta ser integradora, abierta, dar participación dialogante, afectiva, acogedora.
  • De un modo grato, ejemplar, libre, resume sus pautas en la persona que puede ser, debe ser.
  • Concreta los criterios de honradez, control, amistad, eros y pautas morales o éticas (no adecuadamente recibidas muchas veces).
  • Lo espiritual y lo material, lo vital, las defensas, lo intelectual, la estructura felicitaria en sí y en los otros, es una inmersión práctica en el bien y el rechazo del mal (otra función disturbada en el presente).
  • Las posibilidades y criterios de consumo y de trato deben actualizarse. Las familias típicas deben constituirse en asociaciones familiares serias y promover los valores del denuedo y la energía; los de amor y servicio, el derecho y el deber.
  • A la función protectora específica de la familia, tiene que complementarse con la de los sectores privado y público; la sanidad, la educación, profesionalidad, la cultura, el estudio, la investigación, el ocio, el trabajo,... y pedir y dar protección privilegiada y difusión de lo antropológicamente correcto,... yuxtaponiendo grupos, instituciones, sociedad, Gobierno y Estado para la mejor calidad de vida del porvenir de la nación y la aportación de los nuevos tiempos (el Estado debe una aportación múltiple y económica y normas de decencia en los medios).
  • ¿En qué sociedad estamos? ¿Entre qué gentes vivimos? ¿A dónde vamos...? La catilinaria trata de sugerir: vamos al Presente de Su Eternidad si creemos en la vida, el misterio del más allá. Si no hay fe, esperanza y cariño... Dios sabe. Si se carece de creencias trascendentes, de esperanza, la nada nos aleja del ciclo del nitrógeno, la ceniza, el polvo y se dejará la «huella del lagarto en la roca», la estela del navío en la mar.

La familia con sus funciones esenciales, exclusivas o compartidas, constituye una realidad clave para todos: fortalece la comunidad, los colectivos e instituciones, en vida nacional y mundial. Es funcional, casi determinante del encanto, la jugosidad de la vida, el alma de una nación. No todo lo nuevo es desechable, ni todo lo viejo esencial: «Protección y reforma» de la Familia. Poesía, espíritu, belleza, valores, artes, recursos, formación, profesión, ambiente... (siempre disminuir la grey de Epicuro), y como insinúa H. Bergson, multiplicar los seres humanos que actúan como «hombres» de pensamiento y piensan como hombres de acción.







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