Altar Mayor - Nº 84 (64)
Fecha Jueves, 27 febrero a las 20:25:07
Tema Altar Mayor


REVISTA DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 84 – enero-febrero de 2003

UNA EUROPA DE TODOS Y PARA TODOS
Por Pío Cabanillas, ExMinistro Portavoz del Gobierno

Hace apenas horas que han finalizado con éxito los trabajos del Consejo Europeo de Barcelona, culminando con ello tres meses de esfuerzo liderado por la Presidencia española con el objetivo prioritario de impulsar las políticas de reforma económica que permitan asegurar las bases de un crecimiento sostenible y la creación de empleo. A lo largo de las sesiones, los dirigentes europeos han demostrado que, desde la suma de las diversas percepciones nacionales, es posible llegar a resultados concretos que benefician a los ciudadanos; o, dicho de otra forma, que Europa es un ideal realizable y dinámico.

En efecto, el éxito de Europa se fundamenta en realizaciones concretas. Primero eliminamos los aranceles, después construimos un mercado interior, convertimos en algo natural trabajar en otro Estado miembro y hoy compartimos la misma moneda. Esta misma línea mantienen los avances conseguidos en el Consejo de Barcelona, desde la conjunción de la ambición y el pragmatismo.

Los Quince hemos avanzado en el proceso de impulso de las reformas económicas estructurales hacia una Europa que funcione, y que nos permita liderar con voz única a la Comunidad internacional, desde un enfoque equilibrado entre las cuestiones económicas, sociales y medioambientales. Todos hemos coincidido en que es posible aumentar el potencial de crecimiento económico de la UE desde una concepción de desarrollo sostenible y mejorar con ello los niveles de empleo. Porque el crecimiento sobre la base de las reformas nos conduce al empleo, y el empleo al bienestar. No hay futuro sin empleo. Por eso hemos establecido unos objetivos prioritarios en tres áreas fundamentales:

a) Políticas activas orientadas al pleno empleo. En lo que atiende a la creación de más y mejores puestos de trabajo, el reto y el compromiso necesario es claro: 20 millones de nuevos empleos para el año 2010. Para lograrlo, vamos a eliminar las rigideces del mercado laboral, y vamos a mejorar las competencias profesionales y la movilidad en la UE. Todos coincidimos en el diagnóstico y en los medios para conseguirlo. Vamos a dar una prioridad especial a los trabajadores con salarios más bajos, e incentivar la participación de la mano de obra femenina, mejorando en particular la inversión en guarderías. Vamos a agilizar la asistencia médica creando una tarjeta de seguros de enfermedad europea. Y también somos conscientes de la necesidad de hacer atractivo y eficaz el proceso de búsqueda de empleo, poniendo en marcha una red común que conecte las ofertas de trabajo, unificando cualificaciones, y aumentando las posibilidades de que los trabajadores de mayor edad continúen en el mercado laboral. Porque hay que fomentar el trabajo, no el subsidio.

b) Unas economías conexionadas. Otro área fundamental de actuación en el proceso de reformas estructurales son las industrias de Red, cuya actividad aporta beneficios a otros ámbitos empresariales y, en última instancia, a toda la sociedad. Hemos acordado la liberalización de casi el 70% del mercado europeo de la electricidad que afecta a grandes consumidores y pymes. Con ello estamos en un punto de no retorno para la liberalización completa del sector energético. Por si fuera poco, nos hemos comprometido a que el nivel de interconexiones eléctricas alcance el 10% de la capacidad de producción instalada, aspecto éste de especial interés para nuestro país que deja por fin de ser una isla eléctrica. De esta forma, y a medio plazo, los ciudadanos podrán elegir su suministrador, dentro de unos elevados parámetros de calidad, comparando precios y servicios, gracias a la mayor competencia. Porque no buscamos otra cosa que el desarrollo de un verdadero mercado común energético.

En materia de transporte hemos configurado el Cielo Único Europeo, con la vista puesta en 2004, el programa Galileo, cuyo lanzamiento se producirá este mismo mes, el impulso de las redes transeuropeas de carreteras y la liberalización del transporte ferroviario.

Por último, la cita económica, por excelencia, de la Presidencia semestral no podía dejar fuera a los mercados financieros. Porque una vez superados los obstáculos para su plena integración, la moneda única, la coordinación y la estabilidad permiten hacer de estos mercados un verdadero soporte y garantía para el crecimiento de la economía real y el bienestar de los ciudadanos.

c) Una economía basada en el conocimiento. El tercer eje de actuación era y es, inevitablemente, la reforma de nuestros sistemas educativos. Desde España y desde Europa, estamos impulsando cambios que inciden en la calidad, el esfuerzo, el acceso y la apertura de nuestros sistemas para favorecer la movilidad de profesores y alumnos. Es preciso desarrollar un Espacio Europeo de conocimiento, con estrechos vínculos entre educación, investigación e innovación, que nos permita situarnos a la vanguardia en saber y tecnología. Y por eso hemos adoptado objetivos concretos como el logro de un ordenador conectado a Internet por cada 15 alumnos en 2003, y dedicar un 3% del PIB en 2010 a Investigación, Desarrollo e Innovación.

Si Barcelona ha sido el primer Consejo del euro, y el primero en acoger al mismo tiempo una cumbre social, también ha sido Barcelona anfitriona y testigo de las aportaciones de los países candidatos a la ampliación, como muestra evidente de nuestro compromiso por una Europa de todos y con todos, que consideramos no sólo necesaria sino una oportunidad para España.

El Tratado de Niza ha supuesto un paso irreversible hacia la ampliación, al crear el marco institucional que la posibilita. Y España va a presidir en los próximos tres meses las negociaciones con los países candidatos desde el respaldo moral que significa el inequívoco apoyo de nuestra opinión pública al proceso. Y todo ello queremos abordarlo sobre la base del respeto al acervo comunitario, y desde la admiración por el ingente proceso de transformación de las estructuras jurídicas realizado por los países candidatos, desde la diferenciación a la hora de juzgar cada una de las candidaturas.

Queremos finalizar las negociaciones desde el necesario mantenimiento de las perspectivas financieras establecidas hasta 2006, porque queremos cumplir con el calendario previsto. La Comisión ya ha fijado unos criterios, razonables y equilibrados, y sobre esta base de discusión debemos seguir trabajando, en el convencimiento de que es conveniente abordar de forma global todos los capítulos y no prejuzgar, cuando no corresponde, el desarrollo y reforma de las políticas de gasto.

No quiero acabar sin reiterar la gran trascendencia de los trabajos de la Convención para la reforma de los Tratados, desde la perspectiva de la mejora de la eficacia y legitimidad del proceso de construcción europea. En los próximos meses, de forma paralela a los trabajos de la Convención y ante al Consejo de Sevilla, se abordarán de un modo muy específico las modificaciones procedimentales que contribuyan a la eficacia y a la transparencia en el proceso de adopción de decisiones en el seno del Consejo.

En definitiva, tenemos que aprovechar esta oportunidad de acercar Europa a los ciudadanos. Barcelona ha supuesto un decisivo paso adelante, y los trabajos de la Presidencia española en las diferentes áreas de actuación, a que pondrá fin el Consejo de Sevilla, mantendrán ese rumbo, construyendo entre todos y para todos más Europa.







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