Altar Mayor - Nº 84 (58)
Fecha Jueves, 27 febrero a las 20:44:20
Tema Altar Mayor


REVISTA DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 84 – enero-febrero de 2003

UNA POLÍTICA EUROPEA DE INMIGRACIÓN Y ASILO
Por Mariano Rajoy Brey - Vicepresidente primero del Gobierno

La inmigración es un de los fenómenos más importantes que en la actualidad tiene planteada la Unión Europea. Uno de los grandes retos con los que nos enfrentamos en el marco de la Unión es, por tanto, el total desarrollo de una política común europea en materia de inmigración y asilo. Una nueva política comunitaria que debe sustentarse en un enfoque global y equilibrado.

Fue el Consejo Europeo de Tampere, en octubre de 1999, el que planteó la elaboración de una política europea común de asilo e inmigración inspirada en cuatro premisas esenciales: una adecuada gestión de los flujos migratorios, la búsqueda de un trato justo a los nacionales de terceros países, la colaboración con los países de origen y el establecimiento de un sistema europeo de asilo.

Todo ello, sin olvidar el impulso renovado que supuso el Consejo Europeo de Laeken, en diciembre de 2001, que puso el acento en el equilibrio necesario entre la protección de los refugiados, la aspiración legítima a una vida mejor y la capacidad de acogida de la Unión y sus Estados miembros.

Con el objetivo de avanzar de forma decisiva, dentro de estas directrices, en la consecución de una política común de inmigración y asilo, hemos trabajado durante la Presidencia española, obteniendo importantes logros. La inmigración ha constituido una de las políticas en las que se ha progresado más durante este semestre.

Los avances alcanzados han culminado con el impulso definitivo dado por el Consejo Europeo celebrado en Sevilla, donde los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión han prestado a las políticas comunes en esta materia la relevancia que reclamaban.

Los máximos responsables de los Estados de la Unión han situado en Sevilla la política migratoria y de asilo definitivamente en el corazón de la política exterior europea.

No cabe duda de que la Presidencia española ha realizado un importante esfuerzo para alcanzar este objetivo, trabajando en aspectos fundamentales dentro de la gestión de flujos migratorios, la lucha contra la inmigración clandestina, la creación de un sistema de control de las fronteras exteriores de la Unión y en el ámbito de la colaboración con los países de origen de esta inmigración.

Hasta enero de 2002, se habían obtenido ciertos logros en el cumplimiento de los objetivos de Tampere en el ámbito del asilo, la inmigración y las fronteras, a pesar de los esfuerzos desplegados por las Presidencias precedentes. Este semestre, además de dar continuidad a las acciones ya emprendidas, hemos querido liderar los trabajos para dar pasos determinantes en la progresiva formación del sistema común de asilo y la adecuada ordenación de los flujos migratorios.

En esta línea, sobre el sistema europeo común de asilo se han dado significativos progresos con la aprobación, entre otras medidas, de una propuesta de Directiva por la que se establecen normas mínimas para la acogida de los solicitantes de asilo en los Estados miembros. Con esta propuesta, se garantiza que los peticionarios de asilo que llegan a nuestros Estados disfruten de un mínimo estatus de derechos esenciales para desarrollar una vida digna, entre ellos, la residencia y libre circulación, la escolarización y educación de los menores o el acceso al empleo y la formación profesional.

Por otra parte, se ha puesto en marcha el sistema EURODAC para la identificación de los solicitantes de asilo mediante la comparación electrónica de sus impresiones dactilares.

En la consecución de una gestión adecuada de los flujos migratorios, que comprende tanto la idea de ordenación legal de los mismos como la lucha contra la inmigración clandestina, en particular contra el tráfico de seres humanos, se han logrado también importantes avances.

Destaca la adopción del Plan Global Contra la Inmigración Ilegal y algunas de las acciones y medidas previstas en él, que han sido desarrolladas durante esta Presidencia. Se ha impulsado, entre otras medidas, el establecimiento de una política común en materia de visados, incluyendo nuevas normas de seguridad, y se ha avanzado en la creación de un Banco de Visados como sistema común de identificación.

En lo que concierne a la inmigración legal, se ha activado el estudio de diversas propuestas sobre los extranjeros legales de larga duración y se ha iniciado el debate de una propuesta de Directiva para la expedición de permisos de residencia, de corta duración, a las víctimas de la inmigración ilegal y trata de seres humanos que cooperen con las autoridades competentes.

Se ha progresado notablemente, asimismo, en las bases para la creación de un sistema común de fronteras exteriores aprobando, a iniciativa de la Presidencia y en un tiempo récord, un Plan de Gestión de Fronteras. En un espacio sin controles en las fronteras interiores, como es el espacio Schengen, resulta esencial una gestión eficaz de las fronteras exteriores, que debe realizarse coordinadamente y de modo integrado, habida cuenta de que la frontera exterior de un Estado constituye la frontera de todos los demás.

El Plan se ha inspirado en iniciativas muy recientes como la Comunicación de la Comisión sobre Gestión Integrada de las Fronteras Exteriores o el importante estudio de viabilidad presentado para la creación de una Policía de Fronteras (elaborado por expertos de Alemania, Francia, Bélgica, Italia y España).

En el ámbito de la colaboración con los países de origen, la Presidencia ha favorecido un enfoque global, fomentando el diálogo migratorio con los países de origen y tránsito e impulsando la puesta en práctica de los Planes de Acción sobre Asilo e Inmigración, ya aprobados por la Unión. Además, se ha impulsado decididamente la integración de la política de flujos migratorios en la política exterior de la Unión.

Todos estos avances han tenido como colofón el Consejo Europeo de Sevilla, que ha prestado una atención prioritaria a las políticas de inmigración y asilo.

Los máximos responsables europeos han destacado en Sevilla la necesidad de conciliar la legítima aspiración de los inmigrantes a mejorar sus condiciones de vida con la capacidad real de acogida de los Estados miembros, la importancia de la lucha contra el racismo y la xenofobia y la necesidad de un sistema adecuado de protección de refugiados.

En sus Conclusiones, los jefes de Estado y de Gobierno han dado un importante impulso a aspectos fundamentales en la lucha contra el tráfico ilícito de personas, respaldando el Plan Global de Lucha contra la inmigración ilegal y las principales medidas que en él se recogen. El Consejo declaró que era prioritario ejecutar algunas de estas medidas, como la instauración de un sistema de identificación de visados en el menor tiempo posible o la negociación de acuerdos de readmisión con terceros Estados.

Se ha respaldado, asimismo, al más alto nivel, el Plan de Gestión de Fronteras Exteriores, aprobado en un tiempo récord durante la Presidencia, dentro del objetivo de alcanzar una gestión coordinada de las fronteras de la Unión. Para lograr este objetivo, el Consejo ha acordado la próxima creación de un órgano común de expertos sobre fronteras exteriores. Esta medida se completará con otras, que deberán aplicarse antes de que termine el año, como la puesta en marcha de operaciones conjuntas en las fronteras exteriores.

Se ha dado también máxima prioridad a las normas mínimas sobre asilo e inmigración, definiendo un calendario de medidas a aprobar en los próximos meses. Antes de diciembre de 2002, se deberán aprobar las condiciones que determinen qué países son responsables para tramitar las solicitudes de asilo y, antes de junio de 2003, se fijarán las normas sobre los requisitos para obtener el estatuto de refugiado, así como el contenido de dicho estatuto.

Por último, el Consejo ha situado entre sus medidas destacadas la cooperación con terceros países en la gestión de los flujos migratorios. La Unión ha subrayado la necesidad de asegurar la cooperación con los países de origen y tránsito en el control para frenar la inmigración ilegal, colaboración que será tenida en cuenta en las relaciones de la UE con estos países.

Debemos, por tanto, congratularnos de los importantes logros alcanzados durante estos seis meses de Presidencia para dotarnos de una política común de asilo e inmigración. Se han sentado las bases para que las futuras Presidencias sigan otorgando a las cuestiones migratorias la máxima relevancia y continuemos avanzando así en ese reto común.







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