Altar Mayor - Nº 84 (37)
Fecha Sábado, 01 marzo a las 16:32:54
Tema Altar Mayor


REVISTA DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 84 – enero-febrero de 2003

NECESIDAD DEL RESERVISMO VOLUNTARIO
Por José María Adán García - Miembro de la representación española en la Confederación Interaliada de Oficiales de la Reserva

Para entender en toda su amplitud y poder adoptar las medidas consecuentes respecto a la organización y funcionamiento del reservismo, hay que hacer una distinción previa. Hay que distinguir entre el reservismo obligatorio o profesional y el voluntario o civil.

Muchas de las insuficiencias normativas y organizativas en materia de reservismo, se producen, por no haber entendido o no haber asumido esta distinción.

El reservismo obligatorio e inmediatamente operativo, vinculado esencialmente a acciones de guerra, está constituido por los militares profesionales en situación distinta del servicio activo hasta la edad de plena jubilación. También por los oficiales de complemento y soldados (sean o no profesionales) una vez acabado su servicio activo, durante el período de tiempo en que pueden ser reincorporados a filas por disposición legal.

El Plan Norte, en lo que respecta al ejercito de tierra, establece la Reserva Movilizable formada por tres brigadas de Infantería, una brigada de Caballería, un regimiento de Artillería de campaña y un regimiento de Ingenieros.

Por su composición y por su propia definición, tienen como misión participar en la defensa de España, en los conflictos que requieran unos efectivos superiores a los que están permanentemente en activo.

Es un error pensar que puesto que los militares profesionales y los reservistas obligados temporalmente a ser movilizados, cubren las previsiones de la reserva teórica establecida en el Plan Norte, ya no es necesario hablar de la reserva.

Estas unidades deben tener una mínima estructura y tener localizados y vinculados a la unidad sus potenciales efectivos, así como su material y elementos logísticos.

Es evidente que aun así, esa idea de la reserva, puede a todas luces ser insuficiente. Estas unidades no son estables sino temporales en la obligatoria adscripción de los elementos que la constituyen una vez termine el período de movilización de los militares profesionales excedentes -por razón de edad y de los grados necesarios-; y el período de posible movilización de las últimas quintas del servicio militar obligatorio, circunstancias que tienen ya un plazo breve de vigencia, la capacidad de movilizar la reserva obligatoria, disminuiría radicalmente.

Por otra parte las unidades que se prevén puedan ser operativas en una acción bélica, no sólo necesitan sus propios efectivos, sino también tener capacidad de sustituir o completar al resto de las unidades operativas y a sí mismas.

La localización de sus cuadros, tropa y material, debiera abarcar a todos los que constituyen la reserva obligatoria, llegando incluso a conocer la unidad a la que cada uno deberá, en su caso, incorporarse.

Sin embargo este concepto estricto y limitado de la reserva, ni es suficiente, ni cubre las necesidades de la Defensa nacional –mucho más amplias de las estrictamente bélicas-, ni facilita la integración de la sociedad civil en el espíritu y la acción de la Defensa, que es un derecho y un deber de «todos» los españoles. Por eso todos los países de nuestro entorno tienen constituida la reserva voluntaria.

La reserva voluntaria, está integrada por ciudadanos procedentes de la vida y profesión civil que voluntariamente se integran en la reserva para participar en la Defensa de su Patria. Tiene su fundamento en el articulo 30 de la Constitución.

La reducción y profesionalización de los ejércitos y las restricciones presupuestarias, han hecho más necesaria la existencia de la reserva voluntaria. Permite mantener la capacidad disuasoria de los ejércitos; completar sus funciones en aspectos multidisciplinarios por especialistas en funciones necesarias o complementarias de la Defensa (jurídicos, médicos, economistas, informáticos, ingenierías diversas, arquitectura, administradores, pilotos navales y aéreos, psicólogos, medios de comunicación social, etc.). Todo ello sin estructuras permanentes ni costo adicional más allá del límite estricto del período de movilización, que exija dedicación total. Permite una colaboración permanente y desinteresada con las Fuerzas Armadas, incluso en sus funciones específicas.

La procedencia de sus miembros de extracción civil se hace entre aquellos que en razón de su profesión específica y de su condición militar, por haber alcanzado en las Fuerzas Armadas grado de oficial o por haber estado vinculado a las mismas en razón de su servicio militar, tiene una doble preparación básica, susceptible –si es necesario- de reciclajes periódicos específicos o por el desempeño satisfactorio de funciones que se le encomienden.

Su misión, es completar y reemplazar a las unidades operativas, tanto las que están en activo, como de la reserva obligatoria, en acciones bélicas o en acciones logísticas o de apoyo. Para ello, respecto a las acciones bélicas, requieren un plazo de preparación previo a su entrada en acción.

Colaborar con las Fuerzas Armadas y con la Guardia Civil en el control y defensa operativa del territorio (inteligencia, fronteras, costas, espacio aéreo, crisis, etc.). En algunos países estas funciones las realiza en gran parte la Reserva.

Participar en la Defensa y Protección Civil, situaciones de crisis, catástrofes naturales, operaciones de paz, especialmente a través de las diferentes profesiones (médicos, ingenieros, pilotos, o grupos específicos de montaña, submarinismo, etc), de sus miembros.

Ayudar o asesorar a las Fuerzas Armadas y Guardia Civil en cuantos aspectos lo requieran.

Participar en la presencia y proyección social de las Fuerzas Armadas en la sociedad en todo el territorio nacional.

Promover la proyección del espíritu de defensa sobre la sociedad civil (enseñanza, seminarios, conferencias, medios de comunicación, etc…).

Lógicamente el reservista voluntario, con el grado alcanzado o el que alcance en su función como tal reservista y dentro de su especialización militar y profesional, se somete voluntariamente a la disciplina militar.

Su participación se realiza, en los países de nuestro entorno, a través de Asociaciones de reservistas. Son de destacar las de oficiales de complemento o similares. En España, a nivel nacional (las de tierra, mar y aire), están federadas en la FORE. A su vez, a petición y coordinadas con el Estado Mayor de la Defensa, forman parte desde hace más de diez años, de la Confederación Interaliada de Oficiales de la Reserva –CIOR-, organismo adscrito a la OTAN, que integra el reservismo voluntario de los oficiales de complemento de los países miembros.

Son importantes también a este respecto las asociaciones de antiguos caballeros legionarios, paracaidistas, infantes de marina, tropas de montaña, boinas verdes, COES y otras muchas de tipo histórico, cultural, etc., relacionadas con las Fuerzas Armadas que constituyen un importante contingente humano siempre dispuesto para el servicio.

Estas asociaciones son apolíticas, ajenas a todo contenido sindical, corporativo o reivindicativo e integradas en la disciplina militar de sus países de origen y en los objetivos compartidos de la OTAN, en orden a la defensa de los derechos y libertades de los ciudadanos, el sistema democrático y el mantenimiento de la paz.

La pertenencia a la reserva voluntaria es un honor que imprime carácter y se extiende a lo largo de toda la vida porque la diversidad de las funciones a realizar y entre ellas, las de asesoramiento; las profesionales de apoyo logístico; las de proyección del espíritu de defensa sobre la sociedad civil, etc; no están limitadas por la edad o por plazos predeterminados, sino sólo por la capacidad y la predisposición de servicio.

La división de la reserva obligatoria y la voluntaria no debe ser obstáculo para su unidad orgánica, coordinación funcional y colaboración recíproca. Así como decíamos antes que las unidades operativas para acciones bélicas de la reserva obligatoria requería una estructura organizativa efectiva, también la reserva voluntaria requiere una organización eficaz.

Sugiero que a nivel nacional, en la Jefatura Superior de Movilización y Reserva, se cree un consejo constituido por representantes de las Asociaciones, a nivel nacional, de reservistas voluntarios, se elabore un censo real de sus miembros, paralelamente a una campaña de captación; que ese censo tenga una triple dimensión: Militar (clasificada por ejércitos y cuerpos, grados e historial), Civil (titulación y experiencia profesional, especialización, etc.); y Funcional, es decir las funciones que se le pueden encomendar y la dependencia a la que queda adscrito. Así se podrá aprovechar el enorme potencial que puede suponer el reservismo voluntario para la Defensa Nacional.

Esta estructura, debe tener su reflejo en las diferentes Delegaciones Provinciales de la Defensa, en las que asímismo debe constituirse el Consejo territorial correspondiente con los representantes de las Asociaciones Provinciales y proceder a la elaboración de un proyecto de actividades de colaboración posibles.









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