El Risco de la Nava - Nº 163
Fecha Sábado, 26 abril a las 11:05:40
Tema El Risco de la Nava


GACETA SEMANAL DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 163 – 22 de abril de 2003

SUMARIO

  1. Apuntaciones sobre nacionalismo, por Antonio Castro Villacañas
  2. Al-kanziyya: Terrorismo y pacifismo, por Aquilino Duque
  3. Sistema electoral«Ley de Lemas», por Mario Meneghini
  4. El contractualismo político, por Dalmacio Negro
  5. Galería de pendejos: Juan Tomás de Salas, Botero, Museo Reina Sofía, por Alvarfrías
  6. Respecto a Fidel Castro, por Rodolfo Azcueta
  7. Los imanes predican la conquista de Roma, de www


APUNTACIONES SOBRE NACIONALISMO
Por Antonio Castro Villacañas

La Nación surge, en la historia de las ideas y las instituciones políticas, como consecuencia de la integración y superación de los reinos medievales y de la inicial y creciente participación del pueblo en las tareas colectivas.

El nacionalismo, por el contrario, aparece tras las guerras napoleónicas como el afán de dividir los reinos supervivientes de ellas, mediante la distinción y potenciación de diversas identidades propias, de distintas realidades nacionales, voluntariamente diferenciadas dentro de un único Estado por los planteamientos, de ninguna manera intrascendentes, hechos en principio por un solo ciudadano, después por un grupo de ellos, con el fin de aislar y realzar peculiaridades políticas, administrativas, económicas, asentadas sobre realidades lingüísticas o culturales. La diferencia es clara: el nacionalismo trata de empequeñecer, de reducir, mientras que todo lo contrario pretende y consigue el Nacionalismo.

El problema político que plantea el nacionalismo puede resumirse en dos o tres preguntas. La primera de ellas sería esta: ¿es posible reconocer y asegurar una identidad nacional dentro de otra más amplia y envolvente? La segunda podríamos formularla de este modo: la realidad nacional, ¿ha de ser por fuerza coincidente con el espacio territorial de un Estado? Una tercera deriva de las anteriores: ¿cuáles son los fundamentos éticos legitimadores de uno u otro posicionamiento?

Este mismo problema se complica si consideramos que en nuestros días ha nacido y se está consolidando un hecho complejo y prometedor: la afirmación de que es compatible y válida la supervivencia de una identidad nacional, la de Nación-Estado, con la creación y el fortalecimiento de una nueva identidad, la realidad supraestatal y transnacional que llamamos Europa.

Este mismo hecho, por su simple existencia, plantea a su vez la cuestión de si a su imagen y semejanza no puede afirmarse la compatibilidad y la validez de la supervivencia de nacionalidades dentro de un Estado, y cuál es el sitio y el papel que pueden y deben tener esas nacionalidades respecto de esa misma realidad transnacional que está creándose y se llama Europa.
 

AL KANZIYYA
Por Aquilino Duque

TERRORISMO Y PACIFISMO

A los cinco años de guerra mundial siguieron cuarenta y cinco de guerra fría, acompañados éstos y seguidos de una guerra sucia que no sabemos cuánto durará. La guerra sucia se desarrolla a través de dos tácticas, una diabólica: el terrorismo, y una angélica: el pacifismo. El pacifismo y el terrorismo son dos caras de la misma moneda o, si se quiere, dos tácticas convergentes. Cualquiera que observe una manifestación pacifista comprobará que no tiene nada de pacífica. No voy a decir que todos los pacifistas sean terroristas, pero sí que todos los terroristas son pacifistas. Es un dudoso mérito que no les quiero regatear. Tampoco se lo regatean las autoridades de Occidente y por eso unas los protegen y otras los toleran.

En la España socialista nos asombrábamos de la zigzagueante conducta en materia de lucha antiterrorista del Gobierno socialista francés y nadie parecía acordarse de que su Ministro de Justicia era Maître Badinter, celoso valedor en su día, como abogado defensor, de los derechos humanos de nuestros terroristas vascos. El amigo Badinter se personó en el Brasil para fiscalizar el retorno de ese país a la democracia, y lo primero que hizo fue exigir que el fichero electrónico de delincuentes y sospechosos en poder de las Fuerzas Armadas se entregase de inmediato al «poder civil», pues «la inmunidad del Estado no puede estar por encima de los derechos humanos». Por lo visto Maître Badinter también tenía clientes en el Brasil.
 

SISTEMA ELECTORAL «LEY DE LEMAS»
Por Mario Meneghini (*) - Dr. en Ciencias Políticas

Analizaremos el sistema electoral denominado «ley de lemas», que se utilizó durante muchos años en la República Oriental del Uruguay, y se está aplicando actualmente en varias Provincias de la República Argentina. La expresión «ley de lemas», puede confundir. Lema es el nombre con que se identifica a cada partido político, y sublema la forma en que se denomina a cada una de las listas de candidatos que un partido presenta a la elección. De acuerdo a este sistema, cada partido puede presentar en la elección varias listas distintas de candidatos.

El sistema de lema es, desde el punto de vista del esquema electoral, un sistema de doble voto simultáneo y acumulativo. Ello es así porque el elector cuando vota está manifestando una doble voluntad: está votando a favor de un determinado partido o lema y, simultáneamente, está expresando su voluntad de apoyo a una de las listas de candidatos que presenta el lema, Al colocar la boleta en la urna, el ciudadano está diciendo que vota por el Partido (lema) A y por la lista (sublema) A1.

En el caso de la llamada «ley de lemas», el voto es no sólo doble y simultáneo, sino también acumulativo, ya que los votos obtenidos por todos los sublemas del lema, se acumulan a efectos de determinar cuál de los lemas ha sido el ganador de una elección.

Ejemplo:

A B C
A1 5 votos B1 28 votos C1 5 votos
A2 12 votos B2 4 votos C2 10 votos
A3 4 votos     C3 14 votos
A4 5 votos        
A5 7 votos        
A 33 votos B 32 votos C 29 votos

El ganador de la elección es el Lema A que obtuvo 33 votos. Si se trata de una elección para cubrir un cargo unipersonal, el ganador será el candidato del sublema A2 que obtuvo l2 votos (el sublema más votado del lema ganador).

Suele combinarse el sistema, con la aplicación de un piso mínimo de votos. El sublema que no alcanza ese piso no puede participar en el reparto de cargos, aunque sus votos no se pierden para el lema, sino que se computan a los efectos de determinar el lema ganador. La ley de la Provincia de Tucuman, por ejemplo, establece un piso de 20% de los votos obtenidos por el lema de que se trate.

Si se trata de cubrir cargos en un cuerpo colegiado, habrá que proceder primero a confeccionar la lista del lema, para luego asignar los cargos en función del sistema electoral que la ley determine (mayoritario, proporcional, etc.).
 

Efectos de la aplicación del sistema

Los efectos trascienden la órbita interna de los partidos, para afectar al sistema de partidos, al sistema político global y fundamentalmente a la relación representantes/representados.

En lo que hace al aspecto interno de cada partido, se suele sostener que el sistema de lemas permite eliminar la lucha interna, con sus secuelas de conflictos entre las diferentes líneas y la consiguiente imagen de desorden y desunión que se brinda a la ciudadanía. En realidad, el sistema que comentamos no sólo no elimina la lucha interna, sino que multiplica las «internas». En efecto, en el seno de cada sublema se plantearán las mismas luchas, se ejercerán las mismas presiones y se harán los mismos acuerdos y concesiones a los fines de conseguir un lugar expectable en la lista de candidatos. Pero, además de no eliminar la lucha interna, el sistema de lemas implica volcar la solución de esa interna a la sociedad toda, en forma conjunta con la resolución de la elección general.

Otro de los efectos del sistema es el fraccionamiento de los partidos políticos. Una vez culminada la elección, se hace muy difícil la reunificación de las estructuras, y la integración de los grupos dirigentes que se han formado en torno a cada uno de los sublemas. Este fraccionamiento dificulta el cumplimiento de las funciones que los partidos deben desempeñar en una sociedad, sobre todo en cuanto a su papel como intermediarios de la ciudadanía, y como actores en los procesos de toma de decisiones políticas.

La mayor objeción que puede hacerse al sistema de lemas, desde la óptica de la representatividad, es la vinculada con la distorsión de la voluntad popular a que puede conducir. Puede llevar al poder a un candidato que tenga menos apoyo ciudadano, manifestado a través de los votos, que otro. En el ejemplo dado, hay dos candidatos que obtuvieron en la elección más votos que A2, que ganó la elección con l2 votos. B1 obtuvo más del doble de votos y C3 también obtuvo más votos que el ganador.

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(*) En estos tiempos en los que en España nos acercamos a unas elecciones, sentimos interés por el sistema electoral argentino llamado «Ley de Lemas», no conocido por nuestros pagos. Pedimos información a nuestros amigos argentinos y este es el resumen que nos han facilitado. Sin duda interesante, máxime cuando sirve para llevar a los electores a unas elecciones en las que tiene mayores probabilidades el representante del partido que más listas electorales presente, con independencia que sea el apetecido por los votantes.
 

EL CONTRACTUALISMO POLÍTICO
Por Dalmacio Negro

Tomado de «La Razón»

Uno de los más graves equívocos de la cultura política actual es el del contractualismo político, en el que, además, al suponer que los contratantes son iguales entre sí, se quiere ver la base de la democracia. El contractualismo es una falsedad, una teoría o doctrina absurda y, a pesar de lo que se dice y se cree, profundamente antiliberal.

Sólo aparentemente, el contractualismo político es liberal y democrático, pero es profundamente antipolítico, en tanto funciona como un principio dogmático, mientras que la política liberal se refiere a la opinión y se hace democrática cuando todos y cada uno pueden opinar, participar en ella libremente, sin prejuicios dogmáticos. Es una invención del moderno constructivismo racionalista; gracias a él la misma teoría ética puede permitirse aburridas discusiones abstractas en torno a una supuesta moral racional, de mínimos o de máximos, fundada en el contrato social. Y la política correcta descansa en esa misma incorrección o falsedad.

Una sociedad democrática necesita desterrar el contractualismo, origen de dogmatismos abstractos, abstrusos, confusos y demasiado profusos, sustituyéndolo por la cultura política, por la difusión del conocimiento de la política y lo político sin el prejuicio del contrato que favorece la autocracia, para que todos puedan participar libremente en la vida política. El contractualismo es una causa muy principal de la pseudodemocracia. En la sociedad democrática, basada en la libertad política de todos, se presupone la democracia sin interpretarla en un sentido determinado o en función de unos valores prescritos políticamente, por ejemplo, por la Constitución de origen contractualista; lo que importa es que todos puedan comprender en qué consiste la política, pues ni la democracia es antipolítica ni puede subsistir sin política o si la política es monopolizada en nombre del imaginario contrato.

El contractualismo imagina un estado de pura naturaleza del que sólo pueden salir los hombres instituyendo la sociedad mediante un pacto que establezca el orden social, fundando simultánea o sucesivamente el Estado o bien designando a un hombre o a varios como gobernantes, un gobierno para garantizar con la fuerza la observancia por todos del pacto social. Así se habría puesto fin a los conflictos y reinaría la paz. Pero esto es irreal: por una parte, la realidad es cambiante, histórica y, por otra, el conflicto y su posibilidad son inextinguibles, siendo precisamente la finalidad de la política ordenar los cambios y encauzar los conflictos mediante compromisos. El compromiso, tal vez el mayor artefacto de la civilización, lo que la hace posible, no es el contrato social sino un acuerdo concreto sobre algún aspecto que se discute.

El escocés David Hume expuso los argumentos decisivos contra el contractualismo: no hay ninguna prueba de que haya existido un estado de naturaleza, que además es impensable; es más cierto que el hombre es sociable por naturaleza. Lo único que se sabe con certeza es que todo hombre nace en una sociedad. Y tampoco existe la menor prueba de que se haya instituido la sociedad mediante un pacto. Y añade: aun suponiendo que haya existido ese pacto, tan lejano que no queda de él ninguna constancia, ¿por qué habría de obligar si la realidad cambia, es histórica?

Sin embargo, a pesar de la contundencia de los argumentos de Hume, Hegel y otros grandes pensadores, la idea del contractualismo, que es muy antigua pero cobró fuerza en los siglos XVII y XVIII, sigue constituyendo uno de los presupuestos, no siempre explícito, de la mayor parte del pensamiento político y de la vida política. El mismo constitucionalismo quedó afectado muy pronto por ese supuesto, que hace de la Constitución una especie de camisa de fuerza que se impone como ley suprema en virtud de ese contrato ficticio que jamás ha tenido lugar. Incluso su utilización a efectos heurísticos, interpretativos es falaz y da lugar a innumerables falacias, como, por cierto, acaba de poner de relieve el profesor Núñez Ladeveze en un excelente libro sobre «La ficción del pacto social», en el que muestra que es éste el substrato de buena parte de la ética y la política actuales, lo que explica su carácter abstracto y falta de realismo.
 

GALERÍA DE PENDEJOS
Por Alvarfrías

Uno no lee toda la prensa ni todos los días. Hay quien opina que es una saludable costumbre si desea no caer en la irritación permanente. Otros opinan que es imprescindible para estar bien informado y para conocer por dónde van las cosas qué se cuecen por el mundo y por nuestra España, claro.

La información que traemos a nuestra Galería hoy nos ha llegado por internet, pues no habíamos leído el periódico donde aparece la noticia, ni sabemos cuál es éste.

Nuestro comunicante dice:

La guerra puede haber casi terminado en Irak, pero no en España. Así, el extranjero Fernando Botero, amante de las mantecas y con posición contraria a la espiritualidad de El Greco ha regalado al Museo Reina Sofía el cuadro de Franco que pintó por encargo hace años.

Con la reproducción aparece el siguiente pié de foto:

Botero dona un óleo al Museo Reina Sofía. Madrid. El artista colombiano Fernando Botero ha donado al Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía el cuadro «Franco», un óleo sobre lienzo de gran formato, de 4 metros cuadrados, que realizó en 1986 por encargo del entonces presidente del Grupo 16, Juan Tomás de Salas, para la portada del número de la revista Cambio 16 coincidente con el 18 de julio, día en que se conmemora el inicio de la Guerra Civil.

Recordamos aquella portada.

Pero hoy, como es comprensible, traemos a nuestra galería a los tres entes participantes en esta operación artística:

Al señor Juan Tomás de Salas, que siempre nos cayó un poco mal por su sectarismo, que fue el responsable de que el cuadro se pintase al encargar a su autor la pintura para la citada revista;

Al autor que concibió el cuadro como una clonación más de los muchos iguales pintados siguiendo la idea madre que un día se le ocurriera, pero colocando en él el rostro de Franco con vestimenta de general;

Y al Museo Nacional de Arte Reina Sofía (¡ahí queda eso!, No les pudo salir más largo la denominación del museito) que admitió sin rechistar el cuadro que seguro colocará en lugar preferente, suponemos, a la manera que aparece Hernán Cortés en el mural de Diego Rivera en el Palacio Nacional de la Ciudad de Méjico.
 

RESPECTO A FIDEL CASTRO
Por Rodolfo Azcueta (*)

Sr. Director:

En uno de los primeros ataques del terrorismo en el norte argentino, las fuerzas de seguridad abatieron a un oficial en actividad del Ejercito Cubano.

En su discurso de cierre de la «Primera Conferencia de Solidaridad de los pueblos de Asia, África y América Latina»,con la presencia de organizaciones latinoamericanas y por supuesto argentinas, Fidel Castro dijo: «En muchas naciones de América se dan las condiciones para la lucha armada revolucionaria [...] nosotros creemos que en este continente o en casi todos los pueblos, la lucha asumirá la forma más violenta [...] lo único correcto es prepararse para cuando esa lucha llegue, ¡A prepararse!».

Guevara, su enviado para preparar esa lucha en la Argentina escribió: «El odio como factor de lucha: el odio intransigente al enemigo [...] lo convierte en una máquina de matar. Nuestros soldados tiene que ser así».

Además de los miles de fusilamientos al iniciar su dictadura hace más de 40 años y cuya cantidad siguió en aumento a través de los años, acompañados de persecuciones y prisión a sus opositores, en él ultimo mes y como un desafío, Fidel Castro fusiló a tres compatriotas que intentaban huir de su tiranía y en juicios sumarísimos condenó a prisión de hasta 27 años a decenas de disidentes por el simple crimen de expresar su pensamiento.

Hace unos meses detuvo y expulsó después de un sutil acoso psicológico a un periodista, intelectual y profesor universitario argentino, Fernando Ruiz, que intentó realizar una investigación objetiva e independiente sobre la situación cubana.

En una actitud insólita, su embajador en nuestro país se apersonó para ejercer presión sobre el titular del Poder Ejecutivo.

Cuando el pasado año no obtuvo una posición favorable de la Argentina en la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Fidel Castro nos calificó de «lamebotas».

Pese a todo esto y a otros muchos antecedentes semejantes se le ordenó al representante de nuestro país ante esa Comisión que no apoyase una propuesta no ya para condenar la dictadura castrista, sino simplemente para que se aceptara la visita de una representante del organismo mundial a fin realizar una inspección relacionada con la situación de los derechos humanos en Cuba.

Pobre Argentina.

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(*) Nuestro amigo argentino nos envía la carta que ha remitido al Diario La Nación, de Buenos Aires, que no ha sido publicada; práctica que, como se ve, no es sólo privativa de España.
 

LOS IMANES PREDICAN LA CONQUISTA DE ROMA
www.

Según el Centro de Investigación sobre los Medios de comunicación en Medio Oriente (Mamri) de Washington, en todo el mundo islámico, de Riyadh a Jerusalén y Khartoum, los más importantes imanes sunnitas anuncian desde hace algún tiempo, en sus sermones, una próxima conquista de Roma y del Vaticano sobre la base de los primeros hadiths (colección de los propósitos y de las acciones más importantes de Mahomet).

El Scheik Youssef al-Qaradhawi, uno de los predicadores sunnitas más influyentes del mundo árabe, anunció en varias ocasiones en el curso de sus sermones del viernes y durante una emisión semanal que dirige en la cadena del Qatar al-Jazeera, que «El Islam regresará conquistando victorioso a Europa». Los sermones de Muhammed bin Abd al-Raman al-Arifi, imán de la Mesquita de la academia «Rey Fahad» de la Defensa Saudita no son muy diferentes. Según él, los musulmanes «controlarán el territorio del Vaticano, controlarán Roma y allí introducirán el Islam».

Las previsiones de al-Qaradhawi sobre la conquista de Roma reposan sobre las palabras pronunciadas por Mahomet y transcritas en uno de sus hadiths: «Se puso como profeta a Mahomet la siguiente cuestión: «¿Qué ciudad será conquistada primero, Constantinopla o Romiyya?. Respondió: «La ciudad de Hercles será conquistada primero, es decir Constantinopla». Romiyya es la ciudad que se hoy llama Roma, la capital de Italia. La ciudad de Hercles fue conquistada en 1453 por Muhammed bin Morad, conocido como Mohammed el Conquistador. Queda la otra ciudad, y tenemos la esperanza que será conquistada». «Esto quiere decir –añadió al-Qaradhawi– que el Islam será de nuevo conquistador victorioso en Europa, después de haber sido alejado de allí en dos ocasiones, una vez en el sur, en Andalucía y una segunda vez al Este, cuando golpeó, rechazado varias veces, a las puertas de Atenas». En otros pasajes transmitidos por la televisión al Jazeera, al-Qaradhawi afirmó que «el Islam regresará a Europa. Puede ser la próxima conquista que, Alá lo quiera, no pasará necesariamente por la espada». «Europa –explicó el predicador– se rendirá teniendo en cuenta que ella sufre por su cultura materialista y buscará una alternativa. No encontrará ninguna ayuda, sólo el mensaje de Alá».







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