El Risco de la Nava - Nº 167
Fecha Viernes, 30 mayo a las 08:36:59
Tema El Risco de la Nava


GACETA SEMANAL DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 167 – 21 de mayo de 2003

SUMARIO

  1. «Para todos y todas», por Emilio Álvarez Frías
  2. Feminismo equivocado, por Juan Mayor de la Torre
  3. El Tejo: Unidad, por Antonio Castro Villacañas
  4. Puntualizando, por Antonio de Oarso
  5. ONU-USA: ¿aborto para reconstruir Irak?, por Juan Bacigaluppi


«PARA TODOS Y TODAS»
Por
Emilio Álvarez Frías

Eso dicen los chicos del PSOE en su publicidad electoral. Ya se sabe, como diría un amigo mío, para soldados y soldadas, para marinos y marinas, para médicos y médicas,… Pero como él lo dice mejor, cuando termine este comentario incluimos el artículo que escribió para la revista Altar Mayor hace un tiempo.

Y es que esto del género que están popularizando ahora para diferenciar, no lo masculino de lo femenino, sino el hombre de la mujer, que es otra cosa bien distinta, se les ha atragantado.

Pues bien, a todos y todas, al parecer, nos van a gratificar con todo tipo de bienes sin mal alguno ya que los males proceden de la derecha, de la derechona. Su honradez (que no dejaron bien parada en la etapa anterior) nos va a llenar de felicidad, de kilómetros de cosas, de jardines, de beneficios a borbotones; porque ellos sí saben, con su gran experiencia, con su profundo conocimiento de las cuestiones con las que se van a enfrentar, lo que han de darnos y la mejor forma de proporcionarnos esos disfrutes.

Lo que sucede es que no convencen. Ni la señora Trinidad, que no ha sido capaz de exponer un programa coherente en los debates televisivos; ni el señor Simancas, que da la impresión de saber solamente lo del vademécum que ha estudiado para hacer la «carrera» de político, que parece muy beneficiosa y próspera, aunque se sea un indocumentado, siempre que se cuente con el respaldo del partido.

Quizá es que no han tenido tiempo de preparar algo realmente interesante dado el que han dedicado a hablar de una guerra que empezó y terminó sin que se enterasen (¿sabrán ya que ha terminado?), o al lamentable accidente del Prestige. Se han quedado ahí, y siguen queriendo exprimir esos dos filones cuando ya no hay nada que sacar de ellos. Se han equivocado. Y en su empecinamiento, han tenido que recurrir a manidas peticiones, a planteamientos inconsistentes, a simplezas sin cuento.

Y les votarán muchos españoles. ¡Qué pena!

Y de los resultados de la guerra no les interesa más que sus elucubraciones de miles de niños y mujeres muertos. No han leído las estadísticas. No leen los periódicos. No consultan los boletines informativos. No les interesan. Ellos tienen su idea preestablecida y les sobra con eso. Por ejemplo, no se han enterado de los osarios recién descubiertos donde hay restos de miles de iraquíes masacrados por el tirano Sadam; ni se han informado de los planes abortivos que se ciernes sobre Iraq para «liberar sexualmente» a sus mujeres. Claro que con este tipo de asesinatos ellos están conformes, aunque por planteamientos distintos, pues no son los mismos de aquellos que los llevan a cabo en países sobre los que se decide controlar la población.

Con disentir mucho del centro o la derecha, como se quieran llamar, pensamos que sería una etapa horrible volver de nuevo a conceder la gobernabilidad de los Ayuntamientos, las Comunidades, y el Estado en su momento, a esta izquierda que no ofrece ninguna garantía y que sigue hablando igual que en el 36. No ha evolucionado casi nada.
 

FEMINISMO EQUIVOCADO
Por Juan Mayor de la Torre

La Academia Española de la Lengua ha merecido siempre mi admiración y respeto aunque hace unas décadas pensé que se pasaba un poco cuando decidió que impresionar una película de cine, filmar o rodar, debía llamarse cinematografiar. Si en su último diccionario acoge usos de la calle y admite neologismos populares, en aquella ocasión ni recogía el habla del pueblo ni siquiera consiguió imponernos tan cumplido vocablo.

Desde niños hemos aprendido en el colegio que la concordancia gramatical en género es el masculino cuando aquél es plural, cuando concurren ambos. Esto es común a las lenguas romances. Así, cuando hay hombres y mujeres el plural será hombres. Se dirá caballos cuando nos refiramos a caballos y yeguas; o mártires cuando a mujeres y hombres que dan su vida por la fe. Pero de años acá algunos, demagogos políticos en su mayoría, seguidos especialmente por clérigos, se empeñan en diferenciar ambos géneros. Si en el caso de determinados políticos pocas cosas pueden llamarnos la atención, resulta penoso escucharlo a predicadores que con ello niegan la dignidad que siempre ha merecido la mujer en el cristianismo aunque a veces sus religiones parezcan olvidarla.

En la vida pública escuchamos «médicos y médicas», «carteros y carteras» o «jueces y juezas» cuando no eso de «diputados y diputadas» que, además, suena tan mal. Flaco favor hacen sus dicentes a la mujer cuya categoría y dignidad no requieren de apartadijos ni distinciones excluyentes que más ofenden la realidad de que esta puede ser médico, cartero o juez.

Son muchísimos los predicadores que, borreguiles y carentes de elocuencia o instrucción, antes de dar lectura a un papelito con el que tratan de suplir la necesaria preparación homilética empiezan sus charletas: «Hermanos y hermanas» refiriéndose a sus oyentes (u oyentas) o fieles (y fielas) como cualquier día nos llamarán. Luego vuelven al redil, aunque sólo sea al gramatical, y predican enmienda de pecadores (¿por qué no también de pecadoras?), o hacen mención a los seguidores de Jesús olvidando a sus seguidoras, que también las tuvo y tiene. A este paso llegará el día en que escuchemos que el vino de la consagración es «fruto de la vid y del trabajo del hombre y la mujer» o «que será derramado por todos los hombres y las mujeres» porque, es verdad, éstas no fueron excluidas de la redención.

Todo esto tiene difícil solución. He llegado a oír en una destacada emisora de radio que «los conductores y conductoras podrán ser sancionados y sancionadas...».

Hace ya tiempo publiqué en un diario un comentario parecido a este aunque aún no tan fatalista como el de hoy. Reproduzco lo que chuscamente preveía que podía ser aviso fijado en la puerta de un servicio público de salud. Extractado decía:

«Se comunica a todos los enfermos y enfermas que hoy, día 1, festividad de Todos los Santos y Todas las Santas, permanecerá cerrado este dispensario. Los médicos y médicas atenderán tanto a adultos y adultas como a niños y niñas en los servicios de urgencia. Mañana, día de los fieles difuntos y difuntas, la consulta será sólo de 9 a 13 para facilitar a los deudos y deudas de los fallecidos y fallecidas la tradicional visita a los cementerios».

El imaginario anuncio y la práctica real que comento no parecen sino el ejercicio grotesco y «progre» de un feminismo equivocado y zafio.

Pero esto, que sólo era pataleta de escolar con aprobado por los pelos en gramática, temeroso esperpento y clamor por lo que se nos avecinaba, se ha convertido en desolación. Para los cultivadores de tales vicios pronto será posible y hasta obligado hablar de «la ética de los hombres y mujeres públicas».

Defensores de tal dislate me aseguran obsesivamente que la Academia de la Lengua ha hecho público un acuerdo por el que desde ahora los plurales deberán acomodarse ¡a la mayoría del sexo de referencia! Al parecer alguna radio y periódico impreso se han hecho eco de tan bárbaro rumor produciendo la natural confusión. Si hay niños y niñas se dirá una cosa u otra según su mayoría. Si en una manada hay yeguas y caballos, para citarlos habría de contarse previamente el número de cabezas de cada sexo para acertar gramaticalmente. Si en una asamblea sindical hay carteros hombres y carteros mujeres pero éstas son mayoría, el orador debería decir: «¡Señoras carteras!».

La democrática y viciosa afición a las mayorías, de trascender, haría que se perdiese mucho tiempo en computar los censos de asistentes a un acto. Si cundiese el macabro bulo ya me veo al Párroco, antes de empezar la misa, contando el número de hembras y varones para saber qué tiene que decir. Reaparecería sin duda el atrasado concepto de que la iglesia, y aún la Iglesia, son cosa de mujeres.

Harto de rumores y sandeces me he dirigido a la Real Academia y reproduzco su autorizado dictamen: «La forma gramaticalmente correcta de hacer referencia a un colectivo mixto es el empleo del masculino plural, con independencia del número de integrantes de cada sexo que forman parte de dicho colectivo. El número de un sustantivo es una cuestión gramatical, no estadística, y el término gramaticalmente no marcado en la oposición de género es el masculino».

Quienes amarnos y tratamos de respetar la lengua española, no debemos mostrar dudas ni aceptar perniciosas progresías.
 

EL TEJO
Por Antonio Castro Villacañas

UNIDAD

Uno de los fundamentales pilares del pensamiento joseantoniano es la idea de unidad. No solamente la idea de unidad política, sino también -y sobre todo- la de unidad personal. La integridad humana, con la libertad y la dignidad, constituye uno de los valores esenciales de la persona. José Antonio no concibe que el hombre pueda ser distinto, diferente, variado, según los momentos y los lugares... Fiel a la premisa orteguiana, la integridad del hombre consistía para él en ser siempre «yo», anteponiendo esa esencialidad humana a la accidentalidad de las múltiples circunstancias en que la personalidad debiera manifestarse. Podríamos decir: «yo soy yo y mi circunstancia»; la fórmula de Ortega y Gaset, debe entenderse en la interpretación joseantoniana como una exigencia de autenticidad existencial: yo debo ser siempre yo, en cualquier circunstancia, pues la imprescindible e inevitable variedad de situaciones que nos depara la vida sólo constituye una sucesión de exigencias o retos en orden a forjar, desarrollar o demostrar nuestra auténtica y única personalidad
 

PUNTUALIZANDO
Por Antonio de Oarso

Aunque no me atraen las polémicas, me creo obligado a aclarar algunos extremos de mi artículo «Política soberana», pues en parte ha sido malinterpretado por D. Edmundo Gelonch Vilariño, a juzgar por la crítica que hace del mismo.

Cuando yo me refiero a «antiyanquismo a flor de piel» no quiero significar que este sentimiento sea superficial, sino que está pronto a salir a la superficie. Son cosas distintas. No veo inconveniente en admitir que encuentro válidos en líneas generales los motivos expuestos por el Sr. Gelonch para explicar la animosidad mencionada. Me parece procedente criticar a Estados Unidos por los abusos que cometa o haya cometido.

Aunque no soy economista, no creo que las inversiones extranjeras tengan que ser necesariamente nefastas para una nación cualquiera. De lo que se trata es de que esta nación esté gobernada por gente honrada y con sentido nacional (rara avis, sin duda) y que posea los mecanismos para regular debidamente estas inversiones. Esto ya lo indico en mi artículo. Sé que en esta época de ultraliberalismo y globalización este tipo de ideas no están en boga y que es muy difícil torcer el curso de las cosas, pero esto no obsta para que sea necesario variar de rumbo. Mi artículo era más un deseo proyectado hacia el futuro que un juicio sobre el pasado.

Siendo justo condenar a los Estados Unidos por sus abusos, pienso que no es lo prioritario. ¿Por qué? Porque todos los países de Occidente (y Estados Unidos es uno de ellos) nos encontramos sumidos en una doble crisis mortal: decadencia moral y religiosa extrema y hegemonía de ideologías globalizadoras. El conjunto apunta a un futuro gobierno mundial plutocrático que regirá un mundo descristianizado y amoral que, a lo sumo, profesará una vaga religión sincrética.

Hay muchas personalidades empeñadas en esta dirección globalizadora. Se puede citar al teólogo Küng y a los políticos Gorbachov y Kissinger. Y hay organizaciones del máximo poder económico y político empeñadas en la consecución de estos fines.

A esto se añade la paulatina invasión de Occidente por gentes de Oriente, y el saldo cada vez más negativo de la demografía de los países occidentales, al contrario de lo que ocurre en los orientales donde cada vez es más pujante. (Conviene leer el libro The end of de West, de Patrick J. Buchanan, recientemente publicado).

Ante estos peligros, las fuerzas conservadoras de los países de Occidente deberían desplazar a un segundo lugar sus diferencias nacionales históricas. Es decir, deberían adecuar su orden de prioridades a la época que vivimos. Tales diferencias no se pueden obviar, pero sí pasar a un segundo término. Pues lo que urge es la regeneración moral de Occidente y la neutralización del capitalismo globalista y especulador.

Estados Unidos es el país líder de Occidente por su potencia económica y militar, pero ha sido socavado por la decadencia moral citada, de la que es el máximo difusor, debido a la magnitud de sus medios de comunicación, dominados por gente liberal de izquierda. Y es en este país donde ha surgido una potente reacción conservadora que lucha por la restauración de los valores éticos cristianos. Aspiran a restablecer la prohibición legal del aborto, luchan contra la pornografía, denuncian la lacra del homosexualismo, etc. En política exterior son partidarios de un discreto aislacionismo, y son enemigos del globalismo capitalista desnacionalizador. Con estos yanquis se puede simpatizar.

La invasión de Irak no ha sido injusta. Occidente no puede estar sometido a la amenaza de un Estado terrorista, gobernado por un déspota degenerado y genocida, que en cualquier momento puede decidir contaminar nuestra aguas o inficionar nuestro aire con elementos patógenos; de la misma manera que los ciudadanos de un país deben estar libres del chantaje de cualquier organización terrorista que, en su cretinez moral, se cree con derecho a decidir quién puede vivir y quién debe morir. Nosotros somos Occidente y nos defendemos del terrorismo. Eso es todo.

La única circunstancia que me obligara a juzgar injusta esta guerra, sería la demostración fehaciente de que se había mentido de forma deliberada respecto de la amenaza que suponía el régimen de Irak. Y aún así… Tengo mis dudas, pues el conocimiento de que este repugnante tirano ha causado la muerte de un millón de personas durante su mandato, me induce a pensar que quizás fuese pertinente airear el concepto de «injerencia humanitaria». Concepto que fue sugerido, si no me equivoco, en medios vaticanos con motivo de la guerra de Kosovo.

España ha estado, por tanto, en el lugar que le correspondía. Los intereses nacionales no son el sumo bien, pero son muy importantes, por lo menos los españoles. Así lo ha debido comprender el Papa Juan Pablo II, quien se guardó muy bien de hacer la menor referencia a la guerra de Irak en su reciente visita a España.
 

ONU-USA: ¿ABORTO PARA RECONSTRUIR IRAK?
Por Juan Bacigaluppi

Tomado de «Noticias Globales», Buenos Aires, 14 mayo 2003

El 31 de marzo pasado, según la BBC, el Fondo para la Población de las Naciones Unidas «advirtió que las medidas humanitarias adoptadas para ayudar al pueblo iraquí, no toman en cuenta las necesidades de las mujeres».

La Dra. Thoraya Obaid (iraquí de origen saudí), directora de este organismo, dijo a la BBC que «en el apuro por brindar ayuda, las necesidades de las mujeres han sido dejadas de lado». «Los embarazos son frecuentes y peligrosos incluso sin guerra», agregó Willima Ryan, portavoz de Fondo.

Días antes, el 18 de marzo el Population Research Institute (PRI), había advertido que una verdadera «jihad» abortista se preparaba para abatirse sobre Irak.

En efecto, la Agencia Internacional para el Desarrollo (USAID) del gobierno norteamericano, preveía para la «reconstrucción de Irak», imponer planes de control de población, dirigidos por feministas enquistadas en las estructuras de ayuda exterior de los Estados Unidos.

El PRI hablaba del «aterrizaje» en Bagdad, después de la rendición de Irak, de equipos de control de población y de «asesores de género»; de la puesta en marcha de programas de educación sexual y del aprovisionamiento -para los desmantelados hospitales y clínicas iraquíes- de todo tipo de anticonceptivos. El PRI insistía en que estos proyectos acompañan siempre a las políticas diseñadas por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, y que millones de dólares de los contribuyentes norteamericanos iban a ser destinados a promover el aborto y a «encontrar nuevos y culturalmente apropiados métodos para imponerlo». Desde hace tiempo estos objetivos se están desarrollando en Afganistán. Según el PRI, el 25% de las mujeres afganas repatriadas desde los campos de refugiados de la ONU en Pakistán, han sido obligadas a abortar o habían sido esterilizadas ((vid. PRI, Afghanistan: Aid Assessment Survey” June 2002).

Como años atrás en Kosovo o África Central, la USAID y el Fondo para la Población de la ONU, están desarrollando en Afganistán y, ahora, en Irak, una política sistemática de esterilización y aborto. (El 4 de abril, PRI denunciaba también que la ONG’s Mary Stopes, seguía actuando ilegalmente en Kenia, usando equipos de aborto por succión -siglas en inglés MVA-, con la excusa de «regular la menstruación», que son usados para provocar abortos de bebés de hasta 16 semanas de gestación. PRI acusaba también a la USAID de tomar parte con Marie Stopes en estos «servicios»). (vid. www.pop.org).

El 21 de marzo, en un parte de prensa fechado en Amman (Jordania), el Fondo para la Población, daba a conocer que disponía de 35 equipos móviles de «cuidados obstétricos de emergencia» -que incluían elementos para provocar abortos-, para entrar en Irak cuando las condiciones fueran propicias. Los equipos, según el mismo parte, ya funcionaban en Jordania, Siria y en los campos de refugiados iraquíes en esos países. La base logística del Fondo para «el sistema de servicios de salud reproductiva» (aborto), está situada en Diyarbakir (Turquía).

Intervienen en este plan genocida del Fondo: la Cruz Roja Internacional, el Comité Internacional de Rescates, el Consorcio para la Salud Reproductiva de los Refugiados, Médicos del Mundo, Niños del Mundo, Médicos sin Fronteras y CARE, según la misma fuente.

El Fondo reconoce en el mismo documento que desde 1972 «asistió» a Irak en temas de control de población, «asistencia» que se interrumpió en 1990, (vid. www.unfpa.org).

El mismo 21 de marzo, SPUC de Londres denunciaba el hecho, agregando que al igual que en otras emergencias y catástrofes, los «equipos móviles de cuidados obstétricos y quirúrgicos de emergencia», incluían drogas abortivas y equipos de aborto por succión, como parte de la «ayuda esencial en salud reproductiva».

El 8 de abril, con el pretexto de los «abusos sexuales y los embarazos forzados», que podrían ocurrir durante la guerra, la red feminista mexicana CIMAC, clamaba por «el derecho al aborto» de las mujeres iraquíes.

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Ruud Lubers, uno de los principales promotores del proyecto Carta de la Tierra, manifestó a través de la portavoz Diana Goldbeg que el ACNUR, que hasta ahora sólo proveía alimentos, urgía «apoyo» en salud sexual y reproductiva para las mujeres de Irak.

«Cualquier ayuda humanitaria al pueblo de Irak deberá contemplar la salud sexual y reproductiva de las mujeres», aseguró la portavoz en México del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los refugiados (ACNUR), Diana Goldberg.

Planned Parenthood, filial norteamericana de la IPPF, la multinacional del aborto, reclamaba al mismo tiempo prever con urgencia servicios de salud reproductiva, incluyendo en ellos el aborto químico y quirúrgico, para la reconstrucción de Irak, ya que «la más fundamental de las libertades es la libertad de elegir en cuanto a la reproducción», dijo la su presidenta Gloria Feldt.

Feldt hizo público que en un memorándum del Departamento de Estado norteamericano, fechado en febrero pasado, se contempla la provisión de servicios de salud reproductiva para las refugiadas iraquíes y, después, en los planes de reconstrucción del país.

Para Feldt, la «lucha por la libertad de Irak, debe darle a las mujeres de ese país, las mismas libertades que a las mujeres norteamericanas», es decir la «libertad de elegir», o «el derecho al aborto» (vid. Pro Life Infonet, 08-04-03).

Todo esto siembra dudas sobre la sinceridad de los propósitos del Presidente Bush, de oponerse al aborto. Por un lado, ha dado signos positivos en este sentido: su decisión de quitar el apoyo de su país al Fondo para la Población de la ONU y a las ONG que favorezcan el aborto; la política a favor de la abstinencia como único modo de evitar las enfermedades de transmisión sexual y el embarazo adolescente; su empeño en no financiar las políticas sanitarias contra el SIDA, cuando -como en África- lleven consigo la promoción del aborto, y en general, el giro a favor de la vida humana en los foros internacionales.

Por otro lado, se diría que esta política pasa, como en el caso de Irak, por momentos de esquizofrenia. No sólo atenta contra la dignidad de la vida humana sino que profundiza el abismo entre el mundo árabe y occidente. Si las «libertades» que éste intenta imponer pasan por la «libertad reproductiva» y el «derecho al aborto» -el desprecio a la vida humana y la destrucción de la familia-, y «nuevos y culturalmente apropiados métodos para imponerlos», será imposible un sincero acercamiento entre ambas partes, y, además, entre otras cosas, lamentablemente se crearán enormes problemas de convivencia a los cristianos árabes.

Las evidencias indican que el único punto de acuerdo entre la ONU y USA sobre el tema iraquí, antes y después del ataque a Irak, ha sido imponer a toda costa la salud reproductiva (aborto), como elemento de colonización económica y cultural.







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