Altar Mayor - Nº 87 (17)
Fecha Viernes, 25 julio a las 19:07:41
Tema Altar Mayor


REVISTA DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 87 – julio-agosto de 2003

DESDE LA CIMA DE BULGARIA. UN HOMENAJE AL REY SIMEÓN
Por César Pérez de Tudela,
Explotador alpino

Los tres días vividos en Borovets, con motivo del matrimonio de Kalina de Bulgaria, con el navegante de la aventura Kitin Muñoz, a donde tuve el honor de asistir, junto a ilustres personajes de muy diversos ámbitos sociales y culturales, me interesaron especialmente.

Fueron unas celebraciones curiosas y quizás ausentes del tradicional protocolo que una boda de estas características suele comportar. La misma heterogeneidad de los invitados: familias reales, nobleza, viajeros, militares, deportistas... la otorgaron un ambiente de curiosidad e interés, que realzó la celebración bajo el excelso marco de las montañas búlgaras.

Este cronista, que no suele acudir a estos acontecimientos por no encontrarse interesado por este tipo de reuniones y estar poco habituado a los actos sociales, estimó que debía acompañar al navegante Kitin Muñoz, como acto de servicio, en una de sus singladuras más importantes. Allí, en las montañas balcánicas, nos encontramos antiguos compañeros de aventuras de esta ya larga vida: González Green, Quadra Salcedo, Aveyro, la viuda de nuestro amigo Rodríguez de la Fuente, Marichalar y decenas de personajes de muy variada e interesante índole. Me acompañaban también el periodista Vicente Martínez y el senador Luis Fraga.

Pero lo que verdaderamente motiva este artículo, no es como se desarrollaron los actos, propios de las crónicas sociales, sino esencialmente la conmovedora elegancia del gran protagonista de la Boda que fue: Simeón de Bulgaria.

En la comida, tras la ceremonia del matrimonio, reunidos bajo una tienda en el palacio de verano de Borovets, Simeón de Bulgaria pronunció un breve discurso:

«He tenido tres sueños. El primero poder volver a mi patria después de tantos años de exilio. Ver casada a mi hija pequeña en mi país. Y levantar Bulgaria hacia el bienestar y el progreso». El breve discurso fue una «lección de sentimiento», inmediatamente celebrado con gran comprensión y respeto por todos los asistentes.

Quizás la anécdota más curiosa de la boda, fue la rápida escalada a la cima del Moussalá, del senador español y extraordinario alpinista Luis Fraga, y del firmante, quiénes en honor de sus amigos los contrayentes y dedicado al rey Simeón, ascendieron a la montaña más alta de Bulgaria y los Balcanes, en un tiempo «record», subiendo de noche, para llegar al amanecer a la cima del país y exhibir las banderas de España y Bulgaria como mensaje de solidaria hermandad.

En la cumbre «simbolizamos» un homenaje a la figura extraordinaria de Simeón. Su elegancia, y su generosidad derramada en permanente servicio a Bulgaria.

Desde la cumbre del Moussalá, por encima de las preciosas tierras búlgaras, Luis Fraga y yo ondeamos las banderas de ambas «patrias», en ferviente deseo de que la excelsa humanidad del rey Simeón y su heroico esfuerzo, llegue a cumplir su tercer «sueño»: una Bulgaria feliz y moderna.

Fue con la luz de la cima donde pudimos presentir la sabiduría del pueblo búlgaro, que tantos avatares había resistido a lo largo de la historia, como baluarte y puerta de Europa, habiendo sabido elegir como Primer Ministro, precisamente a su rey: Simeón Sajonia-Coburgo, uno de los últimos y verdaderos caballeros de Europa.

¡Dios guíe al rey hacia la cima!









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