El Risco de la Nava - Nº 180
Fecha Lunes, 25 agosto a las 22:05:35
Tema El Risco de la Nava


GACETA SEMANAL DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 180 – 19 de agosto de 2003

SUMARIO

  1. El derecho a la homosexualidad, por Edmundo Gelonch Villarino
  2. Deportes veraniegos, por Aquilino Duque
  3. ¿Embrionines? No, gracias, por Miguel Ángel Loma
  4. ¿Objetivo Fuerteventura?, de www.lanoticiadigital.com
  5. El reto de Europa: Dejar de lado su miedo a migrantes, por Edwin Pérez Uberhuaga


EL DERECHO A LA HOMOSEXUALIDAD
Por Edmundo Gelonch Villarino

Córdoba, República Argentina

En el sentir vulgar, sobre todo de los jóvenes, condicionados por la propaganda de los medios, cuestionar la homosexualidad es una anormalidad, o al menos una conducta intolerante, denominada homofobia y debe ser rechazada por no respetar los derechos humanos.

Las ONG feministas, y desde la ONU para abajo, predican el derecho de la mujer a «disponer de su cuerpo», lo cual no se refiere tanto a las prácticas sexuales, cuanto al derecho a interrumpir voluntariamente el embarazo. Y los autotitulados «países avanzados» también legalizan, junto con el aborto, la eutanasia. Es decir, que muchas organizaciones que se presentan como defensoras de los derechos humanos, están en campaña para obtener la legalización o el reconocimiento jurídico de los llamados «nuevos derechos», mientras «los medios» hostilizan a quienes manifiestan alguna oposición.

Esta problemática requiere algún esclarecimiento, para evitar ser arrastrados sólo por emociones, sean conservadoras y tradicionales, sean provocadas por la nueva psicopolítica. Y me parece que podemos centrarnos en el significado del término derecho.

La ciencia ética enseña que el deber y el derecho son efectos formales de la ley. Pero entiende por ley a la expresión operativa de la naturaleza- en este caso, de la naturaleza humana-; a la naturaleza en acción manifestando su propia índole específica. A la ley la define como el «ordenamiento de la razón, promulgada para el bien común, por aquel que tiene a su cargo el cuidado de la comunidad».

Desde un punto de vista individual, la ley sería lo que dirige el obrar conforme a la propia naturaleza, para la realización del fin propio de ésta, para su perfección o completamiento. Por eso, si hay un modo de obrar que encamina y dirige la acción hacia la plenitud o realización del fin connatural, ese modo de obrar será directum, irá derecho al fin. En otros términos: el derecho es el camino que me lleva más directamente –o derechamente- a la realización del fin, a la perfección del sujeto. Lo opuesto a este significado, sería «fuera de camino», algo así como rumbo torcido, des-viado o extra-viado. Gli traviati, se diría.

En una coherente ecología humana, se entendería que alguien tiene derecho a todo lo que sea realización o acción perfectiva de su propia naturaleza. Y que toda contaminación es antinatural; desde la impureza del ambiente hasta las conductas autodestructivas o desnaturalizantes. En este contexto, ha de entenderse a la naturaleza como el modelo ideal de todos los individuos de la especie; al derecho, como la regla de supervivencia y plenitud de una especie; mientras que el deber es la atención y el respeto de los otros a los derechos naturales de uno.

Cuando tratamos del hombre y de la naturaleza humana, sabiendo que porque somos conscientes somos libres, reconocemos que la conducta más propia y específicamente humana será aquella que entre en el dominio de la conciencia y de la libertad, y a este ámbito se lo denomina moral, no en el sentido de bueno, sino en cuanto conducta inteligente y voluntaria, o sea consciente y libre. Por eso, verbigracia, hablamos del flagelo, de la contaminación que representa la drogadicción, desde que, anulando la conciencia, y suprimiendo la libertad personal, oscurece la naturaleza.

Puede decirse así que el derecho es el poder moral de hacer o de no hacer algo, en conformidad con la propia naturaleza. La diferencia del poder moral con el simple poder físico o fuerza, es que el primero depende de la libertad y el segundo está dominado por las leyes físicas que rigen la materia corpórea. Cuando la fuerza se antepone al derecho, hablamos de violencia, como de un principio destructor de lo natural. Otra forma de poder moral es la autoridad, cuya operación propia es dirigir, que también proviene de directum, de derecho y de enderezar, en cuanto ordenar las acciones para el fin.

La naturaleza de una especie es lo que se transmite en la generación, de padres a hijos, como un modelo reproducido en la estructura íntima de todos los individuos de la especie. Si los individuos de una especie dieran origen a otros que no reprodujeran su naturaleza, diríamos que se trata de una degeneración, que la transmisión de la naturaleza se ha desviado, extraviado o perdido, y que la primitiva especie se ha extinguido. Y sería relativamente fácil observarlo en la conducta de los ejemplares degenerados, que no sería la natural en la especie originaria.

En toda especie viviente, una característica de los individuos degenerados, es que la naturaleza que ya no brilla en ellos, tampoco puede ser transmitida a descendientes, porque se trata de ejemplares híbridos, estériles. Solamente los casos plenamente coherentes con su naturaleza, con la continuidad genética, son fecundos. Lo que se transmite y reproduce por generación es el mismo esquema genético original, y las mutaciones que lo alteren no son transmisibles. Todo el nuevo mundo de los transgénicos es artificial, y hoy se va pensando que es antinatural, algo así como una contaminación cósmica.

Las especies sexuadas transmiten la naturaleza precisamente en uso de las diferencias de sexo y de su complementación. En todo el mundo natural, los sexos están ordenados a la generación o reproducción de la especie, que sin ellos se extinguiría. La experiencia de las especies vivientes y sexuadas, hace de la complementación sexual el camino más directo para la no extinción, para la supervivencia de la especie.

No todos los individuos de una especie sexuada son fecundos, sea por falta de complementación, a pesar de ser perfectos o completos; sea por tratarse de individuos imperfectos, defectuosos, mutilados, incompletos, discapacitados para la reproducción. Sin duda, en estos últimos falta un atributo de su naturaleza, nada menos que aquel que permite que la especie no se extinga. La especie o naturaleza sobrevive, se defiende de las amenazas de extinción, a través de los individuos fértiles, fecundos, con toda su sexualidad completa y ordenada a la generación. Y evidentemente, correría riesgo de extinción, si proliferasen los individuos inútiles para transmitir la naturaleza. Por otro lado, la esterilidad de los degenerados o discapacitados para la reproducción, no deja de ser un mecanismo de defensa de la especie, que sobrevive en los fecundos.

La conclusión que surge sola, es que la reproducción es un derecho de la especie, una potencialidad que se dirige naturalmente al fin de la complementariedad sexual. Por eso, la supervivencia de la especie depende de la aptitud para dar vida, de la complementación de sexos diferentes capaces de reproducir a la naturaleza. Eso es lo derecho, lo natural, lo genéticamente normal.

Desde el punto de vista de la vida y de la continuidad de la especie, todo individuo degenerado, anormal, estéril por defecto, es una desgracia. Hablar de un «derecho a la anormalidad» sería una incoherencia, una contradicción con la naturaleza. Es un hecho antinatural (algo mal hecho), pero no un derecho.

Por parecidos análisis -que creo innecesarios- podrían demostrarse cómo los homicidios se oponen al derecho a la vida. Que la vida se extingue naturalmente cuando un individuo ha perdido su capacidad natural para vivir, pero que, mientras la conserve, terminar con su vida es una violencia, un acto de fuerza ejercida contra el derecho, si estamos en la vida moral propia de los seres de naturaleza humana. Porque fuera del plano moral, no existen derechos ni deberes. Ni tampoco existen derechos contradictorios, tales como el derecho a vivir y el «derecho» a matar.

Búsquense, entonces, ámbitos legales para asegurar el respeto a la persona de aquellos que, desgraciadamente, son como una falla de la naturaleza, y defiéndase su derecho a la vida y a todo los que puedan hacer de natural, pero no se quiera inventar e imponer ningún pseudo derecho a la anormalidad, ni menos el derecho de matar. El crimen o la discapacidad son hechos, hechos desgraciados o torcidos, no derechos.
 

DEPORTES VERANIEGOS
Por Aquilino Duque

La Junta del bantustán andalusí niega una subvención destinada a reparar un monumento religioso que amenaza ruina, alegando que si tal hace, lesiona los sentimientos de los musulmanes y budistas del bantustán. Los presuntos sentimientos de los presuntos budistas y musulmanes son por lo visto más dignos de tener en cuenta que los sentidos de la llamada «ciudadanía» que no aguanta los ruidos ni los olores ni el espectáculo de la movida del botellón o botellona. A lo más que llega el Ayuntamiento democrático es a repartir preservativos entre los jóvenes que se dignen recoger sus propias basuras. Mientras tanto, en el bantustán vascongado, las instituciones locales se mofan de las centrales con desfiles de forajidos y quema de banderas «constitucionales». Arden además los bosques del «señor conde», y nada digamos de los espectáculos que los electos del pueblo dan desde Madrid hasta Marbella. Súmese a todo eso el secular aislamiento, en el que no tenemos más que una alianza segura, la de siempre, aunque nunca como hasta ahora la hayamos estrechado tanto por la vía de la sumisión.

Todo esto se empezaría a arreglar por la vía del veraneo y del deporte, es decir, trasladando al Golfo de Vizcaya esas regatas de veleros que se organizan todos los veranos en aguas de las Baleares. Es lo menos que puede pedir un súbdito incómodo.
 

¿EMBRIONINES? NO, GRACIAS
Por Miguel Ángel Loma

Como es habitual por estas fechas vuelve la clásica campaña contra el consumo de «pezqueñines» (acertado término publicitario), que este año incluso ha fichado a los niños de «Cuéntame»: en la loable misión de salvar pececitos no se escatiman medios. Esta campaña ha coincidido con la aprobación del proyecto de reforma de la Ley de Reproducción Humana Asistida, y el debate surgido sobre el futuro asignado a unos 200.000 embriones «sobrantes» de las técnicas de fecundación in vitro. Los embriones, pese a la aparente rotundidad de su nombre, son esos seres humanos muy pero que muy pequeñines que un día fuimos todos, pero a diferencia de los «pezqueñines» no verán la luz porque ya están pescados y hasta congelados, y su noble destino será el de la experimentación. Así que ya sabemos: a los «pezqueñines» chupete, biberón y mimitos, que hay que dejarlos crecer para que se hagan grandotes y nos los podamos merendar con toda tranquilidad de conciencia; y con los embrionines a la sartén de los laboratorios para que puedan ser troceados en una sofisticada carnicería al amparo del sagrado nombre de la ciencia. ¿Quién iba a pensar que en nuestra avanzada civilización occidental millares de seres humanos incipientes llegarían a tener menor protección que las crías de boquerones?
 

¿OBJETIVO FUERTEVENTURA?
www.lanoticiadigital.com

España ha finalizado su turno de presidencia del Consejo de Seguridad de la ONU aprobando una de las inicuas resoluciones de éste órgano, en este caso sobre el denominado «Plan Baker II» para el antiguo Sáhara español.

Esta revisión del Plan auspiciado por el que fuera Secretario de Estado de G. Bush (padre), «recuerda» al rey de Marruecos la obligación de convocar el referéndum de autodeterminación para el Sáhara sobre la base del censo electoral inflado con los colonos desplazados a la zona en su momento por Hassan II.

Estrictamente el «Plan Baker II» supone un primer período de amplia autonomía para el Sáhara, previsiblemente bajo la autoridad de la cúpula de la RASD.

Es posible que durante el período de cinco años de autonomía previsto, se promueva por el Frente Polisario una vía independentista previa a la convocatoria del referéndum de autodeterminación. Naturalmente, esta iniciativa sería contraria a los intereses de la corona alauita.

Sólo esta posibilidad independentista puede explicar el apoyo al Plan Baker del Frente Polisario y Argelia, apoyos que se suman a los de EE.UU., Francia y España.

La independencia del Sáhara podría contar con cierto respaldo estadounidense habida cuenta de las buenas relaciones que Washington mantiene con Argel tras el 11-S. También sería de interés para España que contaría así con el único estado árabe y musulmán con el español como lengua oficial; de paso enmendaría una de sus etapas más indignas en política internacional.

Pero si Marruecos ha conseguido imponer su censo frente al español de cara al referéndum, más fácil le resultará bloquear cualquier proceso independentista en medio del período de autogobierno previsto por el Plan Baker.

Las apetencias anexionistas de la monarquía alauita se manifiestan esporádicamente aunque no por ello son menos graves. Dejando a un lado la vindicación de Ceuta y Melilla, así como el «salto» al Islote Perejil, Mohamed VI distrae el hambre de su pueblo haciendo Patria en el Sáhara; ¿y luego?

Luego, ya veremos, pero el objetivo puede ser Lanzarote. Los yacimientos saharauis de fosfatos carecen de interés industrial actualmente. No ocurre lo mismo con el petróleo que puede existir en aguas de Lanzarote; aguas sobre las que Marruecos reclama soberanía.

Si la política exterior española tuviese algún crédito, la reivindicación anterior sería sólo parte de la política interior marroquí (reivindicación territorial a cambio de acallar otras demandas). Pero la política exterior española desde los Acuerdos de Madrid (1975) tiene el mismo prestigio que la vida sentimental de la Montiel.

¿Acaso piensa el Gobierno español entregar la explotación del petróleo canario a la francesa Elf o a la americana Shell, a cambio de mantener la españolidad de las islas a expensas de «la grandeur de la France» o de la VI Flota americana?

¿Y la sociedad española? ¿De vacaciones en París o dispuesta a sacrificar siquiera un fin de semana a cambio de un poco de dignidad nacional?
 

EL RETO DE EUROPA: DEJAR DE LADO SU MIEDO A MIGRANTES
Por Edwin Pérez Uberhuaga

Lausana, 3 ago (ANF)

Los gobiernos de Europa deben dejar de lado su miedo y sus preocupaciones políticas respecto al crecimiento de la migración latina, para brindarles, en cambio, mayores posibilidades de inserción cultural y laboral, según un periodista del The Wall Street Journal de Nueva York.

Joel Millman, formuló esa opinión luego de recorrer con este corresponsal la ruta seguida por los migrantes latinos desde España, Francia y Suiza, donde conversó con gente que de una u otra manera intentaba ingresar a esos píases y con aquellos que ya ingresaron, pero que viven en situación de ilegalidad o «sin papeles».

«Para Estados Unidos un inmigrante es un ciudadano del futuro, mientras que para los europeos solamente es un invitado que tarde o temprano se debe marchar», dijo Millman, que escribió un libro sobre migraciones y que comparó la situación de ambos bloques, grandes receptores de migrantes.

Hay estimaciones del Interamerican Developing Bank, que señalan que el año 2002 hubo envíos por un valor de 32 billones (32 mil millones) de dólares a Latinoamérica, de los cuales casi 27 billones salieron de EE.UU., dos billones de Europa (el doble del año 2000) y casi 3 billones del Japón.

Los mayores migrantes latinos del mundo son los mexicanos, mientras que los brasileños les siguen de cerca. En Europa, la mayoría son ecuatorianos y solamente en España residen más de 700 mil ecuatorianos.

Bolivia tiene casi dos millones de migrantes, cifra creciente que preocupa mucho porque es un país de apenas ocho millones de habitantes. «El caso boliviano es muy especial, porque ustedes viajan distancias muy grandes, de un país subdesarrollado a otros modernos y totalmente desconocidos y con mucha incertidumbre porque he visto hijos de indígenas que enfrentan este reto con valentía», dijo Millman.
 

Un hecho innegable

La migración latina en el mundo es un hecho que ya no pueden negar los europeos que, a pesar de eso, temen que la población migrante crezca más del 7 por ciento de su población, por lo que obligan con su voto a sus gobiernos a aplicar más restricciones, dijo Millman, con 20 años de experiencia periodística.

Explicó que, sobre todo los países del norte de Europa, se encuentran más reacios a los nuevos flujos, sobre todo en Dinamarca.

«Hace 30 años un inglés en Nueva York me dijo que jamás un negro será británico", recordó Millman al señalar que si bien eso ha cambiado en los hechos, aún hay gente con la misma mentalidad.

Explicó que, desde siempre, en EE.UU. los latinos son mejor bienvenidos porque ofrece a cualquier migrante, que pueda entrar y quedarse, la posibilidad de ser ciudadano al ciento por ciento.

En cambio, hizo notar que Europa todavía no ofrece eso, solamente mejor vida a los que tienen documentos y a sus hijos sin posibilidad de que los migrantes puedan ser suizos o españoles plenamente.

En Europa existe mucho maltrato y amenazas sociales y legales, que no existen en EE.UU., donde es muy difícil expulsar a alguien por ser ilegal. «Los sindicatos y jueces se ponen de parte de los migrantes que sufren explotación laboral, algo que no ocurre con frecuencia en Europa», puntualizó Millman.

El periodista de origen ruso-judío, casado con una checa, que habla español perfecto y tiene hijos multilingües, dijo que Alemania, Francia o Inglaterra tratan a los migrantes como si fueran los españoles, portugueses o italianos de antes que tenían a la familia cerca y los podían visitar en tren en unas horas, mientras que los latinos han cruzado el océano y han dejado sus raíces.

«Europa tiene un gran reto de aceptar a los migrantes», dijo Millman al señalar que ya hay el caso de los habitantes de las colonias europeas en África, que ya tienen la nacionalidad y todos los derechos, aunque todavía se enfrentan al racismo y marginalidad. «Europa no puede negarse a sí misma», dijo.

Millman dijo que no cree que las fronteras europeas están tan cerradas después del 11 de septiembre de 2001, sino que hay mucha propaganda y retórica, a pesar de la cual centenares de migrantes cada día siguen llegando a Europa y Estados Unidos utilizando los medios más inimaginables.







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