El Risco de la Nava - Nº 184
Fecha Sábado, 20 septiembre a las 11:20:04
Tema El Risco de la Nava


GACETA SEMANAL DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 184 – 16 de septiembre de 2003

SUMARIO

  1. Jorge Semprún nostálgico, por Ángel Palomino
  2. Verosimilitud, por Aquilino Duque
  3. Los no católicos y las exhortaciones de la Iglesia, por Antonio Castro Villacañas
  4. La crucifixión de los Sagrarios, por Eulogio López
  5. Comentarios, por Españoleto


JORGE SEMPRÚN NOSTÁLGIO
Por Ángel Palomino

Nuestro más fino e intelectual comunista ha escrito otra novela: Veinte años y un día (Tusquets. Barcelona).

Empieza inspirándonos confianza al calificar de asesinato la muerte, el día 18 de julio de 1936, de un terrateniente a manos de sus braceros y jornaleros. Otro intelectual de izquierdas lo narraría como acto de justa rebeldía del pueblo oprimido y un poco incontrolado.

No he leído aún el libro, y me baso, para este comentario, en el que, con la firma de Felipe Nieto, publica el suplemento cultural de ABC (5-9-03). Buen trabajo.

A juicio de Nieto, Semprún «da fe pública del fin de una tragedia y del comienzo de una esperanza para los españoles». El día 18 de julio de 1956, Veinte años y un día después, los allegados del muerto y los de sus asesinos, más los testigos, empleados, amigos, policías y enemigos hacen una última conmemoración que sepulta definitivamente los odios y la memoria de aquella guerra.

Jorge Semprún aprovecha la oportunidad para simular que en la novela enmascara las memorias de su heterónimo Federico Sánchez, falso nombre que utilizó cuando trabajaba de agitador al servicio de la Internacional Comunista. «La policía se muestra incapaz de dar alcance a presa tan codiciada» –dice Nieto; y añade-: «Es la novela de Federico Sánchez y de sus camaradas militantes antifranquistas, la generación de 1956 formada por hijos de los vencedores y de los vencidos […] pusieron en marcha la "política de reconciliación nacional" auspiciada por el PC». Así lo ve honestamente el crítico, distanciado casi setenta años del suceso.

Señala que Semprún critica a los estalinistas de su partido. Seguramente desconoce que Federico Sánchez vino a hacer estalinistas; que hizo estalinistas a muchos chicos de ánimo juguetón o espíritu inquieto.

Así lloró en verso cuando murió el autor de millones de asesinatos, el genocida, el Padrecito Stalin: Por toda Barcelona / corre un rumor de llanto y de promesa / «¡Se nos ha muerto Stalin! / Madrid se ha estremecido / No habla nadie / en el camino triste hacia el trabajo / …«¡Se nos ha muerto Stalin! / …Los que veían / ese mundo ganado y defendido / de Changai a Berlín / más feliz cada día, engrandecido / por la mano de Stalin / todos esos son huérfanos. / Se nos ha muerto el padre, el camarada, / se nos ha muerto el Jefe y el Maestro.

Opina Nieto que el PCE abría, con la reconciliación el largo camino hacia la democracia… Nunca lucharon los comunistas por la libertad ni por España: luchaban por la Madre Patria Rusia que pagaba el gasto.

Publica una buena foto de Semprún. Está guapo el tío. Es el único viejo comunista presentable. El viejo comunismo sigue horroroso.

Curioso autoparalelismo. En 1977 Jorge Semprún tenía escritas sus memorias de agente comunista clandestino. El título, Autobiografía de Federico Sánchez. Rafael Borrás lo convenció –con permiso del editor Manuel Lara- de que convirtiese aquellos folios en novela. Le prometía millones y fama: el Premio Planeta. Y se lo concedió. Hubo dificultades: la «novela» no estaba terminada el día que la premiaron. La remataron después incluyendo un viejo cuento inédito. El profesor Martín de Riquer dimitió de su puesto en el jurado… Yo fui finalista y en la presentación de ambos libros dije que estaba encantado de ser finalista del «Planeta», un honor, pero que lo estaría más si el premio se lo hubiesen concedido a una novela y no a las memorias de un político propias para el premio «Espejo de España». Sugerí a Lara que diese más millones a ese premio aunque fuese a costa de rebajar el Planeta. El editor –de cuya amistad me he honrado siempre- se picó y declaró allí mismo que el Planeta 1978 llevaría unos millones más de dotación.

Y, colorín colorado, aquellas memorias fueron trasformadas en novela para venderlas mejor.

Con Veinte años y un día ocurre lo mismo pero al revés. Semprún escribe una novela y la aprovecha para contar, otra vez, sus memorias de Federico Sánchez; y para presentarse, rodeado de tontos útiles y compañeros de viaje, como un luchador por la democracia; como un listísimo conspirador que traía de coronilla a los ineptos comisarios de la Brigada Social: como un héroe reconciliador.

Aprovecha esta oportunidad para declarar en El País: «El siglo XX no puede entenderse sin la generosidad de los comunistas». Exacto, camarada, sin Katín, Paracuellos, el Muro de Berlín, el Gulag y, todavía en el XXI, los balseros de Cuba. El caso es liar la historia. Los comunistas jamás dicen la verdad. El comunismo nunca buscó reconciliar a nadie. Ni ahora que parasita las democracias.

A mí me cae bien Semprún. Sabe vestir y desprecia a los políticos. Viví con él unos días la promoción de nuestras novelas. Bueno, de mi novela y de sus memorias.
 

VEROSIMILITUD
Por Aquilino Duque

La novela, y más la novela realista y sobre todo la histórica, tiene que ser verosímil. A algunos jóvenes aspirantes a novelistas que han tenido la deferencia de enviarme sus novelas premiadas, les he aconsejado a mi leal saber y entender que aun en la ficción, hay que contar la historia como ha sido, no como el autor quisiera que fuera. Todo el que sucumba a la moda de la historia ficción está condenado a que sus productos, por mucho éxito comercial que tengan en un primer momento, sean de usar y tirar. La tardonarrativa sobre nuestra guerra civil y sobre nuestra trasguerra -nada digamos del cine-, no es más que un torpe intento de remedar al «Confusio» galdosiano.

Anda por ahí un relato sobre la milagrosa salvación del poeta Sánchez Mazas, fascista y cobarde, por un rojo gallardo y generoso, al que lo único que le falta es que le brote un par de alas y lo corone una aureola. La cosa sería más verosímil si el rojo salvador fuera lo que de hecho fueron muchos combatientes de las tropas vencidas: un pobre hombre derrotado deseoso de pasarse a las filas contrarias. Una que no hace trampa es Elena Fortún. En Celia en la revolución, quien salva y protege a Celia, que ha logrado escapar a Valencia del Madrid de los paseos y los bombardeos, es precisamente un oficial del Ejército rojo a punto de pasarse a los nacionales.
 

LOS NO CATÓLICOS Y LAS EXHORTACIONES DE LA IGLESIA
Por Antonio Castro Villacañas

Llama la atención la vehemencia con que los no católicos se producen cuando la Iglesia Católica exhorta a sus fieles, entre los que me incluyo, y especialmente a los que tienen responsabilidades políticas por ser parlamentarios o funcionarios públicos, lo que no es mi caso, a actuar conforme a la doctrina que dicen profesar, y en consecuencia -por lo que se refiere a las solicitudes de quienes pretenden se adopten leyes que conviertan en matrimonios legales las uniones que de facto establecen entre sí los homosexuales- dificulten y hasta impidan la aprobación de tal tipo de normas, o, si esto no es posible y por desgracia llegan a establecerse tales «matrimonios», hagan cuanto esté a su alcance para frenar y dificultar la legislación aprobada.

Los no católicos dicen que este tipo de exhortaciones rompe con la sana doctrina establecida por Cristo para distinguir entre lo que pertenece al César y lo que es de Dios. Parece ser que ellos, muchos de los cuales son ateos o agnósticos, conocen a la perfección el amplio y profundo contenido de la distinción evangélica. Saben de este tema mucho más que la Iglesia Católica, por supuesto, y ello les permite afirmar con descaro que las instrucciones de la Santa Sede en esta materia entran a saco en la vida política, puesto que equivalen a dar órdenes inequívocas y terminantes a los católicos para que actúen aislada y colectivamente como buenos soldados de la fe...

Confieso que no entiendo su planteamiento. Ellos, por lo que leo y oigo, sí tienen derecho a exhortar a todo bicho viviente, incluida cualquier clase de Iglesia y cualquier tipo de eclesiástico, sobre esto y aquello, esotro y lo de más allá, para que actúe conforme a los criterios que ellos propagan y defienden. Al mismo tiempo, demostrando su amplitud de miras y su magnanimidad, niegan ese derecho a todos los demás. ¿A todos? No, solamente a los que no son como ellos. Me apuesto cualquier cosa a que estos anticatólicos defienden el que cualquier organización acatólica puede dar instrucciones a sus militantes para que actúen de acuerdo con sus principios doctrinales en cualquier aspecto de su vida individual y colectiva. Está claro que para ellos tanto el Vaticano como los católicos están obligados a pensar y actuar conforme a lo que ellos dictaminen en cada caso. Faltaría más.
 

LA CRUCIFIXIÓN DE LOS SAGRARIOS
Por Eulogio López

Hispanidad

Los vecinos de Alcázar de San Juan, en la provincia española de Ciudad Real, no hacen buenas migas con los habitantes del pueblo de al lado, Villafranca de los Caballeros. Por eso dicen, los muy deslenguados, que ni es villa, ni es franca, ni tiene caballeros. De la Asociación de Teólogos Juan XXIII puede decirse algo similar: ni es asociación, más bien sociedad de mutuo auxilio o mafia; ni tiene teólogos, sino majaderos, y nada tiene que ver con el bueno de Juan XXIII.

Talento no tienen mucho, originalidad tampoco, pero, eso sí, cuentan con la prensa progresista, especialmente con El País y El Mundo (es sabido que Polanco y Pedro J. Ramírez viven por y para la teología), a los que ahora se ha unido el ABC, esa pieza maestra del progresismo periodístico a través de la historia. Además, cuentan con el salón que el sindicato Comisiones Obreras (CC.OO.), de raigambre marxista, les ofrece con toda delicadeza para que celebren su reunión anual y clausuren los actos con una Eucaristía. Es sabido que el secretario general de CC.OO., José María Fidalgo, se pirra por las misas, y no deja de acudir ni un solo día al Santo Sacrificio. Todo muy coherente. Y en la misma sede sindical tuvo lugar la Eucaristía con la que se clausuró la reunión anual de la Asociación.

Y, como publica el ABC (lunes 8), la misa resultó, muy «ecuménica». Miren por donde, el cronista Jesús Bastante acaba de descubrirme un nuevo significado de ecumenismo. Uno, en su ignorancia, pensaba que el ecumenismo era el proceso que trataba de unir a las diversas iglesias cristianas separadas de Roma. Esto es, que una celebración ecuménica consistiría o bien en rezar conjuntamente por la unidad de los cristianos, o bien en una celebración conjunta de católicos, evangélicos, ortodoxos, anglicanos, etc. Pues no señor. Y es que uno está muy anticuado. La caverna me acecha. Ahora, gracias al ABC, he descubierto que Eucaristía ecuménica es aquella en la que participan homosexuales, lesbianas, curas casados (por lo civil, ¿eh?), monjas amancebadas (también por lo civil, creo), y otras «corrientes progresistas de Iberoamérica y África». ¡Jo, qué tropa!

Al parecer, fue una Eucaristía que podríamos calificar de «verso libre». Porque, de otra forma, los curas y los progresistas (todos, todos) podían haberse aburrido. Y esto es lo trágico, porque cualquier clérigo, hasta los clérigos-cerbatana de la Juan XXIII han recibido el poder de convertir el pan y el vino en el Cuerpo de Cristo. Sin ánimo de bromear sobre el asunto, podría decirse que la Eucaristía del domingo constituyó un verdadero sacrificio para el Redentor, y me temo que no un sacrificio incruento. A la cama no te irás sin saber una cosa más.

La crónica de ABC (un periódico abierto a los nuevos tiempos, como creo haber dicho antes) da cuenta de las conclusiones de casi una semana de debates profundos. En un alarde de originalidad, los teólogos de Juan XXIII, dirigidos por el inefable Enrique Miret Magdalena, a quien Dios tenga en su gloria en el menor tiempo posible (recuerden, es pecado desear la muerte de alguien, pero no desearle que se vaya al Cielo), reprocha a la Jerarquía (¡Villana jerarquía, pardiez!) eclesiástica que pretenda imponer «un único modelo de familia, el matrimonio», cuando todo el mundo sabe que existen aproximadamente unos 300 tipos de familia.

Asimismo, siempre preocupados por el devenir del hombre, los chicos de Miret recuerdan que la Jerarquía ha cambiado el Evangelio por los dogmas. Como se sabe, el Evangelio no implica dogma alguno. Y lo más grave: don Miret afirma que la Iglesia «pretende imponer a todos los católicos los criterios morales de la Jerarquía sin previo debate interno». Y andan sobrados de razón. Por ejemplo, ¿quién ha dictaminado que las personas de la Santísima Trinidad son tres? A ver, por qué no dos, o cuatro, o ciento dieciocho. Puro dogma, señores, lamentable imposición, crueldad sin límite.

Por ello, la Asociación de Teólogos Juan XXIII y de Villafranca de los Caballeros postulan una «ética cívica», que no consiste, como usted estaba pensando, lamentable reaccionario, en respetar los semáforos y pagar los impuestos, sino en «la búsqueda de una ética común que defienda el bien del ser humano». Esto es definitivo, muchachos. En efecto, la ética suele defender el bien del ser humano, y no su perdición. La idea de la ética cívica es simple, profunda, demoledora. San Agustín, Santo Tomás, San Anselmo ocultad bajo tierra vuestras miserables simplicidades y escuchar a la Juan XXIII. Ratzinger: tú no te ocultes en parte alguna, porque vamos a fusilarte al amanecer, reo de ignorancia supina, depredador de teólogos, infame conspirador contra la verdad revelada por don Enrique. Tus días, Joseph, están contados.

Naturalmente, todo esto cambiaría si hicieran Papa a Miret, con el título de Magdalena I. Pero las covachuelas vaticanas no pueden aceptar a un teólogo tan eximio y rompedor, que no necesitaría infabilidad, porque, a fin de cuentas, ya es infalible desde que ocupa la Presidencia de la Juan XXIII. Incluso creo que antes.

Pero, estábamos en el salón de actos de Comisiones Obreras, y el mariachi anual de los teólogos «pestiños» de la Juan XXIII se clausuró con una Eucaristía. Y esto ya es más grave, porque dentro de dos días vamos a celebrar el segundo aniversario del 11 de septiembre. Me explico: lo de la Misa de los chicos Miret fue una burla a la Eucaristía. En primer lugar, porque se utilizó ésta como instrumento para vender su majadería habitual. En segundo lugar, porque hay que preguntarse cuántos de los allí presentes creían que cuando el sacerdote (perdón, el teólogo) pronunciaba las palabras consagratorias, el pan y el vino se convertían en el mismísimo Dios, Creador y Padre.

La marca del fin del mundo será la crucifixión de los sagrarios, la burla de la Eucaristía y la prohibición de celebrar misa en diversas zonas del planeta, o la sustitución de las eucaristías por ceremonias a lo Miret. Y esto no porque lo digan los profetas del desastre, los profesionales de lo agorero (uno de ellos, que se confiesa ateo, por cierto, es el periodista norteamericano Michael Drosnin, empeñado en descubrir en la Biblia el 11-S y hasta las felaciones de la Lewinsky), sino el Evangelio, que es un texto poco dado al alarmismo. Lean Mateo 24,15 o Marcos 13,14, cuando Jesús de Nazaret (ya saben el hombre al que sólo Enrique Miret interpreta correctamente, y no como la Jerarquía) alude a la «abominación de la desolación establecida donde no debe». Es la profecía de Daniel, quien advierte de la profanación del templo de Jerusalén por Antioco IV, como símbolo del fin del pueblo elegido, a su vez imagen del fin del mundo..., porque «habrá en aquellos días una tribulación tan grande como no la hubo tal desde el principio de la creación que hizo Dios hasta ahora, ni la habrá».

Si quieren hablar del peligroso asunto del fin de los tiempos, del fin de la historia, no reparen en grandes investigaciones, las pruebas las tienen a mano cualquiera: consiste en las profanaciones, indiferencia, rutina y faltas de respeto a la Eucaristía. Por cierto, un pequeño detalle que cada cual puede interpretar como prefiera. En Nueva York, donde George Bush celebrará, el próximo jueves 10, el segundo aniversario de los atentados contra las Torres Gemelas, una señora convenció a su párroco de que, cosa inaudita en un barrio multiconfesional y, sobre todo, descreído, expusiera al Santísimo durante las doce horas en las que permanecía abierta la Iglesia. Pues bien, tres meses después, el párroco le ha agradecido las numerosas conversiones que ha provocado contemplar al Santísimo cara a cara, empezando por la del propio párroco, pues estaba a punto de colgar los hábitos para dedicarse al mundo de los negocios.

Si no hay misa no hay mundo, por lo que no conviene crucificar sagrarios.
 

COMENTARIOS
Por
Españoleto

LOS EMBRIONES CONGELADOS

La reciente ley del gobierno, permitiendo el empleo de embriones congelados para investigación, tiene diversas limitaciones que parecen regular con seriedad el tema y evitar la manipulación irresponsable de la vida humana. Pero la realidad del problema permanece: Las técnicas de reproducción asistida generan embriones humanos sobrantes que son congelados, porque nadie se considera autorizado para matarlos. Y tantos más sobrarán cuanto más éxito se procure en la reproducción. ¿Por dónde se corta? La Iglesia ya se opuso en su día a esas tecnologías de fecundación. Pero se establecieron en nuestra sociedad conduciendo a la situación actual. ¿Y ahora qué? ¿Nos convertimos en una sociedad de Frankesteines? ¿Tenemos capacidad para volver atrás? ¿Podremos mantener el respeto reverencial por la vida humana, si no? El problema no se ha acabado con la nueva Ley.
 

GRISOLÍA DESCUBRE LO QUE SE NEGABA A DESCUBRIR

El director del Proyecto sobre el genoma humano declara en una tercera de ABC su admiración por la expedición científica que llevó la vacuna de la viruela a la América española en 1803. Y afirma que hay que revisar las ideas habituales acerca de la ciencia española «al menos la de los finales del XVIII». Como en tantos otros casos, incluso de personas relevantes, proclama su asombro al enterarse de que lo que desdeñaba sin esfuerzo es digno de admiración. Cabe preguntarse qué seríamos como Sociedad si todo el esfuerzo que hacemos en autodenigrarnos se aplicara a conocer mejor nuestro pasado
 

UN RECUERDO PARA JUAN DE MAIRENA

Las FARC piden audiencia a Kofi Annan, para «suministrar información completa sobre nuestro indiscutible propósito de aportar elementos de juicio a la búsqueda de una solución política al conflicto social y armado, por la vía diplomática». Nada menos.

En poesía, según Juan de Mairena, y con la décima parte de las palabras, eso quiere decir que los secuestradores colombianos quieren que «se les considere». Debe ser que Uribe está teniendo éxito.
 

IGLESIAS ABIERTAS

Un viaje breve por Francia me ha permitido detectar que las Iglesias están abiertas por la tarde, tanto en las ciudades como en los pueblos. Prescindiendo de considerar la calidad de mi observación, cabe contrastarla con el hecho de que la mayor parte de las Iglesias de España se cierran a media mañana, cuando no todo el día.

¿Son más practicantes en Francia? Parece más probable que sus eclesiásticos tiene más seguridad en sus creencias.
 

NUNCA UN POLÍTICO CATALÁN SACÓ TANTO DEL ESTADO

De eso presume, literalmente, Jordi Pujol, respondiendo a reproches acerca de la tibieza de su nacionalismo. La frase es paradigmática de lo que debe ser, según parece, un político nacionalista en España. No presume de haber colocado Cataluña en lo más alto, sino de «haber sacado» al resto de los españoles beneficios para su facción. No le preocupa la ejemplaridad de su acción positiva, sino de listeza en el reparto de la tarta.

Con lo que demuestra su cortedad mental, nada extraña dado su nacionalismo excluyente.
 

OLVIDAD BELCHITE

Con motivo del cierre preventivo de algunas zonas del viejo Belchite, por peligro de derrumbamientos, se publican diversos comentarios y reportajes en los periódicos. El Heraldo de Aragón publica dos páginas de fotografías mostrando las ruinas, y un breve texto. En él se habla del «absurdo» de la guerra, o algo así.

El sectarismo político impide incluso gloriarse de las hazañas de los antepasados. Los defensores de la villa aragonesa en el verano de 1937 alcanzaron cotas increíbles de heroísmo y determinación en su resistencia de una o dos semanas. Pero resulta imposible alegrarse de ello. Está prohibida la alegría, en nuestra España actual.







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