Altar Mayor - Nº 88 (17)
Fecha Domingo, 19 octubre a las 11:44:43
Tema Altar Mayor


REVISTA DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 88 – septiembre-octubre de 2003

LIBROS Y REVISTAS


¿COMER Y BEBER A DIOS?
Ed. Mensajero, Bilbao 2003
M. Bellet

En los orígenes del cristianismo el rito comunitario de la «fracción del pan» fue considerado como la más viva expresión de fe en el Cristo resucitado, cuya presencia seguían testimoniando los miembros de la comunidad primitiva. Con el paso de los tiempos, y tras la estructuración eclesial, aquel rito quedaría convertido en lo que hoy conocemos con el nombre de Misa. Ésta viene catalizando, pues, las inquietudes del cristianismo desde sus mismos comienzos. El autor se cuestiona si hoy conserva aún actualidad y tiene incidencia en los creyentes. Tras una serie de análisis incisivos en los que ahonda sin remilgos en las páginas -unas diáfanas y otras oscuras- de la historia del movimiento cristiano, llega a la conclusión de que la Misa siempre ha sido el referente emblemático para connotar la vivencia crística. Cierto que las confesiones de sesgo protestante se han esforzado por restarle protagonismo. Pero el mundo católico jamás ha dejado de aferrarse a ella. Lanzando una mirada hacia un pasado no muy remoto, observa que la base de la comunidad había perdido sintonía con este rito litúrgico, donde siempre se ha rememorado cómo los creyentes nos alimentamos con el cuerpo y la sangre de quien -enviado por Dios- diera su vida por nosotros expirando cruelmente en la cruz. Tras la decisión del Vaticano II de celebrar las misas en las lenguas vernáculas, se podía presumir que la comunidad volviera a compartir el reto lanzado por una liturgia donde se sigue «comiendo y bebiendo a Dios». Sin embargo, los resultados han sido poco alentadores. De hecho, hoy el mundo católico sigue clamando a gritos por una actualización de un rito cuyo contenido nadie osaría impugnar. Pero, para ajustarlo a las exigencias del mundo contemporáneo, sería muy provechoso seguir las pautas que Bellet va marcando en unas reflexiones cuajadas de ponderación, pero que en ningún momento apuestan por el conformismo. La Misa tiene sentido. Y mucho. Mas, para traducirlo a vida, hay que romper un sinfín de prejuicios impuestos por la rutina. El autor de este interesante estudio muestra cómo hacerlo. Ojalá su voz halle eco en quienes buscan liberar la liturgia de cuantos anacronismos le impiden interpelar de cerca de los creyentes de hoy.

A. Salas



ORTEGA Y GASSET EN EL PENSAMIENTO JURÍDICO
Edit. Dykinson
Jesús López Medel

Esta última obra de Jesús López Medel podría haberse subtitulado «Mi tercera navegación orteguiana». En ella se parte de las propias «circunstancias» del libro: una primera fase de investigación, desde los propios textos de Ortega y sus posibles aportaciones a la Filosofia Jurídica, a la Ciencia del Derecho, dentro de la evolución y desarrollo del pensamiento orteguiano. Una segunda fase, en la que, a partir de la publicación de sus «Inéditas» como El hombre y la Gente, ¿Qué es Filosofia?, etc. y sobre todo luego de unas «conversaciones» del autor en Méjico, con Recassens Siches, puede decirse que existe una evolución más creadora o menos escéptica en Ortega sobre la Justicia y en Derecho, que aparecía en sus primeros años. Y una tercera fase, la actual, en la que López Medel reordena todo el pensamiento jurídico de Ortega, partiendo, además, de sus estudios de Derecho -a comienzos del siglo XX- su andadura y peripecias académicas en tal sentido, y una mejor conceptuación de los propios términos -aunque en Ortega no sea siempre posible una sistemática jurídica- tales como sobre el Estado, la Justicia, el Derecho, la Ley, la vivencia de lo jurídico, el sentimiento de la Justicia, el uso en el Derecho, el Derecho Internacional, la Democracia, la Política los partidos políticos, la circunstancias de lo humano, la interpretación del Derecho Romano como derecho vivido, etc.

Ha resultado una obra desapasionada pero a la vez con respeto y cariño a la vista de la singladura del propio Ortega y Gasset, en su regreso a España en 1947, hasta su fallecimiento en Madrid, en 1955. La investigación se completa con unos puntos de vista relacionados con determinados juristas y filósofos, en los cuales la obra orteguiana ha tenido una proyección especial, dentro de la complejidad de la magna personalidad de Ortega: filósofo, intelectual, escritor, político, etc. Así estudian a Recassens Siches -quien le acompañó además en el «Agrupación al Servicio de la República»-, a Legaz Lacambra, a Muñoz Alonso, a Gonzalo Fernández de la Mora, a Elías de Tejada, a Laín Entralgo, a Julián Marías, por citar sólo algunos de los españoles. Su leit motiv orteguiano estuvo, especialmente, en superar el historicismo y el idealismo, para salvar -dice- «lo temporal y lo eterno de cada época». Pero además tratando siempre de descubrir y cimentar la Norma, no en el formalismo sino en la vivencia del Derecho, como ocurría con el Derecho Romano. De ahí, la actualidad de muchas de las reflexiones de Ortega y Gasset sobre el mundo de lo jurídico en nuestros días, con tanto apego al pragmatismo legalista, y a la despersonalización de la Justicia. Su influencia en algunos pensadores o políticos, en puntos concretos, también se examina, como es el caso de José Antonio, en ciertos aspectos de Europa para el «problema» de España, «los separatismos» o desvertebración de España, y la marginación excesiva de la vida humana como realidad radical. Una obra de López Medel, de singular interés, doctrinal y práctico, singularmente para los juristas y estudiantes de Derecho.

R.
 

GLORIAS DEL REQUETÉ
Antología de las Memorias de Pascual Navarrete, requeté del Tercio de los Almogávares
Carlos Etayo

«A instancias de mi hermano José Filiberto, S.J., he determinado escribir estas páginas, recordando mi herida en la Iglesia de aquel pueblo y mi cautiverio en poder de los Rojos. He pretendido sencillamente contar algo de lo que yo vi e hice, y más podría interesar a mi madre y hermanos.

»Nadie crea, pues, al leer esto y verme a mí protagonista de mi narración que fui yo figura principal de aquella tragedia. No, nada de eso; yo fui un simple voluntario defensor de la Causa de Dios y de España, concretada en mi trilema tradicionalista: DIOS, PATRIA, REY. Fui uno de tantos. Eso sí, tengo conciencia de haber cumplido con mi deber.

»El 18 de Julio, uno de los días cumbres de mi vida, la noticia seis años esperada del Alzamiento Nacional, sacude todos mis nervios y pone en una tensión irrefrenable todo mi ser. El pánico que ésta produce en casi la totalidad de las gentes de aquellas sierras de Javalambre, Valacloche, Cubla, etc., Sur de la Provincia de Teruel, excita más y más mi patriotismo.

»Mi hermano César ha salido de Capellán militar al frente norte de Aragón. Mi padre espera para acabar lo más urgente de la trilla, para marchar todos, incluso él, inútil total, a defender nuestra Fe Católica y nuestra España. Dios le colmó sus deseos. Pocos días después, 28 de Agosto, Viernes, a las tres de la tarde, caía con las manos juntas, rezando en voz alta, entre los kilómetros 7 y 8 de la carretera de Camarena a la Puebla de Valverde. Lo mataban por tener un hijo Sacerdote y otro Jesuita.

»Yo, guardando en mi alma está noticia, logro engañar a mi madre, y tomándola a ella con mi hermano Urbano -hoy también Jesuita- y mis dos hermanitas pequeñas, al caer de la tarde salía de Valacloche camino de Teruel, camino de un destierro que duró tres años. Mi padre desde el Cielo seguía nuestro camino.

»Llegados a Teruel doy mi nombre al Requeté. Una impaciencia loca por luchar me dominaba [...] Pronto marcho con otros Voluntarios de la Tradición a Zaragoza. Una visita a la Virgen del Pilar en la que le dije todo lo que llevaba dentro: el martirio de mi padre, la situación de mi madre y hermanitos, y sobre todo, lo principal, lo de España, lo de mi Dios y mi Patria.

»El 23 de Septiembre, después de una ligera instrucción, salgo por fin para Belchite. Por fin voy a enfrentarme con los Rojos».

Tomado de «Siempre p’alante»
 

LA TERCERA FALANGE: De la clandestinidad al acompañamiento coreográfico
Ediciones Reconquista
Manuel Brants Reyes

David Jato acuñó el término «La Tercera Falange» para referirse a la etapa posterior al Decreto 255 de 19/4/1937, más conocido como «Decreto de Unificación» entre FE de las JONS y el Requeté. Precisamente el término del histórico seuísta sirve de título a la obra de Manuel Brants Reyes (Amberes, 1964) que subtitula significativamente De la clandestinidad al acompañamiento coreográfico y que acaba de publicar Ediciones Reconquista en colaboración con la fecunda Editorial Barbarroja.

El libro de Brants es un libro militante que apenas colisiona con el rigor histórico que trasluce el autor. Con algún error de edición, una bibliografía ampliable y sin índice onomástico, Brants ofrece un excelente contrapunto a la lectura de José Luís Rodríguez en su Historia de FE de las JONS (Alianza Editorial, 2000).

A diferencia de otros títulos publicados al calor del centenario del nacimiento de José Antonio, Brants muestra a un José Antonio no unidimensional, dispuesto a tender la mano al presidente Manuel Azaña y con él a la II República, instigador del golpe militar tras la reunión de Gredos y, finalmente, abiertamente crítico con la situación a la que daría paso la sublevación militar notablemente contradictoria con el programa político de Falange.

Interesante es también el análisis de la estrategia política de Falange ante las elecciones de 1936; una Falange que se debate entre el pacto con las derechas y la concurrencia en solitario a unos comicios en los que sabía segura la victoria del Frente Popular. Sin duda, la tesis de Manuel Brants supera en rigor la imagen de una Falange meramente contrarevolucionaria que ha extendido la historiografía políticamente correcta.

La última parte del libro está dedicada a la vida interna de FE de las JONS entorno al problema sucesorio, la elección de Manuel Hedilla como II Jefe Nacional y la eclosión de los problemas internos en «los sucesos de Salamanca» de 1937.

Brants firma un sólido trabajo que resulta, además, de fácil lectura. Cabe el reproche de alinearse con quienes creen que Falange desaparece con el Decreto de Unificación obviando la recuperación de su personalidad jurídica en 1976 (disensiones a un lado). No es baladí que el libro fuese presentado en la VII Universidad de Verano de la Fundación José Antonio (Segovia, Julio de 2003) ante un público entre el que se encontraba la Secretaria General de Falange Auténtica.

En definitiva, un buen libro llamado a destacar con luz propia en la producción editorial del centenario.

R.
 

CHECAS DE MADRID (Ed. Belacqua, 2003)
Cesar Vidal

Un libro sorprendente. Y quizás en alguna de sus facetas sorprendentes radica el éxito de ventas que ha conseguido, según parece. La primera, y principal de ellas es el mero hecho de su aparición en medio de un ambiente editorial dominado por «el bando contrario». Me refiero al de los simpatizantes con el bando perdedor en la guerra Civil, que tiene copadas las librerías con libros que pretenden ser una denuncia de muy diversos aspectos de la violencia sufrida por «los suyos» a manos de lo que ellos llaman el régimen franquista. El éxito editorial de estos intentos parece «perfectamente descriptible». Y en cualquier caso, no han dado lugar a debate histórico significativo. Éste no es el caso de este libro que, en cambio, parece haber originado recriminaciones a su autor. Quizás por romper la placidez de la charca histórica de silencio que se ha procurado crear sobre hechos irrefutables.

Otras de sus facetas sorprendentes radica en que, en contra del título, el libro no trata prácticamente de las checas de Madrid, sino de diversos aspectos de la enorme y salvaje violencia ejercida por la revolucionaria legalidad republicana sobre sus adversarios políticos, reales o supuestos. Se menciona que en el Madrid semisitiado llegaron a funcionar 226 checas, que se identifica nominalmente. Y que esas checas pertenecieron a todo tipo de partidos y organizaciones (el PNV llegó a ser titular de dos de ellas). Pero se hace escasa historia de ellas. Posiblemente porque fue escasa la documentación escrita producida, como es lógico, y quedaron pocos testigos o supervivientes, verdugos o víctimas, con ganas de hablar de hechos tan lamentables. Se trata de una tarea histórica que requeriría un enorme esfuerzo y que posiblemente nunca se llegue a hacer.

En cualquier caso, como se dice en la conclusión del libro, las víctimas y sus deudos, al final de la guerra,... «esperaban justicia y castigo y pudieron presenciarlo durante los primeros años de la posguerra. No recibieron, sin embargo, indemnización alguna por sus sufrimientos, por sus deudos perdidos, por su cautiverio y así, en una mueca irónica de la historia, años después verían cómo los vencidos sí eran indemnizados por haber pasado por las cárceles de Franco mientras que a ellos no se les había entregado nada por padecer en las checas».

Pero el libro describe cumplidamente el clima y los hechos de la tremenda represión republicana en Madrid, sobre todo en 1936. Y cuantifica cumplidamente las víctimas mortales de esa represión. Sin citar metodología para ello lista un total de 11.705 nombres de personas asesinadas por el Frente Popular en Madrid, advirtiendo que se trata de una aproximación por defecto, pues ha reseñado sólo a los que aparecen en dos listas diferente. Igualmente, reproduce los datos situados en la documentación del Santuario de la Gran Promesa, de Valladolid, en la que se desglosa las víctimas del Frente Popular («mártires asesinados») por provincias. El total es de 110.965. De ellos, 11.756 de Madrid. De nuevo, se trata de datos de una encuesta realizada al final de la guerra, sobre la que no se hace ninguna consideración. Resulta conveniente recordar que la obra clásica de Salas Larrazábal reseña un total para Madrid de 16.449 homicidios.

Pero la producción propia de este libro sirve como recordatorio de las grandes mentiras urdidas por los partidarios del Frente Popular con el propósito de negar lo evidente. Mentiras en las que colaboraron personas como Alberti, Mª Teresa León, Hemingway, Bergamín y otros, pero que tuvieron escaso éxito. El escándalo de la increíble represión enfrió los apoyos exteriores al bando responsable y contribuyeron a la eficacia de la propaganda de la España Nacional. Pese al vuelco que se procura hoy en día por parte de los poderes que dominan la Información, eso fue el resultado entonces.

Finalmente, el libro denuncia la tremenda responsabilidad del entonces jovencísimo Santiago Carrillo en el genocidio. Y la drástica interrupción de ese genocidio mismo por parte del egregio Melchor Rodríguez, el anarquista que fue breve director de Prisiones de la República, que debería tener una estatua en Madrid, con mucho más razón que las de Prieto, Largo Caballero y Besteiro surgidas en el Madrid de la transición. Pero ¿quién es el guapo que lo hace ahora? Esa estatua denunciaría indirectamente un genocidio que se pretende olvidar, o ignorar, por los dos bandos políticos hoy en el candelero. Pretensión de olvido contra la que este libro ha sido escrito. Y publicado.

E. Hermana







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