El Risco de la Nava - Nº 230
Fecha Miércoles, 04 agosto a las 10:27:03
Tema El Risco de la Nava


GACETA SEMANAL DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 230 – 3 de agosto de 2004

SUMARIO

  1. ¿Necesidad de agencias tributarias regionales?, por José M. Cansino Muñoz-Repiso
  2. Portada: Mejor Que nunca, por Emilio Álvarez Frías
  3. Escoger entre el hombre y la humanidad, por Eulogio López
  4. La bandera, cuestión para el PSOE, de Elsemanaldigital
  5. Forum Barcelona 2004: lo que mal anda mal acaba, de ForumLibertas
  6. Mohamed I Chaves, sultán de Al-Andalus, por Albino Villa


¿NECESIDAD DE AGENCIAS TRIBUTARIAS REGIONALES?
Por
José Manuel Cansino Muñoz-Repiso

El buen gobierno exige que las reformas de la administración que ejecuta sus políticas estén orientadas a mejorar el servicio público. Los ciudadanos somos ocasionalmente votantes, periódicamente contribuyentes, pero casi diariamente clientes (no meros usuarios) de los servicios que presta la administración. Clientes, además, cada vez más y mejor informados de unos derechos que nos asisten frente a esa administración.

De vivir bajo el paternalismo estatal hemos pasado a exigir unas estructuras administrativas ágiles, transparentes y eficaces. Por tanto, si las administraciones regionales deben dotarse de una agencia tributaria o de una policía propias, es cuestión a resolver desde su contribución efectiva a la mejora del servicio público.

En España se ha impuesto un argumento falaz en el ámbito de la gestión pública. Se atribuye a las CCAA un carácter infalible en el cumplimiento de sus funciones. El profesor González Páramo escribía en estas mismas páginas y en la revista Altar Mayor de esa pretendida infalibilidad. Como consecuencia de este apriorismo, cualquier competencia cedida desde la Administración Central a la Regional se desempeñaría siempre más eficazmente. Hablando en términos rigurosos, la gestión pública, como disciplina científica no respalda esa bondad intrínseca.

Por otra parte, se argumenta también la necesidad de las agencias tributarias regionales como prolongación lógica de una mayor autonomía fiscal de la que las CCAA disfrutan desde enero de 2002. Actualmente y como media, dos tercios de la financiación de las regiones de régimen común (todas menos las tres provincias vascas y Navarra) proceden de los distintos tributos cedidos, mientras que el tercio restante procede de las transferencias.

Tampoco aquí el razonamiento conduce necesariamente a la reforma de la Administración Tributaria, pues una única Agencia Tributaria puede gestionar la totalidad de los impuestos tanto propios como cedidos a las administraciones regionales, incluyendo la gestión de aquellos tributos cedidos sobre los que aquéllas gozan de capacidad normativa. Todo ello sin que la autonomía fiscal regional se vea resentida.

Por esta segunda razón, si lo que las CCAA buscan es hacer un ejercicio efectivo de su autonomía fiscal para dotarse de recursos adicionales con los que mejorar la calidad de los servicios en los que son competentes, o ampliar la cobertura de los mismos, han de utilizar su muy notable capacidad normativa en impuestos de máxima relevancia con una tendencia diferente de la que hasta ahora han mostrado. Tendencia, en último término, conducente a la rebaja de la presión fiscal mediante el establecimiento de beneficios fiscales (deducciones principalmente) a los ciudadanos con residencia fiscal en su territorio.

Por ejemplo, para 2004, los ingresos de la Junta de Andalucía procedentes de los tributos que ella misma gestiona han crecido menos que los procedentes de los tributos gestionados por el Estado. La explicación de tal comportamiento radica en el uso de la autonomía fiscal del gobierno regional para reducir la imposición. Paralelamente, el recurso al establecimiento de tributos propios es muy limitado. También para 2004, los ingresos procedentes de tributos propios apenas representan el 1,6 por ciento del total, teniendo en cuenta que para este año se incorporaban los ingresos procedentes de la recién implantada fiscalidad ecológica (cuatro nuevos impuestos más una tasa). En el resto de CC.AA. la situación es muy similar, bien es cierto que la Administración Central ha venido recurriendo ante el Tribunal Constitucional los tributos establecidos por las regiones. Los ciudadanos no necesariamente están interesados en las reformas administrativas que, finalmente, se llevan a cabo. En ocasiones, la clase política induce una demanda social previamente inexistente para justificar su papel institucional. Creemos que éste es un ejemplo claro de demanda inducida.

La Administración Regional dispone de instrumentos financieros suficientes para mejorar la calidad de los servicios que presta a los ciudadanos que residen en su territorio. Además, el uso de su autonomía sólo para introducir beneficios fiscales supone un planteamiento de escaso recorrido ante un eventual recorte en los ingresos procedentes de los fondos estructurales. Téngase en cuenta que la cuantía de estos fondos sólo está garantizada hasta 2006.

Más preocupante resulta saber que la estrategia de los beneficios fiscales es incompatible con una nueva reforma de la financiación autonómica, complaciente con las demandas del influyente nacionalismo periférico (esencialmente insolidario) que amenaza directamente al funcionamiento del Fondo de Suficiencia y al Fondo de Compensación Interterritorial. Ambos fondos garantizan actualmente, las transferencias niveladoras entre las regiones de diferente renta per cápita.

Las CCAA no pueden fijar su agenda de reformas, por ejemplo en materia tributaria, exigiendo organismos cuya contribución al mejor servicio público es un interrogante y que, paradójicamente, nacen a rebufo de la imitación nacionalista, en mitad de una sociedad que no los demanda y de espaldas a la verdadera amenaza que viene impuesta por el egoísmo nacionalista.
 

MEJOR QUE NUNCA
Por Emilio Álvarez Frías

Eso nos decía Zapatero hace pocas fechas: que las relaciones con el exterior, con los países del mundo mundial gozaban de mejor salud que nunca. Así, sin ruborizarse, con la seriedad y sonrisas alternativas con las que decora sus palabrería vana, ante sus masas populistas a las que confiesa todas sus elucubraciones, sueños, sandeces, quimeras, visiones, elucubraciones además de las mentiras con las que suele manipular a esos probablemente honestos seguidores que le aplauden.

Nosotros, que somos unos desconfiados, no nos lo creímos, claro. Pero otros muchos ciudadanos españoles, dispuestos a admitir todo lo que dice el profeta socialista de nuestros días como palabra de fe, sí creyeron al oráculo.

Pero hete aquí que franceses y alemanes no nos tienen en consideración para nada, cuando él ha fiado toda su acción de política exterior en el eje París-Berlín; que los Estados Unidos estrechan lazos con Marruecos, lo que supone quebrar la defensa de España en cuanto a Canarias, Ceuta y Melilla; que los ingleses, aprovechando que se cumplen los trescientos años de su asalto y despojo del Peñón de Gibraltar a España, mandan a la Roca a la princesa Ana, a unos submarinos atómicos porque saben que los españoles no quieren ni verlos y al ministro de defensa para redondear la operación; tomando, además, el pelo a nuestros diplomáticos en sus quejas, sobre todo a ese ministro de Asuntos Exteriores tan peculiar que nos hemos mercado; que el llamado rey de Marruecos adjudica concesiones para prospecciones petrolíferas en territorio español a empresas extranjeras; etcétera.

¿Eso significa que las relaciones de España con los países del mundo mundial gozan de mejor salud que nunca? ¡Caramba, cómo estarían antes! Pues no, creemos todo lo contrario. Creemos que el prestigio de España ha caído en picado y a estas alturas no debe existir país alguno que tenga respeto a España.

No nos alegramos, lo sentimos muy de veras.
 

ESCOGER ENTRE EL HOMBRE Y LA HUMANIDAD
Por Eulogio López

Hispanidad

Lo bueno que tiene Henry Kissinger es que se le entiende todo. Ante todo, Kissinger no es ni de izquierdas ni de derechas, es un elitista autoritario, que siente una profunda desconfianza por el igualitarismo. Henry es de los que piensan (jamás se atrevería a decirlo) que su voto no puede valer lo mismo que el del limpiabotas o el vendedor de periódicos de la esquina. El más famoso secretario de Estado norteamericano del siglo XX no cree ni en el capitalismo ni en el socialismo, tampoco en liberales o estatistas, no es un pacifista pero tampoco adora la guerra. Kissinger es simplemente un aristócrata, partidario, por tanto, de la teoría de la conspiración, que no es la creada por paranoicos sino por aquellos que consideran que, por encima de la ideas, están los modales y de que como los viejos «snob» británicos, no conviene asombrarse por nada ni ofrecer la vida por otra cosa que por la vida misma, por seguir viviendo, y a ser posible comer con cubiertos de plata.

Pues bien, Kissinger acaba de publicar una nueva tesis que seguramente contará con el beneplácito de muchos. Titula el muchacho: «Se desplaza el centro de gravedad de los asuntos internacionales». Se desplaza hacia Asia, quiere decir, mientras asegura que «debido a que su percepción del interés nacional es tan semejante al nuestro, Rusia, China, la India y Japón han tenido con Estados Unidos unas relaciones mucho menos problemáticas que algunos aliados europeos».

Es una de esas frase muy «kissingerianas». Quiero decir, muy lógicas al tiempo que rotundamente falsas. Desde la colonización china, a la que llegaron tarde, pasando por el nuevo Japón surgido de la II Guerra mundial, la Guerra Fría y el conflicto de Vietnam, la relación de Estados Unidos con el mundo asiático siempre ha estado basada en la desconfianza y la violencia. Fue la costa este quien pergeñó la primera potencia del mundo, con emigrantes pobretones llegados desde Inglaterra. Irlanda e Italia, principalmente.

Pero Kissinger habla de «interés nacional», y manifiesta que «el centro de gravedad de los asuntos mundiales se está moviendo hacia el Pacífico», porque «los atlantistas están cada vez más preocupados por si el aspecto no estatal de la unificación europea se podrá reconciliar alguna vez con la experiencia de un país movido por ideas de Estado». En definitiva, lo que dice Kissinger es que la Unión Europea no avanza, que los 25 países miembros no se consideran a sí mismos europeos, o no creen que esta condición esté por encima, ni tan siquiera al mismo nivel, que su nacionalidad y origen. Si no hubiera sido secretario de Estado, Kissinger habría resumido tanta faramalla terminológica en menos palabras: habría dicho que norteamericanos, japoneses, indios, chinos y rusos son más patriotas que los alemanes, españoles, franceses o italianos, y que estos son más nacionalistas que los norteamericanos, por lo que son incapaces de cerrar los Estaos Unidos de Europa y nunca pintarán nada en el mundo.

La verdad es que en países como Japón o China, lo del patriotismo está pasando a la historia con celeridad. El patriotismo de los japoneses se ha diluido en su consumismo, y el de los chinos en su única aspiración vital colectiva: marcharse de China para poder sobrevivir. Pero dejemos eso.

Lo que quiere decir Kissinger es que la nueva elite mundial está en el Pacífico, y que Europa debe quedar relegada (como buen elitista, don Henry siente un profundo desprecio por el mundo hispano, asimismo muy volcado hacia el Pacífico, por si don Henry lo había olvidado) en el siglo XXI.

Es cierto que Europa no volverá a dirigir el mundo hasta que no pueda ser ella misma pero uno diría que Kissinger tiende a creerse su propia propaganda. Miren ustedes, más allá del problema del Islam, existe, más al Este, una filosofía mucho más peligrosa: el panteísmo oriental, del que participa el comunismo chino, el capitalismo japonés, la Rusia mongólico-siberiana y la India de los brahmanes. En todos los casos, la persona se subordina a la colectividad, sea una colectividad étnica, nacional, estatal, patriótica o tribal. Lo que Europa ha enseñado al mundo, y por lo que Europa ha sido la madre de Occidente y la maestra del planeta, es que la persona es sagrada, y que el hombre es sagrado porque es hijo de Dios. Para Europa el hombre tiene más valor que la humanidad, sin reservas de que, precisamente por su valor infinito, esté obligado a trabajar en pos del bien común de sus semejantes.

Lo de Kissinger y demás elitistas es como si cambiaras al oro europeo simplemente porque está sucio, por latón dorado y brillante. No, lo que hay que hacer es limpiar el oro. Europa debe limpiarse, pero Estados Unidos cometería un error si en lugar de aprender de la madre europea se fuera con la madrastra asiática.

Se me podrá contestar que probablemente la intención de Kissinger no sea otra que la de favorecer los negocios en Asia de su última firma patrocinadora. Bueno, pero las razones espurias nunca han eclipsado la discusión teórica que provocan. Y nada hay más práctico que una buena teoría.
 

LA BANDERA, CUESTIÓN PARA EL PSOE
Elsemanaldigital

Unión del Pueblo Navarro ha denunciado la colocación de una bandera republicana en el despacho de la alcaldesa socialista de Tafalla (Navarra). Javier Ibañez, alcalde en funciones de IU, suprimió durante las vacaciones de la alcaldesa socialista la bandera nacional y el retrato del Rey que presidían la alcaldía, y colocó en su lugar una bandera tricolor. La de la Segunda República.

No por casualidad, Tafalla fue una de las cinco localidades navarras en las que el PSOE accedió a la alcaldía gracias al apoyo de los nacionalistas vascos y de la izquierda de IU. Comunistas e independentistas forman equipos de gobierno municipal con el PSOE de Zapatero, y las consecuencias no sólo se ven en los símbolos.

No es sólo un símbolo que el tripartito catalán se ensayase con éxito en algunos lugares de Navarra desde la municipales de 2003; y no es sólo un símbolo que Cataluña sea el modelo para Zapatero, que al fin y al cabo gobierna en exigua minoría.

No es sólo cuestión de símbolos, pero los símbolos son importantes. Precisamente cuando José Bono ha propiciado un cambio –simbólico- en el juramento de los mandos de las Fuerzas Armadas, que ya no juran lealtad a España y al Jefe del Estado, sino también a la forma concreta que ese Estado adopta en cada momento, la izquierda y los nacionalistas muestran su rostro –simbólicamente– menos simpático.

En España hablar de República es, además de inadecuado, pura nostalgia de una época sangrienta felizmente pasada. La República tricolor de 1931 y 1934 es deseada por los mismos que añoran el régimen soviético, por los mismos que desean la fractura de España o al menos están dispuestos a aceptarla y a lucrarse con ella. Por los mismos que clausuran, aún hoy, sus congresos alzando su brazo en un saludo torvo y totalitario y entonando un himno de odio que ha significado la muerte para millones de europeos.

¿Qué habría sucedido si un concejal del PP hubiese simplemente mantenido en su lugar un retrato del anterior Jefe del Estado o un escudo de España en su anterior forma oficial? Sin embargo, el tripartito que gobierna en Tafalla, en Cataluña y en España puede permitirse ofender a Su Majestad el Rey, a la mayoría de los españoles. Puede ser una cuestión de símbolos, es cierto, pero no es cuestión de poco.
 

FORUM BARCELONA 2004: LO QUE MAL ANDA MAL ACABA
ForumLibertas.com

Al final va a resultar que los que son críticos con el Forum Universal de las Culturas Barcelona 2004, al presentarlo como una actuación a caballo entre una operación urbanística y una instrumentalización de los buenos sentimientos, van a tener razón a través del refrendo de los ciudadanos, manifestado en el desinterés para visitarlo y, por consiguiente, en la caída de visitas. La cifra oficial prevista en los presupuestos era de 5 millones de visitantes. Voces independientes ya afirmaron en su momento que ésta era impensable pero, no contento con ello, el alcalde de Barcelona, Joan Clos, amplió la cifra hasta los 7,5 millones, y el consejero delegado Jaume Pagès estuvo durante semanas hablado de las medidas que se adoptarían para evitar quedar colapsados por el exceso de público. Nada más lejos de la realidad. Hasta ahora, una vez superado de mucho el ecuador, lo recaudado es de solo 2,2 millones de euros, cuando la previsión para estas fechas debería superar los 30 millones. El desfase es brutal porque lo alcanzado no es ni siquiera el 10 por ciento de lo previsto. Y eso que en el Forum están comprometidos todos. Obviamente y hasta el tuétano, las administraciones socialistas que hoy están presentes en el 100 por ciento de las instituciones que gobiernan el evento: Ayuntamiento de Barcelona como protagonista, Generalitat de Cataluña y Gobierno español. Pero antes de ellos, se comprometieron los ejecutivos de Jordi Pujol (por cierto, un asiduo participante en los foros) y José María Aznar.

Y es que lo que mal anda mal acaba, como dice el refrán, en este caso exacto. El Forum nació como consecuencia de un gran error cometido en público por el actual presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, cuando era alcalde de Barcelona: Proclamó, en un acto montado al efecto, la candidatura de Barcelona a la Exposición Universal de 2004, sin saber que en este año no se realiza la muestra internacional y que las posteriores estaban ya concedidas a otras ciudades, con lo cual ni siquiera le dejaba margen de maniobra. Más que un fracaso, fue un acto ridículo atenuado por la complacencia de los medios de comunicación, con El País y El Periódico como grandes justificadores de tamaño error. Fue entonces cuando se inventaron literalmente «la cosa» sin saber exactamente en qué consistía y que, dando tumbos, acabó convirtiéndose en una importante operación urbanística y una mezcla de «pan y circo» acompañado de pretensión intelectual. Pero la falsedad ha marcado siempre la grandilocuencia de los debates. El resultado es un escándalo en el derroche de dinero mientras en la ciudad de Barcelona crecen las necesidades de los más desfavorecidos y determinados barrios concentran más del 40 por ciento de inmigración sin que el Ayuntamiento haya adoptado medidas en consecuencia.

El Forum va a ser el monumento a la degradación a que ha llegado nuestra vida política y que afecta a todos los partidos, porque todos han participado y han utilizado los codos para salir en la foto. Pero es también un toque fuerte, más bien un puñetazo, a la conciencia de la sociedad catalana por su complicidad con algo tan injusto, tan manipulador y tan esperpéntico.
 

MAHOMED CHÁVEZ I, SULTÁN DE AL-ANDALUS
Por Albino Villa

Este nuevo califa del siglo XX-XXI nos está dando una hermosa lección de eficacia en la gestión gubernativa. Después de varias legislaturas con mayoría de sus fieles creyentes, tiene en su haber unos logros espectaculares en su gestión de gobierno. Su eficacia en resolver problemas endémicos no tiene parangón con ninguna otra región de la comunidad Hispana.

Comenzó su mandato con un presupuesto muy superior al total de España en la Era de Franco, invirtiendo casi un 60% del total en nóminas para tener contento al personal del partido empleado en las distintas administraciones locales y provinciales.

Tiene Andalucía una edad media de población de las más jóvenes de España, cifrada en unos 37,5 años en el 2004, y una natalidad de las mayores con un 11,9 por 1.000 habitantes, con un índice de juventud de 23,9 jóvenes por 100 habitantes.

Pero además, hemos de adjudicar a Mahomed Chávez la responsabilidad de que con una población tan joven su nivel cultural es de los más deficientes. Así su grado de instrucción: analfabeto y sin estudios es de un 21,5 % sobre la población de más de 16 años, y el nivel de estudios secundarios y universitarios, sobre la población de más de los 16, años alcanza sólo un 56,2 %, frente a los más altos de la nación que superan más del 70%. El nivel de estudios universitarios de la población andaluza alcanza escasamente a un 11,3 % de su población. Parece ser que su teoría es que cuantos más ignorantes hay, más votos se obtienen.

En cuanto a su gestión económica, hay que destacar que no parece ser de las más brillantes, puesto que el nivel económico que señalan los estudios indicados por renta familiar disponible por habitante de entre 0 y 9, ésta comunidad es la tercera por la cola en nuestra nación, con un nivel de 4, siendo solamente más bajo el de Extremadura con un 3. No obstante, en turismo alcanza el mayor nivel nacional con un 17,3% del total.

Si en el nivel económico en renta familiar disponible por habitante en euros se fija también entre 1 y 10; y se señala el nivel 1 con menos de 6.400 euros, y el máximo con 10 para aquellos que superan los 13.500 euros, tenemos, que de los 7.478.432 habitantes andaluces, unos 7.037.721 no alcanzan los 10.000 euros, y 4.813.384 se encuentran en el nivel 4, es decir entre los 8.225 y 8.800 euros. Datos que nos facilitan los estudios económicos y sociales de las entidades bancarias.

Otras de sus actuaciones estelares son las de tipo ecológico. Tal como el caso de Aznalcollar, donde se produjo un colosal desastre debido a la falta de vigilancia técnica, ignorancia o bien incompetencia en tales asuntos, que ha costado y va a costar unos fondos sustanciosos a la Comunidad de Andalucía. Y ahora se encuentran que por falta de la adecuada protección y de los correspondientes equipos humanos y materiales, se han calcinado más de 30.000 hectáreas de pinos, encinas y alcornoques, en una extensión aproximada de un cuadrado de unos 20 Km de lado, situadas en una bella zona de Río Tinto y Nerva, de la provincia de Huelva, y otros pueblos pertenecientes a la sierra de Sevilla.

Es posible que para paliar dichos desastres no le alcancen los fondos conseguidos a través de la ficticia deuda histórica, dada su incompetencia y falta de previsión para evitar tan mayúsculos desastres.

Sirva de botón de muestra de cómo actúan estos listos cuando llegan al gobierno. Ahí está, el famoso puente sobre el río Piedras del puerto del Terrón en Lepe donde, después de adjudicadas las obras y puestos los pilares de hormigón sobre el lecho del río, que uniría el Terrón con el Rompió, dando continuidad a la carretera de la costa que desde Isla Cristina bordeando las playas llegaría a Punta Umbría, cuando los creyentes de Mohamed Chávez llegaron al poder en Huelva tomaron la decisión de paralizar las obras, pues según ellos era un puente sólo para los señoritos, o sea, los turistas, destinando el dinero presupuestado para obras a indemnizar al constructor por rescisión del contrato. De esta manera se protege al turismo, la primara fuente de riqueza de dicha Comunidad.







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