El Risco de la Nava - Nº 234
Fecha Jueves, 02 septiembre a las 11:40:06
Tema El Risco de la Nava


GACETA SEMANAL DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 234 – 31 de agosto de 2004

SUMARIO

  1. España suspende en valores, por Antonio de Oarso
  2. Apuntaciones en torno a Alfonso XIII, por Antonio Castro Villacañas
  3. Gobierno, oposición y pueblo, ¿cómo recuperar el consenso?, por J. M. González Páramo
  4. Cuatro presidentes europeos y dos primeros ministros apuestan por una familia «sólida y segura», de HIspanidad
  5. No hay derecho, por Miguel ángel Loma
  6. Pujol asegura que el mestizaje sería el «final de Cataluña», de Elsemanaldigital.com


ESPAÑA SUSPENDE EN VALORES
Por
Antonio de Oarso

La última Encuesta Mundial de Valores 1999-2002 ha sido elaborada por Ronald Inglehart, catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Michigan y presidente de la Asociación para la Encuesta Mundial de Valores. El informe ha sido publicado con la colaboración de la Fundación BBVA.

La encuesta, realizada a un total de 200.000 personas, examina los valores y creencias de los ciudadanos de 81 países que concentran el 85 por ciento de la población mundial.

El estudio ofrece datos esclarecedores y algunos han de ser también sorprendentes para los que no están al día en estas cuestiones. El mismo Inglehart, en la presentación de la macroencuenta en la sede madrileña de la Fundación BBVA, manifestó su sorpresa ante los resultados referentes a España, ya que él pensaba que este era un país muy religioso, y resulta que lo es en grado muy modesto. Es más, aunque en general Occidente se ha descristianizado al tiempo que ha alcanzado altas cotas de bienestar, ningún país ha sufrido un cambio tan rápido y profundo como España. El resultado es un acercamiento a los niveles de Francia, uno de los países menos religiosos del mundo. Para muchos esto significará una señal de modernidad y progreso.

Tomando como base las preguntas sobre el grado de consuelo y fortaleza que encuentran los encuestados en la religión y sobre su grado de confianza en la Iglesia, aparecen como países muy religiosos Argentina, Chile, México y Brasil, lo que podría ser aducido por esos modernistas como argumento a su favor, puesto que España se encuentra en una posición superior en nivel de vida, pudiéndose considerar a estos países como casi subdesarrollados. Pero el argumento resulta que no es tal cuando consideramos el dato de que el país más poderoso y desarrollado del mundo, Estados Unidos, está al mismo nivel que estos países en religiosidad. Es conveniente tener en cuenta esto: el país líder de los desarrollados es también el más religioso. La religión y el desarrollo no parecen estar en contradicción, sino al contrario.

No debemos engañarnos con los productos culturales decadentes que nos llegan de Estados Unidos, pues no reflejan el sentir mayoritario del pueblo norteamericano. Sin duda, el izquierdismo predomina en zonas clave para la ideologización: periódicos, cine, Universidades, etc. y la contaminación ha sido grande, aún en el seno de las mismas confesiones religiosas, trasladándose a la judicatura por desgracia. Pero no se ha conseguido todavía modificar de forma sustancial esa situación de robusta religiosidad del pueblo.

En un artículo reciente de The Times se dice que Tony Blair envidia a Bush la desacomplejada manifestación que de su fe religiosa acostumbra a hacer, tanto más cuanto que no le resta votos en su país, más bien los atrae. Él desearía que en el Reino Unido comenzaran a encarrilarse las cosas en el mismo sentido. Considera que la religión es un valor con proyección política que debe valorarse seriamente. En la actualidad la religiosidad de ese país es baja, un poco superior a la de Francia.

También resulta destacable que Rusia mantenga un nivel religioso ligeramente superior al de España. Es decir, que después de setenta años de descristianización y enseñanza del ateísmo marxista, cuenta con suficiente base cristiana para, quizás, recuperar los niveles pre-revolucionarios. Vladimir Putin se ha declarado públicamente creyente y asiste a las ceremonias religiosas. Parece que es sincero, por lo que se sabe de su biografía, y, por supuesto, esto no ha de impedirle considerar la conveniencia política (repito, política) de fomentar la religiosidad de su país.

¿Será motivo de reflexión la situación religiosa española para los dirigentes del Partido Popular? Lo cierto es que de las abundantes críticas que dirigen al partido socialista gobernante, queda omitida deliberadamente cualquier alusión a las medidas contrarias a la religión y a la ley natural que pronto serán puestas en vigor respecto de los matrimonios entre homosexuales, el aborto libre, manipulación de embriones, clases de religión, etc. No han merecido ninguna crítica estas medidas, lo que hace suponer que no van a revocarlas en el caso de una vuelta al poder, de la misma forma que, durante su gobierno, no tocaron la ley del aborto que anteriormente habían establecido los socialistas. Ahora hasta han decidido incorporar a su programa la regulación legislativa de las parejas de homosexuales.

¿Será que han concluído que el pueblo español está echado a perder y que una beligerancia en estos temas redundaría en pérdida de votos, a más de ser calificados de reaccionarios, fascitas, etc.? Parece obvio que ese sea su temor, posiblemente apoyado por encuestas de orden interno.

¿Se verán impulsados también a esta posición de pasiva aceptación de las iniciativas socialistas por la pareja pasividad del clero? Es cierto que la alta jerarquía define la doctrina atinadamente, como era de esperar, pero esta doctrina no es predicada posteriormente. Es decir, se concretan esporádicamente las orientaciones de la Iglesia a nivel episcopal, lo que se traduce en algunos titulares de la Prensa y los consabidos comentarios; pero estas orientaciones no se trasladan al pueblo a través de la predicación habitual, la cual sistemáticamente suprime cualquier referencia a la moral sexual, el aborto, etc. Es una situación extraña, pero que no puede sino deberse a una decisión deliberada. ¿Influye esta actitud del clero en el partido de la derecha? Sin duda, y en una medida importante, ya que ve reflejada en ella su propia cómoda posición, justificándola.

Lo cierto es que algunos analistas extranjeros se han sorprendido de la indiferencia de la sociedad española ante la naturaleza de las medidas legislativas que ya se han tomado, pero sobre todo que se van a tomar en el próximo futuro, conducentes a convertir a España en el país más permisivo y más moralmente relajado del mundo.

Pero el cuerpo social de una nación así regida acaba descomponiéndose, se desvanecen los altos ideales y sus gentes buscan exclusivamente el placer individual, enfermando de pacifismo y de indiferencia hacia lo que ocurra más allá de sus estrechos límites. En tal situación, no puede desempeñar un papel airoso en el mundo, como ya se viene comprobando últimamente en el caso de España.

De ahí que el desprecio mostrado hacia las cuestiones del espíritu por los políticos de la derecha, resulte menos inteligente de lo que creen en orden a una política de alcance.
 

APUNTACIONES EN TORNO A ALFONSO XIII
Por Antonio Castro Villacañas

Para comprender mejor la dimensión política de nuestro actual Rey, don Juan Carlos I, por fuerza hemos de fijarnos en la personalidad de su ilustre padre, el Conde de Barcelona, y en la de su no menos ilustre abuelo, don Alfonso XIII. Tengo para mí que el actual monarca, como es lógico, quiere y no quiere parecerse a los dos. Del primero aprendió la positiva lección de que nada de cuanto puede hacerse en política es inútil o malo si vale para recuperar lo que la familia -perdón, la dinastía- perdió poco a poco, a lo largo de siglo y medio de mal ejemplo personal y peor ejercicio político, o de golpe, en un mal día de elecciones municipales. Y también la lección de que no debe darse ni un sólo paso ni hacer ningún gesto sin haberse antes asegurado el recibir la adecuada recompensa; cosa que el constante pretendiente no supo hacer y por la que nunca llegó a reinar. Del abuelo no pudo recibir ninguna clase de recomendaciones o consejos orales, puesto que era demasiado niño cuando aquél murió, pero sí ha podido aprender de él leyendo algún que otro libro, escuchando a tal o cual persona, o con mayor probabilidad mediante la acreditada intuición borbónica -o su equivalente olfato político- que la mejor manera de utilizar el trono consiste en no meterse en política salvo que ello sea absolutamente indispensable; algo que Alfonso XIII no hizo, por lo que cuando menos lo pensaba se encontró en la calle.

Alfonso XIII fue un Rey polémico mientras reinaba, y lo sigue siendo todavía entre quienes por curiosidad u oficio estudian su reinado. Eso es algo que con todo cuidado procura evitar su nieto. Para ello utiliza al máximo la cobertura que le proporciona la vigente Constitución, tan diferente en ese sentido de la promulgada en 1876.

Hay muchas y profundas diferencias entre la Norma de Cánovas y la de Suárez. En aquella, la Corona era tan soberana como la Nación y además el Rey tenía muchas e importantes funciones legislativas, ejecutivas y judiciales, que hoy Juan Carlos no tiene. Entre ellas, por ejemplo, la de disolver las Cortes y convocar elecciones cuando lo estimara conveniente, la de cesar y nombrar libremente a sus ministros, y la de tener y usar la batuta directora de la política exterior española y de la política militar.

En consecuencia, es evidente que Alfonso XIII tenía -por obligación constitucional- que meterse y comprometerse en política mucho más que su nieto, lo que le suponía un notable riesgo de impopularidad. Los monárquicos de buena fe pretendían defenderle alegando que los políticos abusaban de su confianza y le manejaban como convenía a sus partidarios intereses. La verdad es que a Alfonso XIII le gustaba mucho politiquear y que por eso hizo lo que hizo en demasiadas ocasiones. Por ejemplo, cuando decidió prescindir de Maura, cuando pretendió dirigir la guerra de Marruecos y cuando, a consecuencia de ésta, utilizó al general Primo de Rivera para evitar que se hicieran públicas sus muchas responsabilidades en aquellos desastres... Está claro que su nieto, advertido por tan malos ejemplos, no va por esos caminos. Si politiquea, cosa que ignoro, no lo hace de modo público y notorio. Por eso es difícil que se deteriore su imagen.

Juan Carlos ha jugado a modernizar la imagen pública de la Monarquía desde que subió al Trono. Por ello se deshizo en cuanto pudo de sus juramentados vínculos con el franquismo y de sus notorios compromisos militares. Desde su alta situación ha protagonizado la clasista reforma social y económica que en España se ha producido durante los últimos treinta años. No ha restaurado ni querido nunca restaurar la monarquía liberal que encarnó su abuelo, sino envolver la Corona en el manto protector de una «democracia parlamentaria», que es el nombre utilizado para encubrir lo que en realidad es un régimen capitalista y oligárquico de partidos, benefactor sobre todo y con especial cuidado de cuantos juegan a ser políticos demócratas y parlamentarios, esto es, a ganar cuanto antes lo más posible del erario público.
 

GOBIERNO, OPOSICIÓN Y PUEBLO, ¿CÓMO RECUPERAR EL CONSENSO?
Por J. M. González Páramo

La inconsistencia del gobierno, que llegó a serlo y se formó con un criterio de paridad de sexos, va como se ve. En las elecciones de 1982 asumí la llegada al poder del PSOE aunque me afectase individualmente. Aprendí la necesidad de renovar la ley electoral. Fui el candidato a senador más votado de España, el 7º de todos y sin escaño. Me ayuda mucho encontrar los «renglones torcidos» con los que la altura poderosa escribe la historia. Hay que recrear el consenso otra vez.

El consenso, medicina imprescindible, para crisis exige: 1º. Reconocer al otro sin destruir su obra y su autonomía, 2º. Igualar oportunidades con costes mínimos, 3º. Participar realmente cargados de realidades de dialogo. 4º. Pactar de buena fe con voluntad auténtica de cumplir lo pactado sin restricciones interiores para llegar al trasacuerdo. 5º. Promover la madurez creciente y sentido de la realidad valorando la transacción, lo esencial y lo accidental. 6º. Convenir «lo limitada y temporalmente discutible». 7º. Flexibilizar los que mandan y adecuarse al cambio de circunstancias (qué, quién, con qué medios, a fin de qué, cómo, cuándo, dónde, por qué). 8º. Abrirse a la comprensión del «otro» y su contexto y su fuerza potencial, sin exclusión, sin negatividades. 9º. Delimitación clara de las «reglas del juego» y del «fuera de juego» adaptadas a individuos, grupos, partidos concretos. Rechazo de lo que desune, conseguir, uniones sobre lo fundamental y lo no fundamental. 10º. Preconizar el consenso, tanto el de la clase política –fundamental- como el del pueblo –general o básico- y la deseable sumisión o la indeseable rebeldía. Estas 10 acciones y actitudes para el consenso exigen estar precedidas de la virtud de un hombre íntegro, ¿cuáles son íntegros en la política?

Los estímulos a añadir obligan a concretar: a) la oferta de bienes y ventajas, b) derechos y deberes compartidos y ejercidos, c) en la discordancia, prever y utilizar los drenajes en beneficio recíproco, d) crear cauces y acicates para expresar, transigir, diálogar, e) «funcionalizar» normas de mantenimiento de relación, f) distribuir continuamente información con didáctica integradora para el logro de fines comunes. Debe insistirse con razones y hechos en el acuerdo de lo fundamental. Puede existir consenso sin acuerdo sobre la economía, la constitución, la religión, la cultura (H. Jhonson) en países estables y seguros: lo básico existencial es, o suele y/o debe pretende ser eso. Lo fundamental se refleja en el título para gobernar, la forma justa de gobierno y las reglas de gobierno y la constitución (Friedrich, Dahl). Ese acuerdo, aún el eficaz, sólo dura si se entiende auténticamente fundamental.

El consenso no es ni puede ser unilateral. La transición española desde 1975-78 fueron ofertas y demandas de unos y de otros aceptadas por una mayoría suficiente que quería la monarquía parlamentaria y rechazaba otras formas de gobierno. Quienes, en nombre de las fuerzas políticas, llegaron a las transacciones cedieron, accedieron, mantuvieron lo acordado durante tres generaciones siendo la cuarta, la que tenía 10 años, cuando Aznar accedió al gobierno y pudieron votar contra él habiendo sabido pocos asuntos. Los nacionalistas en el 2004 abrieron la veda de la independencia en España. La dialéctica de las generaciones, al ignorar la cantidad y calidad de vida, que ha dado y guarda la constitución por falta de conocimiento de la historia puede repetir la trágica experiencia. Entre el PSOE y sus diputados y el PP pueden conseguir la mejor España posible. La exigencia de retomar el timón y acallar el delirio peligroso, y disfuncional, urge.

Todo buen gobernante debe esforzarse sin tregua en aumentar el número de los que consienten o «consensúan» para convertir este período crítico en orgánico y constructivo. A tal fin ello, hay que investigar inteligentemente la voluntad del Enigma, escrutar, convenir –es cuestión de realidad-realidad-. Si la humildad es verdad, nadie es dueño total de ambas virtudes. Antropológicamente, lo valioso es lo que mantiene y mejora el funcionamiento de la convivencia biológica y cultural, la vida y la supervivencia, más los mecanismos capaces de convertir lo contrapuesto y conflictivo en ventaja. La corrupción es inversamente proporcional al mando-consentido; la intensidad del consenso refuerza el apoyo cuantitativo; ningún gobierno apoyado por una minoría exigua, tiene la legitimidad y el consenso alcanzable en la real-politik. O los hechos responden a expectativas de la gente o todo se derrumba; si el parecer de la opinión cambia hay que adecuarse, no siempre, a las nuevas circunstancias.

El consenso, como resultado de un proceso cuyo caudal recibe la aportación caudalosa de muchos afluentes. Entre ellos, la legitimidad que obsequia al ciudadano, el «querer desde dentro», e inclina a cumplir las normas. El consenso y acuerdo en lo fundamental requiere decisiones plurales, no nace de una decisión unilateral. Salvo que tal acuerdo interprete el sentido y refleje la manejabilidad y la ética del proceso. La unidad de los grupos divergentes subrayan la necesidad subyacente, o no, de vivir juntos y respetando, el encaje de hombres, agregados, grupos para vivir mejor con dignidad, participación e identidad personal, local, regional o nacional; son muchos los politólogos de categoría que sostienen que ni la lengua, ni el nacimiento (Suiza, USA) ni la raza ni el mestizaje (España, Hispanoamérica), ni la religión sostienen o sustituyen la voluntad de vivir en común para hacer su vida, ser, defenderse, prosperar en una atmósfera querida, o tolerada sin dolor, de usos y costumbres. Todo ello puede estructurarse de guisa altamente pluralista en un contexto constitucional. Los líderes de las fuerzas políticas necesitan inteligencia, sensibilidad y pecho para transigir y mantener el consenso, sin el cual no se puede mantener la democracia y la monarquía parlamentaria que nos dimos. Hay que redactar un listado de lo intolerable: 1º. Mantener nuestro sistema tradicional, sin la exhibición de símbolos de experiencias tristes... y 2º. La exhibición de tiempos y gestos nefastos.

Hay un derecho en lo histórico de cada español viviente. Nacimos en una España de la cual formaba parte las provincias vascongadas, las catalanas... Nacimos con derecho a residir, respirar, bañarnos sin imposiciones idiomáticas, con la misma moneda, con sus preciosas marinas, con derecho y sin riesgo. Hay muchos españoles que no darían su voto y si darían la vida otra vez por la gran patria a que fuimos llegando desde Isabel y Fernando, y lloramos la ingenuidad del rey Alfonso, ante el duque de Borgoña que casó con su hija. Hacerle Conde de Portugal. Fue el preludio de la sinfonía incompleta de nuestro mapa que se intentó recuperar en vano; hasta los reyes Felipe II, III y IV. ¡Ojalá el sentido de grandeza non seduzca con las maravillas que podemos históricamente conseguir desde ahora!
 

CUATRO PRESIDENTES EUROPEOS Y DOS PRIMEROS MINISTROS APUESTAN POR UNA FAMILIA «SÓLIDA Y SEGURA»
de HIspanidad

Se trata de Ivan Gasparovic, presidente de Eslovaquia; Tarja Halonen, presidenta de Finlandia; Arnold Rüütel, presidente de Estonia; Vaira Vike-Freiberga, presidenta de Letonia, Peter Medgyessy, primer ministro de Hungría; y Tony Blair, primer ministro del Reino Unido. A ellos se suman ministros, diputados, eurodiputados, obispos y líderes europeos que reafirman su compromiso con una familia «sólida y segura» como la mejor garantía de solidez en la construcción social.

«El reducido tamaño de la vivienda y el incremento de las familias incompletas es el fruto de un individualismo que rechaza la renuncia al estado de bienestar». Se puede decir más alto, pero no más claro. La frase corresponde al presidente de Eslovaquia, Ivan Gasparovic, que se suma a la conmemoración del X Aniversario del Año Internacional de la Familia, organizado por la rama europea de la Alianza Mundial de Juventud, presidida por Gudrun Lang. Por su parte, el primer ministro británico, Tony Blair, saluda a los organizadores afirmando que la vida familiar es la base de una sociedad fuerte y segura.

«La familia importa» es el lema escogido por la Alianza Mundial de la Juventud para la celebración de este X Aniversario. Y lo hacen en bicicleta. Sí, sobre dos ruedas. Ha sido el exótico sistema elegido por miles de jóvenes europeos, que comenzaron a rodar a principios de agosto y terminarán su recorrido en Bruselas el próximo 9 de septiembre. El deporte se suma al testimonio de juventud y vitalidad de unos jóvenes que aspiran a construir una Europa de las familias.

Porque, como afirma la presidenta de Letonia, Vaira Vike-Freiberga, «familias felices y prósperas son un requisito previo para una nación feliz y prospera». Por eso, el Gobierno Blair asegura que es necesario salvaguardar la importancia de la familia. «La familia es la roca de la sociedad, ofrece estabilidad a hombres, mujeres y niños en una sociedad en permanente cambio», señala Lord David Alton, miembro de la Casa de los Lores. Una idea que también comparte Breda O´Brien, columnista del Irish Times: «Sin familias sólidas, las sociedades caen».

En la misma línea se manifestó el ministro de Salud y Asuntos Sociales y Familiares de Hungría, Mihály Kökény: «La familia crea futuras generaciones equilibradas y ciudadanos responsables». Desde esta perspectiva de apoyo y promoción de las familias, el Gobierno húngaro ha puesto en marcha un ambicioso proyecto de préstamos blandos y ayudas financieras para que las jóvenes parejas puedan comenzar su proyecto familiar con mayor facilidad.

Kökény pretende, de esta forma, afrontar el reto del «creciente número de divorcios, el descenso de la tasa de natalidad y el envejecimiento de nuestras sociedades». Todo un desafío a un problema del que nadie parece preocuparse en España. La pomposa declaración del ex presidente Aznar -«la demografía es un desastre»- quedó en un mero brindis al sol. Y el actual Gobierno, desde luego, no parece especialmente preocupado por los «retos» descritos por el ministro de Salud húngaro. Las ministras de la paridad ofrecen un escaso ejemplo de inquietud personal por el problema del descenso de natalidad. Su preocupación fundamental es el «woman empowerment». Las mujeres ganan poder, pero pierden hijos. O sea, pierden «poder».

Además, el presidente de Eslovaquia, Ivan Gasparovic, expone la paradoja de que los avances científicos y económicos del mundo desarrollado van acompañados de un proceso inverso en la protección y valoración de la familia. «Estamos siendo testigos de cómo la familia pierde su estatus original». Y es que, como afirma Lord Altom, los ataques son permanentes.

Por su parte, el eurodiputado portugués, José Ribeiro de Castro, muestra su sorpresa ante la oposición encontrada en el Europarlamento por su afirmación de que «proteger a la familia es proteger también a la infancia». Ribeiro cree que esta oposición hace ver la necesidad de un «despertar espiritual» en Europa que revitalice la vida familiar. En su opinión, la batalla familiar se ganará con «perseverancia, sencillez, fidelidad y buen ejemplo». Una buena receta.
 

NO HAY DERECHO
Por Miguel Ángel Loma

Parece que el Gobierno de Portugal está poniendo todo tipo de trabas al amarre en sus puertos del llamado «barco del aborto», un barco holandés perteneciente a la organización «Mujeres sobre las olas» que, pese a tan poético nombre, se dedica a practicar abortos en alta mar cerca de aquellos países donde las falsas «surferas» consideran que no se ejecuta el suficiente número de abortos que correspondería a una nación civilizada, progresista y moderna. Conociendo la exquisita basura que genera una actividad tan humanitaria como la del barco del aborto, no hay duda de que un agradecido cortejo de tiburones acompañará habitualmente las salutíferas travesías de la embarcación holandesa. Pues bien: ¿qué culpa tienen estos escualos para suprimirles de su dieta sus diarias raciones de tiernísima y jugosa carne humana? ¿Nadie va a protestar por este terrible atentado dietético contra unas inocentes criaturas marinas? No hay derecho.
 

PUJOL ASEGURA QUE EL MESTIZAJE SERÍA EL «FINAL DE CATALUÑA»
De ElSemanalDigital.com

La Universitat Catalana d´Estiu (UCE) está siendo el marco en el que los nacionalistas catalanes se explayan a placer. Fue el escenario que eligió el presidente de ERC, Josep Lluís Carod Rovira, para anunciar que «negociaría los Presupuestos Generales del Estado» directamente con el presidente del Gobierno; y fue también el que eligió el ex presidente catalán Jordi Pujol para declarar, en una conferencia, que es necesario «vigilar el mestizaje, porque hay gente en Cataluña que lo quiere, y ello será el final de Cataluña».

Y empleando este argumento, sentenció: «Hemos de pedir en el Estatuto las competencias sobre inmigración, porque la inmigración, que es un tema muy serio para mucha gente, para Cataluña es además una cuestión de ser o no ser». Y continuó asegurando que, hasta ahora, Cataluña ha hecho un «gran esfuerzo de convivencia o de cohesión» con los inmigrantes, pero «podría llegar un momento en que podríamos no estar en condiciones de hacerlo, que se nos rompiera el país».

Pero como si no hubiese sido lo suficientemente explícito, hizo uso de un símil para reforzar su postura: «A un vaso se le tira sal y la disuelve; se le tira un poco más, y también la disuelve», pero llega un momento en que «no la disuelve», ha dicho Pujol gráficamente. Continuando con una metáfora, Pujol comentó que Cataluña es como un árbol al que se le injertan «constantemente» gentes e ideas desde hace siglos, y ha añadido que ello sale bien «siempre que no sea de una manera absolutamente abusiva» y que el «tronco sea sólido».

Pero no es de extrañar, pues no ha hecho más que repetir las opiniones vertidas por el ex presidente del Parlamento catalán Heribert Barrera, en su libro Qué piensa Heribert Barrera -que Pujol se mostró muy dispuesto a presentar-, en el que asegura que Cataluña desaparecerá si continua el actual flujo migratorio, y afirma que el líder austriaco Jörg Haider no es racista al denunciar la masiva presencia de inmigrantes en su país.

O las emitidas en su propio libro, El libro rojo de Pujol, en el que afirma que «los musulmanes tienen derecho a celebrar el ramadán a las tres de la madrugada, pero sin hacer ruido. Porque los catalanes, los españoles, a las tres de la madrugada, tenemos la costumbre de dormir». O las emitidas por su mujer (y avaladas posteriormente por él), Marta Ferrusola, quien advirtió de que los inmigrantes pretenden «imponer su religión y cultura». Por no mencionar el innombrable libro de texto escrito en su juventud plagado de comentarios racistas, del que hasta él mismo ha dicho sentirse «arrepentido».

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