Altar Mayor - Nº 95 (09)
Fecha Sábado, 02 octubre a las 20:45:50
Tema Altar Mayor


REVISTA DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 95 – Septiembre-Octubre de 2004

CEBREIRO, UN PORTENTO ENMASCARADO
Por Enrique Hermana  [1]

Una de las etapas clásicas del «Camino francés» a Santiago culmina en Cebreiro, a poco de cruzar los lindes de Galicia viniendo de El Bierzo. Se trata de un lugar situado a 1.300 m de altitud, lo que indica su clima frecuentemente frío, abundante en nevadas. El lugar es pequeño, con unas pocas casas típicas de la media montaña gallega, preparado para atender a las necesidades de los abundantes peregrinos que hacen ese camino. Es la misma tarea que se está haciendo allí con variable intensidad desde hace doce siglos, pues en ese lugar se instalaron monjes benedictinos para proteger y atender a los peregrinos a poco del descubrimiento de la tumba del apóstol.

Como es lógico, esos monjes erigieron una iglesia al lado de la hospedería, estableciendo el culto correspondiente. Según se cuenta en la Crónica General de la Orden de San Benito (Transcribo literalmente de un Libro de Cunqueiro), «Cerca de los años mil y trescientos, había un vecino y vasallo de la casa del Cebrero, en un pueblo que dista media legua de él, llamado Barxa Mayor, el cual tenía tanta devoción con el Santo Sacrificio de la Misa que por ninguna ocupación ni inclemencia de los tiempos faltaba de oír Misa [...] Un día de horrible tempestad en el que la nieve cubría la tierra e impedía los caminos, Juan Santín logró subir al Santuario y entró en la ocasión en que misaba un “clérigo de los capellanes”. Ya había consagrado la Hostia y el Cáliz cuando el hombre llegó, y espantándose el clérigo cuando le vio, menosprecióle entre sí mismo, diciendo: “Cual viene este otro con una tan grande tempestad y tan fatigado a ver un poco de pan y vino” [...] El Señor, que en las concavidades de la tierra y en partes escondidas obra sus maravillas, la hizo tan grande en aquella iglesia a esta sazón que luego la Hostia se convirtió en carne y el Vino en sangre, queriendo Su majestad abrir los ojos de aquel miserable Ministro que había dudado...».

El portento se divulgó con rapidez. En la Iglesia de Vilar de Donas, próxima a Palas del Rey, puede verse un retablo de piedra, fechado a mediados del siglo XIV en el que se representa el hecho, lo que da cuenta del rápido impacto de la noticia. Y ello es sólo una muestra de los indudables ecos tempranos del portento que podrán ser rastreados en toda Galicia. La heráldica lo incorporó pronto al escudo de Lugo y Galicia, convirtiéndose en el principal motivo heráldico de la Región. Ahí permanece. Es de suponer que quienes adoptaron esas diversas decisiones estaban bien convencidos de la veracidad del milagro. De hecho, Juan Santín y el incrédulo oficiante están sepultados en el Santuario, con tumbas que los identifican claramente.

La carne permaneció durante años en la Patena, y la sangre en el Cáliz, de forma que desconozco. Pero la Historia dice que, cuando los Reyes Católicos visitaron el Santuario, en la 1486, decidieron que la forma de conservarlo era imperfecta y dispusieron que se conservaran en sendas redomitas de vidrio. No han cambiado las cosas desde entonces, pues esas redomitas se exponen hoy allí. Desconozco cómo superaron la francesada, con sus profanaciones y vejaciones. Es de suponer que fueron fácilmente escondidas, dado su pequeño tamaño. Los benedictinos abandonaron el lugar con la Desamortización. Ahora se ocupa del Culto una capellanía permanente. Al capellán de los años sesenta a ochenta, D. Elías Valiña, se deben muchos de los esfuerzos que han conducido a la revitalización actual del Camino, tras siglos de abandono.

El impacto del milagro se extendió por toda Europa con repercusión diversa, que con el romanticismo se trastocó en leyenda fantástica. Wagner situó a Parsifal persiguiendo el Grial por ese lugar y de allí deriva la leyenda obnubiladora de pretender que el Cáliz de Cebreiro es el Santo Grial. Algo adoptado por los modernos seguidores del esoterismo, que lo presentan como competidor en credibilidad del histórico que se custodia en Valencia. Confunden el Milagro con un Cáliz inexistente allí. Tal es la fuerza del esoterismo moderno.

Con ello oscurecen la percepción de portento real. No ha sido analizado, que yo sepa, el contenido de las dos redomitas expuestas a la veneración de los creyentes. Algo sorprendente, dado la trascendencia de las mismas. Estamos ante unos materiales tangibles de mayor significación que otros más venerados y conocidos internacionalmente, como la Sabana Santa de Turín, o el Sudario de Oviedo, que han sido estudiados extensivamente. Como en el caso de los corporales de Daroca, nos encontramos con objetos tangibles que autentifican la Eucaristía y que son mantenidos en veneración distante. Con el resultado de que su significado se atenúa en importancia ante los creyentes y se abandona a especulaciones espiritualistas y ocultistas que lo tapan y enmascaran. ¿Por qué? ¿No nos atrevemos a demostrarnos lo que creemos? Silenciamos o contenemos la admiración ante un portento que maravilló a generaciones y generaciones de creyentes antes que nosotros. O estamos manteniendo una ficción de milagro o estamos eludiendo pasmarnos realmente ante ello. ¿Tenemos miedo a frustrarnos? El cristiano cree en un Dios que se hizo hombre y al que la gente tocaba. Un hombre que sangró y sufrió, como nuestros imagineros, desde el escultor gótico desconocido hasta Mel Gibson, nos han mostrado en sus obras de arte. ¿Por qué tememos tocarle ahora en sus reliquias históricas? ¿Qué pasmo no causaría comprobar que el ADN de todas estas reliquias coincide? Sería nuestra versión moderna de Santo Tomás.

Por más que debamos considerarnos bienaventurados los que creemos sin meter las manos en las llagas, resultaría ilusionante constatar nuestra Verdad en un Mundo crecientemente distante, cuando no hostil a ella.



[1] Enrique Hermana es Dr. en Química Industrial, habiendo dedicado gran parte de su vida profesional a la investigación en el CSIC. Por vocación es escritor, actividad que cultiva a través de artículos y ensayos.







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