Altar Mayor - Nº 96 (10)
Fecha Sábado, 06 noviembre a las 22:45:11
Tema Altar Mayor


REVISTA DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 96 – Noviembre-Diciembre de 2004

EL PROCESO DE JOSÉ ANTONIO EN ALICANTE. CRONOLOGÍA
Por Jeroni Mas [1]

OCTUBRE

Día 3 (sábado)

La Sala de Gobierno del Tribunal Supremo acuerda nombrar a Federico Enjuto Ferrán «juez especial para instruir el sumario contra José Antonio Primo de Rivera y Sáenz de Heredia por supuestas responsabilidades en la actual rebelión militar» [2]

El Fiscal General de la República, José Vallés, designa a Juan Serna Navarro, fiscal jefe de la Audiencia de Valencia, para que «en representación del Ministerio Fiscal y como delegado de esta Fiscalía General de la República, intervenga e inspeccione el sumario que por supuestas responsabilidades en la actual rebelión militar, se sigue en Alicante contra José Antonio Primo de Rivera para el que ha sido nombrado por la Sala de Gobierno de este Tribunal Supremo, Juez especial el Magistrado don Federico Enjuto Ferrón, y actúe en su día ante el Tribunal Popular especial de Alicante en la expresada causa» [3]

El periodista norteamericano Jay Allen entrevista a José Antonio, que manifiesta: «Yo sí sé que, si este movimiento gana y resulta que no es más que reacción, entonces retiraré a mi Falange y yo… ¡volveré probablemente a estar aquí, o en otra cárcel, dentro de pocos meses!».

Día 9 (viernes)

Ese día el hijo de Largo Caballero, preso en Sevilla, escribe a su padre en relación a su canje con José Antonio. Ese plan, cuya gestión estaba encomendada a Eugenio Montes, fracasó. No obstante, hasta el último momento no fue descartado. Así en el Consejo de Ministros que trató del fusilamiento de Primo, el ministro de Propaganda Carlos Esplá planteó la posibilidad de ese canje. El presidente no quiso debatir la propuesta alegando que  no quería que «le obligasen a asumir el papel de Guzmán el Bueno» [4]

El Chicago Daily Tribune publica la interviú de Jay Allen. Si las declaraciones del dirigente falangista fueron conocidas en el Cuartel General de Salamanca seguro que no sentaron nada bien.

Día 11 (domingo)

Federico Enjuto, acompañado de su familia –esposa y tres hijos–, y el secretario del Juzgado Especial, Tomás López Zafra [5] , designado por el propio Enjuto, en dos coches oficiales inician la marcha hacia Alicante [6]

El escritor Carlos Ibarguren, presidente del PEN Club de Buenos Aires, dirige una nota al ministro de Relaciones Exteriores, solicitando que la cancillería argentina dispusiera que su encargado de negocios en Madrid gestionara ante el Gobierno republicano salvar la vida del escritor José Antonio Primo de Rivera [7]

Día 13 (martes)

El cónsul alemán Von Knobloch se halla en Alicante para liberar a Primo de Rivera, mediante el soborno del gobernador civil. Si este intento de liberación fracasaba pasados cuatro días, se planeaba la liberación por la fuerza. Liberación que llevaría a cabo un grupo de falangistas cuya llegada a Alicante, a bordo de barcos mercantes y con la protección de dos buques alemanes, estaba ya preparada.

El subsecretario de la cancillería argentina, Ibarra García, comunica a los periodistas que este mismo día se ha recibido un telegrama del encargado de Negocios en Madrid, Pérez de Quesada, dando cuenta de haber formulado una petición por escrito ante el Ministerio de Estado pidiendo clemencia para el jefe de Falange [8]

Día 14 (miércoles)

Después de breve estancia en Valencia, Federico Enjuto y López Zafra llegan a Alicante. En espera de la llegada de Juan Serna, Enjuto se dedicó a visitar a las autoridades locales y provinciales.

Día 16 (viernes)

Se inicia, por fin, la tramitación del sumario con las declaraciones de dos oficiales de prisiones: Joaquín Sampere Sánchez y Abundio Gil Cañaveres.

Día 17 (sábado)

Declaraciones de los oficiales de prisiones: Enrique Masía Bermejo, Francisco Samper Payá, Samuel Andani Boluda y Abundio Gil Cañaveres, que amplía su declaración del día anterior.

Día 19 (lunes)

Declaraciones de José Gras Miralles, Samuel Andani Boluda, que amplía su declaración anterior, y Francisco Perea Pérez. Los tres eran oficiales de prisiones.

Franco comunica a los alemanes: que se intentase recatar a José Antonio sin dar dinero, que no se comprometieran, que no se hiciera ningún adelanto, que si se entregaba el dinero fuera a cambio de la persona entregada, que no había por el momento más dinero disponible, que en la medida de lo posible se regateara el precio y que no interviniera el cónsul von Knobloch. [9]

Día 20 (martes)

Enjuto dicta auto de procesamiento contra Abundio Gil, por falta de diligencia en la vigilancia de los hermanos Primo de Rivera.

Día 21 (miércoles)

Continúa la declaración del procesado Abundio Gil.

Día 22 (jueves)

El gobernador civil mantiene conversaciones con los alemanes en el buque Admiral Schee. Manifiesta que: «Al parecer hay en marcha negociaciones para un canje de familiares de Primo. Otorga posibilidades de mediación sólo a Inglaterra, no a Alemania, Italia y Portugal. Cree que diligencias durarán todavía bastante tiempo. No cree traslado a Madrid. Impresión general personal: en estos momentos no hay peligro agudo para Primo» [10]

Día 24 (sábado)

Aparece en el News Chronicle, de Londres, el reportaje de Jay Allen, con algunas variantes respecto al publicado en el Chicago Daily Tribune.

Día 25 (domingo)

Enjuto, Serna [11] y López Zafra regresan a Madrid. Enjuto se entrevista con Prieto, en el Ministerio, que le ordena lleve con calma la tramitación del sumario [12] . Ese día, o en los siguientes de su estancia en Madrid, Serna acude al Ministerio de Justicia donde, al parecer, mantuvo una entrevista con el ministro Ruiz Funes, eminente penalista, para comunicarle que pensaba pedir una condena para José Antonio de dos años y pico por conspiración, ya que, al estar preso cuando se produjo el Alzamiento,  no era posible acusarlo de rebelión militar. Mostrándose conforme el Ministro [13]

El Liberal de Murcia, basándose probablemente en la entrevista de News Chronicle, publica unos comentarios capciosos, que serán utilizados por el fiscal en el juicio oral.

Día 27 (martes)

Declaración, en Madrid, de Teodorico Serna Ortega [14] , que había sido director de la Cárcel de Alicante hasta su destitución a finales de julio de 1936.


NOVIEMBRE

Día 2 (lunes)

Enjuto, Serna y López Zafra regresan a Alicante [15]

Día 4 (miércoles)

Las tropas de Franco están a 13 kilómetros de Madrid. En la noche de ese día, Largo Caballero remodela el Gobierno. Entran cuatro ministros anarquistas (dos por la FAI y dos por la CNT), entre ellos Juan García Oliver, que es nombrado ministro de Justicia (Gaceta de Madrid de 5 de noviembre). El cambio de Ruiz Funes, persona amante de la legalidad, por García Oliver tendrá consecuencias muy negativas para el líder falangista [16]

Día 5 (jueves)

En la madrugada, un bombardero nacional deja caer diez bombas sobre el puerto de Alicante que ocasionan dos muertos y un herido. En el parte de guerra del bando nacional no se menciona este bombardeo. En cambio, en el parte del bando gubernamental se dice lo siguiente: «Todos los objetivos conseguidos hoy por la aviación adicta han sido, como los anteriores, exclusivamente militares, contrastando este proceder con en el de la aviación enemiga, que sigue realizando ataques alevosos a ciudades abiertas, como el de la madrugada última, en Alicante, y en el cual han concurrido circunstancias muy significativas» [17]

La Comisión de Justicia de Alicante cursa un telegrama al subsecretario de Justicia solicitando urgentemente, «dada situación de ánimos consecuencia bombardeo», el nombramiento de Vidal Gil Tirado como fiscal especial, en la causa instruida por Federico Enjuto [18]

Fue seguramente en la noche de ese día cuando hubo un motín para linchar al fundador de la Falange. Para evitarlo Federico Enjuto durmió en unas colchonetas al pie de la celda acompañado por sus dos hijos mayores, Carmen y Jorge [19]

Día 6 (viernes)

El Gobierno se traslada a Valencia. Manuel Azaña, presidente de la República, ya se hallaba en Barcelona.

García Oliver nombra a Lino Martín Carnicero presidente del Tribunal Popular Especial de Alicante [20] en sustitución de Vidal Gil Tirado [21] , «que por conveniencias del servicio [22] debe reintegrarse a las funciones de su cargo» (Gaceta de la República de 16 de noviembre).

Día 7 (sábado)

Juan Serna Navarro es sustituido en la Comisión, por orden telegráfica del fiscal general de la República, por el fiscal de Alicante Vidal Gil Tirado [23]

Primera entrevista del Juzgado Especial a José Antonio en la celda que este último ocupaba [24]

Cumpliendo órdenes del ministro, Federico Enjuto, Vidal Gil y T. López Zafra se trasladan a Valencia –cuando llegan ya ha anochecido– para conferenciar con García Oliver y con M. Sánchez Roca, subsecretario de Justicia. Según el secretario judicial, «El Ministro y el Subsecretario piden noticias del sumario y concretan sus intenciones, diciendo que a José Antonio había que condenarlo a muerte añadiendo García Oliver que, dada la resonancia mundial del proceso, había que darle la más sólida apariencia jurídica… “pero con prisa”…» [25] . Seguidamente, la Comisión regresa, ya de madrugada, a Alicante.

Día 9 (lunes)

El Ministerio de Justicia acuerda el nombramiento de Vidal Gil Tirado fiscal del Tribunal Especial Popular de Alicante, «debiendo cesar en el cargo de Presidente de dicho Tribunal» (Gaceta de la República de 14 de noviembre).

Se reinicia la tramitación del sumario: declaran Trinidad Muñoz Andrés y Francisco Perea Pérez, que amplía su declaración, ambos oficiales de prisiones. También declaran Carmen Primo de Rivera y Margarita Larios y Fernández de Villavicencio, hermana y cuñada, respectivamente, de José Antonio.

Día 10 (martes)

Declara Miguel Molins Martínez, administrador de la Prisión, y amplía su declaración Margarita Larios. Declara, asimismo, José Antonio.

Día 11 (miércoles)

Declara Miguel Primo de Rivera, hermano de José Antonio y marido de Margarita Larios.

Día 13 (viernes)

A las nueve de la noche concluyen las actuaciones sumariales. Federico Enjuto dicta auto de procesamiento contra José Antonio, Miguel y Margarita Larios.

Día 14 (sábado)

Enjuto notifica a José Antonio el auto de procesamiento. Éste se encara con el juez y le dice: «¿No le da a usted vergüenza, llevar canas y vestir toga».

José Antonio obtiene del Colegio de Abogados de Alicante la habilitación para defenderse y defender a sus dos hermanos (Miguel y Margarita).

Vidal Gil formula su escrito de conclusiones provisionales.

Día 15 (domingo)

Se pone en conocimiento de José Antonio las principales piezas del sumario [26]

Días 16 (lunes)

A las diez y media de la mañana se inicia el juicio oral. El Tribunal de Derecho está compuesto por: Eduardo Iglesias del Portal, presidente, Enrique Griñán Guillén y Antón Carratalà, vocales. Esta jornada se dedica al interrogatorio de los procesados.

Día 17 (martes)

Se reanuda el juicio, a las nueve y media, continuando con los interrogatorios. El Tribunal dicta auto de sobreseimiento libre, al retirar el fiscal la acusación, contra los procesados funcionarios de prisiones. El fiscal y la defensa realizan sus respectivos informes, para terminar leyendo sus conclusiones definitivas. José Antonio realiza una brillante defensa, a pesar del escaso tiempo y falta de medios materiales para ello. Según recoge, al día siguiente, El Día de Alicante: «Su informe es rectilíneo y claro. Gesto, voz y palabra se funde en una obra maestra de oratoria forense que el público escucha con recogimiento, atención y evidentes muestras de interés» [27]

Es de señalar que Martín Echeverría, subsecretario de Agricultura y secretario de la Junta Delegada para el Levante durante el mes de agosto de 1936, llamado a testificar a petición de la defensa, no compareció en el juicio, a pesar de hallarse, según se afirma, en Alicante. Este testimonio era importante, ya que Echeverría fue el enlace entre José Antonio y el Martínez Barrio, Delegado de la Junta de Gobierno. Fue cuando José Antonio propuso formar un Gobierno de Reconciliación Nacional, integrado por republicanos moderados (entre ellos estaba Ruiz Funes) y por el socialista Prieto.

Día 18 (miércoles)

En la madrugada, después de cuatro horas de deliberación, el Jurado dictamina la culpabilidad de los procesados. Seguidamente, el Tribunal de Derecho dicta sentencia: pena de muerte para José Antonio, cadena perpetua para Miguel y seis años y un día para Margarita. Comunicada la sentencia, José Antonio sube al estrado, abraza al presidente, el magistrado Iglesias Portal, y le dice que siente el mal rato que por su causa estaba pasando [28]

José Antonio redacta su testamento ológrafo, y escribe su famosa plegaria: «Ojalá fuera la mía la última gota de sangre española que se vertiera en discordias civiles. Ojalá encontrara ya en paz el pueblo español, tan rico en buenas calidades entrañables, la Patria, el Pan y la Justicia».

El sacerdote José Planelles recibe la última confesión del fundador de la Falange.

Día 19 (jueves)

El asesor jurídico del Ministerio de la Guerra, Emilio Valldecabres, aconseja, «salvo altas razones políticas», no acceder al indulto solicitado en relación a la pena impuesta a José Antonio.

«En telegrama de 19 de noviembre el Excmo. Sr. Presidente del Consejo de Ministros y Ministro de la Guerra [Largo Caballero], participa a los efectos del decreto de 2 de junio de 1931 que el Gobierno queda enterado de haberle sido impuesta pena de muerte a José Antonio Primo de Rivera y Sáenz de Heredia» [29]

José Antonio entrega a Margarita Larios, en un sobre grande y blanco, las doce cartas, sobrias y emotivas, que escribe para despedirse de sus amigos y colaboradores.

Día 20 (viernes)

A las seis y veinte horas, José Antonio es fusilado junto a otros cuatro condenados (dos falangistas y dos requetés). Manda el pelotón el alférez Juan José González Vázquez de la Guardia de Asalto.

Día 28 (sábado)

Durante la noche, Alicante sufre el segundo ataque aéreo de la guerra, se arrojaron 160 bombas que provocaron tres muertos y veintiséis heridos. En represalia, las masas asaltaron la Cárcel Provincial y fusilaron, en el cementerio, a 53 presos [30] , entre ellos se encontraba el sacerdote José Planelles.
 

DICIEMBRE

Día 2 (miércoles)

En Barcelona, Manuel Azaña, como presidente de la República Española, firmó el siguiente Decreto:

«De acuerdo con el Consejo de Ministros, a propuesta del de Justicia y de conformidad con lo dispuesto en el Decreto de once de mayo de mil novecientos treinta y uno [31]

Vengo en nombrar Magistrados del Tribunal Supremo a don Federico Enjuto Ferrán, Magistrado de entrada que presta sus servicios en la Audiencia de Madrid, y a don Vidal Gil Tirado, Fiscal provincial de ascenso que servía el cargo de Fiscal de la Audiencia de Alicante» [32]

Al Gobierno le urgía recompensar los servicios «extraordinarios» prestados por el juez y el fiscal. No se daba cuenta que, como temiera el buen Zugazagoitia, había cometido algo peor que una injusticia. Había cometido un error.


[1] Jeroni Mas es licenciado en Derecho

[2] Federico Enjuto era magistrado de la Audiencia Territorial de Madrid, nombrado el 25 de agosto de 1936 para cubrir la vacante de Manuel Pedregal. El juez era amigo personal de Indalecio Prieto, a la sazón ministro de Marina, y es posible que esa amistad influyera en su designación como instructor del sumario (como es sabido, Prieto y José Antonio se tenían mutua estima). Dos años más tarde, a propuesta de la Sala de Gobierno del Tribunal Supremo, Enjuto fue dado de baja en el escalafón, «con pérdida de cuantos derechos pudieran corresponderle en la carrera Judicial», por Orden del Ministerio de Justicia de 9 de julio de 1938 (Gaceta de la República de 13 de julio). El motivo del cese fue por no haberse reintegrado a su destino, una vez finalizada la licencia por asuntos propios de quince días que se la había concedido. Aprovechando que la licencia incluía una autorización para salir al extranjero, el magistrado se fue a Francia, después a América y ya no regresó a España; Cf. mi trabajo «Federico Enjuto Ferrán, instructor del sumario de José Antonio en Alicante», Altar Mayor, nº 94 (julio-agosto 2004), p. 909-926.

[3] Cf. En la designación de Juan Serna debió influir tanto su preparación profesional (pasó de ser pastor a obtener matrículas de honor en todas las asignatura de la carrera) como su rectitud, así como el hecho de ser una persona de ideología republicana moderada (desde los primeros momentos mostró su disconformidad con los procedimientos empleados por los comités de orden público). Según Manuel Torregrosa Valero, estudioso del proceso de José Antonio, el ministro de Justicia le dijo a Serna que «convenía ir despacio en la tramitación. Entonces le manifestó Serna al ministro que el mismo Gobierno  había promulgado unas normas de urgencia (se trata de la tramitación de las causas de los T. Populares; Decretos 21 y 22, agosto, 36) y que había que seguir esos trámites de urgencia, a lo que el ministro que a fin de proceder sin prisas, si hacía falta, se pasaran por alto, aunque se infringieran»; debo la información a mi amigo José Mª García de Tuñón. Juan Serna después de la guerra, en 1942, sería condenado a la pena de doce años y un día de reclusión menor por auxilio a la Rebelión, conmutada, al año siguiente, por el Consejo Supremo de Justicia Militar por la de seis años de prisión menor; Cf. mi artículo «Juan Serna y el proceso de José Antonio en Alicante», Altar Mayor, nº 91 (febrero-abril 2004), p. 506-51.

[4] Según Federica Montseny, que a la sazón era ministra de Sanidad y Asistencia Social, el ministro Álvarez del Vayo también propuso el canje con el hijo del presidente, pero Largo Caballero se negó: «Ni hablar. Que la justicia siga su curso»; Cf. Mis primeros cuarenta años, p. 111.

[5] Por Orden del Ministro de Justicia, de 27 de abril de 1948 (BOE de 18 de junio), López Zafra fue declarado renunciante al cargo de secretario del Juzgado de Archidona, previa instrucción de expediente por abandono del cargo. (El ministro era Fernández-Cuesta, secretario general de la primitiva Falange). Según me confesó Manuel Serna Añón, hijo del fiscal Juan Serna, «Enjuto se portó bien, pero López Zafra era de peor calidad».

[6] Cf. LÓPEZ ZAFRA, Tomás: «Detalles del proceso relatado por el secretario del Juzgado», Arriba (20 de noviembre de 1948).

[7] Cf. GARRIGA, Ramón, La España de Franco (Madrid 1977), tomo I, p. 32. José Antonio era miembro del PEN Club de Madrid.

[8] Ibídem.

[9] Cf. VIÑAS, Ángel, ‹‹Berlín: Salvad a José Antonio››, Historia 16, nº 2 (junio 1976), p. 50.

[10] Del Diario de Operaciones del capitán de navío Otto Ciliax, trascrito por Ángel VIÑAS, op. cit., p. 51.

[11] BRAVO, Francisco: por error o porque juega a despistar, dice que el fiscal era Vidal Gil; Cf. José Antonio ante la justicia roja. Madrid 1941, p. 36. Este libro recoge, de forma sospechosamente selectiva, parte del sumario de los hermanos Primo de Rivera. Así, por ejemplo, encontramos una laguna (38 folios) entre la última declaración de Abundio Gil (folio 37) y la declaración de Teodorico Serna (folio 76). Para una posible explicación de ese silencio, o manipulación, véase mi trabajo ya citado: «Juan Serna y el proceso de José Antonio en Alicante».

[12] El motivo de que el sumario se tramitase lentamente era que el Gobierno quería ganar tiempo para poder canjear a Primo de Rivera; debo la información a Manuel Serna (10/01/2003). Como reconoce Francisco Torres garcía, nada sospechoso de antifranquismo, «A finales de octubre todavía estaban vivas las gestiones para un canje por José Antonio y la posibilidad del intercambio por el hijo de Largo Caballero. Para Prieto, José Antonio era un elemento de posible desestabilización en la zona nacional»; Cf. «Mito y realidad en torno al proceso de José Antonio», Boletín de la Fundación Francisco Franco (enero-marzo 2004). Lo que ocurre es que eso mismo pensaban en el Cuartel General de Salamanca. Franco, según nos informa VIÑAS, Ángel: op. cit., p. 52, expresaba sus dudas «acerca del estado de salud mental de Primo».

[13] Información facilitada por Manuel Serna; véase, asimismo, PONS BESTARD, joseph: Cómo viví la represión franquista en Mallorca, p. 139.

[14] Sería fusilado en Paracuellos del Jarama.

[15] Cf. TORRES GARCÍA, Francisco: «Mito y realidad…», op. cit.

[16] Según García Oliver, que había pertenecido al grupo terrorista «Los solidarios», «Lo de los paseos era la justicia administrada directamente por el país, por el pueblo, en ausencia absoluta de los órganos de la justicia tradicional, que había fracasado»; Cf. RUBIO CABEZA, Manuel: Diccionario de la Guerra Civil Española, Barcelona 1987, tomo I, p. 362.

[17] El subrayado es mío. Cf. Memoria de la Guerra Civil Española (2004), p. 242-243.

[18] Quien dio a conocer, por primera vez, este telegrama fue RAMOS, Vicente: La guerra civil (1936-1939) en la provincia de Alicante (1974), tomo I, p. 313. En mi opinión, este bombardeo, junto a la remodelación del Gobierno a que antes he hecho referencia, tuvo muchísima importancia en el desenlace del juicio y posterior fusilamiento de Primo de Rivera. El que fuera director de El Socialista y ministro durante la guerra, ZUGAZAGOITIA, julián: escribe: «En Alicante habían pasado de los furiosos arrebatos colectivos en que se pedía la inmediata ejecución del caudillo falangista, a la convicción de que en tanto viviera la ciudad no sería bombardeada»; Cf. Guerra y Vicisitudes de los Españoles (edición de 1978), tomo I, p. 259. El mismo Zugazagoitia, que sería fusilado después de finalizar la guerra, dice haberse planteado muchas veces esta cuestión: «¿Por qué se ejecutó a Primo de Rivera? Nunca supo nadie contestarme satisfactoriamente» (p. 264). Sería interesante saber: ¿quién y por qué ordenó el bombardeo de Alicante?

[19] Declaraciones de Aurora de Albornoz Peña, nuera de Enjuto; Cf. FIGUERO, javier: Memoria de una locura. Estos sucesos me han sido confirmados por la nieta del juez, Cecilia.

[20] Martín Carnicero no llegaría a tomar posesión del cargo, ya que el 9 de noviembre fue nombrado Magistrado del Tribunal Popular de Murcia (Gaceta de la República de 14 de noviembre).

[21] Gil Tirado había sido gobernador civil de Badajoz, donde cesó (el 17 de enero de 1933) al ser nombrado para el mismo cargo en  Santa Cruz de Tenerife. Los «nacionales» le habían fusilado un hijo en Badajoz.

[22] El subrayado es mío.

[23] Nota manuscrita de Juan Serna. Éste fue enviado, seguramente como represalia, al Tribunal Especial Popular de Murcia, donde propuso el sobreseimiento de la mayoría de los sumarios, en contra del parecer del presidente del Tribunal, lo que motivó que por Orden de 28 de noviembre fuese reintegrado a su cargo de fiscal jefe de la Audiencia de Valencia.

[24] Cf. RIO CISNEROS, Agustín del y PAVON PEREYRA, Enrique: Los procesos de José Antonio, Madrid 1963, p. 418).

[25] Declaración prestada por López Zafra en la Causa General; Cf. La dominación roja en España, p. 27. Según MONTSENY, Federica: op. cit.: «García Oliver vivió siempre con la idea de que la Falange y los adictos al ideario de José Antonio, le hacían responsable de un hecho en el que, en realidad, no tuvo otra intervención que la de ostentar la cartera de Justicia». Sorprendentes palabras, más aún si tenemos en cuenta la enemistad que hubo entre los dos dirigentes de la FAI. Seguramente Montseny no intenta defender a su compañero, sino más bien al movimiento anarquista, en general, y a ella en particular. Pues ella también votaría, en el Consejo de Ministros, a favor de dar el «enterado» al fusilamiento de Primo. Más sorprendente es aún RODRIGO, Antonina al decir que los ministros anarquistas se habían opuesto a la muerte de José Antonio; Cf. Federica Montseny, Barcelona 2003, p. 118. Naturalmente, Rodrigo no nos dice la fuente. De todos modos es de justicia señalar que muchos líderes anarquistas eran contrarios a la ejecución del dirigente de Falange.

[26] Ibídem. En el juicio José Antonio dirá, irónicamente, que su destreza le ha permitido en dos horas y media instruirse «de ese montón de papeles». Hay que advertir que llevaba tres meses de incomunicación, sólo rota por la vista de Jay Allen.

[27] Según otro testimonio, Enjuto manifestó que el fiscal «fue una hiena» y que José Antonio hizo una defensa «prodigio de elocuencia, de serenidad, de orden y de tal sensación de veracidad y dignidad que emocionó, a su pesar, a la Sala, que poco faltó para que saliera absuelto»; Cf. «El Tribunal que condenó a José Antonio cumplió órdenes del gobierno rojo», en Boletín Informativo de la Fundación Nacional Francisco Franco, nº 76, octubre 1998. Carta de un agente del Servicio de Información y Policía Militar, fechada en París, a 31 de mayo de 1938. Debo la información a Enrique de Aguinaga. El texto taquigráfico del juicio oral está recogido en el libro de MANCISIDOR, José María: Frente a Frente, Madrid, 2ª edición, 1975.

[28] Debo la información a Enrique de Aguinaga, quien muy gentilmente me envió el texto mecanografiado de la conferencia que dictó en Gerona, el 27 de mayo de 2004, con el título de «Postrimerías de José Antonio».

[29] Documento que transcribe GARCIA DE TUÑÓN AZA, José Mª en José Antonio y la República, Oviedo, 2ª edición, 1996, p. 179. Según RIOS CISNEROS, el telegrama se cursó a las diez y cinco horas de la noche; Cf. op. cit., p. 420. Sin embargo, Largo Caballero, en su libro Mis recuerdos, no quiere asumir su responsabilidad y escribe: «Estábamos en sesión con el expediente sobre la mesa, cuando se recibió un telegrama comunicando haber sido fusilado Primo de Rivera en Alicante. El Consejo no quiso tratar una cosa ya ejecutada, y yo me negué a firmar el enterado...». ROSAL, Amaro del afirma tener «elementos para poder afirmar que, en el fondo de su conciencia, Largo Caballero deseaba ganar tiempo y que la sentencia de la pena de muerte no se aplicara. Hemos oído de sus propios labios exteriorizar este sentimiento. Pesaba mucho en el ánimo del presidente del gobierno y ministro de la Guerra la circunstancia atenuante de qué José Antonio Primo de Rivera se hallara preso con bastante anticipación a la sublevación. ¿Fue por eso por lo que se precipitó el fusilamiento?...»; Cf. Historia de la UGT, p. 587-588. Los ministros Indalecio Prieto y Manuel Irujo eran partidarios del indulto; Cf. el artículo de JÁUREGUI, Julio: «Irujo y José Antonio», de 27 de agosto de 1980, reproducido parcialmente en libro antes citado de García de tuñon.

[30] Cf. RAMOS, Vicente: La Guerra Civil…, op. cit., p. 143-144.

[31] Se trata, seguramente, del primer Consejo de Ministros celebrado después del fusilamiento de José Antonio. En cuanto a la fecha de la norma, posiblemente se trate de un error, ya que el Decreto que regulaba la provisión de vacantes de magistrados del Tribunal Supremo era de 5 de mayo de 1931 (Gaceta de Madrid de 7 de mayo). En el Decreto se establecía que, para cubrir algunas de las vacantes existentes en el Tribunal Supremo, se facultaba al Gobierno Provisional, «presionado por razones históricas y sociales», para nombrar «a personalidades eminentes de distintas actividades jurídicas y administrativas».

[32] El 2 de julio de 1937, el ministro de Justicia Manuel Irujo nombró a Vidal Gil presidente del Tribunal Central de Espionaje, Alta Traición y Derrotismo (creado unos días antes, el 22 de junio). Cesó, «con todos los honores», el 21 de marzo del año siguiente, reintegrándose a su cargo de Magistrado del Tribunal Supremo.









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