El Risco de la Nava - Nº 255
Fecha Miércoles, 02 febrero a las 10:45:02
Tema El Risco de la Nava


GACETA SEMANAL DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 255 – 1 de febrero de 2005

SUMARIO

  1. Portada: Sobre el holocausto, por Emilio Álvarez Frías
  2. Una manipulación oportuna y malévola, por Matías Cordón
  3. Derroteros de disolución, por Antonio de Oarso
  4. La mayoría silenciosa, puteada y perpleja, por Antonio Cabrera
  5. Carrillo, o cómo hacer pasar a un asesino por una persona respetable, de Minuto Digital
  6. Economía y secesión, por José Manuel Cansino Muñoz Repiso


Portada
SOBRE EL HOLOCAUSTO

Por Emilio Álvarez Frías

Ver en la televisión española el gran despliegue hecho para conmemorar el 60 aniversario de la liberación de Auschwitz, nos ha llenado de emoción, pues el despliegue realizado por Hitler y sus secuaces para exterminar a los judíos fue realmente terrible, algo de lo que la humanidad tiene que avergonzarse, y sobre lo que ha de reflexionar muy despacio.

Ahora bien, nos parece injusto que no se haga algo parecido por los otros holocaustos que ha habido por el ancho mundo: en Polonia, en Rusia, en china, en África, en España...

Y ya que el Gobierno de nuestra nación, de la mano de partidos políticos y sindicatos, rindieron en el Congreso un homenaje a las víctimas del Holocausto por antonomasia, llegando al acuerdo de que a partir de ahora tenga lugar cada año, no sería malo que en dicha conmemoración se tuviera en cuenta, como agradecimieto, a los países que consiguieron salvar la vida de muchos judíos, entre los que se encuentra España.

Tampoco sería desdeñable que se hiciera más amplio el recordatorio trayendo a la memoria otras matanzas, como la de Paracuellos, si es que no se quiere dedicar un día especial a su conmemoración, que bien se lo merece como resumen de todas que en otros tiempos tuvieron lugar en España.
 

UNA MANIPULACIÓN OPORTUNISTA Y MALÉVOLA
Por Matías Cordón

La Manifestación de la AVT celebrada el día 22 de enero en Madrid ha resultado un acontecimiento de relevancia nacional alta. Tanto por su planteamiento como por las reacciones suscitadas, incidentes y comentarios posteriores, ha sido reveladora de varios aspectos de nuestra preocupante realidad política. Merece un comentario.

Convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo, parece claro que su motivación era la profusión de rumores y realidades políticas relacionados con la Eta. Posibilidades de excarcelación escandalosamente temprana de asesinos condenados a varios milenios, confusas informaciones sobre tanteos del Gobierno y la Eta acerca de negociaciones para acabar con ésta, más confusas tomas de postura acerca de la reversibilidad de la ilegalización de Batasuna, un tira y afloja en el tema del Plan Ibarreche, cocido con el beneplácito de Eta... Son diversos atisbos de una actitud titubeante del Gobierno en el tratamiento del problema terrorista que lógicamente desazonaba a la AVT y a todos los que propugnan la firmeza antiterrorista. Una firmeza que ha conducido a la Eta al callejón sin salida en que se encuentra y de donde procura sacarla el PNV, que no puede consentir una derrota de sus mitificados chicos asesinos.

La AVT se atrevió a convocar esa manifestación para recordar cuál debe ser el norte de la actuación del gobierno en este tema: tener en cuenta su sufrimiento y tomar partido inequívoco por la justicia y contra los asesinos. Inmediatamente se encontró con la enemiga de aquél a quien querían advertir, que no podía tolerar que le recordasen que se está desnudando ante los terroristas. Consecuencia primera: hostilidad de todos sus medios, silencio de los medios de comunicación, condena de la «explotación partidista» de un tema tan importante, descalificación de la misma como no unitaria, negativa a participar... No se atrevieron a prohibirla, pero la pusieron la proa de todos sus medios de expresión. Consecuencia segunda: Separación de la iniciativa de la otra Asociación de víctimas, la del 11 M, creada por el Gobierno para distinguir entre «buenas, las originadas por la intolerancia de Aznar» y «malas», las que el PP defiende bien explícitamente. Tanto que el PSOE, cuyos militantes nutren una buena parte de esas víctimas, se aparta de ellas por considerarlas feudo enemigo. Tercera consecuencia: El ínclito Peces Barba, Comisario sectario, decide que él no pinta nada allí. Cuarta consecuencia: El Gobierno y sus simpatizantes, incluyendo al Alcalde de Madrid, se convencen de que sólo van a asistir cuatro gatos y no organizan convenientemente el tema: Ni protección policial ni cortes de tráfico en Cibeles, de donde parte la manifestación. Ni cobertura televisiva directa, ni siquiera de TeleMadrid.

Resultado: La convocatoria por Internet reúne a ochenta o cien mil manifestantes, que disputan Cibeles con los vehículos, se cabrean y empiezan a corear frases contra el entorno del Gobierno, más que contra la Eta a la que dedican sus pancartas. Descubren entre ellos a Bono, convenientemente arropado con una cámara y le abuchean , haciéndole abandonar la Manifestación. Rosa Diez, que estaba con él, se marcha con él, pero vuelve. Y es aplaudida, pues su postura política es inequívoca. A todo esto, en la cabecera, Jordi Sevilla, un mandado; Gallardón, con aspecto malhumorado; Esperanza Aguirre, con aspecto feliz junto a Simancas y Bermúdez Cañete; y Álvarez del Manzano, aclamado.

¿Un éxito para la AVT y un fracaso del Gobierno? ¡Quiá! El incidente de Bono sirve para volver del revés todo. Y, entrando en tromba por la brecha abierta, toda la tormentería mediática al servicio del Gobierno (más unos incautos en otros medios) airean convenientemente la «utilización partidista de las victimas», la «intolerancia de la extrema derecha», el «deslizamiento peligroso del PP a la violencia» e insidias por el estilo. Con ello pretenden y posiblemente consiguen establecer una cortina de humo sobre la realidad de un abandono reiterado y canallesco a unas víctimas. Y sobre un recordatorio de que una buena parte de la sociedad española no es engañada fácilmente. El tiempo dirá si lo han conseguido.

Su desfachatez al ignorar la viga en ojo propio es denunciada por el PP, que intenta hacer recordar las campaña de insultos, agresiones y abusos que llevan sufriendo desde hace años. Pero pocos denuncian la gravísima responsabilidad de azuzar una parte de la sociedad española contra otra. Los socialistas vuelven a donde solían, a crear odio artificial donde no lo hay. La realidad social lo superará, pero el daño queda. Y los irresponsables continúan en el poder.
 

DERROTEROS DE DISOLUCIÓN
Por Antonio de Oarso

The Wall Street Journal, en un artículo reciente referido al Gobierno español, augura cuatro años sombríos para España. Se basa en que la acción política de Rodríguez Zapatero, tan absurda y difícil de entender a primera vista, no obedece a simple torpeza o bisoñez, sino que corresponde a una ideología firmemente asumida. Y como la ideología no va a desaparecer, la acción política seguirá siendo nefasta.

Si nos preguntamos si existe alguna directriz general común en las actuaciones interiores y exteriores de este Gobierno, acabaremos comprobando que todas ellas obedecen a un criterio hostil manifiesto hacia la civilización occidental cristiana. Las medidas más sustantivas siguen esta orientación: o bien son antiamericanas, o bien, anticatólicas, o bien, antiespañolas. En el primer caso, la retirada de Irak de las tropas españolas, el mensaje a las demás naciones aliadas para que hicieran lo propio, la no invitación a las tropas estadounidenses para que desfilasen el 12 de Octubre, etc.; en el segundo, las continuas ridiculizaciones de la religión católica, la devaluación de la enseñanza de esta religión, la ayuda, por contra, a la enseñanza de la religión islámica, los proyectos de legislación inmoral y anticatólica, el consejo dado a los contribuyentes de que no pongan la equis en la casilla de la Iglesia al hacer la Declaración de la Renta, etc.; en cuanto al antiespañolismo, se manifiesta en nula preocupación ante el proceso de desintegración española, y en las concesiones a las autonomías, estimulando ese proceso.

Antiamericanismo, anticatolicismo y antiespañolismo son elementos persistentes del antioccidentalismo que profesan los radicales de izquierda españoles. Se sabe que Rodríguez profesa estas ideas. Sin embargo, lo que sigue resultando sorprendente es la forma precipitada y desatentada en que las está poniendo en práctica. Atribuirla, sin más, a falta de cualidades intelectuales, a bisoñez, a infantilismo, resulta difícil. Una elemental prudencia, al alcance del hombre común, no debería estar fuera de las posibilidades de Rodríguez. Además, no parece hombre temerario, lleno de irreflexiva audacia, sino de carácter más bien débil e influenciable.

Si basándonos en este último rasgo, suponemos que hay alguien o algunos que le están empujando en la sombra a la toma de decisiones, las piezas parecen encajar mejor. Porque es fácil atribuir a estas personas (se ha hablado de logias, pero esto es fantasear y no añade ni quita nada a la gravedad de los hechos) una completa indiferencia por el descrédito de España y del mismo Rodríguez. A ellas no les alcanzaría. Entretanto, estarían utilizando al Gobierno español como banco de pruebas de sus ideas revolucionarias y disolventes, marcadas por el odio a Occidente en general, y a España, la Iglesia católica y Estados Unidos en particular.
 

LA MAYORÍA SILENCIOSA, PUTEADA Y PERPLEJA
Por Antonio Cabrera

No estuve en la manifestación convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo. El asesinato de un familiar muy querido a manos de otro canalla -Altzheimer se llama- tan brutal y despiadado como los asesinos de ETA, impidió mi asistencia. Desde aquí mi apoyo y mi solidaridad incondicional -ahora más que nunca-, con todas las víctimas del terror, con la manifestación de la AVT, con sus planteamientos y con su clamor exigiendo «Memoria, dignidad y Justicia con las víctimas del terrorismo».

La convocatoria reunió alrededor de cincuenta mil personas. Todo un éxito, pese al muy escaso eco publicitario y a los esfuerzos del Gobierno y del PSOE por ignorarla. La creciente posibilidad de diálogo con ETA, convirtiendo a sus víctimas en moneda de cambio, y la certeza de la excarcelación de asesinos con miles de años de condena a sus espaldas fueron suficientes para movilizar masivamente a los ciudadanos. Ante esa realidad, el Gobierno y su partido han querido hacer trampa, aprovechando que la verdad ya no es sino una estadística sujeta a las leyes de mercado que se mide en crónicas, titulares o fotografías de portada. Por eso, en el mejor de los casos, es tan poliédrica. En otras ocasiones -la mayoría- resignados la vemos siempre con las mismas caras. O sea, la que muestran la camarada Caffarel -la que impunemente anunció el principio del fin de la televisión de partido- PRISA y la SER.

No tiene justificación que se agreda a ningún manifestante, sea ministro o boticario. Pero la hipérbole, tan del gusto del ministro de Defensa, debería usarla con más tacto. No es lo mismo un abucheo que una agresión, pese a que el estilo demagógico-florido de Bono -y su alto concepto de sí mismo- tienda a identificarlos. En cualquier caso es lamentable. Pero es mucho más grave que desde el Gobierno se instrumentalice lo sucedido; que se acuse a la «mano oculta del PP» de la planificación de los incidentes; que la repulsa generalizada de los ciudadanos frente al chalaneo político y a la excarcelación de etarras, se la descalifique tachándola de fanática y extremista; que los forcejeos y empujones entre algunos manifestantes y la «cápsula» de seguridad del ministro, se muestren como un atentado a su integridad física; que la anécdota, en fin, suplante desvergonzadamente a la categoría.

Por ello es profundamente injusto que el esfuerzo de los organizadores, el infinito dolor y sufrimiento acumulado en treinta años por las víctimas del terrorismo y sus familiares -que con su sangre y sacrificio han contribuido a la libertad de todos y a que sea posible la democracia en España- sean ninguneados, y lo que es peor, manipulados y escarnecidos por el Gobierno socialista y sus comparsas. El terrorismo es un monstruo de mil cabezas. Entre las víctimas no hay castas. Da igual que los verdugos sean terroristas islámicos o etarras, aunque desde el partido del Gobierno se haya conseguido sectariamente encasillarlas, auspiciando y potenciando a unas asociaciones de víctimas sobre otras. Como es tremendamente injusto, por arbitrario y discriminatorio, el diferente trato y apoyo institucional que se ha dispensado a la Asociación 11-M en detrimento de la de Víctimas del Terrorismo por parte del Rey, Rodríguez Zapatero o Peces-Barba.

La «extrema derecha» -eterno sofisma de la izquierda- no ocupó la calle para increpar a Bono y al Gobierno socialista. Rosa Díaz y Gotzone Mora fueron aplaudidas y vitoreadas por la multitud. Como Esperanza Aguirre y Ángel Acebes. Fue la mayoría silenciosa -puteada y perpleja- la que salió a la calle, cada vez más decidida a dejar de serlo. El 20 de febrero puede haber otra sorpresa.
 

CARRILLO, O COMO HACER PASAR A UN ASESINO POR UNA PERSONA RESPETABLE
Minuto Digital

Desde hace largos años, es inútil esperar un mínimo de imparcialidad en TVE a la hora de tratar ciertos temas. Pero quizás el pasado sábado asistimos a uno de los más repugnantes espectáculos de hipocresía política y sectarismo que ha dado el medio.

En Informe Semanal, tras tratar en uno de sus reportajes de los crímenes contra la humanidad cometidos por la dictadura argentina, se emitía una entrevista con Santiago Carrillo, en la que se trataba con total respeto y consideración a un personaje, que durante largos años representó el totalitarismo comunista y apoyó con total entusiasmo la tiranía estalinista.

Debemos recordar, ya que los desmemoriados redactores de Informe Semanal, quieren que lo olvidemos, que Carrillo es el responsable directo del mayor genocidio de la guerra civil española, entre 8.000 y 12.000 personas fueron masacradas en Paracuellos de Jarama bajo su dirección. La mayor matanza, no solo de nuestra contienda civil, sino la mayor perpetrada en toda la historia contemporánea de Europa Occidental, ni los nazis siquiera cometieron en aquella Europa del Oeste una salvajada de tal calibre.

Conforme a la jurisprudencia establecida en los juicios de Nuremberg, para juzgar a los genocidas y los crímenes contra la humanidad, Carrillo, debería haber acabado sus días, en justicia, colgando de una soga.

Sin embargo para TVE, mientras las víctimas de la dictadura argentina merecen, en justicia que los tribunales actúen contra sus verdugos, sea cual sea el país en que se les localicé, las víctimas españolas del totalitarismo marxista, no sólo no merecen un recuerdo, sino que además han de ser insultadas y ultrajadas, haciendo pasar a su más señalado verdugo por un político demócrata. Que en un mismo programa, se haga coincidir estos dos reportajes deja muy claro la clase de sectarismo baboso que guía a los responsables del mismo.

Tuvimos que escuchar de la boca del infame asesino Carrillo, que «creía que toda su vida había luchado por la democracia y la libertad». La desfachatez con que mentía, revela que no existe en él el más mínimo atisbo de arrepentimiento o remordimiento.

Hoy, cuando algunos hablan de recuperar la memoria histórica, debemos recordar, aunque sea muy brevemente, lo que ocurrió en noviembre de 1936 en Madrid. Tras el fracasado alzamiento de julio, 10.500 presos políticos llenaban las cárceles de Madrid, a los que había que añadir un número indefinido, de detenidos en comisarías y chekas, que podrían cifrase en otras 3.000 ó 5.000 personas. La cercanía de las tropas nacionales hizo decidir al gobierno de la República que era necesario deshacerse de tal número de «fascistas» que amenazaban la retaguardia. El genocidio parece que fue autorizado por el Ministro de Justicia, al anarquista García Oliver, y el Ministro de Gobernación Angel Galarza, sin embargo, indubitadamente, fue la Junta de Defensa de Madrid, que asumió el mando en la capital tras la evacuación del gobierno de la República, quien ejecutó materialmente el exterminio. La Consejería de Orden Público, directamente responsable, y bajo cuyo mando operaban las Milicias de Vigilancia de la Retaguardia que perpetraron el genocidio, era ocupada por Santiago Carrillo, antiguo militante de las Juventudes Socialistas que se había incorporado al PCE. Los presos fueron trasladados en autobuses municipales hasta Paracuellos, donde las fosas comunes, ya preparadas con antelación, esperaban a los infelices, allí fueron tiroteados o ametrallados y sepultados. Hay que añadir los muertos en otras muchas «sacas», además de La Modelo, Aravaca, Porlier, San Antón… Entre 8.000 y 12.000 personas fueron asesinadas, políticos como Ramiro Ledesma o Fernando Primo de Rivera, el ya anciano Melquiades Álvarez, o Ricardo de La cierva, intelectuales como Ramiro de Maeztu o Pedro Muñoz Seca, militares, religiosos, empresarios y simples ciudadanos que no apoyaban al Frente Popular fueron las víctimas de Carrillo, el mayor asesino de la historia de España.
 

ECONOMÍA Y SECESIÓN
Por
José Manuel Cansino Muñoz-Repiso

Todas las decisiones políticas tienen consecuencias económicas; la diferencia entre unas y otras sólo es cuestión de grado. Particularmente importantes para la ciudadanía son las que tienen que ver con la administración pública. De manera que una cuestión tan crucial como la estructura de la propia administración es de una importancia económica inopinable.

Tanto el denominado plan Ibarretxe como la propuesta del PSE-PSOE y también el borrador de reforma del Estatuto catalán en lo que ha trascendido suponen una alteración radical de la administración pública española de graves consecuencias económicas. No obstante y hasta el momento, sólo el plan secesionista vasco ha recibido la atención de los economistas desde una perspectiva que bien pudiera llamarse Economía de la secesión.

A día de hoy disponemos de dos estudios de dimensiones bien diferentes, pero de igual rigor científico, sobre las consecuencias económicas que la separación del resto de España tendría para las tres provincias vascas. El primero de ellos en dimensión es la obra dirigida por el profesor Mikel Buesa, Economía de la secesión. El proyecto nacionalista y el País Vasco (Instituto de Estudios Fiscales, Madrid, 2004).

El elenco de profesores que han trabajado con Buesa obtiene unos resultados que ofrecen pocas dudas sobre las consecuencias negativas que el plan separatista tendría para la comunidad autónoma vasca. Así, la actividad productiva puede llegar a disminuir entre un mínimo del 10,5 y un máximo del 19,9 por 100 sobre su nivel actual. Consecuencia directa de lo anterior sería la pérdida de entre 89.000 y 178.000 empleos.

Por otra parte, el estudio dirigido por Buesa deja bien a las claras las consecuencias económicas que el terrorismo ha provocado ya.

A modo de ejemplo, desde mitad del decenio de 1970, la economía vasca se ha alejado de la trayectoria seguida por Madrid y Cataluña, y como consecuencia de este cambio de pauta, la población se ha estancado.

Los economistas no albergan dudas cuando afirman que la raíz del menor crecimiento vasco reside en la evolución de la inversión orientada a la producción, la inversión productiva, la variable que más sensible se muestra siempre a los conflictos sociales y políticos y a la incertidumbre acerca del futuro que introducen. Desde comienzos del siglo XXI, los flujos de inversión extranjera directa hacia el País Vasco han decaído como nunca lo habían hecho antes.

De no haber existido actividad terrorista, el PIB per cápita vasco habría sido superior en 1998 al registrado en torno a un 8 por 100. En esta estimación, el resultado del estudio dirigido por Buesa coincide con el otro trabajo disponible, concretamente el elaborado por Alberto Abadíe y Javier Gardeazabal y publicado por la prestigiosa American Economic Review en 2003.

Desde un punto de vista dinámico, las proyecciones de estos estudios son igualmente negativas para la economía y la sociedad vascas.

Las cifras de negocio demuestran que las relaciones económicas con el resto de España son determinantes. Estimando ecuaciones de gravedad, se concluye que la comunidad autónoma vasca comercia entre 11 y 16 veces más con el resto de España que con cualquier otro país. Sin duda, se trata de una situación extrapolable a Cataluña, como acaba de evidenciar el balance hecho público por el presidente de Freixenet, reconociendo el notable descenso en las ventas de cava.

En el mismo sentido que las ecuaciones de gravedad apuntan los resultados de la encuesta empresarial incluida en el estudio de Buesa. Para cuatro de cada cinco medianas y grandes empresas encuestadas, el resto de España es el principal destino de sus ventas; además, en un 37 por cien de los casos cuentan con instalaciones de producción en regiones españolas distintas de la vasca, y en el 58 por cien ocurre lo mismo con respecto a las estructuras de comercialización.

Esta apertura hacia la geografía peninsular ha sido el resultado de un proceso de realización de inversiones que abarca un largo periodo de tiempo y que ha estado impulsado por la existencia del terrorismo y de un clima político adverso dentro de la región.

Por último, la sostenibilidad de un sistema de Seguridad Social en un hipotético Estado vasco independiente resultaría ciertamente difícil.

La evolución del número de afiliados en alta laboral y de las bases medias de cotización determinan unas previsiones de ingresos por cotización inferiores en las tres provincias vascas que los índices equivalentes estimados a nivel nacional.

En las previsiones en cuanto al comportamiento del número de pensionistas los economistas observan índices de crecimiento moderado hasta el 2006, produciéndose un significativo crecimiento a partir de dicho año mucho más acentuado en el caso del vasco que en el resto de España.

Desde una perspectiva estrictamente económica, tanto la secesión vasca como una deriva similar de Cataluña son un mal negocio para nuestros compatriotas.







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