El Risco de la Nava - Nº 271
Fecha Domingo, 29 mayo a las 21:15:02
Tema El Risco de la Nava


GACETA SEMANAL DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 271 – 24 de mayo de 2005

SUMARIO

  1. El Valle de los Caídos, por Pío Moa
  2. ¿Freno o lanzadera?, por Rafael Ibáñez Hernández
  3. ¿Ya.com? No, gracias, por Antonio Cabrera
  4. Disfuncionalidades de una Sociedad que se detiene, por J. M. González Páramo
  5. Carta a los nuevos ciegos, por Pilar Ruiz Albisu
  6. Breves, por Españoleto


EL VALLE DE LOS CAÍDOS
Por
Pío MOA

Publicado en La Razón, 27.04.05

Unos jóvenes me entrevistaron recientemente para un programa de televisión sobre el Valle de los Caídos, centrándose en los presos izquierdistas que allí trabajaron. Me mostraron un proyecto de placa que, al parecer, piensa colocar allí el gobierno actual, en recuerdo de los «presos republicanos» a quienes atribuye la construcción del monumento «en régimen de esclavitud». La placa hablaba de «reconciliación» y de recuperar la «memoria histórica». Comenté que no conocía en detalle la historia del Valle de los Caídos, pero mi experiencia al estudiar la república y la guerra civil me hacía dudar de tales afirmaciones, a la vista del gran número de mitos difundidos durante estos años bajo el marbete de historiografía «profesional» y hasta «definitiva».

Por otra parte, de entrada percibía algunas falsedades, inconciliables con la pretensión de recobrar la memoria del pasado. Así, hablar de presos republicanos ya significaba desvirtuar los hechos, y no resulta creíble una reconciliación que tan mal empieza. La gran mayoría de los supuestos republicanos estaba constituida por comunistas, socialistas y anarquistas, todos ellos antidemócratas por ideología y práctica, autores de reiterados ataques a la república y de la preparación de la guerra civil. En cuanto al «régimen de esclavitud», tenía mis dudas. Los presos, según creía, trabajaban redimiendo penas por el trabajo; sistema consistente en suprimir dos o tres días de condena por cada uno trabajado. Como es sabido, al terminar la guerra los tribunales dictaron alrededor de 50.000 penas de muerte, cumpliéndose aproximadamente la mitad. Las demás fueron conmutadas a cadena perpetua, la cual en la mayoría de los casos, se tradujo en la libertad a los seis años y aún antes. Uno de los recursos para conseguirlo consistió en la redención de penas por el trabajo. Ahora, husmeando en Internet encuentro una información de la Fundación Francisco Franco donde se tacha de falsedades algunas historias divulgadas insistentemente por los medios especialmente por la muy manipulada televisión oficial. He aquí los hechos según dicha fundación: no habrían trabajado en el Valle de los Caídos 20.000 presos políticos, como han hecho circular periodistas e historiadores poco escrupulosos, sino 2.000 obreros a lo largo de quince años de obras, y no todos al mismo tiempo, de los cuales sólo una minoría fueron presos. Éstos percibían siete pesetas diarias, sueldo no desdeñable para la época, más la comida. Además habrían sido beneficiados no con tres días de redención de penas por día trabajado, sino con seis días a parte de otros indultos, con lo que ninguno permaneció como preso más de cinco años, siguiendo después la mayoría como trabajadores libres. En 1950 no quedaba ya ninguno de los penados.

De ahí se desprende la mendacidad del aserto común de que «cientos, si no miles de presos murieron en la construcción del monumento». Según el médico izquierdista Ángel Lausin, que también redimió allí condena ejerciendo su profesión y siguió luego hasta el fin de la obra, el número total de muertos, entre obreros libres y presos, ascendió a catorce, cifra baja para tantos trabajadores y tanto tiempo. Las condiciones también habrían sido aceptables; «Paco Rabal, miembro del PCE, reconoció que la vida allí era mucho más suave que en las prisiones…, muchos iban solos a El Escorial o a Guadarrama y no se fugaban, sino que volvían. Además podían tener allí a sus mujeres». La escuela para los hijos de los presos era mixta, cosa excepcional entonces, y aceptada por la autoridad como concesión al maestro izquierdista, hombre de esas ideas.

Estas y otras informaciones, deben ser verificadas, desde luego, por una investigación imparcial, pero desde luego tienen el mayor interés y merecen ser ampliamente conocidas para contrastarlas con las ofrecidas por los pretendidos recuperadores de la memoria. Tengo la pesimista sospecha sin embargo, de que esos peculiares memoriosos utilizarán todos los medios –poderosos medios- a su disposición para impedir el general conocimiento y contraste de los datos por los ciudadanos. Para ello aplicarán como de costumbre, el simple método de la censura inquisitorial, de la que puedo hablar con conocimiento de causa, por haberla sufrido.

Contrastar los informes es sólo un primer paso para acercarse a la verdad de los hechos. Después conviene aclarar al menos dos cuestiones: a) ¿Cuántos presos políticos trabajaron efectivamente en la obra?; b) ¿a qué penas estaban condenados y por qué delitos reales o supuestos? Saber esto arrojaría mucha luz sobre el carácter de la represión en la época en torno a la cual circulan demasiadas leyendas. Esta investigación debiera estar al alcance de cualquier historiador con afición y tiempo, y animo desee aquí a hacerla, sobre todo a jóvenes estudiosos e independientes. En relación con el tema me gustaría señalar un punto que siempre me ha intrigado y que muy rara vez ha sido tratado en la multitud de libros escritos sobre la represión: ¿por qué cayeron en manos de Franco tantos izquierdistas y separatistas implicados en el terror contra las derechas? Asombrosamente, los principales dirigentes sólo parecen haberse ocupado de su propia fuga, dejando a sus seguidores atrapados como en una ratonera, a merced de quienes pensaban ajustarles estrechas cuentas por las muertes, torturas y saqueos realizados bajo el poder del Frente Popular. Pero de esto me ocuparé en otro artículo.
 

¿FRENO O LANZADERA?
Por Rafael Ibañez Hernández

Minutodigital

El Debate sobre el Estado de la Nación ofrece muchas oportunidades para la glosa y el comentario, aunque los discursos del Presidente del Gobierno apenas den para hablar de talantes y sonrisas. En estas circunstancias, que el señor Rodríguez, el Talantoso, manifieste que la derecha se ha equivocado nada tiene de particular; es más, cumple así con su obligación como secretario general del PSOE. Lo sorprendente no es que lo diga, sino que en muchos asuntos actúa como si no fuera cierto, manteniendo una trayectoria continuista en sus actuaciones. En realidad, su gabinete ha hecho bandera de cuantos hitos ha podido señalar en esta trayectoria de un año largo para distanciarse de la política aznarista (Iraq, PHN, LOCE…), pero las auténticas iniciativas legislativas han sido afortunadamente escasas y escasamente afortunadas.

Si hemos de creer a los medios que han desmenuzado las tediosas jornadas del debate, en una de sus intervenciones, el señor Rodríguez intentó abofetear a su barbado adversario recordando los apocalípticos pronósticos de los conservadores —el desmembramiento de España— cuando se aprobó la Constitución, allá por 1978. Y con la rotundidad del soberbio, sentenció: «La derecha se ha equivocado». Es éste un claro ejemplo de la pose del necio que no quiere saber porque se encuentra cómodo asentado en su ignorancia. Por lo que vemos, continúa embargándole la ingenuidad política del adolescente, empeñado cual Peter Pan en no madurar. Esta compostura, que puede ser bendita virtud en determinados políticos, comporta una irresponsabilidad muy grave en quien ocupa la Presidencia, pues su capricho debe ser relegado por las razones del buen gobierno. Edad suficiente tiene —lo recordó él mismo en el hemiciclo— para recordar los argumentos de quienes se oponían desde la derecha al texto constitucional finalmente redactado. Por eso mismo, debería ser capaz de reconocer que los peligros entonces advertidos no han desaparecido sino que, al contrario, son hoy más evidentes que entonces. Ciertamente, todavía no hemos asistido a la declaración de independencia de una región española —algo que, por otro lado, ya no sería novedoso, vistos los antecedentes catalanes durante la II República—; pero esto no le da la razón. Si algo han aprendido los nacionalistas es a situar sus aspiraciones en un tempo largo a la vez que juegan con las circunstancias inmediatas.

En este momento, la decisión política comienza a recaer en esa generación que se ha formado ya en pleno régimen democrático, carente de un horizonte nacional pleno —reemplazado por unos artificiosos límites político-administrativos— y unos sólidos valores morales —suplidos por una vacua ética de la permisividad—, de modo que los síntomas cada vez más alarmantes son percibidos apenas como anécdotas. ¿Qué importancia tiene que se incumplan las leyes y la bandera española no ocupe el lugar que le corresponde? ¿Qué más da si los derechos de los españoles castellanohablantes son despreciados pese a lo que establece la Constitución misma? ¿Qué ocurre por el hecho de que se constituyan y animen federaciones deportivas que abanderan en el extranjero naciones que no existen a costa de la nación española? ¿Qué pasa porque se reescriba nuestra historia y se manipule hasta nuestra geografía, se acentúen las discriminaciones interregionales o se hipoteque el futuro nacional de España? Según el parecer del señor Rodríguez, el Talantoso, nada de eso es trascendental. En su locura política, cree que ningún riesgo amenaza la existencia misma de España. Se niega a ver que la cruceta de la que penden los hilos que le mueven como a un Pinocho está en manos de los nacionalistas, que avanzan con determinación hacia sus objetivos.

La situación en que hoy nos encontramos debe mucho a la nefasta redacción del Título Octavo, y ahí está el acierto de las derechas que lo advirtieron hace ya más de un cuarto de siglo. Y lo malo que, hoy por hoy, la situación sólo puede empeorar. La Constitución de 1978 ha sido la lanzadera y no puede ser al mismo tiempo el freno. La presión secesionista comienza a ser tal que el marco constitucional puede ser insuficiente para contenerla. Y, por si esto fuera poco, el señor Rodríguez saca su talante a relucir, manifestándose dispuesto a modificar la Constitución para dar cabida a las reivindicaciones nacionalistas, aludiendo para ello a un derecho generacional sui generis.

Las derechas que criticaron el Título Octavo de la Constitución de 1978 no estaban tan equivocadas. Y, si no, que se lo pregunten a Herrero Rodríguez de Miñón, uno de sus muñidores centristas entonces y hoy vocero del separatismo peneuvista. Que sus reacciones fueran desacertadas, que no hicieran lo suficiente para impedir los desmanes, es otra cuestión. ¿Podrán impedir ahora lo que se avecina?
 

¿YA.COM? NO, GRACIAS (Los sátrapas del mercado de las telecomunicaciones)
Por Antonio Cabrera

Por paradójico que parezca, el esplendor de las tecnologías de la información y del conocimiento ha alumbrado enormes agujeros negros en los derechos de millones de personas. En la era rutilante de la sociedad del bienestar, el imperio de la ley y los derechos civiles, millones de ciudadanos son víctimas de la explotación meticulosamente planificada de los nuevos esclavistas del siglo XXI. Son los amos del mercado de las telecomunicaciones, que imponen su ley mientras los Tribunales de Justicia, como en épocas pretéritas, caminan pesadamente a remolque de los acontecimientos, sin instrumentos eficaces que impidan y castiguen tanto atropello «legal».

Salvo alguna excepción -que desconozco-, estos modernos negreros amasan colosales fortunas con la venta masiva de servicios virtuales, amparados en el vacío legal y apoyados en fastuosas campañas de publicidad engañosa. Mentira y humo. Primero crean la necesidad hasta convertirla en bien social imprescindible. En eso son maestros. Luego, los nuevos esclavistas, camuflados de traficantes de información y telecomunicaciones, levantan imperios financieros sobre la base del enriquecimiento ilegítimo e injusto que amasan pateando los derechos de los consumidores, incumpliendo sus promesas publicitarias y aún sus mínimas obligaciones contractuales. Los consumidores, inermes, ni siquiera disponen de cauces adecuados para reivindicar sus derechos. A lo sumo, cuando los tiranos de este mercado ignominioso consideran que han amortizado su inversión, aflojan los grilletes al esclavo para que cambie de dueño. Y el ciclo se repite.

YACOM Internet Factory, con Código de Identificación Fiscal A-82383415 y domicilio social en C/ Albasanz núm.16, 4ª Planta, 28037 (Madrid), es uno de los paradigmas del abuso, la falta de escrúpulos, el chantaje y el atropello a los derechos más elementales de usuarios y consumidores del mercado de las telecomunicaciones. Capturado el incauto, comienza la odisea. YACOM transforma a sus clientes en rehenes. Ser cliente de esta «operadora» es tarea rápida y sencilla (basta con un correo electrónico o una llamada telefónica). Pero cancelar un contrato con YACOM es una misión tan difícil como agotadora; mucho más que si se tratara de disolver el vínculo matrimonial. Transcurrido un contrato inicial -obligatorio- de un año, que el cliente no puede rescindir bajo amenaza de «las acciones judiciales y extrajudiciales pertinentes para la reclamación de los gastos de cancelación anticipada, así como de los daños y perjuicios causados», conseguir la baja voluntaria exige una solicitud «notificada por escrito, adjuntando copia del DNI, y una antelación de, al menos, SESENTA (60) días a la fecha efectiva de baja».

Si el cliente siente la tentación de incumplir tan abusiva cláusula, YACOM le amenaza con «aplicar las medidas a su alcance que considere necesarias para evitar posibles incumplimientos similares del cliente con otros proveedores de servicios en Internet o fuera de Internet (por ejemplo, inclusión en listas de morosidad)». Genial y alucinante. Sobre el abuso, el bastardo juicio de intenciones y el chantaje. ¿Es posible imaginar una condición contractual más ilegítima e injusta? ¿Se puede pisotear más la libertad de mercado y los derechos del ciudadano y consumidor? Les aseguro que sí. Sigan leyendo.

Naturalmente los derechos de pernada de YACOM no se corresponden con sus obligaciones en sus leoninos contratos. Por ejemplo: «En caso de incumplimiento por YACOM de alguna de sus obligaciones, el cliente estará obligado a notificarlo de forma inmediata. Transcurridos TREINTA (30) días desde la notificación sin que mediare subsanación por YACOM del incumplimiento, el cliente podrá dar por finalizado el contrato, sin necesidad de abonar los gastos de cancelación anticipada». Inmenso. Esta muestra antológica del disparate jurídico tiene este remate triunfal: «ambas partes acuerdan que ésta será el único efecto en caso de resolución contractual por esta causa, renunciando a la devolución de las prestaciones ya realizadas». P’a mear y no echar gota, que diría un castizo. Con esta cláusula no es de extrañar que YACOM tenga la desvergüenza de dejar hasta un mes sin servicio de ADSL a sus clientes, cuando tiene obligación contractual de mantener el servicio las 24 horas del día. Yo ya llevo veinte (días). Claro que los esclavos no tenemos derechos. Tampoco a que se nos indemnice por los graves daños y perjuicios que se nos ocasiona por no poder desempeñar nuestro trabajo al estar «desenchufados». O porque nuestra empresa se hunda. A YACOM le da igual. Veremos qué dicen los tribunales.

Mientras, queda la esperanza de que un nuevo Reglamento, ya aprobado por el Consejo de Ministros, regule de verdad las condiciones para la prestación de servicios de comunicaciones electrónicas, el servicio universal y la protección de los usuarios. Miedo me da.
 

DISFUNCIONALIDADES DE UNA SOCIEDAD QUE SE DETIENE
Por J. M. González Páramo

Empiezan las disfuncionalidades de una sociedad que ralentiza. Se perciben ciertas anomalías, cantidad de ambivalencia, de contradicción moral, pero los líderes y profetas de la nueva síntesis cultural entre lo antiguo y lo nuevo, salvo alguna excepción, apenas se dejan entender. Los grupos y los movimientos colectivos están ahí para quien quiera verlos. Por eso conviene sobre esos puntos seguir el análisis.

Los movimientos colectivos acaban asentándose en una base organizativa, que va desde la secta al partido, pasando por las asociaciones de salvación. Los movimientos colectivos inciden muy seriamente en el gran ciclo. Al igual que el nauta con los vientos, el elenco responsable del consenso y el gobernante no ha de detener el ciclo, ni mucho menos, sino que aprovecharán corrientes y booms para la navegación o el gobierno.

Ser parte de un movimiento espiritual, político, militar, sectario; sentirse trascendido por algo más valioso que uno mismo; identificarse con metas, dignas de entrega y sacrificio; aproximarse y encarnar lo absoluto, prefigurado en una realización colectiva; rebelarse solidariamente, es la base psico-social y psico-individual de los movimientos colectivos.

Es así como las gentes, en algún momento y lugar de su biografía, se entregan a la acción. Como recuerda Alberoni, son la ocasión de vivir la «experiencia arrebatadora y desconcertante» de Durkheim, del «trascenderse a sí mismo en el otro» de Camus, de vivir la conversión o la metanoia de Max Weber, de la transformación interior no angustiosa que sintetiza el yo y el otro en solidaridad.

Los movimientos llevan a «aceptar la autoridad y las reglas, los sacrificios y las limitaciones, voluntaria, pero gozosamente». Los movimientos colectivos, históricamente idénticos en su «altruismo, fraternidad, fe, optimismo, gozo de vivir», alcanzan las profundas raíces de la eticidad humana y liberan energías. De la utilización funcional del metabolismo organizativo de esta enorme cantidad de disponibilidades surgen nuevos órdenes. La clase, el proletariado, son agregados desafiantes, apenas sospechados en su virtualidad revolucionaria momentos antes de las revoluciones. La conciencia del fenómeno lleva a muchos a preguntarse qué subyace de todo eso en la actualidad.

Cuando todos los componentes del fenómeno han hecho su labor, mala es la desorientación de las gentes y peor la falta de orientadores positivos del gran ciclo. ¿Cómo podemos orientamos sin la fascinación de «dogmas» en otro tiempo útiles? ¿Quién puede ofrecer el tipo más sugestivo de comunidad «a hacer» si no sabe dotar de seguridad y atractivo el quehacer reestructurador?

No es nada fácil ni probable que todo se diluya en un pánico final por no haber asumido lo asumible, pues, en definitiva, parcialmente al menos, se asumirán, como ya se hace, los cambios debidos a la propia acción del subsistema político. Mas no cabe menospreciar la constancia de que el fenómeno colectivo puede «manifestarse en un punto muy restringido del sistema». Los procesos grupales y los ciclos de las instituciones promovidas por agrupaciones de intelectuales, políticos y organizadores, esforzados en procesos de totalización, se entremezclan con los ciclos propios de una o varias sociedades. Los organismos internacionales y las potencias extranjeras, las asociaciones utilitaristas (las empresas multinacionales, por ejemplo), dificultan la comprensión de los hechos que los mecanismos políticos electorales tratan de dilucidar a fin de hacer explícito y positivo todo lo latente e incontrolado del ciclo.

Las elecciones instituciona1izadas dan salida a las tensiones, a los nuevos deseos, a las contradicciones, a las reestructuraciones posibles capaces de ilusionar. Cuando algún grupo selecto del poder o de la oposición, en lugar de asumir los deseos colectivos, presentes en el boom, en las modas, y de sintetizarlos en ciclos breves, institucionales y reformistas, los rechaza; dicho grupo, o grupos en el poder o en la oposición, se marginan de la vida real, interrumpen la ósmosis entre dirigentes y dirigidos y crean una posibilidad de anomia o un exilio íntimo.
 

CARTA A LOS NUEVOS CIEGOS
Por Pilar Ruiz Albisu, madre de Joxeba Pagazaurtundúa, asesinado por ETA

En el segundo aniversario del asesinato de mi hijo Joxeba te hablé en público y en privado, Patxi, porque estaba cada vez más preocupada por algunas palabras y gestos de quienes te acompañan en el partido. Soy mayor, Patxi, tengo setenta y tres años y tú eres muy joven, como lo es el presidente del Gobierno. Por eso me atreví a decirte que pensaras en las cosas que son realmente importantes: la vida y la dignidad. La defensa de la vida y de la libertad y de la dignidad es más importante que el poder o que el interés del Partido Socialista. Sabes muy bien que mi hijo pensaba exactamente así. Y desde luego la defensa de nuestra dignidad como personas en las políticas antiterroristas es más importante que el mantenimiento de los actuales aliados del Partido Socialista, te lo digo tal y como lo pienso.

Te hablé de la traición de los nacionalistas en Santoña en 1937, Patxi, como te hablé de mi infancia y te recordé que el que pacta con los traidores se convierte en un traidor, y tú me dijiste que nada de eso pasaría. Todavía no se hablaba de la palabra mágica, proceso de paz, ésa que va asomando poco a poco, que tanta ilusión provoca en gentes ansiosas de paz, y que cubre las posibles vergüenzas que puede traer una negociación —que no rendición— con los terroristas. A mí me parece que la palabra viste el santo. La negociación es un atajo, no es la solución democrática, Patxi. Quienes lloramos a los muertos hemos renunciado a vengarnos. Como sociedad no aplicamos la pena de muerte, ni la cadena perpetua. Ésta es la prueba de la inmensa generosidad de nuestra sociedad. Lo hemos comentado muchas veces en casa. A veces he pensado que ETA no mata en Francia porque tal vez también influya que allí las penas son más severas y que no tienen esperanza de que el Gobierno francés escuche cantos de sirena. También te lo digo como lo pienso.

Con José Luis Rodríguez Zapatero hablé el 13 de diciembre de 2003. Ahora estamos en el año 2005 y yo todavía tengo voz, y no callaré, pero ahora hay muchos ciegos en España y creo que serán ciegos y mudos ante nosotros. Hay muchos ciegos que serán leales a lo que hagáis, aunque nos traicionéis, porque sólo ven las siglas y éste es el país de Caín y Abel, de unos contra otros, de la política que parece tantas veces un partido de unos forofos contra otros forofos. Y sí, los hinchas que escriben de vuestro lado dirán lo que vosotros no diréis en voz alta, que es lo que ya nos han dicho los nacionalistas: que estamos manipulados por el Partido Popular y por nuestro dolor, y que deberíamos estar callados cuando nos den un abrazo y un homenaje.

ETA no ha dado tregua, pero a veces creo que os ha podido o que está a punto de poderos. A Odón Elorza y a Gemma Zabaleta les escribí el 14 de noviembre de 2004 que para perdonar es necesario que quien ha hecho mal se arrepienta, y ETA no se ha arrepentido de matar, y puesto que no va a reconocer el mal causado, si obtiene algo de vosotros significará por fin que matar ha valido la pena. Me apena —a veces me indigna, si tengo que ser totalmente sincera— veros enredaros en las palabras con que os intenta descolocar el mundo de ETA. Es la dignidad de los muertos inocentes lo que está en juego, y la dignidad de toda la sociedad. Y salvo que deseemos engañarnos, nos consta que Ibarretxe no se ha arrepentido de haber pactado con ETA, ni de romper por la mitad la sociedad vasca. Ibarretxe y la gran mayoría de los nacionalistas —tengan pistola o no— son de los de a Dios rogando y con el mazo dando, y en la negociación irán de la mano con las mismas palabras. Por eso, después de leer a Javier Rojo en el «Diario Vasco», he pensado en cada muerto y en cada familia rota y en cada uno de sus días y de sus años sin tregua en el dolor. Y he pensado en el sueño de poder llorar a los muertos por haber rendido a ETA. En una paz sin trampas y en llorar, en ese momento, tranquilos y con la conciencia limpia y tranquila. Y cerrar por fin el duelo.

Ay, Patxi, ya sé que no me enseñarás los lugares donde estuve refugiada. Tú me dijiste que mi vida había sido triste. Fui una refugiada de guerra miserablemente pobre, crecí como la hija de un rojo represaliado, no pude votar hasta los cuarenta y cuatro años. Y después vino el calvario de nueve años de ver sufrir a mi hijo, que veía llegar su propio asesinato. Se jugó la vida por defender la libertad, no por lo que parece que viene de vuestra mano, eso que pomposamente se anuncia como un proceso de Paz. Porque, Patxi, ahora veo que, efectivamente, has puesto en un lado de la balanza la vida y la dignidad, y en el otro el poder y el interés del partido, y que te has reunido con EHAK. Ya no me quedan dudas de que cerrarás más veces los ojos y dirás y harás muchas más cosas que me helarán la sangre, llamando a las cosas por los nombres que no son. A tus pasos los llamarán valientes. ¡Qué solos se han quedado nuestros muertos!, Patxi. ¡Qué solos estamos los que no hemos cerrado los ojos!
 

BREVES
Por Españoleto

100.000 KALASHNIKOV

Es la cantidad de armamento individual que Venezuela ha decidido comprar a Rusia. Es bien conocida la calidad de ese fusil, pero esa compra parece un propósito de armar a un numeroso ejército, muy superior al actual venezolano, cuyas necesidades de armamento portátil individual desconozco. ¿Qué conflicto prevé el bolivariano dueño del petróleo venezolano?
 

ZP SE APUNTA AL PROGRESO

En un discurso a los rectores de las Universidades Iberoamericanas, el Presidente Rodríguez anunció una de las líneas directrices de su política en Iberoamérica: potenciar las culturas indígenas. Se supone que frente a la cultura española. Ya sabemos que el Presidente del Gobierno del Reino de España es el principal enemigo de los intereses españoles, pero no sabíamos que, además, es enemigo de los indígenas. Porque ¿a quién, si no con malas intenciones hacia ellos, se le puede ocurrir que potenciar hoy el guaraní, el quechua, o lo que sea, beneficiará a quienes están atrapados en esas lenguas?

Se le nota el poderoso aliento intelectual de Carod Rovira en la sesera.
 

CALVO DOBLARÁ AL INGLÉS

La ministra de Cultura ha anunciado una política de potenciar el doblaje de las películas españolas al inglés, para facilitar su comercialización en el extranjero.

¿O sea que eso era lo que impedía al cine español ganar espectadores?

¿Y eso explica también la decreciente audiencia en España?

¡Qué poliglotas nos hemos vuelto!
 

ANTENAS SOCIALIZADAS

El Gobierno catalán ha legislado que sólo autorizará antenas repetidoras de telefonía en edificios públicos. Y cada miércoles ofrece su oferta de edificios públicos a subasta de los operadores. No consiente que las Comunidades de propietarios hagan dinero con ese tema. No han llegado a exigir que se desmantelen las situadas en edificios privados, pero todo se andará. Nada debe escapar al campo de aplicación del 3%.
 

LA GRACIETA DE LA CORONA DE ESPINAS

Carod, ex seminarista, se retrata junto al Santo Sepulcro con una corona de espinas en la cabeza. Demuestra así su legendaria cultura al asociar los dos términos, y su fina sensibilidad para simpatizar con los creyentes cristianos. Maragall le sacó la foto.
 

LA INFAME EMBAJADA ESPAÑOLA

Consintió, para sorpresa de los israelitas, en retirar la bandera española de la corona de flores con la que Carod y Maragall honraron en Israel a los muertos del Holocausto. Los mismos que impulsan en las escuelas de Barcelona la idea de que el muro de Sharon es equivalente al Holocausto.

Moratinos y Fernández. de la Vega han dicho unas naderías al respecto.







Este artículo proviene de Hermandad del Valle de los Caidos
http://hermandaddelvalle.org

La dirección de esta publicación es:
http://hermandaddelvalle.org/article.php?sid=4800