El Risco de la Nava - Nº 343
Fecha Lunes, 06 noviembre a las 21:14:43
Tema El Risco de la Nava


GACETA SEMANAL DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
Nº 343 – 10 de octubre de 2006

SUMARIO

  1. Incoherencias populistas, Miguel ángel Loma
  2. Dependencia y batalla energética, José Manuel Cansino
  3. Culpabilidades, Antonio de Oarso
  4. Cataluña: contra la mutación constitucional, Minuto Digital
  5. La politización de la justicia, José Javaloyes
  6. Manifiesto de Foro El Salvador ante las diversas agresiones totalitarias perpetuadas contra Navarra


INCOHERENCIAS POPULISTAS
Miguel Ángel Loma

Si ya resultó desconcertante que, teniendo el PP planteado un recurso de inconstitucionalidad contra la Ley de matrimonios homosexuales, uno de sus políticos más emblemáticos matrimoniara a dos militantes peperos, en septiembre les faltó tiempo a dos concejales del mismo partido en Sevilla, para asistir a la primera unión marital entre dos varones militares que ofició el alcalde socialista Monteseirín en el ayuntamiento hispalense. Y lo más desconcertante del episodio, es que la presencia de ambos concejales no se debió a razones de amistad o compromiso con la pareja de amorosos militares, sino simplemente a que uno de éstos había manifestado días antes del «milimonio», que les haría ilusión contar en la formalización de su enlace homosexual con la presencia de representantes políticos de todos los partidos, y especialmente del PP.

Con las elecciones municipales a la vuelta de la esquina y conociendo lo cuidadoso que son los políticos para evitar resbalones que pongan en peligro su inclusión en las listas electorales, es fácil deducir que la presencia de los dos concejales no se debió a una iniciativa personal tomada al margen del partido, sino que obraron con pleno conocimiento y consentimiento de los altos cargos del PP. Conviene mostrar buen rollito tolerante, por detrás y por delante, y si para rebañar unos votos hay que aparcar las convicciones, se aparcan y en paz. Aunque el tema del aparcamiento nunca ha sido un gran problema para quienes aspiran a moverse en vehículo oficial.

En otro apartado, pero en similar línea de incoherencia, por esas mismas fechas el PP acusaba de inhibición al PSOE, como partido gobernante de la nación, por no ejercer las funciones de Alta Inspección que, en materia educativa, corresponde a las Delegaciones del Gobierno; y por mirar para otro lado ante los mendaces contenidos de los libros de texto y la sectaria educación que se está impartiendo en las escuelas del país vasco.

La acusación se ajusta a la realidad porque demostrado está que una de las causas trascendentales para que se haya extendido el cáncer secesionista en Vascongadas, nace del adoctrinamiento sectario que esta comunidad realiza en sus escuelas, inoculándoles a los críos el rabioso virus antiespañol. Es difícil encontrar otra nación en la tierra que lleve una política tan suicida con su propia esencia como la nuestra; con el agravante de que la Constitución dispone de resortes suficientes para combatirlo, resortes que nunca se han querido poner en funcionamiento por los partidos con representación parlamentaria. Pero la incoherencia del PP en este asunto radica en que el veneno educativo, que ahora denuncian, viene vertiéndose desde hace décadas, y no recuerdo que durante los ocho años que el PP se mantuvo en el Gobierno (cuatro de ellos, cuatro, con mayoría absoluta) hiciera mucho por evitarlo. Por lo visto no se enteraron de lo que estaba sucediendo en las provincias vascongadas cuando la Alta Inspección dependía de las Delegaciones del Gobierno de Aznar.

Las últimas guindas de incoherencia populista están aún calentitas, han brotado por el oeste y por el este. De un lado, el líder del PP gallego, Alberto Núñez Feijóo, acaba de declarar en el parlamento de esta región que si el Tribunal Constitucional dice que es legal, aceptará la definición de Galicia como nación en el Preámbulo del Estatuto Gallego. (Como parece que nadie de su partido le ha corregido, sospecho que se acaba de abrir la puerta para admitir a Andalucía como «realidad nacional» en el Estatuto Andaluz). Y de otro lado, el inefable Piqué se ha descolgado felicitando a Moratinos por la última bajada de pantalones en las cesiones de soberanía acordadas con Gibraltar.

Los anteriores ejemplos no son actos aislados («puntuales», se dice ahora) de cuatro chiquichancas del PP que van por libre; en absoluto. Paulatinamente comprobamos cómo este partido, con tal de tocar poder, va abdicando de principios que ellos mismos presentaban como irrenunciables hasta hace cinco minutos. Su objetivo es acercarse hacia esa masa de votantes fluctuantes que se mueven entre PP y PSOE, y que, según los expertos, son quienes al final deciden las Elecciones en España. Pero con un PSOE peligrosamente escorado hacia la izquierda más demagógica, el PP se ve arrastrado a buscar el centro en ámbitos donde difícilmente hubiéramos presumido que se moverían, porque con los corrimientos ideológicos tan acelerados que estamos padeciendo, el espacio que ahora nos venden como de centro, hace unos pocos años se hubiera considerado propio de la izquierda del PSOE. Es un fenómeno similar a lo que ocurre con quienes abusan de la cirugía estética y los estiramientos de piel; que al final para encontrarse el ombligo necesitan un GPS.

Terrorismo e inmigración, son los únicos temas en que, por el momento, el PP se mantiene  firme y sin modificar apenas su discurso, pero dudo de que ambos asuntos constituyan garantía suficiente para mantener la fidelidad del sector de su electorado que les vota tapándose la nariz; esos mismos que en la intimidad te confiesan que ya no encuentran diferencias sustanciales de principios entre PSOE y PP, pero al llegar las Elecciones terminan votándoles. Con sus nuevas «aperturas ideológicas» quizás el PP sea capaz de arañar votos de la citada masa fluctuante, pero puede costarle un disgusto si el sector del electorado al que me he referido antes, en un acceso de coherencia, supera el síndrome del mal menor y elige una alternativa que defienda sin complejos los valores en que creen.
 

DEPENDENCIA Y BATALLA ENERGÉTICAS
José Manuel Cansino

Europa Occidental importa más del 50 por ciento de la energía que consume, estimándose que en 2030 dependeremos en más de un 70 por ciento de proveedores externos. Dicho sea esto en un escenario donde se prevé que el consumo mundial de energía se duplique en 2050 consecuencia del desarrollo económico de China e India.

La dependencia energética centroeuropea y la posición estratégica de Rusia han hecho del tema energético cuestión central del reciente encuentro Francia-Alemania-Rusia. De hecho, la UE lleva tiempo buscando un acuerdo estable con Moscú que le garantice el aprovisionamiento de un tercio del gas natural que consume. La dependencia europea es tan alta y el papel ruso tan relevante que en mitad del frío invierno pasado, la crisis entre Rusia y Ucrania hizo que se redujese la presión del gaseoducto de Gazprom disparando las alarmas de los clientes europeos.

La dependencia energética europea no se limita al gas natural, también importa de Rusia el 18 por ciento del petróleo consumido. El gobierno de Putin es claro conocedor de esta vulnerabilidad y ha puesto trabas a los proyectos inversores de Shell, Total y BP.

El mundo ha entrado en un escenario de inseguridad y transición energética que hacen de la energía un instrumento de poder clave. Una previsión razonable sería la delimitación del escenario mundial en zonas de influencia en las que confluyan el poder energético, el político y el militar, ventilándose las fricciones de fronteras y las derivadas de la expansión en el terrero diplomático preferentemente.

Las empresas energéticas vuelven a ser piezas estratégicas en el gran tablero mundial y, previsiblemente, ningún gobierno dejará que actúen bajo en único criterio rector del mercado.

Las labores de influencia entre empresas energéticas y gobiernos y viceversa, acabarán conformando estructuras ologopólicas transnacionales que no resulten groseras a las autoridades (nacionales e internacionales) de defensa de la competencia, aunque se aparten abiertamente del dictado del libremercado.

En esa clave es en la que deben interpretarse las negociaciones entre Unión FENOSA e Iberdrola, cuyos representantes están interesados en una reforma legal de la regulación del mercado energético que les libere de las tradicionales obligaciones de desinversión, promovidas por los organismos reguladores del sector eléctrico y de la competencia. En esencia eso es lo que pretenden cuando simplifican pidiendo que, en materia de fusiones energéticas, uno más uno debe ser dos.
 

CULPABILIDADES
Antonio de Oarso

En una de sus últimas manifestaciones, Santiago Carrillo advirtió de que si el PP seguía denigrando al presidente Rodríguez, podría incitar a alguien a asesinarlo. Carrillo tiene mucha experiencia en estas cuestiones, y quizás hable así por deformación profesional. Sin embargo, su especial idiosincrasia no es ninguna excusa para manifestaciones viles que coinciden plenamente con las de José Blanco cuando dijo que si el «proceso de paz» se frustraba, la culpa sería del PP. Este expediente de echarle la culpa al PP de cualquier fracaso, cualquier obstáculo, cualquier inconveniente, está resultando tan socorrido que acaba por estomagar. El problema estriba en que la gente poco avisada se deja engañar, y en este país hay mucha gente poco avisada. Tanta, que la izquierda se muestra cada vez más desvergonzada con sus infundios, exhibiendo una falta extraordinaria de respeto hacia la verdad; o, por mejor decir, su afición congénita (e ideológica) a la mentira.

Existe, sin duda, el delito de inducción al asesinato. Pero, en este caso, se incita claramente a cometer el acto, o se lleva al futuro ejecutor a la creencia de que con ese crimen tremendos males podrán ser evitados. No es cierto que el Partido Popular esté haciendo ninguna de las dos cosas. Su obligación, como partido de la oposición, es señalar los errores del Gobierno. Si ocurre que estos son muchos (como en el caso presente), su deber es señalarlos todos. Y aquí entra en función la gente poco avisada, que, al observar las continuas denuncias del partido de oposición, puede pensar que se está extralimitando. No. Quien se está extralimitando una y otra vez es el Gobierno, al frente del cual se halla una persona de psicología anormal. Sin embargo, no lo entiende así esta gente de que hablo, de la cual ha de sacar buen provecho el partido en el Poder, pues no le será difícil conseguir su voto. Pero, si, en el otro extremo, hay alguien que, quizás abrumado por los desafueros continuados del Gobierno, deriva a ideas aberrantes, será su problema. Pues nadie le está incitando a nada, sino que simplemente se están exponiendo errores reales. No tiene más que esperar a las próximas elecciones y obrar entonces en consecuencia.

Eso de echar las culpas a los adversarios de todos los males habidos y por haber es táctica común de la izquierda. Hasta hace poco, y aún ahora mismo, Aznar tenía la culpa de todo. Ha circulado la broma de que él fue el culpable de la muerte de Manolete. Esta cuchufleta no se le habría ocurrido a nadie si no fuese por la cantidad abrumadora de culpas, algunas merecidas, muchas inmerecidas, que se le han echado sobre sus espaldas. Por no decir nada de Bush y Estados Unidos. Estos izquierdistas se presentan como los redentores de la Humanidad, pero lo mentiroso de esta pretensión se demuestra cuando revelan un pro-islamismo decidido y generalizado. Algo totalmente absurdo. Todo izquierdista de hoy ha de ser «progresista» y, por tanto, feminista. ¿Y no saben acaso estos izquierdistas cómo tratan los musulmanes a las mujeres? ¡Ah, claro! Se trata de otra cultura y tienen otras costumbres. ¿Y qué? Se trata de una cultura que trata a las mujeres como seres inferiores. Se trata, por tanto, de una cultura despreciable. ¿Desconocen acaso las estructuras sociopolíticas de esos países? ¿No saben que se trata de dictaduras? Claro que a esta izquierda esto puede no importarle, dadas sus tendencias totalitarias; pero ¿y la pena de muerte? Bueno, eso puede que cambie con el tiempo, y en Estados Unidos también existe. Por tanto, hay que ser tolerantes. Pero ¿y el capitalismo? Sí, porque esta izquierda parece que sólo se entera del capitalismo americano y europeo, pero ¿y el árabe? Aquí es donde se muestra a las claras el embrutecimiento y malignidad del pro-islamismo de la izquierda. Porque el capitalismo europeo y americano es democrático, y por tanto está repartido. Está mal repartido, de acuerdo, y puede que siempre lo esté, pero está repartido. Pero el capitalismo árabe no está repartido. Está en manos de los jeques, de los reyezuelos, y a buen recaudo en sus cuentas de Suiza. ¿Quiénes son los culpables de la pobreza de los pueblos árabes? ¿Acaso los americanos? ¿Acaso los europeos? ¿Acaso Occidente? De ninguna forma. Son ellos mismos. Son sus tiranos, son sus estructuras, y su incapacidad para cambiar y rebelarse debido al fanatismo inculcado desde niños. Pero la izquierda europea, y sobre todo la española, está con ellos, porque es una izquierda abyecta, compuesta de miserables masoquistas, que vive muy bien en Occidente, pero lo odia con odio perverso, degenerado. Se trata de una maldita quinta columna que nos está llevando al desastre.

Al «héroe de Paracuellos» se le achacan 5.000 asesinatos. Y ahora nos viene diciendo que si el PP sigue así… pueden ocurrir cosas. Es para reírse un buen rato. Porque si de algo peca la derecha española es de apocada, de cuitada, de medrosa. Si alguna vez actúa, suele ser generalmente arrastrada por las circunstancias. Ahora ha efectuado varias gestiones acertadas ante el Constitucional, pero se trataba de algo obligado, y lo ha hecho después de muchas dudas. Y nos viene el «héroe» clamando que si el PP sigue así…

Por supuesto que este señor no se preocupa lo más mínimo por el contenido de la predicación de los imanes en las mezquitas. Sin duda, serán palabras más estridentes que las de los discursos del Partido Popular. Pero eso a Carrillo le parece bien, porque cree que el islamismo está cumpliendo en la actualidad para la izquierda la función que cumplió el comunismo antaño, según sus propias declaraciones. A él no le importan, en consecuencia, las víctimas posibles y futuras del fanatismo islamista. Sin embargo, considera que la oposición política del PP es peligrosa, inmoderada, inductora del asesinato.

Resulta definitoria de la situación sociopolítica de la España actual la circunstancia de que a este siniestro personaje se le haya nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad Autónoma de Madrid. Recordando a Paracuellos, al PP se le podría haber ocurrido elevar alguna protesta. Por ejemplo, el alcalde de Madrid, Ruiz Gallardón, podría haber dicho algo al respecto. Pero a eso no está dispuesto este señor. Por el contrario, está muy bien dispuesto a casar sodomitas del PP, a pesar de que su partido tiene interpuesto recurso de inconstitucionalidad contra estos «matrimonios». Y el PP no está nada dispuesto a expulsarlo, que es lo que debería hacer. Si buscamos culpables al tremendo deterioro político y social de España, los encontraremos en primer lugar en la izquierda, por su degeneración ideológica, pero también en la derecha. Sí, una vez más, pero por motivos muy distintos a los que se le achacan. Por su falta de vigor, por su escasa firmeza en la defensa de los valores tradicionales.
 

CATALUÑA: CONTRA LA MUTACIÓN CONSTITUCIONAL
Minuto Digital

El Tribunal Constitucional acaba de admitir a trámite el recurso del Defensor del Pueblo contra 112 artículos y cuatro disposiciones adicionales del Estatuto Catalán.

Enrique Múgica ha resultado ser, a la postre, el único socialista comprometido con la idea de España más allá de declaraciones mediáticas de algunos conmilitantes, que jamás se tradujeron en eficaz defensa de la igualdad de los españoles.

Múgica ha demostrado además, ejercer su responsabilidad como «Ombudsman» por encima de las banderías que hoy contaminan al Poder Judicial y comprometen su independencia. El recurso del Defensor del Pueblo –139 folios de sólida fundamentación jurídica– lo reafirman como reputado conocedor del Derecho en el ejercicio del artículo 54 de la Constitución Española, que le faculta para actuar ante el Tribunal Constitucional.

La también reputada jurista y profesora universitaria, Consuelo Martínez de Sicluna, en una reciente conferencia pronunciada en la capital de España, definía las consecuencias de la aprobación del nuevo Estatuto Catalán en términos de mutación constitucional, en cuanto que subvierten el Texto de 1978.

Así lo entiende Múgica que comienza argumentando que el nuevo Estatuto desconoce la soberanía nacional, quebranta la igualdad y desvertebra el Estado, al tiempo que introduce, con la expresión «nación catalana», una realidad incompatible con la nación española.

Con tono más propio de proxeneta que de representante público, algún destacado miembro de las instituciones autonómicas catalanas ha advertido de las graves consecuencias que se derivarían de una hipotética estimación, por el Tribunal Constitucional, del recurso del Defensor del Pueblo. Convencidos estamos de que la Sentencia no estará contaminada por las amenazas de este personajillo y de sus palmeros.

El recurso del «Ombudsman» se une al ya presentado por el PP y por otras comunidades autónomas pero añade un aspecto de suma importancia para la resistencia cívica. En el convencimiento del Defensor del Pueblo para promover su recurso han pesado las más de 500 quejas de los ciudadanos sobre la actual política lingüística de la Generalidad. Es importante que la lección sea ejemplificante, por ejemplo, para los ciudadanos valencianos que han de soportar un nuevo Estatuto con la bendiciones del PP y del PSOE que, en lo lingüístico, cae abiertamente en la política de inmersión.

La sociedad civil está dando un paso al frente alzando su voz contra el proceso de deconstrucción de España que se nos inflige. Junto a la cotidiana tarea de defender a la Patria, la libertad y la igualdad entre todos los españoles, queda la esperanza en la solidez de las instituciones de las que nos hemos dotado. La actuación del Defensor del Pueblo es un elemento esencial para que los españoles mantengamos la confianza en nosotros mismos.
 

LA POLITIZACIÓN DE LA JUSTICIA
José Javaloyes

Estrella Digital

Es poco menos que pavoroso lo que ocurre con la maltrecha división de poderes en la democracia española. El nada edificante espectáculo deparado en torno a las actuaciones del juez Baltasar Garzón, por causa de la polémica habida en el seno del Consejo General del Poder Judicial –con magistrados a favor y otros en contra del amparo al magistrado, unos sintónicos con el Gobierno y otros con la oposición– desmerece gravemente la confianza del sentir público en la Justicia. Y cuando digo esto no me refiero a si el veredicto ha sido como debía ser.

No. Lo preocupante y casi escandaloso es que la política llegue y esté donde nunca debió estar ni tampoco nunca llegar. Porque no es la política en su más noble sentido aquello que alcanza lo que debería estar exento de ella. Es el partidismo lo que opera como correa de transmisión de la promiscuidad en todos los órdenes de poder, tanto en el Estado como en lo económico y en lo social.

Si la modernidad pudo estribar principalmente en la separación entre el poder religioso y el poder político, dividiéndose éste, además, en poder Ejecutivo, poder Legislativo y poder Judicial, ése fue un progreso para garantía de derechos y libertades que ahora se deteriora por la expansión fuera de norma del poder de los partidos políticos. La solidez de las reglas del juego de la política apunta a su quiebra cuando la política se extravasa y pone las manos en las reglas del juego democrático. En las referencias objetivas y obligadamente independientes de la dinámica social propia de los sistemas liberales.

El anegamiento por la política ha pasado de los poderes del Estado al juego de las fuerzas sociales y del mercado. Se trata de un nuevo intervencionismo, que no es de base totalitaria, por el imperio excluyente de un solo partido, sino de un intervencionismo «democrático» y coral: ejercido por el conjunto de los partidos con representación parlamentaria.

Las Cajas de Ahorro constituyen el paradigma de esta situación, después de la reforma de las mismas que se hizo durante el felipismo, en la que han medrado y medran todos los partidos conforme la rueda de las mayorías. Por esa regla de tres de la instrumentación de las Cajas por los partidos, desde la mezcla promiscua de un poder con el otro, se han podido producir historias como la de la OPA de Gas Natural sobre Endesa, impulsada por La Caixa y estribada en la sintonía de propósitos de esta institución financiera con el Tripartito de Cataluña y el Gobierno de España.

Pero más allá de todo esto, tan grave por demás, lo que late en el fondo de la evolución general de los poderes, desde la promiscuidad, a confundirse unos con otros, es el riesgo de que el anegamiento de todo por la política pervierta el sistema democrático, al desembocar en el criterio final de que las mayorías acaben por no atenerse a otras reglas que la de su número.

Son éstas reglas tan necesarias para que la democracia funcione, como insuficientes para mantener la democracia al servicio de las libertades. Se necesita para ello de estables criterios objetivos de independencia y de poderes deslindados, que garanticen el turno de los mismos y la independencia de los jueces.

Al fin y al cabo, el totalitarismo de la política derivado del partidismo sin control es poco menos que como otro totalitarismo cualquiera. Habría que reparar en estas cosas si un día se reforman la Ley Electoral y la Ley de Partidos. O la propia Constitución. La estamental «unidad de poder y coordinación de funciones» a la que se está llegando es algo más propio del franquismo, y de la misma Edad Media, que de las democracias modernas y avanzadas.
 

MANIFIESTO DE FORO EL SALVADOR ANTE LAS DIVERSAS AGRESIONES TOTALITARIAS PERPETRADAS CONTRA NAVARRA

Foro El Salvador, asociación nacida en defensa de las víctimas del terrorismo y del pluralismo social y cultural anegado por el nacionalismo excluyente, desea manifestar su preocupación ante la situación a la que se está arrastrando a Navarra en el marco del mal denominado «proceso de paz».

1. El terrorismo de ETA sigue actuando impunemente en nuestra Comunidad Foral emitiendo mensajes, de hondo calado simbólico, dirigidos a allanar la resistencia social y política de los navarros ante los siempre operativos planes anexionistas del conjunto del nacionalismo vasco. Nos referimos, entre otros, al atentado contra el comercio de un concejal regionalista en Barañain, acaso el primero de la recrudecida fase de «kale borroka»; las extorsiones a empresarios; el atentado perpetrado contra el monumento erigido en memoria de las dos últimas víctimas mortales causadas por ETA, en Sangüesa; y los realizados contra Onda Cero de Pamplona y Diario de Navarra en la persona de un repartidor del norte de la Comunidad.

2. Las continuas manifestaciones y demás demostraciones de poder que vienen desarrollándose en diversas localidades navarras, de la mano de organizaciones del complejo ETA/Batasuna, persiguen un doble objetivo: atemorizar a la ciudadanía movilizada en la defensa de la identidad foral navarra en el marco de la Constitución española; y trasladar a la agenda política y gestión de tiempos impuestas por ETA/Batasuna en el llamado «proceso de paz» a la propia Navarra, concebida como «precio político» de una supuesta «pacificación».

3. ETA/Batasuna persiste en su tradicional  esquema leninista de la conquista del poder, sirviéndose de todos los medios a su alcance que le puedan acercar a sus objetivos secesionistas y revolucionarios de siempre: participación institucional, insurrección popular, «lucha armada», alianzas con sectores domesticables de la «burguesía progresista», etc.

4. El hilo conductor de las acciones terroristas mencionadas se dirige expresamente contra la libertad de expresión y, por lo tanto, contra la libertad de conciencia; táctica empleada en toda ocasión por los totalitarios y sus colaboradores, conscientes o inconscientes, en todo el mundo.

5. Otros movimientos en el tablero político, como la reunión celebrada en Elizondo entre representantes del PSE-EE, PNV y la ilegal Batasuna, al objeto de «desbloquear», supuestamente, el denominado «proceso de paz», manifiestan igualmente una unívoca carga simbólica: Navarra es espacio decisivo en la «construcción  nacional vasca»; de modo que siempre estará presente como objetivo en cualquier mesa o debate en el que se pretenda –supuestamente– afrontar el fin de la violencia terrorista.

6. El debate político navarro se está trasladando perversamente al binomio «progresismo versus reacción» cuando el realmente existente, y así percibido por el conjunto de la ciudadanía, es el de «terrorismo totalitario versus libertad»; eterno debate entre los liberticidas, de cualquier modalidad, y los defensores de las libertades individuales y colectivas.

7. Para eludir este juego perverso, que aleja a los navarros de sus intereses reales empujándolos a imprevisibles escenarios, únicamente es posible responderle desde la revitalización del Pacto Antiterrorista, la unidad de las fuerzas democráticas ante las embestidas totalitarias y excluyentes, y la rectificación en esa dirección de la desconcertante, por no aplicarle calificativos mucho más duros, táctica seguida por el Gobierno de la nación, su partido, y sus mujeres y hombres en Navarra.

8. Hacemos un llamamiento a la responsabilidad personal y a la conciencia ética de los políticos y dirigentes de la sociedad navarra, para que alejen definitivamente, de sus intereses partidistas a corto plazo, las tácticas y estrategias impuestas por los totalitarios; no en vano aceptar su metodología siempre implica avances en los objetivos marcados por los terroristas y sus cómplices, así como los consiguientes retrocesos en las libertades, lo que hiere gravemente a la dignidad de las personas alienadas por estas perversas maniobras políticas.

9. Por último, invocamos al sentido de responsabilidad histórica de los navarros para que, por encima de intereses partidistas bastardos y la supuesta amabilidad de un estilo de vida «europeo», conformista y consumista, nos mantengamos vigilantes y en disposición de defender los principios de la foralidad en libertad en las urnas; pero también en la interacción social pacífica.

Pamplona, 4 de octubre de 2006







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